MEMORIAS DE GETXO

jueves, 30 de mayo de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -100-



En la anterior entrada de esta serie veíamos cómo las comunicaciones entre Getxo e Inglaterra quedaban interrumpidas debido a un corte en el cable de conexión producido a unas 11 leguas de la playa de Las Arenas.

A finales de enero de 1889 la precariedad de las arcas municipales hacía inviables algunas obras de urgencia en Algorta. Una de ellas era la de la ladera del monte de Ereaga que amenazaba con derrumbarse debido a los embates de la mar, por lo que tuvieron que realizar una obra provisional amontonando piedras en la orilla para evitar que continuara deteriorándose la ladera. Otra de las causas que perjudicaba a aquellas laderas eran los cortes indiscriminados de hierba para los ganados, que muchas veces incluía a los incipientes tamarices plantados, por lo que decidieron prohibir dicha actividad desde: “...El punto vertiente de aguas arriba abajo de Satistegui, hasta donde se encontraba ubicado el vertedero de inmundicias de Algorta, el cual se hallaba cercano a la casa de Dña. Carmen Zalvidea, bajo la multa de 1 a 5 pesetas...”

El 7 de febrero de 1889 se informaba en el pleno que la recaudación de telégrafos de Algorta del mes de enero alcanzaba las 37,36 pesetas.

Los temporales, el viento, y las mareas tenían su punto de atracción contra la playa de Las Arenas. Algo de eso ocurrió un 14 de febrero de 1889, cuando el vapor Corina llegaba al Abra con una carga de vino de Oporto y naranjas. Y una avería del motor junto a otros problemas, le llevó a garrear durante la noche. Embarrancaría frente a la playa de Las Arenas. Unos días más tarde, el 1 de marzo, con la ayuda de cuatro remolcadores, fue puesto a flote y entró en la ría, noticia que ofrecía el “Noticiero Bilbaíno”.


El 26 de febrero de 1889 se informaba en el “Noticiero Bilbaíno” de la composición de la Junta fundadora de la “Sociedad de Fomento de la Cría Caballar de Vizcaya”, cuyo capital era de 75.000 pesetas. Figuraban en su Junta Directiva Provisional: “...El marques de Villamejor como Presidente, D. Emiliano Olano (Vicepresidente), además de D. Tomás Zubiria, D. José María Gortazar, D. Adolfo Urquijo, D. Felix Urcola, D. Mariano Vilallonga, D. León Longa, D. Romualdo Garcia; y como vocales D. D.C. Levison, como contador D. Luis Nieto, tesorero D. Augustus Levison que era socio fundador de la sociedad…” Entre sus planes estaba la construcción del Hipódromo de la Vega de Lamiaco, para el que calculaban un coste de 60.000 pesetas.

El 7 de febrero de 1889 en Las Arenas se estaban realizando varias obras de acondicionamiento de los andenes de las calles, así cómo la colocación de arbolado en las mismas. El contratista que realizó dichas obras fue D. Marcos Zamacona, y el responsable de su replanteo fue el maestro de obras (Arquitecto) D. Manuel Otaduy.

Había una vieja tradición que se repetía en los actos de oficiales del Ayuntamiento de Getxo, era el llamado “remate a vela encendida”, quizá por aquello de que representaba ese acto un símbolo explícito de trascendencia del hecho en sí, o como símbolo de poder. Básicamente consistía en: “...El sacar el remate a pública subasta, una vez reunidos los licitantes se encendía una vela, permitiéndose la puja a la baja durante el tiempo que la llama permanecía viva. Así se encendía una segunda y tercera vela, pudiendo continuar la puja...” Uno de esos actos fue el celebrado el 21 de febrero de 1889 durante el remate de aguardientes, alcoholes y licores, en el cual se decía: “...Para el día primero de marzo, a las 10 de la mañana, se anuncie el remate a vela encendida, de los arbitrios de aguardientes, alcoholes y licores de este pueblo...” En aquel acto la puja venía precedida de una reclamación de D. Manuel Eguia, que había sido apoyada por la Diputación. Comenzaba en 1.489,1 pesetas, cantidad considerada como el prejuicio que le causaba la ley de alcoholes al rematante, y en previsión de que no se presentaran rematantes, se fijaba otra subasta a continuación. Esta que se iba a iniciar con 1.750 pesetas.

El 21 de febrero de 1889 eran colocadas, por el herrero D. Ignacio Abascal, las verjas de hierro a la entrada de las escuelas de la Fundación (Niñas pobres) de la calle San Martín de Algorta.

Días más tarde D. Manuel Iturriaga solicitaba la construcción de su nueva casa cerca de la casería llamada “Bastinchuena” y se le concedía el permiso para colocar materiales de construcción en un solar cercano: “...Siempre que no perjudique al transito público, a los dueños de las heredades, y al acceso al Campo Santo, por el camino de carros que se dirige a dicho cementerio...” Este caserío según el callejero de 1897 se encontraba en llamada calle de la “Carretera”, en el numero 39, cerca de la estación de ferrocarril de Algorta cerca de la “Cadena”.


El 28 de febrero de 1889 se daba cuenta en el pleno municipal de la construcción, por cuenta del municipio, del fielato de Las Arenas, que estaba situado en la llamada “Plazuela” frente al Puente Bizkaia (Se puede ver fotografía superior, obra del fotógrafo eibarrés D. Indalecio Ojanguren). De dicha instalación, que se hallaba dotada de una bascula para el control de arbitrios se decía en el pleno: “...En este edificio se devengaran todos los arbitrios municipales, de todos los artículos destinados al consumo o venta de aquel barrio, que deben de ser presentados, reconocidos y pesados en el referido fielato para la exacción de los correspondientes derechos...”

El 7 de marzo de 1889, el Ayuntamiento de Getxo recibía un oficio del Ingeniero Agrónomo de la Diputación de Bizkaia, anunciando la disposición para este pueblo, si lo necesitara, de sulfato de cobre y pulverizadores para“...A precio de coste, para combatir el mildeon de los viñedos...” Se refería al conocido cómo “mildiu”, que tiene varias acepciones mildeo, mildeu, niebla, añublo. El consistorio respondía aquel ofrecimiento: “...Teniendo en cuenta que la riqueza vinícola es casi nula e infructífera en esta Anteiglesia, no le conviene adquirir ninguna cantidad de sulfato de cobre ni pulverizador, por que estamos convencidos de no poder efectuar su empleo o venta. Pero por si algún vecino deseara comprar dichos productos se publique a fin de pueda adquirirlo...”

En la próxima entrada veremos cómo algunos miembros de la Junta de Fabrica de la Parroquia de San Nicolás de Bari deseaban construir un nuevo pórtico.

lunes, 27 de mayo de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -99-



En la anterior entrada veíamos cómo la entrada del año 1889 comenzaba con una temperatura que no excedía de los 6 grados, lo que obligó a colocar una estufa en la estación telegráfica de Algorta.

Al comienzo de enero de 1889, el día 11 y 12, las fuertes lluvias caídas en nuestra provincia provocaron que por la ría bajara un gran torrente de aguas, por el que navega una ingente cantidad de árboles y arbustos, lo que motivó que todas las embarcaciones tuvieran que doblar sus amarras para evitar que fueran arrastradas por la fuerza de la corriente.

El día 11 de enero de 1889 se iba a celebrar un pleno en el Senado que pretendía aprobar un proyecto ley sobre el pago a los maestros de primera enseñanza. Y es que en muchos casos se decía que los maestros de enseñanza primaria: “...Llevaban casi cinco meses de ayuno y ya que están dotados de un mezquino sueldo, al menos que lo cobren con toda puntualidad…” Como consecuencia de este estado de cosas el Ayuntamiento de Getxo citaba a todos los maestros de enseñanza primaria de ambos sexos, tras haber recibido una circular de la Diputación Provincial, en la que se prevenía de la necesidad de recabar la opinión de los maestros sobre el proyecto de Ley que se había presentado en las Cortes relativo al pago de sus funciones. El acuerdo al que llegó el consistorio que recogía las aportaciones de los maestros era que: “...El pago de las atenciones de primera enseñanza se siga realizando de acuerdo con lo que se viene haciendo hasta la fecha...” Pero la realidad chocaba contra las demandas de los maestros ya que a mediados de enero todavía seguían discutiendo los Ministros del ramo y Ayuntamientos sobre quién era el culpable de dichos retrasos en el cobro de los haberes de los enseñantes. Y se pedía en el Senado al Ministro Sr. Galgo de la Gallarda que “...Haga todo lo posible para que se satisfagan los haberes a los maestros de escuela que hace un trimestre no han cobrado ni un céntimo...” A finales de febrero de ese año se llevaba al presupuesto general del Estado para las Escuelas normales y los Institutos de segunda enseñanza concediendo a los maestros de las Escuela» normales premios de antigüedad y la concesión de una cantidad para derechos pasivos a los maestros de primera enseñanza.

El día 11 de enero las comunicaciones entre Getxo e Inglaterra quedaban interrumpidas debido a un corte en el cable de conexión producido a unas 11 leguas de la playa de Las Arenas. Se esperaba la llegada a nuestra costa del vapor “Electra” de la compañía del cable para proceder a su reparación. Decía la prensa que: “...Si el tiempo abonanzase, la operación seria cosa de ocho o diez días a lo sumo. El cable es nuevo y es la primera avería que ha sufrido desde que se tendió, que hará unos dos años...”


Por aquellos días la torre Eiffel continuaba imparable su lenta ascensión hasta alcanzar los 300 metros que inicialmente iba a tener. Acababa de llegar a los 250 metros de altura, 50 más que el edificio más alto del mundo en aquel entonces.

El 17 de enero de 1889 por indicación del regidor D. Eladio Sustacha el Ayuntamiento de Getxo decidía: “...Por su mal estado para el tránsito público, se quite el encachado de piedra bola que existe en la calle Rivera frente a la casa de Dña. Ramona Zavala, colocando en su lugar la baldosa de la fabrica del Sr. Uria...”

El 17 de enero se leían en el pleno las cuentas del ejercicio 1887-1888. El resultado de las mismas fue que se habían tenido unos ingresos de 97.356, 91 pesetas, mientras que los gastos habían supuesto 81.816, 68 pesetas, por lo que queda para el siguiente ejercicio 1888-1889 la cantidad de 15.540,23 pesetas. A su vez se procedía al arreglo de varios caminos peatiles en el barrio de Las Arenas.

El 24 de enero de 1889 el Ayuntamiento de Getxo, después de agradecer a la Cámara de Comercio de Bilbao y al Sr. Zubiaga sus gestiones para la habilitación del Puerto de Algorta cómo zona de carga y descarga de mercancías, acordaba : “...Solicitar la habilitación del muelle de Las Arenas para carga y descarga de dichos géneros...”

El 24 de enero de 1889 el consistorio de Getxo autorizaba a la maestra de la Escuela de Fundación de Niñas Pobres (San Martín) a suscribirse a la revista de Barcelona “El Primer Femenil”. Era una publicación de lujo que dirigió en 1889 D. Eduardo Blasco, quien regentara también la revista semanal ilustrada “Iris”.


El 31 de enero de 1889 con un censo que podía rondar los 4.000 habitantes, el Ayuntamiento de Getxo exponía al público las listas de electores y elegibles para cargos municipales, la cual se iba a exponer a los vecinos en la primera quincena del mes de febrero. Los vecinos “Elegibles” hacían un total de 453 habitantes; continuaba la lista con los “No elegibles” que sumaban 98 vecinos; le seguía otros que figuraban como “Capacidades no elegibles” los cuales sumaban 20 vecinos. Lo cual no alcanzaba más que al 14,27% de los habitantes de hecho del municipio.

Entre los vecinos “Elegibles” de Algorta aparecían notables como el Alcalde D. Pedro Amezaga Abaroa que vivía en la calle Mayor, actual Avenida Basagoiti de Algorta. No era el único que habitaba en esa calle; otro de los ediles de esa bulliciosa calle era D. Mateo Ajuria Mendiguren; Otro de los primeros ediles (ex-Alcalde) era D. Ramón de Arecheta Barrenechea que vivía en la Bajada de Ereaga. Otros vecinos, algunos del Puerto, cómo D. Juan Aguirre Bilbao (c/Calleja), D. Joaquin Ardanza Uria, Fulgencio Franco y D. José María Baez García (c/Puerto), D. Vicente Aresto Artolozaga y D. Casimiro Landarte Mujica (c/Rivera), entre otros venía a formar parte de los “Elejibles”; la lista era amplia y otras calles de Algorta completaban los vecinos de Algorta situados en esa preferente condición, en la Cuesta de San Nicolás aparecían D. Isidro Achondo Saitua, D. Gregorio Aldecoa Sarria, D. Gabriel Elorriga Aurrecoechea, D. Felipe Landaida Ibatao y D. Eladio Suatacha Libarona, que se veían a unir a otros de la zona el Castillo cómo D. Pedro Aldecoa Villares, D. Miguel Bengoechea Ugarte, D. Juan Bautista Echeandia Manene, D. Francisco Antonio Icaza Argaluza, D. Pedro Inchaurtieta y D. Santiago Saitua Algorri.

Entre estos vecinos algunos eran del barrio de Santa María de Getxo, cómo D. Victor Aresti Goiri, D. Miguel Astica Basauri, D. Juan Arrieta Larrabeiti, D. Ramón Bilbao Ayo, D. Eugenio Camiruaga Goñia, D. Ramón Cayero Goitia, D. Juan Bautista Diliz Sarria, D. Manuel Fresnedo Balziscueta, D. Francisco Gorordo Azcorra, D. Mariano Goiri Mota, D. Miguel Ibatao Arana, D. Ramón Iturregui Bilbao, D. José Domingo Izcoa Ibatao, D. Manuel Larrinaga Aresti y D. José Ramón Zalduondo Elorrieta. Otros del barrio de Las Arenas, cómo D. Gerardo Cotera Presmanes, D. Felipe Charroalde Eguia, D. Domingo Eguidazu Arregui, D. Juan Gorostiola Ereño, D. Isidro Inchaurtieta Elorriaga, D. Andrés Larrazabal Tellería, D. Evaristo Martinez Talledo, D. José Oyarzabal, D. Luis Peña Zavala, D. José Puialto Casas, D. Roman Scala Lera, D. Antolín Urtiaga Juaresti y D. Marcos Zamacona. La lista de los no elegibles tenía vecinos de los distintos barrios de Getxo, que no incluiré en esta pequeña relación. Durante muchos años los regidores o concejales se elegían en sufragio censitario, restringido a los vecinos con la capacidad legal electoral derivada del nivel de su fortuna económica. La ley electoral de agosto de 1870 decía: “...Serán electores los vecinos cabezas de familia con casa abierta que lleven dos años por lo menos de residencia fija en el término municipal, y vengan pagando por bienes propios alguna cuota de contribución de inmuebles, cultivo y ganadería o de subsidio industrial o de comercio, con un año de anterioridad a la formación de las listas electorales. También serán electores los mayores de edad que llevando dos años por lo menos de residencia en el término del Municipio, justifiquen su capacidad profesional ó académica por medio de un título oficial…” Así que los no propietarios y sin titulación quedaban excluidos.

La próxima entrada llegaremos al Capítulo 100 de esta serie, que comenzará con algunos problemas de falta de fondos municipales para poder acometer obras en Ereaga.

domingo, 26 de mayo de 2019

EL FERROCARRIL ECONÓMICO DE BILBAO A LAS ARENAS



Al Ferrocarril Económico de Bilbao a Las Arenas ya he dedicado varias entradas: “Estación de Las Arenas” (2011), “Los ferroviarios en Las Arenas” (2013), “1888-La memoria del Ferrocarril Bilbao-Areeta” (2014), “El camino de hierro entre Areeta y Plentzia” (2014), “Las discusiones del ferrocarril” (2016), “Los ferroviarios, las estaciones” (2016), “Los ferroviarios, sus maquinas y accesorios” (2016), “Se acabó el carbón” (2016), “La inauguración del ferrocarril de Bilbao a Las Arenas” (2019). He ido recogiendo todo los relacionado con el ferrocarril de la margen derecha y sus gentes. Esta nueva entrada surge a partir del “Anuario de Ferrocarriles Españoles” de 1895. Voy a recoger algunos datos referidos a este medio de locomoción, que vendrán a completar su paso por nuestro Pueblo.

Entre mediados y finales del Siglo XIX y comienzos del XX se publicaron la “Gaceta de los Caminos del Hierro” y el “Anuario de Ferrocarriles Españoles” que hoy nos aportan datos para conocer cómo eran aquellos inicios del transporte entre Bilbao y Getxo.

La “Gaceta de los Caminos del Hierro” comenzó a publicarse el 27 de abril de 1856 siguiendo los modelos franceses. Fue una de las publicaciones pioneras que se especializaron en sector ferroviario en la Península Ibérica hasta el final de su existencia, en 1936. En él se nos ofrecía amplia información sobre las compañías, horarios, circulación, avances técnicos y materiales y también sobre asuntos sociales e históricos.

El “Anuario de Ferrocarriles Españoles” fue una publicación cuya primera edición aparece en 1893, editándose anualmente hasta 1935. Una especie de reedición de guías americanas en las que se incluían estadísticas, datos financieros o industriales de las compañías de ferrocarriles. En dicho anuario se incluían recorridos de trenes, estaciones, número de viajeros, consejos de administración, número de empelados y jefes de estaciones. El anuario estaba conceptuado como una fuente básica para el conocimiento y evolución del sector ferroviario. Tras el comienzo de la guerra de 1936 dejó de publicarse.

Este anuario nos permite hoy en día recordar algunos hechos relevantes, respecto de la futura llegada del ferrocarril a Getxo:

En setiembre de 1872 ya se hablaba en la “Gaceta de los Caminos del Hierro”, que era una publicación periódica que nació en Madrid en 1856, de la conveniencia de establecer un ferro-carril de Bilbao a la Avanzada de Algorta:

...Cuando el año pasado, hacia esta misma época, iniciaron algunas personas de Bilbao, la idea de la construcción de un ferrocarril que, recorriendo toda la margen derecha de la ría y uniendo Bilbao con sus fondeaderos y las extensas y magníficas playas de baños de la misma orilla, que convirtiera a la Villa invicta en un verdadero puerto de baños. La idea fue recibida con frialdad, porque se consideraba que una línea férrea de Bilbao a la Avanzada de Algorta, exigiría sacrificios extraordinarios.

Mas no por eso desmayaron los iniciadores de este pensamiento, convencidos de que había llegado el momento para Bilbao de comprender que los medios de comunicación existentes, debían de considerarse en el año de 1871, como se consideraron las carrozas después de establecidos los ómnibus y vapores, y que un interés imperioso y urgente para la Villa indicaba la necesidad y conveniencia de establecer una vía más cómoda y rápida entre Bilbao, sus fondeaderos y playas.

Pero así como las carrozas tuvieran sus días de gloria, para caer después en el olvido, así el progreso de nuestros días y el cambio que se observa en nuestras costumbres, exigen de consumo otro medio de comunicación más cómodo y más rápido que el de los ómnibus y vapores...”


Cuando todavía en 1881 se autorizaba la transferencia del tranvía de Bilbao a Las Arenas, a favor de una Compañía anónima de este nombre, ya empezaba a fraguarse la construcción de un ferrocarril de Bilbao que tuviera su terminación en Las Arenas. Por ello conviene recordar cómo éste nace a partir de una Real Orden que el 10 de junio de 1883 publicaba “La Gaceta de los Caminos del Hierro”:

...MINISTERIO DE FOMENTO. REAL ORDEN:

Vista la ley especial, fecha 18 de Mayo último, Cuyo art. 1.° autoriza á D. Ezequiel de Aguirre y Labroche para construir sin subvención directa del Estado un ferro-carril de vía estrecha que, partiendo de Bilbao, termine en el barrio de las Arenas, jurisdicción del Ayuntamiento de Guecho: Visto el expediente instruido a instancia del interesado para los efectos de la expresada ley:

Visto el pliego de condiciones particulares aprobado por real orden de 15 de Agosto último y aceptado por el peticionario para la concesión de la línea de que se trata; S. M. el rey (Q. D. G.) ha tenido a bien otorgar al precitado D. Ezequiel de Aguirre y Labroche la concesión del ferro-carril de vía estrecha que, partiendo de Bilbao, termine en el barrio de Las Arenas, jurisdicción del Ayuntamiento de Guecho; entendiéndose otorgada esta concesión con sujeción al pliego de condiciones aprobado para la misma por real orden fecha 15 de Agosto último.

LEY QUE SE CITA:

D. Alfonso XII: por la gracia de Dios rey constitucional de España; a todos los que la presento vieren y entendieren sabed: que las Cortes han decretado y nos sancionado lo siguiente:

Artículo 1.° Se autoriza á D. Ezequiel de Aguirre y Labroche, vecino de Madrid, para construir sin subvención directa del Estado un ferro-carril de vía estrecha que partiendo de Bilbao, termine en el barrio de Las Arenas, jurisdicción del Ayuntamiento de Guecho.

Art. 2.° Este ferro-carril se declara de utilidad pública y con derecho a la expropiación forzosa, así como al aprovechamiento y ocupación de los terrenos de dominio público.

Art. 3.° Se construirá con arreglo al proyecto que se apruebe por el misterio de Fomento según los estudios presentados en dicho centro, que han sido acompañados de la fianza del 1 % del importe del presupuesto.

Art. 4.° Esta concesión se entiende por 99 años y con sujeción a la legislación vigente.

Dado en palacio a diez y ocho de Mayo de mil ochocientos ochenta y tres.—Yo el rey.—El ministro de Fomento Germán Gamazo...”

En 1884 la misma Gaceta decía el 27 de julio: “...Se ha constituido en Bilbao, con el titulo de “Compañía del ferro-carril económico de Bilbao a las Arenas”, una Sociedad anónima para construir y explotar un ferro-carril que, partiendo de Bilbao (San Agustín) se dirija por Deusto, Luchana, el Desierto y Aspe a Las Arenas (Guecho). El capital social será de un millón de pesetas...”

Cómo decía al principio en el “Anuario de Ferrocarriles Españoles” de 1895, se recogían algunos datos pertenecientes a dicho ferrocarril, que figuraba como “Ferrocarril Económico de Las Arenas a Plencia”:

...Su domicilio social estaba en Las Arenas. Su capital al 31 de diciembre de 1894 estaba repartido en: Acciones 503.000 pesetas, Obligaciones 800.000 pesetas y Subvenciones 147.368,20 pesetas.

Su número de viajeros se dividía en tres clases: Los de primera clase 9.996 viajeros, los de segunda 18.030 y los de tercera 99.803 viajeros, lo que suponía un total de 127.829 viajeros al año; por los que la compañía obtenía unos ingresos de 68.919,10 pesetas.

Este ferrocarril transportaba a pequeña velocidad un total de 14.785 toneladas anuales.

Su consejo de administración estaba formado por: Presidente D. J. Luis de Villabaso, tenía cuatro vocales D.José María de Aramberria, D.Enrique de Diego, D. Ramón de la Sota y D. Juan Tomas de Olaguibel; como tesorero figuraba D. Francisco Rasche y Sagarduy.

Su personal principal estaba compuesto por: Un secretario contador D. Teodoro R. de Erenchun, Jefe de movimiento D.Eusebio Muro, Sobrestante D. Pablo Sagastasola y como auxiliar D. Francisco Larrazabal.

Sus jefes de estación eran: En Las Arenas D. Isidoro González, en Plencia D. José del Busto y en Algorta D. Gabriel Guinea...”

Dos años después, en 1897 su número de empleados llegaba a los 39. Y había pasado a mover un total de 18.348 toneladas al año. Su número de viajeros ya alcanzaba los 129.711.

Para 1898 su número de viajeros había disminuido hasta los 126.492. El número de toneladas transportadas también había disminuido pasando a ser 16.445. Respecto de sus jefes de estación solamente había cambiado el de Las Arenas, puesto que fue cubierto por D. Eusebio Muro...”

La Gaceta de los Caminos del Hierro, un poco más tarde, el 22 de septiembre de 1872 decía respecto al ferrocarril y nuestras playas: “...A todos los viajeros que nos visitan los obsequiamos con un paseo a las Arenas o Portugalete, donde se respiran las frescas brisas del mar y se presencia el animado y pintoresco espectáculo, cuya vista ofrecen muy pocos puertos de baños. Sustituidas las carrozas que en su tiempo fueron de gran utilidad y quizá el asombro de nuestros padres, por los vapores de la ría y los ómnibus, los vizcaínos no dejaron de aplaudir por los medios de comunicación que les permitieran realizar ese agradable paseo, con más celeridad. Pero así como las carrozas tuvieran sus días de gloria, para caer después en el olvido, así el progreso de nuestros días y el cambio que se observa en nuestras costumbres, exigen otro medio de comunicación más cómodo y más rápido que el de los ómnibus y vapores. En el los forasteros, podrán con toda comodidad visitar las playas de baños sin violentarse con un verdadero viaje, que hasta ahora realizaban expuestos al calor, al polvo y a la lluvia...”


En su publicación del 20 de julio de1920 decía respecto de nuestro Pueblo: “...La metrópoli vizcaína, dotada de nuevas industrias en curso de desenvolvimiento, transformada en puerto comercial oceánico, casi exclusivo, con su pintoresca playa de Guecho, la Biarrit del norte, es por excelencia un irradiador de turismo veraniego...” Y recordaba el 1 de febrero 1925 que: “...En Junta general se autorizó al Consejo de Administración de esta línea para electrificar el recorrido Bilbao a Algorta, cuyo presupuesto de obras se calcula en cuatro millones de pesetas. Se espera que para el próximo verano esté terminada y en servicio la electrificación. Parece ser que han inclinado el ánimo de esta mejora consideraciones de distinto orden, principalmente la anexión de Deusto a Bilbao y el considerable aumento de población de Guecho, que lleva consigo mucho mayor tráfico por la mencionada línea…”

Hasta aquí unos datos que nos acercan a cómo fueron los inicios de aquel medio que vino a revolucionar el transporte de personas y mercancías en la margen derecha de la ría del Nervión, trayendo visitantes a nuestros barrios en la época dorada, cuando los balnearios hacían furor entre la élite económica del País.

jueves, 23 de mayo de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -98-



En la anterior entrada veíamos cómo el 27 de diciembre de 1888 la Diputación de Bizkaia declaraba de interés general para la provincia el ferrocarril de Las Arenas a Plencia.

Comenzaba un frio enero de 1889. Ya desde días antes la mar estaba encrespada y el horizonte amenazaba con un feo turbón, el primer día del año estaba cerrado en aguas, la temperatura no excedía de los 6 grados, lo que obligó a colocar una estufa en la estación telegráfica de Algorta. En ese ambiente invernal no era de extrañar que ya se publicara en la prensa bilbaína, en “El Vasco” diario carlista fundado por D. Estanislao Jaime de Labayru, unas pastillas llamadas “Carbón Luz” para encender fuego, de las que decían: “...Sirven para mil usos domésticos sustituyendo con economía a las lamparillas de espíritu de vino...” Llamaban espíritu de vino al alcohol, producto que al parecer pertenecía al legado de los alquimistas árabes y se hallaba a la venta en diversos establecimientos al precio de 20 céntimos de peseta las 10 unidades.

Nuestro Ayuntamiento, gobernado por el Alcalde D. Pedro Amezaga y los concejales D. José María Azpiri, D. Irineo Ramón Diliz, D. Mateo Ajuria, D. Idelfonso Arrola y D. León Beitia comenzaban el pleno tras las fiestas navideñas el día 3 de enero, con unas quejas de D. Antonio Uribe y Dña. Albara Sarria, propietarios de la mitad norte de la casa llamada “Amesti-Vieja”, por algunas molestias que les estaban causando sus vecinos de la otra mitad de la casa.


Y como decía al principio tal era el frío reinante que el Oficial de la Estación Telegráfica de Algorta pedía le fuera colocada una estufa. Pero no era el único establecimiento público que demandaba la colocación de una fuente de calor, también la escuela de la fundación de Niñas Pobres de la calle San Martín de Algorta solicitaba la colocación de otra estufa.

Los medicamentos de la clase específicos despachados para enfermos pobres de la localidad, según la factura presentada por el farmacéutico local , supusieron una cuenta de 26,75 pesetas; mientras que los ingresos de la Estación Telegráfica de Algorta, del mes de diciembre de 1888, supusieron 27,95 pesetas.

La gestión de las cuentas municipales y el cobro de arbitrios parecía marchar bien para el municipio, ya que el día 10 de enero de 1889 se daba cuenta de las existencias en caja, las cuales arrojaban un saldo positivo para el primer trimestre del año de 16.388,62 pesetas.


En la sesión ordinaria de la Cámara de Comercio de Bilbao, celebrada el 18 de enero de 1889 se leyó y fue aprobado un informe de la comisión segunda, acerca de la solicitud presentada por D. Dionisio de Zabiaga pidiendo la habilitación del puerto de Algorta para ciertas operaciones de carga y descarga.

El bacalao fue uno de los productos más demandados en diferentes usos en nuestro municipio. Ya desde 1570 algunos marinos de Getxo se dirigían a Terranova para realizar la pesquería del bacalao. Lo curioso es que su venta se realizaba además de en las farmacias, en las droguerías. Su grasa a lo largo del Siglo XIX (1801–1900) y su uso para el alumbrado domiciliario o en la medicina fueron de gran importancia. Así era relatado en tiempos pasados cuando en nuestro municipio, según un documento del 12 de Mayo 1759, con la creación de una “Casa Nueva”, en el muelle de Areeta-Las Arenas (hoy Tomas Olabarri), de promoción vecinal, para posada y venta de dicho producto: “...En las casas Nueva y Vieja de los arenales frente a Portugalete, con la condición de que el arrendatario debe tener en venta aceite de ballena y bacalao, sin faltar en dicha casa vieja, con un añadimiento en la primera donde tenían su habitación y vivienda los barqueros...”. Incluso aparecía mencionado en naufragios que tuvieron lugar en zonas cercanas como el acontecido en el Abra en 1799, el de la “Fragata Bilbao”, que cargada con 2.600 quintales de bacalao naufragó a su entrada. Producto que por aquellos días de comienzos de 1889, el bacalao y sus derivados, aparecían en la prensa como medio para atajar diversas enfermedades cómo: “...El remedio más eficaz para el alivio y cura de la Tisis, resfriados y toses, bronquitis, anemia y raquitismo...” Uno de sus productos el aceite de hígado de bacalao, que tras ser sedimentado, hervido con agua y prensado, era empleado a comienzos del siglo XIX por prescripción médica sobre todo en la medicina infantil. En los tratamientos de esa época era utilizado, según la prensa contra la tisis tumoral con un derivado denominado “Bacalao pancreático”. Su mal sabor y los trastornos que provocaba su uso continuado fueron relegando su utilización. Se obtenía de la pesquería, sobre todo en Noruega, Escocia y Terranova.


Las relaciones con otras cofradías de mareantes y Ayuntamientos, en los caso de naufragio de sus marinos era solidaria, aunque a veces dependía de cómo ellos habían actuado en casos similares, algo de eso se desprende de la solicitud que el mayordomo de la Cofradía de Mareantes de Santurtzi cursó al Ayuntamiento de Getxo el 6 de enero de 1889: “...Suplicamos se interese la Corporación con alguna cantidad para aliviar la aflictiva situación de las familias de los náufragos de este puerto, que perecieron ahogados el día 18 de noviembre de 1888...” El Consistorio de Getxo tras estudiar la petición acordaba: “...Se averigüe la regla de conducta que en análogos casos con náufragos del Puerto ha observado el Ayuntamiento de Santurce, y si resultare haya abonado alguna cantidad, se faciliten 50 pesetas para alivio de las familias de los citados náufragos, y nada de lo contrario si resultare que aquel Ayuntamiento no alivió a los del Puerto...” Casi con seguridad que se trataba de la lancha pesquera “Joven María” de Santurtzi en la que perecieron 11 arrantzales.

El 10 de enero de 1889 el Ayuntamiendo de Getxo decidía en vista del deterioro que presentaba la plazuela de Ereaga por el paso continuado de carros que bajaban a la playa a recoger arena: “...En vista del crecido número de carros que bajan a la playa de mar de E reaga, destrozando el camino que a ella se dirige, así como sus inmediaciones y la plazuela, se haga una pared seca en la parte de tierra firme, a fin de evitar dicho carreteo y el destrozo de vías...” Acordaban también que en lo sucesivo se prohibiera la extracción de arena: “...Por los perjuicios que irroga al Ayuntamiento dicha extracción en la parte de baños...”

En la próxima entrada veremos cómo se decidía quitar el encachado de piedra de bola, por su mal estado, en la calle Rivera del Puerto, frente a la casa de Dña. Ramona Zavala.

lunes, 20 de mayo de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -97-



En la anterior entrada veíamos cómo la Diputación de Bizkaia manifestaba que la corporación municipal de Getxo tenía atribuciones para emitir el empréstito de 70.000 pesetas proyectado con destino a las obras de mejora de Las Arenas.

El consumo de alcohol y los rematantes de arbitrios municipales de la provincia mantenían un conflicto por el exceso en los cobros de dichos arbitrios, por ello acudieron a una reunión en Madrid el día 28 de noviembre, donde fueron aprobadas sus gestiones, acordando dar un voto de gracias al Comité Ejecutivo del Circulo Mercantil de Madrid por la ayuda que prestó a dichos representantes, que tanto ha contribuido al feliz resultado de lo que pretendían. En la misma reunión expusieron algunos individuos la extralimitación que se está cometiendo con algunos pueblos de esta provincia en el cobro de los derechos municipales sobre aguardientes y licores, y acordó hacer público en la prensa el día 4 de diciembre lo siguiente : “...Según la circular de la Excma. Diputación Provincial, de fecha 1.° de agosto, no tienen los ayuntamientos ni los rematantes atribuciones para cobrar más que 30 pesetas por 100 litros de alcohol puro, por consiguiente, el gremio de alcoholes aconseja a todos los tratantes y particulares que se nieguen rotundamente a pagar el aumento que se les exija de más sobre la citada cantidad...”

El 6 de diciembre, fiesta del patrón de la iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta. El consistorio, fiel a sus creencias, decidía aplazar el pleno para acudir a las funciones religiosas que en dicha parroquia se celebraban por la mañana y tarde. Seguro que en aquella decisión, a pesar de lo devotos que debían ser, algo tuvo que ver la invitación del párroco de dicha feligresía que el día 5 de noviembre enviaba la siguiente circular: “...El párroco de San Nicolás de Bari invita a ese Ayuntamiento a las funciones que tendrán lugar en esta parroquia los días 6 y 8 de noviembre...”

Una de las enfermedades más temida por la población, la Viruela, llevaba más de una año atacando a los habitantes de Bizkaia, sobre todo a los de las zonas mineras y fabriles. Criticaban que los gobiernos no le prestaran suficiente atención a esta enfermedad, y ponían como ejemplo los medios dedicados a la epidemia de cólera, que incluso en el Siglo XVIII contó con un lazareto en la zona de Punta Begoña para internar a los viajeros que llegaban por tierra o mar a nuestros pueblos. La viruela también atacaba a algunos vecinos de Algorta. El Ayuntamiento daba lo que llamaban “limosna de una sola vez” para auxiliar a una familia atacada por la misma. La cantidad entregada era de 25 pesetas; además para ayudar a atajar el brote epidémico acordaban: “...Proporcionar la cantidad que se creyera conveniente de ácido fénico a las casas donde concurran casos de enfermedades epidémicas y contagiosas...” El Ácido Fénico era utilizado en el Siglo XIX como desinfectante junto al sulfato de cobre, la lechada de cal y la lejía.

Para principios de diciembre de 1888 la estación telegráfica de Algorta aportaba a las arcas municipales 27,35 pesetas, producto de la recaudación del mes de noviembre.

El Ayuntamiento, necesitado de fondos para sus obras, reclamaba a la Diputación de Bizkaia el pago de la carretera que se había construido desde Mantequena (Algorta) hasta Las Arenas.


El 13 de diciembre de 1888 el techo del pórtico de la iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta presentaba un estado ruinoso. D. José Ramón de Ansoleaga y varios vecinos solicitaron al Ayuntamiento su reparación. Se encargó al maestro de obras D. Francisco Ciriaco de Menchaca la realización de un informe sobre el estado de dicho pórtico. Como consecuencia del mismo se decidía apuntalar el pórtico para evitar males mayores, y teniendo conocimiento de que existía una suscripción voluntaria entre los vecinos para su arreglo, comunicaban al párroco: “...El estado deplorable en que se halla el citado techo, recomendando que por todos los medios a su alcance active la ejecución de las obras, con el fin de evitar cualquier desgracia que pudiera ocurrir...”

Y como ya estaban cercanas las fiestas de navidad, el consistorio acordó, según era costumbre, expedir los libramientos para efectuar pagos a los empleados municipales, pobres de la localidad, lactancias y maestros del municipio.

La Diputación de Bizkaia envió una carta el día 18 de diciembre de 1888 interesándose por al posibilidad de apertura de una casa para 6 ó 10 “alienados pobres”, que no era si no una forma sutil de esquivar la expresión comunmente utilizada de “locos”. A lo que el Ayuntamiento de Getxo contestó: “...Que no hay posibilidad de establecer en esta localidad ninguna casa para que esos enfermos puedan sufrir el periodo de observación...”

El 20 de diciembre de 1888 contestaba el Diputado D. Eduardo Aguirre al requerimiento del consistorio de Getxo acerca de la retirada de la proposición de segregación de Las Arenas diciendo: ...Que el procedimiento para que queden sin efecto los proyectos de ley pendientes en un legislatura, es no reproducirlos en la siguiente, que es lo que he hecho con el tema de la segregación de Las Arenas...”


El 27 de diciembre de 1888 la Diputación de Bizkaia declaraba de interés general para la provincia el ferrocarril de Las Arenas a Plencia, pero antes de abonarle la subvención establecida en la ley, exigieron que debían demostrar que se había constituido la compañía en forma competente.

El 29 de diciembre se nombraba como maestro de Santa María de Getxo, en las escuelas de Sarri, con plaza en propiedad, a D. Valentín Cuartango Ortega, con un salario de 825 pesetas anuales, disponiendo de vivienda en dicho barrio. El matrimonio formado por D. José María Laucirica y Dña. Carmen Acha solicitaba inscribir varias porciones de casas y pequeños terrenos en el barrio de pescadores del Puerto Viejo de Algorta.

En esa misma, fecha a indicación de varios concejales, acordaba el Ayuntamiento de Getxo estudiar la posibilidad de establecer en Algorta un servicio de serenos o guardia nocturna armada.

La fuerza pública que durante las fiestas pasadas del barrio de Las Arenas habían vigilado sus calles, junto a los músicos que habían ambientado dicha celebración, fueron alimentados durante aquellos días por cuenta del municipio, por lo que D. Benigno Zarranz pasaba una minuta de 126 pesetas.


Finalizaba diciembre de 1888. No sabemos lo que opinarían los pequeños respecto de algunas fórmulas para combatir el raquitismo, que al decir de la época: “...Se modificaba el raquitismo de los niños endebles estimulando el apetito y tomando fuerzas con el “Vino de quina lodado de Orive”, el cual decían era superior al aceite de hígado de bacalao…”

El último día del año 1888 se anunciaba en la prensa bilbaína la salida de un coche diario desde Algorta a Plencia, con salida desde la Villa de Plencia a las 6:30 y a las 16:00 horas desde Algorta, aquel servicio solo funcionaba los días de labor.

La prensa bilbaína cerraba el año con un consejo para las celebraciones festivas: “...Siendo las próximas fiestas semillero de enfermedades por virtud de las extralimitaciones en que incurren la generalidad de las gentes, aconsejamos a todos moderación en el cenar, y sobro todo en el beber, que no se opone la higiene a echar una cana al aire, siempre que no se rebasen los limites de lo prudente...” Cena que en algunas mesas era escasa, mientras en otras no faltaba la coliflor, el besugo, bacalao, chirlas y compota de postre.

Así terminaba el año 1888. En la próxima entrada veremos cómo se iba a desarrollar la vida de nuestros antepasados en el municipio de Getxo.

jueves, 16 de mayo de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -96-



En la anterior entrada veíamos cómo la actividad urbanística en el barrio de Romo, entonces perteneciente a Las Arenas, comenzaba a dar sus primeros pasos.

El 15 de noviembre de 1888 la Diputación de Bizkaia manifestaba que la corporación municipal de Getxo tenía atribuciones para emitir el empréstito de 70.000 pesetas proyectado con destino a las obras de mejora de Las Arenas. En vista de ello el Ayuntamiento acordaba: “...Se anuncie la subasta de las 140 obligaciones de a 500 pesetas nominales para el 29 de diciembre próximo, con cargo a los arbitrios municipales de dicho barrio...” Aquellas obligaciones eran al portador y producían un 5% de interés anual, pagadero por semestres vencidos: “...La amortización periódica de esas obligaciones, comenzará el 30 de noviembre de 1889, y se verificará anualmente hasta la total extinción de la deuda...” El Ayuntamiento protegía los intereses de los vecinos de Getxo reservándose el derecho de declarar extintas éstas si en barrio de Las Arenas en algún momento decidía segregarse del municipio.

En noviembre de 1888 el nivel de las demandas de asistencia benéfica era tal que el Ayuntamiento de Getxo creyó llegado el momento de crear un Hospicio-Hospital en Algorta. Las demandas asistenciales eran continuas y varios concejales propusieron que: “...En este tiempo y debido al estado en que han llegado las necesidades de beneficencia es urgente y de necesidad pública se adopten todas las diligencias para construir un Hospicio-Hospital en esta población, con el fin de llenar las necesidades del municipio. Y teniendo conocimiento que la finada Dña. Salome Bareño ha dejado una cantidad de consideración para este objeto...” Aquel acto de beneficencia nacía a partir de una comunicación leída en el pleno del 15 de noviembre de1888 que decía : “...Se da cuenta de un escrito, el cual copiado a la letra, dice así: Los que suscriben vecinos de esta Anteiglesia, tienen el honor de poner en conocimiento de esa Ilustre Corporación que en uno de los últimos días de su vida, nuestra madre Dña. Salomé Bareño y Sustacha (Q.E.P.D.), queriendo secundar sin duda una idea algunos años iniciada y deseando coadyubarla, les indicó verbalmente que el producto de la venta de la cas “Muxique Osticoa” y sus pertenencias así como también la casa “Manuelena” ya vendida a D. José Ramón Diliz y Arana, sea destinada a la construcción de un Hospital-Hospicio para pobres en el barrio de Algorta. Obra que nadie desconoce reportará grandes beneficios a esta localidad y especialmente a los desvalidos que en el se alberguen...” Firmaban aquella donación en nombre de su madre, D. Manuel del Valle y Dña. Josefa Leona de Zalduondo.


Por lo que el Ayuntamiento de Getxo decidía: “...Se remita una atenta comunicación a D. Luciano Alday como albacea testamentario de D. Francisco Abaroa, manifestándole si se conforma en que se venda por este municipio el edificio titulado Hospital, construido con el legado de la expresada Sra. Abaroa, para el solo fin y objeto de que con su importe, el que ha dejado la citada Sra. Bareño y algunas otras cantidades que se podrán destinar, se instruya el oportuno expediente para construir el citado Hospicio-Hospital...” El Ayuntamiento delegaba en el Alcalde D. Pedro Amezaga y en el Regidor D. Eladio Sustacha para presentarse ante el arquitecto D. Casto Zavala quien había formado el proyecto para su construcción, para poner en práctica, con la mayor brevedad posible, la ejecución del citado edificio. El 19 de noviembre de 1888 D. Luciano de Alday manifestaba su conformidad a la propuesta municipal. El 20 de junio de 1890 se comisiona al arquitecto D. Eladio Iturria para que formule planos y condiciones, quien los presenta el 15 de julio de siguiente. A partir de ese momento le siguieron algunos acontecimientos que conviene recordar para la historia de la beneficencia en nuestro municipio:

  • El 9 de Enero de 1894 se anuncia al público el proyecto de emplazamiento del nuevo Hospicio-Hospital.

  • La primera piedra se colocó el 14 de octubre de 1894.

  • La inauguración del hospital-hospicio del sagrado Corazón de Jesús fue el 7 de febrero de 1897.

  • El “Cuarto de Socorro” se iniciaría gracias a la intervención de unos médicos residentes en el Municipio (D. Román Pereiro, D. Joaquín Aman y D. Manuel Hormaeche), que el 31 de Julio de 1.905 se dirigieron al consistorio solicitando: “...Que ante el creciente aumento de la población, se hacia preciso la creación de dicho centro, así como de la imperiosa necesidad de la formación de un “Gabinete de Consultas” donde tratar, si fueran pobres de solemnidad de forma gratuita, y si no lo fueran mediante una pequeña cantidad, al resto de las personas que lo necesitaren, quedando las cantidades recaudadas a beneficio del Hospital Hospicio...”

  • La Sala Cuna del Hospital Hospicio de Algorta nace por iniciativa de D. Juan José Sarria el 11 de Mayo de 1.926.

Varias fueron las obras que en esos día del 15 de noviembre, entre ellas, se acordaba autorizar en el pleno municipal: D. Robustiano Larrondo realizaba la del Convento de la Calle San Martín (Trinitarios); D. Genaro Vidaurrazaga las de su casa “Manuelena” y D. Miguel París deseaba realizar su casa en Las Arenas, en medio de la de D.Alvaro García y la del Sr. Uribarri.

Y cómo había que poner música a la vida del Pueblo, D. Carlos Urteaga solicitaba: “...Se le consintiera tocar en los días festivos, por la tarde, en la plaza pública, bandurria y guitarra para la diversión de la juventud...”

El 29 de noviembre de 1888, en vista de que el Ayuntamiento de Getxo había presentado el expediente con arreglo a lo acordado con los vecinos y propietarios de Las Arenas para realizar las obras de mejoras del barrio, así cómo el de variación de la carretera general hacia Algorta: “...Dirigía una comunicación al Diputado a Cortes D. Eduardo Aguire para hiciera las gestiones en el Congreso para que retirara la proposición de la Segregación de Las Arenas...”

En la próxima entrada veremos cómo ya entrando en el mes de diciembre llegaba la fiesta de San Nicolás, patrón de la parroquia de Algorta, por lo que el consistorio decidía acudir en pleno a los actos que se iban a celebrar en dicha parroquia.