MEMORIAS DE GETXO

martes, 16 de agosto de 2016

EL CUENTO DE AGOSTO DE J.J. RAPHA BILBAO


POR DELANTE Y POR DETRÁS

Por delante y por detrás”: Es el cuento que J.J. Rapha Bilbao nos regala este mes de agosto, estupendo mes de estío para leerlo debajo de un árbol o en las tórridas arenas de la playa. Una pareja todavía virgen de broncas que se emociona contemplando los guiños que hace la luna de los enamorados es el ojo bueno del cuento. Don Claudio Forrado es un jovenzuelo de ochenta años con ojos de niño trasto que pasea con su perrita Azucena y con su vara de avellano que usa de traspié para derribar a los niños al suelo. Un entretenimiento gozoso para un viejo malo.


lunes, 1 de agosto de 2016

VACACIONES 2016



Ya han transcurrido la mayor parte de las fiestas del Pueblo: Neguri Langile, Paellas, Santa Ana, San Ignacio y van a empezar las de Romo. Todavía quedan días de alegría y bullicio. Faltan por llegar las del Puerto, Andra Mari y Las Mercedes. Y como no, las Aste Nagusia Bilbainas.

Así que ya ha llegado el momento de coger las vacaciones y desearos a todos que disfrutéis de las vuestras, si la coyuntura lo permite. Yo como todos los años elegiré Getxo para disfrutarlas.

Con esta entrada doy paso a unos días de relajo, para volver con más fuerzas en septiembre. Pero no me resisto a terminar las entradas que dan paso al verano sin animar a quienes visitan estas páginas, a que os deis una vuelta por Getxo, cualquiera de sus rincones, sus barrios, sus fiestas, merecen la pena, no os decepcionará, y seguro que repetiréis.

VOLVERÉ CON NUEVOS TEMAS A PARTIR DEL DIA 5 DE SEPTIEMBRE DEL 2016.

!ONDO PASA!

LAS FIESTAS DE LOS ÁNGELES EN ROMO



Las fiestas de “Los Ángeles” en Romo no se celebraron, con dicho nombre, hasta después del año 1935. Ya que en 1934, por iniciativa de Dn Manuel Eskauriaza, párroco de Las Arenas, el cual solicitó la ayuda de las “Hijas de la Unión Apostólica”, se edificó como Casa-convento y Capilla denominada “Nuestra Señora de los Ángeles” inaugurándose en 1935. Este pequeño convento dio nombre a dicha festividad, que se celebra el día 2 de agosto.

En el barrio, muchas han sido las celebraciones que han creado el ambiente festivo, que años más tarde darían lugar a las afamadas fiestas de Romo. De ellas la primera mención escrita, que se conserva en el Archivo Municipal de Getxo, es la que realizó el 23 de Junio de 1927 D. Celestino de Elorza y Olave (Maestro Albañil) con domicilio en la Vega de Santa Eugenia Nº 1, para celebrar las fiesta de San Juan.


Muchas de ellas se realizaron en la entonces llamada “Vega de Santa Eufemia”, en torno a la campa de las antiguas Escuelas de Romo. Durante muchos años de la mano de la “Sociedad Gobela”.

Y aunque ya lo he tratado en otras ocasiones, deseo volver a uno de los actos, para mi preferido, durante los años 60, el “Concurso de Tortillas de Romo”, cuya primera edición fue en 1964. Estuvo organizado por la “Sociedad Gobela de Romo”. Para muchos de los que participábamos, en aquellos años, suponía una prolongación del ambiente festivo y reivindicativo de otras celebraciones ya existentes: Paellas de Azkorri y la Bacalada de Berango.


Traigo a colación nuevamente esta fiesta aprovechando unas fotografía, que gracias a una vecina del barrio, Isabel Bilbao, hoy puedo compartir con todos vosotros. Pertenecen a uno de esos años en los que las txonas y la ambientación respecto de las vestimentas, eran uno de los atractivos de las “Tortillas de Romo”, cuando se celebraban en el antiguo golf, detrás del campo de Gobela. En ellas, un grupo de “antiguos scouts”, representaron una nave vikinga, sus indumentarias también estuvieron a tono con dicha pantomima. Eran chicos y chicas del barrio, algunos de ellos de la Prolongación Amaya (Gobelaurre), otros, de las casas baratas y también de otros enclaves de Romo. Juventud que ataviada con pieles como vestimenta, txapines hechos con tela de saco de patatas por calzado, cascos potentemente coronados y hachas en ristre, dieron colorido y humor a aquel acto festivo.


Este año volverán a celebrase, dentro de un más amplio programa festivo, que seguro incluirá el momento álgido del “Txupinazo” con nuestro histórico “Txutxo” y su inconfundible grito de “Romo, Romo, Romo....”; la comida de jubilados, el tradicional Railly del poteo, los efluvios del concurso de putxeras en Ganeta y como no, el Concurso de Tortillas, en las landas del antiguo golf de Artatza.



!Ondo pasa!

jueves, 28 de julio de 2016

LOS CORROS, LOS ACORDEONISTAS Y LAS FIESTAS DE SAN IGNACIO



Una breve entrada para echar una mirada retrospectiva de otras fiestas de San Ignacio. Eran los corros, los acordeonistas y los pianos de manubrio, animados por músicos ciegos, las figuras inseparables en las fiestas en el Siglo XIX y principios del XX. Tanto, que desde la capital del reino un diario madrileño decía: “...también acude en masa a la plaza del pueblo cuando se trata de celebrar con fiestas, algaradas y bailes...! Se ve que para algunos creadores de opinión, las fiestas de localidades de tamaño inferior al del Madrid de los Borbones, no merecían más epíteto que “algarada”. También en julio de 1901, la banda de música municipal de Algorta, los corros de ciegos y los tamborileros animaban el ambiente festivo.

Y en las fiestas de San Ignacio de 1925 la música era la reina de las fiestas. En una fotografía de la época se podía ver una plaza de San Nikolas (Algorta), frondosa de arbolado, en la que sobre el quiosco de la música tocaba la banda municipal, mientras que de pie sobre un entarimado, un acordeonista animaba a los romeros. El tinglado o quiosco de la música, que así se llamaba, estaba cercano a “Iturrieta” la casa de Patxikin Aldecoa, heredad de la que próximamente hablare.


La plaza de San Nikolas aparecía repleta de parejas bailando, se veía a muchos curiosos dando vueltas a su alrededor, deambulaban, seguramente, buscando pareja para el próximo baile. Las cabezas varoniles, la mayor parte, iban cubiertas con txapelas, solo unos pocos sombreros podían adivinarse entre la multitud.

También este día festivo estuvo animado desde primeras horas de la mañana por el “II Circuito de Getxo”, prueba ciclista organizada por el “Arenas Club”, que fue ganada por el Sopuertakoarra Francisco Cepeda. Le seguían Remigio Loroño, de Erandio y Jacinto Suarez, de Somorrostro. A continuación y por orden de llegada iban los corredores del Arenas: Salvador Artaza, Antonio Arandia, Vidaurrazaga, Ricardo Iturriaga, Alberto Izarra, Antonio Narvaiza, Enrique Soler y Martin Ojinaga. El equipo del Arenas resultó vencedor por equipos de la prueba. La meta estaba situada en el alto de la cuesta de San Ignacio. En un circuito de siete vueltas, con un total de 56 Kilómetros, que hacía el recorrido por Neguri, Algorta, Getxo, Berango, Neguri, de 8 kilómetros. El calor reinante resultó agotador para los ciclistas. A la carrera se habían apuntado 33 corredores, aunque en meta aparecieron 29 ciclistas.




Aquel día 31 de julio de 1925, festividad de San Ignacio, empezaba la mañana con un pasacalles en el que intervinieron la Banda Municipal y los Tamborileros de Getxo. Contó con una prohibición gubernativa para la celebración de festejos en carreteras y otras vías de comunicación, puesto que imposibilitaban el paso de carruajes.



NO es NO

martes, 26 de julio de 2016

LA HIGUERA DE LOS BASTARDOS



Es increíble cómo una película, un rodaje, en un día (¿quizá elegido a posta?), era un 18 de julio, puede convulsionar a todo un pueblo. Era uno de esos días horrorosos, tanto por el recuerdo como por el calor sofocante que reinaba en Algorta, de esos que se suele decir “tan intenso, que descansaban hasta los monjes”.


Y de repente, como si fuera una vuelta al sobrecogedor pasado, las callejuelas del Puerto se vieron tomadas por uniformados golpistas, clérigos y señoritos de sombrero. Resultaba curioso ver desfilar entre un mar de curiosos, cámaras, actores y extras, (algunos del Puerto), la procesión franquista que avanzaba por las pequeñas callejas de Ribera y Portuzarra.


Ver a conocidos actores, !Qué divertido resultaba ver a un Ramón Barea vestido de Obispo!, a Areces, Losada, Pepa Oniorte y otros, entre ellos David Pinilla, hijo pequeño del autor de la novela que da nombre a film, mientras los equipos de rodaje y auxiliares, a las ordenes de Ana Murugarren trataban de preparar los escenarios, colocando carteles fascistas y tapando los pocos vestigios de modernidad de esas calles. Las ordenes de la directora, "!traedme esa bandera!, !silencio!, !se rueda, acción!", eran una continua repetición de planos, hasta el esperado "!Vale, ha salido bien!", que los actores y figurantes respondían con un !Ufff...!, y no era para menos, con aquel maldito calor.


Al mediodía, los técnicos de la producción se afanaban en preparar el escenario, colocando estratégicamente un viejo sidecar y camiones de época, carteles facciosos y un sin fin de banderolas golpistas en San Nikolas. La gente, sobre todo la mayor, al pasar, exclamaban con una mezcla de preocupación y asombro "!Ha pasado algo!". Es que las balconadas del antiguo Ayuntamiento, llenas de gallardetes fascistas sobrecogían a los mayores, quizá porque recordaban aquellos infaustos días del terror. Algunos maduritos, socarronamente, comentaban “!Ya se ha formado el nuevo gobierno!”



Los lugares elegidos para filmar la película fueron Larrañazubi, Puerto Viejo, San Nikolas y la Avenida Basagoiti, algunas tomas de interiores se rodaron en Algorta, una de ellas en Iturrieta, en la casa de los Aldecoa, junto a la plaza de San Nikolas. Y era esa mima plaza la elegida para rodar por la tarde.


Hacia las cuatro, en medio de un calor asfixiante que daba valor a esa dura profesión de los actores, en medio de una canícula que parecía alquilada al propio régimen, los actores vestidos de época, con unas ropas que tenían que parecerles autenticas saunas, repetían las escenas. Algunas, nos retrotraían a situaciones ya vividas: un pequeño acompañado de sus padre realizaba el saludo fascista a unos camisas azules, a la vez que un militar golpista exigía a una mujer que le enseñara lo que llevaba en el bolso. En el frontón, uno de aquellos tenebrosos “camaradas” jugaba a pelota a mano con el capellán castrense del batallón.


En el balcón del Ayuntamiento, cuatro mujeres nacionalistas y/o republicanas, aparecían con sus cabezas rapadas, símbolo de la humillación que las mujeres no fascistas sufrieron durante el franquismo. Desde el frontón, la directora y su ayudante iban dando las últimas órdenes a los agobiados actores, mientras algunos, desde las escasas sombras de la plaza, soportaban estoicos el calor.


El pueblo, en general, aparecía sorprendido. Pero a medida que transcurría el día algunos comenzaron a hacer comentarios jocosos, cuando no airadas frases sobre el “acontecimiento” del verano: la película de Ana Murugarren “La Higuera de los Bastardos”, basada en la novela de Ramiro Pinilla “La Higuera” que narra la historia de un falangista llamado Rogelio y un niño de nombre Gabino. El primero queda atrapado en la mirada con odio del niño, hijo y hermano de dos inocentes que el falangista sacó de su casa y los asesinó a sangre fría. Esta producción comenzó a gestarse a principios del pasado año, coincidiendo con el décimo aniversario de la presentación en el 2006 de la novela en las librerías. Según la directora del film, la película estará en las pantallas el próximo año, allá por el otoño.


La película, cuyo protagonista es el conocido actor de “Gatzaga” Karra Elejalde, está basada en la novela “La higuera” de Ramiro Pinilla, uno de los escritores más prolíficos de Getxo, quien desde su buhardilla de “Walden”, en el barrio de Uri, nos ha legado entre otras novelas “Las ciegas hormigas”, Premio Nadal y de la Crítica; “Seno”, Finalista del Premio Planeta. La trilogía “Verdes valles colinas rojas”, compuesta por “La tierra convulsa”, premio Euskadi de Literatura en Castellano, “Los cuerpos desnudos” “Las cenizas del hierro”, Premio de la Crítica y Premio Nacional de Literatura. “Cadáveres en la playa” y un sin fin de creaciones publicadas a lo largo de su vida y traducidas a más de veinte idiomas. “Verdes Valles...”, también recibió el “Premio Euskadi” de 2012.

jueves, 21 de julio de 2016

LAS PAELLAS DE AIXERROTA HASTA 1970



El Concurso de Paellas de Getxo, tanto cuando se hacían en Azkorri como más tarde en Aixerrota, es la fiestas más concurrida de Uribe Kosta. Pocas fiestas atraen a tanto publico, en torno a un concurso gastronómico.

Desde las primeras, que se celebraron en julio de 1956, el número de asistentes fue in crescendo. Las de 1962 atrajeron a las campas de Azkorri a 150 sukaldaris y cerca de 7.000 visitantes; año tras año iban incrementando el numero de adeptos al guiso de la paella. En 1963 acudían 200 sukaldaris y 5.000 visitantes; en las de 1964, a pesar de que la prensa local no daba cifras, hablaba de: “...Un ejercito de paellas tomó las landas de Azkorri, con una concentración masiva de miles de personas...” Las de 1965 ya hablaban de 239 paellas presentadas y una impresionante cifra de kilos de mecanotubo, 16 toneladas. 


En 1966 seguíamos en las landas de Azkorri, esta vez con 300 paellas presentadas y más de 15.000 asistentes. En ella, “Los 13 de Algorta”, con una bella representación de una construcción de pinos y sobre ella una enorme paellera en medio de un mar de llamas, simuladas mediante telas rojas brillantes resultaban ganadores del concurso de txosnas.En 1966 se celebraba el XII concurso de paellas, el aparcamiento previsto para 2.000 coches se veía desbordado, resultando ganadores del concurso de txosnas “Algortako Scouts”.

Las de 1968 llevaban a las landas de Azkorri a 318 cazuelas y una cifra de asistentes que rompía todas las marcas, se hablaba de entre 20 y 25.000 visitantes. En 1969 la cifra seguía aumentando, participaban 390 sukaldaris, ya se hablaba de “Concurso Internacional de Paellas”, con asistencia de representantes de Finlandia, Noruega, Dinamarca, Estados Unidos, Austria, Alemania y Francia; se hablaba de 22 toneladas de tubos y 3.000 metros cuadrados de toldos, 51.000 litros de agua y 4.000 kilos de leña.


En 1970 le tomaban el relevo las landas de Aixerrota, que habían sido cedidas por los hijos de D. Angel Mugica; el numero de paellas presentadas era de 380, y las txosnas pasaban de 310; en cuanto a la asistencia se valoraba que sobrepasaba las 20.000 personas a la hora del medio día; el primer premio de txosnas recayó en “Euskal Erri´ko Lagunak”. Dejaremos las siguientes para otro año.

Este año nuevamente, el trabajo incansable de los chicos y chicas de Itxas Argia, prepara las landas de Aixerrota para la llegada de una legión de cocineros/as, dispuestos a pasar un gran día entre olores de marisco, caldos de pollo, buen vino, kalimotxo, sol y color.

NOS VEMOS EN AIXERROTA !ONDO PASA!


martes, 19 de julio de 2016

EL CUENTO DEL MES DE JULIO DE J.J. RAPHA



SUENA EL TELÉFONO


Otra vez ha sonado el teléfono de J.J. Rapha Bilbao por la noche de rondón, nos llega con un nuevo cuento. Esta llamada trae agradables noticias. Se trata del cuento de todos los meses, el de julio. En él, con el gracejo sarcástico de sus cuentos, nos narra la batalla doméstica que en el campo de una veterana cama, un bien avenido y decano matrimonio, siente el inmisericorde sonido del teléfono a horas intempestivas de la noche. Mientras él, cabila aún dormido, sobre la metamorfosis del maravilloso petirrojo que fue su esposa en un buitre de afiladas uñas de sílex.





lunes, 18 de julio de 2016

EL FRONTÓN DE EGUIDAZU




El frontón de Eguidazu. Areeta-Las Arenas ha tenido frontones y afición a la pelota. De uno de ellos ya hablé en mi entrada del 10 de mayo del 2012 “El frontón de la calle Mayor de Las Arenas”. Otro menos conocido, que nació en 1922 y desapareció en 1937, es el de la calle Gobela.

El día 15 de octubre de 1922 D. Domingo de Eguidazu se dirigía al consistorio solicitando: “...poder construir una vivienda con frontón en la parte zaguera de ésta...” en su propiedad de la calle Gobela. La autorización llegaba el 31 de octubre de aquel año. Esta edificación estaba situada, como se decía en el escrito: “...en la Calle Gobela, próximo a los kilómetros 14 y 15 del ferrocarril de Bilbao a Las Arenas...” Actualmente podríamos situarlo a la altura de los números 29 y 31 de dicha calle.

La edificación, una vivienda de planta baja y tres pisos de dos manos por cada piso, disponía en su planta baja de dos salones, en uno de ellos seguramente estuvo el “Cine Popular”, del que hablaba el párroco de Las Arenas D. Félix Acha en su libro “Recuerdos de Las Arenas” (pagina 283). Por un lateral de dichos locales se accedía mediante una escalera a las gradas, situadas frente a la cancha del frontón, que abarcaba toda la longitud de la vivienda. Disponía de un acceso por la parte central de los salones mediante otra escalera, situada en el primer rellano, a otra de las gradas. Esta era longitudinal a la cancha y ocupaba todo el espacio de ambos salones. Disponía de una cubierta a dos aguas que cubría el frontón. Su frontis lateral daba a las vías del ferrocarril, lo que estuvo a punto de impedir su realización.


El 28 de febrero de 1923 el consistorio getxotarra enviaba una comunicación a Eguidazu en la que le decía: “...el emplazamiento de la pared del frontón, próxima a la curva que existe en la vía, antes de la estación de Las Arenas, por su mucha altura, acortara la visibilidad de los trenes de Bilbao en su entrada a la estación...” Lo que consideraban : “...una circunstancia importantísima que puede afectar a la seguridad teniendo en cuenta el intenso servicio de trenes y viajeros de dicha estación...” Domingo de Eguidazu solicitaba al Ayuntamiento que se tramitara aquel permiso ante la Jefatura de la División Técnica y Administrativa de los Ferrocarriles para que dictaminara si su solicitud podía suponer algún peligro.

El 9 de abril de 1923 la 1ª División de la Inspección Técnica de la Jefatura de los ferrocarriles daba el visto bueno para la ejecución del frontón siempre que la pared lateral del mismo distase 1,20 metros del la vía del ferrocarril. El permiso de habitabilidad llegaba el 20 de julio de 1923. El 21 de septiembre de 1923, el consistorio getxotarra, autorizaba la apertura del frontón. Algunos de los pelotaris juveniles que citaba el diario deportivo “Excelsius”, como Arregui y Lopez de las escuelas publicas de Las Arenas, que vencieron a Martin y Blanco de Barakaldo en el Frotón del Club Deportivo de Bilbao en los Campeonatos Infantiles de Bizkaia de 1923, entrenaron en aquel frontón, aunque eso de momento es algo que no he podido comprobar.


Durante el golpe de estado de 1936-1937 la zona que ocupaba el frontón fue bombardeada (ver fotografía superior), resultando gravemente dañado, por lo que finalmente hubo que derribar la instalación deportiva.


Los datos de la construcción de ese frontón aparecen recogidos en el expediente Código 2.5.3.5, Signatura 2333004, del Archivo Municipal de Getxo.