MEMORIAS DE GETXO

viernes, 7 de febrero de 2014

GETXO Y SU SERVICIO DE CORREOS -III-


En esta tercera entrega de las comunicaciones en Getxo, iremos viendo los pasos que se dieron hasta el cambio de siglo. 
 
En 1881 se instaló el primer buzón de Areeta-Las Arenas. La llegada del tranvía y mas tarde el ferrocarril hizo que el servicio de correos se agilizase. 
 
Para la realización de aquel servicio se presentaron cinco solicitudes: las de D. Francisco Antonio de Icaza, D.Juan Antonio de Dobaran, D. Bernardo de Ansoleaga, D. Juan Bautista de Sarria y D. Francisco de Anchia. Siendo la de D. Francisco Antonio de Icaza, la que resultó mas ventajosa. Se comprometía a realizar el servicio de conducción de la correspondencia y valija por 4 reales diarios. A dicha cantidad habían de añadirse 8 maravedís por cada carta, bulto o pliego, que entregara en mano. El primer servicio de conducción de correos por el Sr. Icaza se realizaría el 1 de Enero de 1886. 
 
El 19 de enero de 1888, se daban los primeros pasos para que otro de aquellos medios de comunicación llegara a nuestro pueblo. En aquella sesión ordinaria municipal, algunos componentes del concejo proponían la necesidad de establecer una estación telegráfica municipal. Aquel servicio era demandado por los vecinos y extraños, sobre todo durante los meses de verano, fechas en que los visitantes de otros pueblos, acudían atraídos por la belleza y las playa del municipio. Instalación que venía siendo reclamada por anteriores corporaciones, pero que por falta de fondos iba siendo postergada. Como todas las peticiones relacionadas con las comunicaciones, ésta también fue remitida a la Diputación Provincial de Bizkaia. 



El 18 de Abril de 1888, el consistorio dirigía un escrito al Director General de Correos y Telégrafos, en el cual solicitaban que dicha instalación pudiera ser montada en algún lugar de Getxo, comprometiéndose a correr con los gastos de personal que se produjeran de acuerdo con lo dispuesto en el Real Decreto del 14 de Noviembre de 1883. 
 
En respuesta a la misma, se recibía el 2 de Mayo de 1888, una carta fechada el día 30 de Abril del mismo año, de la Dirección General del Ministerio de Gobernación, por la cual se procedía a la concesión de dicha instalación telegráfica, a condición que la misma fuera parte del ramal de la capital bilbaina. El 16 de Mayo de 1888 se firmaba la escritura del contrato, entre la Dirección General de Correos y Telégrafos (en cuyo nombre firmaba D. Marcial del Busto y de Jado Cajigal), con el Ayuntamiento de la Anteiglesia de Getxo (en cuyo nombre firmaba D. Eladio Sustacha y Libarona), para la instalación de una Estación Telegráfica Municipal, ante el notario D. Félix Uribarri, en la Villa de Bilbao. 
 
El 31 de Mayo se aprobaba por la Dirección General de Correos y Telégrafos el contrato para el establecimiento de dicha instalación telegráfica. El presupuesto para aquella instalación extrema de sistema morse, de 16 kilómetros a un solo hilo, era de 2275,85 pesetas. 

 
El 24 de Mayo de 1888, el consistorio se daba por enterado del presupuesto presentado por el director de correos y telégrafos. Y procedía con la mayor celeridad a autorizar al Alcalde para que “...valiéndose de personas inteligentes en la materia, formulase las condiciones y presupuesto, para sacar a subasta pública dicha instalación...”, se dejaba la dirección de las obras en manos de D. Esteban Urrestarazu, como persona competente en la materia. 
 
Así, el 30 del mismo mes y año, se presentaban dichas condiciones y modelo de proposición. Se establecía que los postes telegráficos debían ser de pino rojo o castaño, y que tenían que ser cortados en los meses de noviembre a febrero, pero con preferencia entre noviembre y diciembre. Las dimensiones de los postes estarían comprendidas entre 6 y 8 metros de longitud, su diámetro dependía de la longitud de los mismos, los de 6 a 7 metros tendrían en su base un diámetro de 60 centímetros y en su “golla”, se referían a la “cogolla” (límite superior del poste) tendría 36 cm.; debiendo los de 8 mts. tener 4 cm. mas en cada caso. Se precisaron 280 postes para aquella instalación. 
 
Así se iba describiendo la conducción de aquella línea. Los postes que iban a ser instalados desde “...el cruce de la carretera de Plencia, inmediato a la Universidad de Deusto, siguiendo por las grandes curvas de la venta de Enécuri, y bajando hasta el crucero y puente que se dirige a Asúa, siguiendo por un camino vecinal de Erandio hasta llegar a Lejona, pasando por las inmediaciones de la iglesia de este pueblo, continuando por los arenales hasta entrar por la carretera o calle de Algorta, paralelamente a la linea del semáforo...” hasta llegar a Algorta, punto de localización de dicha instalación telegráfica. 

 
El trazado de aquel recorrido tenía una distancia de 13.980 metros. Se tardó en realizarlo 7,5 días. Su construcción ascendió a 30.650 pesetas. El Sindico y Arquitecto Municipal de Bilbao dieron su conformidad a la entrada del hilo telegráfico por el paseo del Arenal. La empresa del tranvía de Bilbao autorizó a utilizar sus postes para el paso del mismo y la colocación de los aisladores desde la Universidad de Deusto hasta la calle de “la Estufa” donde estaban las oficinas. Informaba el 5 de Julio de 1888, el Sr. Urrestrazu de que tenían en el almacén el alambre conductor, cuyo costo había supuesto 4,5 reales. 
 
Aquella instalación se encontró con la dificultad de Arenal Bilbaino, ya que sus grandes árboles, dificultaban la instalación del hilo telegráfico. El día 14 de Julio se terminaba de instalar el hilo y aisladores. 
 
La subasta realizada en la casa consistorial, bajo la presidencia del Alcalde D. Pedro Amézaga no tuvo licitadores. Por lo que la compra y realización de la obra correría a cargo de D. Esteban Urrestarazu. Que fue encontrando nuevas dificultades para conseguir los postes, tras varias consultas en Avilés y Zalla, sin obtener resultados satisfactorios debido al excesivo precio; a la falta de existencias en Pobes y Miranda, se planteaba adquirir unos recientemente cortados en Maderas de Izarra, que le ofrecía el traficante de dichos materiales, D. Victor Belandia . Debido a lo avanzado de la estación y que tras las pertinentes comprobaciones, se verificó que la sabia de los pinos ya había subido. Finalmente se procedió a la compra de los mismos. En la fotografía inferior podemos ver el albarán de entrega de los postes telegráficos de la compañía “Caminos de Hierro del Norte”. 


 
Para el día 29 de Julio ya se había llegado hasta la iglesia de Erandio Goikoa. El 6 de Agosto ya habían llegado hasta la iglesia de Leioa, esperando continuar al siguiente día por la margen izquierda del rio Gobela hasta los arenales de Areeta-Las Arenas. Solo faltaba en aquella fecha, que el Ayuntamiento de Getxo, tomara la decisión de en qué punto de Algorta, iba a quedar instalada la estación telegráfica. 
 
Para el día 24 de Agosto de 1888, ya se había terminado la instalación y realizado las pruebas, resultando satisfactorias. Así, como un elemento más de su minucioso trabajo. D.Esteban Urrestarazu redactaba una pormenorizada descripción del recorrido de la linea telegráfica. Decía en la misma: “...Sale el hilo de la estación de Bilbao, colgado en 4 palomillas, pasa al primer poste situado en el paseo del Arenal, continuando por los postes del tranvía hasta el empalme de la carretera de Plencia en Deusto. Continúa hasta las ventas de Enécuri por pronunciadas cuestas. Sigue por el puente de Asúa para entrar en la carretera de Erandio hasta la iglesia, y dirigirse después por un camino de calzada hasta Lejona. Desde ese punto la línea corre hacia los arenales y entra en Algorta por detrás de la iglesia de San Ignacio. Continúa salvando las estrecheces de la estación de Algorta, atravesando aquella dos veces, colgando el conductor en 5 postes del hilo telegráfico del Semáforo de la Galea. Y termina en un poste de la casa destinada a estación telegráfica...”. Más abajo, podemos observar el resultado de las pruebas de resistencia y aislamiento, realizadas en la estación de Bilbao, el 23 de Agosto de 1888. 

 
El 17 de Agosto de 1888, el Alcalde de Getxo D. Pedro Amezaga se dirigía al Director General de Correos y Telégrafos, solicitando que la nueva estación fuera denominada “Algorta”, puesto que: “...ya existen otras dos en el municipio, una la del Semáforo de la Galea y otra en Las Arenas...”. Justificaba su petición en que “...por la riqueza de nuestra población, conocida playa a la que acuden muchos forasteros y donde están enclavados todos los servicios municipales, incluida la estación telegráfica, ruego lleve dicho nombre...”. Por lo que se puede observar que ya para aquellas fechas, Algorta había adquirido la “capitalidad” del municipio. La conformidad por parte de la dirección de telégrafos llegaba el 28 de Agosto de aquel año. 
 
En la comunicación telegráfica del 18 de Agosto de 1888, el Alcalde de Getxo, recibía la autorización para desde esa fecha efectuar la apertura al público de la estación telegráfica de Algorta.
 
El 7 de Noviembre de 1891 se recibía una carta del Departamento de Comunicaciones de la Dirección General del Ministerio de la Gobernación, por la que se disponía que la estación telegráfica de Algorta pasaba a ser propiedad del Estado sin derecho a retribución alguna ni pago de alquileres. Y que en caso de no contar con el acuerdo de la corporación getxotarra, construirían otra en esa población. 
 

El 12 de Noviembre el consistorio respondía que habían tomado el siguiente acuerdo “...la formación de una comisión especial que tratara aquel asunto, compuesta por el señor Alcalde y Sindico...”. El 28 de Abril de 1892 el Alcalde accedía a que el estado se incautara de la estación telegráfica. Cesando el hasta entonces telegrafista de dicha oficina D. Valentin Abascal. El día 2 de Mayo de 1892 se hacía cargo de dicho servicio el auxiliar D. Julian Martínez de Jijona, nombrado por el estado tras la entrega del inventario de los efectos existentes por parte del encargado de la estación D. Emilio María Saliquet. 
 
En la próxima entrada veremos todas la gestiones que se realizaron encaminadas a crear la estafeta de correos de Algorta, hasta el Golpe de estado de 1936.

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