MEMORIAS DE GETXO

lunes, 25 de junio de 2012

SAN JUAN O SOLSTICIO DE VERANO, LA NOCHE MAS CORTA DEL AÑO


La noche de San Juan se celebra la víspera del día de San Juan, el 23 de junio. Es la noche más corta del año en el hemisferio norte y simboliza el triunfo de la luz frente a la oscuridad. La noche de San Juan nos anuncia que la duración de los días se comenzará a acortar, aunque al mismo tiempo se trate del día más largo del año, el que más horas de luz tiene.

Antes de que se comenzara a celebrar la noche de San Juan como tal, muchas civilizaciones del mundo ya celebraban este día o esta época. Se decía que la noche de San Juan se paraba el sol. 

 
Diferentes culturas del mundo se dieron cuanta fácilmente de este hecho y, siempre ha sido un día de fiesta de mucha importancia. Aquí también los ritos estaban relacionados con el fuego y, mediante ellos, se quería ayudar al sol a renovar su energia. Esos ritos se conservan en las fiestas de San Juan de Sudamérica y Europa.
 
En el hemisferio sur, los incas celebran el año nuevo solar el 24 de junio durante el solsticio de invierno. El Inti Raymi o Fiesta del Sol, fue la fiesta más importante en tiempo de los Incas.


En muchos lugares de Euskal Herria se ha celebrado el solsticio de verano con un akelarre, este akelarre no se hacía cada año el mismo día, se celebraba la noche de luna llena más cercana a la noche de solsticio. En el akelarre se adoraba a Mari, la principal diosa de la mitología vasca. Los habitantes del pueblo se reunían en alguna cueva de los alrededores y la mujer más anciana era la que dirigía la celebración, ya que ellas llevaban a cabo el papel que hoy en día cumplen los curas del cristianismo. Se consideraba que dichas mujeres tenían dones especiales hacia seres todopoderosos que no pertenecen a este mundo. El akelarre y el fuego, se utilizaban al mismo tiempo para ahuyentar los malos espíritus, pero fundamentalmente, se trataba de una celebración.

El primitivo sentido de la fiesta, más allá de la simple diversión, radicaría en la ejecución de una serie de ritos relacionados con el tiempo, la caza o las deidades a las que se honraba como defensoras de las cosechan, las familias y la prosperidad de las comunidades. La fiesta es una perfecta expresión de una concepción cíclica de la existencia. El Universo parece describir un perfecto círculo vital: el movimiento de la tierra alrededor del sol, las estaciones del año, las fases de la luna.


La cultura cristiana logró implantarse adoptando las tradiciones paganas, lo que llamamos sincretismo, y creó sus propias festividades en coincidencia con el calendario solsticial, asi en el solsticio del verano que tenían lugar las mayores celebraciones regeneradoras, allí se ubicó la fiesta de San Juan.

Se creía que al amanecer del día de San Juan las aguas de infinidad de fuentes, regatas y riachuelos estaban dotadas por unos momentos de poderes especiales que con el cristianismo de dirían "bendecidas", para curar enfermedades cutáneas y proteger a personas, animales o incluso bienes materiales rociados con ellas, por lo que se guardaban en las casas como un bien preciado.

La misma noche, en muchos lugares, se plantaban en las entradas de las casas, puertas y ventanas, ramas de árboles, generalmente de espino albar, que se consideraba muy benéfico.


Otro ritual de la nube del solsticio de verano en muchos pueblos de nuestra Euskal Herria consistía en quemar las ramas de San Juan del año anterior o ramas de laurel bendito, y con los tizones aún encendidos recorrer las tierras propias, con sumo cuidado de que no ardiera la mies, a fin de salvaguardar y favorecer el desarrollo de las cosechas.

En el que en nuestros días el motivo central de la fiesta es el fuego. Parece razonable que la preponderancia del fuego en esa noche pueda tener una explicación muy simple, reunir a la comunidad para estos ritos, se encendía un fuego con que iluminarse y cantar alrededor, divertirse saltando, etc. y aprovechar para desacerse de loas elemntos mas voluminosas, viejos, de la cas (armarios, mesas, etc.), de aquí derivaría la costumbre de encender hogueras en esta fecha.


Entre nosotros los mayores recuerdan que la mañana de San Juan solían ir temprano al monte ver bailar al sol. El rocío de la mañana de San Juan tenía propiedades especiales (curativas, purificadoras...).

Hay fuentes en las que el agua de la mañana de San Juan es "especial", una señora mayor de Algorta cuenta que de niña su madre solía llevarla junto a sus hermanos a bañarse al mar, a primerísima hora de la mañana. Los baserritarras encendían fuego y con antorchas recorrían los límites de sus heredades para proteger la cosecha (de plagas y cualquier otro mal).

Saltar sobre el fuego purificaba y protegía de enfermedades. En los dinteles de las casas de colocaba un ramo (aun perdura esta tradición en muchos de nuestros caseríos) compuesto por una rama de fresno (de espino blanco en otras zonas) y diversas especies silvestres y cultivadas.

La fiestas de San Juan se celebraban por todos los barrios del municipio, las mas famosas de Getxo eran las de Alango (Algorta), se celebraba despues de la Sanjuanada una verbena muy concurrida, las de Sarri y Malakate (Getxo), esta ultima ante la desaparición del la campa junto a las vias ha quedado en la sardinada y txokolatada que la Sociedad Itxas Argia ofrece a todos los vecinos, Arrune en la campa que esta encima de Arrigunaga, la subida al Castillo junto a Arrigunaga, el Puerto Viejo, el barrio de la Humedad (Villamonte), en las “campas del Conde de Aresti” en Neguri Langile, las de Romo en los Arenales de la Prolongación Amaya, las del Puente Bizkaia las capas que estaban a su izquierda, Santa Ana. Años mas tarde con la perdida de los terrenos rurales y campas, han pasado en algunos casos a celebrase simbolicamente Plaza de San Nikolas, en todas ellas era costumbre hacer una txokolatada, en cada zona, dependiendo de si la misma era de influencia euskaldun o castellana las canciones variaban en Romo habia una canción en erdera, que decia algo asi como “por San Juan se come pan y leche, por San Juan se come leche y pan...”, en otras zonas se cantaba “San Juan ate Portalean ta larunbat arratsaldian hamalau atso tronpeta jotzen motroilo baten gainian. Urra,urra,urra San Juanetan!...”.

Tambien habia dichos que se pronunciaban al saltar las hogueras, asi en Valcarlos se decía al saltar la hoguera "Sarna fuera / los malos fuera / los buenos dentro..”, de San Juan y perteneciente al folclore de Urdiain tenemos “Goazen San Juanera arratsean etorriko gerala biar goizean....”.


En muchos lugares de Euskal Herria, en medio de los variados y multicolores rituales y celebraciones de la fiesta del solsticio de verano, emerge la mítica figura de San Juan a quien se le invocaba cantando: “San Juan bagilla, denbora ederra. Gariak ta artoak gorde. Lapurrik bez, besterik bez. Badagoz be, erre. Gora San Juan, bier da San Juan”.

Tambien en otros lugares se realizan celebraciones relacionadas con el solsticio de verano, asi el 21 de Junio del 2004 más de 16000 personas se reunieron en Stonehengen para contemplar la inequívoca relación entre las piedras del famoso monumento prehistórico y la andadura por el firmamento del sol en el día que nos ilumina durante más tiempo.

En el cromlech de Mendiluce, que está situado en las campas de Legaire, en la Sierra de Entzia, al Sur de Agurain, descubierto por Isidro S. de Urturi y estudiado por el arqueólogo alavés José Ignacio Vegas, el 21 de Junio, al atardecer a las 21 y 21 podemos comprobar un curioso fenómeno, la sombra proyectada por la piedra más alta que está situada al Oeste, llegará hasta tapar la piedra del Este, marcando el solsticio de verano. 

 
La mitología ha atribuido a los cromlechs a distintos seres, como gentiles, mairus, intxisus, lo más común ha sido creer que era cosa de Maixus de ahí su nombre de Mairubaratz, que es como se les conoce, “baratz” es huerto y según contaba el “aita” Barandiarán, que antes de haber cementerios e iglesias, era en el huerto al lado de la casa donde se enterraba antiguamente a los muertos de la familia.

Los vascos de la Diáspora tampoco se quedaron atrás y fueron varias las Euskal Etxeas que encendieron su propia fogata en la que quemar los malos recuerdos del pasado año y recibir con buen pie las sorpresas que nos deparará el nuevo ciclo. La magia seguirá esta noche, con celebraciones en México y Argentina.

Asi la tradición de esta noche llena de creencias y magia, de fiesta y desfase, se seguira celebrando a lo largo de los años, aunque la falta de espacios obligue a realizarla de forma simbolica.

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