MEMORIAS DE GETXO

lunes, 30 de junio de 2014

LOS TITANES DEL ABRA


En una entrada anterior, la del jueves 5 de enero de 2012, ya hablaba de esta grúa, de la titánica obra que supuso el Puerto, y de algunas de sus características. Quizá eso fue uno de los motivos de su denominación. 
 
Pero es preciso saber que las primeras obras acometidas por el Consulado de Bilbao en la ría y barra, con objeto de dar seguridad a la misma, además de dar al comercio y navegación mayor auge, se iniciaron ya a principios del Siglo XVI. 

 
 
Fue en esos momentos de la historia de nuestro Pueblo cuando empezó la construcción de los muelles que hoy protegen los pueblos de Areeta-Las Arenas y Portugalete. La finalidad de aquellas obras, que encauzaron la ría, corrigiendo la peligrosa y temida barra, continuaron a lo largo de los dos siglos siguientes, finalizando a mediados del XIX. 

Y es precisamente uno de esos elementos auxiliares, quien como verdadero titán de aquella obra, cuando se inicia la construcción de lo que sería aquel muelle protector, quien daría posteriormente nombre a la famosa Grúa de Arriluze. Aquella mole de acero que avanzaría acompasando al avance de aquel contramuelle, que partiendo de lo que se denominaba como “Punta Begoña” o “La Begoña”, se adentraba en lo que hasta entonces no era sino mar abierto. Aquel contramuelle de 1096 metros de longitud, que partiría del promontorio “La Begoña”, supuso para las arcas públicas un coste de 9.145.741 pesetas. 

La Grúa Titán fue proyectada por la empresa L. Coiseau Fils & Felix Allard, por encargo de la Junta de Obras del Puerto de Bilbao para la construcción del Contramuelle de Arriluze (Algorta). Empezó a trabajar en 1896, terminando la construcción del contramuelle en 1903. Se utilizo para reforzar el muelle con bloques de 60 toneladas. La grúa tenia un peso en vació de 270 toneladas, y era movida por tres electromotores alimentados por una dinamo de 260 voltios. La longitud de aquel contramuelle fue de 1148 metros, en su extremo se construyo un faro sobre una torre de sillería de color blanco. Su encendido se produjo en 1904 con destellos de color rojo. Autentica joya de la ingeniería, permaneció sin funcionar hasta 1972 en que fue demolida. 

 
Pero no hubo una sola grúa sino dos. La otra más desconocida fue la que realizaría el contramuelle de Santurtzi. Aquel rompeolas, que se empezó a construir en 1888, tendría una longitud total de 1.480 metros, se hallaba emplazado en su mayor parte en profundidades de 14 metros en bajamar equinoccial, que casi corresponde á 15 metros en bajamares ordinarias. 

 
 
Aquella otra grúa procedía de la fabrica de Ludwig Stuckenhoh de Westfalia. Tenia un brazo de palanca de 13,7 metros, permitiendo el desplazamiento de bloques de 15 toneladas. Su maquinaria disponía de dos cilindros horizontales de 0,25 metros de diámetro interior, con una carrera de émbolo de 0,45 metros a 75 revoluciones por minuto. Con tan solo 3 atmósferas de presión era capaz de elevar el peso máximo para el que había sido diseñada. 

Ya en el año 1899 se habían construido unos 800 metros, y se había utilizado como refugio durante aquel invierno. Este contramuelle, el de Santurtzi, costaría 29.513.918 pesetas. 

 
Aquellas enormes masas de hormigón (Bloques), que eran desplazadas por estas enormes grúas, eran apoyadas por un “Titan”, cuyo montaje fue indispensable para la colocación de los grandes bloques de 60 toneladas en las obra del rompeolas, empezó a funcionar en 1895. 

 
Algunos datos que aporto a continuación nos dan idea de sus dimensiones y del trabajo que efectuaba: 
 
Su viga armada tenia 47,80 metros de longitud total, de la cual 31,8 correspondían a la parte donde actuaban los aparatos para elevar los bloques, y el resto, de 16 metros, a la parte posterior, donde estaba el contrapeso. Esta viga armada tenía 4,50 metros de altura en la parte central, donde descansa, y giraba sobre un fuerte caballete o armazón de hierro de 7 metros de altura, en el que se apoyaba sobre cuatro lineas de carriles mediante seis pares de potentes ruedas. A la distancia de 15 metros del eje de rotación manejaba bloques de 60 toneladas, además del peso de más de 17 toneladas que tenía el torno y piezas accesorias para la suspensión de los bloques, reduciéndose proporcionalmente al brazo de palanca los pesos hasta la máxima de 30 metros. 

 
Todos sus movimientos los ejecuta por medio de la electricidad, obtenida con una máquina de vapor de alta y baja presión, sistema William, de 75 caballos de fuerza, propulsora de un dinamo generador que producía la corriente eléctrica. El peso de aquel “Titán”, comprendiendo la viga armada, caballete, ruedas y maquinaria, era de 270 toneladas. 

 
Hasta aquí un pequeño repaso sobre aquel “Titán”, que daría nombre a la grúa, que en aquellos años 50-60 pudimos admirar, majestuoso sobre el contramuelle de Arriluze, del que hoy, desafortunadamente, tan solo nos queda como recuerdo un mural cerámico, recuerdo de aquella maravilla de la ingeniería del Siglo XIX, que fue la “Grúa Titán” (1896-1972), obra de Angel Cañada.

1 comentario:

  1. En primer lugar dar la enhorabuena por este magnifico blog, y en segundo facilitar este enlace a un interesantisimo video en relación a los diques del puerto.
    https://www.youtube.com/watch?v=qUtotIrvGQM

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