MEMORIAS DE GETXO

lunes, 17 de junio de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -104-



En la anterior entrada veíamos cómo el organista de San Nicolás de Bari de Algorta D. Pablo Mujica pasaba dificultades para subsistir por el poco dinero que se recaudaba entre los vecinos del barrio.

Era el 9 de mayo de 1889, la Alcaldía de Getxo estaba dirigida por el entonces primer edil D. Pedro Amezaga. Comenzaba mayo con una R.O. insertada en el Boletín Oficial de la Provincia, convocando a la renovación de las corporaciones municipales: “...La renovación bienal de los ayuntamientos, que deberá verificarse se celebrarán el mes de diciembre...” Para ello los Ayuntamiento debían de proceder a formar durante el mes de mayo el padrón municipal, el censo de vecinos y las listas electorales. Los concejales elegidos tomarían posesión el día primero de de enero de 1890 y permanecerían en sus cargos hasta el 30 de junio de 1893. El consistorio de Getxo acordó se cumpliera todo cuanto aparecía publicado en la R.O.

Las celebraciones religiosas tomaban protagonismo en nuestro municipio. Esta vez era la de San José. Para celebrar la festividad, el mayordomo de San Nicolás de Bari de Algorta enviaba una invitación al consistorio para que participara en la función religiosa que se iba a celebrar el días 12 de mayo.

La colonia francesa del Las Arenas celebraba en el Casino de la localidad el centenario de la revolución de 1789.

El 14 de mayo de 1889 el Administrador de Aduanas de Bilbao informaba que: “...Queda habilitado el muelle de Las Arenas para carga y descarga de mercancías...” noticia que era recogida por “El Noticiero Bilbaíno” del 15 de mayo: “...Por R.O. orden queda habilitando el muelle de Las Arenas para la carga y descarga de carbones, leñas, piedras, tierras, cales, hierros, tejas y ladrillos para la construcción urbana y artículos de mucho volumen y poco derecho arancelario, todo con intervención del delegado de aduanas de Portugalete...” Para lograr que ese muelle fuera una realidad fue necesario la intercesión del Senador por Bizkaia D. Martín Zavala, a quien el consistorio Getxotarra agradecía su parte activa en el hecho.


Las calles seguían iluminándose con petróleo. Aún faltaban seis años para que las primeras luces eléctricas vieran aluzar la fachada del Casino Algorteño. En los manifiestos de aduanas de Bilbao podían comprobarse las llegadas de las embarcaciones con crudo desde América: la barca: “Bride”, procedente de New York, llegaba con 19.825 cajas de petróleo crudo y la “Fluorine”, procedente de Filadelfia, desembarcaba 16.902 cajas.

La afición a la caza de palomas tenía muchos seguidores. No estaba exenta de picaresca. La Diputación tuvo que consultar con el Gobernador Provincial si: “...Se podían cazar las palomas a menos de 1.000 metros de distancia del palomar...” Se ve que algunos avispados acosadores conseguían algunas piezas rondando los caseríos cercanos.

El 16 de mayo de 1889 volvía el matadero a las actas municipales, ya que el viejo matadero, ya en desuso, se halla emplazado algo distante de la parte poblada de Algorta, contiguo a un arroyo donde nacía una fuente de agua constante en un terreno de la “Estrata-mosu” cerca de la fuente “Iturribarri” (entre Alango y Villamonte). En el pleno de ese día se daba cuenta de: “...La autorización a esta corporación municipal, por parte del Gobernador Civil para llevar a cabo la enajenación en pública subasta de la casa matadero...” Sin embargo, el terreno adyacente que el consistorio deseaba juntar con el matadero para subastar, no recibía la autorización pues lo consideraba la autoridad provincial como un buen terreno para edificación o tierra de labor. El Ayuntamiento decidió unirlo al expediente. Consideraba que solo el edificio carecía de valor por hallarse alejado de la población.

En ese mismo pleno se hablaba de unas consultas realizas por el consistorio sobre la continuación de la línea del ferrocarril de Las Arenas a Algorta. Y como se acercaba el verano conminaron al contratista D. José Leandro Uribe para acelerar las obras de la calle Mayor (actual Avenida Basagoiti). En esas fechas continuaba al frente de la corporación el Alcalde D. Pedro Amezaga.


En el pleno del 26 de mayo de 1889 se trataba sobre una circular de la Diputación Provincial sobre la mendicidad: “...Circular que ha dirigido la Diputación a los Alcaldes presidentes de los Ayuntamientos de esta provincia dictando reglas para extirpar la mendicidad en Vizcaya...” El Ayuntamiento de Getxo decidía: “...Proveer de placas identificativas a los pobres que pueden implorar limosna en esta Anteiglesia...

En esa fecha “El Noticiero Bilbaíno” abría sus paginas con la siguiente declaración: “...Suponer que el País Vascongado ha de relegar al olvido la reivindicación de sus derechos, inicuamente arrebatados a raíz de la última guerra civil, es suponer un absurdo que está en abierta contradicción con lo noble y lo grande de la causa foral...”

Ya cerca del verano, algunos anuncios relativos a nuestro pueblo aparecían en los diarios bilbaínos. Uno de ellos lo hacía en “El Noticiero Bilbaíno”. Se refería al “Casino de Las Arenas”: “...Este establecimiento inaugurará su temporada el 1º de de junio, permaneciendo abierto todo el año...” Sobre las actividades, decían: “...Se ofrecerán Bailes semanales, Conciertos, Bailes para niños, un restaurante que permanecerá abierto a todas horas y un teléfono para los señores socios...” Las cuotas de suscripción, por costumbres de época, daban derecho de entrada a las señoras de los socios, por lo que es fácil deducir que solo eran socios los varones. Sus precios eran: “...Suscripción por 15 días 7 pesetas. Por un mes 10 pesetas. Y por un año, hasta el siguiente ejercicio, 20 pesetas...”

El 1º de junio de 1889 comenzaba a funcionar el Reglamento de la Corporación de los Prácticos de la Barra y Ría. Para la inauguración de dichas ordenanzas salieron desde el muelle del Arenal algunas personalidades a bordo de los remolcadores Algorta y Somorrostro. Al frente de la comitiva iba el presidente de la corporación D. Juan Bautista Belerrinaga. El servicio del practicaje se realizaba mediante lanchas de vapor. El reglamento prescribía que: “...Los servicios de los buques se realizarán sujetándose a un orden o turno riguroso y por medio de lanchas de vapor que irían tripuladas por un patrón, los prácticos designados, un maquinista, dos fogoneros y un marinero...”


Las obras próximas del inicio del puerto volvían a traer a los plenos, escritos de advertencia sobre los problemas que podrían causar en nuestra costa. Una de ellas la encabezaba Dionisio de Zubiaga: “...Sobre los daños y perjuicios que podrán causar las obras del puerto en el Abra, puerto de Algorta y propiedades particulares...” Por ello el Ayuntamiento de Getxo decidió crear una comisión que obteniendo datos y antecedentes se acerque en primer lugar a la Junta de Obras del Puerto del Abra para recabar datos. Al frente de aquella comisión se pusieron los siguientes ediles: El Alcalde D. Pedro Amezaga, el Síndico D. Irineo Ramón Diliz y el Regidor D. Eladio Sustacha.

En la próxima entrada veremos cómo algunos vecinos de Algorta solicitaban colocar aceras desde Mantequena hasta la Cadena.

jueves, 13 de junio de 2019

EL EMBARCADERO DE AREETA-LAS ARENAS




El embarcadero de Areeta-Las Arenas ha tenido una estructura diferente a lo largo de su historia. El primero fue levantado en 1880: era perpendicular al muelle y estaba construido con madera. La primera noticia del embarcadero apareció en la prensa local el 28 de julio de 1882 y estaba relacionada con: “...Un accidente que ha sufrido un invidente al bajar por sus escaleras, lo que le provocó una contusión en un ojo, teniendo que ser trasladado al hospital civil de Bilbao...”

Pese a ser de madera, en octubre de 1882, fue capaz de aguantar los embates de una embravecida marejada con un fuerte viento de fuera de la barra y mar gruesa del (N.O.). Aquella tarde del 9 de octubre, sobre la violenta marejada decía “El Noticiero Bilbaíno”: “...Fue tan grande que no habían conocido otra igual las gentes de nuestras marismas y causó daños de consideración. La plaza y la población de Las Arenas llegaron a inundarse y hubo que sacar de las cuadras el ganado del tranvía. Este, como es sabido, tiene embarcaderos o muelles de madera para el pasaje, tanto en la parte de Portugalete como en la de Las Arenas. Dos de los embarcaderos fueron arrancados y otro deteriorado. Así mismo el agua se llevo la plataforma del Balneario de Las Arenas y una de las cabinas de los carabineros, causando también averías en los edificios próximos al mar. En el Arenal de Bilbao la marea alcanzó los cinco metros...” Tal fue la altura del agua en el Casco Viejo que todos los locales comerciales quedaron anegados. Como dato anecdótico decir que en esas fechas, en la panadería de Artecalle, donde estaba la chocolatería de D. José Antonio Aguirre, los fotes y panecillos de 200 gramos costaban 10 céntimos de peseta, mientras que un viaje a la Habana y Veracuz en la Compañía Trasatlántica, en uno de sus vapores correo, costaba: En primera clase 3.600 pesetas, 2.400 en segunda y 700 en tercera.


Del embarcadero nos hablan diferentes instantáneas tomadas en sus dos versiones: cuando su estructura era de madera 1800-1914 (En la fotografía que encabeza esta entrada que es de 1910 se puede apreciar su estructura de madera), que inicialmente iba apoyada en un basamento de hormigón, y posteriormente en 1918-2019 cuando obtuvo su actual aspecto fue construido en su totalidad de hormigón (Fotografía superior).

El actual embarcadero de Areeta-Las Arenas, según contaba el diario madrileño “El Liberal” del 24 de enero de 1914, se estaba construyendo en esas fechas: “...Al terminar la recepción de la Comisión del senado, los reyes conversaron con don Martín Zavala sobre el embarcadero de Las Arenas, interesándose vivamente por el estado de las obras que actualmente se realizan para sustituir el antiguo embarcadero...”

Mientras, unos meses más tarde, el 23 de junio de 1914, aparecía en el diario bilbaíno “El Nervión” la siguiente noticia en una sección llamada de “Obras Públicas”: “..Han sido cursadas a la superioridad, para su resolución definitiva, las once proposiciones presentadas al concurso celebrado por la misma Junta de Obras del Puerto de Bilbao para la construcción del muelle embarcadero de Las Arenas. Para el concurso de cuatro escaleras embarcaderos para viajeros y dos espigones para las faenas de carga y descarga...” En ese mismo diario aparecía el día 24 de enero de 1918 la noticia de la terminación de dichas obras: “...La Sociedad Cementos Portland, de Sestao, ha solicitado a la Superioridad le sea devuelta la fianza que depositó con motivo del contrato de las obras del muelle embarcadero de Las Arenas, por haber sido totalmente ejecutada dicha obra...”

Tan solo un mes más tarde, el 6 de febrero de 1918, en el diario bilbaino “El Nervión” aparecía recogida la noticia de la devolución de la fianza por las obras del embarcadero de Las Arenas: “...La Junta de obras del puerto de Bilbao, ha devuelto, informadas, a la Jefatura de Obras Públicas del ramo en Vizcaya, las instancias de la Sociedad Cementos Portland de Sestao, interesando la devolución de la fianza constituida por ésta para la contrata de las obras del muelle-embarcadero de Las Arenas...”


Muchas fueron las personalidades políticas y deportivas que a lo largo de su historia transitaron por su pasarela. En 1929 lo hicieron los condes de Volpi di Mísurata (miembros del Gran Consejo Fascista de Italia), que el día 28 de junio, acompañados de otras personalidades italianas: “...Al mediodía, los condes de Volpi fueron obsequiados con una excursión marítima al puerto exterior. A las dos hubo almuerzo en el Club Marítimo del Abra, amenizado por la orquesta del Club. Con los condes de Volpi se sentaron a la mesa el duque di Vera d'Aragona, los señores Ventimiglia, Patricci, Herrera, Montecorvo, los marqueses de Triano, vizconde de Moreaga de Icaza, D. Domingo Epalza, D. Julio Arteche, D. José Orbegozo, D. Fernando Zubiría, el gobernador civil y D. J. Benito Marco y Gardoqui…” De esa visita el diario ofrecía una fotografía en su primera plana.

También las juntas directivas del “Arenas Club” y el “Club Deportivo” de Bilbao, ambas durante las competiciones de natación, salto y waterpolo entre los años 192 y 1936:


En la competición de water-polo de 1914, que se celebró en el embarcadero de Las Arenas el día 12 de julio (Ver fotografía superior).

El campeonato de natación de 1921, que se celebró en el embarcadero de Las Arenas, el día 31 de julio, en el que participaron entre otros los siguientes clubs: Club Deportivo de Bilbao, Club Marítimo del Abra, Arenas Club y Zugatzarte Club. Competición en la que se realizó un concurso de saltos, los que también denominaban saltos de “cabizbajos”. (Ver fotografía inferior).


También en 1923 se celebró otra de esas competiciones, el día 16 de septiembre. En medio de una incesante lluvia participaron nadadores de renombre en diferentes modalidades: En la de 100 metros: Josemi Valdés, Ramón Zubiaga y Manuel Suárez; en la de 50 metros Luis Ormaechea, Antonio Ferrer y Jose Mari Picaza (Ver fotografías inferiores).


El 18 de julio de 1928, se celebraron en el embarcadero de Las Arenas, organizado por el Club Deportivo de Bilbao, una competición de Waterpolo, inmortalizada gracias a unas imágenes de las revistas graficas “Vida Vasca” y “Mundo Grafico”.

El embarcadero de Areeta-Las Arenas poco a poco ha ido cambiando su fisonomía, viendo desaparecer su blanca caseta, más tarde la llamada “Isla del embarcadero”, que debido al mal estado que presentaba fue derribada por la Autoridad Portuaria en Agosto del 2009.

martes, 11 de junio de 2019

HASTA LA ETERNIDAD, PEDRO



Siempre es difícil despedirse de un amigo, más cuando se han compartido tantas cosas, como las que tu y yo peleamos y disfrutamos.

Días de trabajo para conseguir que la Ikastola Geroa llegara a ser lo que hoy día es, pero con un trabajo de grupo que fraguó una honda amistad. !Te acuerdas! Organizando aquel Ibiladi, que Joserra nos trajo como una comisión chollo, que tanto trabajo nos dio, pero de la que tanto y disfrutamos. De cartas, con discusiones y alegrías, de comidas y cenas difíciles de olvidar.

Días de monte y mar que no olvidaremos, de bosques que ya no volveremos a pisar juntos. !De aquellos días cuando corríamos tras lo deseados champis y hongos, con aquellas campas blancas como nevadas. De parejos enredados, de deliciosas cabras y fanecas, de brisa y sol, que disfrutamos con buenos amigos. !Aunque a veces hubiera que rascar aquella vieja embarcación que al final casi no veía el salitre!.

Días de huerta y cosecha, con discusiones sobre cómo era mejor manera de sembrar, pero siempre mano a mano. De cosechas espléndidas, con la satisfacción de recuperar parte del sudor y llevar a casa aquellos tomates de casi el kilo.

De paelladas con el grupo de Ikastola. De comidas en la pista. !Ya empiezan a faltar muchos amigos!.

Me vienen al recuerdo unos versos de Neruda:

...Cuando se va un amigo.
Se separa el llanto
del alma.
Una herida se abre 
con el silencio 
de un recuerdo imborrable.
Queda conmigo
aquel recuerdo imborrable,
de esos bellos momentos compartidos...”

Te dejo, pues un nudo en la garganta empieza a hacer que me cueste seguir relatando tantas y tantas vivencias, me gustaría que no fuera cierto y volver a vernos en la Txoko, pero ya que no es posible, cuando nos volvamos a juntar en el polvo de las estrellas continuaremos nuestra amistad. AGUR, PEDRO.

lunes, 10 de junio de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -103-



En la anterior entrada veíamos cómo el Ayuntamiento concedía un terreno en la Galea al Teniente Coronel Director del Parque de Artillería de Bilbao para construir un edificio que albergara los útiles necesarios para que la escuela de artillería hiciera prácticas de tiro.

Dicen que hubo músicos que se pasaron la vida llorando un poco de dinero y el ruido de sus tripas les impidió escuchar los sonidos en su cabeza. Algo de eso parece que le pasaba al organista de San Nicolás de Bari de Algorta D. Pablo Mujica a mediados de abril de 1889. Parece que la dificultad que ofrecía el recaudar un poco de dinero entre los vecinos del barrio, aunque fuera para satisfacerle sus actuaciones en diferentes funciones cívico-religiosas, provocó que nuestros ediles tuvieran que tomar cartas en el asunto: “...Se le siga pagando como profesor de la escuela de Música el sueldo de 998 pesetas, y además por honorarios de dichas funciones otras 250 pesetas al año. Acordando consignar en los presupuestos una partida para “Funciones y Festejos”...” Eso sí: haciéndole saber “...Que su jefe o superior inmediato respecto de todos los servicios que debe evacuar en la iglesia será el cura párroco a quien deberá respetar...”

En esos días también se decidió construir una escalera para poder bajar a la playa de Ereaga desde Algorta. El responsable del proyecto fue el ingeniero D. Laureano Gómez Santa María.

Cómo decía en mi entrada N.º 102, las gestiones con Dña. Basilisa Aresti para la adquisición de sus terrenos para la construcción de un Hospital-Hospicio, en Alango. El 17 de abril de 1889, nuestros ediles, finalmente consiguieron un acuerdo: “...Se han practicado todas las diligencias posibles para conseguir esa heredad en la menor cantidad que fuera posible, tiene la misma una superficie de 13 peonadas y 12 estados cuadrados de a 49 pies, o sea 3.560, 86 metros. El Ayuntamiento acuerda adquirir estos terrenos en 4.750 pesetas...”


En ese mismo pleno del 17 de abril se decidía: “...Ratificarse en el acuerdo del pleno del 15 de noviembre de 1888, por la necesidad perentoria de la instalación de un edificio para albergar a desvalidos y enfermos de esta localidad, se instrumente el oportuno expediente para la construcción de un Hospital-Hospicio. Y teniendo conocimiento que la Diputación Provincial había adoptado la resolución de ayudar con alguna cantidad a los pueblos que intentaran construir edificios destinados a Hospitales, se practiquen la diligencias conducentes a conseguir la subvención...”

Aquel mismo día se habría un nuevo libro de actas. Recogería los acuerdos y temas tratados desde el 25 de abril de 1889 al 5 de febrero de 1891. En su primer punto hacían referencia a que el maestro de solfeo y organista de la parroquia de San Nicolás de Bari de Algorta, D. Pablo Mujica aceptaba el sueldo y derechos aceptados que el consistorio le había otorgado.

Por otro lado era aceptada la petición solicitada por D. Julian Aguiriano, quien deseaba hacer un añadido a su casa llamada “Ramosena”, que estaba situada en la calle Aretxondo del Puerto Viejo de Algorta.


También en dicho pleno se hablaba de la Sra.Viuda de Basagoiti, Dña. Manuela Arteta, quien vivía en el Nº 58 de la calle Mayor de Algorta (Actual Avenida Basagoiti), la cual tenía otra contigua llamada “la pequeña”, propiedades que incluían cochera y un huerto. El motivo de la cita era un corrimiento de tierras, según dicha señora producido por la construcción de una vivienda próxima, mientras que el consistorio afirmaba que el mismo se debía a la fuerza del mar.

En el barrio de Las Arenas se había alquilado a D. Nicasio Urquiza una alcoba con destino a cuarto de retención o deposito municipal, del 24 de julio al 26 de noviembre de 1888, por él se pagaron 63 pesetas.

La religión y el condumio era cosa importante por esos días, así que el 19 de abril de 1889 (Viernes Santo), la Compañía del Tranvía disponía ampliar sus servicios para que a la salida de la procesión de los Santos Juanes pudieran retornar las personas que desearan acudir a la misma entre Bilbao y Las Arenas. Y como era tiempo de recogimiento, las Hermanas de la Caridad de Zabalburu montaban un monumento para que los devotos pudieran visitarlo. Pero no era cosa de parar a pesar de fechas tan señaladas y tratándose de los alimentos, establecía que el Sábado 20, se pusieran vagones en Algorta y Las Arenas para el transporte de los tocinos a Bilbao. Y no era de extrañar ya que en el mercado del Arenal de Bilbao se cotizaban los derivados de este principesco animal: La libra de tocino a 0,75 pesetas, la de jamón a 0,95 y 1 peseta, la de manteca a 0,75 pesetas y los apetitosos chorizos entre 7 y 10 reales la docena.


El 21 de abril de 1889 se abría con el nombre de “Restaurant del Puerto”, en el pabellón Portugalete del balneario de Las Arenas, un establecimiento sucursal de la “Fonda Nueva” de aquel barrio, donde se iban a servir comidas.

El día 2 de mayo de 1889 se presentaba al Gobernador Civil, de acuerdo con lo establecido en el Boletín Oficial de la Provincia del 27 de abril de la Junta de Sanidad propuesta por el Ayuntamiento de Getxo. La terna que se proponía para el próximo bienio era:

Facultativos: D. Manuel Hormaeche y D. Antonio Barrena; Farmaceútico: D. Miguel García-Salazar; Veterinario: D. Juan Cruz Mezo. Y tres ternas de vecinos:

La primera compuesta por: D. Sebastían Sainz, D. Juan José Unzaga y D. Manuel Inchaurtieta.

La segunda estaba compuesta por: D. Asensio Inchaurtieta, D. Pedro Icaza y D. Eulalio Madariaga.

La tercera compuesta por: D. Isidro Inchaurtieta, D. José Gonzalez y D. Braulio Ajuria.

En aquella fecha las existencias en la caja municipal eran de 15.432,98 pesetas.

Los concejales Sarria y Arrola quedaban encomendados para acercarse a la Banda de Música, conocer cuántos miembros tenía, el estado de sus instrumentos y la disponibilidad para realizar un nuevo contrato, ya que el anterior estaba próximo a caducar.


Dña. Rosaura Amechazurra y Diliz recibía una certificación municipal autorizándole a tomar posesión de la casa llamada “Calvetena Nueva”, que estaba en la calle Mayor, cerca de la “Fotería de Julian” (Bar Gurugú).

El telégrafo de Algorta ingresaba en las arcas municipales la cantidad de 15,40 pesetas correspondientes al mes de abril de 1889.

En la próxima entrada veremos cómo el consistorio decidía preparar un proyecto de condiciones para la Banda de Música.

miércoles, 5 de junio de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -102-



En la anterior entrada veíamos cómo D. Asensio Inchaurtieta, miembro de la comisión nombrada por la Junta de Fábrica de la parroquia de San Nicolás de Bari de Algorta, solicitaba permiso para iniciar las obras de reparación del pórtico de la iglesia.

En Francia, un profesor de Química, monsieur Paul Bert, había llevado a cabo una notable reforma en la invención de los teléfonos, adaptando un aparato al pabellón de audición que conseguía una mayor escala de sonidos. En nuestro pueblo parece que esos fuertes sonidos los ofrecían los cañones, ya que el 28 de marzo de 1889 el Alcalde de Getxo manifestaba haber tenido una conferencia con el Teniente Coronel Director del Parque de Artillería de Bilbao, quien le expresó su deseo para establecer en la Galea un edificio para depósito de materiales de guerra para hacer prácticas de tiro. El Ayuntamiento accedía y le concedía un terreno en la Galea de 50 ó 60 metros cuadrados para construir un edificio para albergar los útiles necesarios para que la escuela de artillería pudiera hacer prácticas de tiro.

La plazuela de Jardingana veía cambiar su fisonomía. Hasta entonces el suelo del triangulo interior de la plazuela estaba formado por cantos rodados. D. Bonifacio Cortina solicitó poder realizar una modificación del suelo pasando a ser de tierra cubierta de césped. Dicho césped fue extraído de Arrigunaga.

Ese mismo día, por la tarde, se reunía el Ayuntamiento en unión de la Junta Municipal de Sanidad para decidir sobre el emplazamiento del Hospital Hospicio que se pensaba construir en Algorta.

Y como ya estaba próxima la Semana Santa, que en ese año caía en la tercera semana de Abril, el pleno autorizaba al Alcalde para: “...Proporcionar predicadores para los días del jueves por la tarde y viernes santo mañana y tarde, para que tengan el mayor lucimiento posible...” Quizá cómo expiación de los pasados carnavales por aquello de que algún cronista de la época decía sobre las intenciones de la iglesia: “...La Iglesia instituyó la cuaresma para prepararse a celebrar dignamente la festividad de la Pascua y como parte de esa celebración para resistir al enemigo y ganarse la salvación, había que practicar la abstinencia y el ayuno, que evita muchos males y, al ejercitarla como obligatoria durante cierto período del año no hay duda que debe influir en la conservación de la salud corporal y la del espíritu y puede acostumbrarnos a la privación. !A quién se le oculta que todas aquellas fiestas en que se rinde culto a la concupiscencia y a la gula taren en pos de sí funestas consecuencias para la salud!...”


A primeros de abril de 1889 se daba como seguro que la compañía del tranvía de Bilbao a Las Arenas y Algorta había firmado un contrato con una casa Inglesa para la instalación de motores eléctricos, los cuales vendrían a sustituir a los de fuerza animal que eran utilizados en esas fechas. La empresa del tranvía iba a abonar a dicha casa por la instalación la cantidad de 125.000 pesetas y otras tantas en acciones de la compañía. Con aquella operación pensaban ahorrar una tercera parte del presupuesto. Preveían terminar la instalación de los motores para el próximo verano.

El 4 de abril de 1889 el Ayuntamiento de Getxo pedía al contratista D. Marcos Zamacona que: “...Ya que estaba realizando varios andenes en el barrio de Las Arenas con el fin de complacer a la comisión de aquel barrio, en vez de ejecutar los andenes desde el establecimiento de Baños de Mar de los Aguirre, lo haga desde la estación de ferrocarril hasta la ermita de Santa Ana y en la calle Máximo Aguirre...” Y ya que las zonas mencionadas, propuestas por el consistorio, presentaban grandes destrozos como consecuencia del transito de carros, se prohíba el transito de los mismos por esas zonas, para lo cual colocaron carteles de advertencia bajo multa a los infractores. Zamacona, tuvo con ese nombre uno de los garajes de más solera de Las Arenas, disponía de carruajes y coches de lujo para paseo y excursiones, su numero de teléfono era el 8.207.


Los impresos para la elaboración del padrón municipal eran traídos desde Valencia. El telégrafo del mes de marzo de Algorta aportaba a las arcas municipales la cantidad de 13,23 pesetas.

Ese 4 de abril de 1889 se confirmaba que: “...Habiéndose acordado por el Ayuntamiento y la Junta municipal de Sanidad que el edificio Hospital-Hospicio que se trata de ejecutar en esta localidad se emplace, en la mayor brevedad cedida o donada gratuitamente para el efecto por los herederos de la finada Dña. Salomé Bareño que son su hija Dña. Josefa Leona Zalduondo Bareño y su esposo D. Manuel del Valle, situada cerca de la casa nombrada “La Cadena”, así como que se adquiera para ensanche y aumentar las dependencias del citado edificio otra heredad pegante a la anterior, perteneciente a Dña. Basilisa Aresti (13 peonadas), y en caso de que resulten para el efecto circunstancias insuperables la de Dña. Francisca Encera (5 peonadas), que también confina con la cedida por los expresados herederos, se comisione a los Regidores Ajuria y Arrola para tratar este tema...”

Se acordaba también realizar un pequeño camino desde la iglesia de Santa María de Getxo hasta el cementerio próximo a ella.


Para el 11 de abril de 1889 las gestiones con las Sras. Dña. Basilisa Aresti y Dña. Francisca Encera habían resultado infructuosas por los precios excesivos que ambas pedían por sus heredades, por lo que se decidió que el Teniente de Alcalde Sr. Sarria continuara negociando con la primera para conseguir que bajara el precio que había pedido.

Por esos días seguían produciéndose en Getxo requisitorias contra mozos considerados prófugos a pesar de que se hubieran trasladado a trabajar ya hacía más de 4 años a la lejana Sudamérica (Chile) Era el caso del mozo D. Mariano Elortegui Soltura; mientras, otros conseguían la exención del servicio militar, que era comunicada por el Gobernador Civil de la Provincia, era el caso del vecino de Algorta D. Pedro Saitua Aranzamendi: “...De dieciocho años de edad, hijo de D. Santiago Saitua Algorri y de María Manuela Aranzamendi, por lo que en el caso de este último se deja sin valor ni efecto la declaración de prófugo...”

En la próxima entrada veremos cómo se solucionó el cobro del organista de San Nicolás de Bari de Algorta D. Pablo Mújica, que desde hacía tiempo llevaba sin percibir sus honorarios.

domingo, 2 de junio de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -101-



En la anterior entrada veíamos cómo a finales de enero de 1889 la ladera del monte de Ereaga amenazaba con derrumbarse.

El día 7 de marzo de 1889, D. Asensio Inchaurtieta, miembro de la comisión nombrada por la Junta de Fábrica de la parroquia de San Nicolas de Bari de Algorta, solicitaba permiso para iniciar las obras de reparación del pórtico de dicha feligresía: “...Para adquirir recursos y construir un nuevo pórtico, por el estado de ruina que presenta el actual. Así como se nos conceda un lugar para depositar los materiales y las tejas, que tiene el pórtico actual, en los bajos de la sacristía y comulgatorio...” El Ayuntamiento autorizaba el comienzo de las obras con la condición de que no se deteriorara ningún árbol ni se interrumpieran las vías públicas.

En esas fechas cesaba en su cargo como miembro de la Junta de Primera Enseñanza D. Julián Arrien. Por ello el consistorio de Getxo proponía como sustituto al párroco de Algorta D. Ángel Amuniategui.

El arriendo de los arbitrios de los aguardientes, licores y alcoholes del año 1889 había dejado al Ayuntamiento de Getxo 4.250 pesetas.

El antiguo matadero estaba ruinoso. El Ayuntamiento, el 16 de marzo de 1889 decidía sacarlo a la venta junto a sus tierras, por lo que lo puso en conocimiento del Gobernador Civil, quien les ordeno que fuera publicado a fin de que los vecinos de la anteiglesia tuvieran conocimiento de aquella decisión. En 1879 se proyectó la construcción de un matadero en “Asuarca”, en las inmediaciones del Puerto Viejo. Se decía en el momento del proyecto de construcción: “...Que situándose en un punto donde no existe manantial ni río en sus inmediaciones se ha determinado se forme un nuevo proyecto en el punto llamado Asuarca, cerca del Puerto, de forma que se puedan escurrir la sangre e inmundicias a la Rivera, donde no frecuentan las personas, sirviendo para limpieza las aguas sobrantes de Arechondo, y a su falta el mar con sus mareas...” Para hacerse una idea de cómo era aquel matadero proyectado, nada mejor que ver la fotografía superior, en la que esta representado el plano que realizó D. Francisco Ciriaco de Menchaca. Pero las quejas vecinales, en una carta encabezada por D. Juan Bautista Zavala y D. José Antonio de Uriarte, sobre los inconvenientes que tenia el mismo: “…Estar situado en en el paraje más concurrido de este vecindario, en la parte donde generalmente vienen los vientos, así como el inconveniente de que trae la conducción de los ganados por los lugares que tienen que pasar, que incluso la Cofradía de Mareantes ha hecho su exposición para evitar males sin cuento, que pudiera sufrir la población, se fije otro lugar para su localización…” Decidieron, tras consultar a la Junta de Municipal de Sanidad, trasladarlo a otro punto llamado “Iturribarri”, en la que llamaban “Estrada de Mosu” en el Barrio de la Humedad (Villamonte), se hallaba emplazado algo distante de la población, contiguo a un arroyo donde brota una fuente de agua constante, que era utilizada para su limpieza. Y es ese el matadero que en 1889, debido a su precario estado se trataba de cerrar, el cual posteriormente sería trasladado a Alango.


El mismo día 16 de marzo de 1889 D. Juan Cortina, vecino de Bilbao, como testamentario de su finada hermana Dña. Rogelia Cortina, solicitaba al consistorio de Getxo: “...Se le conceda el enganche de agua de la red municipal para los servicios del edificio situado en la calle Caridad de Algorta (Puerto Viejo), destinado a escuelas públicas gratuitas para la enseñanza primaria de niños y niñas pobres del Pueblo de Getxo, bajo la dirección de las Hijas de la Cruz, en función del legado de sus hermana Dña. Rogelia, fundándose en las razones que expone, ya que el servicio que ha de prestar ha de ser público y gratuito, alcanzando a gran numero de niños y niñas de la localidad…” D. Juan Bautista de Cortina y Aldecoa, cumpliendo los deseos de su hermana Dña. Rogelia de Cortina y Aldecoa, había comprado a D. Dionisio de Zubiaga y Aldecoa una tierra en el término llamado de “Mugaburu” para edificar un colegio para el bien de los pobres de la Anteiglesia de Guecho. Este proyecto era en favor de los niños de Algorta y de manera especial de los del Puerto Viejo. Parece que en aquel escrito de las actas de 1889 había un error ya que para hacerse cargo de la obra fueron llamadas las Hijas de la Caridad. Cuatro hermanas llegaron a Algorta en el mes de septiembre de 1889. El colegio se inauguró el 14 de octubre de 1889, y tras la misa celebrada por el Párroco de San Nicolás de Algorta, se dio por iniciado el curso.

En esas mismas fechas, marzo de 1889, una maestra, Dña. Pilar Ordeñana y Aspegorta, maestra de la escuela de Niñas Pobres de San Martín de Algorta, reivindicaba la mejora de sus retribuciones salariales debido al elevado número de alumnos que tenía ya que otras profesionales de la enseñanza en escuelas del municipio ganaban más. Después de una, como decían siempre, “razonada discusión” y teniendo en cuenta el elevado número de alumnos de la maestra, decidieron elevar su sueldo de las 500 pesetas anuales que venía percibiendo a 750. Por otro lado se procedía a la compra de dos tomos del Diccionario de D. Pedro Novia de Salcedo por la cantidad de 55 pesetas. Hizo la entrega del diccionario el propio Novia de Salcedo.

Siguiendo con las tradiciones religiosas de nuestro pueblo y de sus ediles, a petición del Regidor D. Mateo Ajuria, que era Mayordomo de la Cofradía del “Glorioso Patriarca San José”, acordó la corporación asistir en pleno a la función religiosas que en honor a dicho santo se iba a celebrar el día 19 de marzo en la Iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta.

La escritura para el establecimiento del telégrafo en Algorta fue realizada con el notario D. Félix Uribarri. Por ella se abonaron 11 pesetas.


El 26 de marzo de 1889 se sometía a votación en el pleno municipal una propuesta del regidor D. Eladio Sustacha para tratar de agradar a los veraneantes: “...Algorta ha tenido un gran aumento desde unos años acá, lo que ha creado condiciones favorables a su desarrollo y prosperidad, siendo en la temporada de verano cuando acuden los forasteros, que son la fuerza más favorable para el desarrollo de este pueblo. Todos sin excepción echan de menos un lugar de sombra, razón por la que no asisten en mayor número. Esta corporación tiene el deber de atender las cuestiones relacionadas con las comodidades, distracciones y recreos que a estos conviene proporcionar, a la vez que también puedan disfrutarlas sus vecinos. Entre las mejoras que se imponen realizar dado el desarrollo del barrio de Algorta, está la formación de una buena plaza de recreo y la formación de un gran bosque en forma de paseo. El lugar más indicado como mas apropiado y céntrico para este paseo, en un espacio de dos o tres años, son los terrenos de las heredades de Dña. Salomé Bareño, frente a la calle Mayor, siguiendo la misma alineación hacia el S.E. hasta que pueda tener un enlace por una nueva calle que se abra frente al casino Algorteño por los terrenos de Mariandresena que hoy sirven de huerta. Con la construcción de esta obra se proporcionarán todos los atractivos al forastero y al público en general, y es de esperar que una vez realizado el proyecto sea más frecuentado por los bilbaínos, y a la vez el pueblo de baños de mar en Vizcaya que más bañistas reúna en la temporada de verano, y por consecuencia sea el llamado a rivalizar con Biarriz, San Juan de Luz, San Sebastián, Santander y otros...” El consistorio acordaba tomar en consideración la propuesta y comenzar de inmediato un proyecto en base a lo expuesto que queda en manos del ingeniero D. Laureano Gómez anta María. Dentro de aquella tónica de reforma del barrio de Algorta el Alcalde ordenaba: “...Realizar un plano general de población desde San Martín a la Avanzada. Además de proceder a la colocación de aceras en la calle Mayor, que se encontraban en mal estado, la más concurrida del pueblo, se iban a realizar con cemento procedente de la fábrica de. Uria; aquellas aceras se iban a colocar desde la Iglesia de San Nicolás de Bari hasta encontrase con la calle San Nicolás, en Amorotoena: desde el punto de Mantequena o Iturrieta hasta el casino Algorteño y desde la casa que habitaba D. Juan Luis Uriarte hasta la plaza de San Ignacio…”

En la próxima entrada veremos cómo la alcaldía acordaba con el Teniente Coronel Director del Parque de Artillería de Bilbao, la instalación en la Galea de un edificio para depósito de materiales de guerra para hacer prácticas

jueves, 30 de mayo de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -100-



En la anterior entrada de esta serie veíamos cómo las comunicaciones entre Getxo e Inglaterra quedaban interrumpidas debido a un corte en el cable de conexión producido a unas 11 leguas de la playa de Las Arenas.

A finales de enero de 1889 la precariedad de las arcas municipales hacía inviables algunas obras de urgencia en Algorta. Una de ellas era la de la ladera del monte de Ereaga que amenazaba con derrumbarse debido a los embates de la mar, por lo que tuvieron que realizar una obra provisional amontonando piedras en la orilla para evitar que continuara deteriorándose la ladera. Otra de las causas que perjudicaba a aquellas laderas eran los cortes indiscriminados de hierba para los ganados, que muchas veces incluía a los incipientes tamarices plantados, por lo que decidieron prohibir dicha actividad desde: “...El punto vertiente de aguas arriba abajo de Satistegui, hasta donde se encontraba ubicado el vertedero de inmundicias de Algorta, el cual se hallaba cercano a la casa de Dña. Carmen Zalvidea, bajo la multa de 1 a 5 pesetas...”

El 7 de febrero de 1889 se informaba en el pleno que la recaudación de telégrafos de Algorta del mes de enero alcanzaba las 37,36 pesetas.

Los temporales, el viento, y las mareas tenían su punto de atracción contra la playa de Las Arenas. Algo de eso ocurrió un 14 de febrero de 1889, cuando el vapor Corina llegaba al Abra con una carga de vino de Oporto y naranjas. Y una avería del motor junto a otros problemas, le llevó a garrear durante la noche. Embarrancaría frente a la playa de Las Arenas. Unos días más tarde, el 1 de marzo, con la ayuda de cuatro remolcadores, fue puesto a flote y entró en la ría, noticia que ofrecía el “Noticiero Bilbaíno”.


El 26 de febrero de 1889 se informaba en el “Noticiero Bilbaíno” de la composición de la Junta fundadora de la “Sociedad de Fomento de la Cría Caballar de Vizcaya”, cuyo capital era de 75.000 pesetas. Figuraban en su Junta Directiva Provisional: “...El marques de Villamejor como Presidente, D. Emiliano Olano (Vicepresidente), además de D. Tomás Zubiria, D. José María Gortazar, D. Adolfo Urquijo, D. Felix Urcola, D. Mariano Vilallonga, D. León Longa, D. Romualdo Garcia; y como vocales D. D.C. Levison, como contador D. Luis Nieto, tesorero D. Augustus Levison que era socio fundador de la sociedad…” Entre sus planes estaba la construcción del Hipódromo de la Vega de Lamiaco, para el que calculaban un coste de 60.000 pesetas.

El 7 de febrero de 1889 en Las Arenas se estaban realizando varias obras de acondicionamiento de los andenes de las calles, así cómo la colocación de arbolado en las mismas. El contratista que realizó dichas obras fue D. Marcos Zamacona, y el responsable de su replanteo fue el maestro de obras (Arquitecto) D. Manuel Otaduy.

Había una vieja tradición que se repetía en los actos de oficiales del Ayuntamiento de Getxo, era el llamado “remate a vela encendida”, quizá por aquello de que representaba ese acto un símbolo explícito de trascendencia del hecho en sí, o como símbolo de poder. Básicamente consistía en: “...El sacar el remate a pública subasta, una vez reunidos los licitantes se encendía una vela, permitiéndose la puja a la baja durante el tiempo que la llama permanecía viva. Así se encendía una segunda y tercera vela, pudiendo continuar la puja...” Uno de esos actos fue el celebrado el 21 de febrero de 1889 durante el remate de aguardientes, alcoholes y licores, en el cual se decía: “...Para el día primero de marzo, a las 10 de la mañana, se anuncie el remate a vela encendida, de los arbitrios de aguardientes, alcoholes y licores de este pueblo...” En aquel acto la puja venía precedida de una reclamación de D. Manuel Eguia, que había sido apoyada por la Diputación. Comenzaba en 1.489,1 pesetas, cantidad considerada como el prejuicio que le causaba la ley de alcoholes al rematante, y en previsión de que no se presentaran rematantes, se fijaba otra subasta a continuación. Esta que se iba a iniciar con 1.750 pesetas.

El 21 de febrero de 1889 eran colocadas, por el herrero D. Ignacio Abascal, las verjas de hierro a la entrada de las escuelas de la Fundación (Niñas pobres) de la calle San Martín de Algorta.

Días más tarde D. Manuel Iturriaga solicitaba la construcción de su nueva casa cerca de la casería llamada “Bastinchuena” y se le concedía el permiso para colocar materiales de construcción en un solar cercano: “...Siempre que no perjudique al transito público, a los dueños de las heredades, y al acceso al Campo Santo, por el camino de carros que se dirige a dicho cementerio...” Este caserío según el callejero de 1897 se encontraba en llamada calle de la “Carretera”, en el numero 39, cerca de la estación de ferrocarril de Algorta cerca de la “Cadena”.


El 28 de febrero de 1889 se daba cuenta en el pleno municipal de la construcción, por cuenta del municipio, del fielato de Las Arenas, que estaba situado en la llamada “Plazuela” frente al Puente Bizkaia (Se puede ver fotografía superior, obra del fotógrafo eibarrés D. Indalecio Ojanguren). De dicha instalación, que se hallaba dotada de una bascula para el control de arbitrios se decía en el pleno: “...En este edificio se devengaran todos los arbitrios municipales, de todos los artículos destinados al consumo o venta de aquel barrio, que deben de ser presentados, reconocidos y pesados en el referido fielato para la exacción de los correspondientes derechos...”

El 7 de marzo de 1889, el Ayuntamiento de Getxo recibía un oficio del Ingeniero Agrónomo de la Diputación de Bizkaia, anunciando la disposición para este pueblo, si lo necesitara, de sulfato de cobre y pulverizadores para“...A precio de coste, para combatir el mildeon de los viñedos...” Se refería al conocido cómo “mildiu”, que tiene varias acepciones mildeo, mildeu, niebla, añublo. El consistorio respondía aquel ofrecimiento: “...Teniendo en cuenta que la riqueza vinícola es casi nula e infructífera en esta Anteiglesia, no le conviene adquirir ninguna cantidad de sulfato de cobre ni pulverizador, por que estamos convencidos de no poder efectuar su empleo o venta. Pero por si algún vecino deseara comprar dichos productos se publique a fin de pueda adquirirlo...”

En la próxima entrada veremos cómo algunos miembros de la Junta de Fabrica de la Parroquia de San Nicolás de Bari deseaban construir un nuevo pórtico.