MEMORIAS DE GETXO

jueves, 17 de octubre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -120-



En la anterior entrada veíamos cómo tomaba posesión el nuevo Ayuntamiento de Getxo salido de las elecciones del 1 de diciembre de 1889.

El 23 de enero de 1890 se daba lectura a las cuentas del periodo 1888-1889, en la que el Secretario municipal decía: “...Leí con clara e inteligible voz el dictamen de la Comisión de Hacienda. Quedando aprobadas también las cuentas: Cargo 97.939,11 pesetas, Data 83.856,27 pesetas, existencias (para el ejercicio 1889-1890) 14.352,84 pesetas...”

D. Juan Bautista Manene, que tenía su residencia en Mundaka, solicitaba al consistorio el 23 de enero, ser anotados en el padrón municipal de Getxo, él y su familia: “...Porque he abierto nueva casa en la calle Mayor n.º 57, tercer piso, de Algorta...”

En esos días se levantó un viento huracanado que provocó destrozos en puertas, ventanas, chimeneas y cristales. Las ramas de algunos árboles fueron desgajadas por la fuerza del viento y algunos faroles de Algorta resultaron rotos. El rematante del alumbrado del barrio informaba: “...Que han quedado inservibles 19 faroles, a consecuencia del fuerte viento de las últimas noches...” Por lo que el consistorio ordenaba reconocer y reparar dichos faroles de forma inmediata.

El reloj de la torre de la Iglesia de San Nicolás, a lo largo de diez días, fue reparado por el relojero D. Francisco Murua, y su coste por dietas supuso para las arcas municipales 30 pesetas.

El cargo de Concejal y vocal asociado de la Junta Municipal, que era la ocupación que tenía D. Juan José Unzaga, por lo que para completar el número de miembros de la Junta, se procedió a sortear entre los miembros de sección primera, el miembro que iba a ocupar dicho cargo. La llamada “Junta Municipal”, estaba constituida por todos los Concejales del Ayuntamiento y un número igual de Vocales asociados, designados por sorteo entre los contribuyentes del distrito, a ella correspondía la aprobación de presupuestos y la revisión y censura de cuentas. La ley electoral del 20 de agosto de 1870 establecía que: “...La formación de los presupuestos corresponderá a los Ayuntamientos, y su aprobación a las Juntas municipales. Las funciones ejecutivas y de representación del Gobierno correspondían al Alcalde; la función deliberante pertenecía al Ayuntamiento, salvo en lo económico, que correspondía a la Junta Municipal...”


En Las Arenas existía una fábrica de alcoholes propiedad de D. Felipe Mattern, el mismo era el rematante de los arbitrios de los alcoholes de dicho barrio. Debido a un conflicto sobre dichos arbitrios, el consistorio de Getxo acudió a la “Diputación de Vizcaya” solicitando: “...Se digne a manifestar la regla de conducta que esta corporación debe observar, acerca de lo que, con perjuicio del rematante de los arbitrios municipales, está sucediendo en la fabrica de alcoholes establecida en Las Arenas...” D. Felipe Mattern disponía de una Casa de Campo con jardín cercado de pared, colindante con la finca pinares del Sr. Chávarri, a 160 metros de la estación del ferrocarril en Las Arenas.

El 23 de enero de 1890 el Ayuntamiento de Getxo consideró necesario proceder al amojonamiento entre su jurisdicción y Leioa: “...Siendo conveniente fijar el amojonamiento de la línea divisoria entre esta jurisdicción y Lejona en el muelle de Las Arenas, acordamos se convoque a la comisión de deslinde de Lejona para que en unión de la de este Municipio practique las expresadas operaciones el día 25 del actual a las nueve de la mañana...”

El 1 de enero de 1890 se procedió al sorteo del cargo de Concejal y vocal asociado de la Junta Municipal entre los miembros de sección primera para remplazar a D. Juan José Unzaga, en aquel sorteo resulto elegido para el cargo D. Martín Berasaluce.

En esa misma fecha el Ayuntamiento de Getxo decidía nombrar un letrado con carácter de consultor para los diferentes negocios y asuntos que tuvieran carácter de difícil resolución, nombrando al abogado D. Lorenzo Areilza.

Al realizar el cambio de alcaldía, el Presidente entrante D. Eladio Sustacha recibía del saliente D. Pedro Amezaga una serie de capitales de gran importancia para Getxo: “…Por un lado una inscripción intransferible de capital nominal de 560.772,22 pesetas al 4%, de la que habían sido cobrados los intereses hasta el 1 de octubre de 1889. Otra inscripción de 6.567,77, también al 4%, de la que también se habían cobrado a la misma fecha los intereses. Seis obligaciones de aguas de a 250 pesetas al 5% de un legado hecho para el Hospital de Algorta por el Sr. Bermejillo. Unos papeles referidos a un depósito de 3.356,37 pesetas existentes en el Banco de Bilbao. Tres resguardos en el mismo banco de 31.599, 31.271 y 31,519 pesetas de cinco títulos, que juntos importaban 5.000 pesetas de la deuda consolidada. Cuatro títulos del Banco Bilbao que en conjunto sumaban la cantidad de 90.000 pesetas, de deuda perpetua, pertenecientes a la Fundación de la Escuela de Niñas Pobres de San Martín. Y una cantidad en billetes del Banco de España de 5.551,33 pesetas de saldo de la misma escuela. Además de otra pequeña cantidad de 77 pesetas del rematente del alumbrado municipal...”

El maestro de Santa María de Getxo tomaba posesión de la casa habitación que el Ayuntamiento de Getxo le había facilitado y que era propiedad de D. Domingo Zugazabeitia.


El buque inglés “Nellie” que entraba a puerto con un cargamento de carbón por la ría, quedaba varado entre la escollera del muelle nuevo de Portugalete y la isla de Santa Clara, con su proa algo hundida y algunas averías en la misma por donde hacía agua. Dos días más tarde, el 4 de febrero, el que sufría un naufragio en el banco del Nordeste de la barra eran el vapor inglés “Oakdene”, que venía cargado de cok para los Altos Hornos; al no tener una lancha que lo remolcase dio media vuelta quedando varado con la proa hacia el mar.

En esa misma fecha un viejo conocido de Las Arenas (actualmente Romo), trasladaba su comercio de platería, de la calle Correo de Bilbao nº 4 al 18, el motivo que aducía para el traslado era el alto precio que tenía que pagar: “...Por haberme subido la renta de 11.534 a 24.000 reales...”

En febrero de 1890, a decir de algún usuario, no parece que las condiciones del pasaje entre Las Arenas y Portugalete fuera muy cómodo, escribían en “El Noticiero Bilbaíno”, el 25 de dicho mes: “...Es verdaderamente escandaloso lo que sucede con la lancha del pasaje de Portugalete a Las Arenas. Las dos escalas de madera de de las que se sirven están en un estado inservible. Ni hay una hora de empezar el servicio ni de concluir, este se hace al capricho de los barqueros. En las lanchas donde está establecido que no pueden ir más de 30 personas, van 60 en amable compañía de otras tantas cargas y unos cuantos cerdos...”

En la próxima entrada veremos cómo era solicitado por algunos ganaderos de Santa María de Getxo poder volver a celebrar el día 1 de marzo la feria de ganado que en esa fecha se había venido celebrando, hasta su traslado al 1 de octubre, con motivo de la Fiesta del Ángel.

lunes, 14 de octubre de 2019

EL NAUFRAGIO DEL VAPOR EL VALLE



Entre los múltiples naufragios acontecidos en el Abra el del vapor “Valle” podría considerarse uno de los más aciagos ya que se llevo al fondo del mar a 13 de sus tripulantes y al piloto del vapor “Serantes”, que acudió en su ayuda. El día 28 de enero de 1900 salía de Puerto el vapor “Valle” rumbo a Inglaterra cargado de mineral. La mala fortuna y el temporal fueron las causas de su perdición.

El tiempo, el día 29 de enero de 1900, fecha en la que se produjo el siniestro, presentaba las siguientes características: “...Desde ayer, a primera hora de la tarde era ya imponente el estado de la mar, reinaba una mar muy fuerte. En Las Arenas, las grandes olas rompían en la playa al mismo pie de los palacios, inundándolos. Por la noche continuó el mal tiempo con fuertes chubascos y granizo, acompañados de relámpagos y truenos espantosos, alternando con ese ruido el del violento huracán. Algunos de los vapores que se hallaban fondeados y amarrados en las boyas de la ría, entre muelles, rompieron las boyas y amarras a causa de la fuerte resaca, teniendo que marchar a refugiarse a la dársena de Axpe. Desde la Galea a Punta Lucero es todo un rompiente en el Abra...”

Eran varios los diarios que informaban sobre la desgracia, tanto de Bilbao como de Madrid, entre los locales se encontraban “El Noticiero Bilbaíno” y “El Nervión”; entre los madrileños, “El Globo”, “El Heraldo de Madrid”, “El Mundo Naval Ilustrado” y otros.

El diario “El Nervión” del 30 de enero de 1900 decía en su portada: “...Siniestro Marítimo. El vapor “Valle”, el sábado último salió de nuestro Puerto para el de Rotterdan, con mineral, el vapor “Valle”, perteneciente a la Compañía Cantábrica de Navegación, domiciliada en esta Villa y dirigida por Rufino de Orbe y Juan de Gobeo. El horrible temporal envolvió a dicho barco; a las once de la mañana del domingo y a una distancia de unas sesenta millas, sufrió tan duros embates, que se le abrió una vía de agua. El capitán dictó inmediatamente las disposiciones necesarias para preparar el salvamento. Una hora después, cuando vio que era inevitable la pérdida del buque, mandó lanzar los botes, en uno de los cuales se colocaron ocho tripulantes, después el segundo piloto y el agregado y por último el capitán, que no cesaba de gritar con todas sus fuerzas a los demás para que abandonaran el vapor. No se sabe si por desconocimiento del espantoso peligro o por el terror que causaba el estado de la mar, trece individuos, entre ellos el primer oficial y en su mayoría gente de las máquinas, no imitaron con la prontitud debida la conducta de los demás y fueron victimas de la catástrofe. A las doce y media se fue el “Valle” a pique...”

Cerca, a escasa distancia, el vapor “Serantes” que había salido también del Abra y luchaba contra la embravecida mar, vio a este pelear contra las olas y hundirse: “...Durante media hora el “Serantes” y el vapor “Valle” lucharon contra las olas sin poder acercarse. La pericia de ambos capitanes permitió al fin que a las tres y media de la tarde, tras poderosos esfuerzos, los tripulantes de la lancha que había naufragado, fueran recogidos, diez del bote y uno, el cocinero, de las olas con las que luchaba desesperadamente...” Pero no serían estos los supervivientes ya que: “...Poco después una victima más aumentaba el número de ahogados, el piloto del Serantes, Máximo Salazar, natural de Olaveaga, fue barrido de la cubierta por un terrible golpe de mar, y todos los esfuerzos realizados para salvarle fueron inútiles...”

El “Serantes” entraba a puerto de arribada, a las dos de la tarde, después de hacer una hábil maniobra en la que perdió un ancla. Una hora después desembarcaron los náufragos. El diario “El Nervión” ofrecía en sus paginas la lista de los once tripulantes salvados: “...El Capitán del “Valle” Francisco Zaragoza y López. Segundo oficial Alejo San José. Contramaestre José Pérez Morales. Agregado Manuel Urizar Villa. Marineros: José Quinteiro Lago, Pedro Juan Millán y Francisco San Isidro Domínguez. Camarero Félix Zugazaga y Bilbao. Marmitón Fabio Erezuma Ubarri. El cocinero y el mayordomo se quedaron ayer en el Desierto, ignorándose sus nombres...”

Pero pasados tres días del infortunio, el 1 de febrero de 1900, nuevamente el diario “El Nervión” llevaba a sus páginas un hecho de arrojo y valor que costó la vida a uno de los tripulantes del “Valle”: “...Hemos sabido que el primer maquinista de dicho vapor Manuel Rodríguez Oyarbide, en el momento en que se le abrió al barco la vía de agua, se ocupó ante todo y sobre todo de achicar el agua, con desprecio a su propia vida, y cuando perdió toda esperanza de que su tarea era en vano, subió a cubierta, de donde le arrebató, según se cree, un violentísimo golpe de mar...”

Otro de los diarios, este madrileño, que informaban sobre el naufragio, “El Mundo Naval Ilustrado” del 20 de febrero de 1900, relataba lo siguiente: “...El Valle iba rumbo a Inglaterra, cargado de mineral, luchando con el duro temporal del NO. que reinaba en todo el golfo de Vizcaya, cuando una ola enorme que se le encapilló por la proa le desfondó la escotilla de la cubierta alta e inundó el compartimiento de aquel extremo, con lo que el buque quedó inclinado de proa, u hocicado, como se dice en el argot marítimo. Inmediatamente se procedió a arribar, con la esperanza de tomar puerto; pero como cada ola metía a bordo una nueva cantidad de agua, el buque se iba hundiendo de proa. Fue preciso resolver el abandono. El Vapor “Serantes”, también de matrícula de Bilbao, que iba igualmente con averías y no podía atravesarse dio la vuelta y se colocó al costado del Valle, en cuya proa, ya debajo del agua, llegaba esta al palo trinquete. Arriaron dos botes que se hicieron pedazos contra el costado y al tercer intento no consiguieron verlo en el agua sin que corrieran igual suerte. A él se arrojaron los tripulantes del citado “Valle”, y los últimos tuvieron que hacerlo a nado. El vapor “Valle”, vencido el punto muerto del exceso de flotación, se hundió rápidamente, llevándose al fondo a 13 tripulantes...”

En el caso del vapor “Valle”, el salvamento solo alcanzó a poco menos de la mitad de la tripulación, que se componía de 22 tripulantes. El buque se hundió sepultando con él al primer piloto y otros 12 tripulantes. El vapor “Valle” fue construido en 1888, cargaba 3.250 toneladas, y tenía máquinas de triple expansión.

jueves, 10 de octubre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -119-



En la anterior entrada de esta serie veíamos cómo la prensa diaria bilbaína hablaba sobre el informe de la Comisión de Hacienda de la Diputación, relativo a la aprobación de las bases para la organización de la beneficencia hospitalaria.

El día 1 de enero de 1890 tomaba posesión el nuevo Ayuntamiento de Getxo, salido de las elecciones del 1 de diciembre de 1889. La nueva corporación iba a quedar formada por las siguientes comisiones:

Alcalde: D. Eladio Sustacha

Hacienda: D. Mateo Ajuria y D. León Beitia.

Obras Publicas, caminos y vías: El Primer Teniente de Alcalde D. Idelfonso Arrola y los regidores D. Juan José Unzaga y D. Bautista Carrandi.

Fomento, Policia Urbana y Rural, Deslindes: El Síndico D. Ramón Barandica y los regidores D. Sebastián Sainz, D. Pedro Icaza y D. José Eguia.

Reconocimiento de leche, pan, pesa y medidas de los establecimientos públicos: Dos concejales cada mes, comenzando por enero con D. Idelfonso Arrola y D. León Beitia.

Para los acasos en que hubiera que evacuar en el barrio de Las Arenas obras, fomento y policía quedaba nombrado el vecino de ese barrio y segundo Teniente de Alcalde D. José María Azpiri.

Regidor Interventor: D. Mateo Ajuria.

Y para cumplimentar la circular del Gobernador de la Provincia, del 27 de diciembre último: “...Para nombrar una comisión en su seno, para que sin levantar mano forme la lista de compromisarios…” Se nombraba a D. Idelfonso Arrola, D. Juan José Unzaga y D. Bautista Carrandi.

El día 2 de enero de 1890, en cumplimiento de lo dispuesto en la Ley de Reclutamiento, acordó el Ayuntamiento: “...Dar comienzo al alistamiento de los mozos residentes en Getxo, disponiendo se convoque al Sr. Juez Municipal y a los curas de ambas parroquias para que con los libros respectivos de nacimientos registrados en el juzgado y el de bautizados concurran al acto...” El alistamiento de mozos se realizó con el listado de los nacidos en 1871, se componía de un contingente de 35 mozos.


En esa misma fecha se inscribía la tercera parte de la casa llamada “Palacio” de Santa María de Getxo a nombre de D. Juan José Ibatao.

A comienzos de 1890 llegaban noticias alarmantes de distintos lugares del mundo desde San Petersburgo a Cádiz y de Bucharest a Nueva York. Se trataba de una de las pandemias que causó más muertes en todo el mundo, la Gripe de 1889-1890, conocida también como “La Gripe Rusa”. Algunos medios relacionaban esta epidemia con la Exposición Universal de París. Se extendió en tan solo cuatro meses por gran parte del mundo. La primera epidemia gripal fue la que ocurrió en 1510, su origen parece que estuvo en África. Le siguieron otras a lo largo de los Siglos XVIII y XIX, a partir del primer cuarto de este último siglo se sucedieron una epidemia de gripe con otra de cólera. En los inviernos de 1847 a 1852 acaecieron nuevas epidemias gripales, hasta llegar a la de 1889-1890 que continuaría hasta finales del Siglo XIX, que sería el preludio de una más grave, la de 1918 que partiendo de los Estados Unidos recorrió el mundo dejando más de 20 millones de muertes. El día 4 de enero de 1890 la Junta Provincial de Sanidad según informaba el “Diario de Bilbao” decidía: “...Celebrar una sesión para tratar sobre la epidemia reinante y tomar medidas. Tras evaluar los contagios decidieron que era benigna y no consideraban fuera necesario tomar ningún acuerdo...” Y a pesar de que el Director del Instituto Provincial propuso la suspensión de las clases, el acuerdo fue el de: “...Reconocer los locales de enseñanza y ver si disponían de las condiciones de higiene requeridas...” Mientras en San Sebastián la epidemia causaba estragos: “...No había casa en la que no hubiera uno o dos enfermos...” A una de las secuelas de la nueva epidemia algunos la llamaban “dengue o trancazo” y sus síntomas eran los de un catarro bronquial con poca fiebre.

El 5 de enero de 1890 mediante un oficio del cura párroco de Santa María de Getxo solicitaba: “...Se nombre por la municipalidad un vecino para ejercer por dos años el cargo de vocal de fábrica de estas parroquia según se venía haciendo en los bienios anteriores...” El Ayuntamiento acordaba nombrar para el cargo a D. Juan José Camiruaga.

El Ayuntamiento recomendaba a la comisión de Fomento y Policía Urbana que se procediera a la poda del arbolado público.


El día 5 de enero salía para Liverpool una comisión de la Sociedad de Prácticos Lemanes para adquirir un nuevo vapor con destino al practicaje. Estaba previsto que entrara en servicio a principios de febrero de 1890. Durante 1889 habían entrado a puerto 4162 barcos, de ellos 2013 fueron ingleses.

Por entonces el Ayuntamiento de Getxo estaba suscrito a “La Gaceta Agrícola”. Era una publicación del Ministerio de Fomento, creada el 1 de agosto de 1876 y destinada a expandir los conocimientos agrícolas y ganaderos. El almanaque comenzó a publicarse el año 1877. Tenía una periodicidad cuatrimestral y la suscripción semestral era de 18 pesetas.

En la próxima entrada veremos cómo se daba lectura a las cuentas del periodo 1888-1889.


lunes, 7 de octubre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -118-



En la anterior entrada veíamos cómo la prensa diaria bilbaína hablaba sobre el informe de la Comisión de Hacienda de la Diputación, relativo a la aprobación de las bases para la organización de la beneficencia hospitalaria.

Era a mediados de diciembre y algunos cazadores de Las Arenas eran denunciados por varios vecinos debido a los abusos que cometían en este barrio y en el próximo de Leioa, deteriorando los huertos, además de las sustracciones de verduras y coles.

Por esas fechas la pared del caserío “Piñaga” de Getxo presenta un estado ruinoso y amenazaba con caer. Dicha heredad era propiedad de D. Tomás Uria.

Por entonces el barrio de Las Arenas ya contaba con un local destinado a varios usos, entre ellos el de servir como centro de retención: “...Se hace constar en este pleno de noviembre que el barrio de Las Arenas cuenta desde julio último, por cuenta del Ayuntamiento, con un local decente y adecuado, destinado a la retención en él provisionalmente de diferentes personas malhechoras y sospechosas, así como para otros servicios o guarda de efectos pertenecientes al municipio, siendo su alquiler anual de 200 pesetas...” Finalmente el Ayuntamiento acordó: “...Asignar al maestro de Santa María para vivir el y su familia la habitación alta o piso principal, de la casa construida por D. Domingo Zugazabeitia, de la calle San Nicolas en Algorta, abonando el municipio de sus fondos la renta anual de 250 pesetas por dicha habitación...”

Era el 19 de diciembre de 1889 cuando las obras en las calles de Algorta tomaban buen ritmo, comenzaba el enanche de “Torrena”: “...La Diputación Provincial accede a la petición del Ayuntamiento de Guecho para realizar el ensanche de la entrada de Torrena, en el trozo de carretera comprendido entre las plazuelas de Calvetena y Amesti, costeándolo a partes iguales entre ambas entidades...” En aquel trozo de calle se había suspendido una obra que trataba de realizar en un terreno de su propiedad D. Tomás Goicoechea, por lo que el consistorio solicitó a la Diputación que se levantara la prohibición.

El alguacil de Las Arenas D. Eusebio Uriona, por esa época, era el encargado de realizar los viajes a Bilbao para asuntos municipales, cobraba por dichos viajes 1,70 pesetas.


La asistencia actos litúrgicos era algo habitual de aquellas corporaciones municipales: “...Acuerda el Ayuntamiento asistir en Corporación a misa mayor de la parroquia de San Nicolás de Bari de Algorta, el día 25 del actual, con motivo de la festividad del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo...”

El 26 de diciembre de 1889 acordaba: “...Que con fin de dar posesión al nuevo Ayuntamiento se celebrara una reunión el día de enero próximo, a las nueve de la mañana, en esta casa consistorial, y para ello se convoque a los concejales proclamados el pasado día 8 de diciembre...”

El Ayuntamiento de Getxo iba creciendo y ya se hacía necesaria la figura del Arquitecto Municipal por lo que acordaron nombrar al bilbaíno D. Eladio Iturria para ocupar ese puesto.

Durante la noche del 28 al 29 de diciembre de 1889 un nuevo siniestro marítimo vino a turbar la vida de nuestro pueblo y sus entornos: “...Los vapores “Nervión” y “Cantabria”, que estaban sacando de la barra un buque inglés, chocaron entre si, y ambos fueron a pique. Al parecer el buque pego una arremetida contra uno de los remolcadores, envistiendo este al otro remolcador. Al “Nervión” le daban por perdido y al otro remolcador, el “Cantabria”, que estaba en muy mala situación, parecía que había algunas esperanzas de salvarle, para ello acudió al lugar del siniestro el ingeniero del Puerto D. Evaristo Churruca, quien estudió la situación desde el muelle. La canal había quedado obstruida, no pudiendo los buques salir ni entrar por la ría. Las olas arrojaron a la playa de Las Arenas algunos trozos de la chimenea del “Nervión” y varios tablones. Por la noche dos buzos llegados desde Castro reconocieron el “Nervión” para ver si se podía intentar su salvamento, pero al no ser posible hacerlo se hablaba de volar con dinamita el vapor, para dejar libre el paso de la ría. La situación del “Cantabria” iba empeorando por lo que decidieron dejarlo a su suerte…”


Antes de terminar el año 1889 se producía una nueva distribución de los médicos de Santa María y Algorta: “...Teniendo en cuenta la renuncia presentada por D. Antonio Barrena, médico titular de Algorta, y considerando la necesidad de que ni en un solo día falte la asistencia médica a los enfermos pobres. Acuerda este Ayuntamiento dejando ratificado el nombramiento de médico titular de la Parroquia de Santa María que conserva D. Gabriel Gori, nombrara también a este médico titular de una parte de la Parroquia de Algorta desde el 1 de enero próximo de 1890, para la asistencia de enfermos pobres. Y de la otra parte de Algorta será el actual titular D. Manuel Hormaeche...”

Terminaba aquel 1889 que había sido muy intenso, sobre todo por el intento de desanexión de Las Arenas, reflejando en la prensa bilbaína una de las tristes noticias del año, el fallecimiento de “Antón el de los Cantares”, D. Antonio de Trueba, autor entre otras obras de “El Libro de los Cantares”, que había fallecido en marzo de 1889.

En la próxima entrada veremos cómo fue la toma de posesión del nuevo Ayuntamiento el 1 de enero de 1890.

jueves, 3 de octubre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -117-



En la anterior entrada veíamos cómo muchas familias solicitaban la conexión de sus viviendas con la red municipal de aguas fecales. Esta entrada será un poco más larga que las anteriores para terminar el año 1889

El 25 de noviembre la prensa diaria bilbaína hablaba sobre el informe de la Comisión de Hacienda de la Diputación, relativo a la aprobación de las bases para la organización de la beneficencia hospitalaria. En dicho artículo hablaban sobre la disposición de la Diputación para “atender a la humanidad doliente”, haciendo referencia a la frase del libro del Pentateuco: ”...Yo te mando que abras la mano a tu hermano menesteroso...” El 26 de ese mismo mes, en el pleno, se informaba de la orden de la Diputación para el envío de datos referentes a la beneficencia en Getxo, quedando encargados de la recogida de los mismos los regidores Sres. Arrola y Sustacha.

El día 26 de noviembre de 1889, desde el Senado de Madrid llegaban noticias de la firma por la regente del decreto para la elección de un senador por Bizkaia. Ya desde días antes se barajaba la posible presentación para tal cargo a D. Eduardo Victoria de Lecea. La prensa hacía alusión a sus méritos cómo alcalde de Bilbao. El 30 de noviembre de 1889 se leía en el pleno del Ayuntamiento de Getxo una Real Orden insertada en el Boletín Oficial de la Provincia disponiendo que: “...La Provincia de Vizcaya deberá proceder al nombramiento de un Senador, el próximo día 20 de diciembre, para lo cual es necesario la elección en los pueblos de compromisarios el día 12 del mismo mes...” El día 20 de diciembre se procedió en el salón de actos del “Instituto Vizcaino” a la elección de un senador por la Provincia en sustitución del hasta ese momento Sr. Zabala que fue nombrado senador vitalicio. El resultado de la votación, con un único candidato, fue de 123 votos a favor de D. Eduardo Victoria de Lecea, y de 7 papeletas en blanco, por lo que quedaba nombrado para el cargo de senador por Vizcaya el Sr. Victoria de Lecea.

A finales de noviembre de 1889 se añadía al padrón municipal al médico cirujano D. Martín Valdés, que residía junto a su familia en la calle Mayor n.º 61, segundo izquierda de Las Arenas.


Para poder mitigar el hambre de los auxiliares de mesa durante las elecciones para concejales, acordó la corporación: “...Se ponga comida según costumbre con motivo de las elecciones para concejales del día 1 de diciembre de 1889...” Dicha comida fue suministrada por D. Manuel Eguia y supuso un coste de 50 pesetas para el Ayuntamiento.

Las calles de San Nicolás y Mayor que habían sido empedradas necesitaban de compactación por lo que decidieron: “...Autorizar a la Comisión de Obras para reponer el cilindro compresor para apretar la piedra martillada colocada en ambas calles...”

Era el 30 de noviembre de 1889 cuando una moción del regidor D. Idelfonso Arrola, haciendo loa de las cualidades de la enseñanza para nuestros jóvenes, animaba a la construcción de un nuevo edificio para la enseñanza en Santa María de Getxo: “...El concejal que suscribe tiene el honor de someter a la consideración y aprobación de este Ayuntamiento la siguiente moción: Nadie desconoce las inmensas ventajas que la instrucción primaria reporta a todas las clases de la sociedad. El Ayuntamiento que usted preside ha dado repetidas pruebas, no perdonando sacrificio alguno porque la juventud de esta Anteiglesia no carezca de los conocimientos para que un día puedan llegar a ser miembros útiles del pueblo que los vio nacer...” A continuación habló sobre la función del profesorado: “...La misión de los profesores de primera enseñanza, no es exclusivamente la de comunicar a sus discípulos los conocimientos que el Reglamento prescribe, si no que tiene que educarlos en cada una de las partes constitutivas que la educación comprende, estos es, física, intelectual y moralmente...” Y lanzaba la siguiente pregunta: “...¿Podrá educar y desarrollar convenientemente a sus alumnos en un local que reúne malísimas condiciones?. !De ninguna manera! Todos sabemos los perniciosos efectos que está causando en el hombre una atmósfera impura y viciada su desarrollo. Pues con cuanta más razón, causará terribles estragos en las tiernas criaturas que permanecen por espacio de seis horas respirando un aire cuyo oxígeno se convierte casi al instante en carbónico...” También hablaba sobre la falta de espacio para realizar ejercicios físicos y de las pésimas condiciones que en un espacio aún más pequeño e insalubre, cargado de humedades y falta de higiene, se refería a sus hogares, pasaban el resto del día. Y por fin iba al fondo del asunto: “...La escuela de niños de Guecho no solo no reúne las condiciones higiénicas, si no que es altamente perjudicial para los niños, para el profesor y su familia que habitan en un local donde están expuestos a contraer peligrosas enfermedades...” Y sentenciaba: “...Urge, pues, una pronta reforma. En consecuencia el concejal que suscribe somete a la aprobación dos proyectos: Que en Guecho se haga un nuevo edificio de planta destinado a escuela de niños y que el mismo tenga habitación para el maestro. Toda vez que el Gobierno subvenciona la construcción de nuevos edificios destinados a escuelas, para aquellos Ayuntamientos que con sus arbitrios no tengan recursos suficientes para costear la construcción de los mismos...” El medico titular, D. Gabriel Goiri, acompañaba un informe en el que hacía constar la continuas enfermedades que el maestro y su familia padecían en la insana habitación en la que habitaban en la escuela de Santa María de Getxo. Por su parte el Ayuntamiento decidió abrir un expediente para la realización del nuevo centro, y mientras no se hiciera realidad el mismo acordó: “...Se proporcione al maestro y su familia una habitación en condiciones y realizar las diligencias necesarias para encontrar una nueva casa para dicha familia...” Las rentas que le pedían al maestro por el alquiler de una casa eran de 250 pesetas al año, por lo que el consistorio trató de buscar alguna de precio más adecuado. Pero no eran solamente estas escuelas las que presentaban mal estado ya que las de Algorta también dejaban mucho que desear, al menos eso se desprendía del escrito de la Junta Local de Primera Enseñanza: “...Hacemos constar la necesidad de que en el plazo más breve de tiempo se construyan locales con destino a escuelas de niños y niñas en el barrio de Algorta, por ser deficientes las actuales y carecer de condiciones para impartir la enseñanza en ellas...” El Ayuntamiento a pesar de reconocer el mal estado de las mismas, debido a la falta de fondos municipales, decidió abrir un expediente para solicitar al Gobierno de S. M. una subvención para poder realizar aquellas escuelas.


Comenzaba diciembre, era el pleno del día 5, cuando se nombraba como medico para familias pobres del barrio de Las Arenas a D. Guillermo Lanchares.

Por otro lado el consistorio acordaba abonar los intereses presupuestados por la Capellanía de Lecumberri a D. Jacinto Arrarte y a D. Miguel París.

Durante el mes de noviembre de 1889 la recaudación obtenida en el telégrafo de Algorta alcanzó las 17,80 pesetas.

En la próxima entrada veremos cómo el barrio de Las Arenas ya contaba con un local destinado a centro de retención.

lunes, 30 de septiembre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -116-


En la anterior entrada, de esta serie, veíamos cómo en virtud de una autorización concedida por real Orden a la Junta de Obras del Puerto, salía a concurso la adquisición de una embarcación de vapor para la vigilancia de las obras del Puerto.

Los injertos en los caños municipales de aguas fecales estaban a la orden del día, muchas familias solicitaban la conexión de sus viviendas con la red municipal. Entre aquellos vecinos estaba Dña Juana Ajuria y D. Antonio Ugarte. Así que no resultaba raro que la misma, en algún punto, quedara acolmatada o formara un tapón. Eso fue lo que sucedió el 31 de octubre de 1889 al paso de las aguas en la calle Mayor de Algorta (Actual Avenida Basagoiti) frente al casino algorteño, provocando fuertes olores por la acumulación en forma de charco de las aguas sucias. Por lo que la Comisión de Obras Municipal tuvo que tomar las medidas urgentes para acometer la obra sin más dilación. El encargado de la reparación fue el cantero D. León Landeta.

En el barrio de Las Arenas el verano había pasado, los visitantes habían vuelto a sus hogares de Bilbao y otras zonas del Estado, por lo que la recogida de barreduras y desperdicios, así cómo la conducción de los mismos a los vertederos no requería de la frecuencia del estío. Por ello el Ayuntamiento decidió que en lugar de efectuar la recogida diaria, como habían acordado hacer durante el verano, pasase a realizarse dos veces a la semana a partir del primero de noviembre hasta el 30 de junio del siguiente año. A D. Esteban Asansa, que era el contratista de dichos servicios, pasara a cobrar por los mismos 175 pesetas.

Algunas calles de Algorta veían su deterioro debido al paso de los carros de bueyes cargados con materiales para las nuevas obras de edificación que se estaban realizando en el barrio. Unas de las más transitadas en esos días eran la calle San Nicolás y la carretera que iba desde Mantequena, junto a Iturrieta (Las casas “Iturrieta” y “Mantequena” estaban tan solo separadas por el huerto de Eustasio Zalduondo, que más tarde sería expropiado para dar paso a la bajada de Aretxondo), hasta San Martín. Por lo que el consistorio decidió: “...Rellenar con piedra machacada a fin de que con las aguas del invierno y el transito de carros no queden inutilizadas...”

A finales de octubre de 1889, el día 31, se trataba también sobre los residentes en Getxo, que según el censo de 1888 eran 3.682. Por ese número de habitantes, de acuerdo con la R. D. del 27 de junio de 1888, al municipio le correspondían 11 concejales en lugar de los 10 que ya tenía hasta entonces, por lo que decidieron: “...Que en las próximas elecciones que tendrán lugar el 1 de diciembre de este año, se nombren 6 concejales para que con los 5 actuales, que no cambian, quede completo el Ayuntamiento...” De aquel acuerdo de dio cuenta al Gobernador Civil y a la Diputación Provincial, además de publicarlo para conocimiento del vecindario.


El 7 de noviembre de 1889 uno de los médicos titulares de la Anteiglesia de Getxo, D. Antonio Barrera, renunciaba a su cargo debido a su avanzada edad e informaba que permanecería en el mismo hasta el día 1 de diciembre: “...Deseo causar baja en mi puesto debido a lo avanzado de mi edad y a los achaques inherentes a la misma para retirarme a la Villa de Bilbao para pasar el resto de mis días...” El consistorio expresaba su pesar, pero entendía su solicitud, manifestando a su vez: “...Que admitimos su renuncia al cargo, expresando nuestra gran satisfacción y gratitud por los servicios prestados y la puntualidad con el que desempeñó su cargo...”

La estación Telegráfica de Algorta, durante el mes de octubre de 1889, arrojaba un saldo a favor del municipio de 19,83 pesetas.

La cantera de Aiboa era uno de los puntos del municipio en los que se extraía arena blanca para la construcción, algunos de los solicitantes de dicha explotación fueron D. Juan Bautista Elortegui y D. Dionisio Zubiaga.

El alumbrado público siempre escaso en alguno de los barrios era una de las demandas de la población. En el pleno de ese comienzo de noviembre se acordaba estudiar, en función de la población que ya tenía el barrio de Algorta, por la Comisión de Fomento y Policía Urbana un proyecto de alumbrado. Todavía el mismo se hacía mediante faroles de petróleo, faltaba aún mucho para que llegara la innovación de la luz eléctrica a nuestras calles, que no lo haría hasta 1895.

El 17 de noviembre de 1889 el Alcalde de Getxo D. Pedro Amezaga firmaba un edicto convocando las elecciones municipales para el día 1º de diciembre de aquel año.

El 23 de noviembre de 1889, al encontrarse vacante la plaza de medico en el barrio de Las Arenas, se nombraba médico titular de ese barrio a D. Guillermo Lanchares: “...Acordamos nombrar y se nombra a D. Guillermo Lanchares como médico titular para la asistencia de familias pobres, de este barrio, con la dotación anual de 125 pesetas, a quien se facilitará la lista de esas familias pobres, evacuando gratuitamente las obligaciones que le impongan las disposiciones vigentes, como las autopsias de oficio…” A continuación acordaron: “...Nombrar una Comisión para que proponga un proyecto para la asistencia de familias pobres de Algorta y Santa María por los dos médicos titulares de la localidad...” En esa misma fecha la ayuda para familias pobres para lactancia era de 15 pesetas al mes, y en el caso de que dicha ayuda fuera para gemelos, con la condición de que: “...Si uno de los dos gemelos falleciera antes de los 15 meses, ese mismo día quedará suprimido el socorro...”


En el pleno del 23 de noviembre de 1889 el consistorio sobre una polémica suscitada tras pretender este la apertura de nuevas calles en Algorta. Aquella protesta fue encabezada por D. Tomás Uria y otros vecinos: “...Protestamos contra el acuerdo tomado por este Ayuntamiento sobre la apertura de unas calles nuevas en Algorta...” Incluso comenzaron una recogida de firmas, que más tarde fue respondida por algunos firmantes alegando que: “...Fueron sorprendidos haciéndoles entender lo contrario, al firmar la instancia presentada al Ayuntamiento oponiéndose al proyecto formado por el Ayuntamiento para la apertura de esas calles nuevas en Algorta, y pedimos retirar nuestras firmas estampadas en dicha protesta...” El consistorio después de haber tratado el tema en el pleno informaba de que: “...Teniendo en cuenta de que el proyecto del Ayuntamiento relativo a las calles de que se trata, si bien tiende a proporcionar solaz y comodidades a los bañistas y forasteros que concurren al barrio de Algorta, no se encamina tan solo y exclusivamente a ese fin, si no que se dirige con preferencia a proporcionar es solaz y comodidades al vecindario, por lo que carecen de razón las oposiciones que se formulan en contra del proyecto. Teniendo en cuenta que el escrito tan solo cuanta con 42 firmas, a pesar del gran empeño puesto por sus autores, esto demuestra la inexactitud de sus aserto de que la mayoría del vecindario es opuesto al proyecto. Teniendo en cuenta que el paseo de la Avanzada que en la exposición se invoca está situado en un extremo del barrio de Algorta, y de que es necesario un punto céntrico de reunión y de recreo tanto para bañistas como para el vecindario, desestimamos la oposición formulada por el Sr. Uria...”

En la próxima entrada veremos cómo aparecía una Real Orden en el Boletín Oficial de la Provincia disponiendo que: “...La Provincia de Vizcaya deberá proceder al nombramiento de un Senador...”

jueves, 26 de septiembre de 2019

LA FABRICA DE ALCOHOLES DE LAS ARENAS



Los alcoholes y aguardientes han formado parte de la historia de la humanidad, ya en el Siglo XIII, en el recetario de Marcus Graecus se describía la destilación del vino para la obtención del “Aqua Ardens”: “...Así harás el aguardiente: Toma vino tinto espeso y añejo y deposita en él dos onzas de azufre pulverizado, dos libras de tártaro de buen vino blanco, dos onzas de sal común y pon todo en una cucúrbita bien cerrada con plomo y coloca encima el alambique y procede a su destilación...” Así que la afición a esas bebidas viene de antaño.

Desde que en el ya lejano Siglo XVI en que ante la “cruz parada” o concejo se hacían las subastas o “remates” de los servicios municipales de abasto de vinos y aguardientes, la afición de nuestros clérigos y vecinos a dichos néctares dejó para las arcas municipales sustanciosos réditos. De esa afición ya daba cuenta el célebre historiador Teofilo Guierd Larrauri cuando escribía, refiriéndose al Siglo XIV: “...Que todo varón mujer ó clérigo que cosechara vino en la heredad de la Villa lo pudiese vender en ella sin mezcla de vino foráneo...”

Años más tarde, en el Siglo XIX, en 1880, cuando Getxo contaba con un presupuesto municipal de 68.000 pesetas, los vinos, aguardientes y licores dejaban para las arcas públicas nada menos que 26.700 pesetas. Los arbitrios de estos productos eran demandados por los rematantes de bebidas alcohólicas, alguno de ellos llegado desde más allá de nuestras fronteras.

Ese fue el caso de la fabrica de aguardientes y alcoholes de Areeta-Las Arenas, la cual nace de un charcutero procedente de Minfeld (Alemania), un municipio situado en el distrito de Germersheim, en el estado federado de Renania-Palatinado, cercana a la orilla izquierda del río Rin y de la frontera con Francia, se trataba de Felipe Mattern Hock. Los Mattern que procedían de ese pueblo Alemán eran una familia de tradición charcutera y hostelera.

Nuestro personaje principal Felipe Mattern, había nacido el 23 de Mayo de 1832, dentro de una familia protestante. Se casó en 1856 con María Augusta Luisa Heitz, hija de un comerciante de especies. Felipe desde muy joven vivió en su casa el oficio de su padre, la chacinería y la vida de la taberna, quien contaba con un despacho de vinos, aguardientes y cerveza. Dicen que entre los años los años 1869-1870, por consejo de algún comerciante decidieron establecerse en Bilbao. Se instalan en la calle Libertad en 1874, abriendo un restaurante al que llamaran “La Prusiana”, a esa calle se accedía desde la calle Ascao.

La primera referencia en la prensa local del restaurante de D. Felipe Mattern, “La Prusiana” data de 13 de mayo de 1877, en el servían a domicilio barriles de cerveza a 40 reales la cántara, y si lo hacía por botellas el precio era de 24 reales la docena, siempre previa devolución del casco.

Su acercamiento a nuestro municipio, Getxo, se produjo entre 1885-1889. En el expediente de rotulación de calles de 1887 aparece recogido, en la aún calle sin definir, con nombre genérico de Las Arenas, en el n.º 28, registrando dos habitantes en una casa de tres pisos, muy cerca de la estación del ferrocarril, en el Nº 30 de la misma calle vivían las familias Victoria y Landecho.

El 23 de abril de 1889 Feliphe Mattern, que así firmaba, solicitaba a la Diputación Provincial: “...Le sea concedida la autorización para instalar una nueva fabrica de aguardientes, cuya fabricación pretende hacer con materias no gravadas en las tarifas de impuestos de esa corporación...” El 28 de mayo de 1889 la Diputación Provincial le indicaba las condiciones que para los impuesto había de cumplimentar. Entre ellas estaba la de: “...Presentar una declaración jurada con los datos referentes a las fabricas del grupo “A”, a la que pertenecía, por ser la misma distinta de la del zumo de uva...” A la que el interesado contesto el 18 de octubre del mismo año.

El 8 de octubre de 1889, en un expediente de la Diputación Foral, del servicio de Arbitrios Provinciales: Registro Nº 96, Legajo N.º 4; presentaba la solicitud para establecer una nueva fabrica de Aguardientes en Getxo. En dicho expediente describía que: “...D. Felipe Mattern Hock vecino de la Anteiglesia de Guecho, en su barrio de Las Arenas, presenta un complemento industrial para la fabricación de aguardientes y alcoholes en cumplimiento del Articulo 22 del Reglamento Provisional del 26 de junio de 1888...” En el mismo describía que: “...El local en el que trato de establecer la fabrica es de mi propiedad. Los aparatos de explotación de la fábrica consisten en un alambique sencillo, sin rectificador ni columnas, de 250 litros de cabida, según el sistema de “Antonio Oleaga de Bilbao, que es el constructor. Además de una caldera para la preparación de los mostos, y una cuba de maceración y otras cuatro de fermentación sin refrigerantes...” La materia que iba a utilizar para la preparación del aguardiente era: “...Proveniente de cereales de centeno y cebada de clase media del País...” La cantidad de liquido que pensaba obtener en su producción era: “...Por cada día de trabajo de 30 litros de aguardiente de 20º del graduador “Cartier”, empleando 100 kilogramos de centeno y cebada germinada, siendo la graduación de los mostos de 7 a 8 grados...” Aquel local iba a funcionar todos los días no festivos, tampoco iba a funcionar por las noches. Disponía de un local de almacenamiento que estaba a cien metros de la fabrica, estando alejado de otras edificaciones. La distribución del producto final se iba a realizar por toda la provincia: “...La destilación se efectuara tres días por semana, un día si otro no, por ser necesario para preparar los mostos y otro para la destilación, destinando los residuos para alimentación del ganado...”

El 9 de diciembre de 1889 la administración Provincial de Arbitrios se daba por informada de las intenciones de Felipe Mattern para instalar una fabrica de aguardientes y alcoholes en Las Arenas. En la instancia que enviaban al solicitante le indicaban: “...Que con arreglo a la regla 2ª del Real Decreto del 24 de septiembre de 1888, la exacción del gravamen correspondientes a las elaboraciones que realicen las fabricas situadas en las tres Provincias Vascongadas debe realizarse por las respectivas Diputaciones Provinciales y la administración especial de Hacienda, teniendo en cuenta las indicaciones de la localidad en que se van a instalar. El punto designado para la instalación de la fabrica reclama, por su situación especial, que las elaboraciones que se verifiquen por su dueño, sean intervenidas por un empleado de arbitrios provinciales, toda vez que el fabricante para dar salida a los productos y precintar los envases tendrá que recurrir a la administración principal, que tendría que comprobar la cantidad y calidad del género…” Para garantizar dichas funciones le indicaban que por lo tanto el sueldo de ese funcionario público debía correr por cuenta del fabricante.

Felipe Mattern fue uno de los rematantes de los arbitrios de alcoholes de Las Arenas. Debido a un conflicto sobre dichos arbitrios, el consistorio de Getxo acudió en 1890 a la “Diputación de Vizcaya” solicitando: “...Se digne a manifestar la regla de conducta que esta corporación debe observar, a cerca de lo que, con perjuicio del rematante de los arbitrios municipales, esta sucediendo en la fabrica de alcoholes establecida en Las Arenas...” Por entonces ya disponía de una Casa de Campo, con jardín cercado de pared a 160 metros de la estación del ferrocarril en Las Arenas.

Los asuntos de D. Felipe Mattern relacionados con la fabrica de aguardientes y alcoholes finalmente tuvieron solución, ya que la Diputación Provincial autorizó su instalación en el barrio de Las Arenas. El 21 de febrero de 1890 enviaba un escrito al Ayuntamiento de Getxo en el que decía: “...El que suscribe autorizado por la Diputación de Vizcaya, el 13 de diciembre de 1889, para la instalación de una fabrica de aguardientes y alcoholes en este barrio de Las Arenas, tiene el honor de comunicarles que se hallan ya instalados los aparatos para la fabricación y elaboración de alcoholes, desde el 13 enero de 1889, contando con una caldera capaz para 1.000 litros...” La carta la firmaba su hijos José Mattern Heitz, quien firmaba como “Sulz Mattern”. El 27 de febrero de 1890 el consistorio de Getxo daba la autorización para la puesta en marcha de dicha fabrica. No obstante en esa fecha trataban con la Diputación de Provincial la posibilidad de cambiar el aparato destilatorio de 250 litros, que había venido funcionado en la fabrica, por uno nuevo de 1.000 litros que acababan de adquirir y que su hijo Sully pedía permiso para instalar.

Por entonces el restaurante “La Prusiana” vendía ya en 1890 las ostras a 4, 6 y 8 pesetas la docena, que eran traídas desde Arcachón diariamente. Por esos años suministraba vinos viejos de mesa a las principales tiendas de ultramarinos de Bilbao y la provincia, así como a la “Fonda Nueva” de Las Arenas.

En 1891 montaron una vaquería en Las Arenas, probablemente para aprovechar las sinergias del los residuos del la fabricación del los aguardientes, en ella vendían leche, vacas suizas y bretonas. Precisamente el día 15 de diciembre de 1891 ya aparecía un anuncio en la tercera pagina del diario “El Noticiero Bilbaíno” que recogía lo siguiente: “…!Vacas Bretonas, se venden a elección! Vaquería La Prusiana, Las Arenas. En la misma vaquería se comprarían como unas ocho peonadas de remolca o nabos para el ganado...” Anuncio que repetían cada vez que les llegaba una nueva remesa de vacas. Tal era la producción de leche que obtenían en su vaquería, que el día 19 de febrero de 1892, solicitaban en un nuevo anuncio: “...Se desea una muchacha aldeana para repartir leche en Bilbao. Informaran en la vaquería de La Prusiana, Las Arenas, 8-9 p...” Quizá uno de los anuncios más curiosos relacionados con su restaurante de Bilbao fue el insertado en “El Noticiero Bilbaíno” del 28 de abril de 1892: “...Se fugo ayer un gilguero de mi balcón de la Plaza Nueva. Se gratificara con 25 pesetas a quien lo entregue en la Sombrerería, 7, 2º, frente al restaurante de La Prusiana...” Dicho anuncio situaba con precisión la localización de dicho establecimiento de hostelería en Bilbao. A finales de 1892 dejarían el restaurante de Bilbao trasladándose a Las Arenas.

En agosto de 1897 D. Felipe Mattern anunciaba en “El Noticiero Bilbaíno” la venta de su casa de campo con jardín cercado de pared, que estaba a 150 metros de la estación del ferrocarril en Las Arenas.

Durante sus últimos años de vida se sabe que que vivió temporadas en un caserío de Las Arenas, para acceder a sus propiedades solicito permiso para reparar un puente que le permitiera atravesar el rio Gobela. En ese lugar será en el que montó su fabrica de aguardientes y alcoholes. Más tarde su hijos Jose (Sully) será quien se hará cargo de sus negocios.

Felipe Mattern en sus últimos años de vida vivió temporadas en un caserío de Las Arenas, y construyo un puente sobre el río Gobela para poder acceder sus propiedades. En ese punto tenía la fábrica de aguardientes y alcoholes industriales. Su fallecimiento sucedió el día 14 de junio de 1899 fallecía Felipe Mattern durante un viaje de recreo en Burdeos, según el acta de defunción que presentaba como testigos a los vecinos de Burdeos Georges Pfalzagraf (Cervecero) y Philiphe Floux (Encuadernador): “...Declaran que Felipe Matern de 67 años falleció ayer a las siete de la noche en la calle Pierre Moguey N.º 29...” La partida de defunción fue traducida el 27 de junio de 1899 por el Consul de España en Burdeos D. Manuel Guirión Azcona. Dejaba Felipe Mattern a su fallecimiento tres hijos Miguel, Juan y José (este último conocido como Sully). Su hijo José que fue su sucesor continuó con sus negocios, se casó en la Iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta el 10 de junio de 1889.

Hasta aquí una pequeña reseña de un personaje de origen Alemán que formo parte del comienzo de las industrias que funcionaron en el Getxo del Siglo XIX.