MEMORIAS DE GETXO

martes, 1 de agosto de 2017

UN PASEO POR GETXO EN LAS VACACIONES DEL 2017





Ya ha llegado el momento de coger vacaciones. El contador de visitas se ha declarado en huelga al pasar de las 950.000 entradas Y como todos los años, ya van siete desde que empecé a publicar, ha llegado el momento de disfrutar de este extraño, hasta ahora, verano del 2017.

Tras el inicio de las fiestas de Romo, de las que ya hice mención en la anterior entrada, han llegado los días para recorrer el Pueblo viendo sus calles, sus gentes, esos rincones mágicos, que cada uno tenemos en nuestros barrios.

Para mostrar mis sitios preferidos, mis paseos, como si de una ruta turística se tratara, inicio este recorrido por Getxo. Saliendo desde Malakate por Maidagan, iremos subiendo por Goñi y Torrebarria hacia Uri, último recuerdo vivo de lo que en su día fue la zona rural de Andra Mari. Para seguir por las estradas de Martiturri y Perune hacia Moreaga y Zientoetxe hasta salir a las landas de Azkorri. Desde allí seguiré la cornisa hacia la Galea, admirando los acantilados.


Mientras recorremos el camino de la Galea, podremos contemplar cómo entran los barcos y salen los prácticos a buscarlos, además de algunas embarcaciones de pesca de recreo. Desde allí pasando por el “Castillo del Príncipe” (fortificación del siglo XVIII, único ejemplar de este tipo de arquitectura militar, que se conserva en Bizkaia), seguiremos caminando hacia el Molino de Aixerrota, disfrutando de un bello ecosistema de brezales costeros y de las vistas de todo el Abra.

Una vez de llegar al Molino de Aixerrota bajaré desde Miramar, por la cuesta que conduce hasta la playa de Arrigunaga. Al llegar a la campa de Arrune, donde podemos contemplar los restos del “Blocao de Arriguna” (fortificación que formó parte de un conjunto de defensas, que en el Siglo XVIII sirvió para proteger el Abra). 

Desde allí podremos bajar a la playa de Arrigunaga, para sentir la brisa marina, mientras paseamos por la orilla, escuchando el susurro de las olas que acarician nuestros pies, percibimos como éstos se hunden ligeramente al caminar por la arena, será una delicia relajante. Al hacerlo veremos nuestra silueta dibujarse difuminada entre las brillantes aguas iluminadas por el sol, sintiendo ese relax, que un paseo matutino nos ofrece, mientras dejamos volar la imaginación. Podemos también adentrarnos en el “Cobo” (bajo el acantilado del Molino de Aixerrota) o en la singuera de Abasota, contemplando entre sus rocas, moluscos, crustáceos, mojarras y otras especies marinas.


Después de esta experiencia placentera, recorreré otros lugares de nuestro bello pueblo. Desde la playa ascenderé por ““Kabiokabe” hacia el paraje conocido como “Alicante” para dirigirme bordeando la cornisa, hacia el antiguo emplazamiento de la Batería San Ignazio (Usategi). Para, desde ese parque, bajar por el camino que lleva a “Jenaratxu”, en el Puerto Viejo de Algorta.


Una vez en este antiguo barrio de pescadores, callejearé disfrutando de las casas de los antiguos mareantes, dirigigiendome hacia Satistegi por la calle Rivera. Desde allí, tras entrar en Maria Cristina, seguiré por Miramar hasta San Ignacio, contemplado en todo su esplendor Ereaga. Tras llegar al comienzo de la Avenida Basagoiti, frente a la casa “Tangora”, bajaré por la cuesta de Suarez, sintiendo el inconfundible aroma de las algas, tras días de mar de fondo. Al final de la cuesta, al llegar a Ereaga, nos daremos de bruces con uno de los edificios, todavía existentes, resto de la historia de los balnearios de Getxo “Igeretxe” (Obra del arquitecto Antonio de Araluce y Ajuria de 1913) .


Por el paseo de la playa, dirección al puerto de Arriluze, enfilaré el contramuelle hasta llegara a la punta del morro. Para, durante ese recorrido ver a los txipironeros realizando sus cadenciosas alzadas; a los pescadores de caña, aguantar estoicos las repetidas preguntas de los paseantes de !Qué, ya pican!. Habrá llegado el momento de un pequeño refrigerio para coger fuerzas.


Retornaré por la Casa de Salvamento de Naúfragos en Arriluze (proyecto del arquitecto Ignacio María Smith de 1920) hasta la playa de la Bola, y atravesando bajo la Areetako Etorbidea, pasaré a Zugatzarte, disfrutando de sus frondosos tilos, hasta llegar a Bake Eder (soberbio ejemplar de arquitectura de estilo norte-europeo, de 1910), y admirar la belleza de su nueva estructura.

Ya se adivina a lo lejos la iglesia de Las Mercedes, entraré por la calle Embarcadero. Una vez en él, seguiré el ritual de sentarme en sus bancos, viendo entrar gasolinos y botes, con sus pequeños baldes surtidos de txipirones, para oír las hazañas de los pescadores, cuando hablan de sus capturas, mientras la fabulación echa a correr y las capturas aumentan. Recordando días de chapuzones en sus aguas, entre viejos botes, buceando bajo el flotante.


No dejaré de adentrarme en Areeta-Las Arenas, y pasar por la Plaza de las Escuelas, y mirar con cierta nostalgia mi casa natal. Por Paulino Mendivil me dirigiré hacia la calle Barria, para salir a los jardines de la playa, y desde allí seguir hasta la Plaza de Churruca, donde se puede contemplar el monumento al creador de los contramuelles Evaristo de Churruca (obra del arquitecto de Algorta Miguel García de Salazar en colaboración con el arquitecto Ignacio Maria Smith, de 1939).

Tras pasear por la mojijonera, seguiré por la calle Evaristo Churruca hacía nuestra joya de la ingeniería, declarada patrimonio mundial por la Unesco, el “Bizkaiko Zubia” (obra del arquitecto Alberto Palacios, julio de 1893) .


Una vez en este antiguo transbordador, de haber contemplado desde sus plataformas el Portugalete antiguo y el barrio de Areeta-Las Arenas, seguiré por el muelle de Tomás Olabarri, hasta la calle Máximo Aguirre, disfrutando del paseo de la ria y sus vistas. Tras cruzar Areetako Erorbidea y pasar a Santa Ana, me dirigiré hacia la ermita de la Santa (proyecto de Pedro Belunzaran, ejecutado gracias a la donación de Francisca Labroche, inaugurada el 25 de Enero de 1865). Visitando el entorno, recordando sus fiestas, cuando la calle estaba repleta de barracas y atracciones. Seguiré por dicha calle hacia la calle Amaia, hasta llegar a Romo.


Callejeando por Romo, mientras veo sus Casa Baratas, la Mona o Ganeta, resulta grato adivinar cómo era el barrio, cuando todavía no había llegado esa cosa impersonal llamada televisión. A continuación seguiré el curso del Gobela, por Errekagane, pasando por Itzubaltzeta, hacia los Chopos (Neguri), hasta llegar a la zona de “Baserri”, denominación ya olvidada de uno de los lugares más vistosos y menos conocidos de Getxo.


Una vez en ella, tras pasar por el puente de Lexarreta hacia Larrañazubi, me adentraré en el humedal de Bolue, disfrutando de sus pequeños habitantes, oyendo sus sonidos y chapoteos. Seguiré paseando siguiendo la calzada de Larrañazubi, hasta llegar a Boluzareta, donde visitare el viejo molino, desgraciadamente en ruinas. Esa larga calzada que nos conducirá hasta la ermita de Santa Columba (S. XVI).


A partir de la misma retornaré hacía Andra Mari, pasando bajo Arzubi hacia la rotonda de Berango, giraré hacia la izquierda para llegar al cruce de Benancio. Por Bidezabal y la Avenida del Ángel iré hasta Aixerrota y allí, sentado en uno de sus bancos, mientras el sol empieza a bajar para ocultarse tras el firmamento marino, ver como el rayo verde explota en el crepúsculo de la tarde.


Tras un paseo cautivante y agotador, sentarse en el mirador de Aixerrota y pensar en un nuevo amanecer, será un auténtico placer.

Seguro que alguien conocerá lugares dignos de ver, pero este paseo es incomparable. !Y es que Getxo es así!

Volveré con nuevas fotos y temas el 4 de septiembre, hasta entonces espero que paséis un buen verano.

DISFRUTAD DEL VERANO Y DIVERTÍOS

¡ONDO PASA!