MEMORIAS DE GETXO

miércoles, 31 de octubre de 2018

LA PLAYA Y EL MURO DE DEFENSA DEL MUELLE DE LAS ARENAS -II-


Continuación de la historia del Muro de defensa del Muelle de Las Arenas. En esta entrada veremos cómo el proyecto obra de D. Evaristo Churruca fue presentado el 15 de octubre de 1898 bajo el titulo “Proyecto de un muro de defensa y camino de servicio en la playa de Las Arenas”.

En la memoria descriptiva se exponían las motivaciones de aquel proyecto. Por una Real Orden del 14 de agosto de 1893 había sido aprobado el proyecto de construcción del contramuelle o dique del Este para el Puerto del Abra. Aquella obra, previa subasta, fue adjudicada por otra R.O. del 13 de enero de 1894: “…Las obras que comprenden se dividen en dos partes, las del contramuelle propiamente dichas, que forman parte de la primera sección del presupuesto, y las obras de acceso al expresado dique...” Éstas servían para enlazar el arranque del contramuelle con la carretera de Las Arenas a Algorta. Junto a dicha obra se había contemplado realizar un muro de contención de 500 metros (Paseo de Arriluze): “...Sobre los arrecifes que en la bajamar quedan al descubierto, y sirven de apoyo al camino de enlace para el servicio público...” El ancho de aquella explanada unida al camino era de 45 metros.

La construcción del muro en una zona en la que antes las olas rompían contra los arrecifes amortiguando su violento envite supuso que: “...Faltando a las olas aquel desahogo, y reflejándose en al paramento del muro, comenzaron a atacar las dunas que limitaban con la playa de Las Arenas...” Estos efectos se iban a acentuar notablemente a lo largo de 1895 en las inmediaciones del punto donde el muro arranca de las dunas, la esquina de la actual Playa Balanar (La Bola), llegando las socavaciones hasta el pie de la carretera. Con ello empezaron a desaparecer una parte de las dunas: “...Así que para restablecer el terreno y defenderlo de los embates del mar, fue preciso en primer lugar hacer un murete de 84 metros y 2 de altura contra el que las olas rompían, amortiguando su violencia, pero nada más realizar aquella obra, el problema se traslado al resto de las dunas de la Playa de Las Arenas, poniendo en inminente peligro la carretera de Las Arenas a Algorta…” La cual servía de base para las operaciones del contramuelle de Arriluze. Las obras que se iban a emprender evitarían que la carretera quedara cortada.


La Junta de Obras, en vista de la urgencia del caso, decidió encargar al contratista de las obras que defendiera con una escollera los puntos amenazados, pero sin dejar de lado un estudio de los cambios que se estaban produciendo en la Playa y dunas de Las Arenas. Trataron de economizar las obras y rellenaron con detritus, tierras o arenas las zonas interiores socavadas, ya que se formaba un talud muy pronunciado. Con aquellos trabajos provisionales esperaron dos inviernos para ver las transformaciones que la mar producía en la playa.

En aquel informe continuaba D. Evaristo Churruca explicando las características de la playa de Las Arenas: “...La playa de Las Arenas y las dunas que la limitan, sujetas como se hallan al continuo embate de las olas, que ponen en suspensión sus elementos, facilitando así que sean arrastrados por las corrientes de marea hacia la embocadura e interior de la ría, a cuyo fin contribuyen la acción de los vientos dominantes, que llevan hacia el interior de las tierras mucha cantidad de arenas...” Dichas arenas se hallaban formadas por gran cantidad de detritus de conchas y granos de sílice, contribuyendo aquellas las dos terceras partes del volumen y éstos al tercio restante. La acción de estos elementos venía provocando desde hacía tiempo la desaparición de las dunas.

En un antiguo plano del Consulado de Bilbao de 1731: “...Que aún se conservaba en el Archivo del Consulado, estaban indicadas la líneas a donde llegaban las pleamares en la parte oriental de la playa, a más de 150 metros mar afuera de la posición que tenían en 1868, cuando el Estado vendió las dunas...” El plano que figura bajo este texto, en el que se ve la situación de la barra y ría, es una copia que realizó D. Evaristo Churruca el 1 de agosto de 1879, y corresponde al proyecto para mejora de la barra y ría, realizado por D. Pedro Moreau, a la que se sumó una modificación propuesta por el ingeniero director D. Diego Bordik. D. Evaristo Churruca volvería a firmar otro plano, este en 1898. Por aquellas fechas el río Gobela desembocaba en la playa de Las Arenas; dicho plano aparece bajo estas líneas.


Este es el plano original. En cabeza lleva la leyenda siguiente: Plano que representa el estado de la región inferior de la ría y barra en 1731, y proyecto propuesto entonces para mejorar una y otra por el ingeniero don Pedro Moreau y modificación introducida por el ingeniero director don Diego Bordik.

Abajo, en el costado izquierdo, puede leerse: Es copia. Bilbao, 1 de agosto de 1879. El ingeniero director, Evaristo Churruca.

Desde 1868 hasta 1886 en que se tomaron los datos para la redacción del proyecto del puerto del Abra, avanzó también la mar; aquel mismo efecto se había notado entre 1886 y 1894: “...A partir de ese último año se ha destruido mucho el avance, desde la construcción de las obras de acceso al contramuelle, avance que se trata de observar en parte de la playa más próxima a dichas obras, donde el efecto de las olas ha influido poderosamente. Pero es de notar que han contribuido, también, a los fenómenos de desnudación, los trabajos de draga que la Junta efectúa en la desembocadura y parte inferior de la ría...” Antes, las arenas se depositaban, algunas con carácter permanente, en la ensenada de Sestao y en otros puntos del cauce de la ría, mientras que la mayor parte salían con la bajamar para depositarse en los bancos de la temida Barra del Abra: “...Donde a impulsos de los grandes temporales del N.O. las devolvían a la playa de Las Arenas, por lo que la desnudación de arenas que se efectuaba, era de pequeña importancia. No sucedió lo mismo desde que la Junta empezó a dragar en la parte inferior de la ría, y muy principalmente desde el año 1892, en que empezó a funcionar en la embocadura de la ría la draga de succión, pues el gran volumen de arena que con ella se extrae se lleva a verter fuera del Abra, a 3 kilómetros al Este, a sotavento de la Punta Galea, y la que vuelve al Abra por efecto de las corrientes es escasa...”


Explicaba en su memoria el volumen sedimentos y arenas que se extraían en la ría: “...Para formarse una idea de la importancia de este fenómeno debemos hacer constar, que desde el año económico de 1891 a 1892 en que empezó a trabajar la draga de succión, en los tres kilómetros inferiores y en la embocadura de la ría, hasta finalizar el mes de junio del corriente año de 1898, se han extraído 1.967.232 metros cúbicos, que junto a los extraídos anteriormente hacen un volumen superior a 2 millones…” Aquellas extracciones habían servido para mejorar la navegación y para retirar los sedimentos que los aluviones y las corrientes depositaban en la embocadura de la ría. La parte fluvial de los sedimentos era pequeña, y se depositaba a lo largo de los 11 kilómetros superiores de la ría, y eran extraídos por una draga de rosario. Pero no sucedía lo mismo con los aluviones de origen marítimo: “...Los cuales llegan con el flujo de la marea procedentes de la desnudación de las playas y dunas, pues su volumen puede estar estimado en más de la mitad del total que las dragas han extraído de los 3 kilómetros inferiores de la ría incluida la embocadura.

En la próxima entrada, continuando con la historia del Muro de defensa de la Playa de Las Arenas, veremos cómo se hizo un examen comparativo para ver los efectos del dragado de la ría en el Abra. Los efectos desnudativos de la playa y dunas, provocados por mareas, vientos y dragados. Y las reflexiones que, acerca de casos similares, había hecho el Gobierno Francés en San Juan de Luz y la Gascuña, donde la mar también atacó sus playas y dunas.

domingo, 28 de octubre de 2018

LA PLAYA Y EL MURO DE DEFENSA DEL MUELLE DE LAS ARENAS -I-


La Playa y el Muro de defensa del muelle de Las Arenas es un problema que surge a finales del Siglo XIX, cuando las manos del hombre comienzan a transformar lo que antes fueron unas marismas y arenales de dunas salvajes. Este trabajo nace por una pregunta que me hizo una amiga de Las Arenas al visualizar una fotografía. Ella me decía que era una pena que no hubiera fotografías de la zona, de cuando se hizo la obra. A pesar de que las tomas son escasas, entre los documentos relativos a la obra y las fotografías existentes, podremos hacernos una idea de lo que motivó la desaparición de la Gran Playa de Las Arenas y la construcción de aquel enorme muro de contención.

Este trabajo tendrá tres capítulos. En él incluiré lo que he encontrado en archivos y hemerotecas.

En primer lugar, quiero decir que ya desde el lejano Siglo XIV (1300), cuando el río Nervión no estaba encauzado y sus aguas anegaban en las pleamares la vegas adyacentes, entre ellas las marisma de Las Arenas, procedentes de ellas y arrastradas por las marejadas, se iban acumulando grandes masas de tierra y grava, que eran depositadas en la barra exterior de la Ría, disminuyendo su calado y formando un brazo en las marismas de Las Arenas y Sestao. Esta situación ya era contemplaba en un plano de 1781. Pero no iba a ser hasta entrado el Siglo XIX, cuando se iban a realizar los primeros estudios, siendo los responsables de los mismos Guiot de Beaugrant (Ingeniero Hidráulico) y Juan de Garita (Maestro Cantero), quienes iniciaron los primeros trabajos sobre la situación de la ría y quienes diagnosticaron que: “...«El río de Gresalzu (hoy Gobela), era uno de los principales fenómenos en provocar el enterramiento de la barra, debido a las grandes cantidades de arena que sus aguas llevaban en suspensión»...” Este rio, hoy encauzado, vertía sus agua en la esquina de la Playa Balanar (La Bola). El cambio del trazado del río Gresalzu (Gobela), que se proyecto en 1558, era el mismo que se había pensado realizar en 1502 y que no llegó a ejecutarse entonces.

En 1511 se opto como solución para mejorar el calado la compra de unas boyas flotantes, similares a las que existían en Flandes, consiguiendo en la bajamar viva un calado de 18 pies, el triple de lo que tenía anteriormente.


Muchas fueron las obras que se iban a realizar en nuestro pueblo: para 1558 ya estaba construido en Las Arenas un muelle de 778 metros de longitud; en esa misma época se desviaba el río Gobela, debido a los estudios realizados por los maestros Vallejo (cantero) y Juan del Erasmo; entre 1558-1651 se prohibía el deslastre en toda la margen derecha hasta Algorta que, como consecuencia del mismo, se formó la Mojijonera. Entre 1821-1833 se reconstruían los muelles arruinados de Las Arenas y Portugalete. En 1871 por encargo de la Junta de Comercio, el Ingeniero Pablo Azaola realizaba un proyecto para la mejora de la barra, dentro del cual estaba la prolongación de los muelles de Las Arenas y Portugalete, proyecto que fue aprobado por Real Orden el 19 de noviembre de 1872.

A partir de 1877, con la constitución de la Junta de Obras del Puerto, se iban a realizar obras que terminarían por modificar una de las playas, de la cual se decía: “...«Es la más bella del Cantábrico»...” Se trataba de la gran playa de Las Arenas, que iba a quedar resumida a su tamaño actual (antes llegaba hasta la Playa Balanar “La Bola”), y que haría necesaria la construcción de un muro de defensa a lo largo de ella.

Del motivo de la creación del muro de defensa desde Churruca a “Balanar” en la Playa de Las Arenas, de sus defensas y escolleras, ya se hablaba en 1898, cuando se decía en la “Revista de Obras Publicas”: “...«La escollera, que con carácter provisional se ha ido poniendo en la Playa de Las Arenas, desde donde partirá el muro y explanada de acceso al contra muelle, se realizará con objeto de defender la carretera que va desde Las Arenas a Algorta, que corre el riesgo de ser destruida por el mar»...”

En segundo lugar, comentar los estudios comparativos que se hicieron, sobre la influencia del mar en la zona. De los planos de 1731 y estudios posteriores se llegaba a la conclusión de que: “...«De los mismos se deduce cierta tendencia de retroceso de la playa de Las Arenas, especialmente en su mitad más próxima a Algorta, que gradualmente ha ido siendo invadida por el mar. El motivo de dicho retroceso se debe a que las corrientes de marea arrastran las arenas hacia la embocadura e interior de la ría, ya que los vientos las llevan al interior, empobreciendo la playa, que en dicha zona queda en su mayor parte formada por detritus de conchas. Esa tendencia se acentuó notablemente a partir de principios de 1895, con motivo de la construcción del muro del contramuelle, por lo que hubo que ordenar al contratista de la obras, que a lo largo de la zona socavada de la dunas que limitan la paya hasta el pie de la carretera, se hiciera una escollera para defender la carretera»...”

En un informe sobre el Proyecto de mejora de la Barra, de Evaristo de Churruca de 1883, en el que ya se contemplaban las posibles modificaciones que se iban a producir en nuestra playa, se decía: “...No dudamos que en un principio se obtendrán buenos resultados prolongando el muelle de la derecha; pero esto, alteraría el régimen de la playa de Las Arenas...”


A pesar de lo cual las socavaciones continuaron, contribuyendo a ello los dragados en el interior de la ría, por lo que el flujo de las mareas arrastraban hacía la embocadura y el interior de la ría las arenas, que las olas ponían en suspensión al romper en la playa y ya no volvían a su lugar de origen. Al finalizar el Siglo XIX, Getxo y su espacio urbano empezaron a ver grandes cambios en toda su urbe. Mientras que en 1879 era definida por la prensa cómo: “...Una playa de nombradía análoga a las de Etretat y Dieppe (Normandia), playa de una reputación merecida, larga de 1600 metros...” En 1894, la construcción del Puerto exterior del Abra, ocasionó un cambio en las corrientes del Abra, que sin lugar a dudas motivo la desaparición de la gran playa de Las Arenas.

Otra de las grandes transformaciones de Las Arenas fue la construcción del mencionado muro de defensa a lo largo de toda la playa, el cual, cómo decía anteriormente, iba desde Churruca a la playa Balanar (La Bola). El proyecto se elevó a la Dirección General de Obras Públicas en octubre de 1898 y se aprobó, con algunas prescripciones, por real Orden el 24 de abril de 1899, con un presupuesto de 542.759, 52 pesetas. Ese muro de 1,7 kilómetros aproximadamente, era descrito en una revista de Obras Publicas de 1898 de la siguiente manera: “...«El proyecto comprende la construcción de un muro de defensa en toda la longitud de la playa, desde la playa de Las Arenas hasta la Avanzada de Algorta, en el cual se apoya una carretera o camino de servicio. La longitud de esta obra es de 1.493 metros, en ella están distribuidas, cada 100 metros, 12 escalinatas y 3 rampas, una de ellas doble»…”

En la próxima entrada veremos la presentación del proyecto y otras incidencias del mismo.

jueves, 25 de octubre de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -62-



En la anterior entrada terminábamos con la ampliación del servicio de suministro de aguas con la llevada de aguas al barrio de Las Arenas y con las molestias que causaban los carros que transitaban por las calles principales de la población.

El 26 de agosto de 1886 el Alcalde de Getxo presentaba en el pleno los documentos correspondientes a la venta y compra de las acciones que la Escuela de Niñas Pobres de la Fundación Cortina tenía en el Ferrocarril de Tudela a Bilbao: “...Verificadas por medio de D. José Arana y Basabe, corredor de cambio de la plaza de Bilbao, de las 100 obligaciones de 1ª serie del Ferrocarril de Tudela a Bilbao. También presento un resguardo facilitado por el Banco de Bilbao de deposito voluntario en custodia de renta perpetua inferior al 4%, de factura de cuatro títulos de dicha renta con cupón del 1 de enero de 1887, uno de serie “B” de 2.500 pesetas nominales, otro de serie “D” de 12.500 pesetas, otro de serie “E” de 25.000 pesetas y otro de serie “F” de 50.000 pesetas…” Aquellos valores procedentes del legado de D. Andrés Cortina Piñaga, fueron depositados en el arca de tres llaves, que el consistorio tenía, junto a otros fondos de la Fundación.

Para esas fechas la casa llamada “Amorotoena” ya estaba en ruinas, y D. Bonifacio Cortina solicitaba permiso para construir otra casa sobre dicho solar. Y siguiendo con las obras en Algorta, esta vez le tocaba el turno a la cuesta de bajada a Ereaga desde María Cristina, cuyo firme, en el último invierno había tenido un corrimiento hacia el mar. El consistorio encargó un proyecto a fin de reparar dicha vía a D. Laureano Gómez Santa María.

Los presbíteros de San Nicolás no podían quejarse de los estipendios que el consistorio de Getxo les abonaba regularmente. Ya que en las fechas de celebraciones religiosas y fiestas locales (Semana Santa, Santa Ana y San Nicolás) les satisfacía algunas cantidades de importancia. Pero no solo era a los clérigos, también era gratificado por su asistencia a los actos religiosos de Santa Ana y Santa María, que lo habían hecho junto a los cantores en el caso de Las Arenas en las fiestas locales.


El tranvía de Bilbao a Las Arenas y Algorta, a finales de agosto de 1886, era motivo de quejas por algunos vecinos de Getxo. En una carta enviada el 20 de agosto por D. Vicente de Arana vecino de Algorta al diario “El Noticiero Bilbaíno” decía: “...Los días de lluvia se moja uno en los coches de esa empresa tanto o más que si estuviese fuera de ellos, sin paraguas por supuesto...”

El 27 de agosto de 1886, bajo el pseudónimo de “Ogaitnas”, escribía en el “Noticiero Bilbaíno”, refiriéndose a las fiesta de Getxo: “...Pasadas ya las fiestas de San Ignacio, San Nicolás, Santa Ana, Santa María y San Roque, que anualmente celebran en esta anteiglesia, que han sido muy concurridas y animadas; a pesar de que el tiempo, ha estado algo metido en aguas, no contribuyendo a darles todo el realce y esplendor que tuvieron. No obstante, este pueblo al que mas de una vez he oído llamarle desgraciado, y tengo para mi que es más feliz que muchos a quienes te les llama dichosos porque calzan guantes, visten levita y comen a mantel tendido, se divirtió de lo lindo y a más no poder, bailando al son de la popular porrusalda, no perdiendo ocasión de zarandearse mañana, tarde y noche. Y es que mientras unos brincan y danzan desesperadamente, otros califican este modo de divertirse de locura ó cosa parecida...” Advertía el articulista del cambio de costumbres respecto de los bailes: “...No estuvieron tan animados los bailes públicos que la Corporación dio en la arquería de los bajos de la casa consistorial. Los pollos y pollas de Algorta, por lo visto, van perdiendo toda su afición a esta clase de bailes, para dar preferencia a los que se dan en salones particulares. Así debo deducirlo, a juzgar por lo concurridos y animados que estuvieron los que dió el "Casino Algorteño" las noches del 31 de julio y 8 y 13 del corriente...”

A mediados de septiembre entrábamos en época de aniversarios; el 11 de setiembre de 1886, el “Noticiero Bilbaíno” publicaba en sus paginas: “...El jueves último del corriente hizo diez años que se puso a explotación el Tranvía de Bilbao a las Arenas y Algorta, por cuyo motivo, según hemos sabido, la empresa obsequió a los empleados, que desde aquella época siguen a su servicio, con regalos consistentes en varios objetos y metálico…” Y aprovechando un acontecimiento que se iba a producir en la vecina Portugalete, el domingo 12 de setiembre, la inauguración del frontón la Estrella, la Compañía ponía a disposición del público bilbaíno su servicio de vapores para trasladarse a esta población.

Las listas para la elección de Diputados a Cortes por el distrito de Bilbao, al que pertenecía Getxo, y las de nuestro Municipio, en septiembre de 1886 no estaban actualizadas. Según decían las actas municipales del 9 de septiembre: “...No habiéndose verificado alta alguna de personas desde el año 1878, en la lista de electores para Diputados a Cortes de esta Anteiglesia, y desde esa fecha en las de la Diputación Provincial, y siendo indispensable incluir a muchos individuos, de este termino municipal, que tienen la aptitud legal para ello, y que carecen en el día de dicho derecho. Acuerda este Ayuntamiento la formación de una comisión de personas idóneas y capaces, para formar las listas de vecinos que con arreglo a las leyes tienen derecho a ser inscritos, en las electorales para Diputados a Cortes y provinciales...” A lo largo del siglo XIX las bases de los censos electorales, hasta la implantación del sufragio universal, la formaron los censos de propietarios y de arrendatarios, confeccionados para el reparto de la contribución de inmuebles, cultivo y ganadería. En la propia ley electoral de 1878, los contribuyentes eran clasificados en cuotas en función su base imponible declarada: “...Los electores de 25 años cumplidos que fueren contribuyentes dentro o fuera del mismo distrito, por la cuota mínima para el Tesoro de 25 pesetas anuales por contribución territorial o de 50 por subsidio industrial. Para adquirir el derecho electoral habrán de pagar la contribución territorial con un año de antelación y el subsidio industrial con dos años…” Otro de los requisitos para tener derecho a voto era acreditar su capacidad.


En las lecciones del 4 de abril de 1886 salía elegido por el distrito de Bilbao, el hijo de un viejo conocido relacionado con la urbanización del la Vega de Lamiaco y las Arenas: D. Maximo Aguirre. Se trataba de uno de sus hijos D. Eduardo Aguirre Labroche, quien fue dos veces Diputado a Cortes durante la década de los 80 del Siglo XIX, y que perteneció al Partido Liberal Fusionista de carácter conservador. Este Diputado obtuvo 48 votos por Getxo, frente a su contrincante Pi y Maragal, que no obtuvo ningún sufragio por nuestra Anteiglesia. Getxo en 1886 contaba con 2.129 habitantes, lo que nos da una idea del número reducido de habitantes que tenían derecho a sufragio.

En aquellos días alguien, bajo el pseudónimo de “Chomin”, reflexionaba en las paginas de “El Noticiero Bibaíno”, acerca de porqué había tanto interés en salir elegido diputado, aparentemente defendiendo las limitaciones de derecho a ser electo: “...Parece mentira que haya seres humanos dispuestos a beber los vientos si es preciso por salir elegidos padres de la patria en las elecciones a Diputados. Porque ¿ qué significa un acta en este tiempo?. ! Pues si ahora está al alcance de cualquier zascandil!. Y sin embargo, personas que presumen de formales y serias, que tiene talento y buena posición social, que saben, como suele decirse, lo que se traen entre manos, no desdeñan en ponerse al nivel de un zascandil cualquiera….” Y seguía derrotando contra todo y todos, vamos, pareciera que pensaba en hoy en día, y es que los intereses y el bienestar, entonces, ya primaban sobre lo colectivo.

El 9 de setiembre de 1886, finalmente llegaban los libros, 254 volúmenes, de aquellos prometidos el 29 de julio por el Ministerio de Fomento.

En la próxima entrada de este tema veremos cómo llegaba a nuestro Pueblo la 1ª Batería del 2º Regimiento de Artillería de Montaña, que había venido para realizar ejercicios de tiro al blanco con cañón. Pero durante las dos semanas próximas cambiaré el tema para tratar la desaparición de la gran playa de Las Arenas y el muro de defensa desde Churruca a la Bola.

lunes, 22 de octubre de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -61-



En la anterior entrada veíamos cómo algún vecino trataba de evitar los impuestos municipales con ciertas artimañas, cómo llegaban las fiestas de Algorta y cómo, ya en época estival, las competiciones Náuticas llamaban a la puerta.

A principios de agosto de 1886, el jueves día 5, ante la pasividad de los vecinos forasteros que residían en Getxo, que no acudían a las convocatorias municipales para designar a uno de ellos para ocupar plaza en la Junta Municipal de Estadística, optaron por designar a uno de los propietarios. Se trataba del vecino de Portugalete, con propiedades en Getxo, D. Andrés Salaverria. Además de ser aprobada por el consistorio la instalación de una Sociedad Benéfico Recreativa en Algorta.

Entrado agosto de 1886, terminada la repetición de las fiestas de Santa Ana, estaban a punto de comenzar las de San Lorenzo y San Nicolás en Algorta. Para ello el Ayuntamiento ponía en conocimiento del Mayordomo del Puerto Viejo: “...Que la Corporación tiene acordado con motivo de las próximas fiestas, cómo en años anteriores, correr un toro en el Puerto, poner todo cuanto esté de su parte para desde el día 12, desde las diez de la mañana en adelante, tendrán lugar en dicho Puerto las diversiones de cucaña y cogida de patos para lo cual serán necesarias algunas lanchas...” Las Fiesta de San Nicolás: “...Iban a comenzar a las diez de la mañana del día 11 de agosto, tras la función religiosa en la parroquia de San Nicolás de Bari. La fiesta continuaba a las cinco de la tarde con una romería en la campa del Castillo, y por la noche la romería campestre, continuaba bajo la Casa Consistorial en la plaza de la Constitución (hoy San Nicolás). El día 12 seguían las fiestas, solo que ahora, parte del espacio festivo se trasladaba al Puerto Viejo con una cucaña a las diez de la mañana, por la tarde y noche las romerías se celebrarían cómo el día anterior. Finalizaban el día 13 con la suelta de un toro embolado en el Puerto, la romería de la noche esta vez se iba a celebrar en la Avanzada, y tras ella se dispararon unos vistosos fuegos de artificios...”

Pocos días más tarde las fiestas se trasladaban a la Campa de Santa María de Getxo. Fiestas que eran denominadas cómo las de “Nuestra Señora”. Duraban dos días, 15 y 16 de agosto: “...Básicamente consistían en una misa solemne, el primer día, en la Parroquia de Santa María y ambos días romerías por la tarde y noche...”


Y no obstante a pesar de que el Pueblo avanzaba y las mejoras en calles y servicios eran ostensibles, las solicitudes de ayudas de las personas con escasos recursos seguían produciéndose. Ayudas que iban desde pequeñas cantidades que rondaban las siete pesetas para ayuda a subsistir, en medicamentos o de lactancia.

El día 10 de agosto se procedía al sorteo para formar la Asamblea de Vocales Asociados, rentistas y propietarios que por su poder económico, coadyuvaban a tomar decisiones y financiaban en ocasiones las obras para las que el municipio no disponía de recursos propios. Entre aquellos vecinos figuraban:

En la Primera Sección: D. Robustiano Larrondo, D. José Joaquín Urisabel, D. Juan Bautista Elortegui y D. Patricio Abascal.

En la Segunda Sección: D. José María Ordeñana, D. José Domingo Oñate, D. Eladio Sustacha y D. Fausto Garachena.

Por la Tercera Sección (Santa María): D. Juan José Ibatao y D. Joaquín Sarria.

El 10 de agosto de 1886 se trataba en el pleno sobre los trabajos realizados por el arquitecto D. Casto Zabala. Y los honorarios de sus trabajos relacionados con ejecución de los planos y las condiciones presupuestarias para la construcción de un Hospital Hospicio y la ampliación del cementerio de Algorta.

A la vez se acordaba la ampliación del servicio de suministro de aguas con el suministro de aguas al barrio de Las Arenas y la colocación de un urinario en el mismo. La instalación de dos lavaderos en Algorta; uno de ellos en San Martín; punto este, que por el alto coste de lo que se proponía: “...Conducir mediante un caño las aguas residuales del lavadero de San Martín a la alcantarilla de Aretxondo...” Contó con la oposición de unos de los ediles, quien proponía: “...Conducir las aguas hacia el caserío de Telleche...”. Justificaba el alcalde la propuesta de conducir las aguas a Aretxondo: “...Porque tiene un doble objetivo, hacer desaparecer todos los residuos de los escusados y otros puntos de los edificios públicos...” Al parecer esas aguas transcurrían por las calles peatonales y en muchos casos anegaban casas particulares, lo que provocaba quejas vecinales. También se iba a cambiar el diseño de algunas fuentes del pueblo.

El 19 de agosto de 1886, en contestación al asunto de la gran cantidad de arena aglomerada en las vías del tranvía entre la Avanzada y la Fonda San Ignacio, el Director de la Compañía informaba al Ayuntamiento de Getxo: “...Que en lo referente a las tierras aglomeradas sobre la carretera, en lo sucesivo daré las oportunas ordenes a mis operarios para que se evite dicha aglomeración en esa carretera...”

En la cuenta de pagos de esas fechas del Ayuntamiento de Getxo aparecían algunos conceptos cómo: la suscripción a la Gaceta Agrícola, por la que se abonaban semestralmente 12,34 pesetas; la cuanta de fuegos de artificio y volanderas (cohetes) disparados en las últimas fiestas por los que se habían abonado 611,5 pesetas; la de la limpieza de las tierras caidas en la fuente de Azkorri, 42,50 pesetas.

Dentro de las ordenanzas: para evitar las molestias al vecindario, se establecía que: “...Los carros cargados, cuyo vuelo exceda el largo del eje, transiten en esta población por los caminos y callejones de la misma, no pudiendo hacerlo por las vías principales...”


El Ayuntamiento, siempre previsor y reacio a que los gastos no trastocaran las cuentas municipales, informaba al maestro de solfeo: “...Que el coste de los libros y cuadernos de la Academia de Solfeo, necesarios para la enseñanza a sus discípulos, debe de ser por cuenta de los mismos o sus padres...”

En la próxima entrada veremos cómo el Ayuntamiento gestionaba las acciones que la Escuela de Niñas Pobres de la Fundación Cortina tenía en el Ferrocarril de Bilbao a Tudela.

jueves, 18 de octubre de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -60-



En la anterior entrada veíamos cómo el municipio iba creciendo y eran muchos los forasteros que residían en Getxo sin estar inscritos en el padrón municipal.

El 22 julio de 1886, la fuente y lavadero que existía en Azkorri presentaba muy mal estado, debido a que las tierras de algún promontorio que se hallaba en sus inmediaciones habían caído sobre ellos. El consistorio acordaba acometer su reparación a fin de que los vecinos pudieran surtirse de agua y lavar sus ropas.

Algún vecino trataba de evitar los impuestos municipales. Era el caso del Jefe del Semáforo de la Galea, que justificaba su negativa en el hecho de ser militar: “...D. Miguel Morales, Jefe del Semáforo de la Galea de esta jurisdicción, solicita se le exceptúe del pago de impuestos a varios artículos de consumo, por considerarse militar el exponente...” El pleno, tras estudiar el temas, decretaba: “...En vista no obstante de lo dispuesto en sesión de 9 de noviembre de 1882, que dejó sin efecto el Reglamento establecido por la Diputación Provincial del 24 de abril de 1884, en cuyo artículo se establece que: “Ninguna persona, corporación, ni establecimiento cualquiera sea su clase, disfrutará de exención total ni parcial en el pago de los derechos establecidos”, no procede dicha solicitud...”


En esas fechas, las fiestas de Santa Ana en el barrio de Las Arenas resultaron beneficiosas para las fuerzas públicas, ya que el Ayuntamiento de Getxo establecía que: “...Se abonen 3 pesetas al día a cada individuo de la Guardia Civil y Miñones que concurran o permanezcan en el barrio de Las Arenas a disposición de la autoridad local, con motivo de las fiestas y romerías de Santa Ana y su octava...” Fiestas que se celebraban en torno a la ermita de la santa, y por las noches en la Plazuela de Las Arenas (actual Bizkaiko Zubia Enparantza), y que inexorablemente contaban con la banda de música y los tamborileros.

Eran los tiempos en que algunos residentes recordaban que en otros lares se homenajeaba al: “...Hombre que plantó el primer árbol, construyó la primera casa, el primer edificio público, allí donde pocos años antes no había ni una alquería que lo habitara...” Hablaban de D. Máximo Aguirre. Y ahora ya en el verano de 1886 se anunciaban las casetas de baños de mar en el establecimiento de D. Nicasio Román, cuyos abonos para los baños oscilaban entre los 12 y 5 reales. Los bonos se podían adquirir en la administración del tranvía. Incluían en sus servicios el viaje en tranvía desde Bilbao y los trajes de baño. Pero sobre todo se anunciaba en la prensa bilbaína el “Establecimiento de Baños de Mar Bibaínos” de la familia Aguirre: “...Frente por frente de Portugalete se ha creado esta estación balnearia, que cuenta ya con más de cien vecinos. Es, indudablemente, la primera de Vizcaya. El barrio cuenta con varias fondas y casa de huéspedes, con una playa segura y muy espaciosa...”


Y ya para el día 29 de julio de 1886 se anunciaban en la prensa bilbaína las fiestas de Algorta: “...El día 31 de julio, San Ignacio: A las tres y media de la tarde cucañas y juego de la Samaritana en la plaza de San Ignacio. A las cinco romería en el mismo punto, con asistencia de la banda de música y tamborileros, y a las diez de la noche se quemaran vistosos fuegos en la plaza. Día 8 de julio, octava de San Ignacio: A las tres de la tarde se correrá un novillo embolado en la playa de Ereaga, por la tarde y noche romería en dicha plaza...” Aquellos veranos, también el casino Algorteño anunciaba en su tablón los bailes que comenzaban la noche de San Ignacio y finalizaban el 1 de septiembre.

El 29 de julio, por fin, se daba cuenta de que la solicitud al Ministro de Fomento por parte del Ayuntamiento y del Diputado a Cortes D. Eduardo Aguirre, que habían enviado una carta al Ministro de Fomento D. Eugenio Montero Ríos solicitando la concesión de una biblioteca, había tenido una respuesta favorable: “…Se ha recibido un oficio de Director General de Instrucción Pública, comunicando haber sido concedida una Biblioteca Popular a este Ayuntamiento...”

La Compañía del tranvía, en la época del verano, estableció un elegante servicio con un Coche-Salón, a las cinco de la tarde entre Bilbao y Las Arenas, que al parecer, seguramente por el precio, los viajeros no hacían el uso que ellos habían previsto. Por lo que enviaron un suelto pagado al “Noticiero Bilbaíno”, apesadumbrados porque el público no había correspondido a los sacrificios realizados por la empresa.

Estábamos en época estival y las competiciones Náuticas llamaban a la puerta. El día 29 de julio el presidente del “Club Náutico de Bilbao”, enviaba un oficio al Ayuntamiento de Getxo, con fecha del 22 de julio, en el que solicitaba la cooperación de nuestros regidores para la celebración de las Regatas Internacionales en el Abra: “...El Club Náutico de Bilbao, solicita la cooperación de su distinguida corporación para las regatas Internacionales, que según es costumbre, se celebrarán en el Abra...” El consistorio de Getxo decidió ayudar a la organización, aportando 125 pesetas de los fondos de imprevistos. Dichas regatas se celebraron el día 29 de agosto de 1886, con el siguiente programa: “...Regata a vela entre embarcaciones de recreo de hasta 15 toneladas con un recorrido de 6 millas; luego había otras dos regatas, una para embarcaciones de 5 toneladas y otra para las de 3 a 15; y finalmente otra entre embarcaciones de Lemanaje, con el mismo recorrido que las anteriores.


A primeras horas de la tarde multitud de embarcaciones: vapores de recreo, remolcadores, lanchas y botes de recreo, lujosamente empavesados, daban un aspecto pintoresco al Abra. Los muelles de ambas margenes (Las Arenas, Algorta, Portugalete y Santurce), aparecían rebosantes con gentes llegadas en tranvías, vapores y coches desde Bilbao. El jurado, a bordo del remolcador “El Siglo”, daba la salida a las tres de la tarde. El primer premio, para embarcaciones de recreo de hasta 15 toneladas, fue ganado por la Balandra bilbaína “Chirta”; en la de embarcaciones de 5 toneladas fue ganadora la bilbaína “Esperanza”; la segunda serie quedó desierta; y finalmente en la de lemaje quedó vencedora la de Santurce; en tercera lugar quedó la embarcación de Algorta...”

A finales de julio, los vientos y las galernas, que siempre llegaban a nuestro pueblo por San Ignacio, habían acumulado grandes cantidades de arena en la vías del tranvía, entre la Avanzada y la Fonda San Ignacio (que estaba en la cuesta de Suárez “Txomintxu”). El caminero municipal se encargó de retirarla de la vía acumulándola en sus laterales, lo que provocó que estas invadieran la carretera. El consistorio acordó que fueran retiradas por la Compañía del tranvía.

En la próxima entrada veremos cómo las fiestas del pueblo se trasladaban a Andra Marí. Y no obstante a pesar de que el Pueblo avanzaba y las mejoras en calles y servicios eran ostensibles, las solicitudes de ayudas de las personas con escasos recursos, seguían produciéndose.

lunes, 15 de octubre de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -59-



En la anterior entrada veíamos cómo se trataba sobre el abastecimiento de aguas a la poblaciones de Algorta y Las Arenas. Y sobre el proyecto para construir un balneario en la playa de Erega en Algorta.

Pero el municipio iba creciendo y eran muchos los forasteros que residían en Getxo sin estar inscritos en el padrón municipal. A primeros de julio de 1886 se recibía en el Ayuntamiento de Getxo un oficio de la Diputación Provincial para el nombramiento de un vocal forastero para completar la Junta de Estadística de nuestra Anteiglesia. El Ayuntamiento decidía convocar a todos los residentes forasteros (no inscritos en el padrón municipal) mediante un anuncio público que se iba a insertar en el Boletín Oficial de la Provincia y en el “Noticiero Bilbaíno”. En ella se fijaba como fecha el 17 de julio como día de la reunión de forasteros. Por ello, el día 5 de julio, el Alcalde D. José Antonio Aldecoa firmaba un anuncio en el diario anteriormente citado: “...Debiendo ser nombrado, con arreglo al artículo 34 del reglamento para la imposición y cobranza de la contribución de inmuebles, cultivo y ganadería, industria y comercio, un propietario por los forasteros para vocal de la Junta pericial de estadística, se convoca por medio de este anuncio a todas las personas que posean fincas en este pueblo, a fin de que el día 17 del corriente mes y a las cuatro horas de la tarde concurran a esta Casa Consistorial para nombrar entre los mismos un propietario, que en concepto de vocal, forme parte de la Junta de pericial de esta Anteiglesia...”

Y cómo la temporada de baños estaba encima, el Ayuntamiento convocaba a todos los propietarios de casetas de baño para indicarles donde debían instalarlas, previo pago de las tasas fijadas, que eran de 300 pesetas para toda la temporada de baños. Y como la playa de Ereaga presentaba un estado lamentable, se acordó que por medio de jornaleros se realizara el arreglo de dicha playa, las inmediaciones y las vías de acceso a ella.


En las actas del 8 de julio de 1886 cuando en el pleno, haciendo mención a un oficio del Gobernador Civil que aprobaba las actas de remates del mes de junio en nuestra Anteiglesia, se ofrecía una semblanza de las principales actividades comerciales del Pueblo. Sobre ellas se decía: “...Se aprueban los remates del municipio de Guecho para el arriendo de los arbitrios de vino, chacolí, aguardiente y otros licores; casa matadero, despacho y basto de carnes frescas; abacería y degüello de cerdos; asiento de puestos de mercado, puesto de poncheras y barracas...” En aquel pleno se autorizaba a la alcaldía otorgar los remates de los tres primeros arriendos. A la vez se adjudicaba el arriendo de alumbrado público y combustible para los faroles.

La Comisión Provincial autorizaba al correo peatón D. Antonio San Martín a recoger en sus oficinas las instrucciones y demás impresos, donde se indicaba las normas para poner en planta la nueva contabilidad de nuestro municipio.

En esos días se recibía un oficio remitido por D. Vicente Martínez, administrador de la Marquesa de la Torrecilla, quien nombraba a D. José Bilbao Lopategui, maestro de obras, para la tasación del los prejuicios que pudiera a tener el molino llamado Itze de Berango con motivo de la traída de aguas.

D. Melchor Munarriz, profesor de francés y comercio en nuestra localidad, informaba a su vez del inicio de los exámenes, que se iban a celebrar a mediados del mes de julio.

En esas fechas se denegaba a D. Eugenio Eguia y otros solicitantes, la petición de utilizar para pastar el ganado las campas de la zona llamada el Castillo, ni en los ribazos de la misma; mientras que sí autorizaban a traer los ganados a las campas situadas a oeste de dichos terrenos, que eran de propiedad municipal.

Las demandas de suministro de agua potable seguían produciéndose en los distintos barrios, así el 8 de julio se recibía una solicitud por parte de D. Francisco Uriaguerreca y D. Felipe Landaida para instalar una fuente pública en el intermedio de San Martín y Jardingana (Cuatro Caminos). El Ayuntamiento le respondía que estaban estudiando los puntos más adecuados para instalar dichas fuentes. Aún el preciado liquido elemento tardaría en ser suministrado a las viviendas.


Las demandas de extracción de piedra continuaban produciéndose. Ahora le tocaba el turno a una situada en la zona de Berango. Dichos materiales estaban destinados a realizar la carretera de la Diputación Provincial, que se estaba realizando en la “Campa de Sarri” y frente a la “Casa Tranpena”, próxima a la Iglesia de Andra Marí, subiendo hacia Bostgarrena, propiedad que fue, allá por 1768, de Dña. Josepha de Maidagan. En esa misma fecha se recibía el camino peatil que iba desde Jauregi a la Iglesia de Santa María.

Y cómo las fiestas de Santa Ana, en el barrio de Las Arenas, ya estaban próximas, se autorizaba a D. Eulogio Rosales, vecino de Bilbao, la colocación de: “...Una maquina de distracción denominada “El Tio Vivo”, con la condición de que sea decente y pague los derechos correspondientes al rematante de puestos...”

Se solicitaba la autorización para construir dos casas de nueva planta, el 15 de julio de 1886, ambas en la llamada entonces calle Tetuan (actual Avenida Basagoiti). Se trataba de las de Dña. Juana Mendiguren, próxima a la plazuela de la antigua carnicería y la de Dña. Juana Ajuria.

En la próxima entrada veremos varias obras que se estaban realizando en el Pueblo, entre ellas las del camino de Piñaga, cuyo deterioro era ostensible.

miércoles, 10 de octubre de 2018

LAS ESCUELAS DE LA VEGA DE SANTA EUGENIA



Como suelen decir, la historia es una secuencia de hechos de acuerdo con el tiempo en que tuvieron lugar, que varía según la forma en que se cuente o el cariño que se ponga en ella. Algo de eso hay cuando nos acercamos a nuestros barrios, y vemos cómo el paso del tiempo va borrando nuestros recuerdos, pero tercos permanecen en nuestra mente, y a veces los contamos a los demás.

Ya desde que el 16 de julio de 1882 apareciera en el “Noticiero Bilbaíno” la noticia de que: “...«El año pasado, nuestro convecino el D. Miguel de Vitoria empleaba su Inteligencia y su instrucción nada comunes en la explotación agrícola de la Vega de Santa Eugenia»...” Las noticias relativas al barrio de Romo se repitieron en la prensa bilbaína.

Y una de ellas fue la relacionada con las “viejas” Escuelas de la Vega de Santa Eugenia, que ya desde el 19 de agosto de 1929 aparecían en la prensa bilbaína (La Tarde), la cual indicaba que la permanente del Ayuntamiento de Getxo había tratado sobre: “...«las impresiones obtenidas en Madrid por el alcalde de esta anteiglesia, don Juan L. Prado Mathurin, en orden a las projectadas escuelas en la Vega de Santa Eugenia (Las Arenas) no pueden ser más optimistas. Por el Gobierno se ha concedido la subvención necesaria y el asunto está pendiente de que se anuncie la subasta. Las citadas escuelas serán unitarias, con dos para niños y otras tantas para niñas»...” Cuatro días más tarde el Alcalde informaba a la Junta de Primera Enseñanza de que había visto en el Ministerio de Instrucción Pública los planos de las proyectadas escuelas. También el 29 de diciembre de 1929 aparecían noticias relativas a su construcción, en esa fecha se estaban dando los primeros pasos, bajo la presidencia del alcalde señor Prado Mathurin para la adquisición de un terreno del señor Earle en la vega de Santa Eugenia para construir dicho edificio escolar. Durante el mes de junio de 1929 ya se rumoreaba que “...«Uno de estos días se recibirá de Madrid un importante documento del Ministerio de Instrucción Pública relacionado con la escuela que se ha de construir en la Vega de Santa Eugenia»...” La misma volvía a repetirse el 17 de julio de 1929, cuando ya la prensa bilbaína recogía la Real Orden del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes aprobando los proyectos referentes a su construcción. Para ello, el 22 de julio, el Ayuntamiento de Getxo, aprobaba en pleno ingresar la cantidad con la que el Ayuntamiento debía contribuir para la realización de las obras proyectadas. El 26 de julio de 1929 la prensa (“El Liberal”), informaba de que el ministro de Instrucción Pública había enviado al gobernador civil una real orden sobre la aprobación del proyecto de cuatro escuelas unitarias, dos para niños y dos para niñas, en la vega de Santa Eugenia, para cuya construcción iba a contribuir el Estado con 35.290,80 pesetas y 36.097,43 pesetas, y el Ayuntamiento de Getxo con 25.000 pesetas.


Casi a la vez, se estaba produciendo la iniciativa de la construcción de otro centro de enseñanza, este de carácter religioso, en la Vega de Santa Eugenia. El 14 de agosto de 1929, el pleno facultaba a la Alcaldía para la firma de la escritura de cesión en venta de parte de un terreno municipal de la Vega para construir en él un edificio destinado a enseñanza religiosa. Este centro formaba parte de un conjunto, capilla incluida, que fue parte de una donación de la benefactora de las escuelas parroquiales Sra. de Alday, que fueron inauguradas en 1935.

Ante estos avances, en la construcción de las deseadas escuelas, el barrio se movía, y en noviembre de 1929 se convocaba la Junta de Propietarios de la Vega de Santa Eugenia para tratar de la urbanización de la misma. Ya para el 14 de diciembre, en las oficinas municipales se hallaba a disposición de los vecinos el expediente incoado para sustituir en el plano de urbanización y ensanche, el destino que se iba a dar a una parcela de terreno de la citada vega con destino al emplazamiento de las escuelas parroquiales, la capilla y un parque.

En 1930 el padrón de habitantes de Getxo, el de diciembre de 1929, ofrecía una población de 16.153 habitantes de derecho y una de 15.854 habitantes de hecho. Una distinción jurídico-administrativa, que establecía la población de derecho (los residentes empadronados) y la población de hecho (los que eran población de derecho en otro municipio).


Fue el momento en que, bajo la presidencia de D. Pedro Careaga, se reanudaban las obras de las Escuelas de la Vega de Santa Eugenia, que habían estado paradas por causa de la huelga del gremio de la construcción. Esta era definida cómo “Escuela Nacional Graduada de la Vega de Santa Eugenia”. Estaba enclavada, entonces, en el barrio de Las Arenas. Aunque del diseño original, que era de dos plantas poco quedó, ya que lo realizado fue de una sola, tan solo cumplió el solar.

Romo (Vega de Santa Eugenia), al igual que Neguri, no existían de forma oficial cómo barrios, en 1960 siguiendo las normas de la de la delegación de estadística, se aprobó por la Comisión Municipal permanente, “...«revisar la lista de entidades de población, por la que se creaban dos nuevas entidades singulares...,...se agreguen como de nueva creación las dos que en el transcurso de este tiempo se ha puesto de manifiesto su singularidad»...”, se referían a Neguri y Romo.

En el barrio de Santa Eugenia, que así era denominado por la prensa local, en abril de 1930 había un contingente de cerca de 400 niños y niñas en edad escolar, muchos de los cuales iban a las escuelas de Las Arenas y otros, según decía un diario bilbaíno, estaban sin escolarizar por falta de espacio en centros educativos.

El 31 de Mayo de 1928, el ministerio daba luz verde para la construcción de una Escuela Publica Unitaria en el barrio de Romo. La aprobación de aquel grupo escolar por parte del Ministerio se formalizaría el 25 de Julio de 1.929.

Esta escuela, no fue ajena en el momento de su construcción a conflictos obreros, no podía ser de otra forma, ya que Romo era un barrio que reunía esas características, y el momento hay que situarlo a la salida de la dictadura de Primo de Rivera y su último directorio civil, en pleno auge de las movilizaciones obreras en todo el Estado. Por aquellos días el movimiento huelguístico se extendía a todo el Estado y los paros en los diferentes sectores eran secundados por gran numero de trabajadores en Araba, Gipuzkoa, Asturias, Santander, Alicante y Bizkaia.


La Agrupación de Obreros Vascos, en Mayo de 1930, había enviado un escrito a la Alcaldía, dándole cuenta del acuerdo adoptado por todas las agrupaciones similares de ambas márgenes del Nervión, según el cual se habían declarado en huelga doscientos oficiales y cuatrocientos peones del ramo de albañilería por no haber sido atendidas sus aspiraciones de aumento de jornales. El 28 de mayo de 1930, un grupo de albañiles huelguistas se presentó en las obras de construcción del grupo escolar de la Vega de Santa Eugenia, invitando a los obreros que allí trabajaban a que se unieran a la huelga.

Un total de 300 obreros del ramo de la construcción pararon aquel día. No fueron ajenos a aquellos conflictos obreros, las fuerzas públicas, que se personaron en las obras para evitar que la huelga siguiera su curso. Por aquellos días se decía que la policía municipal, a quienes en Bilbao se denominaba “Chineles”, que con sus nuevos uniformes, parecían señoritos de postín. En las obras de las escuelas, solo un grupo de albañiles que actúan a las órdenes de un contratista local de Las Arenas, continuaron sus labores. Por la tarde, abandonaron de nuevo el trabajo los obreros de las escuelas, instados a ello por los peones. La prensa bilbaína decía que: “...«La actitud de los obreros es absolutamente pacífica, estando las obras vigiladas por fuerzas de la Guardia civil y policía municipal»…”

La huelga, que tuvo una importante incidencia, continuaba el 6 de junio, solamente en algunas zonas del municipio, ya que por intervención municipal, continuaron algunos trabajos que se venían realizando en Getxo. Entre ellas las del nuevo kiosco de música, en la Plaza de la Constitución en Algorta, y las que de una nueva plazuela, que se construía frente al Hospital municipal. A pesar de ello seguían paradas las de las Escuelas de la vega de Santa Eugenia.

Entretanto, el nuevo Censo electoral de la anteiglesia ya alcanzaba a un total de 2.802 electores entre las diversas barriadas de Santa María, Algorta, Neguri y Las Arenas.


Todavía a finales de junio, la huelga de oficiales y peones albañiles seguía enquistada. Para mediados de junio, los obreros de la construcción reanudaron el trabajo, poniendo fin a la huelga que sostenían. Pero a finales de julio las obras seguían paradas, parecía como si un maleficio hubiera ciado sobre las escuelas. Se preveía que las escuelas estuvieran terminadas para finales de 1930, pero había dudas de la fecha de finalización.

En marzo de 1931 se aprobaba un acuerdo de la Junta local de Primera Enseñanza relativo al establecimiento de cuatro escuelas unitarias en la Vega de Santa Eugenia. El 28 octubre de 1931, en una publicación del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, aparecían mencionadas entre las Escuelas Públicas Unitarias, creadas durante la Segunda República, en la Gazeta de Madrid, en el número 301, del 28 de octubre de 1931 en su pagina 566. Se las señalaba cómo localizadas en la Vega de Santa Eugenia (Las Arenas). Con fecha de puesta en marcha del 3 de octubre de 1931, disponían de dos aulas para niños y otras dos para niñas.

El resto  todos más o menos lo conocemos. Aquellas viejas escuelas dieron lugar otras más modernas. La vieja plaza de las escuelas, de tierra batida, donde en verano venían los volatineros, al igual que ellas dio paso a una moderna plaza, incluso llegó a tener un frontón. Más tarde las escuelas se convertirían en Aula de Cultura, y finalmente fueron derribadas. Las fiestas que en ella se celebraban, poco a poco fueron saliendo de su emplazamiento. Y en la actualidad su espacio ha sido ocupado por un gran edificio (Casa de la Cultura), en medio de la protesta de un sector del barrio.