MEMORIAS DE GETXO

lunes, 18 de febrero de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -82-



En la anterior entrada veíamos como, ya desde octubre de 1884 se venía hablando de la construcción de un nuevo puerto en Algorta. Pero sobre todo de cómo se conoció la noticia de la propuesta de segregación del barrio de Las Arenas, realizada por el Diputado D. Eduardo Aguirre, y el inicio de las discusiones en la prensa local.

La segunda carta, la escrita por “Varios suscriptores de Algorta y Las Arenas”, venía a reforzar con otros argumentos lo descrito en la primera. Alegaban que las imputaciones que hacían los secesionistas eran: “...Injustas e inmerecidas, y que Las Arenas, hasta hace unos pocos años, era un barrio reducido y sin importancia, porque no contaba más que con unas cuantas fondas y casas de campo, y sus rendimientos por arbitrios municipales estaban en relación a sus escasos habitantes, pues en el bienio de 1881 a 1883 tan solo ascendieron a 15.750 pesetas. Sus 69 edificios actuales, o la mayor parte, están deshabitados durante nueve meses del año, y otros habitados por las personas encargadas de su cuidado, porque sus propietarios viven en Bilbao…” Al parecer, el articulo de “El Porvenir Vascongado”, culpaba al Ayuntamiento de Getxo de los deseos de emancipación de algunos vecinos de la Anteiglesia. Para dar mayor fuerza a su aserto relataban en aquel escrito: “...Si Las Arenas tiene un templo propio, se lo debe a la iniciativa privada. Si existe un facultativo para la asistencia de los enfermos, lo costean las familias del barrio; Si se introduce la más ligera mejora, todo nace del peculio particular de aquellos habitantes y aun de varios de Bilbao, que tienen allí propiedades, de modo que, no ha existido mutua y recíproca correspondencia en la inversión de fondos del municipio, pues que Guecho nunca debía olvidar que, si nuestros informes no son equivocados, el barrio de Las Arenas produce sólo por derechos de consumo más de 20.000 pesetas anuales...”


Los “Suscriptores de Algorta y Las Arenas” respondían a continuación: “...Dice el articulista que si el barrio de Las Arenas tiene un templo, se lo debe a la iniciativa privada. ¿Qué quiere decir con ésto ¿Acaso que el municipio de Guecho ha construido con sus fondos los que hay en Algorta?. !No es así , por cuanto si Algorta cuenta en la actualidad con dos templos, estos han sido levantados por el concurso particular de sus vecinos. Para el abastecimiento de aguas potables, para los barrios de Algorta y Las Arenas, se abrió un empréstito sin que ningún propietario de este último barrio se suscribiera. Respecto de la asistencia médica decir que: Según la Ley vigente a Guecho le corresponde tener un médico, y en la actualidad tenemos tres médicos titulares, de los cuales dos están obligados a asistir puntualmente a los enfermos pobres, ya sean de Algorta o de Las Arenas...” Continuaban con una serie de datos referidos a las obras realizadas, tal y como describieran en la carta firmada por “Un Algorteño”. Respecto de la enseñanza decían: “...Pues aún hay más, el ayuntamiento de Guecho, no solo se ha ocupado del engrandecimiento material, ¡si no que, teniendo en cuenta que la educación es la base principal de toda sociedad, dotó a dicho barrio con una escuela de niños y otra de niñas por lo cual mereció que las autoridades superiores le manifestaran en laudatorio ofició su agradecimiento por el celo desplegado a favor de la enseñanza, fundándose en que se habían excedido del número de escuelas que la Ley exige. Tiene además dicho barrio un alguacil tamborilero y el alumbrado correspondiente, pagados por el municipio, mejoras de que carece el barrio de Guecho, siendo más antiguo. No terminaremos sin consignar aquí, para conocimiento del público, que ninguna gestión respecto a la segregación de Las Arenas se ha hecho ante este ayuntamiento, y que si ha tenido oportunamente noticia de los trabajos de zapa que solapadamente se han efectuado para dar curso al proyecto de separación en las Cortes, se ha debido a una verdadera casualidad...” Y terminaban diciendo: “...También debemos manifestar que no es la mayoría de los vecinos del barrio en cuestión la que desea su segregación del municipio de Guecho, si no alguno o algunos propietarios de dicho barrio, quienes quieren ejercer toda su acción sobre el nuevo municipio para, convirtiéndose en caciques, sacar las mayores ventajas en beneficio de sus propiedades...” Llamaba la atención en aquel escrito la contradicción que suponía, que un Diputado que había estado defendiendo la unión de Mungía con Derio, a su vez defendiera la segregación del barrio de Las Arenas.


Incluso el diario “El Noticiero Bilbaíno” sin querer intervenir, puesto que se declaraba neutral, intervino en aquella discusión, el día 6 de marzo de 1888: “...Por inclinación natural y por la índole de nuestro periódico, somos poquísimo aficionados a entrometernos en cuestiones de los Pueblos. Esto explica por qué no hemos dicho ni una palabra acerca de la segregación de la anteiglesia Las Arenas de la Anteiglesia de Guecho. Aunque las razones alegadas en nuestro mismo periódico por vecinos de la anteiglesia contra la segregación, nos parecen incontestables. La hermosa y amena barriada de Las Arenas está llamada a un gran porvenir, pero hoy no tiene vida propia…, ninguna población ni española ni extranjera, por grandes atractivos ni ventajas que tenga como estación balnearia vive ni puede vivir de esta sola condición. Para que poblaciones como la de Las Arenas tengan vida propia independiente de la industria balnearia, es necesario que a esta industria unan otras como la agraria, la fabril, la comercial, etc. La población de Las Arenas no tiene hoy esta vida, porque no basta para dársela el que durante dos meses al año acudan allí tal o cual numero de bañistas, y algunas docenas de vecinos de Bilbao o de otras partes, tengan allí casas de recreo, donde habiten en ese tiempo. Las Arenas no tiene ni puede tener, mientras no cambien sus actuales condiciones, industria agraria ni hortícola, ni pecuaria, ni pesquera, ni fabril, ni ninguna otra. Cuando las tenga en más o menos número, tendrá vida propia. De la ribera izquierda es de donde principalmente ha de recibir Las Arenas la vida propia, que hoy les falta, porque allí están las grandes fabricas, allí están las grandes minas de hierro y allí la gran población minera y agrícola. Lo que nos mueve hoy a hablar de Las Arenas es el proyecto del Sr. Palacio de un puente sobre la ria entre aquel punto y Porlugalete, proyecto que es para nosotros de magna importancia local...” Así que sin querer intervenir de alguna forma daban un pequeño repaso a los proponentes de la segregación.

El día 8 de marzo una nueva misiva venía a apoyar lo expuesto por anteriores intervinientes, esta vez la redactaban los componentes del Ayuntamiento encabezados por D. Santiago Diliz: “...No solo somos del mismo parecer respecto a que dicho barrio no tiene por hoy vida propia, por cuya razón creemos absurdo el proyecto de segregación presentado a las Cortes por el Sr. Aguirre, si no que estamos conformes con cuanto se manifiesta en dicho artículo...” Otras muchas intervenciones se sucedieron, de ellas ya he dado datos en algunas de mis entradas sobre este tema, pero hoy he añadido estas que creo que afortunadamente zanjaron la discusión.

El 26 de marzo de 1888 a la vuelta de Madrid del Alcalde Presidente D. Pedro Amezaga y el Regidor D. Eladio Sustacha, daban cuenta de las gestiones que les habían sido encomendadas referentes a la presentación de una proposición de ley solicitando la Segregación del barrio de Las Arenas como municipio independiente, la cual había sido realizada por el Diputado a Cortes por el distrito de Bilbao D. Eduardo Aguirre en el Congreso. En ellas daban cuenta de que: “...Habían quedado encargados de combatir en el Congreso aquella proposición de Ley, caso de que fuera contraria a los intereses de este municipio a los siguientes Señores Diputados D. José Gutiérrez de la Vega, D. Ricardo Becerro Bengoa y D. Francisco Lastres...”


Por aquellos días de finales de marzo de 1888 varias obras se realizaban en Getxo, entre ellas las de fuentes y lavaderos que realizaron D. Domingo Zubizarreta y Genaro Gómez. Y aunque no era como tal una obra en consistorio remuneraba a D. Julián Aguiriano por haber suministrado alimentos y bebidas a los vigilantes municipales, que estuvieron de guardia en la puerta de la casa de las dos personas atacadas de viruela en el mes de enero. En esas fechas se abonaba, como seguro de las Escuelas de Niñas Pobres de san Martín, la cantidad de 21 pesetas por año.

En la próxima entrada de esta serie seguiremos viendo las vicisitudes de aquella propuesta de segregación del barrio de Las Arenas. Así como las gestiones para la instalación de una estación telegráfica en nuestro Pueblo.


jueves, 14 de febrero de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -81-



En la anterior entrada veíamos cómo a finales de enero de 1888 volvía a hacer su aparición esa temida enfermedad a la que se llamó “La aliada de los conquistadores”: la viruela. Y un hecho que venía a alterar la convivencia municipal: la presentación de una proposición de ley solicitando la Segregación del barrio de Las Arenas como municipio independiente por el Diputado a Cortes por el distrito de Bilbao, D. Eduardo Aguirre.

Ya desde octubre de 1884, más tarde en 1885, se venía hablando de la construcción de un nuevo puerto en Algorta. Cuando habían transcurrido cuatro años desde la primera comunicación, era el 9 de febrero de 1888, volvía el tema al pleno municipal de Getxo. Los miembros de la comisión municipal, el Alcalde D. Pedro Amezaga y el Síndico D. Eladio Sustacha informaban que: “...En cumplimiento de su cometido se habían acercado al Ingeniero autor del proyecto del Puerto exterior del Abra D. Evaristo de Churruca, a quien habían planteado los considerables daños que recibiría Algorta con aquel proyecto, y las propiedades del barrio del Puerto por el alejamiento de sus moradores al trasladar al nuevo puerto proyectado las embarcaciones menores que actualmente contiene, porque este quedaría inutilizado con la construcción de aquel. Que por otra parte se vería también amenazada la propiedad situada al centro de la población a una altura mayor de cien metros, porque una vez construidos los nuevos muelles donde han de chocar las mares, su fuerza será mucho mayor al venir a estrellarse sobre la orilla, y por consecuencia habrá de lamer más su base, pudiendo con ello causar grandes desprendimientos en el indicado monte quedando la propiedad constantemente amenazada. Por último, que el estado de la playa de Ereaga, hoy una de las mejores de Vizcaya y quizá del mar Cantábrico para baños, vendría a sufrir una perturbación que a juicio de la comisión pondría en peligro a los bañistas, desconociendo al día de hoy las muchas corrientes que se formarán…” Por esas motivaciones solicitaron al Sr. Churruca que estudiara otra obra adicionada a su proyecto para evitar dichos perjuicios. El Ingeniero autor del proyecto del Puerto exterior del Abra, les respondió que: “...Estando sus estudios sometidos a la aprobación del Gobierno no podía adicionar ninguna otra obra como era el deseo de la comisión municipal, pero que una vez comenzadas las obras podrá el Ayuntamiento de Guecho solicitar del Gobierno supremo de la Nación , la construcción de un muelle que partiendo de Arriluce y orillando toda la playa, termine en el actual Puerto de Algorta, y que para ello tendría el mayor gusto de informar favorablemente para que este pensamiento sea realizado...” Aquel informe más tarde daría lugar al muelle y paseo que actualmente va desde Arriluze hasta el Puerto Viejo de Algorta. En aquel debate intervino también D. Dionisio Zubiaga, quien en 1886 ya había defendido la necesidad de un puerto exterior.


Gracias a la prensa bilbaína, al “Noticiero Bilbaíno” del 18 de febrero de 1888, podemos saber que: “...La linea telegráfica del ferrocarril de Bilbao a Las Arenas fue instalada por D. Julian Torre, constructor a su vez de la misma línea en el trayecto de Amorebieta a Gernika y Luno...” El 10 de febrero de 1888 la Diputación Provincial aprobaba los acuerdos adoptados por la corporación municipal de Getxo, sobre la instalación de una estación telegráfica en nuestra Anteiglesia.

El pan, un bien muy preciado, también tuvo su momento en Las Arenas, en febrero de 1888, cuando un 1 de marzo, D. Valeriano Hernando solicitaba permiso para instalar un horno en la casa de Dña. Felipa Bustingorri, a fin de expender pan al público de esta localidad.

En marzo de 1888 existía una fuente pública en la plazuela de “Mugaburu”, en el Puerto Viejo de Algorta. Fuente de la que la que D. León Landeta solicitó permiso para: “...Uso del agua de la fuente pública que existe en esa plazuela con destino a la obra que como contratista realizó cerca de aquel punto, para la construcción de una escuela de párvulos...” En esa misma fecha se plantaban, frente a la escuela de Niñas Pobres de San Martín, cuatro árboles “Castaño de Indias”, comprados a D. Juan Cruz Eguilior de Abando, por los que se pagaron 6 pesetas.


Y cómo la confesionalidad del barrio estaba garantizada por aquellos piadosos gobernantes, llegando la Semana Santa, el Ayuntamiento por su cuenta acordaba: “...Proporcionar sacerdotes para predicar en la Iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta, los sermones de Mandato y Soledad...” Para los que las cofradías se vestían con túnica y capuchón de color blanco. Pues bien, el clérigo encargado de de aquellos sermones resulto ser un tal D. Valentín Ventades, quien cobro del erario público la cantidad de 80 pesetas por los sermones predicados el jueves y viernes de la Semana Santa.

Todo empezó con una carta remitida por algunos propietarios y vecinos del barrio de Las Arenas, al vespertino “El Porvenir Vascongado”, en la que básicamente se decía: “…Este artículo esta encaminado a demostrar la justicia que tienen los propietarios y vecinos del barrio de Las Arenas para pedir la segregación del mismo de la Anteiglesia de Guecho, fundando sus razonamientos en lo poco que ha atendido este a la prosperidad y bienestar de dicho barrio...” A partir de ese momento una cascada de escritos remitidos a “El Noticiero Bilbaino” dieron lugar a una serie de réplicas y contra replicas. El 1 de marzo de 1888 otros vecinos, estos de Las Arenas y Algorta, enviaban otra a los diarios bilbaínos “El Porvenir Vascongado” y a “El Noticiero Bilbaíno”. Al segundo diario llegaban dos escritos, uno firmado por “Un Algorteño” y otro por “Varios suscriptores de Algorta y Las Arenas”.


En la primera, la firmada por “Un Algorteño”, decía: “...Como hijo de la honrada y noble anteiglesia de Guecho, y amante como el que más de su prosperidad y engrandecimiento, no puedo menos que deplorar la ingratitud de la que hace alarde el barrio de Las Arenas al intentar segregarse, sin razón alguna que lo justifique, del municipio de Guecho para constituir por sí un nuevo término municipal. Porque ha sido éste atendido y considerado siempre por Guecho con la mayor solicitud y esmero. La prensa periódica de esta capital publicó hace algunos días la noticia de que el diputado por Bilbao D. Eduardo Aguirre había presentado a las Cortes un proyecto de ley pidiendo la segregación del barrio de Las Arenas...” A continuación hacia una descripción del barrio de Las Arenas: “...Existen en la actualidad en el barrio de Las Arenas 65 casas, de las cuales 28 quedan completamente desocupadas durante nueve meses al año. El número de vecinos, que según el ultimo censo, existe en dicho barrio asciende a 120; el de habitantes a 588, habiéndose repartido en todo el indicad o barrio 149 cédulas personales en el presente año económico. La renta que por razón de impuestos municipales ha producido Las Arenas desde que comenzó a formarse su población, asciende a 48.000 pesetas. El ayuntamiento de Guecho ha invertido en Las Arenas en igual periodo de tiempo en obras, explanaciones, calles, plaza, carretera y otras varia de menor importancia la suma de 127.111 pesetas. En pago de empleados 18.875 pesetas. Y habiendo costado la cañería de agua potable al ayuntamiento de Guecho 192.000 pesetas, de las que se computan como correspondientes al barrio de Las Arenas 64.000 pesetas, sumando por tanto los gastos enunciados hacen un total de 209.986 pesetas. Como se ve por lo que dejamos anotado, resulta que el ayuntamiento de Guecho a invertido en el barrio de Las Arenas más ingresos de los que dicho barrio ha producido…” Criticaba la largueza con la que algunos diarios de la Villa habían difundido, sin tener conocimiento de estos datos, la moción presentada por el Sr. Aguirre: “...Inexactas son, pues, las afirmaciones de los aludidos diarios, así como las que el Sr. Aguirre consignó en su proposición de ley, en cuanto por ellas manifestaron unos y otro que el barrio de Las Arenas se había formado sin ningún auxilio oficial, y que tiene fuerzas propias para crear un municipio. La ley de 2 de Octubre de 1877, en su artículo 2.°, prescribe como circunstancias precisas para la creación de un término municipal: 1º que baje de 2.000 el número sus de habitantes residentes. 2º Que tenga o se le pueda señalar un territorio proporcionado a su población; y 3º que pueda sufragar los gastos municipales obligatorios con los recursos que las leyes autoricen. Por todo lo expuesto el barrio de Las Arenas no reúne ninguna de las procedentes condiciones para constituir a su amparo un término municipal. El producto de los arbitrios de Las Arenas no alcanza para cubrir las necesidades de dicho barrio. Es también cosa sabida por todo el que haya fijado un poco su atención en las condiciones y modo de ser del aristocrático barrio de Las Arenas, que los cortos arbitrios producidos por el mismo son debidos a la población flotante que concurre durante dos meses del verano a respirar las brisas marinas que en aquella playa se disfruta. Tampoco es ignorado por nadie que trascurridos los calores estivales, aquel barrio vuelve a quedar sumido en el aislamiento que en el resto del año se encuentra, siendo buena prueba de esto el escasísimo movimiento de pasajeros de su ferrocarril, cosa que también le habría de suceder al tranvía, si no fuera por el contingente de viajeros que la población de Algorta le proporciona. De las casas ubicadas en Las Arenas, las dos terceras partes o más, se hallan cerradas excepto los dos indicados meses de verano y el corto número de vecinos de hecho que en aquel barrio existen, se compone de empleados del tranvía, del ferrocarril, criados que guardan las casas cerradas, de algún fondista o tabernero y de cuatro o cinco colonos del Sr. Aguirre, que, por cierto, pertenecen a la jurisdicción del termino municipal de Lejona...” Aquellos aristocráticos demandantes de la secesión al parecer pretendían dar al “nuevo municipio” el nombre de “Las Arenas de Cristina”, en alusión a la regente. Las criticas que seguían, hacía el Diputado D. Eduardo Aguirre, ponían en cuestión, y por eso hasta entonces le habían votado los vecinos de Algorta, sus nobles y leales sentimientos hacia Getxo.

En la siguiente entrada continuaremos viendo las discusiones, que en la prensa local, se daban por aquella propuesta de segregación.

lunes, 11 de febrero de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -80-



En la anterior entrada veíamos cómo la educación de nuestros jóvenes preocupaba a nuestros mandatarios y cómo nuestros representantes municipales y hombres de negocios venían reclamando la instalación en Getxo del servicio telegráfico.

A finales de enero de 1888 volvía a hacer su aparición esa temida enfermedad a la que se llamó “La aliada de los conquistadores”, se trataba de la Viruela. El 22 de enero el cirujano de Getxo, D. Antonio Barrera, ante la aparición de un caso daba la voz de alarma y aconsejaba: “...Adoptar medidas para evitar la propagación de dicha enfermedad por el municipio...” De forma inmediata el consistorio decidía: “...Poner un hombre en casa de la paciente afectada para poder atender a la enferma, sin que los de la casa tengan que salir fuera ni los de fuera puedan penetrar en la casa...”

El agua, ese bien tan demandado y que por fin había llegado a la mayor parte de las casas de los vecinos de Algorta y Las Arenas, era solicitada por algunos industriales para utilizarla en sus instalaciones. Se trataba del industrial D. Miguel Uria quien solicitaba: “...Se me conceda un metro cubico de agua cada día para utilizarla en mi fabrica establecida en la proximidad de mi fonda denominada Fonda San Ignacio...” El Ayuntamiento, deseoso de que todos los industriales pudieran contar con las ventajas de ese líquido elemento manifestaba: “...Que esta corporación se halla estudiando la manera de suministrar agua a todas las industrias establecidas en esta jurisdicción...”


El cambio de la feria y festividad del Ángel en Santa María de Getxo acordado en agosto de 1887 no parece que contentó a todos los vecinos, menos a los ganaderos, ya que el 26 de enero de 1888 D. Juan José Ibatao y otros vecinos de esa zona rural de Getxo reclamaban al consistorio: “...Se les consienta reunirse con sus ganados en la feria que se ha venido celebrando en esta feligresía el día 1 de marzo anualmente...” Pero parece que los detractores de la misma tenían más predicamento que los ganaderos, ya que el consistorio denegaba marzo para la celebración de la feria, manteniendo su decisión de que la misma en lo sucesivo se celebrara el día 1 de octubre.
En esas mismas fechas acordaba el consistorio la compra de las iniciales “E.M.” para colocar en los uniformes de los camineros municipales. También se recibía una circular del Administrador de Contribuciones y Rentas de la Provincia en la que ordenaba: “...Se nombre un estanquero para expedición de libranzas especiales y pago de suscripciones a periódicos...” Acordaba el Ayuntamiento nombrar para dicho cargo al estanquero de esta localidad D. Antonio Arrigunaga.

El lavadero de Alango veía mejorar sus instalaciones con la colocación de una pila de lavado así como la sustitución de los tubos de plomo de las pilas pequeñas por otros de hierro.

El día 1 de febrero de 1888 el consistorio de Getxo se daba por enterado de una circular de la Diputación Provincial en la que se le indicaba el mal estado en que se encontraba la carretera que iba desde Las Arenas a Algorta.

La sanidad, ese bien tan demandado a lo largo de los años, que ya desde el Siglo XIX , por la Ley de Sanidad de 1855, fue gratuita para todas las familias pobres, ya que en su artículo primero decía: “...En todas las poblaciones que no pasen de 4.000 vecinos, habrá facultativos municipales de Medicina y Cirugía y Farmacia, costeados por los Ayuntamientos. En las de mayor vecindario llevaran los Ayuntamientos un registro de pobres que tengan derecho a la asistencia facultativa gratuita...” Por ello, los cirujanos de la localidad actuaban como médicos de pobres, sin cobrar por lo tanto ninguna retribución. El 9 de febrero de 1888, uno de esos galenos fue el doctor D. Gabriel Goiri, quien solicitó la plaza de esa especialidad: “...Yo D. Gabriel Goiri, licenciado en medicina y cirugía, solicito la plaza de medico titular para asistencia a familias pobres de la localidad...” Este galeno atendía ya a algunas familias del barrio de Santa María de Getxo por lo que el consistorio decidía: “...Que teniendo presente que en la feligresía de Santa María se halla vacante por haberse ausentado el que desempeñaba esa función, teniendo en cuenta que el solicitante tiene su clientela en ella. Acordamos nombrar y nombramos a D. Gabriel Goiri como medico titular de Santa María de esta Anteiglesia, con la dotación anual de 125 pesetas para la asistencia a familias pobres, como lo hacen otros médicos titulares de esta población...”


El atabalero, fiel acompañante del tamborilero, cuya obligación a decir del pleno era: “...Tocar todas las veces que el tamborilero lo verifique...” Y del que no se tenían noticias desde 1885, era nombrado el 9 de febrero de 1888. La designación caía en D. Antonio Lasagabaster, quien curiosamente era dotado con el mismo sueldo del médico de pobres, con 125 pesetas anuales.

Por esas fechas todavía el alumbrado de Las Arenas se venía realizando mediante faroles de petróleo, ya que en febrero de 1888 se abonaban tres cajas de dicho combustible, suministradas por el bilbaíno D. Victor Sertucha, la cantidad de 45 pesetas. Y como dato curioso, que nos acerca al valor de los jornales de la época, decir que por la poda del arbolado del barrio y la plantación de 91 árboles, fueron abonadas 21,60 pesetas. A la vez que era nombrado “Tallador Municipal” para la medición de los mozos de reemplazo, el sargento retirado D. Desiderio Méndez.


En esas mismas fechas un hecho venía a alterar la convivencia municipal. El Ayuntamiento de Getxo acababa de enterarse de que el Diputado a Cortes por el distrito de Bilbao D. Eduardo Aguirre había presentado en el Congreso, el día 24 de enero de 1888, una proposición de ley solicitando la Segregación del barrio de Las Arenas cómo municipio independiente. Por ese motivo el Ayuntamiento de Getxo acordó reunirse en sesión extraordinaria a las dos y media de la tarde del día 9 de febrero de 1888. Esa tarde el consistorio, tras informar sobre la gravedad de aquel hecho: “...Considerando de suma transcendencia para esta localidad la proposición de ley presentada por D. Eduardo Aguirre, acordamos nombrar una comisión compuesta por el Alcalde Presidente D. Pedro Amezaga y los concejales D. Eladio Sustacha y D. Idelfonso Arrola, a fin de que proporcionando todos los datos y antecedentes obtenga consulta de uno o dos abogados...” El lunes 13 de febrero se celebraba una nueva sesión extraordinaria para tratar el tema en la que acordaban: “...Oponerse por todos los medios posibles y justos a la realización de semejante proyecto, que además de ser perjudicial a los intereses y derechos legítimos de este Ayuntamiento, constituye una infracción contra las disposiciones de la ley municipal. Con tal objeto acordamos elevar al Congreso una exposición en términos respetuosos, en la que se protesta con toda la energía del proceder del Diputado Sr. Aguirre que tiende a consumar una alteración de termino municipal, sin que por los medios legales se oigan las aspiraciones de los interesados y se atiendan y pesen los intereses y derechos que se encuentran de por medio...” En aquella exposición recordaban al Congreso: “...Los sacrificios que este Ayuntamiento tiene hechos para la mejora del barrio de Las Arenas y se manifiesten la verdaderas condiciones de este barrio, que han sido notoriamente exageradas por el autor de la proposición de ley….” Resaltaban en la misma que: “...Este barrio que tan solo tiene 600 habitantes no puede aspirar a constituirse en municipio independiente por prohibirlo los artículos 2 y 5 de la vigente Ley Municipal...” Suplicaban al cuerpo legislativo se dignara en negar su sanción a aquella proposición de Ley. A continuación acordaron nombrar una comisión que se encaminara inmediatamente a Madrid con todos los datos y practicara las diligencias conducentes a conseguir el objeto anteriormente expresado.

En la próxima entrada de esta serie histórica sobre el último cuarto del Siglo XIX en Getxo, veremos cómo a través de una moción presentada por el Sindico Mateo Ajuria, se planteaban las dudas que para algunos propietarios y mareantes ofrecía el proyectado Puerto del Abra.

jueves, 7 de febrero de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -79-



En la anterior entrada veíamos cómo a finales de 1887 la forma habitual de transportar los materiales de desecho o para obras nuevas, así como las mercancías entre nuestros barrios eran mediante carros de bueyes. Y cómo el socorro de lactancia era una de las actividades de beneficencia que el Ayuntamiento de Getxo cubría para evitar que algunos niños recién nacidos no llegaran a su primer año de edad.

Acabábamos de entrar en 1888 bajo la alcaldía de D. Pedro Amezaga. A pesar de que pueda parecer chocante que a un mozo que emigró a los 14 años a la república de Chile, se supone que para mejorar su calidad de vida, se le reclamara como prófugo por el simple hecho de tener que abandonar su País para mejorar sus condiciones de vida: “...Que se ausentó en 1881 a la República de Chile con todos los documentos, en los que señalaban las disposiciones vigentes en aquella época, entre ellas la de abonar las 2.000 pesetas en caso de no acudir al requerimiento del reemplazo...” Fuera reclamado como prófugo, reclamándole el pago que ocasione su busca y captura, ya que si no se presentó y si no abonó dicha cantidad, fue debido a sus extrema pobreza.

Para empezar bien el año, el Ayuntamiento de Getxo hacía balance de ingresos y gastos del ejercicio 1886-1887 en las que, sobre un presupuesto de 270.223 pesetas, se habían gastado 258.480 pesetas, quedando un remanente para el siguiente ejercicio de 11.743 pesetas.


La educación de nuestros jóvenes fue algo que a lo largo de los años preocupó a nuestros mandatarios, tal es así que ya el 12 de enero de 1888 uno de nuestros primeros ediles, D. Eladio Sustacha, presentaba una moción sobre dicho tema: “...Obligado a corresponder a la confianza que han depositado en mi los electores, no puedo menos que dentro de mis cortos alcances y de la experiencia fruto de muchos años de trabajo, cooperar en beneficio de los intereses generales, entre los que se encuentran las escuelas de esta población...” Planteaba que la escasa dotación de profesorado a una de esas escuelas perjudicaba seriamente al alumnado: “...En la escuela municipal de varones de Algorta tengo entendido que se hallan matriculados 155 alumnos, y está dotada desde hace dos años de un solo maestro, que por entendido y celoso que sea, y cualquiera que sea el sistema de enseñanza que emplee, no puede satisfacer el objeto de las escuelas cual es, el dar conocimientos, desarrollar la inteligencia y hacer que todo esto sirva a la educación moral. El corto profesorado de esta escuela para tan crecido número de alumnos, explica lo atrasados que estos se encuentran, perjudicados por que no reciben la educación que precisan...” Por ello planteaba que: “...Se hace preciso que este Ilustre Ayuntamiento sin perder más tiempo acuerde dotar e esta escuela con un profesor o auxiliar más, para que distribuyendo el trabajo entre ambos, no pase de cuarenta o cincuenta alumnos cómo máximo...” Tratado el asunto en el pleno, dicha moción fue aprobada por unanimidad, acordando: “...Señalar ochocientas setenta y cinco pesetas al año para establecer un maestro auxiliar o pasante...”


Pero no parece que fuera el barrio de Algorta el que presentara carencias educativas, ni que esta fuera gratuita, ya que en aquel mismo pleno se acordaba: “...Nombrar una comisión para arreglar el establecimiento de una escuela de niños y otra de niñas en el barrio de Las Arenas. Ya que muchos niños y niñas no pueden recibir la instrucción necesaria en aquel barrio a causa de no poder satisfacer sus padres, de escasos recursos, las retribuciones que exigen los maestros. Son muchas las familias que dejan de mandar a sus hijos a las escuelas ya que se les hace muy gravoso el abono de dichos emolumentos…” Por ese motivo acordaba la corporación municipal que: “...Desde el 1 de febrero próximo sea gratuita la enseñanza en las escuelas del citado barrio de Las Arenas, así como el suministro de la tinta y plumas, al igual que se hace en el resto de las escuelas de la Anteiglesia...” Para satisfacer los costes de la enseñanza estipulaban: “...Desde dicho día primero de febrero hasta el 30 de junio venidero, se abonarán las siguientes cantidades: A la escuela de niños 250 pesetas y cinco más por tinta y pluma para todos los niños; y a la de niñas 240 pesetas y cinco más por tinta y pluma para todos las niñas. Se ponga este acuerdo en conocimiento de los citados maestros a fin de que indiquen su conformidad...” ¡No queda clara la diferencia de 10 pesetas menos para las niñas a qué pudo ser debido!.

Las necesidades del barrio de Las Arenas no quedaban ahí. También demandaban ayuda sanitaria, hasta el punto que el 14 de enero de 1888 colgaban un anuncio en el “Noticiero Bilbaíno”: “...Se necesita medico cirujano para el populoso e importante barrio de Las Arenas. Se le abonarán por los vecinos 1.500 pesetas anuales, calculando que pueda sacar en la temporada de baños otras 1.500. Las solicitudes pueden enviarse a D. Ángel Lorente...” Días más tarde, el 20 de enero, aparecía en el mismo diario la siguiente noticia: “...De las ocho solicitudes presentadas para la plaza de medico del barrio de Las Arenas, ha sido preferida por la comisión de vecinos del barrio la de D. Severiano Lorente y Azpiazu...”


En esas mismas fechas el cura párroco de Santa María solicitaba al consistorio que nombrara: “...Vocal de la Junta de Fábrica de esta iglesia para el bienio 1888-1889, conforme se halla dispuesto por al autoridad eclesiástica...” El Ayuntamiento decidió nombrar para tal cargo a D. Dámaso Ibarra vecino de aquella feligresía. Según describe en su libro “Historia de Getxo” el eclesiástico D. Carlos María Zabala: “…Para no distraer a los sacerdotes de las funciones de sus ministerios y a fin de que los feligreses, que contribuían con sus diezmos y limosnas al sostenimiento de la iglesia, conociesen el buen uso que se hacía de sus aportaciones, funcionó en la anteiglesia el cargo de Mayordomo, Fabriquero o Manuobrero. La asamblea vecinal o “cruz parada” le nombraba y daba posesión. Solía recaer el nombramiento en vecinos destacados, “con casa abierta”...” El primer libro de fábrica de Getxo se remonta a 1713.

Desde aquel 17 de mayo de 1882 en que se hablaba de la instalación del Semáforo en nuestra localidad y con el la llegada de la línea telegráfica, muchas voces de nuestros primeros representantes municipales y hombres de negocios venían reclamando la instalación en Getxo del servicio telegráfico. Nuevamente el 19 de enero de 1888 esa reclamación aparecía en las paginas de los libros de actas municipales. Varios concejales de la Anteiglesia proponían en dicho pleno: “...La gran necesidad de que se establezca en esta localidad una estación telegráfica municipal, la cual además de prestar un servicio importante, que se hecha de menos por el vecindario y extraños, especialmente en verano, proporcionaría alguno recursos al municipio...” Por lo que el pleno tomaba en consideración la propuesta de la instalación del servicio telegráfico en nuestra localidad: “...Considerando, que el estado de progreso y categoría que ha alcanzado esta Anteiglesia merece que se le dote con una instalación telegráfica. Que los Ayuntamientos que nos han precedido siempre han reconocido la gran falta de dicho aparato, han tropezado siempre con la falta de fondos para llevarlo a efecto. Ahora que contamos con recursos suficientes, acordamos se practiquen todas las diligencias conducentes encaminadas a que se establezca dicha instalación telegráfica en esta localidad...”


Incluso el ferrocarril de Bilbao a Las Arenas, el 26 de enero de 1888, gestionaba la traída de dicho servicio. Algunos días más tarde comenzaba las tramitaciones para la colocación de los postes telegráficos.

En las siguiente entrada veremos cómo un conflicto, probablemente debido a que en la mentalidad de la época el Ayuntamiento era sobre todo de Algorta, excitaba los ánimos de los vecinos de Las Arenas, quienes junto al entonces Diputado a Cortes por Bilbao, D. Eduardo Aguirre, presentaban en el Congreso una proposición de Ley pidiendo la segregación del barrio de Las Arenas.

domingo, 3 de febrero de 2019

AGATE DEUNA EGUNEKO KOROAK


Los coros de Santa Águeda, en Getxo, a lo largo de los años han recorrido nuestros barrios, calles y plazas con personas de todas las edades animando la fría noche de febrero, cantando diversas estrofas que en algunos casos recordaban el martirio de la santa y en otros demandaban un aguinaldo. Tradición de gran raigambre en algunas zonas de la margen izquierda, reflejada incluso en la ermita de Santa Agueda de Baracaldo, donde existe un mural del Siglo XX que recuerda a estos coros.

Resurrección María de Azkue decía que: “...En Bizkaia se tocaban las campanas de las parroquias y ermitas la víspera de Santa Águeda desde el crepúsculo hasta la media noche, y que durante todo ese día (4 de febrero) grupos de postulantes suelen andar de casa en casa por todos los barrios recogiendo dinero para los tañedores de campanas...” También respecto de esta fiesta decía Julio Caro Baroja: “...Que mientras exista un ritual, no es nunca una supervivencia, sino una vivencia...” Y qué cierto es, pocas vivencias han mantenido tanta raigambre engarzando sucesivas generaciones en torno a algo tan sencillo como un viejo farol y una makilla.

Grupos compuestos por cuadrillas del barrio que además de recordar esa tradición iban por calles, sendas y caseríos solicitando el aguinaldo de Santa Agueda, que en algunas épocas se recogía en forma de huevos y chorizos. Y en otras, con sus bolsas tintineantes, recaban unas monedas para celebrar alguna merienda. También esa festividad se celebró con fines benéficos, por ejemplo la de febrero de 1929, en la que la Sociedad Gobela Sport de Las Arenas destino el dinero recaudado para ayudar a una viuda de la localidad, la de Donato Ibarra.


Pero no siempre fueron autorizadas las rondas de Santa Agueda. En 1917 el Gobernador Civil Queipo de Llano prohibía que los postulantes recorrieran las calles, los periódicos bilbaínos recogían la noticia: “...Prendida en el aire esa poesía de invierno, melancólica canción, el Gobernador la prohibió. Cómo un decreto puede prohibir las emociones del espíritu...” Aquella misma tarde: “...Un agente de Queípo de Llano manifestaba a Juventud Vasca que quedaban prohibidas las serenatas, alegando fantásticos temores de alteraciones, disturbios y fieros males...”

Recogiendo noticias del diario “Euzkadi”, quizá como anécdota decir que 1927 fue el último en que D. Luis de Arana y Goiri pudo escuchar desde su lecho, en Iralabarri, estaba muy enfermo, los coros de santa Agueda: “...Teníamos conciencia de que al año siguiente no podríamos cantarle. Y él estaba persuadido de que los Coros de Santa Agueda resonaban por última vez para él. Fue triste y fue dura la escena. Al terminar, con los recios garrotes elevados hacia la ventana, donde un resquicio de luz nos anunciaba al maestro enfermo, dijimos a una voz que resonó con triste potencia: ¡Agur!...” Aquellos coros recogían donativos para el “Ropero y la Junta de Socorros”. En 1928 salía a cantar por las calles a contar los tradicionales bertsos de Santa Agueda: “...El grupo de la Asociación de Obreros Vascos de Algorta...”. Al año siguiente, 1928, les tocaba el turno a los jóvenes del Arenas Júnior y del Gobela Sport:”...Que recorrieron los diferentes barrios de esta anteiglesia interpretado los clásicos coros de “Deun Agate”. La recaudación obtenida la dedicaron a fines benéficos...”


Curioso el día de Santa Águeda de 1933, no porque se cantaran coplas diferentes, si no porque se celebró un partido de fútbol entre dos de los coros que aquella noche recorrieron las calles de Algorta. Se trataba de los coros:
Deun Agaten en el que jugaban: Bilbao; Leandro, Germán; Fernán, Carmelo, Ayestarán; Arenaza, Ari, Félix, Zalduondo y Solagaistúa.
Y el Aintzaldu de Algorta con: Bueno; Gerón, Ramón; Gaspar, Rioja, Julián; Enrique, Bretos, Manu, Sanderson y Agirre.

Como árbitro actuó el cancerbero del Club Deportivo Getxo, Ortega.

Mientras en algún lugar de Gipuzkoa cantaban un bertso de Santa Agueda que hablaba de los sueños del cerdo con las bellotas, del hambre y el frio de los crudos días de invierno, que sonaba así:

...Txeri goseak amets ezkura
bihar su ilak egura
gure anayak gose ta otzak
aurten bai negu makurra...”

...El cerdo hambriento sueña con bellotas
el fuego apagado necesita leña
nuestros hermanos tienen hambre y frío
Este año el invierno está crudo…”

1935 fue quizá el año en que más proliferaron los coros de Santa Águeda, muchos de ellos compuestos por agrupaciones de distinta ideología. A pesar de lo cual en palabras del entonces Gobernador Civil: “...El número de estos fue superior al de otros años, no registrándose a pesar de la confluencia de diferentes ideologías, ningún incidente...” Por aquella época los únicos golpes que se repartieron fueron, según decía la prensa: “Los de un Viejo Zorro”, se referían al púgil de Berango más tarde afincado en Getxo, Gabriel Zubiaga, que vencía en un combate no exento de polémica a Garcia-Lluch. Incluso en época de guerra, en 1937, al anochecer salieron los coros de Santa Águeda, luciendo en sus farolillos las insignias o distintivos de las agrupaciones a las que los mismos pertenecían.


Tal es el apego de esta tradición que en el 2018, el pianista Stephen Hough compuso por encargo de la Orquesta Sinfónica de Euskadi, “Agata: a Basque Fantasy”. Para esta obra el pianista tomó como base la canción tradicional de Santa Ágeda.


El próximo lunes día 4 de febrero, a la tarde noche, volverán esas viejas estrofas de: “...Aintzaldu daigun Agate Deuna, bijar daba, Deun-Agate...” Que se repiten en nuestras calles al compás de las makillas y que gracias a los coros de nuestros barrios, podremos escuchar en su XXXIII edición. Por la mañana las actuaciones correrán de la mano de los niños de las ikastolas y escuelas de cada barrio. Por la tarde noche los coros transitarán por nuestras calles, cantando en una actuación conjunta a las 20:00 horas, en dos zonas: Los de Andra Mari y Algorta en la Plaza de la estación de Algorta; y los de Romo y Areeta (Las Arenas) en la Plaza de la Estación de Areeta.

jueves, 31 de enero de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -78-



En la anterior entrada veíamos cómo algunas obras del barrio de Algorta servían para mejorar la zona de Jardingana.

A finales de 1887 la forma habitual de transportar los materiales de desecho o para obras nuevas, así cómo las mercancías entre nuestros barrios, era mediante carros de bueyes. Avanzada la primera mitad del Siglo XIX, en la que se abrieran los caminos que recorrían las orillas del Nervión, el tráfico de carretas era intenso entre la Villa y Getxo y los carreteros acercaban a nuestro pueblo las mercancías que el mercado demandaba. Muchas fueron las actividades carreteriles, que ya en el lejano mayo de 1874, en el que los carreteros habían tenido que acudir a Bilbao para trabajar en la fortificaciones, sus descuidadas formas de transporte: “...Dejaban que sus “caballerías” se movieran sin ir ellos en cabeza...” Dieron lugar a la publicación de un bando: “...Ordenando a los carreteros que vayan delante de los bueyes dentro de la población para evitar desgracias personales...” Carreteros que ya eran mencionados en las actas de las Juntas Generales celebradas en la Villa de Bilbao el 3 de septiembre de 1876: “...Que los carreteros de Guecho que devengaron jornales en Bilbao acudan con sus reclamaciones al distrito a que pertenece la Anteiglesia...” Incluso los carreteros eran contratados para transportar desde Bilbao el petróleo que se utilizaba para el alumbrado público durante las fiestas de Las Arenas. Terminaron con sus servicios a la comunidad, siendo tratados con gran deferencia por el propio Consistorio, quien en muchas ocasiones se preocupaba de que estuvieran debidamente alimentados, ya que durante el otoño eran los encargados de mantener en buen estado los caminos rurales.

Los reglamentos para el uso del agua también fueron necesarios en Getxo, el 24 de noviembre de 1887, el Consistorio informaba del: “...Proyecto de reglamento formulado para los lavaderos de Alango y San Martín, construidos últimamente...” En dichos lavaderos fueron colocados colgadores de ropa con ganchos de hierro. Constaba de siete artículos y fue puesta una copia en cada uno de los lavaderos. Para el acceso desde algunas zonas alejadas del municipio se arreglaron algunos pequeños puentes, como fueron los de “Iturguichi e Ibatao”. También algunos de iniciativa privada como los solicitados para construir por D. Miguel Antonio Victoria y D. Teodoro Urtueta: “...Para construir a su costa dos puentes sobre el río Gobelas al este del cerrado de D. Niceto Urquizu, en el barrio de Las Arenas...” Se trataba de unos terrenos situados en la Vega de Santa Eugenia.

El registro de propiedades continuaba y a primeros de diciembre de 1887 le tocaba el turno a la llamada “Goicoeche-vieja” de Santa María de Getxo, que era registrada a nombre de D. Irineo Ramón Diliz.

La actividades comerciales eran otras de las actividades que se iban abriendo paso en nuestros barrios. El 1 de diciembre de 1887, D. Miguel Paris y D, Juan Eguia solicitaban por separado permiso para: “...Expender vino y otros licores al por menor en los establecimientos que hemos abierto en el barrio de Las Arenas...”

El 7 de diciembre de 1887, el Ayuntamiento de Getxo acordaba: “...Según costumbre de años anteriores, se alquile un coche tranvía, para que el día 10 del actual, se transporte a los mozos del reemplazo de este Pueblo hasta Bilbao para ser entregados en caja para el sorteo...” El importe de aquel transporte supuso un gasto de 23,87 pesetas para las arcas municipales.


El socorro de lactancia era una de las actividades de beneficencia que el Ayuntamiento de Getxo cubría para evitar que algunos niños recién nacidos, sobre todo de familias pobres, no llegaran a su primer año de edad. En algunos casos esta leche era sustituida por la de cabra y asna. Y en familias pudientes por amas de cría (nodrizas). Como decía, los actos de beneficencia se realizaban a petición de familias humildes, fundamentalmente debido a carecer de recursos, cuando por ejemplo habían tenido más de un hijo a la vez, o no tener suficiente leche materna la madre. En algún caso como el de un matrimonio en esta condición: “...Por carecer de recursos el exponente para pagar nodriza...” El Ayuntamiento acordaba: “...Conceder socorro de 15 pesetas mensuales durante 15 meses. Y si antes muriese la madre se pagaran a la persona que amamante de la niña…” Para comprobar que el servicio contratado era efectivo se estipulaba que: “...La nodriza deberá presentar a la niña en el Ayuntamiento el primer jueves de cada mes...” Por esos días los anuncios en la prensa de nodrizas que se ofrecían para amamantar a recién nacidos eran habituales. En el “Noticiero Bilbaíno” aparecía el siguiente anuncio: “...Se ofrece como nodriza, casada de 23 años, con mes y medio de parida para criar en casa de los padres a una criatura...” Algunos más curiosos, cómo si se tratara de un expendedor comercial de los actuales, ofrecía: “...Nodriza con buenas condiciones de leche fresca...”


El estado de algunas carreteras de competencia de la Diputación Provincial estaban en un estado lamentable por lo que el Ayuntamiento de Getxo acordaba dirigirse a dicha autoridad: “...Llamando su atención sobre el mal estado en que se encuentra la carretera de Las Arenas...”

Y llegando ya la época de las fiestas navideñas, era el 22 de diciembre de 1887, algunos puentes levantados en el Gobela, en la zona llamada bajo de Villabotas, creaban problemas a los propietarios de algunas heredades, por lo que D. José Antonio Bareño y otros seis propietarios se dirigieron al Ayuntamiento: “...A consecuencia de los puentes levantados sobre el río, les causan muchos perjuicios en sus heredades los carreteros que transitan por las mismas debido al mal estado de camino. Por lo que solicitamos se prohíba el paso de carros por aquel punto...” El Ayuntamiento, que no deseaba enfrentarse a los carreteros, adujo: “...No tener atribuciones para intervenir en las propiedades particulares...” Algunas heredades del municipio como la de D. Asensio Lugaresaresti estaban sembradas con cepas de vid.

Por aquellos días el responsable de los trabajos de cantería en el Campo Santo era D. León Landeta.


Todavía en esa fecha Getxo no tenía teléfono, y el único número enganchado a la línea existente en Bilbao era el del Ferrocarril de Bilbao a Las Arenas que tenía de los 89 números existente asignado el N.º 77.

Finalizaba diciembre y con ello el año 1887. El 29 de diciembre cuando se daba lectura a la formación de la comisión nombrada para la selección del compromisario para las elecciones a senadores, la formaban los diez concejales y el cuádruplo de los mayores contribuyentes (Pudientes). Al terminar el año 1887 a punto de empezar el año 1888, la prensa bilbaína decía: “...No podemos menos que pensar en lo que acaba y en lo que empieza, esos odios políticos implacables y esas descaradas ambiciones de poder, esa desconfianza, esa ojeriza constante...” Da la sensación de estar leyendo un capítulo de la actual historia.

Y terminaba el año con una relación para las buenas mesas de los precios de un producto muy demandado por entonces, las ostras, cuyo precio iban desde las 120 pesetas para las de 9 a 12 milímetros, el millar a las 40 pesetas las de tercera clase, también el millar. Mientras que una buena botella de vino francés de “ Saint Emilion” tan solo costaba 3,5 pesetas.

En la próxima entrada veremos cómo con la llegada del año 1888 el Ayuntamiento hacía balance económico de sus arcas. Y la preocupación del edil Eladio Sustacha por la educación en nuestro Pueblo.