MEMORIAS DE GETXO

miércoles, 21 de febrero de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO19 EN GETXO -XXI-



En esta entrada veremos cómo con la llegada de la Semana Santa el Ayuntamiento se preparaba para organizar el desfile de la procesión. Cómo naufragaba en la Galea la lancha del práctico de la Cofradía de Algorta D. Eustaquio Encera. Y cómo los veraneantes acudían en tropel a nuestras afamadas playas.

Y ya estábamos en la puertas de la Semana Santa, el Ayuntamiento previsor organizaba el desfile de la procesión: “...«para darle toda solemnidad a la procesión que tendrá lugar en la parroquia de San Nicolás los días 25 y 26 de marzo de 1880, acuerda se oficie al director de la banda de música tenga a bien asistir con ella, como compensación se ofrecerá un refresco, tanto a estos como a los portadores de la imagen de Nuestro Señor Jesucristo. Se oficie asimismo al sargento de carabineros a quien se ruega tenga la bondad de asistir con su fuerza, a la procesión a fin de establecer el orden»...”

El 6 de abril de 1880 naufragaba en la Galea la lancha del práctico de la Cofradía de Algorta D. Eustaquio Encera. Su tripulación salvó la vida según decían: “...milagrosamente, ordenando el Ayuntamiento se le paguen 200 reales a fin de mitigar su desgracia...” El Noticiero Bilbaíno también recogía la noticia el día 7 de ese mes: “...«Ayer tarde había naufragado una lancha tripulada por 15 nombres a la vista de Algorta»...” Al día siguiente aparecía en el mismo diario: “...«sobre la suerte que cupo anteayer a los tripulantes de dos lanchas de práctico de Santurce y Algorta, afortunadamente no ha habido que lamentar ninguna desgracia; la lancha de Algorta llevaba a bordo 10 hombres, el vapor Ingles que la remolcaba salvó a todos los tripulantes»...”

Los veraneantes acudían en tropel a nuestras afamadas playas, y el consistorio a mediados de abril ya pensaba en facilitarles la localización de las mismas, sobre todo la de más incipiente acceso, la de Ereaga en Algorta: “...«para que sepan los forasteros cuando lleguen al pueblo los caminos que conducen a la playa de mar de Ereaga, sería conveniente colocar dos rótulos, en los dos extremos del nuevo camino, uno en la Plazuela de Carnicería y otro en el callejón junto a la casa llamada de Lazurtegui, en Las Arenas»...” La propia prensa ya anunciaba: “…«!Para los que gusten veranear y tomar baños en Algorta! En dicho pueblo encontrarán este verano los forasteros que asistan todas las comodidades que son de desear, porque con las muchas obras de mejoras ejecutadas se ha completado todo lo que le faltaba a su hermosa playa de mar, la mejor sin rival del mar Cantábrico. Dicho pueblo es muy pintoresco, elevado y limpio, cuyas casas muchas de ellas nuevas, con jardines y huertos, están blanqueadas y pintadas con todo esmero, para recibir huéspedes, cuentan con fondas, un casino nuevo con café y billares, han sido construidos dos caminos espaciosos, y cómodos para bajar a la playa»...”

El 26 de abril de 1880 se recibía un oficio del Jefe de Estadística de la Diputación General, en el se solicitaba al Ayuntamiento de Getxo: “...«La remisión de la relación de medidas agrarias y cuadras, con sus equivalencias en medidas métricas, más utilizadas en la población»…” Esta medida venía a complementar la del 21 de julio de 1860 elaborada por dicha Diputación, que venía a declarar obligatorio el uso del sistema métrico decimal.


En esas mismas fechas, abril de 1880, se expropiaban terrenos para la colocación de las vías del Tranvía, desde un punto al que llamaban “La Carnicería”, que debía estar en la casa Benguria, y que correspondía al numero 57 de la calle Mayor (Actual Avd. Basagoiti), hasta la zona de Amesti.

Los ingresos municipales seguían siendo más bien escasos, salían de la recaudación de arbitrios, consistían básicamente en vinos y licores, abacería (aceite, vinagre, bacalao), carnes y materiales de construcción (piedra de las canteras municipales).

En mayo de 1880 la Compañía del Tranvía solicitaba y obtenía el permiso, par la instalación de un aljibe con una fuente en la Plazuela de Las Arenas (actual Bizkaiko Zubia) para el servicio público y poder regar las vías del tranvía, además de dicha plaza.

Una de las tradiciones que en Algorta se repetía en 1880, era la procesión del Corpus Christi, que ese año se iba a celebrar el 27 de mayo. Recordar el recorrido que realizaba en esas fechas. Tenía la salida desde la Parroquia de San Nikolas, iba por Altamira hasta la Plazuela de Jardingana, bajando por la calle San Nikolás hasta el Etxetxu, allí la cofradía de Mareantes instalaba un pequeño altar, donde celebraban el acto religioso; desde allí subía nuevamente por Aretxondo hasta la Parroquia. Los actos religiosos y la procesión iban encabezados por la banda de música dirigida por D. Idelfonso Arrola y la fuerza de carabineros al mando de su sargento, que iba con el uniforme de gala. Previamente el consistorio instaba a encalar todas las viviendas del recorrido: “...«El Ayuntamiento recomienda a los vecinos del trayecto que ha de recorrer la procesión, blanquear y decorar de la mejor manera posible todos los frontis de las casas y balcones»...” Durante la procesión se dispararon cohetes, cuyo valor fue de 108 reales.


Y como el verano y los veraneantes se hallaban próximos, a comienzos de junio el consistorio en junio de 1880 decidía: “...«Publicar en el diario de Madrid “La Correspondencia de España”, las obras y mejoras hechas por este Ayuntamiento en la población, a fin de que sea un estimulo a las muchas personas que traten de asistir a los baños de mar»...” En aquel verano insertaron 10 veces dicho anuncio. Y para amenizar las tardes de festivos acordaron: “...«Hacer un convenio con la Banda que dirige D. Idelfonso Arrola para las funciones religiosas y festejos, para que sirva de atractivo a la gente forastera que acude en verano. En julio y agosto, para que toquen desde las cinco de la tarde hasta el anochecer, y en septiembre desde la cuatro. También tendrán que tocar en los bailes de noche que disponga el Ayuntamiento en la romerías de Algorta y Guecho, desde la nueve hasta las doce de la noche; y en las dos romerías de Las Arenas por la tarde. La banda también asistirá a las funciones religiosas de Viernes Santo, Corpus Cristi, así como a las funciones de San Nicolás y Nuestra Señora de Agosto. La banda que asista a los actos contará al menos con 20 miembros»...” También acordaron tocar en el paseo de la Avanzada el día 24 de junio. Para reforzar el instrumental de dicha banda acordaron adquirir un bajo. Los músicos percibían al año 5 reales por sus actuaciones. En la Plazuela de Las Arenas, a petición de la compañía del Tranvía, se colocaron faroles para el alumbrado y urinarios.


Las romerías de Algorta que se habían venido celebrando en la campa del Castillo, un espacio a decir de las actas algo reducido, veían impedida su celebración en aquel espacio, por las trincheras y zanjas que el ejército había realizado para prácticas de tiro con cañón, por lo que el consistorio solicitó a la autoridad militar: “...«demoler aquellas trincheras o parapetos»…”

Un pequeño conflicto se desató el Algorta a principio de julio de 1880, el causante del mismo: “...«las prendas y joyas de Nuestra Señora de la Concepción»...” El cura párroco de San Nicolás de Bari y el Obispo reclamaban la entrega de las mismas, que algún vecino, al parecer, tenía en su casa. Objetos que fueron reclamados por el consistorio ya que el vecino tenedor se negaba a entregarlas.


En la próxima entrada veremos cómo la lactancia para niños de pecho era una de las ayudas municipales; y cómo ya cercanas las fiestas de San Nicolás, el Ayuntamiento las preparaba con diligencia.

domingo, 18 de febrero de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO19 EN GETXO -XX-



En la anterior entrada veíamos cómo a nuestro Pueblo le llegaba la hora de las clases de educación para adultos. Cómo el paso de carruajes deterioraba la plazuela de Ereaga. Y cómo en los carnavales, la banda municipal se preparaba para salir de estudiantina por el pueblo, para obtener algunos recursos que sirvieran para aliviar sus gastos. En esta veremos como se premiaba a los niños de las escuelas municipales y como algunos filántropos de Algorta creaban un hospital cerca de San Ignacio.

Y los premios para los niños y niñas de las escuelas municipales aparecían en nuestro municipio de la mano de nuestros ediles: “...«se compraron diversos objetos por un valor de 129 pesetas, a fin de que sean premiados los niños de ambos sexos, de las cuatro escuelas públicas que sostiene este Ayuntamiento»...” También era premiadas las niñas pobres de la Fundación Andrés Cortina y Piñaga, aunque no parece que las 50 pesetas que se dedicaron a dicha fundación agradaron a los responsables de la misma, ya que protestaron ante el Ayuntamiento !Probablemente por considerar que de alguna forma, al separar los premios del resto de las escuelas se les estaba discriminando!.

El estado de los caminos de nueva construcción preocupaba a nuestros ediles en diciembre de 1879. Por ello procedieron a prohibir el tránsito por el camino peatonal de Ereaga de: “...«todo ganado vacuno, caballar, asnal y de cerda»...”Pero no era la única sujeta a prohibición, ya que también se prohibía: “…«el paso de todos los carros y carretillas , aunque fueran de mano, por las aceras de la calle San Nicolás»...”

En diciembre de 1879 D. Francisco Ciriaco de Menchaca, profesor de arquitectura, firmaba un escrito referido a la Escuela de Náutica del Puerto Viejo de Algorta, en el que se decía: “...«Habiendo acordado la Ilustre Corporación Municipal de la Anteiglesia de Guecho, el habilitar y poner el Edificio de la Escuela de Náutica de su jurisdicción de modo que pueda, con la decencia necesaria hacer los estudios de Pilotaje para la dirección de buques en la mar»...” En ella se guardaba, en un lugar prominente, en un armario, los instrumentos de Pilotaje.

El 18 de diciembre de ese año, los mozos del municipio que habían servido en las milicias Liberales, se veían compensados: “...«el Ayuntamiento quedó enterado de las disposiciones superiores, que aparecen insertadas en el Boletín Oficial del día 13, sobre la exención que rige sobre mozos quintos y marinos, de los hijos de los que con las armas defendieron, en la última guerra civil, los intereses del Rey legitimo de la Nación»…”


Terminaba el año 1879 con noticias sobre la beneficencia, la cual ayudaba a los más pobres, a través de algunos de esos filántropos como D. Francisca de Abaroa, que abrió a sus expensas un hospital frente al actual Ayuntamiento, cuyas llaves entregaron sus testamentarios D. Mariano de Arana y D. Luciano de Alday al Consistorio el 24 de diciembre de 1878. Cuando nuestro pueblo contaba con los siguientes habitantes por barrio:

Getxo (Andra Mari) contaba con 780 habitantes.

Algorta contaba con 1564 habitantes.

Las Arenas tan solo tenía 157 habitantes.

Empezaba 1880 con noticias de prohibiciones, ahora eran las tabernas y sus horarios de cierre las llamadas a penalización: “...«Teniendo en cuenta algunas quejas obtenidas a consecuencia de la deshora en que cierran por la noche las tabernas y casas de bebidas de esta Anteiglesia, y considerando los males y disgustos que pueden producir…, este Ayuntamiento acuerda se publiquen y coloquen en sitios acostumbrados los bandos ordenando queden desiertas de toda gente extraña a la familia que ocupan todas las tabernas y casas de bebidas de esta jurisdicción a las nueve de la noche»...” Las penalizaciones más fuertes recaían sobre los dueños de las casas de bebidas, que eran multados con 5 pesetas, a los usuarios se les multaba con 1 peseta.


En Algorta algunas obras finalizaban su construcción: La rampa y paredón del Puerto de Algorta el 19 de enero de 1880, habían sido realizadas por D. Gregorio de Bengoa. Así como las de la calle de San Nicolás y su caño, que ejecutó D. Teodoro Uztueta; obras que se realizaron frente a la casa Bartoloena, frente a Jardingana, que habían consistido entre otras cosas en la colocación de unas verjas para protección del caño. También finalizaban las obras de construcción de la fuente de la campa de Santa María, cuyo artífice fue D. Ignacio Echeandía; obra por al que hubo que indemnizar con 8 pesetas de maíz al inquilino de la heredad D. José Antonio de Cortina. Y finalmente las de la fuente de Sarri, cuya obra fue realizada por D. Sebastián de Aguirremota.

Las obras del tranvía ya empezaban a avanzar hacia Algorta desde el lugar desierto que entonces era la Avanzada (el triángulo). El Ayuntamiento aprobaba el trazado del tranvía hasta la Plaza de Santucu (Alango), el 19 de enero de 1880. Los trazados fueron presentados por el ingeniero D. Laureano Gómez Santa María.

La venta de carnes frescas, que al parecer en verano incomodaban a los vecinos de Algorta, fue uno de los temas que tuvo que abordar el consistorio, ya que un vecino D. Ángel Barcena, solicitaba la venta de las mismas en una caseta de madera que iba a colocar en Mantequena (una tejavana situada en la entonces calle Carreras al Castillo, actual Erementariena). Era a finales de enero de 1880, y el Ayuntamiento acordaba: “...«conceder permiso solo hasta el 31 de mayo próximo, debiendo desaparecer y dejar aquel lugar como estaba al principio, para evitar que se convierta en un foco de insectos que incomoden y molesten a los vecinos»...”

El 5 de febrero de 1880 el consistorio trataba sobre la solicitud de la Compañía del Tranvía, para llevar la vía del tranvía hasta Amesti, dejando el tema sobre la mesa para tratar ese asunto en una Junta Municipal, que se iba a celebrar el día 7, y a la que iban a asistir la Asamblea de Vocales Asociados. En marzo de 1880 ya se preveía la llegada del tranvía a Algorta.


Y como ya estaban próximos los carnavales, D. Idelfonso Arrola músico mayor de la banda solicitaba: “...«que la banda salga de estudiantina por carnavales para obtener algunos recursos que sirvan para aliviar los gastos sufridos en establecer dicha banda»...” Sin embargo, le era denegado realizar un baile que habían solicitado por carecer de local propio.

De cara al próximo verano el consistorio veía la necesidad, por la afluencia de veraneantes, realizar un muelle que permitiera pasar desde Ereaga hasta el Puerto de Algorta, por lo que encargó un estudio económico al maestro de obras D. Francisco Ciriaco de Menchaca.

El 4 de marzo de 1880 el Ayuntamiento acordaba que se guardara en la Secretaría Municipal un cuaderno o libro titulado “Colección de los informes y documentos más interesantes que constan en las actas del Ayuntamiento Invicta Villa de Bilbao”. En el se recogía el periodo administrativo comprendido entre abril de 1877 y el 30 de junio de 1879 (Bilbao 1877-Librería de la viuda de Delmas, correo 4).

El 18 de marzo de ese mismo año por algunas quejas de vecinos y por otra presentada por los cortadores de Bilbao sobre los inconvenientes que provocaba la celebración de las ferias de ganado de Las Arenas, que se venían celebrando el segundo y cuarto domingo de mes: “...«la celebración a horas impropias de las ferias de ganado, se celebre a horas más propias para poder verificar las compras y ventas...” Por lo que el consistorio decidía: “...teniendo presente las quejas presentadas por algunos vecinos, que desde el próximo abril en adelante, se celebren las ferias de ganado solamente el segundo y cuarto jueves de mes, desde la una de la tarde en adelante»...” Publicaron aquel acuerdo en el Noticiero Bilbaino.


En la próxima entrada veremos cómo con la llegada de la Semana Santa, el Ayuntamiento se preparaba para organizar el desfile de la procesión. Cómo naufragaba en la Galea la lancha del practico de la Cofradía de Algorta D. Eustaquio Encera. Y cómo los veraneantes acudían en tropel a nuestras afamadas playas.

jueves, 15 de febrero de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO19 EN GETXO -XIX-



En la anterior entrada veíamos algunas tradiciones festivas de Getxo y cómo el verano nuestras las playas atraían al los forasteros. En ésta veremos cómo también a nuestro Pueblo le llegaba la hora de las clases de educación para adultos; así como el paso de carruajes deterioraba la plazuela de Ereaga.

La educación para adultos empezaba a tomar cuerpo en octubre de 1879. La responsable de tomar la decisión fue la Junta Local de Primera enseñanza. La petición al consistorio la encabezaron Dña. Antonia Triana, Dña. Carmen de Cortina y Dña. María de Berreteaga. El 1 de octubre de 1879 el Ayuntamiento acordaba: “...Conceder el local de la escuela de niñas de Algorta para que puedan establecer en ella clases dominicales de enseñanza para jóvenes adultas...”

El día 5 de octubre era señalado para recibir en el Ayuntamiento a una junta de vecinos de Las Arenas. Partía la misma de una petición realizada el 23 de septiembre por D. Ezequiel de Aguirre.

Y seguíamos a primeros de octubre de 1879, cuando el párroco de San Nicolás de Bari de Algorta recordaba al consistorio su deseo de que el Ayuntamiento cumpliera con: “...«lo acordado en la sesión del 26 de junio de aquel año, relativo a la colocación de tres vidrieras de Santos en las ventanas de la nave de esta iglesia»...” El consistorio parece que deseaba abaratar el coste por lo que solicitó al párroco: “...«que valore cuanto podría costar colocar tres vidrieras separadas con Santos o colocar tres con flores de diferentes colores»...”

El paso de carros por la plazuela recientemente construida de Ereaga era otro de los asuntos que preocupaba a nuestros ediles. Su deterioro era debido a que los carros transitaban indiscriminadamente a lo largo de toda la vía, provocando socavones, que poco a poco hacían intransitable dicho camino: “...«se observa que los carros destrozan completamente la plazuela construida últimamente en la playa de Ereaga, a causa de no hallarse el camino expresamente señalado para el paso de carros»...” Así tomaron la decisión de: “...«que en línea con el antiguo camino de carros, se fije con mojones un camino suficiente para que puedan pasar por él, en el trayecto de la plazuela, todos los carros que bajan a la playa»...” Para poder acometer las reparaciones, de los socavones, que las llantas de los carros ocasionaban en el camino, establecieron una multa de 10 reales para los que no siguieran el camino indicado. No era ese el único tramo que se veía dañado por los carros, por lo que decidieron prohibir el paso de dichos carruajes por los paseos de todos los caminos o carreteras, que al parecer también eran invadidos por los conductores de los carros, penalizando a estos con multa de 2 pesetas.

Algunos propietarios de la calle San Nicolás de Algorta vertían las aguas sucias de sus viviendas a la vía pública, haciendo caso omiso a lo ordenado por el Ayuntamiento para que se injertaran al caño maestro municipal, previo pago de 734 reales. El consistorio acordó darles 48 horas para ejecutar dicha acometida, en caso contrario les sería impuesta una multa de diez pesetas a cada uno. Algunas de aquellas aguas provenían de la casa llamada “Peruchena”.


Los costes de las actuaciones de bandas musicales en el municipio, en las fiestas del verano de 1879, hacían recapacitar al consistorio sobre la necesidad de la creación de una banda municipal, compuesta por músicos locales. Para ello se pensó en la persona de D. Idelfonso Arrola, consiguiéndose el siguiente acuerdo “...D. Idelfonso Arrola se compromete y obliga a que en el Pueblo funcione una banda de música tomando a su cargo la enseñanza, para la próxima primavera. En número de 20 individuos cuando menos y preservar dicho número de músicos para el futuro, al precio que se estipule…” La compra de los instrumentos corría a cargo del consistorio, y las faltas por mal uso a cargo de Arrola. La primera compra del instrumental se realizó en un comercio de Bilbao de propiedad de D. José Pablo Calvo, en ella se incluían seis instrumentos Alemanes y los restantes de fabricación Francesa. Para el sostenimiento y enseñanza de la banda se gratificó al organizador con 1.000 reales al año.

Después de años apartados del resto de los mortales, los fallecidos no católicos iban a tener un tratamiento post mortem junto a sus vecinos en octubre de 1879. En las actas del 23 de octubre de ese año se recogía un oficio del párroco de San Nicolás solicitando: “...«la construcción de un local para enterrorio de las personas que no pertenezcan a la religión católica»...” Algunas normas del Código de Derecho Canónico señalaban como dejados de sepultura eclesiástica a quienes no hubieran dado alguna señal de arrepentimiento, a Apóstatas, integrantes de sectas heréticas o cismáticas, masones y similares. Excomulgados. Suicidas. Duelistas. Los que hicieran quemar su cadáver o los pecadores públicos. Casi al final de su vida efectiva, en junio de 1884, intervenía nuevamente sobre la necesidad de su construcción el primer edil de Getxo D. Eladio de Sustatxa quien hizo ver que: “...según las leyes vigentes, se debía destinar también “un lugar independiente y digno para enterramiento de los no católicos...” El cementerio de San Nicolás fue clausurado en 1907, si bien, ya desde 1885 se prohibió el acceso a los familiares, debido al deterioro del mismo.

En octubre de 1879 los vecinos de Las Arenas solicitaban al consistorio que se nombrara un medico para atender al barrio y se nombraba la Junta de Sanidad Municipal para el periodo de 1879 a 1881.

La Escuela de Náutica de Algorta que nació al albur del Decreto del 8 de julio de 1787, su fecha de creación no se puede fijar hasta el 28 de abril de 1868, fecha en la que el Ayuntamiento de Getxo abrió un expediente para la transformación de la Ermita de San Nicolás de Bari de Algorta en Escuela de Náutica. El 6 noviembre de 1879 daba un nuevo paso para garantizar los derechos de la Cofradía de Mareantes y del propio Ayuntamiento: “...con asistencia del Ayuntamientos y apoderados de la Cofradía D. Mariano de Arana y D. José Julián de Mandaluniz, se establece una condición en la escritura que se va a otorgar ante el Notario D. Ricardo de Vildosola, vecino de Portugalete. Si desapareciese la Escuela de Náutica por fuerza mayor, o mediante los preceptos que establezca una Ley, sin culpa y contra la voluntad del Ayuntamiento, este quedará obligado a establecer en seguida una escuela superior o de segunda enseñanza para comercio. Si por cualquier concepto imprevisto fuera indispensable esta escuela contra la voluntad del Municipio, queda obligado este sin pretexto alguno a pagar a la Cofradía 10.000 reales al año, en consideración a los derechos que tiene adquiridos en virtud de la escritura de 1842; quedando esta anulada y sin valor alguno...” Se establecía en aquellas condiciones que el dinero anual, debía de ser invertido en mejoras del puerto o en cualquiera que la Cofradía estimase.

El camino de la Plazuela de Las Arenas a Algorta aparecía reflejado en un plano del 10 de edificación aprobado por Real Orden del 10 de diciembre de 1864.


En ese mes y año, el Tamborilero seguía siendo un personaje importante en el Pueblo, y era nombrado de forma oficial por el consistorio. El día 16 de noviembre de 1879 tomaba posesión de su cargo D. José María de Garaizabal.

El 27 de noviembre se daba autorización a D. Juan Ramón de Menchaca para construir un calero, para fabricar cal, al Nordeste de la cantera de Arnabar (era una zona situada en el límite de Berango, en la zona de Askorri).

Por aquellos días las aportaciones municipales para “Culto y Clero”, que se hacían a la iglesia local, según decían los curas y beneficiarios de la Anteiglesia de Getxo: “...Se venían utilizando para la redención de los mozos...”


En la próxima entrada veremos algunos aconteceres de la “Escuela de Niñas Pobres” de San Martín y cómo algunos filántropos como D. Francisca de Abaroa, abrían a sus expensas un hospital frente al actual Ayuntamiento.

domingo, 11 de febrero de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -XVIII-



En la anterior entrada de esta serie, veíamos cómo se anunciaba la inauguración de la Escuela de Niñas Pobres de San Martín, en Algorta. Así como La costumbre de blanquear las paredes de algunos edificios de propiedad municipal, que ya se tenía en julio de 1879. En esta veremos otras tradiciones de nuestro pueblo.

Una vez llegadas las fiestas del Pueblo, el 24 de julio de 1879, que para los ediles de entonces parece ser que eran las de Algorta y Andra Mari. Comenzaron a prepararlas y fijaron los siguientes criterios: “...la celebración de la parte religiosa como los festejos y diversiones públicas, a fin de que sean un atractivo para la gente forastera, que los días de San Ignacio y Santa María tengan lugar funciones religiosas, según costumbre, y que los señores párrocos se encarguen de buscar predicadores. Se den bailes campestres en la Plaza, contratando una banda decente de música, que asista el día 11 a la función religiosa. Se proporcione alumbrado para las noches festivas. Que la romería de San Nicolás, del día 13, se realice en la Plaza de Alangüetas y que la romería de San Ignacio se realice en la misma plaza...” Curiosamente, no iba a ser ninguna banda del Pueblo la encargada de amenizar las fiestas. Por decisión municipal fue nombrada para tal menester la Banda del Regimiento de Toledo N.º 35. Aquel año se invirtieron en fiestas 3.948 reales.

El 24 de julio de 1879 se daba noticia de la renuncia del Alcalde de Barrio de Las Arenas D. Andrés Larrazabal. El consistorio propuso para sustituirle al regidor D. Martín de Arispe. Y aprovechando la ocasión, en referencia a la celebración de las fiestas: Las de San Ignacio en Alango fueron presididas por el regidor D. Martín de Berasaluce. Las de San Nicolás, que se habían venido celebrando en la zona denominada el Castillo (Usategi), iban a ser trasladadas a la plaza de Algorta (San Nicolás), ya que las maniobras y obras de fortificación que estaban realizando los artilleros, impedían utilizar la zona como espacio festivo, como venía siendo tradicional; e iban a ser presididas por los regidores Madariaga, Uria y Larrondo. Las fiestas de Las Arenas, en el caso de no presidirlas el Alcalde de Barrio, lo hicieran los regidores D. Feliciano de Ansoleaga y D. Manuel Uria. Pero ya el barrio de Las Arenas empezaba a coger solera, y la llegada de veraneantes adinerados hacía crecer nuevos locales de diversión, por lo que a primeros de agosto de 1879 los vecinos de Bilbao D. Francisco Novas y D. Teodoro Mendizabal, solicitaban permiso para celebrar bailes en la temporada de verano en un edificio de Las Arenas que pensaban dedicar a Casino y Fonda.


Como era verano y las playas atraían al los forasteros también acordaron que se realizara: “...un camino peatil a la playa de Areachu cerca de Arrigunaga, y que se haga de coste barato, con los camineros de la población, nombrando administrador de las obras al regidor D. Francisco de Uriaguereca...”

El 23 de agosto de 1879, por fin se aprobaba la construcción de la vía del tranvía de Las Arenas a Algorta: “...se dio cuenta de las bases preliminares acordadas con la empresa del tranvía para la continuación de la vía hasta la población de Algorta...”

Y en esas mismas fechas el cura de Las Arenas se declaraba en rebeldía si no se le aumentaba el sueldo. El cura de dicho barrio D. Cipriano de Charroalde amenazaba con: “...marcharse a otro pueblo si no se le pone un sueldo regular para poder sostenerse...” El consistorio, ante esa eventual partida, tomó la decisión de: “...aumentarle el sueldo de los 2.000 reales que venía percibiendo a 3.500 reales…, y le solicitaba comenzara a prestar nuevamente sus servicios desde primeros de septiembre...”

El tranvía de Bilbao a Las Arenas, próximo a continuar hasta Algorta, a fin de atraer más viajeros, decidía celebra una “Fiesta Veneciana” en este último barrio en la noche del 30 de agosto de 1879.

En septiembre de 1879 el Ayuntamiento acordaba poner en marcha el nuevo convenio pactado con la Cofradía de Mareantes del Puerto de Algorta. Los responsables de la puesta en marcha del convenio fueron el Alcalde de Getxo D. Ramón de Arecheta, el primer teniente alcalde D. Martín de Berreteaga y el sindico D. Feliciano de Ansoleaga. Se trataba de poner en marcha la Escuela de Náutica.


En ese mismo mes, uno de los servicios que creaban dolores de cabeza al consistorio era el “Barco del Pasaje”. Servicio que no solo afectaba a Getxo, ya que el barco de pasaje, que venia funcionando desde el Siglo XV, suponía una importante fuente de ingresos para las anteiglesias de Berango, Getxo, y Leioa, ya que de las 5 anteiglesias que instituyeron el barco, finalmente quedaron las tres citadas como propietarias, tras hacer dejación de sus derechos Sopelana y Urdúliz. Aquel derecho devenía de una “Real Carta Ejecutoria” por la que les era atribuida la potestad de poner barco y nombrar barquero. Pero, a lo largo de los años, las relaciones con algunos de los barqueros, no siempre fueron del todo fluidas, en algunos casos por cobros indebidos, en otros por intervenciones de autoridades militares. En 1879, uno de los motivos de desavenencias fue la intervención de la Ayudantía de Marina: “…en un oficio remitido el 16 de septiembre de 1879 por el rematante del barco de pasaje a Portugalete y viceversa, de este pueblo, Berango y Lejona, haciendo ver la imposibilidad de continuar con dicho servicio, a consecuencia de las medidas que le ha impuesto en Ayudante de Marina, fuera de las condiciones de contrato...” El Ayuntamiento de Getxo acordaba: “...que no pudiendo consentir que a consecuencia de las medidas adoptadas, sean lastimados los derechos, que desde tiempo inmemorial tienen adquiridos los tres pueblos, sean invitados a este salón los Alcaldes de los municipios citados, para elevar las quejas por dicha medida...” El objetivo de dicha queja era evitar que los vecinos de los tres pueblos tuvieran que abonar ningún estipendio por el pasaje ya que según el contrato firmado con el rematante del barco, no debía de cobrarse a los vecinos de Getxo, Berango y Leioa cantidad alguna. Poco más tarde, el 2 de octubre de 1879, lo incluyó en ésta. Iba a ser D. Juan Bautista de Basagoiti el artífice de una queja vecinal sobre el barco del pasaje: “...se ponga remedio a los abusos de cobro de dinero y de servicio que se hace en el barco del pasaje de Portugalete, contratado por este Pueblo y los de Berango y Lejona...” El Ayuntamiento acordaba trasladar las quejas al Comandante de Marina. En dicha queja se solicitaba: “...cumpliendo las condiciones estipuladas en el contrato de dicho servicio, absténgase de cobrar cosa alguna por el pasaje a los contratados...”


En la próxima entrada veremos la llegada de la hora de las clases de educación para adultos; y como el paso de carruajes, deterioraba la plazuela de Ereaga.

miércoles, 7 de febrero de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -XVII-



En la anterior entrada veíamos cómo se anunciaban las “Cédulas Personales” y la distribución de las mismas, así como los conflictos con la compañía del tranvía, que no cesaban en el Pueblo. Aquí veremos la inauguración de la Escuela de Niñas Pobres de San Martín en Algorta. Así como la costumbre de blanquear las paredes de algunos edificios de propiedad municipal, que ya se tenía en julio de 1879.

Para el 3 de abril de 1879 el balcón de la casa llamada “Echevarri”, en la calle del Puerto, estaba en ruinas, era una bodega regentada por D. Pedro de Benguría.

El día 16 de mayo de 1879 se constituía el Ayuntamiento presido por D. José Ramón de Arecheta en el local de la “Escuela de Niñas Pobres” de Algorta para proceder a su inauguración: “...con la asistencia de D. Luciano de Alday como testamentario y albacea de D. Andrés de Cortina y Piñaga y su viuda Dña. Rogelia de Cortina...” Previamente se había celebrado una misa en la parroquia de San Nicolás de Bari de Algorta, por el eterno descanso de su fundador. A dicho acto concurrieron varios miembros de la Junta Local de Primera Enseñanza; su primera maestra Dña. Matilde de Nuñez Cuebillas y su auxiliar Dña. Ana Ibanez y Arocena: “...a quienes se hizo pasear por el edificio en señal de toma de posesión, a presencia de toda la concurrencia para que sean respetadas en ella...” Asistieron responsables educativos de la administración como el Inspector de 1ª Enseñanza D. Joaquín Núñez y el secretario de la Junta de Instrucción Publica D. Manuel de Elguezabal. Empezadas ya las admisiones, una de las primeras niñas que se tiene constancia en ser matriculada fue la hija de un navegante, cuyo nombre era Lucia Larrazabal Bilbao. Días más tarde le seguirían otros nombres como Petra Zubiaguirre, María Egusquiza, Antonia Saitua, Isabel Saitua o Santa Guerediaga.

Como decía anteriormente, las canteras eran una fuente de acopio de piedra para la ejecución de las nuevas obras, que en el municipio empezaban a florecer por doquier. Precisamente en junio de 1879, en las obras que se estaban empezando en San Nicolás, se iba a utilizar piedra extraída de la cantera de Gastelupe, que estaba situada en Aiboa.


La llegada de la festividad del Corpus Christi, hacía volcarse al Ayuntamiento en la procesión que la acompañaba. Y la aportación que realizaron fue de 120 reales, que se abonaron al Mayordomo de fábrica, los cuales se cargaron al capitulo de imprevistos. El consistorio deseaba que la misma luciera como la del año anterior y para mantener el orden invitaron al jefe de las fuerzas de la localidad.

El 19 de junio de 1879 nos ofrecía un dato del Libro de Acuerdos municipal, que se puede considerar histórico para el entorno de la Plaza de San Nicolás. Se daba cuenta de un oficio que con fecha del 19 de ese mes había remitido el cura párroco de San Nicolás de Bari de Algorta: “...Haciendo presente que para edificar la Casa Consistorial proyectada en el actual tinglado que cubre parte de la plaza pública, contigua a la citada iglesia cree necesaria la autorización del Sr. Obispo de la Diócesis…, ya que el remate de las obras está anunciado para el día 19 del mes actual…, para la ejecución de la misma no se toque la nave de la iglesia, si no únicamente la pared de la misma...” La importancia como se podrá observar como elemento histórico, es el datar que en ese año de 1879, durante la Alcadía de D. José de Arecheta, la que más tarde fuera Casa Consistorial de Getxo, situada en la Plaza de San Nicolás de Algorta (Hoy sede de la Biblioteca Municipal), no estaba hecha. La autorización verbal del Obispo de Vitoria llegaba el 21 de dicho mes, no sin antes obtener algún beneficio para la iglesia de San Nicolás: “...Se hagan a la iglesia las mejoras siguientes: Completar a costa del municipio la cañería de zinc del tejado por la parte de Oriente; poner tres vidrieras de colores, con los santos adecuados, en las nuevas ventanas de la parte superior, que están una al Este y dos colaterales; que nunca sean destinados los salones del edificio proyectado a bailes, conciertos, ni otras diversiones...” Las obras que en primer lugar se habían adjudicado al contratista D. Domingo de Aurrecoechea fueron cedidas por este a D. Facundo Larrea vecino así mismo de Bilbao. Y a pasear de ello, en octubre de 1879, seguían si realizarse. Por ello el párroco de San Nicolás reclamaba el cumplimento del acuerdo: “...la colocación de tres vidrieras con santos en las tres ventanas...” El consistorio ofrecía a dicho clérigo la valoración en cuanto al coste de dos alternativas: “...la colocación de las tres vidrieras con santos o la de colocar en su lugar tres con motivos florales de diferentes colores...”


El primero de julio de ese año salían elegidos en las elecciones municipales: Como Alcalde D. José Ramón de Arecheta, primer teniente de Alcalde D. Martín Berreteaga, segundo teniente D. Marcelino Uribe y como Síndico D. Feliciano de Ansoleaga. Los responsables de algunas áreas, como la Alhóndiga y cuidado de vinos recayó en el regidor D. José Ramón Ansoleaga y la responsabilidad del Matadero, pesa y medidas y del pan elaborado en los regidores D. Eulalio Madariaga, D. Manuel Uria, D. Martín Berreteaga y D. Francisco Uriaguereca.

Por esas fecha era costumbre que las cuentas de fabrica de la Iglesia de San Nicolás de Bari: “...fueran revisadas por una comisión compuesta por cuatro mayores pudientes o contribuyentes y el Alcalde...”

La enfermedad de la “Trichinella” era algo que preocupaba a las autoridades de la Provincia. Por lo que ante las ordenes transmitidas por el Gobernador Civil en el Boletín Oficial de la Provincia el día 12 de julio, el consistorio le informaba que: “...existe en este pueblo una casa matadero a cuyo frente se encuentra un veterinario para el reconocimiento de los ganados, en vida y también después de muertos...”


La costumbre de blanquear las paredes de algunos edificios de propiedad municipal ya se tenía en julio de 1879, cuando decidieron albear las paredes de: “...Las tabernas de Echevarri en el Puerto Viejo y la Venta del Ángel de Getxo y las escuelas de la Plaza de Algorta. También la Alhóndiga de Algorta que era regentada por el vecino de Bilbao D. José Ramón de Uriarte, a quien ordenaba el consistorio la colocación de una bascula y romana, colocando en el exterior un rótulo con el nombre del edificio…”

La higiene de las fuentes públicas también era asunto que preocupaba a nuestros ediles, en algunas de ellas las mujeres realizaban la limpieza de la ropas y enseres de casa, en julio de ese año, ya que se colocaban bandos prohibiendo: “...toda limpieza en la fuentes de Arrigunaga, Arechondo, Iturribarri y Ereaga, bajo la multa de 1 peseta...”


El 17 de julio de 1879, ante un escrito firmado por los Alcaldes de Plentzia, Urduliz, Sopelana y Berango, en el que solicitaban de la Diputación Provincial la construcción de una carretera que enlazara, partiendo de la Anteiglesia de Getxo, las poblaciones de Plentzia y Bilbao, el consistorio getxotarra recordaba que: “...Guecho con fecha del 21 de febrero de 1870 informó a la Diputación General sobre el enlace al que se refiere el anterior escrito. Guecho con posterioridad ha construido la suya que partiendo de la casa de Goya al punto denominado San Martín, desde ese punto al Ángel falta tan solo un kilómetro, para enlazar con ella carretera demandada...”


En la próxima entrada veremos como llegaban las fiestas del Pueblo, y en ellas aparecían las vertientes religioso-festivas, con celebraciones y diversiones para que fueran un atractivo para la gente forastera.

lunes, 5 de febrero de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -XVI-



En la anterior entrada hablaba sobre cómo se solicitó permiso para hacer un juego de bolos en la trasera de la Venta, entre la Ermita del Ángel y dicha taberna. Así como el fervor religioso se dejaba sentir en julio de 1878. En ésta trataré sobre las “Cédulas Personales” y el anuncio de la distribución de las mismas y los conflictos con la compañía del tranvía, que no cesaban en el Pueblo.

A finales de octubre de 1878 el consistorio getxotarra trataba el tema de las “Cédulas Personales”, y lo hacía anunciando la distribución de las mismas y los días en que se iban a expedir. Era algo que ya desde hacía años se venía realizando de forma anual. Cada vecino tenía una, eran de diferentes clases, dependiendo de la riqueza contributiva y económica de sus propietarios, y de su relevancia social. Por lo que se establecieron tres categorías primera clase, segunda, tercera, etc. Y a pesar de que en 1872 se publicó una circular del “Caballero Corregidor del Señorío”, en la cual se decía: “...quede en suspenso la Real resolución por la que se obligó a las habitantes de las provincias Vascongadas a proveerse de la oportuna Cédula de vecindad...” Las cédulas personales, llamadas también de vecindad (1854) y de empadronamiento (1870), fueron establecidas por Real Decreto de 15 de febrero de 1854. Este documento se continuó haciendo hasta 1944, se utilizaba a manera de documentos de identidad (era una especie de DNI antiguo, ya que entonces éste no existía), y era presentado a petición de las autoridades, en procesos legales, ante la apertura y lectura de testamentos, etc.


A final de noviembre de 1878 se daba cuenta de la finalización del Nuevo Hospital para Pobres, que estaba situado en la llamada entonces “Calle de la Carretera” (la actual Algortako Etorbidea). Esta comunicación llegaba por una instancia presentada por: “...D. Luciano de Alday vecino de Bilbao y D. Mariano de Arana de esta vecindad…, que estando terminadas las obras del hospital que mandó fundar Dña. Francisca de Abaroa y Sarria, viuda de D. Antonio de Uriarte, por disposición testamentaria del 25 de noviembre de 1870, cuyas obras estuvieron paralizadas a causa de la última guerra, era llegado el momento de formalizar la escritura de fundación…, y como D. Pedro de Aranaga, en representación de su finada madre, facilitó el terreno en el que se ha edificado el Hospital, suplica que el Sr. Presidente del Ayuntamiento acuda a formalizar la referida escritura...” El consistorio acordó que fuera su Alcalde D. Ramón de Arecheta quien acudiera a formalizar aquella escritura. Las escrituras se formalizaron ante el notario D. Serapio Urquijo, y costaron 661 reales y 60 céntimos. La entrega de las llaves de aquel hospital se realizó la víspera de navidad de 1878. No parece que aquel hospital tuviera un vida dilatada, ya que en abril de 1879 el Ayuntamiento decía: “...Hallándose desmerecido y perjudicándose por falta de habitantes la nueva casa destinada a hospital, se concede el uso para vivir en ella a una viuda de la vecindad: Doña. Catalina de Basaldúa...”


A principios de diciembre de ese año los carreteros por prestación vecinal procedían a reparar: “...la estrada de Chisquiena en Alango, para lo cual según acordaron con este Ayuntamiento, se les suministraran las correspondientes raciones de pan y vino...” Y era uno de ellos, el caminero D. Francisco de Guerediaga quien presentaba la factura de aquellas escuetas viandas, cuyo importe ascendió a 24 reales. Y así finalizaba el año 1878.

Comenzaba enero de 1879 con noticias relacionadas con los pobres del municipio. Y lo hacía con la entrega de una cuenta del boticario D. Miguel García Salazar de unas medicinas suministradas a los pobres del municipio, con intervención del Ayuntamiento, durante el año 1878.

Y finalizaba dicho mes con noticias esperanzadoras para las arcas municipales, esta vez relacionadas con los arbitrios del Txakoli: “...Se hace constar el dinero entregado por el rematante de chacolí D. Tomás Goicoechea, en la tesorería de la Diputación, por el primer plazo del impuesto del chacolí por la cantidad de 2.200 reales…”

Los conflictos con la compañía del tranvía no cesaban, unas veces por la finalización del la vía, que el consistorio determinaba debía realizarse hasta el interior del barrio de Algorta, otras por deslindes de terrenos o simplemente por obstáculos en las vías. El 30 de enero de 1879 el consistorio colocaba bandos prohibiendo el paso de carros por la vía del tranvía hasta nueva orden. Esta prohibición abarcaba el camino desde Las Arenas hasta la Avanzada.


El 6 de febrero de 1879 llegaba una comunicación del Gobierno Civil, en la que se informaba de: “...con fecha del 24 de enero próximo pasado el Excelentísimo Sr. Ministro de Fomento me dice lo siguiente: Vista la instancia promovida por Luciano de Alday y Dña. Rogelia de Cortina, en concepto de testamentarios del finado D. Andrés Cortina y Piñaga, interesando la intervención de la Administración para el establecimiento definitivo de una escuela de primera enseñanza en el pueblo de Algorta..., y considerando que el testador ha hecho dos legados, uno de 20.000 pesetas y de 50.000 el otro, destinados el primero a la edificación de la casa escuela y el segundo al sostenimiento de la fundación…, S.M. el Rey (q. Dg.) ha tenido a bien resolver que se ordene al Gobernador de Vizcaya autorice al Ayuntamiento de Guecho para que concurra al otorgamiento de la correspondiente escritura de fundación...” Así nacía la Escuela de Niñas Pobres de la Calle San Martín de Algorta. Una de las formulas para mantener la financiación de dicho centro, fue la inversión en obligaciones del ferrocarril de Bilbao a Tudela, inversión que alcanzo a 100 obligaciones de 2.000 reales cada una.

En marzo de 1879 se producían dos hechos cuando menos curiosos: Uno en Algorta como era la venta de dos parcelas del antiguo cementerio. A derecha e izquierda de él. Otro en Santa María de Getxo relacionado con las Misiones, el 18 de abril daba comienzo a lo que llamaban “La Santa Misión”, en aquel acto, que se celebró a las 15-15:30 horas de la tarde, intervinieron los R.P. Misioneros Aizorbe y Arostegui de la Compañía de Jesús.

El día 26 de marzo de 1879 se firmaba y otorgaba la escritura de fundación de la escuela de “Niñas Pobres de Algorta”. Esta había sido legada por D. Adrés Cortina Piñaga, ya fallecido para aquellas fechas. Estaban situadas en la calle San Martín de Algorta. Quedaba nombrada como maestra de dicha fundación Dña. Matilde de Nuñez Cuebillas.

En esa misma fecha salía a remate la construcción de un nuevo matadero en Alango (Algorta): “...sale a remate un nuevo matadero cerca de Iturribarri, en el punto llamado Estratamosu, el rematante de la obra es D. Luis Lasa y el fiador D. Evencio Cortina...”


En esos días, el enfado porque la compañía del tranvía no terminaba de decidir su llegada hasta el centro de Algorta, fueron muchos los vecinos de este barrio que firmaron un escrito solicitando: “...Que el tranvía continúe hasta la Iglesia de San Nicolás de Algorta…, acordando se acerque una comisión hasta las oficinas de dicha compañía en Bilbao para recabar la continuación de las relaciones, al parecer interrumpidas…, para que la vía llegue hasta la referida iglesia...”


En la próxima entrada trataré sobre la inauguración de la Escuela de Niñas Pobres de San Martín en Algorta. Así como la costumbre de blanquear las paredes de algunos edificios de propiedad municipal, que ya se tenía en julio de 1879.