MEMORIAS DE GETXO

lunes, 22 de julio de 2019

VACACIONES DE VERANO 2019



Como todos los años al llegar la época del estío toca coger unos días de descanso para cambiar el chip y coger nuevas ideas.

Días dedicados a disfrutar de nietos, familia, amigos y de esos lugares llenos de recuerdos que por diferentes motivos cada uno guardamos en nuestra memoria. Seguro que muchos tendrán que ver con la mar, montaña y esos pueblos que forman parte del acervo familiar y que nunca les perdemos de vista.

De largos paseos, atardeceres increíbles con sus puestas de sol, baños de mar en ese lugar preferido que evita embadurnarse con la molesta arena y, ¡cómo no! algún que otro agasajo culinario, aunque luego habrá que hacer dieta.

Cuelgo alguno de mis lugares preferidos en este collage que incluyo. Os dará una idea de mis lugares más queridos, no de todos, pero sí de los más disfruto durante el verano.

Así que a solazarse y pasarlo bien:


NOS VEMOS EL PRÓXIMO 3 DE SEPTIEMBRE

!ONDO PASA!



domingo, 21 de julio de 2019

PAELLAS DE AIXERROTA 2019



Como todos los años, al acercarse los días de finales de julio, una ola de fiestas invade las campas de Aixerrota (antes se celebraron en Azkorri) y una multitud se dirigirá a las landas cercanas al molino para disfrutar de uno de esos días, que por diferentes motivos para cada uno, quedan señalados en nuestra memoria.

En 1956 una cuadrilla de amigos iniciaron una fiesta, que ni ellos mismos sospecharon la importancia que a lo largo de los años iba a tener. Se ha celebrado sin interrupción en Azkorri (1956-1969) y a partir de 1970 en Aixerrota.

En primer lugar dedicar un pequeño recuerdo al grupo de amigos, algunos de los cuales desgraciadamente no estarán ya con nosotros: Damián Ayo, Antonio Bilbao (+) y Félix Yurrebaso (+). Cuadrilla que formaba la sociedad “Irurena”.

Desde que inicié mi Blog “Memorias de Getxo” el 17 de octubre del 2011, todos los años he dedicado a esta fiesta algún recuerdo de las ediciones pasadas. Este año quiero referirme a los distintos titulares que la prensa dedicó al evento hasta su traslado a las landas de Aixerrota en 1970.


En 1962 la “Gaceta del Norte” hablaba del “Concurso de Paellas que da lugar a una Romería Vasca del mejor estilo”. Calculaba la rotativa que la asistencia había llegado a 7.000 personas; en su quinta página ofrecía una imagen del vicecónsul americano Mr. Jhon Oleson probando una paella que un grupo yanqui había confeccionado en las landas de Azkorri. A este concurso se presentaron 150 paellas y el primer premio fue para la cuadrilla “Los trece”, de Algorta. En el espacio dedicado a las choznas el primer premio se lo llevaron “Maidagan Zarrak”. Aquel fue el último año en que la fiesta de Paellas contó con la animación del txistulari de Sarri, nacido en Gatzaga, Gerardo Zubillaga.


Las de 1963 llevaban a la pagina nº 8 la noticia de la fiesta de paellas con una panorámica de las landas de Azkorri; en los titulares se podía leer “Peñabeco, primer premio de cocina y Eguiguren de aurreskularis”, la asistencia la cifraban en más de 5.000 personas. Se presentaron más de 200 paellas, y el jurado estuvo compuesto por expertos chef bilbaínos: Gabriel Echevarria del Hotel Excelsior, Fernando Robledo del H. Torrontegui, y por parte de la organización (Itxas Argia) Angel Arriola.


Las de 1964 también fueron llevadas a la pagina n.º 8 y el titular era “Ayer, un ejército de paellas ocupó totalmente las landas de Azkorri”. En los aparcamientos que la organización había dispuesto se podían ver matriculas alemanas, francesas e inglesas, además de las locales. El número de paellas fue similar al del año anterior, clasificándose en primer lugar la cuadrilla “Los Silenciosos”, de Deusto y en choznas “Los Tretosos,” de Algorta.

Las de 1965 también fueron llevadas a la pagina n.º 8 y el titular era “239 paellas, en el concurso de las landas de Azkorri”. De ellas decían: “...La Paellada es un fenómeno que crece, al amor de los organizadores, los del Itxas Argia...” Al mediodía intervinieron los bertsolaris Valentín Enbeita con su nieto y Eusebio Zubiaga; también interparticipó el aizkolari “Txato de Ceanuri”. Aquel día se emplearon 16 toneladas de mecanotubo para armar las choznas. El primer premio fue para el reportero gráfico del Diario Vasco de Donosti, Aygués.

Las de 1966, esta vez ocuparon la pagina n.º 3 y el titular era “Más de 15.000 personas, en la paellada del domingo en las landas de Azkorri”. Se habían instado choznas para más de 3.000 personas. Nuevamente contaron con la presencia de Valentín Enbeita y otros dos bertsolaris. El primer premio recayó en la cuadrilla “Txiki Anai Bat”; el de choznas nuevamente recaía en la cuadrilla de Algorta “Los trece”, que esta vez realizaron, a decir de la prensa: “...Una originalísima construcción de pinos, con la enorme paellera sobre ellos, de los que colgaban telas rojas asemejando lenguas de fuego...”


Las de 1967, esta vez la noticia avanzaba a la pagina n.º 2 y el titular era “Los Algorta´ko Scouts primer premio de choznas”. Se celebraba la edición número XII, y arrancaba la mañana con el desfile de los del “Erreka-Ortu” de Retuerto. Mientras empezaban los primeros fuegos, el pastor del Gorbea “Sagarna”, hacía un demostración de cómo asaban el cordero en Arratia; un grupo de Santurtzi ofrecía a los asistentes 30 kilos de sardinas que habían llevado para la ocasión. Entre el jurado estaban Gabriel Echevarria del Hotel Excelsior y Arriola del H. Avenida. El aparcamiento aparecía colapsado por los mas de 2.000 coches, furgonetas, motos e incluso carros tirados por burros. El primer premio volvía a caer en el reportero gráfico del Diario Vasco de Donosti, Aygués, que a partir de esa edición se declaró por voluntad propia fuera de concurso. Las Choznas ese año vieron una preciosa estructura de cuerdas obras de “Algorta´ko Scouts”, con la que ganaron el primer premio.


Las de 1968, esta vez la noticia iba a la pagina n.º 5 y el titular era “La Paellada del Norte”. A la cita acudieron entre 20.000 y 25.000 personas y se presentaron 318 paellas. Y se la empezaba a conocer como la “Olimpiada de las Paellas”. Acudían gentes de otros lugares del mundo, escoceses, americanos, ingleses, franceses y suizos. El primer premio fue para la cuadrilla “Las Capotinas” de Bilbao. Se repartieron setenta premios y más de 2.000 kilos de arroz.

La de 1969 fue la última edición en que se celebraron las Paellas Azkorri, de allí irían a las landas de Aixerrota. La noticia iba a la pagina n.º 4 y el titular era “XIV Concurso Internacional de Paellas de Azkorri”. Se hablaba de la llegada de 28.800 asistentes y la participación de 390 concursantes. Las toneladas de mecanotubo también habían aumentado. Esta vez eran 22 toneladas las empleadas, que se cubrieron con 3.000 metros cuadrados de toldos; el consumo de leña fue de 4 toneladas, 400 kilos de arroz e igual cantidad de aceite. En esta edición el primer premio fue para el bilbaíno, Fernando. Y aunque decía de forma errónea, en esa edición el diario bilbaíno “...El año que viene el XV Concurso de Paellas en Azkorri...”, al año siguiente las landas de Aixerrota se vieron abarrotadas de visitantes.


Durante esos años el origen de los visitantes había aumentado. Llegaban desde Alemania, Austria, Bretaña, Catalunya, Dinamarca, Escocia, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Galizia, Noruega y Singapur. La fiesta de paellas se iba adquiriendo cada vez mayor carácter Internacional.


Este año “Las paellas” volverán a las landas de Aixerrota, y ya vamos por la 64 edición. Todos deseamos que siguiendo las directrices de Itxas Argia, la fiesta transcurra, al igual que en la mayor parte de las ediciones, sin incidentes, en medio de ese ambiente que contagia a toda la campa de amistad y alegría, tan difícil de explicar en otros tipos de concentraciones multitudinarias. Y algo muy importante:


EZ ESETZ DA!

Non c´est Non!

No means No!

!No es No!


NOS VEMOS EN AIXERROTA
!ONDO PASA!


jueves, 18 de julio de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -111-



En la anterior entrada veíamos cómo las instancias del Ayuntamiento de Getxo a las más altas autoridades se tramitaban a través del Gobernador Civil de la Provincia.

Entre los visitantes ilustres que acudían a Las Arenas para descansar y tomar baños de mar, tal y como relataba el diario “El Euskaro” del 20 de agosto de 1889, si es que eso fuera necesario por su condición, estaba el arzobispo de Sevilla Fray Ceferino González.

En el pleno del 29 de agosto de 1889 se acordaba realizar un plano de edificación de Algorta desde San Martín hasta la Avanzada, que fue encomendado al ingeniero D. Laureano Gómez Santa María.

También se autorizaba a D. Francisco Elorriaga para que pudiera extraer “piedra movediza” de la playa de Ereaga para reponer carreteras con la condición de que: “...El trabajo ha de realizarse de sol a sol, de día, y solamente desde la alcantarilla de la plazuela hasta el punto conocido con el nombre de Sorguinsulo, en la misma playa...”


Al parecer el consistorio de Getxo no veía con buenos ojos los efectos colaterales que la obra del Puerto exterior iba a tener sobre las propiedades de la costa de Getxo. El Ayuntamiento, en agosto de 1889, por indicación del Regidor D. Eladio Sustacha, acordaba presentar por parte del Alcade y el propio Sustacha, al ingeniero D. Evaristo Churruca las razones de la queja que habían remitido al Ministerio de Fomento: “...Haciendo comprender la obligación imprescindible en que se ha visto la Corporación Municipal para presentar ante el Ministerio de Fomento la oportuna queja o protesta acerca de los prejuicios que han de sobrevenir a la propiedad de la costa de Algorta por las obras del nuevo Puerto exterior del Abra…”


El Presidente de la Comisión de Obras de la Iglesia de San Ignacio, D. Andrés Isasi, informaba al Ayuntamiento que trataban de colocar un caño desde la propia Iglesia que pasara bajo la plaza hasta injertar en la alcantarilla municipal. Solicitaba que les eximiera del pago del canon establecido. El Ayuntamiento acordó hacerlo por ser un edificio público. No sucedía así con el resto de los vecinos ya que sus demandas dependían del informe de la Comisión de Fomento y de la Policía Urbana.

Por aquellas fechas era director de la Banda de Música el tamborilero D. Pablo Arzuaga, quien al parecer por problemas de salud solicitaba se le concediera permiso para trasladarse a tomar baños de aguas nitrogenadas-bicarbonatadas al Balneario de Urberuaga en Markina (Bizkaia). El Establecimiento termal de Urberuaga de Ubilla se hallaba situado en la anteiglesia de Jemein, a dos kilómetros de esa villa, en la margen derecha del río Ubilla. Empezó su construcción en 1869; se inauguró el primer edificio en Junio de 1870. El mismo disponía de capilla, incluso casino y estación telegráfica. Tenía una fuente denominada de “Santa Águeda” en la planta baja a la que llegaba agua del manantial del mismo nombre. La galería de baños disponía de seis gabinetes con pilas de mármol jaspeado, un departamento de chorros móviles de diferente orientación (horizontales, laterales y oblicuos), otro de chorros circulares (descendentes, ascendentes y laterales). Incluso disponía de un salón de pulverización que permitía tomar chorros laríngeos, faríngeos, nasales y auriculares. En el se trataban enfermedades cómo la Laringitis catarral, Bronquitis crónica, coqueluche (tosferina) y otras de mayor gravedad. En aquella temporada habían sido tratados en ese establecimiento un total de 1304 pacientes. Entre los visitantes del Balneario se pueden citar al bilbaíno D. Enrique de Huagón, D. José Luis de Villabaso y el sevillano D. Rafael Tuñon de Lara.

Los trajes de verano de los vigilantes de las playas de Las Arenas y Algorta fueron elaborados por Dña. Norberta Gaueca y Dña Isabel Uriarte, cada uno de ellos costaron entre 34 y 20 pesetas.


La playa de Arrigunaga, la cual se utilizaba como cantera para los caminos y obras del Pueblo, tenía un camino de acceso estrecho, lo que hacía difícil el tránsito de los carros de bueyes para sacar dichos materiales. El 29 de agosto de 1889 el consistorio decidía ensancharlo: “...Para poner en un estado regular y transitable para carros el camino de la bajada a la playa de Arrigunaga era necesario ensancharlo, para ello se hace necesario cortar parte del ribazo y poner por la parte inferior unos cordones de piedra para su seguridad, y poner piedra martillada o menuda en su caja...” Aquella operación supuso un montante de 450 pesetas para las arcas públicas.

Llegado el tiempo de proceder a la elección de los concejales del municipio, el 30 de agosto, y para cumplimentar las regla n.º 4 de la Real Orden del 4 de mayo de 1889, el Ayuntamiento de Getxo expuso públicamente la lista de electores y elegibles. Encabezaba la lista los vecinos elegibles de Algorta: “...Por la calle Mayor, su Alcalde D. Pedro Amezaga Abaroa, en la misma calle y a continuación le seguían, D. Juan Antonio Aldecoa Piñaga y D. Feliciano Ansoleaga Aldecoa. Por la calle San Nicolás aparecían D. Isidro Achondo Saitua y D. Antonio Libano Goñia. Por Alangüetas aparecían D. Manuel Aguirregaviria Lazcano y D. Gregorio Arzubuaga Madariaga. Por la calle el Puerto aparecían D. Joaquin Ardanza Uria y D. Pedro Larrondo Bilbao. Por la calle del Castillo aparecían D. Antonio Basterrechea Villamonte y D. Miguel Ibatao Arana. Por la calle Achecolandeta aparecían D. Juan Jusé Libano Menchaca y D. Miguel Uria Zalduondo...” Elegibles por Santa María de Getxo: “...D. Elías Francisco Aguirrechu Maruri, D. Eusebio Azcorra Urteaga, D. Miguel Astica Basauri, D. Juan Arrieta Larrabeiti, D. Juan Antonio Guerediaga Ugarte y D. Vitoriano Izcoa Ibatao...” De los elegibles del barrio de Las Arenas aparecían: “...D. Pedro Arbulu Arriaga, D. Juan Manuel Bereciartua, D. José Larrazabal Telleria, D. Evaristo Martínez Talledo, D. Luis Peña Zabala, D. José Puialto Casas, D. Fructuoso Sagredo Melo, D. Román Scala Lera, D. Antolin Urtega Juaristi y D. Marcos Zamacona...” Curiosamente entre los no elegibles aparecía algún nombre de personajes de relieve económico, como en el caso de Las Arenas: D. Eduardo Aguirre Labroche. En aquella larga lista, que obviamente incluía a muchas más personas, de las que he incluido un pequeño grupo, había otro apartado dedicado a “Capacidades no elegibles” que sumaban un total de 17 vecinos.

En la próxima entrada veremos cómo algunos de los instrumentos musicales de la banda municipal fueron adquiridos al parisino instalado en Bilbao, químico y litógrafo, D. Luis Ernest Dotesio.

domingo, 14 de julio de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -110-



En la anterior entrada veíamos cómo a lo largo de la historia de la Anteiglesia se había venido dividiendo el Pueblo en secciones para asuntos asociados a elecciones o de gestión económica.

Estábamos ya a principios de agosto de 1889 cuando reunidos en la casa consistorial bajo la presidencia de D. Pedro Amezaga, relataban nuestros mayores que: “...Manifestaban y hacían constar que ante el Notario de este Pueblo D. Pedro Jesús Vozmediano se habían otorgado las escrituras de los arriendos de vinos y otras bebidas, casa matadero y abasto de carnes frescas y de los artículos de abacería, siendo fiadores de dichos arriendos D. Asensio Inchaurtieta, D. José María Ordeñana y D. Juan Ramón Mota, siendo este último también fiador del rematante del alumbrado público...”

Las instancias del Ayuntamiento de Getxo a las más altas autoridades se tramitaban a través del Gobernador Civil de la Provincia. Eso fue lo que gestionó el regidor D. Eladio Sustacha el día 1 de agosto de 1889: “...Acerca del modo y forma de verificar y las obras de desviación de la carretera que se dirige del barrio de Algorta a Las Arenas. Aquella instancia fue remitida al Ministro de Fomento a través del conducto ordinario al Gobernador Civil de la Provincia...”

En esa fecha D. Santiago Diliz comenzaba las obras de su casa denominada “Gobelena” que estaba situada en la calle San Nicolás de Algorta. También Dña. Casilda Esesumaga solicitaba se le concedieran tres peonadas de terreno en el monte comunal de Aiboa para la edificación de una casa y un huerto.


Mientras la estación Telegráfica de Algorta, durante el mes de julio de 1889, arrojaba un saldo a favor del municipio de 69,42 pesetas. Y para reparar la línea de la que habían sido sustraídos varios aisladores, D. Francisco Guerediaga, de Alango, recorría el tendido revisando la línea para que posteriormente D. Valentín Abascal junto a dos peones y un capataz repusieran dichos componentes eléctricos, que fueron suministrados por D. Juan de Torre; toda la operación supuso 43 pesetas de coste para el municipio. Se anunciaba en el diario integrista católico “El Euskaro” del 2 de agosto de 1889: “...Que las obras del ferrocarril de Las Arenas hasta Algorta iban a comenzar en mes próximo, estableciéndose dos estaciones en el recorrido, una en San Ignacio y otra en el punto final, Algorta...” Por aquellos tiempo los carruajes de un solo caballo costaban 0,75 pesetas la hora y las diligencias salían de Algorta para Urduliz, Plencia y Gorliz; y los garbanzos entre 5 y 8 reales el celemín.

El día 1 de agosto de 1889 el Ayuntamiento de Getxo para dar cumplimiento a lo establecido en la Ley electoral decidía: “...Nombrar una comisión en su seno para formar las listas de electores y elegibles para concejales, disponiendo se proporcionaran impresos para la formación de las listas y el libro de censo...” 


Una vez cumplimentados todos los trámites de formación de listas y exposición pública, acordaron, según establecía el articulo 68 de la Ley, fijar el día 8 de agosto para realizar el sorteo de la asamblea de vocales asociados que junto a la corporación municipal iban a componer la Junta Municipal. Realizado el sorteo quedaron nombrados:

Por la Primera Sección: D. Juan José Unzaga, D. Ignacio Echeandia, D. José Madariaga y D. José Camiruaga.

Por la Segunda Sección: D. Francisco Uriaguereca, D. Pedro Icaza, D. Fausto Garachena y D. Agapito Elustondo.

Por la Tercera Sección: D. Marcelino Uribe y D. Juan Martín Aldecoa.

En el devenir histórico, 409 años después de que los reyes de Castilla y León lucharan contra los sarracenos, imponiendo en sus dominios su visión de unidad religiosa y para prevenir lo que llamaban actos de apostasía y escarnio al culto católico, decidieran castigar lo que entendían como profanaciones a su ideario religioso, solicitando la Bula para establecer el Santo Oficio de la Inquisición al Papa Sixto IV, nombrando inquisidor general del reino a Fray Tomás de Torquemada. A lo largo de Europa las fiestas creaban insólitos aconteceres: En París, en agosto de 1889, tenía lugar un “Banquete Monstruoso”. Iban a dar de comer a 16.000 invitados. Para aquel evento hicieron traer nada menos que 500 maitres de hotel, 1.400 cocineros y 300 mozos de limpieza; como utensilios para el servicio utilizaron 50.000 copas, 100.000 platos, 34.000 tenedores, 20.000 cucharas, 40.000 cuchillos, 10.000 botellas y 20.000 servilletas. Mientras, en nuestro entorno reinaba el ambiente festivo que animaba nuestros barrios. En Algorta se celebraban las de San Ignacio en medio de una gran concurrencia llegada desde distintos puntos de la provincia, sobre todo de Bilbao. Los fuegos de artificio de los días 28 y 31 de julio y 13 de agosto de aquel año fueron disparados por el pirotécnico D. Juan Anta y Miranda. Costaron 600 pesetas.


El domingo 4 de agosto se celebraba la repetición de dichas fiestas y el barrio de Las Arenas presentaba una concurrencia hasta entonces desconocida. Los hoteles y fondas llenaron sus plazas, el establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos tenía alojados aquel día 140 huéspedes, quizá por aquello que decían en esa época de “El ánima bona, in corpore sano y un apetito voraz”. La playa de Las Arenas veía que su espacio quedaba saturado de visitantes ávidos de baños de mar y para dar más ambiente al barrio arenero el “Casino de Las Arenas” ofrecía un gran baile, además de un espectáculo de prestidigitación a cargo del ilusionista Rodereu Makallister, alias “Caballero de Voltary”. Para completar la vistosidad de ese ambiente festivo, en el pueblo vecino, Portugalete, al anochecer, se disparaba una vistosa colección de fuegos artificiales.

La demanda de actuaciones de la banda de música municipal en Las Arenas fue atendida por el consistorio tras el informe de D. Idelfonso Arrola por lo que se acordó que dicha banda tocara los días 22 y 29 de agosto, además de los días 5 y 12 de septiembre en la Plazuela del barrio (actual Bizkaiko Zubia Enparantza), así como durante las carreras de caballos que iban a tener lugar en Lamiaco.

Por aquellos días la nieve (hielo) era muy demanda en los hogares de Getxo para la conservación de los alimentos. En Las Arenas era D. Marcos Zamacona quien anunciaba sus “Depósitos de Nieve”, que tenía en su casa.

Y como suelen decir que “A perro flaco todo son pulgas”, a nuestro Ayuntamiento, escaso de recursos, le llegaban malas noticias de la Diputación Provincial, ya que en el reparto de los municipios para cubrir el déficit de la provincia, al de Getxo le había correspondido pagar 8.462,58 pesetas, 1.462,58 más de lo previsto en los presupuesto aprobados.

Los sucesos que habían alborotado el barrio de Las Arenas días antes, durante la festividad de Santa Ana, parecían esclarecerse: la aglomeración que se había producido en la estación y fuera de ella, la avalancha de viajeros, según un diario de la época, al parecer había estado motivada por: “...Los abusos de la Compañía, pues además de tener un número reducido de carruajes, en su mayor parte de primera clase, que hacían imposible conseguir asiento, de no llegar con una hora de antelación a la estación los empleados de la misma abrían a medias las puertas, decían que como una revancha porque los visitantes no acostumbraban a acudir el resto del año, haciéndolo solo en esa fechas...” Las quejas se referían también a la falta de luz en las unidades, lo que provocaba algunos excesos de gentes mal avenidas.

La inscripción de tierras por algunos indianos era demandada desde la lejana República de Argentina. Se trataba de unas tierras en las vegas de Algorta, que el vecino del barrio D. José Julián de Mandaluniz solicitaba en representación de Dña. Juana Basagoiti Capelo, residente por entonces en la “Terra Argetea”, que figurara con ese nombre en los mapas que el portugués Lopo Homen realizo en 1554.


Cómo la seguridad de los bañistas de la Playa de Las Arenas primaba para la corporación municipal, se decidía colocar las estacas para fijar aquellas gruesas cuerdas de esparto llamadas maromas, que garantizaban la seguridad de los mismos. Aquellas estacas para las maromas fueron colocadas por D. Rafael Elcoro. A la vez que se anunciaban las casetas más antiguas de esa playa, las de “Gerónima”, que eran atendidas por el popular bañero “Boni”.

En la próxima entrada veremos cómo algunos ilustres visitantes acudían a la playa de Las Arenas a tomar baños de mar.

jueves, 11 de julio de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -109-



En la anterior entrada veíamos cómo en los meses de verano la acumulación de basuras en el barrio de Las Arenas aumentaba, motivado por la llegada de un importante número de veraneantes, lo que hizo que el consistorio tomara medidas.

A lo largo de la historia de la Anteiglesia se había venido dividiendo el Pueblo en secciones para asuntos asociados a elecciones o de gestión económica. En julio de 1889 nuevamente el Ayuntamiento acudió a esta división territorial para convocar la Junta Municipal de Vocales Asociados, con el fin de que ayudaran en la toma de decisiones y financiación de aquellas obras para las que el municipio no disponía de recursos propios. Al municipio, de acuerdo con la Ley Municipal del 4 de octubre de 1877, por tener casi 4.000 residentes le correspondían detentar 3 colegios electorales y por normativa legal el mismo número de concejales Asociados que concejales. Aquella Ley en vigor desde 1877 decía en el Capitulo - II - “De la Organización de los Ayuntamientos”, en su Capítulo – III - “De la Organización de la Junta Municipal”, en su Art. 67: “…El Ayuntamiento, antes de finalizar el primer mes de cada año económico, publicará el resultado de la formación de secciones, contra el cual puede reclamar cualquiera interesado en término de ocho días ante la Diputación provincial. La Diputación resolverá necesariamente dentro de los 15 días siguientes, y su acuerdo será ejecutivo en los dos años sucesivos…” Por ello el día 18 de julio el Ayuntamiento exponía las listas, que una comisión formada por algunos de los ediles habían confeccionado de las personas elegidas para dicho cargo: “...El Ayuntamiento una vez presentada por la Comisión nombrada el día 11 de julio para la designación de los Vocales Asociados, con arreglo a la Ley, que han de formar junto a la Corporación la Junta Municipal durante el corriente año económico, acordó aprobar dichas listas con arreglo al artículo nº 67 de la Ley Municipal, y exponerlas al público durante ocho días...” Ultimada la formación de secciones, el Ayuntamiento, en sesión pública, anunciada con dos días de anticipación en la forma ordinaria y una hora antes, en el mismo día, a toque de campana, procedía al sorteo de los Vocales asociados entre las secciones.

Por aquellos días D. Matías Cuevas solicitaba al Ayuntamiento de Getxo se permitiera a su esposa: “...Colocar un puesto de venta de verduras y géneros de hortalizas delante de la cuadra donde guarnecen los caballos del servicio de coches de Plencia...”


Una idea del escaso número de casas y habitantes, así como de fuentes públicas existentes en la época entre la Avanzada y San Ignacio, nos la da la solicitud que realizaron algunos vecinos: “...D. Miguel Uria y otos seis vecinos solicitamos que por las distancias que hay entre las dos fuentes de la Avanzada y San Ignacio, se coloque una intermedia en el arbolado frente a la casa del exponente...” El Ayuntamiento acordó rechazar la petición por el escaso número de viviendas existentes en la zona y dejar para más adelante, en caso de que aumentara el número de ella, la colocación de esa fuente. Sí se tomaba en consideración colocar una fuente pública junto a la estación de ferrocarril de Las Arenas.

Por otro lado, ese 18 de julio, se estaba procediendo al arreglo del camino de Villamonte para lo cual se llevaron los escombros del pórtico de San Nicolás en carros tirados por bueyes. Como el paseo público frente a la iglesia estaba en mal estado, se decidió repararlo colocando baldosa de la fabrica del Sr. Uria. Para dar un mejor servicio a los veraneantes, se acordó establecer un doble servicio diario de correo, abonando 1 peseta diaria a quien se hiciera cargo del mismo, que resultó ser el correo peatón del Pueblo. El doble correo peatón comenzó a funcionar el día 24 de julio de 1889.

Se informaba de los nombramientos de los vigilantes de las playas: “...Para la playa de Las Arenas se nombra a D. Primitivo Sanz (carabinero retirado), para Ereaga y el Puerto a D. Dionisio Osticiechea, ambos de esta vecindad...”


Por una circular enviada por el Gobernador de la Provincia, sabemos que era obligatoria la suscripción a la “Gaceta Agrícola”.

Las cédulas personales del año 1889 ya habían llegado al Ayuntamiento para distribuirlas entre el vecindario. Las había de 6 tipos: “...Las de 6ª clase (1 unidad) tenían un valor de 15 pesetas; las de 7ª clase (se habían recibido 4 unidades) suponían un gasto de 40 pesetas; las de 8ª clase (se habían recibido 20 unidades) suponían un gasto de 100 pesetas; las de 9ª clase (se recibieron 114 unidades) suponían un gasto de 285 pesetas; las de 10ª clase (se habían recibido 301 unidades) suponían un gasto de 301 pesetas y las de 11ª clase (se habían recibido un total de 1.313 unidades) supusieron un gasto de 656,50 pesetas...” El encargado de repartirlas, rellenarlas, cobrarlas y entregarlas en la Depositaría del Ayuntamiento, era el auxiliar de la secretaría, a la vez que de la estación telegráfica de Algorta, D. Emilio María Saliquet.

Los tiempos eran difíciles económicamente y había que agudizar el ingenio para mantener algunos centros escolares privados. Por ello, el director del Colegio San Bernardo D. Juan Dourte, establecimiento que estaba situado en Amesti, colocaba un curioso anuncio, que titulaba “Colonias Veraniegas”, en “El Noticiero Bilbaíno” el 19 de julio de 1889: “...Desde el 20 de julio se admiten en el Colegio San Bernardo de Algorta a aquellos jóvenes que deseen pasar toda la época del verano o parte de ella recreándose a orillas del mar. Personas dependientes del colegio acompañarán a las colonias veraniegas a la salida y de regreso a sus casas...” Era el mismo centro que unos días más tarde celebraba los exámenes de su alumnado. Destacaron: “...El niño Jesús Vozmediano que con tan solo 4 años contestó con acierto a las preguntas que se le realizaron, Luciano Uria en latinidad, el maestro que dirigió los exámenes fue D. Román Ibisate...”

El 24 de julio de 1889 se trataba en el pleno municipal de Getxo sobre una solicitud de D. Dionisio Zubiaga: “...Deseo cercar con un muro seco mi heredad denominada Arechetas, lindante al Oeste con el camino denominado Calle de la Carretera contra la fábrica de cementos de D. Miguel Uria...” Esta solicitud nos permite situar aquella fábrica de cemento cerca de la actual estación de Neguri (antes San Ignacio).

Nuevamente el Presidente del Club Náutico de Bilbao pedía ayuda al Ayuntamiento de Getxo para premios en las regatas que se iban a celebrar en el Abra en el mes de Agosto.

Por entonces D. Robustiano Larrondo tenía su fábrica de ladrillos en la Avanzada. Este vecino de Algorta, que fue regidor por el barrio de Algorta en 1874, fue uno de los artífices del camino que conducía de Iturrieta a Telletxe y del empedrado del llamado “Tinglado de la Plaza de San Nicolas”.


La prensa bilbaína anunciaba las fiestas de Santa Ana de Las Arenas y la corporación municipal decidía acudir a los actos religiosos que se iban a celebrar en la ermita, fiestas que en las actas de 1889 registraban como: “...Las de la ermita de Santa Ana de Lamiaco...” Las fiestas de Santa Ana se celebraron el día 26 de Julio y 28 (infraoctava de Santa Ana), que coincidían en el tiempo con las vecinas de Portugale, por lo que algunos de los asistentes a las de la Villa Jarrillera: “...Acudieron a la Playa de Las Arenas a poner a remojo la piel. Y las fiestas de Santa Ana, en Lamiaco, se celebraron en medio de una gran animación, a pesar de la persistente lluvia. El día 28 de julio se quemaran vistosos fuegos artificiales en la misma plazuela que los del día 26…” Incluso el Casino de Las Arenas ofrecía sus servicios en “El Noticiero Bilbaíno” en aquellas fechas. La repetición de la fiesta del día 28 a decir de “El Noticiero Bilbaíno” resulto: “...Animada como nunca, contando con una gran concurrencia. Y por muchos ísimas que se le pusieran resultarían pálidos ante la realidad. Los carruajes, los trenes y el tranvía eran asaltados por los expedicionarios ante el temor de quedarse de infantería, en sus deseos de llegar cuanto antes a la campa...” El tiempo acompañó, las temperaturas estuvieron entre los 21 y 24ºC, con una humedad del 75%. A pesar de que el ferrocarril de Bilbao a Las Arenas, ante el auge de asistencia, ponía servicios especiales cada 40 minutos desde las 8 de la mañana hasta las 24:20 horas de la noche: “...A última hora, en los trenes, se produjo tal aglomeración, con tanta gente en la estación y fuera de ella, que no hubo fuerza humana para sostener la avalancha de viajeros. Se produjeron roturas de cristales y puertas en las unidades, incluso hubo personas que saltaron por la tapia para acceder al andén. ! Aquello fue la mar, pero con olas de seres humanos!...” Se estimaba que en los trenes de ambas orillas (Las Arenas y Portugalete) habían llegado más de 24.000 personas. Durante las fiestas de San Ignacio las plazas de Algorta se decoraron con faroles de colores suministrados por D. Emiliano Amann.

En la próxima entrada veremos cómo ante el notario de Getxo D. Pedro Jesús Vozmediano se habían otorgado los arriendos de vinos y otras bebidas.

lunes, 8 de julio de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -108-



En la anterior entrada veíamos cómo el ferrocarril de Bilbao a Las Arenas daba comienzo a su proyecto de un trazado más amplio: el de Las Arenas a Plencia.

A finales de junio de 1889, el día 27, los instrumentos de música de la banda de Algorta dejaban mucho que desear, ya que parte de los mismos estaban en mal estado o directamente no existían, por ello el Ayuntamiento encargo al regidor D. Idelfonso Arrola la compra de tres clarinetes y tres cornetines, así como reformar otros existentes para dotar a la banda de mejor sonoridad.

Y como en los meses de verano la acumulación de basuras en el barrio de Las Arenas, ante la llegada de un importante número de veraneantes, que durante los cuatro meses de la época estival vivían en el barrio, sacó a subasta el servicio: “...Para arrastre y conducción de barreduras y desperdicios, durante los cuatro meses venideros...” A la dicha subasta se presentaron tres personas: “...D. Benigno Zarranz que ofertó 300 pesetas por el servicio, D. Ángel Lorente que ofertó 244 pesetas y D. Agapito Elustondo que ofreció para realizar el servicio 240 pesetas...” Acordando el consistorio conceder el servicio a quien había pujado más bajo a D. Agapito Elustondo.


Algunas funciones administrativas en el Ayuntamiento eran ocupadas de forma temporal por algunos vecinos de Getxo, fue el caso de D. Justo Barrenechea que desempeño el cargo de escribiente temporero entre los meses de enero y mayo de 1889. Las compras de material de oficina eran traídas de la librería Emperaile de Bilbao. Mientras que la estufa de la escuela de Niñas Pobres de la Fundación Cortina era llenada con carbón suministrado por D. Bautista Carrandi; este último junto a Dña. Timotea Larrauri eran los suministradores de dicho mineral para la estufa de la oficina de la secretaría municipal.

Por esos meses de comienzos de verano seguía siendo frecuente que algunas autoridades municipales, cómo el Alcalde D. Pedro Amezaga, solicitaran permisos de 15 días para ausentarse a recibir baños que consideraban beneficiosos para su salud.

Tal era la demanda de esos servicios a finales de junio de 1889, que el gerente de la Galería Balnearia de Las Arenas D. Jacinto Barroeta solicitaba: “...Que el Ayuntamiento tenga en cuenta los gastos ocasionados en estos años para la colocación de las casetas de baño móviles por el que suscribe y otros los dueños de las mismas, atendiendo al servicio que prestamos a gran número de bañistas que concurren a la playa de mar de Las Arenas…” El consistorio de Getxo acordaba en aquel pleno que se había celebrado de forma extraordinaria para tratar exclusivamente ese tema: “...Se respeten los permisos concedidos y se dé aviso a los concesionarios para que coloquen sus casetas en la playa de Las Arenas, en los mismos lotes o terreno en que las tuvieron el pasado año. Poniendo en conocimiento del Comandante Militar de Marina de la Provincia para que preste su aprobación, así como que autorice a este Ayuntamiento para que los lotes que en la misma playa fuesen solicitados en lo sucesivo para coloca casetas móviles de baño, sean subastadas sin causar reclamaciones...” La contestación afirmativa del Comandante de Marina llegaría el 4 de junio.


El lunes día 1 de julio de 1889 el diario católico “El Euskaro”, llevaba a sus paginas la cartelera de servicios públicos en Bilbao y el Señorío de Bizkaia. Entre los transportes estaban el ferrocarril de Bilbao a Las Arenas y el tranvía de Bilbao a Las Arenas y Algorta; también aparecía en aquel cuadro el servicio de correos que salía a las 13:00 horas de Bilbao a Las Arenas y Algorta, recorriendo toda la margen derecha.

Resultaban cuando menos llamativas las recomendaciones que para la salud se hacían en el verano de 1889, debido al calor que preveían iba a ser asfixiante por los cambios climáticos que se habían observado en años anteriores: “...Para los que se vean obligados a soportar al cubierto los rayos del sol, y a pueden darse cuenta de lo que es un buen verano. Conviene preservarse del terrible influjo del sol en las horas medias del día, usar con prudencia de las frutas en la alimentación, beber el vino rebajado con un tercio o una mitad de agua, usar ropas de colores claros y de superficie tersa, que refleje o repela el calor, y sobre todo, bañarse diariamente, previa opinión facultativa. El abuso de los helados, el ejercicio muy activo y las comidas copiosas, pueden dar lugar a enfermedades graves de pecho y vientre. La permanencia al aire libre a altas horas de la noche trae consigo el desarrollo de fiebres interminables o de reumatismos en sus mil formas...”


El muro para la estabilización de la ladera entre la Plazuela de Ereaga (Cuesta de Suárez) y el Puerto Viejo de Algorta, del que se había tratado en el pleno del 23 de junio y que se había solicitado al responsable de proyecto D. Laureano Gómez Santa María la rebaja en el presupuesto que había presentado, volvía a ser tratado por el pleno municipal el día 4 de Julio de 1889, recibiendo contestación en el mismo por parte de dicho ingeniero: “...Que habiendo hecho el proyecto de un muro o paredón de contención desde Ereaga al Puerto de Algorta, con arreglo a su ciencia y conciencia, no le era posible disminuir o rebajar el presupuesto de esa obra porque creía que con ello se rebajaría a su honra como tal ingeniero...” El Ayuntamiento, escaso de recursos por aquellos días, acordaba: “...Que el municipio debía de hacer un esfuerzo para los males que pudieran ocurrir al Pueblo y a muchos propietarios particulares por el derrumbamiento del monte a la costa de Erega por falta de una base que lo sostenga, pero que careciendo de recursos para acometer dicha obra, que la corporación acompañada de varios prácticos en esa clase de obras, reconozca la citada costa a fin de estudiar el modo de poner remedio a los males que pudieran ocurrir...” Para estudiar dicho asunto fueron nombrados los siguientes contratistas: “...D. Robustiano Larrondo, D. Martín Baerazaluce, D. Ignacio Echeandia y D. Juan y D. Francisco Arrieta, quedando que dicho reconocimiento se debía llevar a efecto el día 7 de julio de 1889 a las 9 de la mañana.

El 4 de julio, en el pleno municipal, se trataba también sobre los exámenes para los niños que estudiaban Comercio y Francés, así cómo para los de solfeo, cuyos exámenes de se iban a celebrar los días 12 y 13 del mismo mes.

Al rematante del alumbrado de Algorta D. Saturnino Azcorra, tras el suministro de un petróleo que daba poca y triste luz, a lo largo del año 1888-1889, le sobraron algunos litros de dicho aceite mineral, lo que supuso que se le bajaran los derechos de suministro por la diferencia de lo consumido.

El 11 de julio de 1889 llegaban de la Diputación Provincial aprobadas las actas del los remates correspondientes a los años 1889-1890. En vista de ello, el consistorio acordaba un trasvase de arriendos entre el concesionario en aquel momento, del remate de los arriendos para despacho de carnes del local despacho de Altamira D. Manuel Eguia, quien a su vez solicitaba al consistorio la cesión a D. Tomás Goicoechea de sus derechos como rematante, cosa que el Ayuntamiento aceptaba: “...Reconociendo a D. Tomás Goicoechea como rematante del arriendo de referencia, con quien deberá D. Manuel Eguia entenderse el otorgamiento de la escritura...” En esa misma fecha se realizaba la entrega de llaves como arrendatario del año anterior: “...De la casa despacho de carnes de Alangüetas que detentaba como arrendatario D. Florencio Ibañez...”

También se concedía a D. Pablo Mugica, profesor de la escuela de solfeo de esta Anteiglesia, el uso del salón mayor de la Casa Consistorial para realizar los exámenes de los alumnos de esa escuela el día 13 de junio.


La importancia de las instalaciones y zonas de baños en Getxo era tal, que ya desde 1867, fecha en que se colocaron sobre las playas las primeras casetas de baño con elementos de seguridad como estacas y maromas, hizo que el Ayuntamiento contemplara la necesidad de establecer una regulación sobre el orden y la moral, ya que esta estaba bajo jurisdicción municipal. En el verano de 1878, se establecieron los términos en los que era adecuado bañarse: “...Queda terminantemente prohibido desnudarse y vestirse al aire libre, siendo todos los puntos de esta playa lugar de reunión, y en caso de permitirse causaría rubor a las personas que en ella se encontraran. El traje de caballeros y señoras ha de satisfacer la más rigurosa decencia, siendo solo disculpable dicha norma a los niños menores de ocho años...”. Se establecían multas de 3 pesetas para quien contraviniera aquellas normas. Para evitar lo que se denominaba “cuestiones enojosas” se recomendaba la instalación de casetas de baño en las playas. Algunas de aquellas casetas de Las Arenas, de color blanco y chocolate, eran propiedad de los bañeros Nicasio y Evaristo quienes vendían bonos para su utilización, tanto en la estación del ferrocarril como en la administración del tranvía en Bilbao. Los bonos para los baños de mar incluían caseta bañero y sábana. Unos años más tarde, en julio de 1889, el consistorio acordaba nombrar vigilantes de las playas de Las Arenas, Erega y Puerto de Algorta a quienes lo habían hecho en la anterior, dotándoles de gorra y bastón de mando.

En la próxima entrada veremos cómo ya estaban próximas las fiestas de Santa Ana en Las Arenas, las cuales contaron con mayor concurrencia que en años anteriores.