MEMORIAS DE GETXO

jueves, 15 de noviembre de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -64-



En la anterior entrada veíamos cómo el rugir de los cañones volvía a sonar sobre los cielos de Getxo. Y cómo los prófugos en Getxo y las aplicaciones de la Ley, provocaban situaciones cuando menos chirenes

El Pueblo estaba creciendo, los servicios eran escasos y los enfrentamientos de los barrios y el Gobierno de la Provincia también eran frecuentes. Algunos vecinos de Las Arenas, D. Juan Vidaurrazaga y D. Francisco Orube, habían acudido al Gobernador, y éste había instado al consistorio: “...Para que incluya en el presupuesto municipal del próximo año 1887-1888, la cantidad necesaria para la ejecución del alcantarillado del barrio de Las Arenas...” El Ayuntamiento consideró que esta obligación era perjudicial para las cuentas municipales y que no era facultad del gobierno de la Provincia, ese aspecto, por lo que decidieron recurrir al Ministro de la Gobernación. Fue el abogado D. Benigno Goldaracena el encargado de llevara a efecto aquel recurso.

Las cédulas personales, que eran utilizadas como medios de control para policía y reparto de contribuciones y cargas, (en ellas se recogían toda clase de datos relativos a los vecinos nombre y apellidos paterno y materno, estado, profesión, domicilio, provincia a la que pertenecía; las cédulas de vecindad, por la Ley de Presupuestos de 8 de junio de 1870, fueron convertidas en un impuesto con el nombre de cédulas de empadronamiento). Durante el año económico 1885-1886 se repartieron en nuestro municipio un total de 1.667 cédulas por un valor de 1.330,50 pesetas.

A finales de septiembre de 1886, al igual que durante años precedentes, las solicitudes de socorro de familias pobres llegaban a nuestros ediles. Era el caso de una ama de casa de nuestro pueblo, que planteaba su critica situación: “...Soy viuda y vecina de esta localidad, solicito se me conceda algún socorro para aliviar mi triste situación, por haber dado a luz una niña hace pocos días. Soy enteramente pobre y sin recursos, sin poder ganar dinero alguno debido a mi reciente alumbramiento...” El consistorio decidía: “...Señalar a favor de dicha señora, para poder atender a la criatura, la cantidad de 180 pesetas para un año, con la condición de que si en ese plazo falleciera la niña, en es momento cesará el socorro que se concede...” Este hecho nos da una idea de las difíciles condiciones de supervivencia de los niños, sobre todo en familias pobres.


Por esos días, era D. Robustiano Larrondo, quien deseando construir una casa frente a la estación de Las Arenas, solicitaba del consistorio que se le autorizara a conducir materiales desde los muelles de dicha localidad con carros hasta el punto expresado.

El 7 de octubre de 1886, se daba cuenta de los beneficios obtenidos aquel verano por las casetas de baño establecidas en las playas de Getxo, los cuales ascendían a 298,35 pesetas.

Los precios de la carne en nuestros barrios requerían la intervención de nuestros ediles. Ya que mientras en Bilbao el medio kilogramo costaba 60 céntimos de pesetas, en el barrio de Las Arenas por ese mismo peso se estaba cobrando a 75 céntimos de peseta. Por lo que exigían al rematante de abastos justificara aquel sobre precio. Parece que los precios ya desde entonces hacían de nuestro municipio un lugar muy caro para la vecindad.

El día 10 de octubre de 1886, aparecían en “El Noticiero Bibaíno” bajo el titular “El Puerto del Abra”, las memorias del progreso de las obras de la ría de Bilbao entre 1880-1881. En dicho artículo, escrito por un vecino de Algorta, D. Dioniso de Zubiaga, se indicaba que: “...En el año 1886, el ingeniero D. Evaristo de Churruca, solicitó de las cofradías de los puertos de Algorta, Portugalete y Santurce, informaran sobre dicho proyecto: “...Para la formación de un Puerto, solicitado por los inteligentes pilotos de Algorta y Guecho. Siendo en aquella fecha mayordomo de la Cofradía del Puerto de Algorta D. José Antonio de Uriarte, padre del nuevo Diputado electo. Por ello los inteligentes marinos de las cuatro cofradías de este Abra, para que como marinos y prácticos del Abra, emitan su informe, sobre el lugar idóneo para la construcción de dicho Puerto. Dichos marinos me han transmitido su pesar por no haber sido consultados en esta ocasión...” En aquel artículo, como contestación a otro publicado por “El Porvenir Vascongado”, se decía: “...No hay duda que el puerto del Abra va preocupando a la opinión pública, si nos hacemos cargo del estado tan lastimoso en que quedaríamos sumidos, y lo que sucede con los esfuerzos de cerca de seis siglos, de los infatigables de esta localidad, con la prolongación de los muelles de la ría, consiguiendo solo un aumento del fondo en la desembocadura, gastando inmensos caudales para conseguir un fondo de 23 pies. Quedaríamos en un estado lastimoso al igual que el puerto de Sanwich, en algún tiempo muy notable en Inglaterra…” Y proponía al otro diario que hicieran un paralelismo entre el Puerto que entonces se proyectaba y el de 1863.

Finalizaba octubre de 1886 con una intervención de los vecinos de la empinada calle San Nicolás de Algorta. Los vecinos reclamaban al Ayuntamiento que: “...La fuente que se trata de colocar, según nos hemos enterado, junto a la casa llamada Uriena, se coloque junto a la casa Ficaena, en la misma calle…” El consistorio decidía: “...Colocar dicha fuente junto a la casa donde se halla establecida la cátedra de Francés y Comercio, por el lado de la calle Tánger (hoy Ribera)...” Se trataba del edificio que antes había sido Ermita de San Nicolás al final de dicha cuesta.


La verdad es que las obras de traída de aguas a Algorta daban mucha guerra al consistorio. Los carros y carretas que transitaban desde la calle Carreta a Alango, lo hacían en medio de un barrizal que en sus laterales se encontraban las tuberías de conducción de aguas, ya que éstas eran de barro y resultaban dañadas. En vista de ello y de la solicitud del rematante de la obra, D. José Miguel Bilbao, el Ayuntamiento decidía: “...Colocar tablero con la indicación prohibido el paso de carros mientras duren las obras...” Por otro lado, para evitar el deterioro que el paso de los carros venían produciendo, sobre todo en los cruces de las calles, el Ayuntamiento acordaba colocar encachados de piedra adoquinada en todos los cruces de las calles del municipio, quitando las aceras existentes. Así como arreglar la calzada que iba desde la Iglesia de Santa María hasta la casa llamada Trampena, cercana a dicha iglesia; y el camino de carros que iba desde Jauregi hasta la Taberna del Ángel de Getxo.

Durante los meses de septiembre y octubre, en que la fuerza de artillería había estado acantonada en el Fuerte las Canteras, el industrial de Algorta, D. Máximo Llanta, suministró a dicha fuerza 3,225 raciones de pan, cuyo coste unitario fue de 22 céntimos de peseta.

Y se procedía al sellado de la puerta de la parte Norte de la Escuela de Niñas Pobres, con un tabique de ladrillo dejando en su parte superior un ventanuco, porque los vientos y aguaceros procedentes de esa latitud así lo aconsejaban.

En la próxima entrada veremos un hecho luctuoso, que afectó a los vecinos del Puerto Viejo de Algorta, desatando la solidaridad de toda la Provincia.

lunes, 12 de noviembre de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -63-



En la anterior entrada veíamos cómo el Alcalde de Getxo presentaba en el pleno los documentos correspondientes a la venta y compra de las acciones que la Escuela de Niñas Pobres de la Fundación Cortina tenía en el Ferrocarril de Tudela a Bilbao.

Para el 16 de septiembre de 1886, el rugir de los cañones volvía a sonar sobre los cielos de Getxo. El Ayuntamiento se daba por enterado de un oficio remitido por el Gobernador Militar sobre la llegada a nuestro municipio de la 1ª Batería del 2º Regimiento de Artillería de Montaña, que había venido para realizar ejercicios de tiro al blanco con cañón. Por lo que el consistorio les hacía entrega del Fuerte las Canteras para alojarse.

Y como no todo iba a ser fuerza y armas y la preocupación por la enseñanza y los locales donde impartirla eran de frecuente inquietud para nuestras autoridades, en esos días, el Ayuntamiento de Getxo, acordaba empezar los expedientes para solicitar al Gobierno: “...La subvención legal para la construcción de locales y casas destinadas a escuelas de 1ª Enseñanza...” Pero no era ese el único tema que afectaba a nuestro Pueblo. El 28 de septiembre de 1886, en “El Noticiero Bilbaíno”, trataban sobre una de las obras emblemáticas del Abra, el Puerto: “...No necesitamos encarecer la importancia del estudio de un puerto en el Abra de Bilbao, que ha emprendido el Ingeniero D. Evaristo de Churruca...” Obra que era alabada por el vecino de Algorta D. Dionisio de Zubiaga, propietario de las casas de Algorta “Ochoena” y “Zubiagabarri”, en un encendida carta a aquel diario: “…La necesidad de un puerto interior, abordable a todas horas y en todos tiempos, un puerto de excelentes condiciones marineras; su posición geográfica es tan ventajosa, que aunque no contara Vizcaya con tan magnífica Abra, su historia, el carácter de sus habitantes, compuestos en gran parte de marinos y comerciantes, hace necesaria un área abrigada que la proteja...” Era una obra que no solo iba a transformar el Abra, si no que haría casi desaparecer una de las playas más bellas del litoral, la Playa de Las Arenas.


Por aquellas fechas, el vecino de Algorta D. Juan Dourte Azcarate, (padre del que luego fuera uno de los más importantes fabricantes de órganos, D. Juan Dourte Zalduondo), que era director del Colegio San Bernardo de Algorta, solicitaba utilizar la casa consistorial para realizar el reparto de premios de dicho colegio.

Algunas trampas en los votos a Diputados a Cortes se realizaban por aquellos días. Parece ser que el peón caminero de Getxo, a quien se le había encomendado entregar tres sobres que contenían las actas de la elección, que se había realizado en nuestro municipio el pasado 5 de septiembre: “...Se hizo presente por varios concejales y la presidencia, que en la tarde del día 5 del actual después de concluir las operaciones de la elección de Diputados Provinciales, con fin de dar cumplimiento en lo previsto en la ley, ha sido encargado por la Mesa al peón caminero del municipio, conducir a Bilbao tres pliegos cerrados que contenían documentos y actas de la elección, uno de ellos para el Gobernador Civil de la Provincia, otro al Sr. Alcalde Presidente de la Comisión Inspectora del censo Electoral del Distrito de Bilbao y el tercero al Sr. Administrador del Correos para dirigirlo al Excelentísimo Sr. Ministro de la Gobernación, con mandato expreso que les hiciera entrega de la documentación a dichas autoridades. El resultado fue, que según se hizo ver a la mesa el día seis, no hizo entrega de los dos primeros sobres a las autoridades a quien iban dirigidos si no a otra u otras personas distintas por que los votos consignados en el acta original fueron transformados y raspados...” Aquel amaño electoral le costó el puesto al peón caminero, pero seguro que no fue cosa suya el que se desviara dicha documentación a los tramposos.

A finales de septiembre de 1886, había cierto número de prófugos en Getxo. Entre los mismos se advertían apellidos conocidos del Pueblo: “Aurrecoechea, Zuazo, Astica, Aresti y otros”. El Ayuntamiento, por la obligación que le imponía la Ley de reempalzos de 11 de julio de 1885, declaraba a los mismos, prófugos. Echando un vistazo a aquella ley, se podían observar algunas cosas que llamaban la atención: “...Ya que podían exentos aquellos mozos que fueran hijos únicos de padres y/o madres pobres, sexagenarios y viudas, también contemplaba aquella ley los casos de hijos expósitos, naturales y nietos; la cual eximía del servicio a los profesores de las Escuelas Pías y novicios que llevaran más de seis meses. Aquellos a quienes se declarara prófugos estaban penados con dos años de servicio en ultramar. A los Ayuntamientos que no hubieran hecho para finales de abril el expediente de prófugos se les castigaba con multas que iban desde 50 a 200 pesetas. A las personas familiares a quienes se les considerara cómplices, podían ser penados con multas de 100 a 500 pesetas. El aspecto económico no pasaba desapercibido ya que aquellos, que teniendo posibles, desearan redimirse del servicio ordinario lo podían hacer pagando 1.500 pesetas y 2.000 cuando fueran destinados a ultramar, bastaba con presentar en cualquier delegación de hacienda la carta de pagos...” Pero si estas cosas llamaban la atención no lo eran menos otras circunstancias que hacían que el mozo fuera declarado no sujeto a servicio y que hablaban de inutilidades físicas: “...Falta completa de ambos ojos. Perdida completa de la nariz, orejas o lengua, de todos los dientes. Jorobas o torceduras del espinazo monstruosas. Pérdida de los órganos genitales. Sífilis, Caquexia escorbútica, Herpes de aspecto repugnante y Reumatismo crónico. Desarrollo excesivo de la cabeza, tumores voluminosos, hermafroditismo, tisis, lepra, albinismo, obesidad general, dedos supernumerarios, ser patizambo. También otras por nacimiento imbecilidad, idiotismo, sonambulismo, baile de San Vito, tartamudez permanente, sordo-mudez y gota crónica...” Esta última parecía especialmente dedicada a salvar del servicio a las familias bien o clases nobles. Sin embargo, algunos mozos de la localidad que reunían algunas de las condiciones exigidas por la Ley, ser hijos de padres pobres y sexagenarios o tener madres viudas, veían el apoyo del municipio para evitar el servicio activo. Mientras, se daban casos que a todas luces resultaban cuando menos paradójicos, era el caso de Idelfonso Aurrecoeche, quien a pesar de vivir en la República de Chile, era considerado prófugo: “...Sin que haya puesto cantidad alguna en deposito para responder de su suerte…” Menos mal que dentro de las diligencias sus padres resultaban exonerados: “...Conminándole al pago de los gastos que ocasione su busca y captura y su conducción ante la Exma. Diputación Provincial...” Parecía que lo importante para el Estado era garantiza sus arcas.


La banda de música de Getxo estaba disuelta a finales de septiembre de 1886. Por ese motivo un músico vecino de Bilbao, D. Rudesindo Orcajo, se puso en contacto con el consistorio para ver la posibilidad de hacerse cargo de dicha banda. El Ayuntamiento le indicó las condiciones económicas que hasta esa fecha, la banda había venido disfrutando por si continuaba interesado: El Ayuntamiento abonaba a su director 250 pesetas anuales y al conjunto de la banda de 1.250 a 1.500 pesetas, siendo los instrumentos de propiedad municipal. Y le indicaba si: “...Puede acercarse a esta localidad para tratar de reanudar la banda de música, bajo las condiciones que se fijen al efecto...”

Por aquellas fechas, D. Pablo Mugica, era organista de la parroquia de San Nicolás de Bari de Algorta, actividad que compaginaba con la de profesor de la clase de solfeo.

En la próxima entrada veremos cómo el Pueblo estaba creciendo, los servicios eran escasos y los enfrentamientos con los barrios y el Gobierno de la Provincia también eran frecuentes. Y cómo las solicitudes de socorro de familias pobres llegaban a nuestros ediles.

jueves, 8 de noviembre de 2018

LA PLAYA Y EL MURO DE DEFENSA DEL MUELLE DE LAS ARENAS y -IV-



Con esta entrada finalizo esta historia sobre la Playa y el muro de defensa del muelle de Las Arenas. En la anterior entrada veíamos cómo se hizo un examen comparativo para ver los efectos del dragado de la ría en el Abra. Los efectos desnudativos de la playa y dunas, provocados por mareas, vientos y dragados. Y las reflexiones que, acerca de casos similares, había hecho el Gobierno Francés en San Juan de Luz y la Gascuña, donde la mar también atacó sus playas y dunas. En esta avanzaremos hasta finalizar con esta historia del Muro de Defensa de la Playa de Las Arenas.

El presupuesto de obras, aprobado por R. O. del 14 de agosto de 1893, que tenían aplicación al llamado “Muro de defensa y camino de servicio de la Playa de Las Arenas”, alcanzaba la cifra de 463.897,03 pesetas.

Sin embargo, el 20 de agosto de 1899, se firmaba el acta de replanteo del muro de defensa, en la que se decía: “...Reunidos el 20 de julio de 1899 los señores D. Evaristo de Churruca (Jefe Director de Obras del Puerto de Bilbao), Juan Antonio Sanz y Gallego (Ingeniero afecto a las Obras) y D. Cerdán Correas y D. Felix Allende (Contratistas de las Obras). Se procedió a replantear el muro de defensa, comprendido entre el Balneario de aquella playa, próximo a los perfiles N.º 2 y 3 de la playa, hasta donde el invierno último han llegado los grandes socavones y el N.º 75 último de las obras. Es de observar, que el terreno donde se han hecho estas operaciones varía de altura con las arenas, que por el efecto de los vientos y mareas, de acumular a veces y desaparecer otras, cuyos efectos se notan donde hay escolleras, habrá que crear nuevos perfiles laterales por pequeños trozos, conforme se vayan haciendo las zanjas...” El paseo interior desde el muro, según un croquis que aparecía en aquellas actas, iba a tener 6 metros de anchura.


A la hora de ejecutarlo, dado que la zona más socavada se encontraba entre Balanar (la Bola) perfil P-76 y el perfil P-35, que estaba a la altura del actual embarcadero de Las Arenas, decidieron realizar ese primer tramo de muro, dejando el resto (hasta Churruca), hasta que la experiencia demostrara si era necesario acometer esa parte de obra. Las obras avanzaban. Ya en octubre de 1899 de aquel mismo año hubo que suspenderlas, debido a la fiereza de las envestidas del mar. Pero gracias a la eficacia de la escollera que se había colocado, la zona resistió los envites del mar.

Incluso en la prensa de 1899 se hablaba de las acometidas de las mareas, y de las soluciones que para evitar sus efectos de adoptaban. El 23 de septiembre de ese año, en el diario “Nervión”, informaban: “...«Se nos dice que ha desaparecido todo peligro que, a causa de las mareas pudiera correr el chalet del señor Hurtado, sito sobre la playa de Las Arenas, pues la Junta de Obras del puerto se apresuró a defenderlo de las acometidas de las mareas equinociales de estos últimos días, por medio de grandes bloques de piedra acumulados delante de la casa»...”

Los temporales provocaron nuevos socavones y se decidió acometer otro tramo más de obra, esta vez hasta el perfil P15 que se hallaba más o menos a la altura del callejón de la pulmonía (actual José Luis Ugarte Kalea). Para el verano de 1899 la obra había avanzado hasta llegar a una longitud de 659 metros.

Tampoco las huelgas de los trabajadores fueron ajenas a aquellas obras. En mayo de 1900 estallaba una huelga de los canteros que trabajaban en el muro de la playa de Las Arenas.


Ya para 1901, en el diario bilbaíno “El Nervión”, se hablaba de los rumores de desaparición de la afamada playa: “...No se quién, pero no sería mirando con buena intención, ha propalado la especie de que la anchurosa playa ha quedado inservible con motivo de las obras del puerto exterior. Nada más lejos de la verdad. La playa de Las Arenas ha ganado en comodidad y seguridad...” Pienso yo, que quien esto escribía lo hacía defendiendo los intereses de los balnearios existentes, ya que la enorme playa anteriormente ofrecía un espacio más cómodo y salvaje, aunque su orografía tuviera mayores desniveles, siendo desde el embarcadero actual hasta su final en la bola más acusados. Entre aquellos balnearios estaban “Baños de Mar Bilbainos” regentado por Dña. Petra (viuda de Andres Larrazabal), “La Fonda Vizcaína” de Sotero Bernaola y el “Balneario de Felipa Bustingorri” ambos situados en el paseo del muelle de Las Arenas y el establecimiento de baños de mar calientes “Las Delicias” de la familia Urresti situado en la calle Urkijo.

En julio de 1902, en la primera plana del diario “El Noticiero Bilbaíno” se decía: “...«Las grandiosas obras del Puerto Exterior hacen desaparecer la gran playa de Las Arenas, dejándola en tan solo un pedacito de playa»...” Obras que provocaron que en nuestro barrio y en su playa sucedieran contenciosos entre vecinos y trabajadores de la Junta de Obras. Los trabajos de trasiego de restos silíceos de la playa de Las Arenas, que estaban realizando unos trabajadores, trasladando las arenas con gabarras hacía la ría, provocó la intervención de los bañeros que veían cómo su esplendida playa iba desapareciendo, lo que ponía en peligro la continuidad de su trabajo: “...«Un conjunto de cargadores que ascendían a unos veinte hombres, realizaban tranquilamente sus faenas en sitio prohibido, lo que excitó a los bañeros que no pudieron hacer respetar la ley, pues aquellos corpulentos cargadores no hacían caso de sus manifestaciones»...” Ante el cariz que iba tomando el conflicto intervino el Presidente de la Junta de Obras del Puerto Sr. Coste Villoslada, quien para evitar el conflicto que se avecinaba, requirió la presencia del Alcalde de Getxo. El regidor no acudió y envío a los municipales, ante el enfrentamiento de los gabarreros y los municipales, y ya que los primeros se resistían a obedecer sus ordenes, tuvo que intervenir el Comandante de Marina, ante cuya autoridad, los cargadores dejaron de realizar el trasiego de arenas. El 7 de septiembre de 1902 se colocaba el último bloque del contramuelle de Arriluze.

El 3 de febrero 1903 el Boletín Oficial de la Provincia publicaba la relación de propietarios de Las Arenas, a quienes se iba a expropiar terrenos para la construcción del muro de defensa y camino de servicio de la playa de Las Arenas.

El muro de defensa del paseo del muelle de Areeta-Las Arenas, que va desde el Monumento a Churruca hasta la Playa Balanar (La Bola), fue un diseño de D. Evaristo de Churruca, que plasmó en un plano en 1904. En el diseño de 1904, se podían apreciar 76 perfiles (secciones), dichos perfiles estaban numerados y distanciados cada 20 metros aproximadamente. El perfil número P-1 comenzaba junto a las casas de Solaegui y Vilallonga, en la esquina de la mojijonera; en la zona más próxima a la playa de Las Arenas, entre los perfiles P-16 y P-24, junto al muelle, se alzaba el impresionante establecimiento de “Baños de Mar Bilbaínos”, propiedad de la familia Aguirre. Entre los perfiles P-23 y P-28 se encontraba el Balneario que resultó destruido durante el invierno de 1899 por la socavaciones que provocaron las mareas durante el mes de noviembre. Y finalizaban en las esquina de la playa “Balanar” (la Bola) con el P-76. En dicho plano se puede apreciar que Las Arenas, así la llamaré en este relato, porque entonces ese era su nombre oficial, era un pequeño núcleo con escasas edificaciones, en el que destacaban tan solo 8 calles: La de la Carretera (actual Zugatzarte Etorbidea), la calle Mayor, la calle Las Mercedes (que entonces se dividía en dos calle Nueva y Las Mercedes), la calle La Estación, Urquijo, María Cristina y Amistad.

Las ansias especulativas hacían presencia en nuestra costa. Ya en 1904, en los informes de los programas de obras, se advertía de las intenciones de algunos particulares por ganar terrenos al mar: “...La playa de Las Arenas, que tuvo en su momento de mayor esplendor 1500 metros de longitud, debe de dejarse en la situación en la que se halla, para que en ella rompa y se desvanezca la agitación marina que en el puerto entre. Prohibiéndose allí toda concesión que tienda a ganar terrenos al mar...”


Y no obstante, a pesar de haberse realizado el contramuelle, el 14 de noviembre de 1905, la fuerza del viento y la mar volvían a golpear el muro de defensa de Las Arenas, y así era recogido por el diario bilbaíno “El Nervión”, en su primera plana: “...El temporal que se desencadenó ayer sobre nuestras costas fue imponente, la mar presentaba terrible aspecto. Las olas, empujadas por el huracanado viento que reinaba, rebasaban los muelles de Las Arenas, Portugalete y Santurce. Era tal estado del mar, que las olas rebasaban el rompeolas de Algorta, cosa que no se había visto nunca. Al romper las olas contra el muelle de Las Arenas, nubes de agua llegaban a los tejados y terrazas de las casas. La carretera de Algorta, cercana al contramuelle, se hallaba inundada. El alero del tejado de la casa de los hijos de Gorbeña, por la parte que da al mar, se rompió y fue a parar a la vía del tranvía. La fuerza del viento arrancó en el Club Marítimo del Abra, la ventana central de la “serre”, que mide tres metros de largo por uno y medio, de alto, y la hizo pedazos. Numerosas embarcaciones fueron lanzadas a las escolleras. El paso por los muelles y lugares descubiertos se hacía imposible, la fuerza del viento arrojaba al suelo a las personas...” Un temporal similar se había desarrollado años antes, en 1903.

La gran Playa de Las Arenas ya desaparecida y su salvaje y maravilloso paseo marítimo, dio paso al muro de contención y calzada, gracias a la cual hoy podemos disfrutar de saludables paseos. Sirva este trabajo como aportación a la historia de nuestra playa y su paseo. Las fuentes consultadas para este trabajo han sido: Archivo Municipal de Getxo, Revista de Obras Públicas y la Autoridad Portuaria de Bilbao. Gracias a esta última entidad y a la amabilidad de uno de sus responsables D. Mario Hernaez podemos conocer algo más de lo acontecido en nuestro Pueblo.

domingo, 4 de noviembre de 2018

LA PLAYA Y EL MURO DE DEFENSA DEL MUELLE DE LAS ARENAS -III-



Siguiendo con la historia del Muro de Defensa de la Playa de Las Arenas. En esta entrada veremos cómo se hizo un examen comparativo para ver los efectos del dragado de la ría en el Abra: “...Se ha hecho un examen comparativo entre los sondeos efectuados hace pocos años con los efectuados en 1878, el resultado de ellos indica que la zona del Abra comprendida entre la playa de Las Arenas y la curva de nivel de 7 metros de profundidad, respecto de la bajamar equinocial, en una longitud media de 1.100 metros y 900 de ancho, que constituye una superficie de 990.000 metros cuadrados, ha tenido un aumento de medio de profundidad de 1,25 metros...” Esto suponía un volumen de extracción de 1,237.500 metros cúbicos. Aquel aumento de profundidad beneficioso para el puerto en construcción, resultó perjudicial para la playa de Las Arenas y sus dunas.

En sus conclusiones finales D. Evaristo Churruca confirmaba que: “...Si bien las obras de acceso al contramuelle han sido causa importante de la desnudación de las dunas próximas a dichas obras, contribuye también a las alteraciones del régimen de las playas y dunas; los dragados efectuados en la parte inferior de la ría, aportan un gran provecho a la navegación...” Por entonces ya eran conscientes de la desnudación que se estaba produciendo en playa y dunas, y de los efectos que sobre la línea de playa tenían las olas, por lo que concluyeron: “...Es necesaria la construcción de un muro de defensa, hemos creído ha llegado el momento de presentar el proyecto, con tanto más motivo cuanto que los años que transcurran hasta la terminación de los diques, continuaran la mar y las corrientes su trabajo de destrucción...”

Reflexionaban acerca de casos similares, en los que el Gobierno Francés se había visto obligado a intervenir en San Juan de Luz y la Gascuña, donde la mar atacó la playa y dunas, de tal modo que destruyó parte de la población. Así informaban que: “...Recientemente se han sacado a subasta las obras de defensa y camino de servicio de la costa de Algorta, cuyas laderas destruía la mar constantemente. La obras que ahora proyectamos serán de mucha utilidad para el servicio del puerto en construcción…” También lo hacían recordando que: “...Cuando el estado vendió las dunas en 1868, se reservó a todo lo largo de ellas la orilla del mar, en una zona de 6 metros de anchura, pero dada la gran inestabilidad de las dunas, que cambiaban de forma por la acción del mar y los vientos, de poco ha servido aquella precaución en gran parte de las playas, pues han desaparecido una parte de las dunas que se vendieron...” 


Según un informe elaborado por la Junta de Obras en junio de 1897, con motivo de las reclamaciones de algunos propietarios de las dunas y del negocio que habían realizado con la compra: “...que la mar ha invadido; fue impremeditada la venta de dunas y parcelas que la Hacienda efectuó en 1868, comprendida entre la playa y la carretera. Ya que la mayor parte de esta franja, comprendida entre Establecimiento de Baños y el final de la playa, con una superficie de 56.404 metros cuadrados, alcanzó en pública subasta la irrisoria cifra de 331 escudos y 700 milésimas, pagaderos en 10 años, precio equivalente a 3,016 pesetas por metro cuadrado…” Se referían a un Balneario que se encontraba en medio de la playa, próxima al de Baños de Mar Bilbaínos.

Y ya, en el Capitulo 2º de la Memoria, pasaba a describir las obras que se iban a realizar: “...La primera arranca del muelle de Las Arenas y termina en el espigón que la Compañía del tranvía ha construido en prolongación de una de las calles que desembarcan en la playa. La segunda empieza en el punto anterior y concluye en el Balneario, que tiene 50 metros de longitud. La tercera arranca en el otro extremo del Balneario y va hasta el perfil 60. Y la cuarta comprendida entre dicho perfil y el N.º 73, afecta la forma de un arco de circulo de 1.000 metros de radio...” Este arco era la zona de la llamada, más tarde playa Balanar (La Bola). Se decía en aquel informe que: “...El total del camino que arranca en Las Arenas y termina en el acceso al contramuelle es de 1,493 metros...”

Entre tanto habían observado que: “...En la primera alineación, lejos de haberse producido desnudación en la playa, se había acumulado en ella gran cantidad de arena, debido a la protección que le daba el muelle de Las Arenas; por lo que no era probable que en dicha zona se produjeran arrastres de arena, por lo que no era preciso crear un muro de contención. En la segunda alineación, en la zona del balneario, tampoco se había producido desnudación y la paya había aumentado de altura, pero al pie del balneario si se había iniciado dicho fenómeno. Por lo que optaron por proteger la cimentación con pilotes y tablestacas (Pantallas de contención). En la tercera alineación, sobre todo entre los perfiles 35 hasta el 60, era tal la desnudación que hubo que proteger la zona con una escollera para que la mar no cortara la carretera. Sobre las piedras se iba ha comenzar a realizar el muro de defensa. La cuarta alineación se encontraba la zona donde el mar atacó primeramente a las dunas, era la zona en la que las cimentaciones iban a necesitar mayor profundidad; en ella iba a construirse la gran rampa de acceso a la playa (La Bola)...” Según decía Churruca en su informe: “...La rampa es de gran necesidad para comunicarse con la playa, tanto para los peatones como, principalmente para las carretas que descienden a ella en busca de arena para las obras, para las necesidades de la agricultura y para recoger las algas, para este mismo fin, que durante los inviernos y la primavera llegan a la playa. También para poder descender a la playa las casetas de baño se proyecta otra rampa en la zona del balneario. Además de otra entre las alineaciones 1ª y 2ª, que es la zona principal de baños. Se proyectaban también escaleras para facilitar el acceso cada 100 metros, y para que sirvan para posibles salvamentos...”


La primera rasante de aquel paseo sobre el muro: “...Arranca del muelle de Las Arenas, se encuentra a la cota 7,20 sobre la bajamar equinocial y tiene una longitud de 298,70 metros, llega hasta el punto desde donde parte el tranvía, es la zona urbanizada de Las Arenas; la segunda rasante tendra 600 metros de longitud y llega hasta el perfil 57, que se halla próximo a los solares que el Estado vendió en 1868. Desde ese punto arranca la tercera rasante, con la que es preciso llegar a la altura que tiene proyectado el contramuelle...” Sin embargo, no calculaba Churruca la especulación que aquella zona iba a tener para familias pudientes. El creía que: “...La parte de la explanación que se proyecta desde el Balneario hasta el extremo del camino de servicio del contramuelle, donde no hay ni probablemente puede haber, más población que las pocas casas allí construidas y algunas que más adelante puedan construirse al borde de la playa, ya que la parte interior de los terrenos se hallan detrás de la carretera de Las Arenas, a bastante profundidad de la rasante de esta. Y por el camino que proyectamos transitaran muy pocos carruajes, ya que el servicio a esas casa marginales se efectuará por la carretera...” Aquella explanación haría revalorizar aquellos terrenos, que compraron algunas acaudalados bilbaínos por tres pesetas.

Hacía notar Churruca que: “...Todos los muelles que hemos construido desde que se constituyó la Junta del Puerto a finales de 1877 los hemos calculado mediante la misma formula de calculo, y han resistido perfectamente a la acción del mar...” Adjuntaba los cálculos justificativos de esos basamentos y muros.


El afirmado de aquel camino se iba a realizar con piedra machacada y recebo, con salidas de agua que se iban a dejar en unas machinadas que se construirían en el pretil. El perfil tipo que se adoptó para el muro fue de cara interior vertical y paramento en talud. La altura variaba entre los 8 y 4 metros. Y se defendieron con una escollera revestida. El peso total estimado para las escolleras fue de 31.044,75 toneladas. El cemento según aquellas obras fue traído desde Zumaya y otros puntos donde en la época se fabricaba dicho material. Las maderas que se utilizaron en las obras para los encofrados fueron de Pino del Norte; para pilotes y tablestacas se utilizó Roble y Haya.

El proyecto era firmado un 15 de octubre de 1898 por D. Evaristo de Churruca y Brunet, como Ingeniero Director y por D. Cerdán Correas como contratista de aquellas obras.

En la próxima y última entrada sobre el Muro de defensa de la Playa de Las Arenas, veremos los últimos pasos e incidencias de aquella transformación que supuso el final de la Gran Playa de Las Arenas.

miércoles, 31 de octubre de 2018

LA PLAYA Y EL MURO DE DEFENSA DEL MUELLE DE LAS ARENAS -II-


Continuación de la historia del Muro de defensa del Muelle de Las Arenas. En esta entrada veremos cómo el proyecto obra de D. Evaristo Churruca fue presentado el 15 de octubre de 1898 bajo el titulo “Proyecto de un muro de defensa y camino de servicio en la playa de Las Arenas”.

En la memoria descriptiva se exponían las motivaciones de aquel proyecto. Por una Real Orden del 14 de agosto de 1893 había sido aprobado el proyecto de construcción del contramuelle o dique del Este para el Puerto del Abra. Aquella obra, previa subasta, fue adjudicada por otra R.O. del 13 de enero de 1894: “…Las obras que comprenden se dividen en dos partes, las del contramuelle propiamente dichas, que forman parte de la primera sección del presupuesto, y las obras de acceso al expresado dique...” Éstas servían para enlazar el arranque del contramuelle con la carretera de Las Arenas a Algorta. Junto a dicha obra se había contemplado realizar un muro de contención de 500 metros (Paseo de Arriluze): “...Sobre los arrecifes que en la bajamar quedan al descubierto, y sirven de apoyo al camino de enlace para el servicio público...” El ancho de aquella explanada unida al camino era de 45 metros.

La construcción del muro en una zona en la que antes las olas rompían contra los arrecifes amortiguando su violento envite supuso que: “...Faltando a las olas aquel desahogo, y reflejándose en al paramento del muro, comenzaron a atacar las dunas que limitaban con la playa de Las Arenas...” Estos efectos se iban a acentuar notablemente a lo largo de 1895 en las inmediaciones del punto donde el muro arranca de las dunas, la esquina de la actual Playa Balanar (La Bola), llegando las socavaciones hasta el pie de la carretera. Con ello empezaron a desaparecer una parte de las dunas: “...Así que para restablecer el terreno y defenderlo de los embates del mar, fue preciso en primer lugar hacer un murete de 84 metros y 2 de altura contra el que las olas rompían, amortiguando su violencia, pero nada más realizar aquella obra, el problema se traslado al resto de las dunas de la Playa de Las Arenas, poniendo en inminente peligro la carretera de Las Arenas a Algorta…” La cual servía de base para las operaciones del contramuelle de Arriluze. Las obras que se iban a emprender evitarían que la carretera quedara cortada.


La Junta de Obras, en vista de la urgencia del caso, decidió encargar al contratista de las obras que defendiera con una escollera los puntos amenazados, pero sin dejar de lado un estudio de los cambios que se estaban produciendo en la Playa y dunas de Las Arenas. Trataron de economizar las obras y rellenaron con detritus, tierras o arenas las zonas interiores socavadas, ya que se formaba un talud muy pronunciado. Con aquellos trabajos provisionales esperaron dos inviernos para ver las transformaciones que la mar producía en la playa.

En aquel informe continuaba D. Evaristo Churruca explicando las características de la playa de Las Arenas: “...La playa de Las Arenas y las dunas que la limitan, sujetas como se hallan al continuo embate de las olas, que ponen en suspensión sus elementos, facilitando así que sean arrastrados por las corrientes de marea hacia la embocadura e interior de la ría, a cuyo fin contribuyen la acción de los vientos dominantes, que llevan hacia el interior de las tierras mucha cantidad de arenas...” Dichas arenas se hallaban formadas por gran cantidad de detritus de conchas y granos de sílice, contribuyendo aquellas las dos terceras partes del volumen y éstos al tercio restante. La acción de estos elementos venía provocando desde hacía tiempo la desaparición de las dunas.

En un antiguo plano del Consulado de Bilbao de 1731: “...Que aún se conservaba en el Archivo del Consulado, estaban indicadas la líneas a donde llegaban las pleamares en la parte oriental de la playa, a más de 150 metros mar afuera de la posición que tenían en 1868, cuando el Estado vendió las dunas...” El plano que figura bajo este texto, en el que se ve la situación de la barra y ría, es una copia que realizó D. Evaristo Churruca el 1 de agosto de 1879, y corresponde al proyecto para mejora de la barra y ría, realizado por D. Pedro Moreau, a la que se sumó una modificación propuesta por el ingeniero director D. Diego Bordik. D. Evaristo Churruca volvería a firmar otro plano, este en 1898. Por aquellas fechas el río Gobela desembocaba en la playa de Las Arenas; dicho plano aparece bajo estas líneas.


Este es el plano original. En cabeza lleva la leyenda siguiente: Plano que representa el estado de la región inferior de la ría y barra en 1731, y proyecto propuesto entonces para mejorar una y otra por el ingeniero don Pedro Moreau y modificación introducida por el ingeniero director don Diego Bordik.

Abajo, en el costado izquierdo, puede leerse: Es copia. Bilbao, 1 de agosto de 1879. El ingeniero director, Evaristo Churruca.

Desde 1868 hasta 1886 en que se tomaron los datos para la redacción del proyecto del puerto del Abra, avanzó también la mar; aquel mismo efecto se había notado entre 1886 y 1894: “...A partir de ese último año se ha destruido mucho el avance, desde la construcción de las obras de acceso al contramuelle, avance que se trata de observar en parte de la playa más próxima a dichas obras, donde el efecto de las olas ha influido poderosamente. Pero es de notar que han contribuido, también, a los fenómenos de desnudación, los trabajos de draga que la Junta efectúa en la desembocadura y parte inferior de la ría...” Antes, las arenas se depositaban, algunas con carácter permanente, en la ensenada de Sestao y en otros puntos del cauce de la ría, mientras que la mayor parte salían con la bajamar para depositarse en los bancos de la temida Barra del Abra: “...Donde a impulsos de los grandes temporales del N.O. las devolvían a la playa de Las Arenas, por lo que la desnudación de arenas que se efectuaba, era de pequeña importancia. No sucedió lo mismo desde que la Junta empezó a dragar en la parte inferior de la ría, y muy principalmente desde el año 1892, en que empezó a funcionar en la embocadura de la ría la draga de succión, pues el gran volumen de arena que con ella se extrae se lleva a verter fuera del Abra, a 3 kilómetros al Este, a sotavento de la Punta Galea, y la que vuelve al Abra por efecto de las corrientes es escasa...”


Explicaba en su memoria el volumen sedimentos y arenas que se extraían en la ría: “...Para formarse una idea de la importancia de este fenómeno debemos hacer constar, que desde el año económico de 1891 a 1892 en que empezó a trabajar la draga de succión, en los tres kilómetros inferiores y en la embocadura de la ría, hasta finalizar el mes de junio del corriente año de 1898, se han extraído 1.967.232 metros cúbicos, que junto a los extraídos anteriormente hacen un volumen superior a 2 millones…” Aquellas extracciones habían servido para mejorar la navegación y para retirar los sedimentos que los aluviones y las corrientes depositaban en la embocadura de la ría. La parte fluvial de los sedimentos era pequeña, y se depositaba a lo largo de los 11 kilómetros superiores de la ría, y eran extraídos por una draga de rosario. Pero no sucedía lo mismo con los aluviones de origen marítimo: “...Los cuales llegan con el flujo de la marea procedentes de la desnudación de las playas y dunas, pues su volumen puede estar estimado en más de la mitad del total que las dragas han extraído de los 3 kilómetros inferiores de la ría incluida la embocadura.

En la próxima entrada, continuando con la historia del Muro de defensa de la Playa de Las Arenas, veremos cómo se hizo un examen comparativo para ver los efectos del dragado de la ría en el Abra. Los efectos desnudativos de la playa y dunas, provocados por mareas, vientos y dragados. Y las reflexiones que, acerca de casos similares, había hecho el Gobierno Francés en San Juan de Luz y la Gascuña, donde la mar también atacó sus playas y dunas.

domingo, 28 de octubre de 2018

LA PLAYA Y EL MURO DE DEFENSA DEL MUELLE DE LAS ARENAS -I-


La Playa y el Muro de defensa del muelle de Las Arenas es un problema que surge a finales del Siglo XIX, cuando las manos del hombre comienzan a transformar lo que antes fueron unas marismas y arenales de dunas salvajes. Este trabajo nace por una pregunta que me hizo una amiga de Las Arenas al visualizar una fotografía. Ella me decía que era una pena que no hubiera fotografías de la zona, de cuando se hizo la obra. A pesar de que las tomas son escasas, entre los documentos relativos a la obra y las fotografías existentes, podremos hacernos una idea de lo que motivó la desaparición de la Gran Playa de Las Arenas y la construcción de aquel enorme muro de contención.

Este trabajo tendrá tres capítulos. En él incluiré lo que he encontrado en archivos y hemerotecas.

En primer lugar, quiero decir que ya desde el lejano Siglo XIV (1300), cuando el río Nervión no estaba encauzado y sus aguas anegaban en las pleamares la vegas adyacentes, entre ellas las marisma de Las Arenas, procedentes de ellas y arrastradas por las marejadas, se iban acumulando grandes masas de tierra y grava, que eran depositadas en la barra exterior de la Ría, disminuyendo su calado y formando un brazo en las marismas de Las Arenas y Sestao. Esta situación ya era contemplaba en un plano de 1781. Pero no iba a ser hasta entrado el Siglo XIX, cuando se iban a realizar los primeros estudios, siendo los responsables de los mismos Guiot de Beaugrant (Ingeniero Hidráulico) y Juan de Garita (Maestro Cantero), quienes iniciaron los primeros trabajos sobre la situación de la ría y quienes diagnosticaron que: “...«El río de Gresalzu (hoy Gobela), era uno de los principales fenómenos en provocar el enterramiento de la barra, debido a las grandes cantidades de arena que sus aguas llevaban en suspensión»...” Este rio, hoy encauzado, vertía sus agua en la esquina de la Playa Balanar (La Bola). El cambio del trazado del río Gresalzu (Gobela), que se proyecto en 1558, era el mismo que se había pensado realizar en 1502 y que no llegó a ejecutarse entonces.

En 1511 se opto como solución para mejorar el calado la compra de unas boyas flotantes, similares a las que existían en Flandes, consiguiendo en la bajamar viva un calado de 18 pies, el triple de lo que tenía anteriormente.


Muchas fueron las obras que se iban a realizar en nuestro pueblo: para 1558 ya estaba construido en Las Arenas un muelle de 778 metros de longitud; en esa misma época se desviaba el río Gobela, debido a los estudios realizados por los maestros Vallejo (cantero) y Juan del Erasmo; entre 1558-1651 se prohibía el deslastre en toda la margen derecha hasta Algorta que, como consecuencia del mismo, se formó la Mojijonera. Entre 1821-1833 se reconstruían los muelles arruinados de Las Arenas y Portugalete. En 1871 por encargo de la Junta de Comercio, el Ingeniero Pablo Azaola realizaba un proyecto para la mejora de la barra, dentro del cual estaba la prolongación de los muelles de Las Arenas y Portugalete, proyecto que fue aprobado por Real Orden el 19 de noviembre de 1872.

A partir de 1877, con la constitución de la Junta de Obras del Puerto, se iban a realizar obras que terminarían por modificar una de las playas, de la cual se decía: “...«Es la más bella del Cantábrico»...” Se trataba de la gran playa de Las Arenas, que iba a quedar resumida a su tamaño actual (antes llegaba hasta la Playa Balanar “La Bola”), y que haría necesaria la construcción de un muro de defensa a lo largo de ella.

Del motivo de la creación del muro de defensa desde Churruca a “Balanar” en la Playa de Las Arenas, de sus defensas y escolleras, ya se hablaba en 1898, cuando se decía en la “Revista de Obras Publicas”: “...«La escollera, que con carácter provisional se ha ido poniendo en la Playa de Las Arenas, desde donde partirá el muro y explanada de acceso al contra muelle, se realizará con objeto de defender la carretera que va desde Las Arenas a Algorta, que corre el riesgo de ser destruida por el mar»...”

En segundo lugar, comentar los estudios comparativos que se hicieron, sobre la influencia del mar en la zona. De los planos de 1731 y estudios posteriores se llegaba a la conclusión de que: “...«De los mismos se deduce cierta tendencia de retroceso de la playa de Las Arenas, especialmente en su mitad más próxima a Algorta, que gradualmente ha ido siendo invadida por el mar. El motivo de dicho retroceso se debe a que las corrientes de marea arrastran las arenas hacia la embocadura e interior de la ría, ya que los vientos las llevan al interior, empobreciendo la playa, que en dicha zona queda en su mayor parte formada por detritus de conchas. Esa tendencia se acentuó notablemente a partir de principios de 1895, con motivo de la construcción del muro del contramuelle, por lo que hubo que ordenar al contratista de la obras, que a lo largo de la zona socavada de la dunas que limitan la paya hasta el pie de la carretera, se hiciera una escollera para defender la carretera»...”

En un informe sobre el Proyecto de mejora de la Barra, de Evaristo de Churruca de 1883, en el que ya se contemplaban las posibles modificaciones que se iban a producir en nuestra playa, se decía: “...No dudamos que en un principio se obtendrán buenos resultados prolongando el muelle de la derecha; pero esto, alteraría el régimen de la playa de Las Arenas...”


A pesar de lo cual las socavaciones continuaron, contribuyendo a ello los dragados en el interior de la ría, por lo que el flujo de las mareas arrastraban hacía la embocadura y el interior de la ría las arenas, que las olas ponían en suspensión al romper en la playa y ya no volvían a su lugar de origen. Al finalizar el Siglo XIX, Getxo y su espacio urbano empezaron a ver grandes cambios en toda su urbe. Mientras que en 1879 era definida por la prensa cómo: “...Una playa de nombradía análoga a las de Etretat y Dieppe (Normandia), playa de una reputación merecida, larga de 1600 metros...” En 1894, la construcción del Puerto exterior del Abra, ocasionó un cambio en las corrientes del Abra, que sin lugar a dudas motivo la desaparición de la gran playa de Las Arenas.

Otra de las grandes transformaciones de Las Arenas fue la construcción del mencionado muro de defensa a lo largo de toda la playa, el cual, cómo decía anteriormente, iba desde Churruca a la playa Balanar (La Bola). El proyecto se elevó a la Dirección General de Obras Públicas en octubre de 1898 y se aprobó, con algunas prescripciones, por real Orden el 24 de abril de 1899, con un presupuesto de 542.759, 52 pesetas. Ese muro de 1,7 kilómetros aproximadamente, era descrito en una revista de Obras Publicas de 1898 de la siguiente manera: “...«El proyecto comprende la construcción de un muro de defensa en toda la longitud de la playa, desde la playa de Las Arenas hasta la Avanzada de Algorta, en el cual se apoya una carretera o camino de servicio. La longitud de esta obra es de 1.493 metros, en ella están distribuidas, cada 100 metros, 12 escalinatas y 3 rampas, una de ellas doble»…”

En la próxima entrada veremos la presentación del proyecto y otras incidencias del mismo.

jueves, 25 de octubre de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -62-



En la anterior entrada terminábamos con la ampliación del servicio de suministro de aguas con la llevada de aguas al barrio de Las Arenas y con las molestias que causaban los carros que transitaban por las calles principales de la población.

El 26 de agosto de 1886 el Alcalde de Getxo presentaba en el pleno los documentos correspondientes a la venta y compra de las acciones que la Escuela de Niñas Pobres de la Fundación Cortina tenía en el Ferrocarril de Tudela a Bilbao: “...Verificadas por medio de D. José Arana y Basabe, corredor de cambio de la plaza de Bilbao, de las 100 obligaciones de 1ª serie del Ferrocarril de Tudela a Bilbao. También presento un resguardo facilitado por el Banco de Bilbao de deposito voluntario en custodia de renta perpetua inferior al 4%, de factura de cuatro títulos de dicha renta con cupón del 1 de enero de 1887, uno de serie “B” de 2.500 pesetas nominales, otro de serie “D” de 12.500 pesetas, otro de serie “E” de 25.000 pesetas y otro de serie “F” de 50.000 pesetas…” Aquellos valores procedentes del legado de D. Andrés Cortina Piñaga, fueron depositados en el arca de tres llaves, que el consistorio tenía, junto a otros fondos de la Fundación.

Para esas fechas la casa llamada “Amorotoena” ya estaba en ruinas, y D. Bonifacio Cortina solicitaba permiso para construir otra casa sobre dicho solar. Y siguiendo con las obras en Algorta, esta vez le tocaba el turno a la cuesta de bajada a Ereaga desde María Cristina, cuyo firme, en el último invierno había tenido un corrimiento hacia el mar. El consistorio encargó un proyecto a fin de reparar dicha vía a D. Laureano Gómez Santa María.

Los presbíteros de San Nicolás no podían quejarse de los estipendios que el consistorio de Getxo les abonaba regularmente. Ya que en las fechas de celebraciones religiosas y fiestas locales (Semana Santa, Santa Ana y San Nicolás) les satisfacía algunas cantidades de importancia. Pero no solo era a los clérigos, también era gratificado por su asistencia a los actos religiosos de Santa Ana y Santa María, que lo habían hecho junto a los cantores en el caso de Las Arenas en las fiestas locales.


El tranvía de Bilbao a Las Arenas y Algorta, a finales de agosto de 1886, era motivo de quejas por algunos vecinos de Getxo. En una carta enviada el 20 de agosto por D. Vicente de Arana vecino de Algorta al diario “El Noticiero Bilbaíno” decía: “...Los días de lluvia se moja uno en los coches de esa empresa tanto o más que si estuviese fuera de ellos, sin paraguas por supuesto...”

El 27 de agosto de 1886, bajo el pseudónimo de “Ogaitnas”, escribía en el “Noticiero Bilbaíno”, refiriéndose a las fiesta de Getxo: “...Pasadas ya las fiestas de San Ignacio, San Nicolás, Santa Ana, Santa María y San Roque, que anualmente celebran en esta anteiglesia, que han sido muy concurridas y animadas; a pesar de que el tiempo, ha estado algo metido en aguas, no contribuyendo a darles todo el realce y esplendor que tuvieron. No obstante, este pueblo al que mas de una vez he oído llamarle desgraciado, y tengo para mi que es más feliz que muchos a quienes te les llama dichosos porque calzan guantes, visten levita y comen a mantel tendido, se divirtió de lo lindo y a más no poder, bailando al son de la popular porrusalda, no perdiendo ocasión de zarandearse mañana, tarde y noche. Y es que mientras unos brincan y danzan desesperadamente, otros califican este modo de divertirse de locura ó cosa parecida...” Advertía el articulista del cambio de costumbres respecto de los bailes: “...No estuvieron tan animados los bailes públicos que la Corporación dio en la arquería de los bajos de la casa consistorial. Los pollos y pollas de Algorta, por lo visto, van perdiendo toda su afición a esta clase de bailes, para dar preferencia a los que se dan en salones particulares. Así debo deducirlo, a juzgar por lo concurridos y animados que estuvieron los que dió el "Casino Algorteño" las noches del 31 de julio y 8 y 13 del corriente...”

A mediados de septiembre entrábamos en época de aniversarios; el 11 de setiembre de 1886, el “Noticiero Bilbaíno” publicaba en sus paginas: “...El jueves último del corriente hizo diez años que se puso a explotación el Tranvía de Bilbao a las Arenas y Algorta, por cuyo motivo, según hemos sabido, la empresa obsequió a los empleados, que desde aquella época siguen a su servicio, con regalos consistentes en varios objetos y metálico…” Y aprovechando un acontecimiento que se iba a producir en la vecina Portugalete, el domingo 12 de setiembre, la inauguración del frontón la Estrella, la Compañía ponía a disposición del público bilbaíno su servicio de vapores para trasladarse a esta población.

Las listas para la elección de Diputados a Cortes por el distrito de Bilbao, al que pertenecía Getxo, y las de nuestro Municipio, en septiembre de 1886 no estaban actualizadas. Según decían las actas municipales del 9 de septiembre: “...No habiéndose verificado alta alguna de personas desde el año 1878, en la lista de electores para Diputados a Cortes de esta Anteiglesia, y desde esa fecha en las de la Diputación Provincial, y siendo indispensable incluir a muchos individuos, de este termino municipal, que tienen la aptitud legal para ello, y que carecen en el día de dicho derecho. Acuerda este Ayuntamiento la formación de una comisión de personas idóneas y capaces, para formar las listas de vecinos que con arreglo a las leyes tienen derecho a ser inscritos, en las electorales para Diputados a Cortes y provinciales...” A lo largo del siglo XIX las bases de los censos electorales, hasta la implantación del sufragio universal, la formaron los censos de propietarios y de arrendatarios, confeccionados para el reparto de la contribución de inmuebles, cultivo y ganadería. En la propia ley electoral de 1878, los contribuyentes eran clasificados en cuotas en función su base imponible declarada: “...Los electores de 25 años cumplidos que fueren contribuyentes dentro o fuera del mismo distrito, por la cuota mínima para el Tesoro de 25 pesetas anuales por contribución territorial o de 50 por subsidio industrial. Para adquirir el derecho electoral habrán de pagar la contribución territorial con un año de antelación y el subsidio industrial con dos años…” Otro de los requisitos para tener derecho a voto era acreditar su capacidad.


En las lecciones del 4 de abril de 1886 salía elegido por el distrito de Bilbao, el hijo de un viejo conocido relacionado con la urbanización del la Vega de Lamiaco y las Arenas: D. Maximo Aguirre. Se trataba de uno de sus hijos D. Eduardo Aguirre Labroche, quien fue dos veces Diputado a Cortes durante la década de los 80 del Siglo XIX, y que perteneció al Partido Liberal Fusionista de carácter conservador. Este Diputado obtuvo 48 votos por Getxo, frente a su contrincante Pi y Maragal, que no obtuvo ningún sufragio por nuestra Anteiglesia. Getxo en 1886 contaba con 2.129 habitantes, lo que nos da una idea del número reducido de habitantes que tenían derecho a sufragio.

En aquellos días alguien, bajo el pseudónimo de “Chomin”, reflexionaba en las paginas de “El Noticiero Bibaíno”, acerca de porqué había tanto interés en salir elegido diputado, aparentemente defendiendo las limitaciones de derecho a ser electo: “...Parece mentira que haya seres humanos dispuestos a beber los vientos si es preciso por salir elegidos padres de la patria en las elecciones a Diputados. Porque ¿ qué significa un acta en este tiempo?. ! Pues si ahora está al alcance de cualquier zascandil!. Y sin embargo, personas que presumen de formales y serias, que tiene talento y buena posición social, que saben, como suele decirse, lo que se traen entre manos, no desdeñan en ponerse al nivel de un zascandil cualquiera….” Y seguía derrotando contra todo y todos, vamos, pareciera que pensaba en hoy en día, y es que los intereses y el bienestar, entonces, ya primaban sobre lo colectivo.

El 9 de setiembre de 1886, finalmente llegaban los libros, 254 volúmenes, de aquellos prometidos el 29 de julio por el Ministerio de Fomento.

En la próxima entrada de este tema veremos cómo llegaba a nuestro Pueblo la 1ª Batería del 2º Regimiento de Artillería de Montaña, que había venido para realizar ejercicios de tiro al blanco con cañón. Pero durante las dos semanas próximas cambiaré el tema para tratar la desaparición de la gran playa de Las Arenas y el muro de defensa desde Churruca a la Bola.