MEMORIAS DE GETXO

jueves, 28 de febrero de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -83-



En la anterior entrada, entre otras cosas, veíamos la convulsión que causó en nuestro Pueblo la presentación por el Diputado a Cortes D. Eduardo Aguirre, de un proyecto de ley para la segregación del barrio de Las Arenas.

El 6 de abril de 1888, seguía en las actas del Ayuntamiento de Getxo uno de los asuntos que más preocupaba en ese momento a nuestros ediles, la segregación del barrio de Las Arenas: “...Se dio cuenta de la contestación a las consultas realizadas por escrito a dos abogados D. Manuel Lecanda y D. Lorenzo Areilza. Así como una carta de D. Constantino Careaga sobre el mismo asunto…”

El 14 de abril de 1888 se recibía un oficio del Gobernador Civil, fechado el 28 de marzo último, que incluía: “...El proyecto y expediente incoado por D. Alberto Palacios, solicitando la autorización para construir un Puente Móvil para el cruce de la ría de Bilbao, entre Portugalete y Las Arenas...”

El día 26 de abril de 1888, en el diario “El Noticiero Bilbaíno” aparecía recogida la noticia referida a la posible segregación del barrio de Las Arenas, que: “...El diputado Aguirre irá a Bilbao en el expreso del viernes y el sábado reunirá en el establecimiento de Las Arenas a las personas interesadas en la creación de Ayuntamiento en aquel barrio. Le expondrá las razones que aconsejan acceder a los deseos de Algorta, y espera que sean aprobadas todas sus indicaciones en bien de todos...” Al parecer la propuesta de secesión había decaído. En la reunión celebrada el sábado 28 de abril de 1888, los locales de “Baños de Mar Bilbaínos”, propiedad del Diputado Sr. Aguirre, informaba de sus negociaciones en Madrid: “...En la reunión celebrada anteayer en Las Arenas con objeto de tratar sobre el arreglo para que continúe unido aquel barrio al ayuntamiento de Guecho, el diputado Sr. Aguirre dio cuenta del estado de la cuestión y de las proposiciones hechas por los representantes de Algorta, que consistente en que el municipio de Guecho dedique 5.000 pesetas anuales para amortización e intereses de un empréstito que ha de levantarse con objeto de emplearlo en obras de mejora del barrio de Las Arenas, y que del restante producto anual de los arbitrios de este barrio se dedique la mitad a los servicios públicos del mismo y la otra mitad a los gastos generales de todo el ayuntamiento de Guecho. Oídas estas proposiciones, quedó nombrada una comisión para que examine las garantías de cumplimiento de lo propuesto por parte de los de Algorta y convoque luego a nueva reunión de vecinos de Las Arenas con objeto de acordar definitivamente si se aprueba o se rechaza el arreglo…” Uno de los abogados que intervino en aquel pleito fue D. José María Isasi.


Como ya estaba aprobado en los presupuestos del ejercicio del corriente año la cantidad de dinero necesaria para poder instalar una estación telegráfica en el municipio, acordaba el Ayuntamiento de Getxo: “...Se eleve la oportuna instancia al Iltmo. Sr. Director General de Comunicaciones y Telégrafos, solicitando la autorización para establecer una estación telegráfica municipal en esta población...”

Las relaciones de los vecinos de Santa María de Getxo, con los oficiales y vigía del Semáforo de la Galea, no eran todo lo cordiales que cabía esperar, ya que terciaron amenazas porque los ganados invadían las huertas del lugar, por lo que el día 26 de abril de 1888, varios vecinos del barrio presentaban al Ayuntamiento una instancia: “...Quejándose de los oficiales y vigía del Semáforo de la Galea que han amenazado a algunos de sus convecinos por causa de los ganados que pastan en el monte comunal de la Galea, se introducen en las huertas que se hallan contiguas a aquel edificio causando daños. Suplicamos se obligue a los moradores del Semáforo que conforme a la concesión, cierren dichas huertas debidamente para evitar en lo sucesivo las disputas y discordias que pudieran ocurrir…” En vista de aquellas quejas y teniendo presente los acuerdos tomados por el Ayuntamiento el 11 de junio de 1885, se oficie al vigía del Semáforo que: “...No puede él ni otra persona incomodar a los vecinos que traen a pastar sus ganados en el referido monte comunal, aunque estos penetren en la huertas y causen daños, así como tampoco tienen derecho a utilizarlas mientras no sean debidamente autorizados por este Ayuntamiento, ya que el terreno que ocupan es de propiedad comunal de este municipio, y la autorización para trabajarlas solamente fue concedida al anterior vigía D. Miguel Morales el 1 de junio de 1885, bajo varias condiciones la cuales no fueron concedidas al Semáforo, el cual no tiene ningún derecho sobre ellas…”

Nuevas calles iban a ver su apertura en Algorta. Para este fin fueron convocados el 26 de abril de 1888, D. Andrés Isasi y D. Juan Bautista Urresti, en la farmacia del Sr. Zugazagoitia: “...Para conferenciar con esta Corporación acerca de la apertura de una nueva calle o camino desde la plaza de San Ignacio a la playa de Ereaga...”


El día 1 de mayo de 1888 se celebraba una Sesión Extraordinaria con un solo punto del día, informar de las gestiones realizadas en Madrid por D. Eladio Sustacha (Regidor) y D. Manuel Zalduondo (Vecino Propietario): “...Nombrados por al Junta Municipal el 8 de abril de 1888, para que yéndose inmediatamente a Madrid practicaran todas las diligencias posibles para oponerse al proyecto de Ley presentado en el Congreso por D. Eduardo Aguirre pidiendo la Segregación del barrio de Las Arenas, valiéndose de todos los medios y sacrificios para que dicho proyecto no sea aprobado…” Acto seguido dicha comisión dio cuenta minuciosamente de las gestiones realizadas en Madrid: “...Valiéndonos para el intento de las personas que pudimos y creímos necesarias, el haber conseguido las bases para llegar a cabo un convenio a fin de que no tuviera efecto la segregación pretendida. Estas bases fueron las siguientes:

1º- Se consigne durante 25 años en los presupuestos municipales 5.000 pesetas en cada uno, para emitir un empréstito que se dedicará en su totalidad en obras públicas y mejoras en el barrio de Las Arenas.

2º- Se cumplimentará la real Orden sobre construcción de la carretera de Las Arenas, en el término de un año.

3º- El resto de ingresos de Las Arenas se dividirá en dos partes, una se destinará a los gastos generales del Municipio de Guecho y la otra se empleará todos los años en mejoras y servicios de Las Arenas.

4ª- Si por el Gobierno, la Diputación, o por otro concepto se exigiera al Ayuntamiento de Guecho algunas cantidades superiores a las actualmente consignadas en los presupuestos, serán repartidas a prorrateo entre todos los vecinos de los barrios de Santa María, Algorta y Las Arenas.

5º- Se firmará un convenio por los comisionados de Guecho y los señores Diputados Lastres, Gutierrez de la Vega y Zulueta por una parte, y por Sres. Aguirre, Landecho, Zabala, Herrera y Correa por otra, sin prejuicio de formalizar un compromiso más formal y explicito entre el Ayuntamiento de Guecho, Junta de Asociados y los vecinos propietarios del barrio de Las Arenas.

Los gastos de los dos ediles de Getxo en Madrid fueron elevados ya que alcanzaron la cifra de 1.267 pesetas.

Ese fue el precio que hubo que pagar para evitar la secesión, que como se ve reflejada en el quinto punto, impusieron los “Propietarios”, que no el resto de los vecinos de Las Arenas.

En la próxima entrada veremos los reparos que planteó la Diputación por la falta de encaje de los presupuestos municipales de Getxo de los años 1877 a 1886.

domingo, 24 de febrero de 2019

DOS PUEBLOS UNIDOS POR UN TRANSBORDADOR



Decía en mi anterior entrada que para unir dos Pueblos fue necesario crear uno de nuestros mascarones de proa de la historia de nuestro pueblo, que es Patrimonio de la Humanidad desde el 13 de junio del 2006, y tiene una larga vida uniendo las márgenes hermanas de Getxo y de Portugalete.

Para unir ambas orillas se hizo necesaria la construcción una magna obra de ingeniería, obra de D. Martín Alberto Palacio y Elissague que se extendió desde 1890 al 28 julio de 1893, fecha en la que fue inaugurado. De este emblema, tanto de ambos Pueblos como de Bizkaia ya he hablado en otras entradas de mi Blog “Memorias de Getxo” (El Abrazo de dos Pueblos) del 10 de abril del 2015. Del paso de buques bajo su tablero, decir que un año antes según el “Anuario de la Marina Mercante Española”, en Bilbao existían al 1 de enero de 1892, cuatro vapores de 50 a 100 tn., veintidos de 100 a 200 tn., diecinueve de 200 a 500 tn., trece de 500 a 1.000 tn. y 75 mayores de 1.000 toneladas; además de 94 veleros.

Pero existe una artículo de prensa del Siglo XIX que por su interés histórico, de el hace ya la friolera de 123 años, el que hoy traigo a estas páginas. Dicho artículo fue publicado por un articulista de “El Noticiero Bilbaíno” D. Ignacio D. de Echeverria, diario que fundara D. Manuel Echeverria Torres. Ignacio fue también Vice-secretario de la “Asociación Vizcaina de Caridad” y una de las grandes bazas del diario, con sus secciones “Apuntes Vascos” y “De lunes a lunes”, que con el tiempo se haría célebre bajo el seudónimo de “Chimbo”.

En esta sección “Apuntes Vascos”, que desarrolló durante 1895, el 24 de enero de ese año aparece bajo el titular “Puente Palacio o Puente Vizcaya” dicha referencia a nuestro Patrimonio de la Humanidad. En medio de un grabado que lo ilustraba, en el que aparece esa gran estructura de hierro remachado flanqueada por ambas márgenes de la ría, y surcando sus aguas un viejo velero, mientras la barquilla cruza el Nervión, describía el diseño que ha unido nuestros Pueblos durante muchos años.


En ella decía: “...Al terminar esta obra gigantesca, el público la bautizó espontáneamente con el nombre de Puente Palacio, es decir con el de su autor, y al tomarlo la sociedad Anónima que hoy lo explota, comprendiendo que era una gloria para la Provincia, le dio el nombre de Puente Vizcaya...”

Hablaba en dicho enunciado de los trámites que tuvo que pasar hasta poder hacer una realidad ese transbordador, dándonos una sucesión cronológica de dicha obra: “...El autor de la obra y reputado arquitecto obtuvo el 5 de noviembre de 1885 la patente de invención para este original sistema en Europa y América, único ejemplar en su clase.

El 1 de enero de 1888 solicitó del Estado la concesión y empezó la construcción el 1 de junio de 1890, terminándola el 27 de julio de 1893.

El 5 de agosto de 1893 fue inaugurado por la Infanta Dña. Isabel de Borbón, que fue al primera persona que pasó en coche en el transbordador aéreo. Al ir a inaugurarlo dijo al Sr. Palacio: -Quiero pasar el puente en coche y con usted.

Iban en aquel carruaje acompañando a la miembro de la realeza, otras personas, de quien el autor daba sus títulos nobiliarios, la marquesa de Nájera y la condesa de Superunda

El Almirante Sr. Chacón dio la señal de salida…”

Decían los pasajeros que la travesía les había llenado de asombro por la suavidad del movimiento.

Respecto a la descripción de ese ejemplar de ingeniería decía el autor: “...Este puente es de indiscutible elegancia; es un férreo arco de triunfo permanente para la entrada de la ría de Bilbao, del País del hierro. No puede estar más en carácter. Reúne lo bueno, lo bello y lo útil, que es la obra típica de la industrial Vizcaya. Las líneas de la obra son francamente góticas, las cuatro torres parecen cuatro pináculos góticos de finales del Siglo XVII...”

Para a continuación describir con gran exactitud la estructura, tal y como era cuando se realizó la obra, no sin incluir algún bilbainismo, como el del paso de los buques más grandes del mundo, con algunos datos de gran interés: “..Tiene cada una de las torres 62 metros de altura. De fiador a fiador mide casi medio kilómetro. Tiene un tablero de 45 metros sobre la pleamar equinocial, debajo de la cual pueden pasar los mayores buques del mundo. El peso de toda la obra metálica es de 600.000 kilos aproximadamente.

Todo el puente se halla cimentado sobre una peña calcárea azulada, que cruza la ría en esa parte. Ese fue el motivo de emplazarlo en el lugar que ocupa. Hay algún punto, como en las pilas de Las Arenas, en donde ha habido que bajar hasta 17 metros de profundidad, sobre la bajamar equinocial, para dar con la peña. Las tensiones de los cables en los fradares alcanzan la enorme cifra de 2.000.000 de kilogramos.


En la parte inferior del tablero hay dos vías paralelas de 25 centímetros de anchura, con raíles de 10 kilogramos de peso por metro; de una a otra vía hay 8 metros 20 de anchura, que es la suficiente para evitar el balanceo del viento. Sobre estas dos vías se desliza un bastidor movible que rueda sobre 52 rodillos y tiene una longitud de 24 metros. De ese bastidor cuelgan cables cruzados que bajan hasta el transbordador, que está a 24 metros. Hay 18 de esos cables, bastaría con 4, lo que demuestra las excelentes condiciones de seguridad del puente.

El transbordador es una plataforma de 48 metros cuadrados de superficie: Tiene un departamento para la 2ª clase y los vehículos de animales, y dos secciones de 1ª a ambos lados. El peso bruto máximo del puente es de 40.000 kilogramos y como el transbordador pesa 12.000 kilogramos, quedan de carga útil a transportar 28.000 kilogramos. Para el movimiento hay una maquina “Compound” de 25 caballos, pero solo se utilizan 7; el consumo diario del carbón oscila entre 240 y 250 kilogramos.

El capital disponible por la Sociedad constructora para la realización de esta obra fue de 500.000 pesetas. La cantidad adeudada al contratista por todos los conceptos, o sea el costo total, fue de 567.897,57 pesetas. Hay que advertir que la obra fue considerablemente aumentada en su resistencia con objeto de ampliar el programa de explotación; tales como un paso superior por encima del tablero, un restaurante para 300 personas en las partes del tablero próximas a los pilares, y algunas instalaciones menores a 18 metros de altura, en los pilares...”

Nos hablaba de lo que se perdió en caso de haberse completado la obra de acuerdo con el diseño inicial: “...La obra no ha sido terminada, la casa de máquinas, que se halla a 8 metros de altura sobre los pilares de Las Arenas, estaba decorada con estilo flamígero por el exterior para distraer la masa; debajo había pabellones góticos, también para enlazar y cubrir los pies derechos de la sala de máquinas. En su diseño original el transbordador tenía dos clases, la de 1ª y la de 2ª. La de 1ª aparecía ricamente decorada en el interior, cerrada por dos grandes volutas cilíndricas y con ventanas con cristales de colores y reflectores para dar varios matices de color al paisaje panorámico moviente que se descubre durante la travesía que dura 1 minuto. Esta variedad en los colores, unida a la movilidad del paisaje, hubiera sido verdaderamente fantástica…”


También hablaba de futuros proyecto del Sr,. Palacio, que desgraciadamente no llegaron a realizarse: “...El Sr. Palacio, cuyas iniciativas son notables, ha hecho posteriormente un proyecto de puente para cruzar la ría de Bilbao en el Desierto. Esta vez el puente ideado tiene una vía submarina por donde se desliza el transbordador, que es la única parte de la obra que será visible. Este proyecto se encuentra desde hace años pendiente de despacho por el ingeniero jefe de la Provincia. También es autor del proyecto de un gigantesco monumento a Colón...”

Una fotografía de este emblemático arquitecto aparecía publicada el la “Revista de Navegación y Comercio” del 15 de enero de 1896, de él decían en aquel número:
“…Es el autor del famoso puente transbordador que une en Bilbao a Portugalete con Las Arenas, proyecto atrevidísimo que ha dado al Sr. Palacio nombre universalmente conocido y admirado. Proyecta un gigantesco monumento en honor de Colón que parece, con exceso, grandioso a los poderosos americanos...” Precisamente en el número del 15 de septiembre de 1893 aparecía un precioso grabado del Puente de Palacio, que encabeza esta entrada.


Pero no fueron solamente esas obras las que nacieron de la invención de D. Alberto Palacio. El día 22 de junio de 1888 aparecía en la prensa, en el “Noticiero Bilbaíno”, la noticia de que: “..Ha sido presentado en la exposición de Barcelona, con su privilegio de invención correspondiente, el proyecto de puente movible para el cruce del Nervión entre Las Arenas y Portugalete, obra del arquitecto D. Alberto Palacio...” También se presentó en esa exposición: “...Por la Comisión Hidrográfica un “Domo Astronómico”, aparato que inventó en 1880, este mismo arquitecto, siendo alumno de la escuela de Ingenieros Mecánicos...” Aquel aparato tenía aplicación exclusiva para observaciones astronómicas, cabían en su interior un observador y su ayudante. Se construyó en esa misma época, 1880, por el Sr. Palacio en la “Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona”, lo adoptó el Gobierno, y desde entonces se estuvo utilizando por la Comisión Hidrográfica.

jueves, 21 de febrero de 2019

LA ESTACIÓN DE LAS GOLONDRINAS CORTESANAS



Al escribir estas historias sobre los acontecimientos que en Getxo sucedieron en el último cuarto del Siglo XIX, ha venido a mi memoria una simpática definición, que leí hace algún tiempo, sobre las personas que en 1888 condicionaron la vida de nuestro pueblo, a las que el escritor D. Alfonso Pérez Nieva llamó las “Golondrinas Cortesanas”.

A finales del Siglo XIX, en 1885, el Sr. Pérez Nieva decía en la “Revista de Navegación y Comercio”, al referirse y describir nuestra área marítima: “...El Abra en medio; a un lado Portugalete en primer término y Santurce cerrando el extremo del semicírculo; al otro las Arenas, y en la punta, y en la misma posición, Algorta; al fondo el mar libre perdiéndose hasta fundirse en el horizonte; he ahí el aspecto que ofrece la embocadura de la ría de Bilbao. De todos estos pueblos, Portugalete y Las Arenas son los favoritos, las estaciones predilectas de las golondrinas cortesanas; son dos nidos de gaviota apacibles, escondidos, retirados, alegres...”

Aquellos visitantes veraniegos que acudían, deseosos de mezclarse y pasar como parte de la cohorte aristocrática a disfrutar de los baños de mar en los Balnearios de “Baños de Mar Bilbaínos” situado en el paseo marítimo (Actual Club Marítimo del Abra) en Las Arenas o al “Balneario del Salto” de Portugalete situado en el muelle de Churruca en las actuales piscinas, iban a quedar retratados para la historia en aquel artículo de la revista de octubre de 1895.


Relataba cómo era para el viajero el recorrido desde Bilbao a lo largo de la ría, tras avistar los Altos Hornos de los Sres. Ibarra, y después la Vizcaya de D. Victor Chavarri, llegando finalmente “Junto al Mar”. Describía el paisaje y su entorno haciendo un bello semblante de los dos Pueblos situados en ambas márgenes del Nervión, que un poco más tarde iban a ser abrazados por una de las estructuras más llamativas de nuestro entorno, que concitó cantares al referirse a ella, el Puente Palacio o Puente Bizkaia.

Y así explicaba, lo recojo íntegro por su belleza descriptiva lo que sus ojos estaban viendo, dejando volar su imaginación: “...El Abra en medio; a un lado Portugalele en primer término y Santurce cerrando el extremo del semicírculo; al otro Las Arenas, y en la punta, y en la misma posición, Algorta; al fondo el mar libre perdiéndose hasta fundirse en el horizonte; he ahí el aspecto que ofrece la embocadura de la ría de Bilbao.

De todos estos pueblos, Portugalete y Las Arenas son los favoritos, las estaciones predilectas de las golondrinas cortesanas. A la verdad, ambos resultan encantadores; son dos nidos de gaviota apacibles; escondidos, retirados, alegres; el primero aventaja al segundo, como población, el segundo gana al primero en playa. Ninguno de los dos se parece en nada; Portugalete se halla constituido por una manzana de edificios de piedra pegados codo con codo, modernos, de fachadas elegantes, elevados sobre el piso, de suerte que todas las entradas tienen escalinata. La calle, al menos la principal, es la cortina del muelle que resulta una gran terraza.

Por detrás, en el monte se empinan otras casitas y una buena iglesia en la que relucen en la verja las letras de oro de una frase del Evangelio; adosado al muelle se interna en el mar otro de hierro larguísimo, prolongación del antiguo; el Cantábrico no sabe las intenciones humanitarias de aquello que se le antoja un puente, y nada más.

Las Arenas es el reverso de la medalla de su vecino; lo componen hiladas de hoteles de ladrillo con jardines diminutos, y está desperdigado con aparente desorden; su muelle es también recio y robusto; en ambos lugares abundan los techos de pizarra; lo que da a las dos poblaciones cierta fisonomía francesa.


He ahí la barra; la famosa barra de universal y temido renombre que tantas víctimas se ha tragado. Al presente asoma sobre la superficie del agua, agujereándola, el extremo de un mástil, debajo duerme sobre la arena, oculto, un buque náufrago perdido. En apariencia aquí no debe existir peligro alguno; sólo se distingue el oleaje manso, sereno, apacible; nada más fácil que pasar el banco temible. Pero en el fondo, ocultándose, a traición, existe la corriente impetuosa y cruel ávida de daños. La desembocadura de la ría es una de esas grandes inmensas hipócritas que destruyen de pronto con un fruncimiento de cejas. Esa punta de palo mayor que sobresale de las olas trae a la mente muchas historias tristes. Quién sabe los barcos que aquí se han hundido, cargados de mineral o vacíos, en la misma casa, a las puertas de la población. Y aún hay algo más cruel. En los días de galerna pasan ante el abra, arrastrados por el huracán; buques prófugos que buscan fondeadero, que van huyendo de la muerte, que ven la desembocadura de la ría y que no pueden entrar o que son desechos si entran...”

Que lejos quedaba ya aquel 6 de marzo de 1888, cuando el diario “El Noticiero Bilbaíno” interviniendo en la disputa sobre la segregación de Las Arenas dijera: “...De la ribera izquierda es de donde principalmente ha de recibir Las Arenas la vida propia, que hoy les falta, porque allí están las grandes fabricas, allí están las grandes minas de hierro y allí la gran población minera y agrícola. Lo que nos mueve hoy a hablar de Las Arenas es el proyecto del Sr. Palacio de un puente sobre la ria entre aquel punto y Porlugalete, proyecto que es para nosotros de magna importancia local...”

lunes, 18 de febrero de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -82-



En la anterior entrada veíamos como, ya desde octubre de 1884 se venía hablando de la construcción de un nuevo puerto en Algorta. Pero sobre todo de cómo se conoció la noticia de la propuesta de segregación del barrio de Las Arenas, realizada por el Diputado D. Eduardo Aguirre, y el inicio de las discusiones en la prensa local.

La segunda carta, la escrita por “Varios suscriptores de Algorta y Las Arenas”, venía a reforzar con otros argumentos lo descrito en la primera. Alegaban que las imputaciones que hacían los secesionistas eran: “...Injustas e inmerecidas, y que Las Arenas, hasta hace unos pocos años, era un barrio reducido y sin importancia, porque no contaba más que con unas cuantas fondas y casas de campo, y sus rendimientos por arbitrios municipales estaban en relación a sus escasos habitantes, pues en el bienio de 1881 a 1883 tan solo ascendieron a 15.750 pesetas. Sus 69 edificios actuales, o la mayor parte, están deshabitados durante nueve meses del año, y otros habitados por las personas encargadas de su cuidado, porque sus propietarios viven en Bilbao…” Al parecer, el articulo de “El Porvenir Vascongado”, culpaba al Ayuntamiento de Getxo de los deseos de emancipación de algunos vecinos de la Anteiglesia. Para dar mayor fuerza a su aserto relataban en aquel escrito: “...Si Las Arenas tiene un templo propio, se lo debe a la iniciativa privada. Si existe un facultativo para la asistencia de los enfermos, lo costean las familias del barrio; Si se introduce la más ligera mejora, todo nace del peculio particular de aquellos habitantes y aun de varios de Bilbao, que tienen allí propiedades, de modo que, no ha existido mutua y recíproca correspondencia en la inversión de fondos del municipio, pues que Guecho nunca debía olvidar que, si nuestros informes no son equivocados, el barrio de Las Arenas produce sólo por derechos de consumo más de 20.000 pesetas anuales...”


Los “Suscriptores de Algorta y Las Arenas” respondían a continuación: “...Dice el articulista que si el barrio de Las Arenas tiene un templo, se lo debe a la iniciativa privada. ¿Qué quiere decir con ésto ¿Acaso que el municipio de Guecho ha construido con sus fondos los que hay en Algorta?. !No es así , por cuanto si Algorta cuenta en la actualidad con dos templos, estos han sido levantados por el concurso particular de sus vecinos. Para el abastecimiento de aguas potables, para los barrios de Algorta y Las Arenas, se abrió un empréstito sin que ningún propietario de este último barrio se suscribiera. Respecto de la asistencia médica decir que: Según la Ley vigente a Guecho le corresponde tener un médico, y en la actualidad tenemos tres médicos titulares, de los cuales dos están obligados a asistir puntualmente a los enfermos pobres, ya sean de Algorta o de Las Arenas...” Continuaban con una serie de datos referidos a las obras realizadas, tal y como describieran en la carta firmada por “Un Algorteño”. Respecto de la enseñanza decían: “...Pues aún hay más, el ayuntamiento de Guecho, no solo se ha ocupado del engrandecimiento material, ¡si no que, teniendo en cuenta que la educación es la base principal de toda sociedad, dotó a dicho barrio con una escuela de niños y otra de niñas por lo cual mereció que las autoridades superiores le manifestaran en laudatorio ofició su agradecimiento por el celo desplegado a favor de la enseñanza, fundándose en que se habían excedido del número de escuelas que la Ley exige. Tiene además dicho barrio un alguacil tamborilero y el alumbrado correspondiente, pagados por el municipio, mejoras de que carece el barrio de Guecho, siendo más antiguo. No terminaremos sin consignar aquí, para conocimiento del público, que ninguna gestión respecto a la segregación de Las Arenas se ha hecho ante este ayuntamiento, y que si ha tenido oportunamente noticia de los trabajos de zapa que solapadamente se han efectuado para dar curso al proyecto de separación en las Cortes, se ha debido a una verdadera casualidad...” Y terminaban diciendo: “...También debemos manifestar que no es la mayoría de los vecinos del barrio en cuestión la que desea su segregación del municipio de Guecho, si no alguno o algunos propietarios de dicho barrio, quienes quieren ejercer toda su acción sobre el nuevo municipio para, convirtiéndose en caciques, sacar las mayores ventajas en beneficio de sus propiedades...” Llamaba la atención en aquel escrito la contradicción que suponía, que un Diputado que había estado defendiendo la unión de Mungía con Derio, a su vez defendiera la segregación del barrio de Las Arenas.


Incluso el diario “El Noticiero Bilbaíno” sin querer intervenir, puesto que se declaraba neutral, intervino en aquella discusión, el día 6 de marzo de 1888: “...Por inclinación natural y por la índole de nuestro periódico, somos poquísimo aficionados a entrometernos en cuestiones de los Pueblos. Esto explica por qué no hemos dicho ni una palabra acerca de la segregación de la anteiglesia Las Arenas de la Anteiglesia de Guecho. Aunque las razones alegadas en nuestro mismo periódico por vecinos de la anteiglesia contra la segregación, nos parecen incontestables. La hermosa y amena barriada de Las Arenas está llamada a un gran porvenir, pero hoy no tiene vida propia…, ninguna población ni española ni extranjera, por grandes atractivos ni ventajas que tenga como estación balnearia vive ni puede vivir de esta sola condición. Para que poblaciones como la de Las Arenas tengan vida propia independiente de la industria balnearia, es necesario que a esta industria unan otras como la agraria, la fabril, la comercial, etc. La población de Las Arenas no tiene hoy esta vida, porque no basta para dársela el que durante dos meses al año acudan allí tal o cual numero de bañistas, y algunas docenas de vecinos de Bilbao o de otras partes, tengan allí casas de recreo, donde habiten en ese tiempo. Las Arenas no tiene ni puede tener, mientras no cambien sus actuales condiciones, industria agraria ni hortícola, ni pecuaria, ni pesquera, ni fabril, ni ninguna otra. Cuando las tenga en más o menos número, tendrá vida propia. De la ribera izquierda es de donde principalmente ha de recibir Las Arenas la vida propia, que hoy les falta, porque allí están las grandes fabricas, allí están las grandes minas de hierro y allí la gran población minera y agrícola. Lo que nos mueve hoy a hablar de Las Arenas es el proyecto del Sr. Palacio de un puente sobre la ria entre aquel punto y Porlugalete, proyecto que es para nosotros de magna importancia local...” Así que sin querer intervenir de alguna forma daban un pequeño repaso a los proponentes de la segregación.

El día 8 de marzo una nueva misiva venía a apoyar lo expuesto por anteriores intervinientes, esta vez la redactaban los componentes del Ayuntamiento encabezados por D. Santiago Diliz: “...No solo somos del mismo parecer respecto a que dicho barrio no tiene por hoy vida propia, por cuya razón creemos absurdo el proyecto de segregación presentado a las Cortes por el Sr. Aguirre, si no que estamos conformes con cuanto se manifiesta en dicho artículo...” Otras muchas intervenciones se sucedieron, de ellas ya he dado datos en algunas de mis entradas sobre este tema, pero hoy he añadido estas que creo que afortunadamente zanjaron la discusión.

El 26 de marzo de 1888 a la vuelta de Madrid del Alcalde Presidente D. Pedro Amezaga y el Regidor D. Eladio Sustacha, daban cuenta de las gestiones que les habían sido encomendadas referentes a la presentación de una proposición de ley solicitando la Segregación del barrio de Las Arenas como municipio independiente, la cual había sido realizada por el Diputado a Cortes por el distrito de Bilbao D. Eduardo Aguirre en el Congreso. En ellas daban cuenta de que: “...Habían quedado encargados de combatir en el Congreso aquella proposición de Ley, caso de que fuera contraria a los intereses de este municipio a los siguientes Señores Diputados D. José Gutiérrez de la Vega, D. Ricardo Becerro Bengoa y D. Francisco Lastres...”


Por aquellos días de finales de marzo de 1888 varias obras se realizaban en Getxo, entre ellas las de fuentes y lavaderos que realizaron D. Domingo Zubizarreta y Genaro Gómez. Y aunque no era como tal una obra en consistorio remuneraba a D. Julián Aguiriano por haber suministrado alimentos y bebidas a los vigilantes municipales, que estuvieron de guardia en la puerta de la casa de las dos personas atacadas de viruela en el mes de enero. En esas fechas se abonaba, como seguro de las Escuelas de Niñas Pobres de san Martín, la cantidad de 21 pesetas por año.

En la próxima entrada de esta serie seguiremos viendo las vicisitudes de aquella propuesta de segregación del barrio de Las Arenas. Así como las gestiones para la instalación de una estación telegráfica en nuestro Pueblo.


jueves, 14 de febrero de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -81-



En la anterior entrada veíamos cómo a finales de enero de 1888 volvía a hacer su aparición esa temida enfermedad a la que se llamó “La aliada de los conquistadores”: la viruela. Y un hecho que venía a alterar la convivencia municipal: la presentación de una proposición de ley solicitando la Segregación del barrio de Las Arenas como municipio independiente por el Diputado a Cortes por el distrito de Bilbao, D. Eduardo Aguirre.

Ya desde octubre de 1884, más tarde en 1885, se venía hablando de la construcción de un nuevo puerto en Algorta. Cuando habían transcurrido cuatro años desde la primera comunicación, era el 9 de febrero de 1888, volvía el tema al pleno municipal de Getxo. Los miembros de la comisión municipal, el Alcalde D. Pedro Amezaga y el Síndico D. Eladio Sustacha informaban que: “...En cumplimiento de su cometido se habían acercado al Ingeniero autor del proyecto del Puerto exterior del Abra D. Evaristo de Churruca, a quien habían planteado los considerables daños que recibiría Algorta con aquel proyecto, y las propiedades del barrio del Puerto por el alejamiento de sus moradores al trasladar al nuevo puerto proyectado las embarcaciones menores que actualmente contiene, porque este quedaría inutilizado con la construcción de aquel. Que por otra parte se vería también amenazada la propiedad situada al centro de la población a una altura mayor de cien metros, porque una vez construidos los nuevos muelles donde han de chocar las mares, su fuerza será mucho mayor al venir a estrellarse sobre la orilla, y por consecuencia habrá de lamer más su base, pudiendo con ello causar grandes desprendimientos en el indicado monte quedando la propiedad constantemente amenazada. Por último, que el estado de la playa de Ereaga, hoy una de las mejores de Vizcaya y quizá del mar Cantábrico para baños, vendría a sufrir una perturbación que a juicio de la comisión pondría en peligro a los bañistas, desconociendo al día de hoy las muchas corrientes que se formarán…” Por esas motivaciones solicitaron al Sr. Churruca que estudiara otra obra adicionada a su proyecto para evitar dichos perjuicios. El Ingeniero autor del proyecto del Puerto exterior del Abra, les respondió que: “...Estando sus estudios sometidos a la aprobación del Gobierno no podía adicionar ninguna otra obra como era el deseo de la comisión municipal, pero que una vez comenzadas las obras podrá el Ayuntamiento de Guecho solicitar del Gobierno supremo de la Nación , la construcción de un muelle que partiendo de Arriluce y orillando toda la playa, termine en el actual Puerto de Algorta, y que para ello tendría el mayor gusto de informar favorablemente para que este pensamiento sea realizado...” Aquel informe más tarde daría lugar al muelle y paseo que actualmente va desde Arriluze hasta el Puerto Viejo de Algorta. En aquel debate intervino también D. Dionisio Zubiaga, quien en 1886 ya había defendido la necesidad de un puerto exterior.


Gracias a la prensa bilbaína, al “Noticiero Bilbaíno” del 18 de febrero de 1888, podemos saber que: “...La linea telegráfica del ferrocarril de Bilbao a Las Arenas fue instalada por D. Julian Torre, constructor a su vez de la misma línea en el trayecto de Amorebieta a Gernika y Luno...” El 10 de febrero de 1888 la Diputación Provincial aprobaba los acuerdos adoptados por la corporación municipal de Getxo, sobre la instalación de una estación telegráfica en nuestra Anteiglesia.

El pan, un bien muy preciado, también tuvo su momento en Las Arenas, en febrero de 1888, cuando un 1 de marzo, D. Valeriano Hernando solicitaba permiso para instalar un horno en la casa de Dña. Felipa Bustingorri, a fin de expender pan al público de esta localidad.

En marzo de 1888 existía una fuente pública en la plazuela de “Mugaburu”, en el Puerto Viejo de Algorta. Fuente de la que la que D. León Landeta solicitó permiso para: “...Uso del agua de la fuente pública que existe en esa plazuela con destino a la obra que como contratista realizó cerca de aquel punto, para la construcción de una escuela de párvulos...” En esa misma fecha se plantaban, frente a la escuela de Niñas Pobres de San Martín, cuatro árboles “Castaño de Indias”, comprados a D. Juan Cruz Eguilior de Abando, por los que se pagaron 6 pesetas.


Y cómo la confesionalidad del barrio estaba garantizada por aquellos piadosos gobernantes, llegando la Semana Santa, el Ayuntamiento por su cuenta acordaba: “...Proporcionar sacerdotes para predicar en la Iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta, los sermones de Mandato y Soledad...” Para los que las cofradías se vestían con túnica y capuchón de color blanco. Pues bien, el clérigo encargado de de aquellos sermones resulto ser un tal D. Valentín Ventades, quien cobro del erario público la cantidad de 80 pesetas por los sermones predicados el jueves y viernes de la Semana Santa.

Todo empezó con una carta remitida por algunos propietarios y vecinos del barrio de Las Arenas, al vespertino “El Porvenir Vascongado”, en la que básicamente se decía: “…Este artículo esta encaminado a demostrar la justicia que tienen los propietarios y vecinos del barrio de Las Arenas para pedir la segregación del mismo de la Anteiglesia de Guecho, fundando sus razonamientos en lo poco que ha atendido este a la prosperidad y bienestar de dicho barrio...” A partir de ese momento una cascada de escritos remitidos a “El Noticiero Bilbaino” dieron lugar a una serie de réplicas y contra replicas. El 1 de marzo de 1888 otros vecinos, estos de Las Arenas y Algorta, enviaban otra a los diarios bilbaínos “El Porvenir Vascongado” y a “El Noticiero Bilbaíno”. Al segundo diario llegaban dos escritos, uno firmado por “Un Algorteño” y otro por “Varios suscriptores de Algorta y Las Arenas”.


En la primera, la firmada por “Un Algorteño”, decía: “...Como hijo de la honrada y noble anteiglesia de Guecho, y amante como el que más de su prosperidad y engrandecimiento, no puedo menos que deplorar la ingratitud de la que hace alarde el barrio de Las Arenas al intentar segregarse, sin razón alguna que lo justifique, del municipio de Guecho para constituir por sí un nuevo término municipal. Porque ha sido éste atendido y considerado siempre por Guecho con la mayor solicitud y esmero. La prensa periódica de esta capital publicó hace algunos días la noticia de que el diputado por Bilbao D. Eduardo Aguirre había presentado a las Cortes un proyecto de ley pidiendo la segregación del barrio de Las Arenas...” A continuación hacia una descripción del barrio de Las Arenas: “...Existen en la actualidad en el barrio de Las Arenas 65 casas, de las cuales 28 quedan completamente desocupadas durante nueve meses al año. El número de vecinos, que según el ultimo censo, existe en dicho barrio asciende a 120; el de habitantes a 588, habiéndose repartido en todo el indicad o barrio 149 cédulas personales en el presente año económico. La renta que por razón de impuestos municipales ha producido Las Arenas desde que comenzó a formarse su población, asciende a 48.000 pesetas. El ayuntamiento de Guecho ha invertido en Las Arenas en igual periodo de tiempo en obras, explanaciones, calles, plaza, carretera y otras varia de menor importancia la suma de 127.111 pesetas. En pago de empleados 18.875 pesetas. Y habiendo costado la cañería de agua potable al ayuntamiento de Guecho 192.000 pesetas, de las que se computan como correspondientes al barrio de Las Arenas 64.000 pesetas, sumando por tanto los gastos enunciados hacen un total de 209.986 pesetas. Como se ve por lo que dejamos anotado, resulta que el ayuntamiento de Guecho a invertido en el barrio de Las Arenas más ingresos de los que dicho barrio ha producido…” Criticaba la largueza con la que algunos diarios de la Villa habían difundido, sin tener conocimiento de estos datos, la moción presentada por el Sr. Aguirre: “...Inexactas son, pues, las afirmaciones de los aludidos diarios, así como las que el Sr. Aguirre consignó en su proposición de ley, en cuanto por ellas manifestaron unos y otro que el barrio de Las Arenas se había formado sin ningún auxilio oficial, y que tiene fuerzas propias para crear un municipio. La ley de 2 de Octubre de 1877, en su artículo 2.°, prescribe como circunstancias precisas para la creación de un término municipal: 1º que baje de 2.000 el número sus de habitantes residentes. 2º Que tenga o se le pueda señalar un territorio proporcionado a su población; y 3º que pueda sufragar los gastos municipales obligatorios con los recursos que las leyes autoricen. Por todo lo expuesto el barrio de Las Arenas no reúne ninguna de las procedentes condiciones para constituir a su amparo un término municipal. El producto de los arbitrios de Las Arenas no alcanza para cubrir las necesidades de dicho barrio. Es también cosa sabida por todo el que haya fijado un poco su atención en las condiciones y modo de ser del aristocrático barrio de Las Arenas, que los cortos arbitrios producidos por el mismo son debidos a la población flotante que concurre durante dos meses del verano a respirar las brisas marinas que en aquella playa se disfruta. Tampoco es ignorado por nadie que trascurridos los calores estivales, aquel barrio vuelve a quedar sumido en el aislamiento que en el resto del año se encuentra, siendo buena prueba de esto el escasísimo movimiento de pasajeros de su ferrocarril, cosa que también le habría de suceder al tranvía, si no fuera por el contingente de viajeros que la población de Algorta le proporciona. De las casas ubicadas en Las Arenas, las dos terceras partes o más, se hallan cerradas excepto los dos indicados meses de verano y el corto número de vecinos de hecho que en aquel barrio existen, se compone de empleados del tranvía, del ferrocarril, criados que guardan las casas cerradas, de algún fondista o tabernero y de cuatro o cinco colonos del Sr. Aguirre, que, por cierto, pertenecen a la jurisdicción del termino municipal de Lejona...” Aquellos aristocráticos demandantes de la secesión al parecer pretendían dar al “nuevo municipio” el nombre de “Las Arenas de Cristina”, en alusión a la regente. Las criticas que seguían, hacía el Diputado D. Eduardo Aguirre, ponían en cuestión, y por eso hasta entonces le habían votado los vecinos de Algorta, sus nobles y leales sentimientos hacia Getxo.

En la siguiente entrada continuaremos viendo las discusiones, que en la prensa local, se daban por aquella propuesta de segregación.

lunes, 11 de febrero de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -80-



En la anterior entrada veíamos cómo la educación de nuestros jóvenes preocupaba a nuestros mandatarios y cómo nuestros representantes municipales y hombres de negocios venían reclamando la instalación en Getxo del servicio telegráfico.

A finales de enero de 1888 volvía a hacer su aparición esa temida enfermedad a la que se llamó “La aliada de los conquistadores”, se trataba de la Viruela. El 22 de enero el cirujano de Getxo, D. Antonio Barrera, ante la aparición de un caso daba la voz de alarma y aconsejaba: “...Adoptar medidas para evitar la propagación de dicha enfermedad por el municipio...” De forma inmediata el consistorio decidía: “...Poner un hombre en casa de la paciente afectada para poder atender a la enferma, sin que los de la casa tengan que salir fuera ni los de fuera puedan penetrar en la casa...”

El agua, ese bien tan demandado y que por fin había llegado a la mayor parte de las casas de los vecinos de Algorta y Las Arenas, era solicitada por algunos industriales para utilizarla en sus instalaciones. Se trataba del industrial D. Miguel Uria quien solicitaba: “...Se me conceda un metro cubico de agua cada día para utilizarla en mi fabrica establecida en la proximidad de mi fonda denominada Fonda San Ignacio...” El Ayuntamiento, deseoso de que todos los industriales pudieran contar con las ventajas de ese líquido elemento manifestaba: “...Que esta corporación se halla estudiando la manera de suministrar agua a todas las industrias establecidas en esta jurisdicción...”


El cambio de la feria y festividad del Ángel en Santa María de Getxo acordado en agosto de 1887 no parece que contentó a todos los vecinos, menos a los ganaderos, ya que el 26 de enero de 1888 D. Juan José Ibatao y otros vecinos de esa zona rural de Getxo reclamaban al consistorio: “...Se les consienta reunirse con sus ganados en la feria que se ha venido celebrando en esta feligresía el día 1 de marzo anualmente...” Pero parece que los detractores de la misma tenían más predicamento que los ganaderos, ya que el consistorio denegaba marzo para la celebración de la feria, manteniendo su decisión de que la misma en lo sucesivo se celebrara el día 1 de octubre.
En esas mismas fechas acordaba el consistorio la compra de las iniciales “E.M.” para colocar en los uniformes de los camineros municipales. También se recibía una circular del Administrador de Contribuciones y Rentas de la Provincia en la que ordenaba: “...Se nombre un estanquero para expedición de libranzas especiales y pago de suscripciones a periódicos...” Acordaba el Ayuntamiento nombrar para dicho cargo al estanquero de esta localidad D. Antonio Arrigunaga.

El lavadero de Alango veía mejorar sus instalaciones con la colocación de una pila de lavado así como la sustitución de los tubos de plomo de las pilas pequeñas por otros de hierro.

El día 1 de febrero de 1888 el consistorio de Getxo se daba por enterado de una circular de la Diputación Provincial en la que se le indicaba el mal estado en que se encontraba la carretera que iba desde Las Arenas a Algorta.

La sanidad, ese bien tan demandado a lo largo de los años, que ya desde el Siglo XIX , por la Ley de Sanidad de 1855, fue gratuita para todas las familias pobres, ya que en su artículo primero decía: “...En todas las poblaciones que no pasen de 4.000 vecinos, habrá facultativos municipales de Medicina y Cirugía y Farmacia, costeados por los Ayuntamientos. En las de mayor vecindario llevaran los Ayuntamientos un registro de pobres que tengan derecho a la asistencia facultativa gratuita...” Por ello, los cirujanos de la localidad actuaban como médicos de pobres, sin cobrar por lo tanto ninguna retribución. El 9 de febrero de 1888, uno de esos galenos fue el doctor D. Gabriel Goiri, quien solicitó la plaza de esa especialidad: “...Yo D. Gabriel Goiri, licenciado en medicina y cirugía, solicito la plaza de medico titular para asistencia a familias pobres de la localidad...” Este galeno atendía ya a algunas familias del barrio de Santa María de Getxo por lo que el consistorio decidía: “...Que teniendo presente que en la feligresía de Santa María se halla vacante por haberse ausentado el que desempeñaba esa función, teniendo en cuenta que el solicitante tiene su clientela en ella. Acordamos nombrar y nombramos a D. Gabriel Goiri como medico titular de Santa María de esta Anteiglesia, con la dotación anual de 125 pesetas para la asistencia a familias pobres, como lo hacen otros médicos titulares de esta población...”


El atabalero, fiel acompañante del tamborilero, cuya obligación a decir del pleno era: “...Tocar todas las veces que el tamborilero lo verifique...” Y del que no se tenían noticias desde 1885, era nombrado el 9 de febrero de 1888. La designación caía en D. Antonio Lasagabaster, quien curiosamente era dotado con el mismo sueldo del médico de pobres, con 125 pesetas anuales.

Por esas fechas todavía el alumbrado de Las Arenas se venía realizando mediante faroles de petróleo, ya que en febrero de 1888 se abonaban tres cajas de dicho combustible, suministradas por el bilbaíno D. Victor Sertucha, la cantidad de 45 pesetas. Y como dato curioso, que nos acerca al valor de los jornales de la época, decir que por la poda del arbolado del barrio y la plantación de 91 árboles, fueron abonadas 21,60 pesetas. A la vez que era nombrado “Tallador Municipal” para la medición de los mozos de reemplazo, el sargento retirado D. Desiderio Méndez.


En esas mismas fechas un hecho venía a alterar la convivencia municipal. El Ayuntamiento de Getxo acababa de enterarse de que el Diputado a Cortes por el distrito de Bilbao D. Eduardo Aguirre había presentado en el Congreso, el día 24 de enero de 1888, una proposición de ley solicitando la Segregación del barrio de Las Arenas cómo municipio independiente. Por ese motivo el Ayuntamiento de Getxo acordó reunirse en sesión extraordinaria a las dos y media de la tarde del día 9 de febrero de 1888. Esa tarde el consistorio, tras informar sobre la gravedad de aquel hecho: “...Considerando de suma transcendencia para esta localidad la proposición de ley presentada por D. Eduardo Aguirre, acordamos nombrar una comisión compuesta por el Alcalde Presidente D. Pedro Amezaga y los concejales D. Eladio Sustacha y D. Idelfonso Arrola, a fin de que proporcionando todos los datos y antecedentes obtenga consulta de uno o dos abogados...” El lunes 13 de febrero se celebraba una nueva sesión extraordinaria para tratar el tema en la que acordaban: “...Oponerse por todos los medios posibles y justos a la realización de semejante proyecto, que además de ser perjudicial a los intereses y derechos legítimos de este Ayuntamiento, constituye una infracción contra las disposiciones de la ley municipal. Con tal objeto acordamos elevar al Congreso una exposición en términos respetuosos, en la que se protesta con toda la energía del proceder del Diputado Sr. Aguirre que tiende a consumar una alteración de termino municipal, sin que por los medios legales se oigan las aspiraciones de los interesados y se atiendan y pesen los intereses y derechos que se encuentran de por medio...” En aquella exposición recordaban al Congreso: “...Los sacrificios que este Ayuntamiento tiene hechos para la mejora del barrio de Las Arenas y se manifiesten la verdaderas condiciones de este barrio, que han sido notoriamente exageradas por el autor de la proposición de ley….” Resaltaban en la misma que: “...Este barrio que tan solo tiene 600 habitantes no puede aspirar a constituirse en municipio independiente por prohibirlo los artículos 2 y 5 de la vigente Ley Municipal...” Suplicaban al cuerpo legislativo se dignara en negar su sanción a aquella proposición de Ley. A continuación acordaron nombrar una comisión que se encaminara inmediatamente a Madrid con todos los datos y practicara las diligencias conducentes a conseguir el objeto anteriormente expresado.

En la próxima entrada de esta serie histórica sobre el último cuarto del Siglo XIX en Getxo, veremos cómo a través de una moción presentada por el Sindico Mateo Ajuria, se planteaban las dudas que para algunos propietarios y mareantes ofrecía el proyectado Puerto del Abra.