MEMORIAS DE GETXO

viernes, 22 de junio de 2018

LAS FIESTAS DE SAN JUAN EN ALANGO




Dentro del recorrido festivo de los distintos barrios que iré publicando, hoy toca a las Fiestas de San Juan de Alango. Algunas, como las de San Isidro, las dejaré para el próximo año por no haber llegado a tiempo con la información terminada.

Es San Juan una fiesta que la iglesia celebra el 24 de junio, que está ligada a creencias ancestrales y ritos, en los que aparecen evocaciones a antiguas celebraciones, añoranza de cultos solsticiales ya pasados. “Mari la de Amboto” surcaba los cielos para dirigirse a su cueva de Oiz. Noche en la que, según viejas tradiciones, las brujas solían celebraban sus Akelarres.

Esa noche de fuego y misterio, que se aprovechaba para reciclar enseres viejos y apolillados, útiles que en las casas sobraban, y que tanto los adultos cómo los pequeños daban rienda suelta a la primera fiesta del barrio, al que “Antón el de los Cantares” (D. Antonio de Trueba) llamara en una de sus alboradas dedicada a Algorta “La blanca”, y que refiriéndose a las festividad añadiera: “...«Hoy es San Juan y pronto veremos cómo celebran alborozados la sanjuanada de este pueblo, en torno a la hoguera danzad sin perder el compás, al ritmo de los panderos»...” De sus mañanas se decía que: “...«Eran las más alegres del año ya que el sol salía bailando»...”

Y hablando de la campa de Alango, que fue donde se celebraron unas de las fiestas más concurridas de Algorta, recordar que dicho espacio festivo ya en Abril de 1884 veía aparecer en la prensa bilbaína el anuncio de la celebración de una afamada feria de ganado: “...«Siguiendo la costumbre de años anteriores, este Ayuntamiento ha acordado celebrar feria de toda clase de ganados en la campa llamada Alango, situada en el barrio de Algorta, el día de San José 19 del corriente mes, empezando a la una de la tarde, campa que se halla cerca del punto donde para el tranvía»...” La notificación iba firmada por el entonces Alcalde D. José Antonio de Uriarte.


Los corros, las fiestas ya pasadas de San Juan en Alango, un barrio que durante años capitaneó el inicio de la temporada festiva de Algorta, vuelven a nuestra memoria gracias a recortes de prensa, programas festivos y memoria oral de algunos de los protagonistas de aquellos años.

Las referencias a esta fiesta en el municipio en actas o expedientes municipales son escasas. El mismo pregón de fiestas de la época de la dictadura las ignoraba. Las fiestas del Pueblo para dicha publicación empezaban normalmente con San Ignazio. Y aunque su tradición es antigua, no siempre era recogida en los textos del Siglo XIX y siempre iban ligadas a celebraciones de rito cristiano. Uno de los pasajes más bonitos que he leído sobre estas celebraciones es el que aparecía en la revista “Laurak Bat”, de la Sociedad Vasco Navarra de Buenos Aires de 1878, llena de añoranzas: “...«Aquel día de San Juan en que al saludar a la rosada aurora, os recreasteis con el aspecto de nuestras calles, tapizadas de hinojo, engalanadas sus puertas con frescas ramas de fructificado cerezo; cuando el alegre tañido del tamboril llamaba a la plaza pública. Aquel día en el que el sol disipaba la niebla, me permitió ver el pico de la montaña que tantas veces ascendí»...” Mientras, en los almanaques carlistas de 1889, tan solo se recogían durante el mes de junio como festividades (La pascua de Pentecostes 9, de junio, Santísima Trinidad. 16 y Corpus Christi, 20 de junio).

También se recogían referencias a esta festividad en algunos lugares de Bizkaia en canciones populares, como en Amorebieta en una titulada “Gaur dala Biar dala”: “...«Que hoy es, que es mañana San Juan, pasado mañana el siguiente día de San Juan, en nuestra heredad no hay ladrones, si los hay sean quemados»….” Lo cantaban los niños al saltar por encima de las tradicionales fogatas de San Juan. Y otra de Bérriz, que en la coletilla al referirse a los amigos de lo ajeno y las brujas decía: “...guárdense maíces y trigos, ladrones y brujas sean quemados»...” Y que en el municipio de Otxandio estrofaban:

...San juan bagilean
denpora ederrean,
amalau atso trompeta yoten
motrailu baten ganean.
Udan udan udan
San juanetan
dantzan eingo dogu
ifar-airetan...”

...San Juan en junio
en hermoso tiempo,
catorce viejas tocando trompeta
sobre un mortero.
En el verano
por fiestas de San Juan
bailaremos en auras del cierzo...”


Dentro de las creencias, antiguamente se decía que: “...«Las hogueras que se encienden esa noche preservan de todo mal durante un año y si se salta la hoguera, al menos tres veces se tendrá un buen año»...”

Sin embargo, en Getxo, muchas han sido las celebraciones del día de San Juan en los diferentes barrios. Una de las primeras referencias data de 1927, fecha en que el vecino de Romo D. Celestino de Elorza y Olave (Maestro Albañil) con domicilio en la Vega de Santa Eugenia Nº 1, solicitaba autorización municipal para celebrar las fiesta de San Juan, la víspera de dicha festividad.


Las noticias referidas a la plaza de Alango, en la prensa de 1935 decían en “El Noticiero Bilbaíno”: “...«Las Comisiones municipales, estos días vienen realizando diversas visitas para enterarse sobre el terreno de la marcha de los servicios y de las necesidades que es preciso atender dentro de los recursos con que cuenta el Municipio. Uno de los lugares visitados fue el lavadero de la plaza de Alango, llamado a desaparecer para el mayor embellecimiento y amplitud de la mencionada plaza, y que habrá de ser sustituido por otro que se construya en lugar próximo»...”

Según he podido recoger en alguna entrevista a vecinos de la década de los 40, que vivieron los días de San Juan de los años 50: “...«Las fiestas de San Juan se celebraban bajo la tutela de algún empleado municipal. El Ayuntamiento tenía un apartado de festejos, dentro del cual estaban encuadrados los txistularis municipales, y algún empleado municipal de obras, que eran los encargados de las pequeñas infraestructuras (tinglado y banderolas). Eran los encargados del lanzamiento de cohetes y cabezudos, entre estos estaba Patxo Pomposo que era el responsable de la pirotécnica y acompañamiento de los “buruandiak” (Cabezudos), en base a esta simple infraestructura se articulaban las fiestas.

La fiesta se iniciaba con un pasacalles por el barrio. El alma de la misma básicamente era la tradicional sanjuanada, la cual se hacía en la campa de Alango la víspera del santo. Se hacía al lado del caserío cuya fotografía encabeza esta entrada. Se realizaba con enseres viejos que no podían ser quemados en las viejas cocinas, conocidas popularmente como “económicas”, se echaban a la hoguera (colchones, sillas y armarios viejos), que en ese día se aprovechaba para quemarlos. Aunque las cosas de madera eran utilizadas para alimentar aquellas “chapas”, algunas a pesar de ser de ese material también eran llevadas a la pira festiva. Aún no funcionaba como hoy en día servicio alguno de recogida de enseres.

Parte de los elementos a quemar en la hoguera, eran traídos desde el monte “Juan Pepe” situado detrás de Fadura a la derecha de Iturgitxi por un empleado municipal del matadero de Alango Juan Egaña, quien se ponía en contacto con Nicolás Uribarri, cuyo suegro tenía una campa en el monte anteriormente citado. Hacían la limpieza de dicha campa y traían (Argomas, ramas...) en la camioneta del taller de Nicolás hasta la campa de Alango. La hoguera se formaba en torno a un poste vertical. Solía ser un poste de madera de los del tendido eléctrico, alrededor de cual se iban apilando el resto de argomas, maderas, cartones y todo aquello susceptible de ser quemado. En la cúspide de se ese palo central se colocaba el tradicional muñeco de San Juan. Era de trapo, relleno de periódicos o paja y lo solían confeccionar tres señoras del barrio, María Luisa Asua, la “Txorrera”, María Luisa Fernández, la “Txirrina” y Julia Asua. Los empleados municipales colocaban una pequeña plataforma de madera, en la que tocaban los txistularis y una pequeña banda durante la noche de la víspera de San Juan, en la verbena. Se solía realizar una chocolatada. Para costearla, los chavales del barrio recorríamos las casas pidiendo ayuda económica»...” La fiesta se circunscribía a la víspera de San Juan. Pero hay algo curioso de lo que hablaré en otra de mis entradas: la utilización por muchos de estos entrevistados del término “Alangos” para denominar a este barrio.


En el año 1954 podíamos leer en un programa de fiestas, firmado por Juan Egaña: “...«Víspera de la festividad de San Juan, romería popular en honor del santo. Comenzando a las nueve de la noche con un alegre pasacalles por el barrio, con Banda de Música, Chistularis, cabezudos, cohetes y triquitraques. Seguido de romería y animado baile a lo suelto, amenizado por una estupenda bandilla de música y dos chistularis de acreditada robustez pulmonar. A las diez de la noche se hará un alto en el baile para dar comienzo a la hoguera, compuesta por argomas de primera calidad, sillas viejas y otros muebles, materiales acumulados allí por el vecindario. A continuación baile hasta la una de la madrugada...si no llueve»...” !A veces parecía como si el fuego y el humo atrajeran a la lluvia la noche de San Juan!

A finales de los 50 Juan Egaña emigró a Venezuela a pesar de los cual la fiesta siguió estando dirigida desde el Ayuntamiento, aunque eran los vecinos quienes la creaban “...«Durante aquellas fiestas, el domingo siguiente a la festividad, el concejal Zacarías Igual responsable del asilo, un industrial que tenía un taller de pintura detrás del Bar Gurugú, se encargaba de dedicar una celebración religiosa para los acogidos en el Hospital Asilo»...” A partir de ese momento la fiesta entró en una fase de letargo, volviendo a aparecer en los años 60.

Es en esos años cuando la fiesta evolucionará ganando en días y actos festivos. En todas ellas, como en las de 1961, en las fiestas de Alango, existieron elementos comunes a otras celebraciones, sobre todo la clásica hoguera, cuyos materiales como decía anteriormente se solían traer del “Monte Juan Pepe”. Siempre fueron presididas por el muñeco de trapo, cuya elaboración durante muchos años corrió a cargo de las mujeres del barrio; participando habitualmente en ellas cabezudos y txistularis y amenizándolas romerías con orquestas. También dentro del programa festivo había juegos para los más pequeños.


En el año 1962, los días 23 y 24, el Ayuntamiento facilitaba la colocación del kiosko, sobre el que actuaría la orquesta. Una de las orquestas que actuó fue “La Orquesta Monserrat”, que estaba a cargo de Fulgencio Luque. Por entonces, como mucho, el Ayuntamiento ponía las banderolas de colgar y los cohetes anunciadores, el último de los días contó con la participación del Grupo Infantil de la Sociedad Gobela de Romo, el “Zasi Eskola”.

Precisamente un grupo musical surgiría en el barrio, “Los Tangoreños”, durante las fiestas de Alango de 1968, cuya actividad estaba más enfocada a las celebraciones de Algorta, del que ya hablé en mi entrada del 9 de octubre del 2012. Cuyo dinamizador, José Lejarraga, “Petiso” participó también en aquellas fiestas. Su centro de ensayos estaba en el “Garaje la Unión”, próximo al antiguo asilo.

Llegan los años 70 y la fiesta va ganando en duración (más días), en actos festivos y en la implicación cada vez mayor en la organización de los jóvenes del barrio. Cuenta uno de los organizadores: “...«Con un presupuesto cada vez mayor, el relevo de la dinamización de las fiestas pasa a un grupo, cuyo centro de actividad estaba en el desparecido Bar Gurugú de Alango. Se empezó a colocar una Txosna y el quiosco festivo era ya de estructura metálica con tablado de madera. Se colocaba junto a la casa alta (de cuatro pisos), del año 57 aproximadamente, que se ve a la derecha de la fotografía de la campa de Alango; en la que por cierto se conserva sobre una peana la imagen de San Juan, a la altura del tercer piso. Se colocó la misma antes de la urbanización de la plaza, que se realizo en 1977. Las actuaciones de grupos exteriores eran cada vez más frecuentes. Las fiestas de Alango, yo creo que tenían tanta aceptación, además de por el ambiente, porque eran las primeras después de los exámenes, y los primeros dineros de los chavales eran para gastar en esas fiestas»…” Y es en estos años cuando un grupo de jóvenes del barrio de Alango, algunos de los cuales estaba en la banda de cartón “Los Tangoreños”. Comentan entre ellos: “...«¿Por qué no hacemos unas fiestas como las que se celebraban antes? Así que así fue cómo volvimos a relanzar las fiestas. Las fiestas tenían muchas actividades diferentes: Concurso de Vestido Barato, un año compramos una vaquilla, hicimos un cerrado, y todos los que se atrevían a correr delante de ella saltaban al cerrado, al final de las fiestas se rifó el astado y le tocó a Clara la chatarrera. En la playa de Ereaga, el último año de fiestas, se contrató una avioneta que arrojaba balones de plástico, incluso tocó la Orquesta Mondragón en Urkijo-baso»...”


Aquel grupo, que se solían juntar en el bar “Gurugú”, estaba formado por al menos 20 personas. Entre dichos componentes estaban: “...«Rafael Etxebarria “Txanito”, Ramón Fullaondo “Gapatxa”, Juan Carlos Laiseka, José Ramón Intxaurtieta, Javier Basozabal, Lauri Azkorra, José María Aguirre, Pereda (de Konporte). El bar Gurugú era como nuestra sede social, allí nos juntábamos para tomar unas cervezas y decidíamos lo que íbamos hacer en las fiestas de aquel año. La Sanjuanada se seguía haciendo en la Campa de Alango, que todavía era de tierra batida, no estaba urbanizada. Allí se ponía todo lo que recogíamos para la hoguera, luego venía la verbena, se traía alguna atracción, María Luisa Asua era la que elaboraba el muñeco de trapo»...” Como decía anteriormente: “...«La imagen de San Juan, que se conserva a la altura del tercer piso, está en un edificio que construyó la familia Uribarri, la imagen se colocó en el momento de su edificación. La efigie tenía una lucecita que el tiempo hizo desaparecer»...” Cuando se reformó la casa, volvieron a remozar al Santo, que hoy en día sigue presidiendo la plaza de Alango.

En 1971 las fiestas duraron cuatro días. Empezaron el día 23 de junio y terminaron el 27. A lo largo de esos días, el primero de los actos fue una tamborrada, que partiendo desde la Cadena (antiguas Barreras de Algorta) fue hasta la Plaza de Alango, donde a las nueve y media de la noche se dio fuego a la que ya era “Simbólica Hoguera”, las campas de nuestros barrios ya empezaban a desaparecer. Las romerías estuvieron amenizadas por la orquesta “Ritmo Club”, Y a lo largo de esos días se celebraron campeonatos de Soka-Tira y recitales de canción vasca.

Las fiestas de 1976 tuvieron, también como escenario, la Plaza de María Cristina, donde actuaron los grupos “Ussia” de Laudio y los “Ogikiñe” de Leioa.

Las fiestas de 1978 tuvieron, como otros años, la clásica tamborrada, la cual al pasar por el matadero de Alango dejaba ver, en un vídeo que me ha facilitado un buen amigo, un desfile de mascaras y disfraces, encabezados por una pancarta que dejaba a las caras ver la solidaridad de cortejo festivo con sus mayores. Mientras, una vez llegados a su destino, sobre el escenario, se veía bailar a un grupo con un tambor en medio del cual aparecía un lauburu y el distintivo de la cuadrilla “Zuekin”. Mientras la solidaridad con el Asilo de Alango se hacía presente, la Sociedad Bidebitarte y el Grupo Scout de Algorta hacían entrega de 200.000 pesetas al Asilo y de la misma cantidad a la Asociación pro Deficientes Mentales. El domingo anterior, al comienzo de las fiestas de Alango, el 17 de junio, la fanfarria “Etorkizuna” (compuesta por 2 trompetas, 2 clarinetes, 2 chirulas, cuatro acordeones, 1 saxo, 1 tuba y un equipo de percusión), iniciaba un pasacalles por todo el barrio de Algorta, que decían pensaban realizar, por lo menos, una vez al mes.


Las de 1979 tuvieron tres días de fiesta. Se recordaba por parte de la Comisión de Fiestas: “...«Se viene celebrando desde hace varias dcadas en el popular barrio de Alango»...” Aquel año la tamborrada que partió desde la Plaza de San Nikolas, recorrió la Avenida Basagoiti, Konporte, Martikoena finalizando en la Plaza de Alango. Las romerías de aquel año corrieron a cargo de los grupos “Kemen” e “Izuntze”. A lo largo de los cuales se celebraron diversos actos festivos: El primer trofeo de “Futbito Alango” que se realizó en las escuelas de San Ignazio, una carrera de monopatines que recorrió todo el barrio, un Rally humorístico y el segundo concurso de morcillas. Finalizando el día 24 con una traca y quema de la hoguera.


Y ya entrabamos en los años 80: En 1980 las fiesta duraron cinco días, empezaron el viernes día 20 de junio y terminaron el 24 festividad de San Juan. Durante esos días que empezaron con la tamborrada que partiendo de la Plaza de San Nikolas recorrió la Avenida, Txiskiena, Martikoena para llegar a la Plaza de Alango; el programa contó en sus espacios musicales con los grupos “Kimel”, “Iluntze”, “Mikel Torrijos” y “Guillermo eta Taldea”. El sábado 21 de junio les tocó la tamborrada con el mismo recorrido a los txikis del barrio. Las fiestas tuvieron varios actos dedicados a los más pequeños, incluso con cine infantil en el ya desaparecido Gran Cinema de Algorta. Los mayores tampoco fueron olvidados. En el homenaje a los ancianos del barrio actuaron “Biotz Alai”, “Itxartu Taldea” y “El Txo y sus Boys”. En el espacio de deporte vasco Yurrebaso de Dima nos deleitó con sus alzadas con la cilíndrica de 200 kilos y otras especialidades; y el entrenador de la Escuela de Levantamiento de Piedras de Lejona, José Ramón Aretxabaleta “Aretxa-II” contra “Usia” de Laudio, en dicha prueba participó un joven de la localidad, de tan solo 10 años, Aitor Guerediaga; tampoco podían faltar las peleas de carneros en este espacio deportivo, en el que participaron 3 parejas de Aulesti. Las fiestas contaron con innumerables atractivos para los txikis, payasos y malabaristas. Y como no podía faltar en país de sibaritas de la buena mesa, el “Concurso de Comedores de Morcillas” nos dejaba ver caras conocidas del barrio. Y para mantener la tradición, aunque de manera simbólica, se dio el día 23, víspera de San Juan, fuego al muñeco y se disparó una traca.

Las fiestas de 1981 volvían a tener mayor duración, empezaron el día 20 de junio y finalizaron el 24. En esta ocasión la tamborrada inicial recorrería, tras su salida de la Plaza de San Nikolas, las calles de Avenida de Algorta, Txiskiena, Martikoena para llegar a la Plaza de Alango; también hubo otra dedicada a los niños el segundo día de fiestas. Durante el homenaje a los ancianos, que ya se venía celebrando con anterioridad, actuaron el Coro Biotz Alai y el grupo de dantza Itxartu Taldea, contaron también con actividad circense a caro de “Variedades Berry”. Entre los concursos citar el “1er Concurso de tiro con Tiragomas”, el “1er Concurso de Tiro de Precisión Frisbee” y el “ Campeonato de Rana”. Y se celebró el “1er Festival de Rock” con los grupos “Fase” y “Rufus”; la verbena corrió a cargo del grupo “Ametz”. La finalización de la fiesta fue igual a la del año 79.


Los dos últimos años en que se celebraron las Fiestas de San Juan de Alango, al urbanizar la zona, el escenario y la fiesta se trasladó al parque de “Urkijobaso” (María Cristina). Ya la hoguera de San Juan había desaparecido de la celebración festiva.

Para 1993 la festividad de San Juan, en todo el municipio, veía sus primeras restricciones. el Ayuntamiento de Getxo fijaba la altura máxima de las hogueras en 3 metros, y la distancia mínima a edificaciones o tendidos eléctricos debía ser de al menos 15 metros.

En el 2016 fueron desapareciendo algunas de las hogueras que se hacía en Getxo. La de Malakate (Getxo) entre ellas, pese a que esforzados grupos de jóvenes trataron de iniciar pequeñas piras de cartones, la autoridad competente las retiraba. Ya solo va quedando como tradición la barbacoa que Itxas Argia ofrece a los vecinos, con sardinas, txistorra y chocolate, que tanta aceptación concita, a decir de las colas que suele provocar. En el 2017 se prohibía encender hogueras de San Juan en la playa de Arrigunaga.

Hoy el cemento llena nuestras calles, algunas de nuestras plazas y los espacios públicos en las que antaño se realizaban las hogueras de San Juan, han ido desapareciendo, quedando solo para el recuerdo pequeños actos simbólicos de esta vieja tradición.

En el barrio Alango de Algorta la festividad marcó como su seña de identidad la fiesta de San Juan. De hecho, en su desaparecida plaza, hoy urbanizada, existe un pequeño monumento recordatorio de la misma que fue inaugurado el 24 de junio de 1977. Dicho monumento se construyó mediante suscripción popular. El organizador de la misma fue uno de los jóvenes del “Gurugú” Lauri Azkorra.


Todos estos datos no son algo cerrado. Están abiertos a nuevas aportaciones. Muchos de ellos han sido obtenidos gracias a expedientes municipales, hemerotecas de prensa y entrevistas personales, sujetos sobre todo los últimos, a comentarios de otros vecinos que vivieron esos días, cuya percepción, tanto en la ampliación de datos, cómo en la crítica constructiva pueden ayudar a mejorar y ampliar esta pequeña historia de las “Fiestas de San Juan de Alango”.

Algunos de los entrecomillados que aparecen en letra negrilla corresponden a aportaciones de personas del barrio de Alango, que vivieron en primera persona las fiestas de San Juan. A todas ellas muchas gracias.

jueves, 14 de junio de 2018

EL RELOJ DE SOL DEL ETXETXU



A lo largo de su vida, El “Etxetxu” (1612) ha ido cambiando de aspecto, al igual que sus locales lo hacían de uso. La vida de este emblemático edificio del Puerto Viejo de Algorta ha visto con el paso de los años desarrollar diferentes actividades. Algunas de ellas llegaron a hacer historia en nuestro pueblo, otras simplemente fueron decoraciones del propio edificio.

Por sus locales desfilaron diferentes servicios municipales, tales como el segundo Ayuntamiento de Getxo, la Cofradía de Mareantes de San Nicolás de Bari y la Escuela de Náutica. De todas estas actividades ya he hablado en algunas de las entradas de mi Blog “Memorias de Getxo”.

Fotógrafos de renombre y aficionados, revistas gráficas y prensa han plasmado en sus páginas el paso del tiempo de este rincón del pueblo.

Una de esas imágenes que hoy podemos disfrutar gracias a “Eusko Ikaskuntza”, es una fotografía correspondiente a los años 1920-22, en la que en su fachada izquierda aparecía engalanado un espléndido balcón con enrejado metálico y puerta de dos hojas. Junto al balcón, a su derecha, haciendo esquina con las escaleras de bajada desde la plaza del Arantzale, sobre una larga hilera de niños, encima de una peana, podemos contemplar un precioso “Reloj de Sol”, que es el que da nombre a esta entrada. Cuya fotografía es propiedad de “Eusko Ikaskuntza” (http://www.eusko-ikaskuntza.org/es/), Sociedad de Estudios Vasco fundada en 1918 por las Diputaciones Forales de Araba-Álava, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra.


Gracias a la deferencia que han tenido conmigo, cediéndome el uso para esta entrada, traigo a estas páginas la foto, que fue adquirida a “Foto Lux” y está fechada en 1920-22.

De la contemplación del edificio y su entorno, descubrimos que el “Etxetxu”, tenía sobre sus soportales un balcón alargado, hoy desparecido, que en los últimos años fue la vivienda de la “Pipi” (Cruz Esesumaga) así como una rústica luminaria, cuyo brazo terminaba en un plato de hierro esmaltado con una solitaria bombilla de 60 w. Tras el Etxetxu podemos ver la casa denominada “Periziena-barria” (1796), que en aquella época disponía de unos miradores espléndidos. Enfrente, la actual casa denominada “Olga”, que tenía a su entrada una pequeña techumbre que la protegía de las inclemencias del tiempo.

A pesar de ello, ya en 1896, gracias a una fotografía de José Antonio Cortés depositada en el Archivo Municipal de Burgos, que a parece en la cabecera de este artículo, podemos ver que existía ya en ese año el reloj de sol en el Etxetxu.

Fuentes utilizadas para esta entrada: “Foto Lux. Archivo fotográfico de Eusko Ikaskuntza”, Archivo Municipal de Burgos y Archivo Municipal de Getxo.

lunes, 11 de junio de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -43-



En la anterior entrada veíamos cómo en julio de 1884 se editaba un Bando ante una nueva epidemia de cólera. Y cómo ante la proximidad de las fiestas, se recibía una comunicación del Gobernador de la Provincia, denegando la solicitud municipal para correr toros embolados durante dichas fiestas.

En 1884 los hermanos D. Ezequiel y Eduardo Aguirre eran nombrados, respectivamente, presidente y vicepresidente de la Compañía del ferrocarril de Bilbao a Las Arenas. Con ese motivo una de las maquinas tractoras recibió su nombre.

En julio de 1884 muchos pueblos de Vizcaya se veían en la necesidad de cubrir las cargas municipales por medio de repartos o derramas al vecindario. Ya lo venían haciendo desde años antes. Para imponer y hacer efectivas esas contribuciones se necesitaba la autorización de la Diputación Provincial. Era justo en principio ese sistema, pero también ocasionaba injusticias si el reparto no era acompañado de un concienzudo estudio de los medios de cada vecino. Al ganado mayor y menor se imponía, por ejemplo, siete reales por cada cabeza del primero, y dos por cada cabeza del segundo. Pero a veces no se tenían en cuenta otros bienes que contribuían a disponer de una verdadera riqueza, era el caso de las rentas fijas y posesiones. Esto hacía que algunos hacendados esquivaban los impuestos, mientras que el resto cumplía religiosamente con el fisco, !vamos, como hoy en día! Pero no eran todos, ya que por ejemplo la familia Aguirre participaba con una donación de un terreno de 30.000 pies cuyo valor se estimaba en tres mil duros, y además aportó seis mil reales en metálico.

Aprovechando una sugerencia de un lector, desde hoy trataré de situar los toponímicos, indicando el nombre que tienen en la actualidad, para facilitar la localización a las generaciones más jóvenes.


El 26 de julio de 1884 con motivo de las obras que se estaban realizando en el barrio de Las Arenas, que ya he mencionado con anterioridad, la comisión de los propietarios del barrio, para evitar los equívocos que había provocado una nota en la prensa el sábado 16 de julio, publicó en los periódicos locales una excitación dirigida a los propietarios de aquella localidad: “...con objeto de que contribuyan con las cuotas que se les ha señalado, las obras que el ayuntamiento de Guecho está terminando en el barrio...” La comisión estaba muy satisfecha de las mejoras que el municipio llevaba a cabo, y que habían merecido la aprobación general de los vecinos y propietarios.

Algunos pobres imposibilitados del municipio se veían forzados a ser atendidos por ordenes religiosas cómo “Las hermanitas de los Pobres” de Bilbao. Se trataba del segundo asilo para ancianos que se estableció en la capital Bizkaina en 1879. Era una orden religiosa de origen francés, que vino a Bilbao después de la guerra entre Carlistas y Liberales de 1872-1876. El consistorio de Getxo se dirigió entonces a estas monjas informando y solicitando, para un vecino de la localidad, de Nombre Mascariano, pero cuyo apellido evitaré dar: “...«Que hallándose abandonado completamente y sin recurso alguno, a parte de las ayudas que le puede dar este municipio, imposibilitado para andar, con una edad de 87 años, nos dirigimos atentamente a la Señora Superiora de Hermanitas de los Pobres, suplicándole se sirva en acoger a la citada persona, a pasar mientras viva en su asilo»...” El importe del mantenimiento en el citado centro benéfico, que iba a ser costeado por el Ayuntamiento ascendía a 2 ó 3 reales diarios.


Mientras se estaba construyendo la carretera desde Amorotoena, en la calle San Nicolás junto la plaza de Jardingana (Cuatro Caminos) hasta la Avanzada (Triángulo). La piedra para dicha construcción (200 m³) se iba a extraer de la cantera que existía en la ribera de Arrigunaga, y cuyo precio se estimaba en 6,25 pesetas el m³.

A finales de agosto de 1884 se sorteaba en acto público los Asociados que iban a formar parte de la Junta Municipal, rentistas y propietarios que por su poder económico, coadyuvaban a tomar decisiones y financiaban en ocasiones las obras para las que el municipio no disponía de recursos propios. Entre aquellos vecinos figuraban:

En la Primera Sección: D. Antonio Corpión, D. Juan Manuel Learra, D. Marcos Uria y D. Gregorio Arzubiaga.

En la Segunda Sección: D. Irineo Ramón Diliz, D. Pedro Amezaga, D. Francisco Uriaguereca y D. Eugenio Eguia.

En la Tercera Sección: D. José Esesumaga y D. Ramón Videa.

Es de destacar que en aquella época las mujeres no existían para la vida política. Pero no sería hasta la llegada de la Segunda República, en 1931, que lograrían algo tan elemental como el derecho al voto.

El 3 de septiembre de 1885, ante la epidemia de cólera desatada en las provincias del reino, el Alcalde de Getxo D. José de Abrarrategui se dirigía al Gobernador militar de la Provincia solicitando que: “…Como punto aislado, ventilado y hallándose al este de la población el Fuerte las Canteras (Aiboa)…, perteneciente al Gobierno, donde no existe fuerza alguna, sería el lugar más adecuado para establecer atacados coléricos, por cuyo motivo me dirijo a V. E. rogándole facilite a este municipio el citado fuerte, para que en el desgraciado caso de que fuese invadido este pueblo de la epidemia de cólera, se establezcan en el los enfermos afectados...” Aclaraba el Alcalde que al finalizar la epidemia el fuerte sería devuelto al Gobierno Militar. El 13 de septiembre se daba cuenta de un oficio del Gobernador Militar, en el que se decía: “...sea entregado a este municipio el Fuerte de las Canteras radicado en este pueblo con destino a Hospital de Coléricos, siempre que sea devuelto en el mismo o mejor estado del que en la actualidad se halla...”

El día 14 del mismo mes se hacía entrega del fuerte, presentando un inventario elaborado por el cuerpo de artillería. Aquel exhaustivo inventario describía como era dicho fuerte: Tenía el cuartel un vestíbulo al que se accedía a través de una puerta de una hoja, tras un largo pasillo se llega a una sala y desde ella a los “escusados”, tres dormitorios, dos de ellos de tropa y uno más para el sargento de guardia; cocina, escuela de oficiales, batería, cuarto de repuestos militares y una azotea. Quien realizó aquel inventario parecía dar más importancia a los goznes y herrajes de las puertas de acceso, que a la descripción y utilidad de las estancias, ya que estos herrajes eran descritos concienzudamente. El Fuerte las Canteras paso nuevamente a manos del Gobierno Militar el día 2 de octubre de 1887. (Expediente del Archivo Municipal de Getxo: Código 2.4.8.7., Signatura 4548-11) En el Puerto Viejo de Algorta se construyó un barracón y en el café “La Marina” de dicho Puerto, se habilitaron dos habitaciones para los enfermos coléricos procedentes de Santander, que llegaban a Algorta por mar. En Santa María de Getxo se hablaba de dicha enfermedad utilizando el termino “Peste” Se celebró un “Te Deum” el 8 de diciembre, para celebrar el final de la temida epidemia.

El 3 de septiembre de 1884 se daba fin a las obras de encachado que se habían realizado frente a la iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta.

El 11 de septiembre, se comentaba por el pueblo que el monarca, tan valiente él, había declinado la visita a Getxo debido a la epidemia de cólera.


Y en esa misma fecha el rematante D. Robustiano Larrondo daba por finalizadas las obras de la carretera que iba desde las proximidades del establecimiento de “Baños de Mar Bilbaínos”, propiedad de la familia Aguirre, hasta la ermita de Santa Ana en Las Arenas. También se daban por terminadas las obras del despacho de carnes frescas que había realizado D. Francisco Fullaondo.

En la próxima entrada veremos cómo en septiembre de 1884 se recibía la carretera que iba desde Urduliz a Getxo y el ramal a Sarri. Y cómo a propuesta del edil D. Manuel de Zalduondo, el Ayuntamiento de Getxo decidía enviar un oficio a los Sres. Diputados a Cortes por esta Provincia, solicitando su apoyo en los centros oficiales de la Corte para saber el estado en el que se encontraban algunos asuntos de este municipio para que en caso de que fuera posible, intercedieran a favor de esta Corporación.

miércoles, 6 de junio de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -42-



En la anterior entrada veíamos cómo en 1884 las fuerzas armadas seguían dando quebraderos de cabeza al consistorio de Getxo, y éste sorteaba como podía, dando todo tipo de excusas a sus demandas. Y cómo para solucionar el problema de los retrasos del correo peatón, el Ayuntamiento acordaba dirigirse al administrador de correos de la provincia.

El 7 de julio, el diario “Euskaldun-Leguia” adelantaba la noticia de que el pasado viernes 4 de julio había quedado instalado el telégrafo en el establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos, de la familia Aguirre, en Las Arenas. Ese día se trasmitieron varios telegramas a distintos puntos.

En julio de 1884 se daba cuenta de las órdenes superiores establecidas en el Boletín Oficial de la Provincia, relativas a las normas a contemplar sobre la sanidad. En concreto se referían a la salubridad de las casas del vecindario, a las que ante una nueva epidemia de cólera, se editaba un Bando en el que se decía: “...«En vista de las circunstancias especiales y época en que atravesamos, el Ayuntamiento acuerda que por medio de un Pregón a son de tamboril, se recomienda a todos los vecinos para que sin perdida de tiempo, blanqueen interior y exteriormente todos los edificios. Y con arreglo al Bando de Buen Gobierno, se limpien todas las letrinas y barran los frentes de sus casas hasta la mitad de la calle, debiendo echar las basuras o polvo resultante a paraje distante que no sea perjudicial para la salud pública»...” Se les prevenía que de no cumplir aquellas normas se les impondrían severas multas. A pesar de lo cual parece que los vecinos hicieron caso omiso, por lo que se ordenaba a la Comisión de Policía velara por el cumplimento de dicho bando: “...«Y a los vecinos que no lo hayan verificado se les imponga la pena de multa, sin contemplación de ningún genero, en vista de las circunstancias de que está amenazado el pueblo por la invasión de cólera y fiebre Amarilla, que reinan desgraciadamente en Francia»...” También a la empresa del tranvía se le apercibía para que retirara los montones de tierra que tenía acumulados por las obras realizadas en las inmediaciones de la plaza de San Ignacio.

La alarma era grande. Sin embargo, algún comerciante y galeno bilbaíno , en el “Eskaldun Leguia” del 21 de julio, periódico de tendencia republicana federalista, cuestionaban la decisión de, según ellos, crear una alarma infundada: “...«De esas desastrosas decisiones adoptadas para preservarnos del morbo asiático. En medio de este descomunal desconcierto que la previsión de nuestros gobernantes ha producido, llevando la alarma a la asustadiza imaginación y agitando de paso hondos conflictos sociales»...” Mientras se anunciaban siete fallecimientos en otras provincias del estado (Valladolid). En ese mismo diario se daban consejos para desinfectar, decían la improbable aparición del cólera: “...«Aplicando una lechada de buen cloruro de cal que despida fuerte olor a cloro»...” Y como de todo ha de haber en la viña del señor, algunos le dedicaban bertsos divertidos, quitando importancia a tan temible epidemia:

...Que se rieguen la calles,
aconsejan los doctores.
Unos dicen que alcoholes,
otros thé verde,
otros que aguas cocidas,
otros que leche,
otros que huevos crudos,
otros que zarza,
otros, en fin que pitos
y otros que flautas...”

En Bilbao la junta local de sanidad proponía al gobierno de la provincia la supresión de las corridas de toros de las fiestas de agosto y la fumigación de calles y posibles focos infecciosos. Mientras desde París llegaban noticias esperanzadoras, ya que los casos de infectados por el cólera, al parecer eran esporádicos, y estaban en proceso de recuperación.


Mientras el Ayuntamiento de Getxo hacía gestiones encaminadas a poder utilizar la casa llamada “Hospital”, de la entonces ya finada Dña. Francisca de Abaroa para internar a posibles infectados por el cólera. Los albaceas de dicha benefactora, D. Luciano Alday y D. Mariano Arana manifestaban: “...que ni el Ayuntamiento ni los expresados albaceas podían disponer de dicha casa para otros usos que los consignados en la escritura de fundación...” Esto llevó al consistorio a decidir: “...«Que considerando que dicho era gravoso para los intereses del municipio, y que los albaceas no consienten que el Ayuntamiento pueda disponer libremente de aquel edificio, máxime en las actuales circunstancias, con la epidemia de cólera que reina en la vecina república, este Ayuntamiento debe rescindir la escritura de cesión, declinando desde ahora toda inversión que pudiera recaer por la inversión de fondos municipales»...” Sin embargo, pocos días más tarde, el 30 de julio de 1884, el propio Ayuntamiento se desdecía de aquel acuerdo: “...«El acuerdo tomado por la mayoría a propuesta del Regidor Zalduondo, es improcedente por lo tanto las consecuencias que pudieran resultar del abandono de una fundación piadosa, por cuanto los fondos municipales no pueden ser perjudicados por decisiones tomadas por miembros de este Ayuntamiento, por lo que se decide no se abandone la casa hospital»...” Este hospital estaba destinado a dar acogida a los pobres de la parroquia de San Nicolás de Algorta. Estaba en la calle Alango (antes Matadero), servicio que años más tarde pasaría a ser prestado por el Hospital-Hospicio.

Y ante la proximidad de las fiestas, se recibía una comunicación del Gobernador de al Provincia, denegando la solicitud municipal para correr toros embolados durante dichas fiestas. El Ayuntamiento recurrió ante dicho gobierno la decisión para poder correr los toros durante los días 31 de julio y 12 de agosto. Acordando, sin embrago, la eliminación de dicho espectáculo en los barrios de Santa María y Las Arenas, proponiendo que el dinero de los toros fuera destinado para: “...«Otras diversiones para atraer a la gente»...”


El 24 de julio se recibía la autorización del gobierno para correr dos toros embolados en Ereaga y el Puerto durante las fiestas de Algorta. Y finalmente, durante las fiestas de Algorta, tal y como relataba “El Noticiero Bilbaíno”: “...«El día 31 de julio, Si correrá un toro embolado en la playa de Ereaga, a continuación habrá una romería en la plaza de San Ignacio. A las diez de la noche se quemarán vistosos fuegos artificiales en la misma plaza. El día 3 de agosto, A las cuatro de la tarde habrá carrera de andarines en la playa de Ereaga, y seguido romería en la misma plaza del día anterior, hasta la oración, continuando de nueve a once de la noche»…” Para las fiestas de San Lorenzo se anunciaba:

...«El día 11 de agosto, a las diez de la mañana tendrá lugar una solemne función de en la parroquia de San Nicolás de Bari. A las tres de la tarde, en la plaza contigua a dicha iglesia, habrá riña de gallos, seguida de otro juego. A las cinco romería en la campa del Castillo, y de diez a doce de la noche gran baile campestre bajo la casa consistorial.

El día 12 de agosto, a las once de la mañana se correrá en el Puerto un toro embolado. A las cuatro de la tarde se efectuará el juego de la Samaritana con cántaros, entre Man
tequena y Calvetena; acto continuo romería en la campa del Castillo, y baile campestre de diez a doce de la noche en el mismo punto que el día anterior.

El 13 de agosto, a las nueve de la mañana habrá juego de patos y cucaña en el Puerto; a las cuatro de la tarde romería en la Avanzada, y a las nueve y media de la noche se quemarán vistosos fuegos artificiales sobre el muelle del Puerto»...” En todas las funciones religiosas y romerías intervinieron la Banda de Música y los tamborileros.


En la próxima entrada veremos cómo en julio de 1884 muchos pueblos de Vizcaya, se veían en la necesidad de cubrir las cargas municipales por medio de repartos o derramas al vecindario. Y cómo algunos pobres imposibilitados del municipio se veían forzados a ser atendidos por ordenes religiosas como “Las hermanitas de los Pobres” de Bilbao.

domingo, 3 de junio de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -41-



En la anterior entrada veíamos cómo en el camino desde la Avanzada a Las Arenas se realizaban mejoras. Y el Ayuntamiento de Getxo encargaba a la Compañía del Tranvía transportar doce vagones de piedra martillada para reponer la ya deteriorada calzada que iba desde ese punto, junto a la Bola, hasta la plazuela de Las Arenas.

A mediados de mayo de 1884 las fuerzas armadas seguían dando quebraderos de cabeza al consistorio de Getxo, y este sorteaba como podía, dando todo tipo de excusas, sus demandas. Tal era el caso de la petición del Gobernador Militar de la Provincia, que demandaba reparar el “Fuerte las Canteras” por cuenta del municipio, o bien alojar a las fuerzas de artillería en casas particulares. El Ayuntamiento de Getxo declaraba que: “...«Habiendo estado persuadido de que el convenio concertado con la comisión de jefes y oficiales de artillería para el emplazamiento de las baterías, no le produciría gasto alguno, no consignó partida en el presupuesto municipal para tal fin»...” Y a partir de este razonamiento comenzó una serie de argumentos evasivos para esquivar lo que le demandaban, entre ellos el de la dispersión del Pueblo: “...«Que siendo muy extenso y diseminado este pueblo, el alojamiento de la fuerza en las casas de los vecinos, vendría a perjudicar muy notablemente a la parte reunida en el barrio de Algorta. Por lo que con sobrada razón se quejarían los de este barrio, pidiendo se cargara por igual a todos los vecinos de esta Anteiglesia, a lo que en justicia no tendría este Ayuntamiento otro remedio que acceder, y alojar a la fuerza en todos los caseríos, por más diseminados que se encuentren, por lo que dichas fuerzas resultarían perjudicadas por las largas distancias a las que se hallan dichos caseríos, diseminados en un radio de 4,5 kilómetros. Por ello solicita a la autoridad militar se sirva relevar a este vecindario de la carga de de alojamiento de la que se trata»...”


El degüello de cerdos, la abacería, era otro de los temas que preocupaba a nuestros ediles. Sobre todo porque era una de las fuentes de financiación del municipio. Y lo hacían aumentando en diez céntimos de peseta el arriendo del degüello de dichos animales. Justificaba tal subida para poder pagar con dicho producto las cargas provinciales anuales, ya que los recursos del municipio escaseaban.

Y para solucionar el problema de los retrasos del correo peatón, que el vecindario venía reclamando desde hacía ya algún tiempo, que se retardaba en la llegada al Pueblo hasta las seis de la tarde, lo que dilataba el reparto hasta las nueve de la noche, máxime cuando en verano por la afluencia de veraneantes los problemas iban a ser aún mayores. Acordaban dirigirse al administrador de correos de la provincia para que tratara de solucionar lo que en opinión del ayuntamiento de Getxo era un abuso, ya que había tranvías a todas las horas del día.

A finales de mayo de 1884, la Junta Municipal del Ayuntamiento de Getxo, decidía de acuerdo con el Reglamento aprobado por la Diputación Provincial, sacar a remate público, a venta libre, los arriendos de los arbitrios de vinos , txakoli del país, aguardiente y otras bebidas; también la casa matadero de carnes frescas, así como los asientos del mercado, puestos de poncheras y barracas para el año económico del 1884-85.

Y como las elecciones a Diputados, que tiempo antes venía siendo muy discutidas por algunos habitantes, por la provincia corrían unos versos, con cierto retintín:

...«Salen diputados
ciertos caballeros,
porque los votantes
son muy majaderos.
!Ay Manóle, ay Manóle¡
lo que puede el parné»...”

Mientras las obras en el Puerto de Algorta ocupaban su espacio en las actas municipales, en este caso era el caño que iba desde las inmediaciones de la “Taberna Pública de Echebarri” (Puerto Viejo), a la calle Tanger (hoy Ribera): “...«Por el mal estado en que se encuentra el caño o alcantarilla, de la calle del Puerto, desde la taberna pública de Echevarri, hasta el encuentro con la calle de Tanger»…”


A principios de junio de 1884 se informaba de la aprobación, por el Ayuntamiento y la Junta Municipal, el proyecto presentado por el ingeniero D. Laureano Gómez Santa María, de la traída de aguas a la población; “...«Desde los manantiales de Berango, Basarte, Achabale y Jauncoerreca, situados en los montes de la jurisdicción del inmediato pueblo de Berango. Así como el proyecto de recursos municipales para llevar a cabo las obras, acordado por ambas corporaciones. Para ello era necesario en primer lugar dar cumplimiento de lo establecido en el Artículo del 6 de julio de 1877 para la ejecución de obras públicas, someter el expediente a información pública durante quince días, para que durante ese tiempo puedan reclamar los particulares»...”

En julio de 1884, el consistorio de Getxo, ante la dificultad que representaba el cobro diario de los impuestos para cubrir los sueldos de los vigilantes de la playa durante la temporada de verano, acordaba: “...Que los derechos de 10 céntimos por cada caseta sean, abonados por los bañeros que se establezcan con sus casetas en las playas de Erega y Las Arenas, para cubrir con dicho impuesto los trajes de los vigilantes...”


En esas mismas fechas, 3 de julio, los profesores de Lengua y Comercio solicitaban al Ayuntamiento que dieran comienzo los exámenes de fin de curso.

En la próxima entrada veremos cómo para el 7 de julio de 1884, había quedado instalado el telégrafo en el establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos de Las Arenas. Y cómo ese mismo mes la vecindad de Getxo se preparaba ante la llegada de una nueva epidemia de cólera morbo.