MEMORIAS DE GETXO

jueves, 28 de marzo de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -88-



En la anterior entrada veíamos cómo las relaciones entre la familia Aguirre, propietaria del establecimiento de “Baños de Mar Bilbaínos” y los propietarios de las casetas de baño no eran muy armoniosas.

Era el 19 de julio de 1888 cuando el telégrafo ya avanzaba desde Bilbao a nuestro pueblo, mientras las novedades sobre su llegada iban recogiéndose en los libros de plenos municipales. Por un lado llegaban noticias del Gobernador Civil quien enviaba un oficio sobre la instalación de dicha línea, del Subdirector de Telégrafos y por otro el Alcalde de Deusto que era quien informaba del avance en la colocación de los postes telegráficos en su jurisdicción.

La Junta Municipal, nombrada para gestionar el intento secesionista de Las Arenas, pasaba su último informe sobre el convenio conseguido con los propietarios y vecinos de aquel barrio, dando por terminada su misión.

D. Dionisio Zubiaga como rematante de las obras del muro para la contención de olas de la playa de Ereaga, solicitaba al Ayuntamiento su recepción provisional.


Y como las fiestas ya estaban a las puertas, el consistorio acordaba autorizar al Regidor Sr. Arriola para que proporcionara un predicador para la función religiosa que se iba a celebrar el día 11 de agosto en la iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta. Así mismo se instaba al cura de Santa Maria de Getxo para que proporcionara otro predicador para las fiestas del 15 del mismo mes, añadiendo: “...Que los estipendios serán según costumbre por cuenta del Municipio...” Las Arenas no iba a quedar a la zaga, ya que su festividad, Santa Ana, se iba a celebrar con anterioridad, el día 26 de julio, por lo que se acordaba: “...Que tenga lugar en la ermita de Santa Ana una misa diaconada, siendo de cuenta del Ayuntamiento el coste de dicha misa y el cantor, y que se prescinda del predicador para ese día, dejándolo para el día 24 de septiembre si así se acordara, como día de la patrona de la iglesia del barrio de Las Arenas aneja de la parroquia de San Nicolás de Bari de Algorta...”

Ya metidos en la vorágine del verano, y cómo la sed y el sol apretaba a los visitantes a pesar de que en otros lares se decía al hablar de las tabernas: “...A medida que los crímenes menudean y las excomuniones contra la tabernas son mayores. Por algo es la más concurrida antesala del vicio...” Esa afición a libar hacía que abriera sus puertas el establecimiento de Mr. T. Curling y Wells, quien solicitaba autorización para instalar un toldo al sudoeste de su casa “Cervecería Inglesa” en el barrio de Las Arenas. quel verano se anunciaba en “El Noticiero Bilbaíno”: “...Cervecería Inglesa en Las Arenas, de T. Curling, en la antigua sucursal de “Las Delicias”, se despachan sandwiches, rosbif y cervezas en botella y bock...”


Finalizaba el pleno del 19 de junio con el acuerdo de blanquear las escuelas de niños de ambos sexos, así como las del la plaza del mercado, ambas en la Plaza de San Nicolás de Algorta.

El 24 de junio de 1888 se recibía en el ayuntamiento de Getxo un oficio del Director de Telégrafos de Bilbao. En l informaba del envío de 100 kilogramos de alambre y 20 aisladores para la línea telegráfica de nuestro municipio, material que el consistorio pedía fuera entregado al Subdirector de Telégrafos de Bilbao D. Esteban Urrestarazu, que había sido confirmado el 24 del pasado mayo como director de las obras. La concesión para la instalación de los postes de telégrafos en nuestro municipio había recaído en Echevarria Hnos. de Bilbao. El Ayuntamiento acordaba: “...Conceder autorización para clavar los postes en los terrenos y vías de este municipio en condiciones que no sirvan de estorbo ni perjudiquen el tránsito, con la obligación de variar la posición de los mismos siempre que lo solicitara la corporación municipal...” Por entonces tenía presentadas solicitudes al gobierno para instalar estaciones centrales auxiliares de la red telefónica en Las Arenas y Portugalete. La de Las Arenas se autorizaba el día 12 de julio de 1888.


El ferrocarril económico que se acababa de inaugurar el pasado año anunciaba la introducción de mejoras en su red, deseosa de mejorar tanto la vía y su material móvil, como la organización del servicio: “...Disminuyendo el tiempo empleado en el viaje hasta reducirlo a veinte minutos para los trenes directos, que harán el recorrido sin detenerse en estación alguna de las intermedias. Se ha reformado la vía añadiendo más de 5.000 traviesas, y suavizado las curvas con desmontes. El nuevo cuadro de marcha comprende 51 trenes, de manera que habrá salidas de media en media hora, en los días de mayor afluencia de público...” Se anunciaba también la próxima apertura de una carretera más espaciosa para acceder a pie o con carruajes a la estación de San Agustín de Bilbao.

El 2 de agosto de 1888 se producía el sorteo de asociados, que como contaba en 1886, eran rentistas y propietarios que por su poder económico, coadyuvaban a tomar decisiones y financiaban en ocasiones las obras para las que el municipio no disponía de recursos propios. Estos asociados iban a componer la Junta Municipal para aquel año económico. Una vez realizado el sorteo la Junta de Asociados quedaba compuesta por:

PRIMERA SECCIÓN: D. Gregorio Arzubiaga, D. Juan Antonio Echeandia, D. Juan Ansola y D. Juan Echeandia.

SEGUNDA SECCIÓN: D. Genaro Vidaurrazaga, D. Pantaleón Goicoechea, D. Gregorio Aldecoa y D. Asensio Inchaurtieta.

TERCERA SECCIÓN: D. Patricio Arrigorriaga y D. Mariano Bilbao.

Seguía el pleno y se de daba lectura al permiso recibido del Gobernador Civil para correr los días 9 y 13 de agosto dos novillos embolados y encordados durante las fiestas de San Nicolás. También se recibía la autorización para colocar postes de telégrafos en la carretera provincial que iba desde Bilbao a Plentzia.

Autorizaba en esas fechas el Ayuntamiento de Getxo la colocación de una fuente: “...En la Plazuela frente a Calvetena...” Esta plaza se encontraba en la Avenida Basagoiti, dirección desde San Ignacio hacia el Casino Algorteño, cerca del N.º 30, entre la “Casa Zubiaga” y “Arrisurieta-Nueva”; en el N.º 38 se encontraba, todavía en construcción, la casa “Uriarte”, próxima a la plaza de María Cristina.

En la próxima entrada veremos cómo se compraban dos pesadores de leche y se establecían dos correos diarios en el municipio.

lunes, 25 de marzo de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -87-



En la anterior entrada veíamos cómo las relaciones entre el cura de San Nicolás de Bari de Algorta y sus sirvientes (sacristán y ayudante) dejaban mucho que desear. Y cómo se autorizaba a la empresa de la red telefónica de Bilbao para instalar una sucursal en Las Arenas.

A principios de julio de 1888 el Consistorio acordaba indicar en las actas, al referirse al Regidor Sr. Aldecoa, su no asistencia al pleno, ya que llevaba cierto tiempo en la isla de Cuba y no era previsible que volviera a lo largo del año en curso.

El Ayuntamiento informado por los profesores de la escuela de “Francés y Comercio”, recibía puntual información sobre las faltas de asistencia y las notas de aplicación de los alumnos a lo largo del primer tercio del año 1887-1888. Como los exámenes de francés se iban a realizar en la escuela de solfeo el día 14 de junio, el Ayuntamiento disponía que se pusiera en conocimiento del profesorado, tribunal examinador de dicha convocatoria, así como del vecindario para que quienes lo desearan pudieran acudir a ver el evento.

Las relaciones entre la familia Aguirre, propietarios del establecimiento de “Baños de Mar Bilbaínos” y los propietarios de las casetas de baño, no eran muy armoniosas, ya que solicitó el primero, que interviniera el Ayuntamiento para hacer cumplir lo acordado el 25 de agosto del pasado año. Al parecer los propietarios de las casetas de baño invadían parte del terreno situado frente al Balneario, que se había acordado respetar para uso exclusivo de los moradores de aquella estación balnearia, por lo que la familia Aguirre solicitaba: “...Desalojar de dicho terreno las casetas ajenas a dicho Balneario...” El consistorio acordaba que fuera el 2º Teniente de Alcalde, que residía en Las Arenas, el encargado de solucionar el conflicto, acotando el espacio que debían ocupar las casetas y oficiar a los interesados: “...El lote o lotes que debían ocupar de conformidad al bando o reglamento establecido para la seguridad, vigilancia y servicio de las playas…” Además disponían: “...Poner un vigilante de playa en las de Las Arenas y Ereaga, con un haber diario de 2,50 pesetas. Puesto que recayó en el caso de la Playa de Las Arenas en D. Apolinar Muñoz, y en el caso de la de Ereaga en D. Martín Palacios...” En aquellos días proliferaban las casetas de baño, entre ellas las verdes de Evaristo y Jerónima; y las de color blanco y chocolate de Nicasio Román, quien expedía bonos para 9 baños, que con el viaje en ferrocarril incluido costaba 30 reales y los del tranvía 34 reales.


Y ya cercanas las fiestas locales de Getxo, el Ayuntamiento acordaba: “...Nombrar una comisión para que estudie y disponga lo más conveniente para llevar a efecto la celebración de las fiestas, funciones de iglesia y festejos, sin exceder la cantidad presupuestada, que según la costumbre han de tener lugar en esta Anteiglesia en el presente y próximo mes...” Fiestas que según el cartel de 1888, primer cartel existente de fiestas de Getxo, eran las de Las Arenas (Santa Ana), Algorta (San Ignacio y San Nicolás) y las de Santa María. Quedaron encargados de fiestas los concejales Sarria, Ajuria y Sustacha. El día 12 de agosto de ese año se realizó una regata traineras a remo y botes a vela; las traineras no debían de exceder su tripulación los 14 hombres y los botes de 3 hombres. Se inscribieron para la tanda de botes: D. Justo Arana, patrón del bote “Algorteña”, D. Justo Acha dueño del bote llamado “Familia”, D. Santiago Diliz dueño del bote llamado “Méjico”, D. Ignacio Goicoechea, dueño del bote señalado con el folio numero 14, D. Cosme Líbano, patrón del bote nombrado “Laura” y otro de los hermanos Zalduondo. Para la tanda de traineras se inscribieron: D. Manuel Asua, patrón de la trainera “Joven Juanita”, D. Juan Martín Goicoechea, patrón de la trainera “Busca la Vida” y Jon Antonio Báez, dueño de la trainera llamada “Sociedad”.

Aquel 5 de julio de 1888 se acordaba establecer dos correos diarios, al menos durante la temporada de baños. Así mismo se libraban 500 pesetas a nombre del Subdirector de telégrafos D. Esteban Urrestarazu para los pagos menores que se fueran a producir en la instalación de la línea telegráfica desde Bilbao a Las Arenas. También se decidía adquirir el diccionario de Novia Salcedo.

Al haber llegado la temporada de baños, algunos ediles solicitan permiso para ausentarse de los plenos durante 15 o 20 días. A la actividad lúdica se le llamaba “ausentarse a baños”.


A medida que el Pueblo crecía, uno de sus barrios, Las Arenas” vería desaparecer algunas instalaciones hosteleras como las fondas de Cortina y Bernardino que darían paso a los hoteles Antolín y Ventura y la casa de baños de Felipa Bustingorri, establecimiento que fue inaugurado el día 21 de julio de 1888, situado tras la iglesia de Las Mercedes, en primera línea de playa según se puede ver el plano superior. Esta hostelera, unos años más tarde, en 1893, iba a figurar en el cuadro de los mayores propietarios de Getxo con un patrimonio de renta de 2.000 pesetas, con cuatro propiedades a su nombre, aunque pocos años más tarde había desaparecido de dicho ranking.

En esa misma fecha, 21 de junio de 1888, se publicaba el “Real decreto sobre impuestos especiales de consumo sobre los aguardientes, alcoholes y licores”: “...Para las provincias de Alava, Guipuzcoa y Vizcaya. El adeudo y cobro del impuesto, respecto a las importaciones de dichos artículos que se verifiquen por las aduanas habilitadas al efecto, enclavadas en las expresadas provincias,…la exacción del gravamen correspondiente a las elaboraciones que verifiquen las fábricas situadas en las tres provincias, se realizará por las respectivas diputaciones provinciales. Las Diputaciones provinciales ingresarán mensualmente en las arcas del Tesoro las sumas realizadas por este concepto. Las respectivas Diputaciones provinciales, haciendo uso las facultades que les otorga el artículo 14 de la ley de presupuestos de 1887-1888, determinarán al límite duelas recargos que sobre las especies indicadas han de imponerse para la atención de los presupuestos provinciales y municipales...” Aquel decreto venía firmado por el Ministro de Hacienda D. Joaquín López Puigserver.

El día 25 de julio llegaba a la Villa de Bilbao, por la línea ferroviaria del Norte, una locomotora con el nombre de “Ezequiel Aguirre” para la línea de Bilbao a Las Arenas.


Al día siguiente comenzaban las fiestas de Las Arenas (Santa Ana). Tal era la importancia de las mismas que el propio Diputado a Cortes D. Eduardo Aguirre, dejaba la Villa de Madrid para acudir a su mansión de Las Arenas. Aquel día 26 de julio de 1888 se anunciaban las fiestas organizadas por el Ayuntamiento de Getxo: “...Comienzan las fiestas organizadas por el ayuntamiento de Guecho, según costumbre de años anteriores, con el principal objeto de hacer más grata la estancia de los bañistas. Habrá función religiosa en la capilla de Santa Ana, en Las Arenas; por la tarde romería y por la noche fuegos artificiales. El domingo próximo se repetirá la romería, y por la noche habrá baile campestre…” Tal era su aceptación por el público de otros pueblos que en “El Noticiero Bilbaíno”, habla de su repetición el domingo 29 de julio y dos días más tarde, decía: “...Fue tal la aglomeración de viajeros en la estación del ferrocarril de Las Arenas que ni los empleados ni la guardia civil y foral, ni los agentes de seguridad y vigilancia, ni nadie, pudo contener aquella terrible avalancha de expedicionarios. Las taquillas donde se despachaban los billetes fueron rotas y abiertas a puñetazos, hubo viajeros que vinieron a Bilbao sobre la cubierta de los carruajes, donde se entretenía apagando las luces. En el tranvía de Las Arenas hubo así mismo a última hora gran aglomeración de viajeros que tomaban los coches por asalto; no pocas criadas no lograron llegar a su casa hasta cerca de las once de la noche...” !Para que luego digan de la juventud actual!.

En la próxima entrada veremos cómo avanzaban los trabajos para la llegada del telégrafo a nuestro Pueblo. Y cómo en julio de 1888 se acordaba establecer dos correos diarios, al menos durante la temporada de baños.

jueves, 21 de marzo de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -86-



En la anterior entrada veíamos cómo el 24 de mayo de 1888 se recibía en las oficinas municipales un presupuesto redactado por el Subdirector de Telégrafos de Bilbao Sr. D. E. Urrestarazu con los materiales necesarios para la creación de una Estación Telegráfica Extrema, que iba a suponer el inicio de su instalación en nuestro municipio.

El 7 de junio de 1888, las relaciones entre el párroco de San Nicolás de Bari de Algorta y sus sirvientes (sacristán y ayudante) al parecer dejaban mucho que desear y eran tratados como tal “servidumbre”, ya que en esa fecha mientras el primero pedía ayuda al Ayuntamiento y feligresía para el arreglo del pórtico de la iglesia, los segundos solicitaban ayuda al consistorio: “...D. Juan Bautista Larrazabal, sacristán de la parroquia de San Nicolás, debido a los malos tratos y atropellos que vienen sufriendo, tanto él como su ayudante, por parte del Sr. Cura de la parroquia, pide intercesión y auxilio para poner remedio ha dicho maltrato...” El ayuntamiento pasó aquella petición a la Junta General de la Feligresía.

El 12 de junio de 1888 se autorizaba a la empresa de la red telefónica de Bilbao a instalar una sucursal en Las Arenas; la prensa comentaba que aquella noticia podía sería bien acogida por los veraneantes que acudían a nuestro barrio. A la vez que se anunciaba que en el Colegio San Bernardo de Algorta: “...Habrá una cátedra de inglés de diez y media a doce de la mañana. Para dar las clases acudirá un profesor de Bilbao...”


El mal tiempo reinante parecía obstinado en retrasar la llegada de los veraneantes a nuestras playas. Decían en la prensa local respecto del tiempo y los movimientos de las golondrinas cortesanas que “...es de esperar que éstas no se hagan esperar mucho, pues la excursión de la corte habrá iniciado en Madrid el movimiento de emigración veraniega...” Al hablar de los servicios que se prestaba a los visitantes decían: “...Pocos puertos de baños podrán rivalizar con este lindo retiro, donde se dispensa exquisita amabilidad y excelente trato. Ahí están las casas de Ventura, Antolín, Isidora y el acreditado establecimiento de “Baños de Mar Bilbaínos” y los innumerables restaurantes y merenderos, donde se aplaca el hambre que produce la brisa marina con abundantes y bien sazonados alimentos…” Respecto de las nuevas iniciativas hosteleras decían: “...Entre los preparativos que están haciendo, cuéntase el magnifico establecimiento de baños construido recientemente y próximo a ser inaugurado con el nombre de “Las Delicias”, establecimiento creado por Dña. Felipa Bustingorri en un edificio de nueva planta y monumental aspecto. Cuyas instalaciones en la planta baja de la casa cuentan con diez cuartos de baño, con doce espléndidas bañeras de mármol comprimido y un gabinete de aparatos hidroterápicos…” Hablaban también de los pedidos de alojamiento que ya se estaban realizando y de los nombres de algunas de aquellas golondrinas cortesanas: “...Son numerosos los pedidos de habitaciones que se han recibido de diferentes puntos y por distinguidas familias. Ya se encuentran entre nosotros las de Aznar, Anduiza, Aburto, Careaga, Gaminde, Landecho, Martinez Rivas, Sota y otras que son esperadas dentro de poco, muchas de Bilbao y Madrid…”

El 14 de junio de 1888 era nombrado mediante un oficio enviado al Ayuntamiento por el “Director General de Rentas Estacadas” como administrador de loterías de 2ª clase el vecino de Las Arenas D. Andrés Larrazabal. Hacía el numero 20 de concesionarios en esta Anteiglesia. En esa fecha se instalaban el las playas de Ereaga y Las Arenas maromas para ayuda de los bañistas.


Se iban haciendo indispensable, el Pueblo crecía, la instalación de nuevas fuentes y farolas; el Ayuntamiento acordaba instalar las siguientes:

Nuevas Fuentes:

Una entre “Ficaena nueva y vieja”, estaban situadas en la calle San Nicolás de Algorta.

Otra en el triangulo de terreno que había frente a la casa “Calvetena”, que estaba situada en el numero 20, de al calle Mayor (actual Avenida Basagoiti), entre ésta y la calle de la Carretera (actual Algortako Etorbidea).

Otra en el callejón que había entre dos solares en la casa donde vivía Dña. Juana Ajuria en la entonces calle Mayor (hoy Avda. Basagoiti).

Farolas nuevas:

Una en la campa de “Pitarrena”, caserío situado en la calle Gazteluzarra de Algorta, en una esquina entre las calles Abasota, campa de La Landa y la calle Gobelena.

Otra en el callejón de Ascane que estaba situada en la calle Carreras al Castillo.

Tres más se colocaron para la temporada de verano en la plazuela de la antigua carnicería en la Avenida Basagoiti (Probablemente a la altura de la de María Cristina).

Otra se colocó en la plaza de San Ignacio.

Otra en la casa de D. Martín Arizpe.

Otra en la casa de la viuda de Meñaca en la calle Caridad.

Para el 21 de junio de 1888 el Ayuntamiento de Getxo acordaba que “...se practiquen las diligencias para poner en vía de tramitación el proyecto del muelle entre la playa de Ereaga y el Puerto de Algorta...”

El verano ya llamaba a la puerta y los visitantes llegaban. El Ayuntamiento acordó que: “...se disponga la limpieza de calles, lugares de baños, plazuelas y otros puntos públicos, así como establecer en un punto adecuado y sin que sea ofensivo para la salud y los transeúntes, el basurero o deposito de barreduras o inmundicias en Las Arenas...” También se autorizaba la limpieza de la campa situada enfrente de la iglesia de Santa María de Getxo. En Algorta, en la cuesta de Ereaga, debajo de la casa del Sr. Arecheta, se dio orden de colocar: “...Tres bancos o sentaderos de mampostería con remate de Portland...”

En la próxima entrada veremos cómo el Regidor Sr. Aldecoa se encontraba en la isla de Cuba. Y cómo los exámenes de francés se iban a realizar en la escuela de solfeo.

lunes, 18 de marzo de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -85-



En la anterior entrada veíamos cómo a principios de mayo de 1887 la Diputación Provincial tenía algunas dudas de las cuentas municipales, de los ejercicios desde 1877 al fin del año económico de 1885-1886.

D. Antonio de Trueba, “Antón el de los cantares”, desde que en 1862 fuera proclamado por las Juntas Generales de Vizcaya cronista y archivero del Señorío, pese a que reconocía su precaria formación histórica, se ocupó en recopilar información para escribir una “modesta” “Historia General de Vizcaya”. Junto a aquella historia publicó regularmente una sección en “El Noticiero Bilbaíno” titulada “El Gabán y la Chaqueta”.

El 22 de mayo de 1888, D. Antonio de Trueba, “Antón el de los Cantares”, publicaba en el diario “El Noticiero Bilbaíno”, el artículo “El Gabán y la Chaqueta”, en él, al realizar una crítica literaria hacia la falta de consideración por el no reconocimiento a los fotógrafos de la condición de artistas por la academias más prestigiosas de Europa. Sin embargo, en ese artículo aseveraba, al referirse a uno de nuestros insignes pintores, el bilbaíno D. Juan de Barroeta, que entre otras obras nos legó El Abra de Bilbao desde Algorta” y “La Peña de Arriluze”, decía reconociendo el mérito de este pintor: “...Algo parecido a esto ha hecho recientemente con gran éxito el pintor bilbaíno D. Juan de Barroeta para reproducir el hermoso y gran establecimiento titulado “Baños de Mar bilbaínos” y sus bellísimos alrededores marítimo terrestres. Que comprenden el Abra, Portugalete, Santuce, Algorta y la llanura de Lamiaco, en que se asienta el establecimiento balneario creado por los hijos de D. Máximo de Aguirre...”

El 24 de mayo de 1888 se recibía en las oficinas municipales un presupuesto, redactado por el Subdirector de Telégrafos de Bilbao Sr. D. E. Urrestarazu con los materiales necesarios para la creación de una Estación Telegráfica Extrema: “...De sistema Morse, de 16 kilómetros de línea a un solo hilo...” Aquel presupuesto, que no incluía los postes y mano de obra, tenía un precio total previsto de 2.275,85 pesetas. El Ayuntamiento de Getxo tomó la decisión de: “...Siendo muy útil que esta estación telegráfica se instale lo antes posible en esta localidad, y valiéndose de personas inteligentes en la materia, se formulen las condiciones y presupuesto con el fin de sacar a pública subasta todo el material...” Acordaron también que la dirección de las obras recayera: “...Como persona competente en la materia; se confíe al Sr. D. E. Urrestarazu...” El Ayuntamiento iba a sacar a pública subasta el día 10 de junio el suministro de 280 postes para el tendido telegráfico desde Algorta a Bilbao.


El 25 de mayo de 1888 aparecía en la prensa “El Noticiero Bilbaíno” el anuncio del arrendamiento, por 5 o más años del pabellón “Portugalete” del edificio de “Baños de Mar Bilbaínos” de la familia Aguirre: “...Este edificio, de tres pisos, tiene 47,5 metros de largo por un promedio de 12 metros de ancho...” En el anuncio daban la posibilidad de convertirlo en fonda o simplemente en habitaciones para alquilar los veranos. A las personas que había que dirigirse para aquel arriendo eran D. Andrés Larrazabal, de Las Arenas y D. Ramón Coste, de Bilbao. Según se desprende del hecho de iniciar esta operación mobiliaria, parece que los años de esplendor del balneario comenzaban a pasar.

El 30 de mayo de 1888 se recibía una circular de la Diputación relativa a: “...La conveniencia de promover el oportuno expediente con arreglo a la Ley para exceptuar de la venta los bienes de aprovechamiento común que posee ese Ayuntamiento...”

La casa “Gabrielena” enclavada en la calle San Nicolás de Algorta, que pertenecía en mayo de 1888 a D. Juan Antonio Basarte y al menor D. José Fernández Sánchez, tuvo un pequeño litigio en el que intervinieron D. Santiago Diliz y el teniente de Alcalde D. Pedro Bonifacio Sarria, el primero solicitaba: “...Se le cediera un terreno sobrante de vía pública, perteneciente al Ayuntamiento, enclavado entre la calle San Nicolás y la casa del exponente...” Aquella solicitud se opuso D. Pedro Bonifacio Sarria alegando: “...Que la casa “Gabrielena”, perteneciente a D. Juan Antonio Basarte y al menor D. José Fernández Sánchez, recibe perjuicios porque tiene luces por la parte del terreno que se trata…” El consistorio decidía en una ”solución salomónica” denegar la venta pero sacar a subasta dicho terreno. Dictamen al que el Sr. Sarria se opuso debido a que: “...No encuentra adecuado sacar a subasta dicho terreno porque uno de sus propietarios se halla ausente en la Isla de Cuba, y no podrá asistir a la subasta...” A pesar de ello el consistorio hizo valer la mayoría de votos a favor de la venta.

Las Arenas, en mayo de 1888, utilizaba para su alumbrado siete cajas de petróleo, que fueron suministradas por D. Victor Sertucha por un valor de 115,50 pesetas.

Por otra parte el Ayuntamiento de Getxo acordaba el día 30 de mayo de 1888 acudir en pleno a la procesión del Corpus que se iba a celebrar en la Iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta.


El agua, un bien tan demandado por los habitantes de Getxo, máxime por los entonces ganaderos de la zona de Alango, era objeto de petición de una solución municipal, el 7 de junio de 1888, ya que de la fuente y lavadero de dicho barrio se surtían regularmente mediante calderas o vasijas, por lo que demandaban se construyera un abrevadero en un lateral de dicho lavadero. Autorizando el Ayuntamiento la construcción de dicho abrevadero para dar servicio a los ganaderos.

Para el 16 de junio de 1888, uno de los primeros establecimientos hosteleros de Las Arenas ya se anunciaba en las páginas de la prensa bilbaína. Se trataba de la “Fonda Aramberria”, de la que se decía en la publicidad: “...Se arrienda una fonda de moderna construcción en Las Arenas, se halla situada en el punto más céntrico y reúne todas las condiciones necesarias para ese objeto, habiendo sido edificada con arreglo a los últimos adelantos de la época. Para informes dirigirse a D. José María de Aramberria, en Las Arenas...” Pocos días más tarde, el 24 de junio, abriría la temporada de baños el establecimiento de “Baños de Mar Bilbaínos”.


El día 22 de junio de 1888 aparecía en el “Noticiero Bilbaíno” la noticia de que: “..Ha sido presentado en la exposición de Barcelona, con su privilegio de invención correspondiente, el proyecto de puente movible para el cruce del Nervión entre Las Arenas y Portugalete, obra del arquitecto D. Alberto Palacio...” También se presento en esa exposición: “...Por la Comisión Hidrográfica un “Domo Astronómico”, aparato que inventó en 1880, este mismo arquitecto, siendo alumno de la escuela de Ingenieros Mecánicos...” Aquel aparato tenía aplicación exclusiva para observaciones astronómicas, cabían en su interior un observador y su ayudante: “…Tiene un movimiento horizontal tan rápido, que permite enfocar instantáneamente un astro en un punto cualquiera del horizonte, y su disposición es tal, que puede seguir en toda su trayectoria pasando por el zenit, sin hallarse nunca interrumpida la visual por obstáculo alguno, estando siempre el observador a cubierto. El telescopio situado en el centro del aparato, cuyo conjunto afecta la forma cilíndrica, está apoyado en un pilar aislado de fábrica, que baja hasta el terreno firme, hallándose fuera de la acción de la trepidación terrestre. El aparato en cuestión es muy ligero y portátil, se desmonta y se guarda en cajas de muy poco volumen...” Se construyó en esa misma época, 1880, por el Sr. Palacio en la “Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona”, lo adoptó el Gobierno, y desde entonces se estuvo utilizando por la Comisión Hidrográfica.

En la próxima entrada veremos entre otras cosas un debate que aconteció en el parlamento de Madrid en el cual D. Eduardo Aguirre interpeló al Gobierno sobre el Puerto de Bilbao.

jueves, 14 de marzo de 2019

LA CUEVA DE SORGUIÑSULO



Nuestro pueblo a lo largo de los años ha aparecido cuajado de mitos y leyendas, unas relativas a sus montes y valles, otras a sus costas y acantilados. Algunas de estas leyendas han llegado a nosotros por vía oral. Aunque desvirtuadas por el paso del tiempo, se han ido filtrando en el acerbo y la imaginería popular con historias fantásticas donde aparecían magos, brujas u otros seres fabulosos que vivían en cumbres o acantilados.

Así brotarán en Euskal Herria las leyendas de Mari, Akerbeltz, Basajaun o las de los “Jentillak”. Algunas han pasado a formar parte del folklore de nuestro pueblo. Otras, relacionadas con la mar de los útiles marinos, nos contaban cómo se inspiraron observando al cangrejo para trazar la línea del ancla.

Algunas de estas leyendas hablaban sobre las lamias. En una de ellas, sobre la “Lamia de Gresalchu”, relataban que un marino de Plentzia, Juan Askondo, que navegaba en la balandra “La Golondrina” proveniente de la Habana, encalló en la ría del Nervión. Y es precisamente sobre las lamias en nuestra costa, la de Getxo, que casi por casualidad voy a desempolvar una de esas leyendas, de las que a finales del Siglo XIX se hablaba en uno de nuestros barrios.

En octubre del 2018 se llevó a las Galerías de Punta Begoña (Algorta) una representación teatralizada bajo el título “Euskaraldia en Sorginzulo-Euskaraldia Sorginsulon”, basada en la investigación etno-toponímica impulsada por el bertsolari Fredi Paia, de la mano del Ayuntamiento de Getxo, la Cátedra Unesco y Euskaraldia Getxo. Esta obra había sido compuesta por la escritora Toti Martinéz de Lezea y hablaba de la existencia hace 100 años de una cueva bajo las Galerías.

En la presentación decía Maider Maraña: “...Esta actividad aúna paisaje, toponimia, género, euskera y memoria local, ya que las Galerías guardan el alma de Getxo, que se puede conocer a través de la memoria y eventos de este tipo...” Por otro lado uno de sus impulsores Fredi Paia comentaba que “...Tuve conocimiento de esta cueva a través de testimonios de personas mayores del municipio, y con posterioridad, a través de unos escritos de 1910 del capitán Basañez de Algorta. La Cátedra Unesco encontró un documento oficial y eso ayudó a materializar el proyecto...”

Las leyendas urbanas se trasladan con gran facilidad y pierden encanto con el paso del tiempo. De esta cueva se hablaba ya en 1899, en el Semanario “La Voz de Guecho”, rotativa que tuvo un año de vida. En su número trece aparecía recogido un artículo firmado bajo el seudónimo “Sorguintsu-arr-bat” que era encabezado por el título “Sorguisulo”. En ese relato probablemente fruto de las fantasías de un Getxo que a finales del Siglo XIX tan solo tenía 5.442 habitantes de hecho, se hablaba de los recuerdos de los algorteños de la época y se preguntaba en voz alta: “…Sorguiñzulo! ¿Qué algorteño no tiene algún recuerdo de Sorguiñsulo? ¿Quién no entró alguna vez a esa cueva?…”


Describían las sensaciones que al entrar en la cueva sentían los mozalbetes de la época: “...¿Quién al entrar por primera vez de niño en ella, no se sintió atrapado por el miedo y aún el terror al recordar la espeluznante leyenda de esa gruta?...” Continuaban con la descripción de los recuerdos de juventud, a pesar de estar ya entrados en años y lo hacían en primera persona: “...Recuerdo yo que no había muchacho alguno que se atreviera a permanecer en Sorguiñsulo una vez entrada la noche por temor a quedar preso entre las aceradas garras de las brujas….. Sentíamos tal pavor ante la sola idea de vernos perseguidos por las brujas, que más de una vez, creyéndolas cerca, atravesábamos corriendo la entonces extensa playa y no cejábamos en nuestra carrera hasta dominar por completo la altura del pueblo...”

De las sensaciones escalofriantes del miedo que les producía la presencia en aquella cavidad de las temidas brujas, narraban: “...Tal era nuestro miedo, que todos creíamos haber visto en alguna ocasión a una legión de brujas cabalgando sobre escobas y gesticulando asquerosamente, procurando darnos caza para castigar con inaudita crueldad nuestra imprudencia de acercarnos a su guarida a la hora en que ellas tenían costumbre de habitarla; a la puesta del sol…” Aquellas creencias eran fruto de la transmisión de los muchachos mayores a los más jóvenes.

Relataban lo que aparecía ser La Leyenda de las Brujas de Sorguiñsulo, según contaban: “...Había brujas en aquel agujero desde los primeros años del siglo primero, en que un día de horrorosa tormenta embistió una colosal embarcación con tal furia al Morro de la Begoña que practicó en la roca un enorme agujero. El barco se hizo añicos y sus tripulantes, que eran brujas, tuvieron que refugiarse en el hueco que su embarcación produjo, y viéndose primero por fuerza obligadas a instalarse en el referido hueco, quedáronse después en él de buen grado, recibiendo desde entonces esa cueva el nombre de Sorguiñsulo, o Agujero de las Brujas...” Decía la leyenda que:”...Las indagaciones practicadas hasta principios de este siglo para saber lo que se hizo con los restos del buque no dieron resultado alguno, pero posteriores y más afortunadas averiguaciones hacen creer, casi con perfecta seguridad, que los citados restos fueron por completo recogidos por los moradores de este pueblo quienes, arrostrando las furias de las brujas, llenaron sus cocinas de abundante combustible...” Algo tenía esta historia de cierto, ya que el habito de recoger restos de embarcaciones naufragas llegó hasta bien entrado el siglo XX, sobre todo en los hogares más humildes, como los del Puerto Viejo de Algorta.

Pasados los años se fue perdiendo la tradición de la Leyenda de las Brujas de Sorguiñsulo, pero según decían: “...Es seguro que habrán seguido viviendo tan contentas y felices en su poético escondite; más, ¡ay! Que tanta felicidad había de concluir alguna vez, y vean ustedes cómo (con el formidable murallón de Algorta), a las pobres brujas de Sorguiñsulo les han tapado el agujero...” Hasta que 120 años después de escrita aquella “historia” volvían a las murallas de Punta Begoña de la mano de Fredi Paia, el Ayuntamiento de Getxo, la Cátedra Unesco y Euskaraldia Getxo y con un guión de Toti Martínez de Lezea, trayendo a nuestros días el alma de las viejas tradiciones/Leyendas de Getxo.


De forma seguro mal intencionada aquellos periodistas de Algorta dejaban caer: “...¡Pobres brujas! ¿Que harán ahora? ¿Vendrán a vivir arriba? Entonces…. ¡pobres de nosotros! …¿Cómo podremos vivir con tanta bruja?...”

Ahora se habla de nuevo de esa cueva de la que unos dicen conducía hasta los bajos del Fuerte las Canteras de Aiboa, aunque esas afirmaciones parece no son ciertas. Seguro que en un plazo razonable de tiempo nos será desvelado por los investigadores de la EHU/ UPV, que desde hace ya cinco años trabajan en ese hermoso anfiteatro obra del arquitecto bilbaino D. Ricardo Bastida y Bilbao, cómo esa cavidad se pudo producir. Pero el romanticismo de esa leyenda seguirá flotando sobre las brumas del atardecer en Algorta durante largos años.

La fotografía que encabeza esta entrada pertenece a la Autoridad Portuaria. Me fue facilitada por una de las integrantes del grupo de Investigación en Patrimonio Construido de la EHU (Universidad del País Vasco). Forma parte del Centro de documentación que están generando en el marco del proyecto de Punta Begoña.

lunes, 11 de marzo de 2019

LA VOZ DE GUECHO, UN SEMANARIO DE 50 CÉNTIMOS



La Voz de Guecho”, un semanario de 50 céntimos. Eso era lo que costaba cuando nació en 1899. Nació, al decir de sus creadores, como un “Semanario Independiente”, motivado por: “...El creciente avance del progreso que se ha iniciado durante los últimos años en este pueblo, el cual despertó entre los jóvenes la idea de fundar un periódico semanal, que sin mira alguna política, fuera eco fiel de la opinión pública...” Eso que visto desde hoy parece tan difícil de lograr, entonces lo intentaron a nivel local, cosa del lector será el decidir si lo lograron.

Salió en la Semana Santa de 1899, en esos días de color gris, casi negro, que por entonces y casi hasta los finales de 1970, caracterizaban los ritos religiosos, dejando en nuestras vidas un recuerdo de colgaduras moradas y silencio sepulcral.

Su comienzo tubo sus dificultades por el momento en que nacía y por el deseo de que fuera lo más profesional posible: “...Al no existir imprentas en la localidad, y nuestro deseo que el semanario fuera todo lo serio posible...” Para ello consultaron con impresores de fuera de Getxo; ellos les advirtieron de la dificultad que tenía la empresa, pues si bien para grandes tiradas resultaba económico, no lo era para un nivel más reducido, máxime cuando el plan que tenían era alimentarlo mediante suscripciones. Por ello: “...Abrimos una suscripción de 50 céntimos mensuales...” Para lo que consideraron que era necesario abrir 150 suscripciones, para poder costear los gastos semanales que requería la tirada. El semanario admitía todas la sugerencias de los suscriptores. No se vendía por las calles, era entregado a domicilio. “50 Céntimos”, esa cifra que es el titulo de esta entrada, era la cantidad que mensualmente se cobró a los suscriptores.


El primer número tenían espacios como: “Sabañón,” dedicado a las críticas pícaras de los vecinos maldicientes. “Ecos de Salón,” dedicado a animar a los vecinos a acudir a algunas conferencias “científico-literarias,” que por aquel entonces se daban en el “Círculo Algorteño” y que versaban sobre algo tan inmaterial como el “Alma”. “Un remedio”, destinado a las ciencias y su influencia sobre las personas. “Chilibrisco”, foto de un supuesto personaje “...Hombre activo, centinela del ornato público que en asuntos municipales tiene más vientos que un perdiguero...” Hablaba sobre las carencias en el municipio, basuras, ordenanzas, canes sobre los que se decía que era mejor: “...Quitar la contribución a los perros y dar chorizo a los serenos...” Al parecer el consistorio se negaba a retirar ese impuesto a los perros, alegando que su intención no era la de lucrarse con el mismo, sino aminorar la presencia de los chuchos por nuestras calles. “Concejalerías” sobre los asuntos de los plenos del municipio.

En aquel primer número que salió el día 2 de abril de 1899 hablaban de la Semana Santa que acaba de comenzar y la describían así: “...Pocos pueblos de la importancia del nuestro celebran con tanta solemnidad la Semana Santa, afamados oradores suelen dirigir la palabra a los fieles, poniendo todo su empeño en que la parte musical corresponda a la magnificencia de los sermones...” Al parecer esos sermones se platicaban en las iglesias de Santa María de Getxo, San Nicolás de Bari de Algorta, Nuestra Señora de las Mercedes de Las Arenas y en la Santísima Trinidad de Algorta. En las tardes del lunes, martes y miércoles de esa semana: “...Después de rezado el Santo Rosario y hecho el oficio del Viacrucis, tiene lugar un triduo en la iglesia de San Nicolás, siendo los encargados de dirigir la palabra a los fieles los RR. PP. Uriarte y Miguel, profesores de los Agustinos de Guernica...” Otro de los ritos que se celebraba era: “...En las tarde del miércoles y jueves, en la expresada parroquia, en la capilla y dirigidas por el organista señor Mújica se cantaban hermosas y sentidas lamentaciones de los maestros Ledesma, Arriola y Benito y misereres de Caballero y Ledesma…” Durante esos días otras usanzas de los miércoles y jueves eran: “...Los sermones del Mandato, Pasión y Soledad, que estuvieron a cargo de los expresados RR. PP. Fray Eustaquio de Uriarte y Fr. Carlos de Miguel...”

En la iglesia antigua de los Trinitarios, la que el día 19 de julio de 1929 se vería devastada por el fuego, durante los miércoles y jueves de Semana Santa se celebraba el oficio de “Tinieblas”, que era cantado y se solemnizaba: “...En la capilla bajo la dirección de D. Luis Sancho, varias lamentaciones de Calahorra eran cantadas por Benito y Gorriti, junto a los Misereres de Ledesma y Eslava. El sermón del Mandato estaba a cargo de Fr. Crisóstomo...”

El viernes de Semana Santa, día de pasión, en el que todo se tornaba gris: “...A las doce del mediodía, comienza el sermón de las Tres Horas, encomendado este año al RR. PP. Carlos de Jesús y María, Definidor General de la Oren Trinitaria. Durante los intermedios, y bajo la dirección de D. Luis Sancho, la capilla escuchó el famoso “Stabat Master” entonado por los jóvenes de la localidad, obra del eminente compositor D. Nicolás Ledesma...”

En Viernes Santo salía, tras los oficios, de la parroquia de San Nicolás de Bari de Algorta, la procesión del “Santo Entierro”, precedida por numeroso público: “...Cerraban aquella marcha los niños de las escuelas de Algorta, los socios de la “Benéfico-Recreativa” y la comunidad de de los padres Trinitarios portando hachas encendidas. A aquel cortejo le seguía el clero parroquial, las autoridades municipales y judiciales, y representante militar, teniente de artillería Sr. Legorburu y el Diputado Provincial Sr. Arrola. Escoltaba al Santo Sepulcro un piquete de artillería y cubría la carrera una fuerza de la misma arma a las ordenes de los Sres. Serrano y Terrer...” Acompañaban a la comitiva: “...Fuerzas de Carabineros y Guardia Civil, quienes custodiaban las imágenes de San Juan y la Dolorosa. Cerraba la procesión la banda de música municipal...”


Terminaba el semanario en su sección de anuncios con referencias a un tratado de aritmética elemental que el maestro de Algorta D. Valentín Cuartango, autor de la obra, vendía en su propia casa. Aquellos anuncios se debían entregar en la Avenida Basagoiti N.º 96 y en la tienda de D. Manuel Eguia.

Así, en sus cuatro páginas nos contaba el semanario en su nacimiento algunas cosas que acontecían en nuestro Pueblo. También, coincidiendo con su fundación, describía a la perfección cómo eran las Semanas Santas de finales del Siglo XIX en Getxo. Pero no fue solo ese ejemplar el único número de aquel semanario, le acompañarían otros de los que iré hablando, ya que nos ofrecían datos de nuestro Pueblo que ayudan a conocerlo mejor.