MEMORIAS DE GETXO

miércoles, 5 de junio de 2013

LEYENDO PERIODICOS -V-


Para finalizar, de momento, con estas pequeñas historias, del Siglo XIX, hoy traigo nuevos sucesos, que nos acompañan en nuestra larga historia, de un Getxo que ha cambiado , pero que conserva aquellos lugares, que nuestros antepasados crearon, dando nombre y belleza a nuestro paso por la historia.

El miércoles 10 Agosto 1864 aparecía una noticia en el periódico madrileño “La España”, relacionada con una especie marina que siempre nos acompaño, en nuestras playas y ría, los “Tollinos”, bajo el epígrafe “Huéspedes marítimos” decía así:

...El viernes por la mañana aparecieron en la playa de Algorta un número considerable de tollinos (delfines), estos enormes pescados llegaron a internarse tanto en la playa, que cuando bajó la marea no encontraron bastante agua para moverse.

De esta coyuntura se aprovecharon algunos pescadores que llegaron a coger hasta 23 delfines. Sabido es que los delfines o tollinos, como vulgarmente se llaman en todas las costas cantábricas, van constantemente en persecución de la sardina y la abundancia de este último pescado que ha habido en estos días, explica la presencia de estos tollinos en aquellas playas...”.

Verdad es que en los últimos tiempos, la compañía de esta bella especie, no se ha dejado notar por nuestra ria, aunque algunos pescadores, pueden disfrutar de su vista en aguas mas profundas.


Otra noticia que llegaba vía Madrid desde el diario “La Discusión” el Sábado 19 de Agosto 1865, en el uno de aquellos asiduos veraneantes, de la preciosa playa de Algorta, describía unos hechos relacionados con los inconscientes bañistas, que provocaron la arriesgada intervención de los en aquellas fechas “bañeros” profesionales, asi lo relataba Inocente Benavente, quien desde la Playa de Algorta, enviaba una carta a los diarios madrileños “La Discusión” y “El Pueblo”:

...Muy señores míos: bajo una impresión dolorosa, tomo la pluma para participarles una desgracia que tuvo lugar en esta, en la mañana de ayer.

Testigo presencial del acto, y con el afán de que se aprecie en su justo valor la verdad del acontecimiento, se premie el heroísmo, y se tomen las precauciones necesarias para que en lo sucesivo no se tengan que lamentar desgracias de esta naturaleza, me apresuro a ponerlo en conocimiento de ustedes.

La playa de Algorta, la mas hermosísima y pintoresca, y quizá la menos peligrosa de los mares del Norte, presentaba ayer un espectáculo desgarrador. Gruesa, imponente y un tanto picada por el viento N. E. lanzaba a la playa grandes y consecutivas olas que formaban una corriente rápida y una resaca terrible.

Uno de los marinos-bañeros llamado Simón Zubiaga, desde por la mañana temprano, amonestaba a los bañistas a que no se separasen de las casetas mas que unos Catorce a veinte metros, por la exposición que había con la resaca y corriente unidas.

Menospreciando tales consejos, y confiando en los conocimientos que poseía de natación, uno de los bañistas se lanzó al furioso elemento, desviándose un gran trecho de la playa. No desmintió su pericia; nadaba de todas las maneras conocidas, pero envuelto por dos gruesas olas y lanzado al centro de la corriente, esta le arrastró a bastante distancia, pero sin sumergirle, viéndose perdido el nauta y faltándole fuerzas para luchar, imploró socorro.

Sin embargo, sin ser conscientes de que se lanzaban a una muerte cierta, los que se atreviesen a salvarle, arrancando al alborotado mar la presa que ya entre sus manos tenia, por tener que luchar contra la corriente, vemos con asombro que un caballero se desnuda precipitadamente y sin dar oídos á su esposa, que veía el inminente peligro a que su abnegación le exponía, se tira al revuelto mar en auxilio del desgraciado que aun sobrenadaba entre las ondas turbulentas. 

 
Seguidamente hacen lo propio dos marinos-bañeros, él citado Simón Zubiaga y Ramón Urresti, los que después de salvar infinidad de peligros logran asir al desdichado bañista. !Ya era-cadáver! Pero faltaba lo principal, lo preciso, la vuelta. Varios marinos que se encontraban en la playa veían imposible el que volviesen aquellos tres héroes al punto de partida, miraban como imposible su salvación.

Mas he aquí que después de esfuerzos sobrehumanos llevados á cabo por Zubiaga y Urresti, cargados con el cadáver, logrando vencer la corriente, y ayudados después por los bañistas, depositaron en la playa su fúnebre carga. Llamábase este infeliz D. José Esteban Rivero, vecino de Madrid, soltero y de unos treinta años de edad.

Esperando en la playa entre los bañistas de aquel cortejó fúnebre, hallábase el profesor de medicina y cirugía Sr. D. Eduardo Sánchez y Rubio, el que, con el exquisito celo y delicado tacto que le caracterizaba, propinó al naufrago los auxilios, que su estado requería, permaneciendo a su lado unas cinco o seis horas.

Viendo imposible de todo punto la salvación de aquel infeliz, se dictaron las medidas oportunas para el traslado de este a Algorta, lo que se llevó a efecto en breve tiempo.

Abierta en los primeros momentos una suscripción, entre los bañistas, para premiar la acción heroica de los bañeros, recaudación que fué realizada por mi amigo D. Julio Arellano y el que tiene el honor de dirigirles esta Comunicación, vieron con gusto que su total ascendía unos novecientos treinta reales de vellón, los que han sido entregados a Zubiaga y Urresti.

Después se ha acordó felicitar por su abnegación heroica al caballero que se lanzó a la mar en auxilio del finado, llamado D. Joaquín Cabañero, por medio de una carta, cuya redacción se encargó al escritor público D. Nemesio Fernandez Cuesta, suscrita por la mayor parte de sus compañeros bañistas...”

Se hacían unas recomendaciones tendentes a la adquisición de unas lanchas que mejorasen las condiciones del salvamento marítimo de los bañeros durante la temporada veraniega. En estos y otros relatos se podía desprender la valoración que de nuestras playas se hacían desde otros puntos geográficos, a las que acudían, con gran profusión, en la época estival.


Cambiando las desgraciadas noticias de naufragios y ahogados, desde las paginas de la revista gaditana “La Moda Elegante Ilustrada”, a quien denominaban “El Periódico de las Familias”, nos llegaba el 9 de Diciembre de 1866, unos poemas de Antonio de Trueba, que en unas de sus estrofas de “Alboradas” dedicaba a Algorta:

...Arnáuri, río Arnáuri
que corres al manso Nerva
desde Gorbea y Altube
saltando de peña en peña;
rio Arnáuri, rio Arnáuri,
párate en la anciana Areta
y besa los pies a Ochanda
la de las doradas trenzas,
que desde la blanca Algorta
hasta Orduña la morena,
es la doncella mas linda
y mas pura y mas discreta...”.

En otro orden de cosas la empresa de vapores de la Ria de Bilbao, en el “ Diario oficial de avisos de Madrid” del 25 de Mayo de 1867, publicaba la siguiente nota:

...A los bañistas:

La empresa de los vapores de ria en Bilbao, nombrados Bilbao y Portugalete, llama la atención del público hacia el buen servicio del pasaje que ha establecido entre estas dos villas, siguiendo el curso de su pintoresca ria.

La elegancia de estos nuevos vapores, su seguridad, rápida marcha y amabilidad de sus capitanes, nada dejan de desear, así es que ha venido a llenar el vacío que existía para la comodidad del público todo, como ya se ha reconocido por las muchas personas que los favorecen con sus viajes.

Reunido a la baratura de su pasaje, que no puede ser mas económico, tienen para las familias la comodidad de que pueden tomar a la hora que gusten el baño en Portugalete, Santurce, Lamiaco y Algorta, y trasladarse a esta villa si aquí tienen la residencia, habiéndoles costado solo cuatro reales el pasaje, o de otra manera estar relacionados con Bilbao si se trasladasen a cualquiera de los puntos citados, pues para eso basta decir que los vapores hacen catorce viajes diarios.

Portugalete, de tan antiguo favorecido por la gente veraniega, ha mejorado las condiciones de su playa, va a establecer botes para la seguridad de los bañistas y se propone darles distracciones con corridas de novillos, fuegos artificiales, bailes, cucañas, etcétera, etc.


Ademas se ha establecido una nueva fonda que sirve comidas a la española y francesa, con una elegante y bien surtida mesa y precios económicos.

Lamiaco, por su parte, trata de dar comodidades al público con sus varías fondas, que sirven comidas a todas horas, y se ha embelleciendo cada día con las construcciones de pintorescas casas de campo que se hacen en la vasta propiedad del Sr. Aguirre.

Santurce y Algorta son otros dos puntos amenos de baños por sus pintorescas posiciones y que hacen distraer al bañista con todos los medios que están a su alcance,

Todo esto, pues, hace de Bilbao y sus alrededores hoy el punto mas agradable, a donde el viajero puede dirigirse en su excursión veraniega, en la seguridad que todo le convida a distraerse.

La empresa de vapores tiene combinadas dos salidas, mañana y tarde, con los trenes de llegadas de viajeros, para los que inmediatamente quieran trasladarse a cualquiera de los puntos citados...”.

Resulta curioso como aquel anuncio se ponía en un diario madrileño, lo cual nos da hoy una pequeña idea, de lo solicitadas que estaban las instalaciones de ambas margenes (Casas de Baños), fondas y hoteles, así como aquellas bellas playas.


Hasta aquí un pequeño repaso de lo que la prensa de otros lares y alguna local decía a cerca de nuestros pueblos, diarios en los que la vida de Getxo, se hacia presente unas veces por noticias relacionadas con la mar, y otras por hechos bien de urbanismo o de causas sociales.

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