MEMORIAS DE GETXO

jueves, 22 de septiembre de 2016

LA FESTIVIDAD DE LAS MERCEDES



Desde que en 1860 se prepararan los primeros planes de urbanización de la entonces llamada “Nueva Población de Baños de Lamiaco”, que abarcaba las que iban a ser más tarde las zonas residenciales de Lamiaco y Las Arenas, no es descartable que a medida que el barrio comenzó a crecer en 1868, y más tarde a consecuencia del crecimiento que entre 1880 y 1890 se produjo en aquel que iba a ser núcleo residencial de la burguesía bilbaina, proliferando servicios de ocio, balnearios, cafés, casino, hoteles y la creación de la iglesia de “Las Mercedes” en julio de 1887, se celebrara el día de la Patrona con animadas fiestas.

El día 24 de septiembre de 1903 transcurrió con diversos espectáculos; mientras que en la Plaza del Mercado se realizaba el juego de “Los Ciegos Inteligentes” dotado con 15 premios de 2 pesetas, a la vez se realizaba un concurso de dantzas vascas por parejas; un poco más tarde le llegaba el turno a los “Barrenadores” de piedra. Las barrenas eran de 20milímetros de boca; por la tarde, a las 16 horas, daba inicio la romería, y de 21 a 23 horas le tocaba el turno al baile. Todos los festejos fueron celebrados con la alegría de la banda de música los gaiteros de Etxarri Aranaz y los tamborileros.

De forma oficial lo harán en un programa de fiestas impreso en 1907 en el se recogían unas humildes fiestas, ya que las mismas solamente contaron con la consabida misa mayor en la iglesia de Las Mercedes, precedida de un pasacalles de los tamborileros, seguidos de juegos para los más pequeños, finalizando con romería y baile en la Plaza del Puente.


Pero no serán recogidas por la prensa bilbaina hasta el domingo 25 de septiembre de 1910.El Noticiero Bilbaino”, en la columna “De Bilbao al Abra”. Como escribía la prensa las fiestas se celebran con una“Normalidad vigilada” tras las luchas mantenidas entre los obreros, mineros y los patronos. Se acababan de: “...restablecen las garantías constitucionales en Vizcaya, suspendidas el día primero del corriente mes. La suspensión ha durado veintidós días...” Y lo hacían con la Inauguración del órgano de la iglesia según testifica la prensa: “...En la iglesia de las Mercedes, de Las Arenas, se inauguró ayer con motivo de la festividad del día, un órgano recientemente instalado, costeado por varias familias del populoso barrio...” A la función religiosa acudió el Ayuntamiento en Corporación, precedido de la Banda municipal, en el que intervino un coro de 40 voces de los orfeones de Bilbao, cantó la Misa de Franck y el Credo de Gounod, estuvieron dirigidos por el maestro Ansón y acompañados al órgano por el Sr. Anúcita.

En 1925 volvían a aparecer las fiestas en un programa de Getxo, comenzando el jueves día 24 de septiembre (Las Mercedes) con la consabida misa mayor con asistencia del pleno municipal, seguida de un campeonato ciclista organizado por el “Arenas Club”. Completaban los actos festivos del día con festejos populares y el concierto ofrecido por la banda municipal y tamborileros en la “Plazuela” (Plaza del Puente), que por la tarde noche amenizaban la romería. El domingo día 27 era la repetición de la festividad, con un programa que contenía cucaña, fuga de patos, romería al igual que el día anterior, pero lo que movió a muchísimos bilbaínos hacía nuestro pueblo fueron las regatas que se celebraban en la ría, entre Las Arenas y Portugalete, regata no exenta de polémica por la rivalidad entre los pueblos participantes, que acabó con la victoria de la tripulación de Ondarroa, seguidos de Sestao y Santoña .


Volverán a aparecer en anunciadas, por el mismo diario, el 25 de septiembre de 1926. Dentro del programa festivo se incluía: El día 24, festividad de Las Mercedes, por la mañana con un concierto ofrecido por la Banda Municipal en la Plaza del Puente y por la tarde con romerías que se celebraron de 16 a 20 horas, y desde las 22 hasta la una de la madrugada. En ellas intervinieron la Banda Municipal, tamborileros y pianos de manubrio. Siguieron al día siguiente con romerías por la noche. Repitiéndose la celebración el día 26 con un partido de “Foot-ball” en el campo de Ibaiondo, que enfrento al Real Unión de Irún con el Arenas Club. Le siguieron unas regatas de Yolas en las que tomaron parte el Club Náutico do San Sebastián, el Athletic de Bilbao y el Real Sporting Club, finalizando por la noche con la quema de fuegos de artificio.

En 1928 volvían al papel prensa las fiestas de “Las Mercedes”, y lo hacían como fiesta local, ya que el propio Ayuntamiento cerraba por ese día sus puertas. Se iniciaban con la consabida misa mayor y continuaban en la “Plazuela” de Las Arenas (Puente), para entonces ya rebautizada como “Plaza Alfonso XIII”, y por la calle Mayor, con diversos juegos infantiles. Al mediodía intervenía la Banda Municipal en la mencionada plaza; por la tarde le llegaba el turno a la romería, que era amenizada por lo Banda, txistutaris y organillos. En aquellas fiestas no podían faltar los amigos de los ajeno a quien la policía local puso a buen recaudo.


En 1930, como preludio de las fiestas, el párroco de la iglesia de Las Mercedes del barrio de Las Arenas Sr. Escauriaza, visitaba al alcalde en funciones Sr. Eguía la víspera, para invitar al Ayuntamiento a la celebración parroquial el miércoles día 24 de septiembre. Decía el diario “Euzkadi” del 25 de septiembre: “...La celebración corrió a cargo del titular parroquial Dn. Manuel de Eskauriaza, asistido de Dn. José de Eskauriaza diácono y de Dn. Ricardo de Ibarra subdiácono...” A continuación, en la plazoleta que se extendía ante la iglesia, actuó el grupo de dantzaris de Las Arenas. A mediodía, la Banda municipal, dio un concierto en la plaza de “Alfonso XIII”, por la tarde y por la noche se celebró en el mismo punto la tradicional romería de Las Mercedes. Mientras desde el Arenal bilbaino salían remolcadores de la casa Sota y Aznar para presenciar las regatas, el precio del pasaje era: el billete de puente 3,50 pesetas y el de cubierta 2.50 pesetas. Entre tanto se aprovechaba la festividad para dar inicio a la inauguración de la temporada artística de la “Casa Social” y se celebraba en Igeretxe (Algorta), una verbena benéfica a beneficio de “Santo Hospital Asilo” de Getxo, pero esto es cosa de otra entrada.

En 1931 se repetían las romerías y fiestas, solamente que la plaza había sido rebautizada. Ahora se llamaba “Plaza de Sabino Arana” y las oficinas municipales volvían a cerrar sus puertas. Solo 45 años ante la Compañía del Ferrocarril de Bilbao a Las Arenas había terminado de montar en sus almacenes de Axpe tres hermosas locomotoras que llevarían los nombres de “Aurrera”, “Luchana” y “Arenas”.


Este año nuevamente, con esta “Comisión de Fiestas” !que tan bien los sabe hacer!, disfrutaremos nuevamente de las actuaciones de “Berantzagi”; los peques se deleitarán en la Plaza de las Escuelas con el “Mago Oliver” y otras atracciones, que a lo largo de la calle Mayor, harán las delicias de esos pequeños revoltosos !Quién no lo fue!. Volveremos a ver caras amigas en el ya clásico “Concurso Gastronómico de Caracoles”, entre las calles Amistad y Maria Cristina, con sukaldaris como “Txato” Sellan, Jesús Muro, Txori Albizu, Javi Larra y tantos otros a quienes no quiero olvidar, pero cuyos nombres ahora no llegan a mi memoria, !Zorionak! a todos! por ser capaces de convertir un molusco de pie carnoso moqueante en una delicia gastronómica. Lo que me lleva a la conclusión de que !Getxo es increíblemente divertido! y merece ser visitado ! No os lo perdáis!.


lunes, 19 de septiembre de 2016

LA ADVOCACIÓN DE SAN ROQUE EN GETXO



San Roque, santo de culto cristiano relacionado con la intermediación de todo tipo de enfermedades nació en Montpellier (Francia) a finales del Siglo XIII, dicen que en sus años mozos estudio medicina. Tras quedar huérfano y heredar una considerable fortuna la distribuyó entre los pobres, emprendiendo una vida de peregrino. Desde finales del siglo XIV, San Roque se convirtió en uno de los santos más populares, abogado por excelencia contra la peste y todo tipo de epidemias, ya que una epidemia de peste en la ciudad que afectaba a varios Obispos conciliares dice que se extinguió con la intercesión del santo de Montpellier. El Papa Gregorio XIII lo declaró santo en el siglo XVI y en muchos pueblos y ciudades lo veneraban.

Su relación con las epidemias comienza durante la extensión de la peste por Italia, época en la que recorre sus pueblos aliviando a los enfermos y curando a muchos de los infectados por esta terrible plaga. Tras ser contagiado, se retira a una cueva en un bosque. La leyenda popular dice que: “...allí recibía todos los días la visita de un perro con un pan en la boca, que le lamía sus heridas, y tras beber agua de una fuente, se curó...” Esto le convirtió en el abogado por excelencia contra la peste y todo tipo de epidemias.

En Euskal Herria: “...la peste azotó de modo despiadado a la sociedad a finales del siglo XVI. Algunas poblaciones vascas llegaron a perder la tercera parte de sus habitantes. Los pobres y las mujeres sin recursos fueron los sectores más castigados, mientras que los ricos, valiéndose de sus grandes medios, huían en busca de refugios no contaminados...” San Roque, como santo protector para quedar a salvo de la peste, dará lugar a tallas, retablos y ermitas donde rendirle culto, solicitando su intermediación.

Ya en 1744 aparecía una referencia al santo en Getxo, en las cuentas de dicho año se pagaron 513 reales por las vidrieras de las dos ventanas del presbiterio y de la capilla del altar de San Roque.

Esta festividad se celebraba en Andra Mari de Getxo, ya desde antiguo, y era mencionada en el libro del Corregidor de 1757, en relación a algunos incidentes acaecidos durante las fiestas de la advocación de dicho santo en nuestro barrio. Hechos que tuvieron como protagonista a Miguel de Zabala, maestre de lancha, vecino de Getxo, que actuaba en representación de la “Cofradía de Mareantes” del Puerto de Algorta.


En los programas festivos del barrio de Andra Mari empieza a aparecer como festividad en 1883, lo cual no significa que esta fiesta no se celebrara ya antes. Entre las actividades festivas se incluían la suelta de un toro embolado, seguido de romería en la campa de la iglesia, que era amenizada por la banda municipal y los tamborileros. Y que como decía la comisión municipal, en aquel mes de julio, servirían: “...para hacer más grata la estancia de cuantas personas vinieren a este pueblo, a fortificar la salud y a descansar de sus habituales tareas...” Y que al año siguiente ya contó con unos vistoso fuegos de artificio “volanderas”, como las llamaban entonces.

A lo largo del Siglo XX, se seguirá venerando y celebrando en Getxo la festividad dedicada a San Roque.

En el año 1903 en el barrio de Andra Mari, se celebraban las festividades de la Virgen y San Roque, los días 15 y 16 de agosto, con concurso de bertsolaris. Había arrastre de piedra en la campa cercana a la Iglesia y baile ambas noches. Fiesta, en la que el día de San Roque, se tuvo por costumbre, según el libro de Juan Bautista Merino “Apuntes para la Historia de Getxo” que: “...se solía celebrar un banquete de muchos platos, por los señores del pueblo, en el lugar denominado Sarricobaso, cerca de los encinos, entonces poblado de árboles frondosos, y hoy granja avícola de Olaso, terminado el banquete monstruo, los referidos señores, formando cadena, es decir, dándose la mano uno a otro, se encaminaban desde dicho lugar hasta la campa de Guecho, junto a la iglesia, donde se bailaba un aurresku, también de honor, ante el Sr. Alcalde y Concejales, sentados en un banco y flanqueados por dos alguaciles que les daban escolta con sendas lanzas que clavaban en el suelo mientras duraba el baile...”

En 1918 en el programa de fiestas en honor al santo contaba con un concurso de Arrekularis y la actuación de los bertsolaris Enbeita y Larrabeiti. Al año siguiente se vería ampliado con carreras pedestres y otras a lomos de jumentos. Viendo aparecer su primer boceto impreso, que se conserva en el Archivo Municipal de Getxo, en un programa de 1925.

En el de 1931, el día 16 de agosto, se recogía: A las 11 de la mañana, concurso de aurreskularis y bailes jotas por parejas. Por la tarde, concurso de bertsolaris y exhibición de aurreskularis y jotalaris que hubieran obtenido los primeros premios y segundos premios en el concurso. A continuación baile hasta las ocho de la noche, verbena que continuaba por la noche desde las 20 horas hasta las 24. En el intermedio se lanzaron fuegos de artificio.

En el de 1932 se definía a Getxo como: “...el gran santuario veraniego de Vizcaya...”, durante el día de San Roque tuvieron como actos festivos una exhibición de albokaris de Zeanuri, concurso de arreskularis. Entre los que habían obtenido los primeros premios del concurso de aurresku, por la tarde, ofrecieron una exhibición. Siguió el día con bailes hasta las doce de la noche y en el intermedio se disparó una bonita colección de fuegos de artificio. Al año siguiente se repetía casi el programa, solo que por la tarde eran los bertsolaris quienes deleitaban a un entregado público, con la novedad de que a las diez de la noche ofreció un concierto el Coro de la Juventud Vasca de Bilbao.

En 1935, el Día 16 de agosto, festividad de San Roque, en la campa de Santa María, hubo arrastre de piedra por bueyes, dantzaris, arrastre de piedra por hombres en el que tomaron parte un grupo de seis hombres, y una gran romería amenizada por las Bandas Municipales de música y tamborileros.

En 1945 aparecía recogida dicha festividad en el programa de fiestas, con romerías amenizadas por la Banda de Música Municipal y verbena popular que se celebraba en la Campa de Santa María y era ambientada por medio de altavoces.


De la advocación a este santo, ya perdida como festividad local, se conserva una imagen renacentista romanista. Es la talla, situada en el encabezamiento de este articulo, en ella se puede apreciar a San Roque vestido de peregrino, levantando su hábito para dejar a la vista la llaga fruto de la peste, junto a el se sitúa el ángel, que otras versiones dicen, le sanó. Al otro lado, a sus pies, el perrito que le llevaba pan al santo. De esta imagen, probablemente perteneciente al Siglo XVII, se puede decir, por las anatomías generosas, las caras un poco planas y esas narices miguelangelescas, que parece ser una pieza romanista, pero sus vestidos que ya empiezan a plegarse con quiebros, nos asoman al clasicismo. También existía un relicario de San Roque del Siglo XIX, en la parroquia de “La Asunción de Nuestra Señora” (Andra Mari), en el que se puede leer “S. Rochi C.” (ver fotografía superior).


jueves, 15 de septiembre de 2016

LOS DEPORTES ACUÁTICOS EN EL ABRA



A lo largo de las tres primeras décadas del Siglo XX, los deportes acuáticos fueron los reyes de la competición en unos veranos acompañados de velas, regatas y nadadores. Y fue en el Abra donde se realizó una de las primeras competiciones de vela, que la prensa de la época dio en llamar “El Desafío Náutico”, lugar donde se dio digno fin a las regatas de la Federación del Cantábrico que se celebraron a finales de julio de 1903. Aquel año, además de la “Copa Internacional” se corría la “Copa del Rey” para barcos sólo maniobrados y tripulado por aficionados y la famosa “Copa del Cantábrico”, que se corría por tercer año. Ya en 1902, el ¡Ay, Ay, Ay! de D. Enrique G. Careaga del R. S. C. de Bilbao, había ganado la Copa del Cantábrico.

Pero las competiciones más populares eran las travesías a nado, saltos y waterpolo, actividades que se realizaban en Getxo, fundamentalmente en la ria, Las Arenas (playa y embarcadero) y Algorta (Arriluze y Ereaga). En ellas compitieron tritones humanos que dejaron huella para futuras generaciones.

Muchos pertenecían a Clubs de raigambre en la época: “Arenas Club de Guecho”, “Sociedad Deportiva Remo del Embarcadero” “Real Sporting Club”, “Club Deportivo de Bilbao”, “Athletic Club de Bilbao”, “Portugalete F.C.” y “Sociedad Deportiva Indauchu”. Pero también de otros menos. conocidos como el: “Gazte Barakaldoko”, “Federación Cultural Deportiva de Euzkadi”, “Unión Deportiva Amaya”, “Euzko Gastedi Kirotzaleak” de San Sebastian, “Lagun Beti”, “Umore Ona”, “Club Deportivo Basconia”, “Club Deportivo Begoñes” y “Erandio F.B.C.”.


Una de las primeras incursiones en la prensa local, a propósito de la fotografía de esa fecha, que incluyo sobre estas líneas, se produjo el día 22 de septiembre de 1912. Dicho día se celebró una excursión al Abra, organizada por el Club Deportivo de Bilbao, que a bordo del remolcador “Andrés”, partieron desde la villa de Don Diego rumbo al Abra. El remolcador caprichosamente engalanado, llegó al contramuelle de Algorta donde desembarcaron cerca de cuarenta deportistas. Dentro del rompeolas organizaron un concurso de natación en el que tomaron parte veinte nadadores. El recorrido era de 300 yardas resultando vencedores los nadadores de dicho Club 1º Antonio Gonzalez, 2º Benito Fernandez y 3º Ramón Azpeitia. Precisamente en la fotografía que citaba anteriormente se puede ver nadando en cabeza al primer clasificado. A continuación se jugó un partido de “water-polo”, una de las modalidades estrella en los siguientes años.


Competiciones como la celebrada el 13 de julio de 1914 en el Abra, cuyos resultados en el concurso de natación organizado por el Club Deportivo, solamente socios, dio el siguiente resultado:

Velocidad, 100 metros:

1º D. Antonio González. 2º Manuel Ducoloner. 3º Benito Fernández.

Resistencia 500 metros:

1º Joaquín Arellano. 2º Apolo Cela. 3º Cruz Sáez.

Saltos ó cabizbajos:

1º Felipe Abrisketa. 2º Manuel Piquero. 3º Apolo Cela.


En aquel concurso de saltos, los más esperados, pero que no siempre llegaban, eran los de la “garrocha” y el del “pasiego”, saltos que a pesar de no existir referencias escritas, debían de tener relación con algún tipo de pértiga o listón. Como solía ser habitual aquellas competiciones terminaban con la suelta de gansos, a quien el vulgo llamaba patos, que los expertos nadadores no tardaban en atrapar !no hacían si no tocar el agua cuando ya eran hechos presos! decía la prensa local.

lunes, 12 de septiembre de 2016

ITURRIETA Y/O MANTEQUENA


Iturrieta y/o Mantequena, ¿dos edificaciones de Algorta o un lugar del pueblo?. Lugares que los mayores de Algorta habrán oído pronunciar en algún momento. ¿Dónde estaban, qué eran, a quién pertenecieron, qué se decía de ellas? A todas esta preguntas trataré de responder a lo largo de esta entrada.

Ya desde antiguo, el 10 de agosto de 1828, se hablaba de ellas en el contexto del suministro de agua a la población de Algorta. Se trataba de la reparación de las fuentes de dicho barrio, entre ellas las de “Iturrieta”, que en la fotografía superior podemos ver, estaba situada frente a la Plaza de la Constitución (hoy San Nikolas). El Corregidor del “Noble Señorío de Vizcaya” daba a conocer una providencia por la que el Ayuntamiento había de reponer, entre las fuentes de “Iturrieta” y “Elorria”, la que se designara, se decía en aquel decreto, que siempre comenzaba con la frase protocolaria de: “...Trata en razón...” refiriéndose al acuerdo adoptado, que en este caso decía: “...con la calidad (condición) de los demás vecinos de aquellos barrios, no podrán de hacer uso mientras no acompañen a la contribución, a menos que no sean indigentes y transeúntes del camino...” Sin embargo aducía el consistorio: “...que la Comunidad no tiene fondos bastantes para reponer las fuentes actuales...” por ello establecían que fueran los propios vecinos que las demandaban quienes corrieran con los gastos. Se establecía que los afectados eran los de: “...la demarcación desde la ermita de San Martín hasta el termino de Gobelas repongan otras dos fuentes y las de Arrigunaga e Iturribarri...” Para lo cual establecieron una contribución proporcional a las propiedades de cada vecino.


Al parecer, de esa fuente derivó uno de los términos mencionados al principio de este escrito. Presumiblemente, el caserío que ocupó el espacio, de la que más tarde tomaría nombre la casa “Iturrieta”, fue una propiedad de Juan Bautista de Zalduondo Careaga.

El 12 de noviembre de1854 lo hacían sobre una edificación ya existente. Dicha edificación era un viejo caserío con cuadras para el ganado, que recibía el de nombre “Iturrieta”. Quien firmaba la solicitud para realizar las obras era su propietario Juan Bautista de Zalduondo. Aclaraba el consistorio getxotarra en su negativa a la autorización de las mismas, que la edificación daba: “...en su parte zaguera a la llamada Campa de Mugica...” Por lo que no autorizaban las obras, debido a que el Ayuntamiento proyectaba realizar en aquella zona obras, ya que al efectuar las mismas, la hoy llamada Plaza de San Nikolas, vería reducido su espacio: “...los feligreses de San Nicolas de Bari tratan de adquirir en compra parte de la heredad contigua a la mencionada campa para que la iglesia nueva en proyecto tenga la correspondiente capacidad y desahogo en su alrededor...” La zona mencionada daba a las actuales escalinatas de la plaza, y estaba situada entre las mismas y la posterior edificación de la actual casa de los Aldecoa, edificación que como veremos a continuación fue obra de otro Zalduondo.

En octubre de 1867 se acordaba la ejecución del camino que se dirigía desde: “...Mantequena hasta la ermita del Angel de Getxo, pasando frente a la campa de Mugica Aurrecoa, para seguir tras la iglesia por el antiguo camino de carros....”


Iturrieta” y “Mantequena” eran términos utilizados con frecuencia en los libros de decretos del consistorio getxotarra. En el primero de ellos existió una fuente que daba lugar a dicho nombre. El 20 de junio de 1870 se decía en las actas de la sesión ordinaria celebrada en dicha fecha: “...Se hizo presente que el camino peatil desde el termino llamado Iturrietas o Mantequena hasta la puerta del jardín de Telleche se halla en muy mal estado, desecho y descompuesto por completo, siendo dicho camino el del centro del pueblo..., que entronque con el que se dirige a la iglesia de Santa Maria...” Se referían a la calle Telletxe en la esquina de la casa jardín de D. Juan Antonio de Cortina. Las obras salían a remate en octubre de aquel año, y las realizó D. Martin de Berasaluze.

Los permisos para realizar esta edificación se solicitaron el 26 de septiembre de 1889, lo realizó, como decía anteriormente, Eustasio Zalduondo Zalduondo natural de Getxo, hijo de Juan Bautista Zalduondo Careaga y de Josefa Ramona Zalduondo Goicoechea . El escrito decía: “...propietario de un terreno que confina con la plaza en el punto denominado “Mantequena” del barrio de Algorta, deseando construir una casa de nueva planta...” El consistorio de Getxo respondía el 2 de octubre de 1889 concediendo el permiso de construcción, en el decía: “...se puede conceder a D. Eustasio Zalduondo lo que solicita para que pueda construir una casa..., en un terreno de su propiedad que confina con la plaza del barrio de Algorta denominado “Mantequena”...” Adjuntaba el plano que aparece en la fotografía superior. Eran los tiempos en que la Avenida Basagoiti se denominaba calle Mayor.

El mismo mes de septiembre de 1889 era D. Manuel Valle quien solicitaba permiso para levantar una casa en un terreno de su propiedad, esta vez se trataba de la conocida como “Iturrieta”, llamada más tarde como la casa de “Patxikin Aldecoa” En aquella solicitud se adjuntaba el plano de dicha casa, el cual se puede ver abajo de estas líneas.


Precisamente el 24 de septiembre de 1870 el consistorio de Getxo, bajo la presidencia de su segundo alcalde D. Domingo de Arteta, trataba asuntos relacionados con obras públicas en Algorta, entre las que se encontraba: “...el camino peatil de herradura desde “Iturrieta” hasta la puerta del jardín de “Telletxe”...” El anuncio para el remate de las mismas se realizaba efectuarlo para el día 6 de noviembre de dicho año. Que quedaba finalmente adjudicado a D. Martin de Berasaluze. Las casas “Iturrieta” y “Mantequena” estaban tan solo separadas por el huerto de Eustasio Zalduondo, que más tarde sería expropiado para dar paso a la bajada de Aretxondo.

En febrero de 1891 empezaba a urbanizarse, con aceras, la carretera que une el punto denominado “Mantequena” con la casa denominada “La Cadena”, en el antiguo cruce del paso a nivel de Algorta. Se decía en el escrito elaborado por D. Jose de Abarrategui secretario del Ayuntamiento Constitucional de Getxo”, del 15 de febrero de 1891 que: “...teniendo en cuenta el paso peatil intransitable que suele haber las veces que llueve en la carretera provincial que se dirige a Plencia, en el trayecto desde la revuelta del punto de Mantequena hasta cerca de la casa llamada La Cadena en Algorta, en cuyo trayecto se hallan bastantes casas habitadas..., acordó el arquitecto municipal D. Eladio Iturria, se forme un proyecto para la colocación de aceras de piedra dura en las dos orillas de la carretera...” Eran los tiempos de la alcaldía de D. Eladio Sustacha. La carretera iba desde la casa “Mantequena” hasta “La Cadena”, lugar en el que había proyectado la construcción de un hospital, ya que en el presupuesto de aquella obra, en su articulo Nº 1 se decía: “...para construir una acera de losa, en la carretera de Bilbao a Plencia en el trayecto comprendido entre el punto “Mantequena” y el solar destinado a la construcción del Hospital en el punto La Cadena...” Aquella obra supuso un coste de 1.319,08 pesetas para las arcas municipales y fueron ejecutadas por el contratista de obras D. Francisco Elorriaga, su terminación tuvo lugar el 3 de diciembre de 1891.


En agosto de 1908 Eustasio Zalduondo solicitaba del Ayuntamiento la autorización para edificar una casa de nueva planta sobre la de su propiedad “Mantequena”, planos de situación que podemos ver sobre estas líneas. Estaba dicha edificación en la ya, entonces Avenida Basagoiti, frente a la bajada de Aretxondo. Las casas “Iturrieta” y “Mantequena” estaban tan solo separadas por el huerto de Eustasio Zalduondo, que más tarde sería expropiado para dar paso a la bajada de Aretxondo.

Así que ya tenemos los dos términos, que no dejan de ser casi uno solo, “Iturrieta” (la casa) de Patxikin Aldecoa y “Mantequena”, también llamada “Iturriza-nueva”, conocida como la casa de los espejos, ambas se hallaban emplazadas en una zona conocida por el nombre “Mantequena”.


Todos los datos de esta entrada están sacados de los expedientes del Archivo Municipal de Getxo: Código 1.1.1.5 Signatura 4657-8; Código 2.6.2.10 Signatura 4582-6; Código 2.5.3.5 Signatura 4545-28 y del Libro de Decretos Código 2.2.2.10 Signatura 4582-6.



jueves, 8 de septiembre de 2016

LAS DISPUTAS DE LOS ARENALES



Los terrenos de los arenales, siempre codiciados por los primeros promotores del ensanche de Las Arenas, fue fuente de disputas entre el Ayuntamiento y la Familia de D. Máximo Aguirre.

Una de esas disputas fue la acontecida el 30 de enero de 1867, aunque la misma venía precedida por la llamada Ley Madoz de 1855, que en sus artículos 1º y 3º decía:

Artículo 1º: Se declaran en estado de venta con arreglo a las prescripciones de la presente ley y sin perjuicio de las cargas y servidumbres a que legítimamente estén sujetos, todos los predios rústicos y urbanos, censos y foros pertenecientes: al Estado; al clero; a las órdenes militares de Santiago, Alcántara, Calatrava, Montesa y San Juan de Jerusalén; a las cofradías, obras pías y santuarios; al secuestro del ex Infante D. Carlos; a los propios y comunes de los pueblos; a la beneficencia; a la instrucción pública. Y cualesquiera otros pertenecientes a manos muertas, ya estén o no mandados vender por leyes anteriores [...].

Artículo 3º: Se procederá a la enajenación de todos y cada uno de los bienes mandados vender por esta ley, sacando a pública licitación las fincas o sus suertes a medida que lo reclamen los compradores, y no habiendo reclamación, según lo disponga el Gobierno; verificándose las ventas con la mayor división posible las fincas, siempre que no perjudique a su valor [...].



Obviamente esta Ley calificada como “Ley de Desamortización”, benefició a la alta burguesía del estado, capaz de adquirir títulos de deuda pública. En nada se benefició a las restantes clases, empobreciendo, aún más si cabe, a las clases más bajas.



La disputa venía estimulada por un escrito del Administrador de propiedades y derechos del Estado, que había sido cursada el 29 del mismo mes. El consistorio getxotarra quería ser pido por el Gobernador de la provincia, ya que la esposa e hijos de D. Maximo Aguirre, pretendían fueran sacados a remate (subasta) los terrenos de los Arenales, que abarcaban la practica totalidad de la zona baja entre Algorta y la ría del Nervión. Se decía sobre sus lindes: “...sitos en los arenales de este pueblo, que por el Norte son con el píe de la colina del monte de Algorta, por el sur con los arenales del Sr, Urquizu, y su prolongación hasta el mar y el Gobela...” Lo que conformaba un espacio similar a un trapecio irregular dividido en dos porciones desiguales por la carretera de Algorta.

A la comunicación de los intereses del estado (los Aguirre), el consistorio respondía que: “...todo el terreno de que se trata ha sido y es de común de vecinos de esta Anteiglesia, por hallarse en quieta y pacifica posesión no interrumpida, desde tan antiguo, que su origen se pierde en la oscuridad de los tiempos...” Añadía que dicho terreno, se refería a la porción más pequeña: “...no debía ser vendido, ya que a la posición de la carretera de Algorta, aún llegaban en tiempos tempestuosos y mareas altas, como ocurrió hace poco, las aguas del mar...” Aducían dicha carretera era utilizada para labores de salvamento de naufragios y otros servicios públicos. Respecto del otro, el más grande, no se oponían a su venta, siempre que la indemnización fuera de acuerdo con la Ley de desamortización y: “...para el servicio de la carretera se dejara un ancho igual al ocupado por la finca del Sr. Urquizu, hasta la colina de Algorta, y unos cincuenta pies al este contados desde la margen derecha del rio Govelas, para servicio de dicho cauce, dejando cerrados todos los arenales, siendo conveniente que en dicho terreno se deje en dirección Este u Oeste dos espacios abiertos que sirvan de camino para comunicarse con el rio Govelas y la expresada carretera de Algorta...”. Copia de aquel escrito fue remitida al Administrador de propiedades y derechos del Estado.

En junio de 1867 se volvía sobre dicho tema, lo hacía el primer teniente de Alcalde D. Domingo de Arteta, exponiendo que en el año 1865 se habían vendido varios trozos de terreno, en los arenales del Pueblo, conforme a lo dispuesto en la “Ley de Desamortización”. Al anunciarse su venta acudió el Ayuntamiento ante la autoridad competente provincial, explicando, al igual que lo indicando con anterioridad: “...que se trataba de terrenos comunes de los vecinos de esta Anteiglesia...” Presentado poderosas razones y documentación que acreditaba su posesión, de otra presentada también, en el año 1863, en el Juzgado de primera Instancia de Bilbao, con intervención y audiencia del Ministerio Fiscal de la Hacienda en representación del Estado, en los que se exponía: “...que todos estos terrenos arenosos enagenados, eran propios de esta Anteiglesia y no del Estado..., documentación que debe de obrar en expedientes y dependencias del Gobierno Civil de esta provincia..., sin que a la fecha, el Ayuntamiento haya participado en resolución alguna...” A pesar de lo cual la subasta de los terrenos ya se había celebrado, hecho sobre el que el propio Ayuntamiento había elevado una protesta, ante el Juez de Primera Instancia de Bilbao. Por los que proponía: “...que el Ayuntamiento se persone, donde haya lugar, a fin de que se declare el producto de la subasta, de los terrenos enagenados, se adjudiquen al municipio...” Todos los munícipes se mostraron conformes con la propuesta solicitando: “...que esos bienes del Estado, en los Arenales de esta Anteiglesia, se adjudiquen en la forma establecida en la Ley de Desamortización, al municipio...” Facultaban al vecino de Bilbao D. Francisco de Basterra para representarles en las gestiones. Acordaban así mismo que las cantidades que se obtuvieran por otros terrenos arenosos: “...se dedicaran a establecer y sostener un Colegio de Náutica en este Pueblo...” Firmaban aquel acuerdo D. Agustín de Basáñez, D. Domingo de Arteta, D. José Julián de Mandalúniz, D. Juan Manuel de Ugarte, D. Angel de Zavala, D. Juan Bautista Elortegui, D. Juan Antonio de Uriarte, D. Jose Ramón de Uriarte, D. Juan Francisco de Sarria y D. José Antonio Abarrategui. En el mes de febrero de 1868 se cobraban en la depositaría doce mil reales en virtud de la facultad concedida por la corporación.


Existieron otros bienes comunales, montes argomales de uso libre y gratuito para todos los vecinos, pequeños terrenos y plazuelas, tabernas públicas, mataderos y otros depósitos municipales, algunos de ellos correrían la misma suerte.

Obviamente del resultado de aquella pelea amañada, todos sabemos el resultado: los grandes propietarios se hicieron dueños de los terrenos que hasta entonces habían pertenecido a la colectividad (Ayuntamiento), a beneficio propio. No tardando en impulsar sus proyectos urbanos, entre los años 1864 y 1876, que dieron, más tarde, lugar a llegada de un importante grupo de la burguesía bilbaína, que se asentó en el entorno del Balneario de los Aguirre, Zugatzarte y Atxekolandeta, donde fijaron sus segundas residencias estivales. Provocando la urbanización de amplias zonas del municipio, entre ellas la de Areeta (Las Arenas, Santa Ana y Romo).


Algunos de los datos aportados en esta entrada están extraídos del Libro de Decretos de 1.866-1.868 (Código: 1.1.1.5; Signatura: 4653-3) del Archivo Municipal de Getxo.

lunes, 5 de septiembre de 2016

LAS TEMPORADAS DEL ARRIAGA Y LOS VERANOS DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX




Los veranos e inviernos de principios del Siglo XX tenían varios elementos que marcaban las formas de diversión, algunos dependiendo de las clases social a las que se perteneciera. La afición a la ópera y zarzuela, por parte de las clases altas de Getxo, parece que fue notoria a principios del XX. Esos espacios líricos, no eran concebidos solamente para la representación de operas y obras dramáticas. En ellos se interpretaban otros géneros, comedias, sainetes, vodeviles, óperas y zarzuelas. Eran por otra parte, lugares para la exhibición del nivel económico de las familias, y lugar de citas y negocios.


Eran también otros los lugares elegidos por los amantes del genero lírico, algunos de ellos enclavados en Bilbao (Teatro Arriaga y Teatro Campos Elíseos). Escenarios en los que cantaron algunas figuras locales como el tenor algorteño Cándido Menchaca y el recordado Florencio Constantino. Teatros a los que acudían las mejores compañías del momento. Voy a referirme al situado en el Arenal bilbaino el “Teatro de la Villa”, que en 1.890 era conocido popularmente como “Teatro Arriaga”.

Este lugar de culto para los amante de la ópera, sufrió un incendio en la madrugada del 22 de diciembre de 1914, quedando totalmente arrasado. A pesar de la pérdida de parte de la documentación de sus representaciones ha llegado a mis manos, gracias a mi buen amigo Javier Muro, algunos de los trípticos de las representaciones que se celebraron durante los años 1904 al 1908.


Entre las empresas teatrales, que acudían al Arriaga, destacaban la Compañía Dramática formada por el matrimonio Maria Guerrero y Fernando Diaz de Mendoza, que abrieron la temporada de verano de 1904, el 14 de agosto, representando las obras “El Vergonzoso en Palacio” de Tirso de Molina y la Comedia “A Cadena Perpetua”, bajo arreglo de José María García, por la tarde; y en su función de noche presentó “La Desequilibrada” de José Echegaray. Los precios de las localidades aparecen en la fotografía superior. La prensa local decía: “...El público en plateas, palcos y butacas no era numeroso, pero sí distinguido...” Otros de los lugares de representaciones teatrales fueron el “Campos Eliseos” y el “Circo del Ensanche”.


Mientras, otros vecinos elegían para su asueto otras formas de diversión. El diario “El Nervión” de los días 11 al 14 de agosto de 1904 informaba que los vecinos de Getxo disfrutaban de sus fiestas en la plaza de San Ignacio de Algorta con aurrekularis e inocentes juegos como el que llamaban “Blanco y Negro”. Y en la Plaza de las Escuelas de Las Arenas, en los salones de las mismas, se inauguraba una sesión de cinematógrafo, artilugio propiedad de monsieur Amadee Brisac; entretanto en la misma plazuela, que el diario llamaba de “Las Mercedes”, una ambulante compañía cómico-lírica conseguía hacer pasar un buen rato a los vecinos del barrio.

En los trípticos que se editaban sobre las representaciones teatrales aparecía impreso ya desde la temporada de verano de 1905 el siguiente mensaje dirigido a un público especial: “...todas las noches quince minutos después de terminada la función del Teatro Arriaga saldrá un tren de viajeros de la estación de Las Arenas...” Ya desde 1907 la “Compañía Vizcaína de Electricidad” establecía un servicio de tranvias que realizaba el recorrido entre Santurce y Las Arenas. En las funciones de teatro se remarcaba que: “...La empresa, atendiendo a indicaciones de personas habitualmente concurrentes a la localidad de butacas, se permite rogar a las señoras que concurran a esa misma localidad se abstengan de llevar sombrero...”.


Por el contrario, en Algorta se celebraban con gran boato las fiestas de “San Nicolas”. Por la mañana, tuvo lugar en la Casa Consistorial el acto de distribución de premios a los niños de las Escuelas Públicas y alumnos de las de Artes y Oficios y Solfeo, con Exposición de sus labores. A las cuatro, se celebro una romería en el paseo de la Avanzada, quemándose en el Puerto, a las diez de la noche, una vistosa colección de fuegos artificiales elaborados por la pirotécnica de Juan de Anta. Como asunto novedoso la prensa local comentaba que: “...En el banquete con que el Club Marítimo del Abra obsequió ayer al monarca, figuró entre los diversos licores que se sirvieron, el cognac del Marqués de Barambio...”


Las representaciones se sucedían en diferentes fechas y escenarios. Durante los apretados días del estío veraniego de 1906 se aprovechaban las suaves temperaturas nocturnas a la orilla del mar para representar trozos de afamadas obras en el entonces incomparable establecimiento, que había venido a suceder al Balneario de los Aguirre, el Club Marítimo del Abra.

El 13 de agosto de 1906, por la noche, en el concierto que se ofrecía a los socios de forma diaria, al finalizar el mismo, el director del sexteto actuante, a petición del auditorio, ofreció una sesión de gramófono, con la participación de los músicos de dicha agrupación en la que ofrecieron trozos de las operas: “Pagliacci”, “Iris”, “Cavallería Rusticana” y la “Mattinata”.


La “Compañía Cómico-Dramática del Teatro de la Comedia de Madrid”, presentaba en septiembre de 1906, las obras “El Alcalde de Zalamea” de Pedro Calderón de la Barca, la “Loca de la Casa” de Benito Pérez Galdós y “Las Cigarras Hormigas”, juguete cómico en tres actos, también de este último autor.
Mientras, en Las Arenas, uno de los lugares de reunión de la aristocracia de Neguri, el “Club Marítimo del Abra”, iluminaba con bombillas eléctricas la terraza que miraba al mar, y la que daba a la carretera de Las Arenas a Algorta. También decoraban con luminarias a la veneciana los jardincillos colindantes con la carretera, siendo todos los faroles de color blanco. Parece que este color se debía a un acuerdo del presidente de la Diputación y alcaldes de Portugalete, Getxo y Santurtzi.


En 1908 la “Compañía de Ópera Italiana” de Raffaele Bracale-Lorenzo Molajoli, abría la temporada de invierno con la obra “Hänsel e Gretel” del maestro Humperdinck, obra que se estreno en 1901 en el Teatro Real de Madrid.
Ese mismo verano, en la playa de Las Arenas, los visitantes, ansiosos de refrescar su atribulado cuerpo, nadaban en medio de una gran resaca que estuvo a punto de acabar con la vida del pelotari Aguirre. Para llamar la atención de los bañistas, se habían colocado en las últimas estacas de la playa, clavadas en la arena, desde la cuales partían las “maromas”, especie de cuerdas que constituían un medio de seguridad para los aficionados al agua de mar. Se avisaba a los bañistas mediante unos cartelones en los que con grandes letras se podía leer: “...Es muy peligroso ir más allá...”. Lo cual daba cancha para que algunos amantes de la moral y el recato dijeran: “...Acostumbran algunos a bañarse marchando en botes en los que se desnudan y desde los cuales se arrojan al agua, volviendo después a ellos para vestirse..., el espectáculo resulta perfectamente incompatible con la cultura y con la decencia... Contrastan estas libertades con el laudable celo que se observa en la playa de Algorta para obligar a los bañistas que, aún llevando como llevan traje de baño, recorran cubiertos con capas o sabanas la distancia que media entre el agua y las casetas...” Es muy probable que fuera más fruto de la calenturienta imaginación de los moralistas, lo que se pudiera divisar a esas distancias, que lo que realmente percibieran desde la playa.


Volviendo a la lírica, fueron muchas la obras representadas entre esos años:

En 1905, en la temporada de verano se representaban “La Dama Boba” de Lope de Vega, “Un Cuento Inmoral” de Jacinto Benavente y “Locura de Amor” de Manuel Tamayo.

En 1906 se representaron comedias como “Las Urracas” de Ignacio Iglesias, “Buena Gente” de Santiago Ruiseñol y los dramas “La Retreta” con arreglos de Julio Brouta y Jiménez Quirós y “D. Pedro Caruso” con arreglos de Joaquín Arimón.

En 1907 se representaban: “Mefistofele” de Arrigo Botio, actuando en el papel de Fausto el tenor bilbaino Eguileor. Además de obras de Ricardo Wagner como “El Buque Fantasma”, “Lohengrin”, “Tristan é Isolda”, “El Oro del Rhin”, “La Walkiria” y “Parsifal”.

Algunos de nuestros vecinos también visitaron en aquellos días las barracas que se instalaban en el Campo Volantín de Bilbao con atracciones de época, quincallería, mercería y juguetería, cuyos precios oscilaban entre quince céntimos y peseta la pieza. O acudían a ver los espectáculos del Teatro de Guiñol, donde se exhibía una cabra-ciervo; el Cinematógrafo de Sanchís o el Palacio de la Magia, donde la atracción era una ingeniosa transmutación mental del “Niño Dios”. Así transcurrían aquellos tiempos entre la lírica y el mar.