MEMORIAS DE GETXO

jueves, 14 de junio de 2018

EL RELOJ DE SOL DEL ETXETXU



A lo largo de su vida, El “Etxetxu” (1612) ha ido cambiando de aspecto, al igual que sus locales lo hacían de uso. La vida de este emblemático edificio del Puerto Viejo de Algorta ha visto con el paso de los años desarrollar diferentes actividades. Algunas de ellas llegaron a hacer historia en nuestro pueblo, otras simplemente fueron decoraciones del propio edificio.

Por sus locales desfilaron diferentes servicios municipales, tales como el segundo Ayuntamiento de Getxo, la Cofradía de Mareantes de San Nicolás de Bari y la Escuela de Náutica. De todas estas actividades ya he hablado en algunas de las entradas de mi Blog “Memorias de Getxo”.

Fotógrafos de renombre y aficionados, revistas gráficas y prensa han plasmado en sus páginas el paso del tiempo de este rincón del pueblo.

Una de esas imágenes que hoy podemos disfrutar gracias a “Eusko Ikaskuntza”, es una fotografía correspondiente a los años 1920-22, en la que en su fachada izquierda aparecía engalanado un espléndido balcón con enrejado metálico y puerta de dos hojas. Junto al balcón, a su derecha, haciendo esquina con las escaleras de bajada desde la plaza del Arantzale, sobre una larga hilera de niños, encima de una peana, podemos contemplar un precioso “Reloj de Sol”, que es el que da nombre a esta entrada. Cuya fotografía es propiedad de “Eusko Ikaskuntza” (http://www.eusko-ikaskuntza.org/es/), Sociedad de Estudios Vasco fundada en 1918 por las Diputaciones Forales de Araba-Álava, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra.


Gracias a la deferencia que han tenido conmigo, cediéndome el uso para esta entrada, traigo a estas páginas la foto, que fue adquirida a “Foto Lux” y está fechada en 1920-22.

De la contemplación del edificio y su entorno, descubrimos que el “Etxetxu”, tenía sobre sus soportales un balcón alargado, hoy desparecido, que en los últimos años fue la vivienda de la “Pipi” (Cruz Esesumaga) así como una rústica luminaria, cuyo brazo terminaba en un plato de hierro esmaltado con una solitaria bombilla de 60 w. Tras el Etxetxu podemos ver la casa denominada “Periziena-barria” (1796), que en aquella época disponía de unos miradores espléndidos. Enfrente, la actual casa denominada “Olga”, que tenía a su entrada una pequeña techumbre que la protegía de las inclemencias del tiempo.

A pesar de ello, ya en 1896, gracias a una fotografía de José Antonio Cortés depositada en el Archivo Municipal de Burgos, que a parece en la cabecera de este artículo, podemos ver que existía ya en ese año el reloj de sol en el Etxetxu.

Fuentes utilizadas para esta entrada: “Foto Lux. Archivo fotográfico de Eusko Ikaskuntza”, Archivo Municipal de Burgos y Archivo Municipal de Getxo.

lunes, 11 de junio de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -43-



En la anterior entrada veíamos cómo en julio de 1884 se editaba un Bando ante una nueva epidemia de cólera. Y cómo ante la proximidad de las fiestas, se recibía una comunicación del Gobernador de la Provincia, denegando la solicitud municipal para correr toros embolados durante dichas fiestas.

En 1884 los hermanos D. Ezequiel y Eduardo Aguirre eran nombrados, respectivamente, presidente y vicepresidente de la Compañía del ferrocarril de Bilbao a Las Arenas. Con ese motivo una de las maquinas tractoras recibió su nombre.

En julio de 1884 muchos pueblos de Vizcaya se veían en la necesidad de cubrir las cargas municipales por medio de repartos o derramas al vecindario. Ya lo venían haciendo desde años antes. Para imponer y hacer efectivas esas contribuciones se necesitaba la autorización de la Diputación Provincial. Era justo en principio ese sistema, pero también ocasionaba injusticias si el reparto no era acompañado de un concienzudo estudio de los medios de cada vecino. Al ganado mayor y menor se imponía, por ejemplo, siete reales por cada cabeza del primero, y dos por cada cabeza del segundo. Pero a veces no se tenían en cuenta otros bienes que contribuían a disponer de una verdadera riqueza, era el caso de las rentas fijas y posesiones. Esto hacía que algunos hacendados esquivaban los impuestos, mientras que el resto cumplía religiosamente con el fisco, !vamos, como hoy en día! Pero no eran todos, ya que por ejemplo la familia Aguirre participaba con una donación de un terreno de 30.000 pies cuyo valor se estimaba en tres mil duros, y además aportó seis mil reales en metálico.

Aprovechando una sugerencia de un lector, desde hoy trataré de situar los toponímicos, indicando el nombre que tienen en la actualidad, para facilitar la localización a las generaciones más jóvenes.


El 26 de julio de 1884 con motivo de las obras que se estaban realizando en el barrio de Las Arenas, que ya he mencionado con anterioridad, la comisión de los propietarios del barrio, para evitar los equívocos que había provocado una nota en la prensa el sábado 16 de julio, publicó en los periódicos locales una excitación dirigida a los propietarios de aquella localidad: “...con objeto de que contribuyan con las cuotas que se les ha señalado, las obras que el ayuntamiento de Guecho está terminando en el barrio...” La comisión estaba muy satisfecha de las mejoras que el municipio llevaba a cabo, y que habían merecido la aprobación general de los vecinos y propietarios.

Algunos pobres imposibilitados del municipio se veían forzados a ser atendidos por ordenes religiosas cómo “Las hermanitas de los Pobres” de Bilbao. Se trataba del segundo asilo para ancianos que se estableció en la capital Bizkaina en 1879. Era una orden religiosa de origen francés, que vino a Bilbao después de la guerra entre Carlistas y Liberales de 1872-1876. El consistorio de Getxo se dirigió entonces a estas monjas informando y solicitando, para un vecino de la localidad, de Nombre Mascariano, pero cuyo apellido evitaré dar: “...«Que hallándose abandonado completamente y sin recurso alguno, a parte de las ayudas que le puede dar este municipio, imposibilitado para andar, con una edad de 87 años, nos dirigimos atentamente a la Señora Superiora de Hermanitas de los Pobres, suplicándole se sirva en acoger a la citada persona, a pasar mientras viva en su asilo»...” El importe del mantenimiento en el citado centro benéfico, que iba a ser costeado por el Ayuntamiento ascendía a 2 ó 3 reales diarios.


Mientras se estaba construyendo la carretera desde Amorotoena, en la calle San Nicolás junto la plaza de Jardingana (Cuatro Caminos) hasta la Avanzada (Triángulo). La piedra para dicha construcción (200 m³) se iba a extraer de la cantera que existía en la ribera de Arrigunaga, y cuyo precio se estimaba en 6,25 pesetas el m³.

A finales de agosto de 1884 se sorteaba en acto público los Asociados que iban a formar parte de la Junta Municipal, rentistas y propietarios que por su poder económico, coadyuvaban a tomar decisiones y financiaban en ocasiones las obras para las que el municipio no disponía de recursos propios. Entre aquellos vecinos figuraban:

En la Primera Sección: D. Antonio Corpión, D. Juan Manuel Learra, D. Marcos Uria y D. Gregorio Arzubiaga.

En la Segunda Sección: D. Irineo Ramón Diliz, D. Pedro Amezaga, D. Francisco Uriaguereca y D. Eugenio Eguia.

En la Tercera Sección: D. José Esesumaga y D. Ramón Videa.

Es de destacar que en aquella época las mujeres no existían para la vida política. Pero no sería hasta la llegada de la Segunda República, en 1931, que lograrían algo tan elemental como el derecho al voto.

El 3 de septiembre de 1885, ante la epidemia de cólera desatada en las provincias del reino, el Alcalde de Getxo D. José de Abrarrategui se dirigía al Gobernador militar de la Provincia solicitando que: “…Como punto aislado, ventilado y hallándose al este de la población el Fuerte las Canteras (Aiboa)…, perteneciente al Gobierno, donde no existe fuerza alguna, sería el lugar más adecuado para establecer atacados coléricos, por cuyo motivo me dirijo a V. E. rogándole facilite a este municipio el citado fuerte, para que en el desgraciado caso de que fuese invadido este pueblo de la epidemia de cólera, se establezcan en el los enfermos afectados...” Aclaraba el Alcalde que al finalizar la epidemia el fuerte sería devuelto al Gobierno Militar. El 13 de septiembre se daba cuenta de un oficio del Gobernador Militar, en el que se decía: “...sea entregado a este municipio el Fuerte de las Canteras radicado en este pueblo con destino a Hospital de Coléricos, siempre que sea devuelto en el mismo o mejor estado del que en la actualidad se halla...”

El día 14 del mismo mes se hacía entrega del fuerte, presentando un inventario elaborado por el cuerpo de artillería. Aquel exhaustivo inventario describía como era dicho fuerte: Tenía el cuartel un vestíbulo al que se accedía a través de una puerta de una hoja, tras un largo pasillo se llega a una sala y desde ella a los “escusados”, tres dormitorios, dos de ellos de tropa y uno más para el sargento de guardia; cocina, escuela de oficiales, batería, cuarto de repuestos militares y una azotea. Quien realizó aquel inventario parecía dar más importancia a los goznes y herrajes de las puertas de acceso, que a la descripción y utilidad de las estancias, ya que estos herrajes eran descritos concienzudamente. El Fuerte las Canteras paso nuevamente a manos del Gobierno Militar el día 2 de octubre de 1887. (Expediente del Archivo Municipal de Getxo: Código 2.4.8.7., Signatura 4548-11) En el Puerto Viejo de Algorta se construyó un barracón y en el café “La Marina” de dicho Puerto, se habilitaron dos habitaciones para los enfermos coléricos procedentes de Santander, que llegaban a Algorta por mar. En Santa María de Getxo se hablaba de dicha enfermedad utilizando el termino “Peste” Se celebró un “Te Deum” el 8 de diciembre, para celebrar el final de la temida epidemia.

El 3 de septiembre de 1884 se daba fin a las obras de encachado que se habían realizado frente a la iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta.

El 11 de septiembre, se comentaba por el pueblo que el monarca, tan valiente él, había declinado la visita a Getxo debido a la epidemia de cólera.


Y en esa misma fecha el rematante D. Robustiano Larrondo daba por finalizadas las obras de la carretera que iba desde las proximidades del establecimiento de “Baños de Mar Bilbaínos”, propiedad de la familia Aguirre, hasta la ermita de Santa Ana en Las Arenas. También se daban por terminadas las obras del despacho de carnes frescas que había realizado D. Francisco Fullaondo.

En la próxima entrada veremos cómo en septiembre de 1884 se recibía la carretera que iba desde Urduliz a Getxo y el ramal a Sarri. Y cómo a propuesta del edil D. Manuel de Zalduondo, el Ayuntamiento de Getxo decidía enviar un oficio a los Sres. Diputados a Cortes por esta Provincia, solicitando su apoyo en los centros oficiales de la Corte para saber el estado en el que se encontraban algunos asuntos de este municipio para que en caso de que fuera posible, intercedieran a favor de esta Corporación.

miércoles, 6 de junio de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -42-



En la anterior entrada veíamos cómo en 1884 las fuerzas armadas seguían dando quebraderos de cabeza al consistorio de Getxo, y éste sorteaba como podía, dando todo tipo de excusas a sus demandas. Y cómo para solucionar el problema de los retrasos del correo peatón, el Ayuntamiento acordaba dirigirse al administrador de correos de la provincia.

El 7 de julio, el diario “Euskaldun-Leguia” adelantaba la noticia de que el pasado viernes 4 de julio había quedado instalado el telégrafo en el establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos, de la familia Aguirre, en Las Arenas. Ese día se trasmitieron varios telegramas a distintos puntos.

En julio de 1884 se daba cuenta de las órdenes superiores establecidas en el Boletín Oficial de la Provincia, relativas a las normas a contemplar sobre la sanidad. En concreto se referían a la salubridad de las casas del vecindario, a las que ante una nueva epidemia de cólera, se editaba un Bando en el que se decía: “...«En vista de las circunstancias especiales y época en que atravesamos, el Ayuntamiento acuerda que por medio de un Pregón a son de tamboril, se recomienda a todos los vecinos para que sin perdida de tiempo, blanqueen interior y exteriormente todos los edificios. Y con arreglo al Bando de Buen Gobierno, se limpien todas las letrinas y barran los frentes de sus casas hasta la mitad de la calle, debiendo echar las basuras o polvo resultante a paraje distante que no sea perjudicial para la salud pública»...” Se les prevenía que de no cumplir aquellas normas se les impondrían severas multas. A pesar de lo cual parece que los vecinos hicieron caso omiso, por lo que se ordenaba a la Comisión de Policía velara por el cumplimento de dicho bando: “...«Y a los vecinos que no lo hayan verificado se les imponga la pena de multa, sin contemplación de ningún genero, en vista de las circunstancias de que está amenazado el pueblo por la invasión de cólera y fiebre Amarilla, que reinan desgraciadamente en Francia»...” También a la empresa del tranvía se le apercibía para que retirara los montones de tierra que tenía acumulados por las obras realizadas en las inmediaciones de la plaza de San Ignacio.

La alarma era grande. Sin embargo, algún comerciante y galeno bilbaíno , en el “Eskaldun Leguia” del 21 de julio, periódico de tendencia republicana federalista, cuestionaban la decisión de, según ellos, crear una alarma infundada: “...«De esas desastrosas decisiones adoptadas para preservarnos del morbo asiático. En medio de este descomunal desconcierto que la previsión de nuestros gobernantes ha producido, llevando la alarma a la asustadiza imaginación y agitando de paso hondos conflictos sociales»...” Mientras se anunciaban siete fallecimientos en otras provincias del estado (Valladolid). En ese mismo diario se daban consejos para desinfectar, decían la improbable aparición del cólera: “...«Aplicando una lechada de buen cloruro de cal que despida fuerte olor a cloro»...” Y como de todo ha de haber en la viña del señor, algunos le dedicaban bertsos divertidos, quitando importancia a tan temible epidemia:

...Que se rieguen la calles,
aconsejan los doctores.
Unos dicen que alcoholes,
otros thé verde,
otros que aguas cocidas,
otros que leche,
otros que huevos crudos,
otros que zarza,
otros, en fin que pitos
y otros que flautas...”

En Bilbao la junta local de sanidad proponía al gobierno de la provincia la supresión de las corridas de toros de las fiestas de agosto y la fumigación de calles y posibles focos infecciosos. Mientras desde París llegaban noticias esperanzadoras, ya que los casos de infectados por el cólera, al parecer eran esporádicos, y estaban en proceso de recuperación.


Mientras el Ayuntamiento de Getxo hacía gestiones encaminadas a poder utilizar la casa llamada “Hospital”, de la entonces ya finada Dña. Francisca de Abaroa para internar a posibles infectados por el cólera. Los albaceas de dicha benefactora, D. Luciano Alday y D. Mariano Arana manifestaban: “...que ni el Ayuntamiento ni los expresados albaceas podían disponer de dicha casa para otros usos que los consignados en la escritura de fundación...” Esto llevó al consistorio a decidir: “...«Que considerando que dicho era gravoso para los intereses del municipio, y que los albaceas no consienten que el Ayuntamiento pueda disponer libremente de aquel edificio, máxime en las actuales circunstancias, con la epidemia de cólera que reina en la vecina república, este Ayuntamiento debe rescindir la escritura de cesión, declinando desde ahora toda inversión que pudiera recaer por la inversión de fondos municipales»...” Sin embargo, pocos días más tarde, el 30 de julio de 1884, el propio Ayuntamiento se desdecía de aquel acuerdo: “...«El acuerdo tomado por la mayoría a propuesta del Regidor Zalduondo, es improcedente por lo tanto las consecuencias que pudieran resultar del abandono de una fundación piadosa, por cuanto los fondos municipales no pueden ser perjudicados por decisiones tomadas por miembros de este Ayuntamiento, por lo que se decide no se abandone la casa hospital»...” Este hospital estaba destinado a dar acogida a los pobres de la parroquia de San Nicolás de Algorta. Estaba en la calle Alango (antes Matadero), servicio que años más tarde pasaría a ser prestado por el Hospital-Hospicio.

Y ante la proximidad de las fiestas, se recibía una comunicación del Gobernador de al Provincia, denegando la solicitud municipal para correr toros embolados durante dichas fiestas. El Ayuntamiento recurrió ante dicho gobierno la decisión para poder correr los toros durante los días 31 de julio y 12 de agosto. Acordando, sin embrago, la eliminación de dicho espectáculo en los barrios de Santa María y Las Arenas, proponiendo que el dinero de los toros fuera destinado para: “...«Otras diversiones para atraer a la gente»...”


El 24 de julio se recibía la autorización del gobierno para correr dos toros embolados en Ereaga y el Puerto durante las fiestas de Algorta. Y finalmente, durante las fiestas de Algorta, tal y como relataba “El Noticiero Bilbaíno”: “...«El día 31 de julio, Si correrá un toro embolado en la playa de Ereaga, a continuación habrá una romería en la plaza de San Ignacio. A las diez de la noche se quemarán vistosos fuegos artificiales en la misma plaza. El día 3 de agosto, A las cuatro de la tarde habrá carrera de andarines en la playa de Ereaga, y seguido romería en la misma plaza del día anterior, hasta la oración, continuando de nueve a once de la noche»…” Para las fiestas de San Lorenzo se anunciaba:

...«El día 11 de agosto, a las diez de la mañana tendrá lugar una solemne función de en la parroquia de San Nicolás de Bari. A las tres de la tarde, en la plaza contigua a dicha iglesia, habrá riña de gallos, seguida de otro juego. A las cinco romería en la campa del Castillo, y de diez a doce de la noche gran baile campestre bajo la casa consistorial.

El día 12 de agosto, a las once de la mañana se correrá en el Puerto un toro embolado. A las cuatro de la tarde se efectuará el juego de la Samaritana con cántaros, entre Man
tequena y Calvetena; acto continuo romería en la campa del Castillo, y baile campestre de diez a doce de la noche en el mismo punto que el día anterior.

El 13 de agosto, a las nueve de la mañana habrá juego de patos y cucaña en el Puerto; a las cuatro de la tarde romería en la Avanzada, y a las nueve y media de la noche se quemarán vistosos fuegos artificiales sobre el muelle del Puerto»...” En todas las funciones religiosas y romerías intervinieron la Banda de Música y los tamborileros.


En la próxima entrada veremos cómo en julio de 1884 muchos pueblos de Vizcaya, se veían en la necesidad de cubrir las cargas municipales por medio de repartos o derramas al vecindario. Y cómo algunos pobres imposibilitados del municipio se veían forzados a ser atendidos por ordenes religiosas como “Las hermanitas de los Pobres” de Bilbao.

domingo, 3 de junio de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -41-



En la anterior entrada veíamos cómo en el camino desde la Avanzada a Las Arenas se realizaban mejoras. Y el Ayuntamiento de Getxo encargaba a la Compañía del Tranvía transportar doce vagones de piedra martillada para reponer la ya deteriorada calzada que iba desde ese punto, junto a la Bola, hasta la plazuela de Las Arenas.

A mediados de mayo de 1884 las fuerzas armadas seguían dando quebraderos de cabeza al consistorio de Getxo, y este sorteaba como podía, dando todo tipo de excusas, sus demandas. Tal era el caso de la petición del Gobernador Militar de la Provincia, que demandaba reparar el “Fuerte las Canteras” por cuenta del municipio, o bien alojar a las fuerzas de artillería en casas particulares. El Ayuntamiento de Getxo declaraba que: “...«Habiendo estado persuadido de que el convenio concertado con la comisión de jefes y oficiales de artillería para el emplazamiento de las baterías, no le produciría gasto alguno, no consignó partida en el presupuesto municipal para tal fin»...” Y a partir de este razonamiento comenzó una serie de argumentos evasivos para esquivar lo que le demandaban, entre ellos el de la dispersión del Pueblo: “...«Que siendo muy extenso y diseminado este pueblo, el alojamiento de la fuerza en las casas de los vecinos, vendría a perjudicar muy notablemente a la parte reunida en el barrio de Algorta. Por lo que con sobrada razón se quejarían los de este barrio, pidiendo se cargara por igual a todos los vecinos de esta Anteiglesia, a lo que en justicia no tendría este Ayuntamiento otro remedio que acceder, y alojar a la fuerza en todos los caseríos, por más diseminados que se encuentren, por lo que dichas fuerzas resultarían perjudicadas por las largas distancias a las que se hallan dichos caseríos, diseminados en un radio de 4,5 kilómetros. Por ello solicita a la autoridad militar se sirva relevar a este vecindario de la carga de de alojamiento de la que se trata»...”


El degüello de cerdos, la abacería, era otro de los temas que preocupaba a nuestros ediles. Sobre todo porque era una de las fuentes de financiación del municipio. Y lo hacían aumentando en diez céntimos de peseta el arriendo del degüello de dichos animales. Justificaba tal subida para poder pagar con dicho producto las cargas provinciales anuales, ya que los recursos del municipio escaseaban.

Y para solucionar el problema de los retrasos del correo peatón, que el vecindario venía reclamando desde hacía ya algún tiempo, que se retardaba en la llegada al Pueblo hasta las seis de la tarde, lo que dilataba el reparto hasta las nueve de la noche, máxime cuando en verano por la afluencia de veraneantes los problemas iban a ser aún mayores. Acordaban dirigirse al administrador de correos de la provincia para que tratara de solucionar lo que en opinión del ayuntamiento de Getxo era un abuso, ya que había tranvías a todas las horas del día.

A finales de mayo de 1884, la Junta Municipal del Ayuntamiento de Getxo, decidía de acuerdo con el Reglamento aprobado por la Diputación Provincial, sacar a remate público, a venta libre, los arriendos de los arbitrios de vinos , txakoli del país, aguardiente y otras bebidas; también la casa matadero de carnes frescas, así como los asientos del mercado, puestos de poncheras y barracas para el año económico del 1884-85.

Y como las elecciones a Diputados, que tiempo antes venía siendo muy discutidas por algunos habitantes, por la provincia corrían unos versos, con cierto retintín:

...«Salen diputados
ciertos caballeros,
porque los votantes
son muy majaderos.
!Ay Manóle, ay Manóle¡
lo que puede el parné»...”

Mientras las obras en el Puerto de Algorta ocupaban su espacio en las actas municipales, en este caso era el caño que iba desde las inmediaciones de la “Taberna Pública de Echebarri” (Puerto Viejo), a la calle Tanger (hoy Ribera): “...«Por el mal estado en que se encuentra el caño o alcantarilla, de la calle del Puerto, desde la taberna pública de Echevarri, hasta el encuentro con la calle de Tanger»…”


A principios de junio de 1884 se informaba de la aprobación, por el Ayuntamiento y la Junta Municipal, el proyecto presentado por el ingeniero D. Laureano Gómez Santa María, de la traída de aguas a la población; “...«Desde los manantiales de Berango, Basarte, Achabale y Jauncoerreca, situados en los montes de la jurisdicción del inmediato pueblo de Berango. Así como el proyecto de recursos municipales para llevar a cabo las obras, acordado por ambas corporaciones. Para ello era necesario en primer lugar dar cumplimiento de lo establecido en el Artículo del 6 de julio de 1877 para la ejecución de obras públicas, someter el expediente a información pública durante quince días, para que durante ese tiempo puedan reclamar los particulares»...”

En julio de 1884, el consistorio de Getxo, ante la dificultad que representaba el cobro diario de los impuestos para cubrir los sueldos de los vigilantes de la playa durante la temporada de verano, acordaba: “...Que los derechos de 10 céntimos por cada caseta sean, abonados por los bañeros que se establezcan con sus casetas en las playas de Erega y Las Arenas, para cubrir con dicho impuesto los trajes de los vigilantes...”


En esas mismas fechas, 3 de julio, los profesores de Lengua y Comercio solicitaban al Ayuntamiento que dieran comienzo los exámenes de fin de curso.

En la próxima entrada veremos cómo para el 7 de julio de 1884, había quedado instalado el telégrafo en el establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos de Las Arenas. Y cómo ese mismo mes la vecindad de Getxo se preparaba ante la llegada de una nueva epidemia de cólera morbo.

jueves, 31 de mayo de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -40-



En la anterior entrada veíamos cómo la administración de propiedades e impuestos de la provincia llamaba a los ayuntamientos a percibir el premio que les correspondía por la cobranza de cédulas personales del ejercicio de l882-83, así como por la formación de padrones y listas cobratorias del propio ejercicio.

A principios de abril de 1884 se daba cuenta del estado de notas, aplicación, aprovechamiento, faltas de asistencia y comportamiento de los alumnos de Comercio y Lengua de esta localidad.

También el camino desde la Avanzada a Las Arenas veía realizar mejoras. El Ayuntamiento de Getxo encargaba a la Compañía del Tranvía, transportar doce vagones de piedra martillada, a razón de 34 reales cada uno, para reponer la ya deteriorada calzada que iba desde ese punto, junto a la Bola, hasta la plazuela de Las Arenas.

Las laderas del monte en la playa de Ereaga eran continuamente atacadas por las mareas. El 24 de abril de 1884, se autorizaba a D. Vicente Suárez, la construcción de un muro en la ladera de Ereaga cómo defensa de las aguas del mar.


Poco a poco los fondos para la creación de la “Sociedad de Salvamento Marítimo de Vizcaya” iban siendo una realidad, por lo que el “Club Náutico de Bilbao” invitaba al Ayuntamiento de Getxo a acudir a una reunión que se iba a celebrar en su sede, en la calle del Arenal N.º 8. En la misma se iban a preparar los reglamento y la inversión de los fondos conseguidos hasta la fecha. El consistorio de Getxo nombró para dicho cometido a D.Luciano de Alday y D. José Ramón de Uriarte.

Los obsequios que se habían realizado, en forma de pasteles y dulces para los niños de las Escuelas Públicas, en el mes de febrero, a instancia del Inspector de Primera Enseñanza de la provincia durante su gira por las escuelas de Vizcaya, además del refresco ofrecido a su acompañante el Gobernador de la Provincia, costaron 226 reales, y parece que dejaron las arcas municipales resentidas, ya que el consistorio acordó no volver a realizar aquellos obsequios en años venideros.

A finales de abril de 1884 eran varios los temas que preocupaban a algunos Ayuntamientos de la Provincia de Bizkaia, entre ellos estaba la utilización de los pastos de ganados por lo que la Diputación Provincial recordaba las normas existentes: “...«Con frecuencia se originan en nuestros pueblos, y hoy mismo penden en no pocos cuestiones sobre pastos de ganado menor en terrenos comunes. Las disposiciones más respetables por su origen son las consignadas en las leyes primera y segunda, titulo treinta y cuatro del fuero de Vizcaya, vigente en esta parte. Estatuyese por la primera de ellas que los ganados se echen a los montes y ejidos altos con guarda y pértiga que los guarde y traiga de sol a sol, y por la segunda se determina cómo los ganados que entran en las heredades ajenas y hagan daño en ellas se podrán prendar y encorralar por los dueños de las mismas heredades, y cómo se ha de proceder para que se haga efectiva la pena y resarcimiento del daño.

El objeto principal de estas leyes, fue evitar los perjuicios que los ganados causaban en las heredades. Da la colindante provincia de Guipúzcoa venían periódicamente a Vizcaya en cierta época del año numerosos rebaños de ganado lanar que no sólo invadían y consumían los mejores y más fértiles pastos del Señorío, sino que además se construían chozas provisionales para albergue de pastores y ganados en montes altos y sitios solitarios, causando en los arbolados, madroñales y jaros contiguos daños de consideración.

Los pastores de aquellos rebaños eran por lo común los autores de los grandes incendios de montes, producidos con objeto de limpiar el suelo de maleza y de que renazca fresca y abundante yerba que se proponen aprovechar a costa casi siempre de incalculables pérdidas y peligros para las comunidades y los particulares.

Por la ordenanza de montes aprobada por real orden de 27 de Noviembre de 1784 se mandó guardar inviolablemente lo estatuido en las leyes forales que hemos citado, y desde 1786 hasta 1866 han venido constantemente las Juntas Generales del Señorío dando disposiciones basadas en las citadas leyes del Fuero.

En 1813 se ordenó a las justicias de los pueblos de Vizcaya que dispusieran inmediatamente que todos los rebaños de ganado lanar forasteros saliesen de los pastos de su jurisdicción, y en 1814, el Señorío, no sólo aprobó esta orden de la Diputación, sino que mandó que todos los alcaldes y fieles procediesen a destruir las chozas construidas para guarida de rebaños por pastores forasteros.

Dos años después el mismo Señorío reiteró estos acuerdos y ordenó que se celase para evitar que por medios capciosos o convenios simulados se eludiesen.

En Junta General de 1823 se reiteraron las mismas disposiciones y se estableció que los guipuzcoanos que quisieran venir con sus ganados a residir en Vizcaya, hubiesen de fijar la residencia al menos por tres ó cuatro años continuos y bajo la garantía y responsabilidad de los dueños de las casas que alquilasen. En 1825 se dictaron enérgicas disposiciones para el cumplimiento de todo lo estatuido en cuanto a pastos.

En 1841 se acordó en junta general que a fin de evitar los graves daños que causaban las cabras y ovejas en los pastos y ejidos comunes, la Diputación tomase enérgicas disposiciones, y a este acuerdo se adicionó con otro en el que se determinaba que todo ganado que se encontrase paciendo en terreno a que hubiese llegado el fuego durante dos años después de la quema, fuese prendado y cayese en comiso»...” Estas eran en resumen las normas que en Vizcaya existían en materia de disposiciones sobre pastos de ganados.


Era el primero de mayo de 1884 cuando el Ayuntamiento de Getxo, a fin de traer el telégrafo a nuestro municipio, realizaba consultas con la Compañía del Tranvía para: “...«Saber la cantidad exigir por la colocación de los hilos, en sus postes, desde Las Arenas a Bilbao»...”

En esas fechas, el Ayuntamiento recordaba las deudas que el municipio tenía con las feligresías de Algorta y Santa María, en concepto de atrasos de 4 años desde 1877, por culto y clero: “...«Las cuales alcanzan los 84.740 reales. Y que ya se habían ido regularizando hasta la cantidad de 7.717 reales, de los cuales se habían abonado al Sr. Beneficiado Artega 823 reales, a D. Victor y al Sr. Egusquiza 3.744 reales, al culto de San Nicolás 1.256 reales, al culto de Santa María 1.256 reales y al organista Sr. Blas 638 reales»...”

Por otro lado el Ayuntamiento autorizaba, siempre que no se distrajera ningún fondo municipal, al 7º Batallón de Artillería de a pie de guarnición en Bilbao: “...«A utilizar el campo o terreno, que se halla en la inmediación de la fuente de Arrigunaga, para establecimiento de la escuela práctica, en la que todos los años realiza sus ejercicios de tiro»...” Se designaba como camino para transportar los materiales necesarios para dicha práctica: “...«El camino que pasa por Pitarrena»...”

En la próxima entrada veremos cómo 1884 las fuerzas armadas seguían dando quebraderos de cabeza al consistorio de Getxo, y este sorteaba como podía sus demandas dando todo tipo de excusas. Y cómo las elecciones a Diputados, venían siendo muy discutidas por algunos habitantes.

lunes, 28 de mayo de 2018

UN PELOTARI DE AREETA : “TXIKITO DE LEKEITIO.”



Un pelotari Txikito”, es lo que la prensa decía, refiriéndose a su estatura, pero que llegó a ser uno de los grandes de ese deporte al que algunos llaman “la mano contra la piedra”, la “Pelota Mano”. Un pelotari Txikito, que ni en su juego ni en su origen dejo indiferente a nadie, y es que a pesar de haber nacido en 1896, en el 2017 volvía a aparecer en la prensa, en la que se cuestiona su lugar de nacimiento.

De la “polémica” acerca de su origen daba cuenta la revista “Herriaren Arima Eibar”, popularmente conocida como “La revista de Eibar”, publicación que se editó por primera vez el año 1952. En sus N.ºs 139 (diciembre 2017) y 140 (marzo 2018), dicha revista reproducía su historial y en uno de ellos surgió la controversia sobre su origen. De su largo historial de la pelota vasca, daba cuenta la prensa histórica, a principios del Siglo XX.


Hablamos de Julio Aretxabaleta Mendiguren “Txikito de Lekeitio”. Bajo ese apelativo, cualquiera hubiera asegurado que se trataba de un pelotari de la villa marinera, en cuyo escudo aparecen representados una ballena y su ballenato siendo arponeados, de Lekeitio.

Julio Aretxabeleta, al igual que otros dos de sus hermanos (María Teresa y Tomás), nace en Las Arenas (Getxo), el día 27 de mayo de 1896, y será bautizado en la Iglesia de San Nikolas de Bari de Algorta. Fue hijo de Juan Tomás Aretxabaleta Urriolabeitia, natural de Gerrikaitz (Munitibar) y de Benita Mendiguren Garagarza, natural de Bergara. Con pocos años, tras el fallecimiento de su madre, se trasladó a Lekeitio, de donde procede su apodo manomanístico. Muy joven, a los 14 años cambiará su residencia a la Ciudad armera de Eibar (Gipuzkoa). Allí empezará a destacar como pelotari. Profesionalmente desarrolló el oficio de modelista de maderas nobles. Se casa con la Eibartarra Luciana Urcelay Aguirrebeña, con la que tuvieron a su única hija Julia Aretxabaleta Urcelay.

Su carrera como profesional de la pelota, al menos por lo recogido en la prensa, se desarrolla en el primer cuarto del Siglo XX. Txikito de Lekeitio debuta en el Astelena de Eibar, a los 16 años, el 26 de diciembre de 1912, lo hizo teniendo cómo compañero a “Mallavia -I-”, ambos jugaron contra “Mondragones”. A lo largo de los 20 años de su vida deportiva, una de sus citas ineludibles fueron la de las fiestas de San Juan de Eibar.

Así durante las fiestas de esta población armera, en junio de 1920, se va a producir una de sus grandes hazañas deportivas. Jugaba Txikito de Lekeitio contra Murua, a decir de la prensa del momento: “...«El partido careció de interés, pues el de Lequeitio dejó a su enemigo en 20 a 7»...” Como el resultado fue rápido, y el público lo demandaba, se concertó otro partido entre los mismos contrincantes, con saque del 2, desarrollándose la pelea en idénticas condiciones que la anterior, puesto que Txikito se llevó el partido de calle, y eso que jugó con un dedo lesionado.

Pero no todos los partidos fueron victorias, algunos que jugó en pareja, a pesar de su buen juego, no tuvieron el éxito apetecido. Eran las fiestas de San Juan de ese año. Eibar presentaba un aspecto soberbio, a pesar de la honda crisis producida tras el cierre de los principales mercados eibarreses en el exterior (Rusia y Turquía), la villa iba recobrado su pujanza industrial. Las fondas, las casas de comidas, los restaurantes, las casas particulares, todo el pueblo estaba lleno de forasteros. Se iba a celebrar un gran partido de pelota, decía la prensa entre: “...Zapaterito y Chiquito de Lequeitio contra Chiquitó de Azcoitia y Chortena. El partido era a veinte tantos, y desde el primer momento se vio el dominio de la segunda pareja, dominio tan marcado que estuvo el dinero cien a uno. Sin embargo, Zapaterito y chiquito de Lequeitio tuvieron briosas arrancadas, que pusieron en grave aprieto a la pareja contraria. Partido que al llegar a los veinte tantos, la pareja primera solo había conseguido llegara al tanto 14...”


Según recordaba el propio Txikito, en la revista “Herriaren Arima Eibar”: “...uno de los partidos de más grato recuerdo fue el jugado el año 1921, contra Chiquito de Azcoitia y Baltasar, en compañía de aquel gran pelotari que en vida se llamó Zapaterito de Lequeitio. Tras una lucha dura y enconada de más de dos horas, y en contra de todos los pronósticos, resultamos vencedores por 22 a 20...”

En enero de 1922, en un partido en el que contendieron Txikito de Lekeitio, sacando del dos contra Txapasta, con saque libre. Después de varias alternativas y numerosas igualadas en el tanto, venció el primero por dos tantos.

Y es en ese año, un 13 de diciembre, cuando en un espectacular partido jugado en el Astelena, en el que contendían el gran Mondragonés junto al veterano Baltasar, estos con distintivo rojo; contra Echave II y Txikito de Lekeitio, ambos de azul. En un partido que mantuvo hasta el último momento la tensión, que la prensa local definía cómo: “…«La cátedra se inclinó a favor del bando rojo, ofreciendo el ágio en proporción de 20 a 13; pero que cambió de parecer ante el empuje de los azules que venían dispuestos a demostrar que no se arredraban ante enemigo tan temible, y que en materia pelotística eran de tener en cuenta, y así, con esta convicción, comenzaron desarrollando juego envolvente, trayendo en continuo jaque al as de la pelota, al formidable Mondragonés, con jugadas magistrales de Echave, arrimadas y cortadas con toda exactitud y ma temáticamente medidas, y con la acertada y hábil cooperación de Chiquito, que desconcertaron a los adversarios. Haciéndose dueños de la cancha y del tanteador que marcó durante la ruda lucha 9 azul por 1 rojo en la primera decena, dominando con ventaja en la segunda hasta el tanto 20, en que los tantos se suceden, defendidos con tenacidad por ambos bandos. Destacándose en esa etapa Mondragonés, que bien secundado por Baltasar consigue alcanzar a los rojos y colocándose a 20 tantos para 22»...” Cuando saca Txikito y hace tanto, restado el siguiente, el definitivo, el partido se lo apuntan los azules en reñido peloteo, logrando del público una cerrada ovación que confirmaba la victoria de los azules. La prensa decía: “...«Es un fenómeno del juego a pelota este Echave II, un maestrazo; y es muy grande este Chiquito de Lequeitio, que ha crecido mucho»...” Se referían como pelotari.

Algunos de los partidos que jugó Txikito en parejas, lo hizo con algunas dificultades en el desarrollo del juego. El 6 de febrero de 1923, teniendo como compañero a Mondragonés, según contaba el diario “El Liberal”, lo hizo de la siguiente manera: “...«En primer término contendieron el gran Mondragonés, llevando de compañero a Chiquito de Iequeitio, con la limitación este último de jugar con la izquierda libre y con la derecha “aire”, contra Echave II y Ansola, éstos con saque del 1 y los primeros del 3»…” A pesar de lo cual, la pareja de Txikito ganó el partido por 22 a 16.

Entre las historias de este manomanista, está la de haber inaugurado el “Frontón Elorza” de Eibar, un 27 de junio de 1924, durante las fiestas de San Juan de la Ciudad Armera. Frontón que desapareció tras el bombardeo de Eibar, por la aviación franquista, el 26 de abril de 1937. Era un bello pabellón de 19 metros de largo, cubierto, conocido como “Salón Giputza”, que funcionaba como teatro y cine.

En algunas ocasiones, los partidos de pelota en los que participó, fueron de carácter benéfico, como el que se jugó en el Frontón Astelena, el día 30 de noviembre de 1925, festividad de San Andrés, con objeto de recaudar fondos a beneficio de los soldados eibarreses que se encontraban en África. Participando en dicho partido los hermanos Irureta contra Mallabia II y Txikito de Lekeitio.


Al igual que volverían a repetir, en la noche del 21 de julio de 1926, en la que competirían a beneficio de uno de sus vecinos, Juan Carral, que llevaba mucho tiempo enfermo. El partido los siguientes contrincantes Chapasta y Txikito de Lekeitio contra Marino y Errasti, ganando los primeros tras de una palea competidísima, después de la igualada en el penúltimo tanto a 21.

Uno de los últimos partidos de los que he logrado encontrar datos, fue el jugado durante las fiestas de San Juan de 1931. En el se enfrentaron Txikito de Lekeitio y Uribe a Gurruchaga y Aulestiarte derrotando por siete tantos los primeros a los segundos.

Su último encuentro profesional fue en el año 1932, en el frontón Astelena de Eibar, teniendo como compañero a Saturnino Arriola (Chirloya), ambos jugaron contra los elgoibartarras Arriola y Gurruchaga.

Más tarde, en noviembre de 1934, ya se hablaba en el diario “Excelsius” como: “...«el expelotari de mano Chiquito de Lequeitio, actualmente juez en la cancha del Astelena»...” Seguiría en contacto con el mundo que tantos triunfos le deparó, alternado su afición con su profesión de modelista.

Txikito de Lekeitio, Julio Aretxabaleta, fallece en la Clinica Guimón de Bilbao a los 66 años, el día 27 de mayo de 1962. El funeral se celebró en la parroquia de San Andrés Apóstol de Eibar, y sus restos fueron inhumados en el cementerio de dicha localidad.

Quiero agradecer al también Eibartarra Eusebio Gorritxategi Agote, su ayuda para realizar esta entrada.


jueves, 24 de mayo de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -39-



En la anterior entrada veíamos cómo en agosto de 1883 el consistorio desarrollaba obras de urbanismo frente a la antigua Fonda San Ignacio. Y la Compañía del tranvía proponía al Ayuntamiento la celebración de una fiesta Veneciana en Las Arenas, en agosto.

A mediados de noviembre de 1883, la administración de propiedades e impuestos de la provincia llamaba a los ayuntamientos a percibir el premio del 3,40% que los correspondía por la cobranza de cédulas personales del ejercicio do l882-83, así como el 1% por la formación de padrones y listas cobratorias del propio ejercicio. El Ayuntamiento de Getxo delegaba en el correo peatón D. Antonio San Martín, el cobro de las cantidades que le correspondían en la Caja de la Administración Provincial.

Las relaciones del barrio de Algorta con las maniobras del ejército, en nuestros barrios, tuvieron sus más y sus menos. En noviembre de 1883, en las actas municipales, se hacía constar que: “...Con motivo del ejercicio de tiro al blanco desde la Campa del Castillo al mar, reventaron en el aire varias bombas esparciendo sus cascotes entre la población, lo cual motivó gran desasosiego entre la población, por cuanto alguno de los restos que pesaba más de 12 libras, cayo sobre alguna casa cercana a la iglesia de San Nicolás...”

Y ya entramos en 1884, año que traería nuevas mejoras al municipio, esta vez relacionadas con la instalación del telégrafo en nuestro Pueblo. El 15 diciembre de 1883, el consistorio de Getxo había solicitado la mediación del Diputado a Cortes D. Eduardo Aguirre para que mediara ante el ministerio, en nombre del Ayuntamiento para solicitar la instalación de dicha estación telegráfica. El 8 de enero de 1884 se recibía una contestación de dicho político: “...referente a la estación telegráfica que se desea establecer en esta población de Algorta y de las gestiones que venía realizando...” El consistorio le mostraba su agradecimiento por ellas.


En febrero de 1884 era el Semáforo de la Galea el que llevaba noticias al libro de plenos. Se nombraba primer vigía del mismo a D. Miguel Morales, a quien se cedía un terreno contiguo para que pudiera cultivarlo. Mientras que de la carretera a Plenzia, estaba echada la grava hasta Sopelana, solo faltaba completar el tramo hasta Algorta. En marzo se trabajaba sobre el camino que iba desde Jauregi hasta la iglesia de Santa María. Y por fin, el 3 de febrero de 1884, llegaba el primer coche desde la Villa de Plentzia a Las Arenas.

Los ingresos de los abastos municipales, que el 7 de febrero de 1884 se daba información en el pleno del Ayuntamiento de Getxo, ascendían a: Por vinos y aguardientes consumidos en Getxo durante el año 1883: 4.677,2 Pesetas. Por suministros de piensos y pan a las tropas del ejército, durante los meses de agosto y octubre: 157,25 pesetas. Quedando por cobrar del mes de noviembre 75 pesetas. Por no haber presentado, el rematante, toro para correr durante las fiestas del verano: 50 pesetas. Por derechos de limpieza del matadero durante el mes de enero: 17,50 pesetas.

En esas fechas, algunos vecinos del barrio de Las Arenas, no parecían estar muy satisfechos del servicio de correspondencia (correo). Al parecer los retrasos muchas veces no eran de horas, si no de días. El Ayuntamiento derivaba la queja al Administrador Provincial de Correos, que era la persona responsable de la distribución en la Provincia para que remediara aquellos fallos de servicio.

Como explicaba con anterioridad, el servicio de telégrafos, no solo era una necesidad, si no que empezaba a ser una realidad en nuestro Pueblo. A primeros de febrero de 1884, el Ayuntamiento de Getxo, tras recibir una instancia del Director del Telégrafo Inglés, situado en Las Arenas, acordaba pasar dicha instancia al Departamento de Fomento municipal, para que el maestro de obras (arquitecto) D. Francisco Ciriaco de Menchaca, señalara al solicitante los terrenos que habían sido comprados a la Familia Aguirre, para tal fin. En ese año los vecinos de Algorta trataron de instalar el servicio de telégrafos en el Ayuntamiento (San Nikolas), por cuenta del municipio.

Por fin el arreglo del camino peatil, que iba desde la encrucijada de Jauregi hasta la Iglesia de Santa María, salía a remate el 16 de febrero de 1884.

El 21 de febrero de ese mismo año, se daba lectura al expediente aprobado por la Diputación de Provincial, relativo a la demolición del antiguo matadero, y a la construcción de una pequeña casa para habitación y despacho de carnes frescas. En la discusión desarrollada en el pleno municipal decían: “...Para poder llenar las necesidades de este vecindario que siempre va en aumento...” No obstante el proyecto aprobado por la Diputación era escaso, por pequeño en dimensiones, por lo que el Consistorio decidía que se aumentara el tamaño de la edificación: “...Se aumente y modifique el plano de dicha casa, incluyendo una alcoba donde se pueda secar las pieles de las reses...” El 28 de febrero de 1884 se sacaba a subasta dicha obra, que se iba a realizar en el punto denominado Altamira, en el barrio de Algorta, que entonces se encontraba en la calle Tetuán (Actual Avenida Basagoiti). Las obras fueron realizadas por el rematante D. Francisco de Fullaondo, a quien acompañaba cómo fiador D. José Antonio de Cortina.

En esa misma fecha, se daba cuenta del obsequio que hacía la Compañía del Tranvía al Ayuntamiento de Getxo para el traslado: “...«De forma gratuita, para trasladar a Bilbao, a los mozos quintos, a quienes no se cobrará el traslado»...” Aquel transporte se realizó el día 21 de febrero de 1884.


El Ayuntamiento de Getxo, el 15 de marzo de 1884, anunciaba la feria de ganado que se venía celebrando en la campa de Alango, para el 19 de ese mismo mes.

En la próxima entrada veremos cómo el camino desde la Avanzada a Las Arenas veía realizar mejoras. Y cómo las laderas del monte en la playa de Ereaga eran continuamente atacadas por las mareas, lo que obligó a realizar un muro en la ladera de Ereaga para defensa de las aguas del mar.