MEMORIAS DE GETXO

martes, 20 de marzo de 2012

LOS FIELATOS CELADORES DE ABASTOS

Con el paso de los años y el aumento de la población en Getxo, al igual que en otros Municipios, se genero la necesidad de acudir a mercados o comercios, que suministraban lo que no se producía en casa.

Para ello el Municipio creo la figura del Fielato, era el nombre popular que recibían las casetas de cobro de las tasas municipales sobre el tráfico de mercancías.


En el caso de Getxo, existía un fielato, especie de aduana municipal, en la que aquellos que comprasen productos de primera necesidad en otros municipios como Urdiliz, Berango o Portugalete, donde por lo general estaban más baratos, también para que los provenientes de esos u otros lugares, decidieran vender sus productos en el Pueblo , tenían que pagar un canon.

Las Ordenanzas Municipales aludían en su articulado a los abastos y a determinadas características del comercio de comestibles en los mercados del Municipio, los mercados debían celebrarse en los sitios designados por el Ayuntamiento, así en Las Arenas se celebraban en el Antiguo Mercado de Abastos y en los soportales de la Plaza de las Escuelas, en Algorta se realizaban en el Mercado de Abastos de Torrene.

En cada una de las casetas, estos celosos aduaneros locales paraban a toda las persona que pretendieran entrar con sus mercancías, y procedían a inspeccionar si transportaban alguna mercancía susceptible de pago de tasas. Daba lo mismo que fueran a pie, o en carro, todo el mundo debía detenerse y abonar las tasas establecidas.

Había varios Fielatos a lo largo del Municipio, sus emplazamientos ya eran recogidos en las actas desde 1884. En concreto estaban emplazados en Algorta (en la Cadena), en Neguri (junto a la Estación), en la entrada de Romo (junto a las vías del ferrocarril) y en Las Arenas, ademas de la anteriormente citada,otra estaba junto al Puente Bizkaia.


Como anécdota cabe referir que algún fielato tuvo cierto encontronazo con los amigos de lo ajeno en Las Arenas, el Sábado día 28 de Noviembre de 1931, sobre las seis de la tarde, cuando el Director, el subdirector y un empleado de la Sucursal de la Caja de Ahorros Vizcaína de dicha localidad, se hallaban haciendo el arqueo, se presentó un individuo, que tenía el aspecto de un obrero, pidiendo cambio de un billete de 25 pesetas, cuando el empleado iba a dárselas entraron otros tres Individuos, apuntándoles con una pistola, obligándoles a levantar las manos estupefactos, lo que aprovecharon los atracadores para llevarse cuanto dinero había sobre el mostrador, que se calculo en unas quince mil pesetas.

En aquel momento fueron a entrar en la sucursal un celador de arbitrios y una señora, a los cuales los atracadores intimidaron también, haciendo varios disparos para abrirse paso, logrando escapar por la vía del ferrocarril de las Arenas con dirección a Algorta, a pesar de la celeridad de los empleados en avisar a las autoridades y policía, los atracadores, tras una fuga casi de película, con tiroteos incluidos, lograron escapar, el hecho provoco una gran preocupación en el barrio, poco habituado a echos de este tipo.

Las noticias de la época decían que “los atracadores vestían trajes de obreros, llevando puestas gabardinas y un pañuelo que les cubría la cara”, siempre me ha causado curiosidad el saber a que llamaban “trajes de obrero” ya que salvo que se refirieran a buzos, no parece que en aquellos años, tampoco en los actuales, la indumentaria de trabajo de los obreros sea precisamente un traje.

A lo largo de los años aparecen referencias a la actividad de estos Fielato-Celadores recogidos en los libros de actas del Ayuntamiento de Getxo, como decía anteriormente ya en 1884 aparece la primera referencia en cuanto al emplazamiento de dicho servicio en Las Arenas, en 1907 lo hace en la Cadena a San Martín (Algorta), en 1932 junto a las estación de Neguri, en 1949 en la Plaza del Puente Bizkaia y en 1958 en la Estación Las Arenas-Romo.

En cuanto a las personas que desarrollaban estas funciones la primera referencia es en 1905 la de Marcelino Ojinaga Leguina, también al igual que a otros funcionarios, con el Golpe de estado de 1937, al entrar los golpistas e imponer un nuevo Ayuntamiento afín a su ideología, se produjeron depuraciones de antiguos funcionarios y trabajadores del Ayuntamiento, uno de estos Celadores a quienes se expediento fue Ramiro Mezo Bastida. El ultimo expediente de Jubilación que consta en los libros es de 1961 en la persona de Victoriano Gonzalez Martinez.

Los Fielatos desaparecieron definitivamente a principio de los años sesenta del Siglo XX.


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