miércoles, 31 de mayo de 2023

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -333-

En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX, veíamos como, se trataba sobre algunos cambios que se iban a producir en la llamada Plaza Cubierta y María Cristina.

Comenzaba el pleno del Ayuntamiento de Getxo del 9 de junio de 1896 con una solicitud para la apertura de un establecimiento de ultramarinos en el barrio de Las Arenas: “...Se dio cuenta y quedo enterado el Ayuntamiento de un escrito de D. S. Ajuria, vecino de Bilbao, manifestando que trata de instalar un establecimiento de ultramarinos en Las Arenas, de esta Anteiglesia, en la casa de D. José Murga...”

Y no todo eran aperturas de nuevos establecimiento, también se informaba en el mismo pleno del derribo de viejos edificios algorteños: “...El propietario de la casa llamada Abaroa, sita en la calle Mayor, solicita permiso para el derribo de la misma por hallarse, la misma, en ruinas...” Edifico que ya en el callejero de 1887 figuraba, en la calle Mayor número 42, como inhabitable. Esta edificación se encontraba cercana al Casino Algorteño que tenía el número 44 de dicha calle. Para el callejero de 1897 esta calle había pasado a llamarse Avenida Basagoiti.

En ese mismo pleno municipal de trataba sobre el arriendo de carnes frescas: “...Se trata sobre una instancia de D. Emeterio Camiruaga, rematante del arriendo de carnes frescas de esta Anteiglesia para el presente año económico de 1896-1897, en la que expresa que a pesar de había propuesto como uno de sus fiadores a D. Gabriel Elorriaga este ha manifestado posteriormente que no podía obligarse debido a circunstancias ajenas a su voluntad. Y propone que dicho fiador sea sustituido por D. Julián Argaluza, vecino y propietario de esta Anteiglesia...” El Ayuntamiento de Getxo admitía aquel cambio.

Otro de los asuntos tratados en ese pleno tenía relación con el reloj de la torre de la iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta: “...Se da cuenta de una instancia de D. Francisco Cordero relativa al reloj de la torre de la Iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta, después de una razonada y detenida discusión acordó el Ayuntamiento, que teniendo en cuenta lo expresado por el exponente, sobre la existencia de varias imperfecciones en dicho reloj, el mismo sea reconocido por una persona inteligente o de arte para que en vista de su dictamen determine esta Corporación lo que proceda. Para dicho cometido fue comisionado D. Juan Libano...”

También el tendido de postes de teléfono y telégrafo era asunto de aquel pleno municipal: “...Se da cuenta de una instancia del representante de la “Compañía Peninsular de Teléfonos” de la Red de Bilbao, solicitando permiso para variar los postes del teléfono para evitar el paralelismo con los conductores de energía del Tranvía Eléctrico en construcción en Algorta. Y habiendo visto que por los operarios del Tranvía Eléctrico han sido colocados por la calle zaguera a la Mayor y paseo de María Cristina hasta la Alhóndiga en la población de Algorta, se han colocado postes, sin duda, para poner en ellos alambres para el Telégrafo, acuerda este Ayuntamiento se oficie al Director Gerente de la Compañía del Tranvía Eléctrico encargándole se sirva solicitar de este Ayuntamiento permiso para la instalación de los mismos...”

Y con las fiestas a las puertas, el Ayuntamiento de Getxo decidía nombrar una comisión para las celebraciones festivas del verano: “...Acuerda este Ayuntamiento nombrar una Comisión que se denominará de “Festejos”, para que trate de elaborar los programas con el fin de celebrar, según costumbre, las funciones religiosas y profanas del presente año en esta Anteiglesia, para lo que se dispone que formen parte de ella cuatro concejales y tres vecinos, no concejales, quedando nombrados: El Teniente de Alcalde, D. Juan Libano, y los Regidores D. Gregorio de Arzubiaga, D. Manuel y D. Asensio Inchaurtieta y los vecinos D. José María Zubiaga, D. Joaquín Ardanza (hijo) y D. Salvador Cortina...”

Aquel 9 de julio de 1896, el Ayuntamiento de Getxo decidía: “...Proporcionar trajes de de verano para los cuatro guardias municipales y a los dos vigilantes de las playas...”

A la vez que, ya ciertamente enfadados por la tardanza en la finalización de las obras del Hospital Hospicio, el Ayuntamiento en último punto de ese pleno acordaba: “...Siendo indispensable inaugurar el nuevo Hospital Hospicio en la primera quincena del mes de agosto próximo venidero, y vencidos ya en exceso los plazos señalados para la conclusión de las obras, acuerda este Ayuntamiento por unanimidad: Se oficie al rematante de las obras, D. Manuel Bengoechea, ordenándole que sin más plazo ni escusa, entregue totalmente terminadas todas las obras del referido edificaciones del día 5 de agosto...”

Con la llegada del verano los horarios del ferrocarril de Bilbao a Las Arenas también veían cambiar sus ritmos. Decía la prensa bilbaína: “...Desde el día 18 de julio comenzará a regir en el ferrocarril de Bilbao a Las Arenas el servicio de verano, con salidas a las 5:20, 6, 7 y 8 de la mañana, y desde esa hora cada cuarenta minutos, hasta las ocho de la noche, más otro a las nueve horas. La tarifa vigente para el recorrido de Bilbao a Las Arenas será: Para un viaje 0,60-0,40 y 0,25 pesetas; el precio de ida y vuelta será 1,00-0,60 y 0,40 pesetas...” (El Noticiero Bilbaíno del 11 de julio de 1896).

Otra de las actividades musicales para amenizar las tardes de los veranos, en Las Arenas, era la actuación de la banda de Garellano: “...La Banda de Garellano ofrecerá un extenso repertorio, consistente en polkas, mazurcas, walses, schotis, habaneras y jotas, en el paseo de Las Arenas de cinco y media a ocho y media de las tarde...” (El Noticiero Bilbaíno del 12 de julio de 1896).

En la próxima entrada de esta serie veremos como, con la llegada del verano, comenzaban a abrir los balnearios de la Anteiglesia de Getxo.


domingo, 28 de mayo de 2023

DATOS ESTADISTICOS DE VIDA EN EL GETXO DEL SIGLO XIX

Desde mediados del Siglo XIX (1860-1900) nuestra Anteiglesia tuvo un crecimiento que podemos situar en la media de la Provincia.

En 1875, un diario local, publicaba unas estadísticas de vida, sobre la “duración de la vida del hombre”, la cual ofrecía los siguientes datos: “...La duración de la vida del hombre crece de un modo notable. Debe atribuirte este efecto a la mayor comodidad que la civilización procura, a la propagación de la vacuna que roba a la muerte millares de individuos, y sobre todo, a la aplicación de los mejores principios de higiene pública y privada. La escala creciente que marca la observación es como sigue:

En el siglo XVII, la duración era de 23 años.

Antes de 1789, de 29 años, nueve meses.

En 1817, de 31 años, ocho meses.

En 1834, de 34 años.

Actualmente, de 40 años. (Se referían al año de la publicación 1875)

Dicho esta que para aumentar la duración de la vida conviene habitar en climas sanos, proscribir los excesos de todas clases, adoptar costumbres sencillas y la vida de familia, dedicarse a trabajos moderados y desterrar los placeres abusivos, origen de la mayor parte de las muertes prematuras...” (El Noticiero Bilbaíno del 17 de enero de 1875).

Así, mientras que en Bilbao pasaban desde los 17.969 habitantes de 1860 a los 83.306 en 1900 y Erandio de los 1.678 a los 6.385 en ese mismo intervalo de años; Getxo lo hacía desde los 2.156 habitantes de 1860 a los 5.442 en 1900. En ese periodo de tiempo según datos de “Eustat”: “...Entre 1787 y 1900 se constata la primera duplicación de la población de la hoy C. A. de Euskadi, cerrándose la fase del antiguo régimen demográfico: alta natalidad y mortalidad, con crecimientos moderados de población...”

La industrialización trajo con sigo enfermedades endémicas (tifus, tuberculosis, etc) y hace su aparición un nuevo padecimiento, el cólera morbo. La Gaceta Médica de Bilbao decía que, según datos de “Philipp Hauser”, referidos a los años 1900 a 1906: “...Se dan tasas de mortalidad para Bizkaia del 24,09‰. Las cifras de mortalidad infantil para el primer año de vida era en Bizkaia del 208‰...”

Y sin embargo en nuestra Provincia, Bizkaia, desde 1860 hasta 1900 la mortalidad sufrió un serio retroceso. Pero no sucedió así en todo el colectivo de la población, ya que el estado de salud empeoró notablemente en el colectivo infantil y juvenil. Tasa de mortalidad debida, sobre todo, a enfermedades infecciosas que diezmaban a la infancia y juventud. La viruela, el sarampión, tuberculosis, las fiebres tifoideas, diarreas, viruela, sarampión, difteria, las neumonías y otras, fueron las enfermedades que causaron mayor número muertes.

Entre 1860 y 1900, los municipios del entorno de la ría experimentaron sustanciales transformaciones generadas por un acelerado proceso de industrialización que iba a traer consigo, la urbanización y la modernización económica, pero también hacinamiento y enfermedades.

Y así, mientras que en la Ley de Sanidad de 1855 se decía: “...En caso de epidemia o contagio se giraran visitas ordinarias de inspección, que serán desempeñadas por delegados facultativos del Gobierno. Y se señala como obligatoria la vacunación de toda la población infantil...”

Aquí, en casa, ya se empezaban a realizar controles periódicos de la población. Derivados de aquella decisión del pleno municipal de abril de 1876 en que nuestra Anteiglesia acordaba: “...Que ya va siendo hora de que nuestro municipio tenga una Junta de Sanidad, así que se decide componerla, y para ello se envía una lista de las personas que podrían formarla al Gobernador Civil, las personas elegidas fueron: El Alcalde como presidente y el Farmacéutico D. Miguel García Salazar; además se propuso una terna de vecinos entre los que se encontraban: D. Antonio Arrigunaga, D. Francisco de Berreteaga, D. José Joaquín Urisabel, D. José Julián Mandaluniz, D. José María Ordeñana, D. Ángel Zavala, D. Saturio Alzaga, D. Francisco de Uriaguereca y D. Manuel de Uriamendi…”

Una de las preocupaciones sanitarias de 1886 era el llamado Cólera Morbo, que había causado infinidad de victimas en la península, por ello el Gobernador Civil exhortaba el 11 de enero de ese año a: “...Que se reúnan las Juntas de Sanidad y acuerden las disposiciones necesarias y se ocupen del estado de las aguas potable, del saneamiento completo de las casas donde se hayan producido defunciones coléricas...” (“El Noticiero Bilbaíno” del 14 de enero de 1886). Pocos días más tarde, el 26 del mismo mes, se incluían ordenes: “...El Director General de Beneficencia y Sanidad ordena a los Gobernadores Civiles que remitan quincenálmente a esta dirección un estado sanitario de la provincia de su mando, acompañado de la certificación del análisis de las aguas. A formar un padrón de los médicos que existan en cada una de las localidades...”

Para entonces, año 1886, ya se empiezan a realizar controles de población diarios, en forma de estadillos. En estos controles se van a incluir datos de matrimonios, nacimientos y defunciones, separando los datos en función del sexo de las personas (varón o hembra), también en su estado civil (solteros, casados o viudos), por edades; también por defunción en función del tipo de enfermedad, y aquí el listado era especialmente amplio, lo cual nos dejaba una relación importante de las que afectaban a nuestra población en aquellos años: Viruela, Sarampión, escarlatina, angina y laringitis diftérica, coqueluche, fiebres tifoideas, puerperales, intermitentes palúdicas, disentería, sífilis, carbunco, hidrofobia y otras de carácter infeccioso contagiosas. El primer parte de Estadística Sanitaria elaborado por el Ayuntamiento de Getxo, de enero de 1888, fue, junto a otros, remitido al Gobierno de la Provincia.

Cuadros que que se realizaban con carácter diario, decenal, mensual y semestral. Tal y como se puede ver en el cuadro de abril de 1886, la edad de nupcialidad estaban entre los 20 y 25 años; en el caso de Getxo la profesión del contrayente era la de labrador y jornalero; el número de nacimientos oscilaba entre los 2 y 5 vástagos, indicándose expresamente en el cuadro que los retoños eran “legítimos”. Dentro de las defunciones, el cuadro, recogía estas por edades y periodos, en función del tipo de enfermedad y la causa de la misma.

El cuadro que nos ocupa, referido al primero, segundo y tercer tercio del mes de abril de 1886, recogía algunos epígrafes ciertamente curiosos, ya que las edades estaban clasificadas de la siguiente manera: Dentición (5 meses a 3 años), Pubertad (13 a 20), Nubilidad (20 a 25), Virilidad (25 a 40), Virilidad descendente (40 a 60), Senectud (60 a 80) y Decrepitud (de más de 80 años).

Las defunciones registradas en ese periodo decenal eran las siguientes, habían fallecido: Un niño de entre 5 meses y tres años, un adulto de virilidad descendente, 2 en plena senectud y dos de la etapa de decrepitud de más de 80 años; lo habían hecho por diversas causas entre las que se hallaban: 1 fallecimiento por fiebres tifoideas, otra por causas puerperales (parto), y las otras derivadas de causas Circulatorias (1), Respiratorias (3) y Digestivas (1).

En el año 1887, en el que Getxo según datos del INE contaba con 3649 habitantes (1640 varones y 2009 hembras). El cuadro que recogía el primer semestre del año, resumen del registro semestral, y decenal del movimiento de la población en matrimonios, nacimientos y defunciones, incluía los datos siguientes: Durante los meses de enero y febrero se habían producido un total de 8 enlaces matrimoniales; en los meses de marzo, abril y mayo 18 fueron los enlaces, dos de ellos entre primos hermanos; y en el mes de junio estos habían descendido a 2 matrimonios; entre las profesiones de los contrayentes de daban los casos de militares, industriales, comerciantes y labradores. Por otro lado, los nacimientos se dividían entre los considerados legítimos e ilegítimos, de los primeros, durante aquel semestre se habían producido un total de 85 alumbramientos legítimos, el mes más fértil resultó ser el de febrero con 19 nacimientos; respecto de los ilegítimos tan solo se habían producido 2 casos; de ellos 46 habían correspondido a varones y 37 habían sido hembras. Respecto de las defunciones: 1 se había producido en el claustro materno; 5 de ellos en niños de hasta 5 meses; 6 de niños de 5 meses a 3 años; 1 entre 3 y 6 años habían sido los fallecimientos; 2 de 6 a 13 años; 5 fallecidos de 13 a 30 años; la banda de más amplia mortalidad era la que iba de 60 a 80 años, con un total de 20 fallecimientos; en total las defunciones de aquel semestre habían alcanzado los 47 fallecimientos; de ellos los mayores índices se daban en los problemas circulatorios, respiratorios y cerebro espinales con 14 casos cada una de las afecciones; en aquella relación de fallecimientos se daban en menor medida, también, casos de enfermedades cancerosas, alcoholismo, lepra, pelagra y bocio; también aparecían, en número mínimo (1), casos de suicidio, homicidio y ejecutados por la justicia.

En el año 1888 el mayor número de nupcias, nacimientos y defunciones se habían producido durante el mes de enero. Aunque , al no aparecer anotaciones en el cuadro an los siguientes meses, cabe al duda si estos registro no correspondían al semestre. Los matrimonios registraros eran 12; los nacimientos ascendían a 10 varones y 3 hembras y dentro de los considerados hijos ilegítimos habían nacido 2 niñas; las defunciones registras eran 7, las más numerosas (3) correspondían mayores de 80 años derivadas de problemas respiratorios. Algunas de las defunciones de aquel 1888 fueron debidas a a enfermedades como la viruela, sarampión, y otras derivadas del aparato circulatorio.

La causa de defunciones por problemas respiratorios era la más común tanto en zonas industriales como rurales, y según un cuadro comparativo de los años 1895-1902, así sucedía en municipios como Munguia y Baracaldo. (Mortalidad e Industrialización en el País Vasco. Vizcaya, 1860-1930 U.P.V)

Todos los datos de los años 1886, 1887 y 1888, fueron remitidos, tal y como se indicaba en los estadillos, al Gobierno de la Provincia; debiendo ser conservados los estadillos en la secretaría municipal, estos decían: “...A fin de que en todo tiempo pueda obtenerse copia autorizada de los datos suministrados. Se hacía responsable de la custodia de los mismos al Secretario Municipal...”

Todos los datos de esta entrada, referidos a los cuadros de estadísticas sanitarias, están sacados de: (Estadísticas Demográfico Sanitarias 1887-1888, Nº Registro 46946, Signatura 4567007 del Archivo Municipal de Getxo). 

jueves, 25 de mayo de 2023

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -332-


En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX, veíamos como, en Las Arenas, los visitantes se agolpaban para ocupar sus instalaciones estivales.

Como decía en la anterior entrada, en el pleno del 25 de junio de 1896, se trataba sobre algunos cambios que se iban a producir en la llamada Plaza Cubierta y María Cristina: “...Habiéndose dispuesto suprimir los bailes que han solido tener lugar los los jueves por la noche, durante los meses de julio y agosto en años anteriores, y por consiguiente no teniendo objeto que se sigan encendiendo las luces que se venían encendiendo en la Plaza Cubierta y en la de María Cristina. Acuerda este Ayuntamiento se conferencie con el Director Gerente de la Eléctrica de Guecho, con el fin de dar a las citadas luces otro destino...”

Llegaba una de las noches más deseadas del año, la de “San Juan”, noche de larga tradición en nuestros entornos, ya en el Siglo XIX eran muy afanadas las fiestas de Barrika, Bilbao, Portugalete, Sopelana y Somorrostro. Y aunque en nuestra Anteiglesia en ningún programa municipal era recogida, ni en los libros de actas se hacía referencia a las mismas, si aparece una referencia a esta festividad, en un expediente municipal: “...A nombre de D. Manuel Ruesgas, dueño del “Café-Bar”, también conocido como “Bar de la estación” y/o “Bar la Marina”, de Algorta, quien solicitaba años más tarde permiso para celebrar una verbena en las calles próximas a su establecimiento con motivo de las Fiestas de San Juan...” (Expediente del 18 de junio de 1926. Código 2874, Signatura 2041-45 del Archivo Municipal de Getxo). 

Pero volviendo al Siglo XIX, a junio de 1896, decir que la prensa bilbaína se hacía eco de esta festividad y de los acontecidos que la misma dejaba en la Villa de D. Diego: “...Los empleados de la limpieza pública fueron recogiendo anoche por todas las calles de la población los combustibles que los muchachos preparaban para las sanjuanadas. Desde Bilbao se veían las grandes fogatas que en los barrios cercanos encendieron los vecinos. La gente alegre marchaba esta madrugada con acordeones, guitarras y otros instrumentos hacia la Casilla, donde se celebra la verbena...” (El Noticiero Bilbaíno del 24 de junio de 1896).

Según informaba un diario de Bilbao, los trabajos para el tendido del cable submarino, para la línea del tranvía entre Bilbao, Las Arenas y Algorta, en la ría presentaba algunas dificultades por lo que iba a tener cierto retraso su puesta en marcha: “...La Compañía del Tranvía Eléctrico de Bilbao acaba de recibir el material móvil para la línea de Las Arenas y Algorta. El cable submarino conductor de la fuerza motriz tardara en tenderse, próximamente, un mes, puesto que es preciso dragar el lecho del rio y formar en él una alcantarilla subterránea por donde atravesará el cable. Con tal motivo en la línea de Las Arenas no funcionarán los carruajes por la electricidad hasta finales del mes de Agosto o principios de Setiembre...” (El Noticiero Bilbaíno del 25 de junio de 1896).

En junio de 1896, la prensa daba una noticia relacionada con la Grúa Titan: “...Terminado el montaje de la gran grúa Titán en el contramuelle de Algorta (puerto exterior), el día 19 del actual, el día 20 se reanudaron las obras para la continuación del contramuelle, habiéndose construido varios metros del mismo. Por consiguiente, simultáneamente se está trabajando en la construcción del rompeolas y contramuelle de Algorta...” (El Nervión del 26 de junio de 1896).

Por otro lado una Galería de Baños del barrio de Las Arenas inauguraba la temporada veraniega: “...Galería Balnearia de Las Arenas.- Este antiguo y acreditado establecimiento ha inaugurado la temporada de baños de mar calientes y duchas...” (El Noticiero Bilbaíno del 27 de junio de 1896).

De lo tratado en el pleno municipal de Getxo del 2 de julio se desprendía la procedencia de algunos artículos de culto religioso adquiridos por el Ayuntamiento para el Hospital Hospicio: “...Se aprueba una cuenta de 325 pesetas de la fábrica de los señores “Hijos de Garín” de Valencia por los candelabros, cruz, cáliz y otros utensilios suministrados para la Capilla del Hospital Hospicio del Municipio...” Otra de las cuentas aprobadas hacia referencia a las obras del cambio de la vía del tranvía: “...Fue aprobada por el Ayuntamiento la diligencia de remate en la que consta haber sudo adjudicada la subasta como mejor postor a D. Eusebio de Uribarri en la cantidad de 9.603 pesetas, el remate de la ejecución de las obras para desviar el paso actual del tranvía por la calle Mayor a la de la Carretera...” En los relativo a esos pagos efectuados, que se hacían constar en aquel pleno municipal, nos permite conocer a que empresa se le compró la tubería de alimentación de agua para la Iglesia de San Ignacio: “...Se aprobó una cuenta de “La Real Compañía Asturiana”, por importe de 30,70 pesetas, por la tubería de plomo instalada para la conducción de agua de las cañerías del municipio a la sacristía de la Iglesia de San Ignacio...”

Y llegado el verano, era el momento de nombrar a los vigilantes de las playas del municipio. Para cubrir esos puesto, y habiéndose presentado varios individuos se tomó la decisión de que los merecedores de las plazas fueran personas del municipio: “...Se da cuenta de las instancias presentadas por D. José Alonso López, D. Juan Bautista Aguirrechu, D. Primitivo Sanz, D. Francisco Cordero y D. Eusebio Fernández, los tres primeros de esta vecindad, el cuarto de Baracaldo y el último de Bilbao, solicitando los destinos de vigilantes de las playas de mar de esta Anteiglesia, durante la temporada de baños actual para establecer el orden debido en ellas y cumplir las prescripciones del bando establecido para las mismas. En vista de ello y siendo dos los individuos que hay que elegir, uno para la de Ereaga, Puerto y Arrigunaga y otro para la de Las Arenas y debido a sus circunstancias personales, y las necesidades de conocimientos para desempeñar el cargo, y a que el cuarto y último no son de esta Anteiglesia, se acuerda nombrar a D. Juan Bautista Aguirrechu para las playas de Algorta y D. Primitivo Sanz para la de Las Arenas, con la retribución de 2,5 pesetas al día mientras ejerzan el cargo que no excederá del 30 de septiembre próximo venidero, pudiendo empezar el día 15 del mes actual...”

Y como había llegado el momento de la gran afluencia de bañistas a las playas, la prensa anunciaba en sus páginas: “...Ya esta abierta la temporada oficial de baños en las playas de Portugalete, Las Arenas, Santurce , Algorta y Plencia. Y naturalmente, como todos los años como nos aseguran, han llegado a Bilbao, cuatro habilísimos tomadores de carteras..” (El Noticiero Bilbaíno y El Nervión del 3 de julio de 1896). A pesar de como decía, al de dos días este último diario, mencionando la escasez de sol: “...Realmente ya era hora de que comenzase el estío, porque da pena recorrer los balnearios y puertos de mar, donde no han acudido aún los bañistas, Ayer tarde la hermosa y extensa playa de Las Arenas, llena de casetas muy monas y muy relucientes, bañadas por la luz del sol, ofrecía un aspecto brillantísimo. Aquel mar tranquilo y aquellas casetas tan bonitas, estaban llamando a los bañistas, pero estos no acudían aún al reclamo...” (El Nervión del 5 de julio de 1896).

En la próxima entrada de esta serie veremos como trataban de establecer una tienda de ultramarinos en Las Arenas.

domingo, 21 de mayo de 2023

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -331-

 

En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX, veíamos como, en el pleno municipal de la Anteiglesia de Getxo del 20 de junio de 1896, se trataba sobre una instancia recibida del representante de La Compañía del Cable Directo de Bilbao a Inglaterra, solicitando permiso para desviar el cable, en la carretera de Algorta.

El día 20 de junio de 1896 se vendieron los terrenos de las canteras de Axpe, para utilizar los materiales procedentes de las mismas en obras del Puerto Exterior del Abra. Contaba la prensa bilbaína: “...Ayer fue firmada la escritura de venta de los terrenos y fuerte de Axpe, a favor de la Sociedad Constructora de las Obras del Puerto Exterior, la cual lo ha adquirido en 60.000 pesetas para la explotación de las canteras de Axpe...” (El Noticiero Bilbaíno del 21 de junio de 1896).

Y como ya estaba llamando a la puerta el verano, y en Las Arenas los visitantes se agolpaban para ocupar sus instalaciones estivales, en la prensa empezaban a aparecer los anuncios ofreciendo Baños de Mar con vapor: “...Las Delicias.- el día 26 del corriente se abren al público los Baños de Mar calientes y duchas en el balneario “Las Delicias” en el barrio de Las Arenas. A últimos de la presente semana entrara en funcionamiento la nueva instalación de baños de vapor a estilo de Arnedillo. Este establecimiento tiene Fonda y cómodas habitaciones a precios económicos...” Y es que todos los servios se activaban en el municipio, también en Algorta: “...Institutriz francesa con título. Condiciones inmejorables. Informará D. Miguel Uria. Algorta...” (El Noticiero Bilbaíno del 21 de junio de 1896).

Y a pesar que según relataba la prensa bilbaína: “...Esta semana pasada ha llovido y de gana...” Hablaban de las costumbres de los bilbaínos para solazarse: “...Hubo un tiempo en que solo teníamos delante Archanda, Miravilla y Pagasari, pero los adelantos del siglo y los de la localidad, nos trajeron el monte de la estación del Norte, y hasta los montecitos del Campo de Volantín. Y como somos muchos los que pasamos seis días de la semana en este bocho, es indudable que para que podamos recuperar el solo, o disfrutar bajo un toldo, una parra, de un arbolado, o de un techado cualquiera. ¡Y como apenas hay ya sitios donde solazarse! Tenemos Santurce, Portugalete, Las Arenas, Algorta y Plencia... ¡la mar! que es la más extensa llanura que se conoce.

Nuestros establecimientos balnearios han abierto ya sus puertas, y en breve se llenarán de forasteros de fuera y de forasteros de dentro; que así los clasifica una estadística bilbaína para distinguir a los del Ebro allá, de los del Ebro acá...” (El Nervión del 21 de junio de 1896).

Y mientras nuestros antepasados miraban con asombro “los avances de la ciencia”: “...La fotografía del movimiento.- Vivimos en una época que muchos creen de apogeo científico, en vista de los descubrimientos que un día y otro realizan los sabios, que probablemente obedecen a los resplandores crepusculares de un día de luz intelectual. Lo que sucede es que los secretos arrancados por el hombre a la misteriosa naturaleza se suceden en progresión geométrica. Este mismo concepto es el que se expresa, mas elegantemente, en aquella frase de La verbena de la Paloma: Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad...” Y se estaban refiriendo a una serie de imágenes proyectadas a “novecientas instantáneas por minuto”, uno de los inventos más curiosos de aquel momento, el “cinematógrafo”: “...Fijar fotográficamente un momento de la vida en el movible escenario de la naturaleza y reproducirlo después, cuantas veces se quiera, hasta sus más imperceptibles movimientos es el objeto del aparato antes mencionado...” Y eso que todavía el cine era mudo. (El Noticiero Bilbaíno del 22 de junio de 1896).

En Las Arenas, otro establecimiento balneario abría sus puertas, se trataba de: “...La Galería Balnearia de Las Arenas.- Antiguo establecimiento que acaba de inaugurar la temporada de baños de mar caliente y con duchas...” (El Noticiero Bilbaíno del 22 de junio de 1896).

Decía el un periódico bilbaíno, refiriéndose a la actividad escolar, tanto local como vecina: “...Hoy principiaron los exámenes en los colegios de Portugalete y Algorta...”

En la reunión celebrada en la Diputación de Bizkaia, el día 23 de junio de 1896, se acordaba, entre otras cosas: “...Se aprobó el nombramiento de cronista de Vizcaya, Guipuzcoa y Alava, que ha recaído en D. Carmelo Echegaray....” (El Noticiero Bilbaíno del 24 de junio de 1896).

También en ese mismo diario se anunciaba una atracción para los veraneantes en uno de nuestros barrios: “...Desde hoy, de cinco a ocho de la tarde, amenizara todos los domingos, fiestas y jueves la banda de Garellano la plaza de Las Arenas durante el verano actual...” (El Noticiero Bilbaíno del 24 de junio de 1896).

Por otro lado, también se recibían noticias referidas a tranvía eléctrico de Las Arenas y Algorta: “...La compañía del tranvía eléctrico acaba de recibir el material móvil para la línea de Las Arenas y Algorta. El cable submarino conductor de la fuerza motriz, tardará en tenderse aproximadamente un mes, puesto que es preciso dragar el lecho del río y formar en el una alcantarilla subterránea, por donde atravesará el cable. Con tal motivo en la línea de Las Arenes no funcionarán los carruajes por la electricidad hasta finales del mes do Agosto o principios de Septiembre...” (El Noticiero Bilbaíno del 24 de junio de 1896).

En el pleno del 25 de junio de 1896, entre otros asuntos se trataba sobre, el kiosko de la “Plazuela de Las Arenas” (actual Bizkaiko Zubia Enparantza) al parecer se hallaba algo deteriorado, por lo que un vecino del barrio solicitaba participar las obras de reforma del mismo: “...Se da cuenta de una instancia de D. Marcos Zamacona, vecino de esta, solicitando se tome en consideración de participar en la reforma del Kiosko de la Plazuela de Las Arenas. Por lo que el Ayuntamiento acuerda tomar en consideración dicha pretensión, disponiendo que el mismo sea reconocido por el Arquitecto del Municipio y se forme un proyecto para la construcción y obras de reforma...”

En la próxima entrada de esta serie veremos como algunas luces, que se encendían los jueves por la noche en la llamada Plaza Cubierta y María Cristina, al suprimirse en dicho día los mismos, las luces que iluminaban los espacios festivos se hacían innecesarias.