MEMORIAS DE GETXO

miércoles, 19 de septiembre de 2012

MATILDE LA DEL KIOSKO DE LA PLAZA DE SAN NIKOLAS



Matilde Ereño Dou, nacio en Bilbao en Noviembre 1927, muy joven vino a vivir a Getxo, hija de Doroteo Ereño Eguia (1896) natural de Amorebieta-Etxano y de Matilde Dou Garcia, tuvieron tres hijos Pascual, Eliseo y Matilde. En 1956 construyen su vivienda en la calle Puerto de Orduña nº 2 de Getxo, junto al cruce de Benancio.

El quiosco de la Plaza de San Nikolas, no habra gente en Algorta mayor de 50 años que no lo haya conocido, era algo mas que un quiosco, lugar de confidencias, ropero para los que bailaban en la plaza, guarda llaves para las chicas de servicio, es una pequeña historia de Algorta.


Fueron los primeros que empezaron a vender en la Plaza de San Nikolas, lo hacian al principio con un carrito, al aire libre, pasaban mucho frio, algunos solian decirles “pero si es el rinconcito para un quiosco, ¿porque no pedis permiso?”, lo hicieron pero se lo denegaron, Matilde guardó aquel papel, que tiempo mas tarde serviria para que les concedieran la autorización, detras de ellos vinieron los de Manceras, que vendian leche y productos similares a los de Matilde, y les concedieron un quiosco detras de donde ellos estaban, reclamaron al ayuntamiento, al principio quisieron darle una chabola pequeña, pero no servia para lo que ellos querian, asi que entre tiras y aflojas, tuvieron que ir dejando, la chabola desmontable que tenian, en la drogueria de Dña. Vicenta Ezkurdia, que estaba en un patio trasero, junto al Gran Cinema, mientras que el carro con todas la chucherias debian llevarlo todos los dias hasta su casa, finalmente les concedieron el modelo adecuado y pudieron trabajar resguardados de la lluvia.

Aunque ya no se mojaban no estaban a salvo de las inclemencias metereologicas, el frio del invierno y el calor del verano, dentro de aquella chabola eran notables, Matilde superaba aquellos gelidos inviernos a base de capas de ropa.


Sin embargo su amabilidad y paciencia nunca se vio mermada, los Sabados y Domingos eran los dias de mayor venta, no habia tanta televisión, la pelicula era numerada, la gente se proveia de pepitas, caramelos y otras golosinas para pasar la pelicula, ademas se juntaba con el baile, ella hacia las veces de guarda ropa, gabardinas y paraguas, para los conocidos de Algorta, le solian decir “no me habran cambiado, no me habran cambiado”, ella les decia “yo como voy a saber cual es la vuestra”, era una buenaza, no cobraba por ello, mas tarde los de la musica pusieron un pequeño servicio de guarda ropas, solian colocarla en las barandillas del quiosco, por aquel servicio si cobraban.


Pocas veces tuvieron problemas, aunque en cierta ocasión, solia dejar la persiana del quiosco echada, con un pequeño palo sujetandola, para dejar que se ventilara un poco, le robaron algunos caramelos a traves de la rendija, ella penso “jesus que venta ha tenido mi padre” porque veia todo el suelo lleno de papeles de caramelos, eran otros tiempos, alguien vió la faena y avisaron a los encargados de aquellos chavales, trabajaban en comercios cercanos, y le hicieron pagar lo que habian cogido, como ella dice “en aquellos tiempos todo era dinero”, habia poco dinero, todo costaba a “perra” a “real”.


Los chavales solian ir con una peseta, iban pidiendo chuches, hasta que gastaban todo su pequeño capital, los torpedos unos regalices envueltos en una pasta blanca, que costaban a “perra”, mientras algunos dudaban de que comprar ¿gominolas, tofes?, no sabian en que gastar, y tenia 4 ó 5 chavales esperando, ella les decia “ iros por hay y cuando sepais volveis, para que otros puedan comprar”, tambien compraban al por menor, un cigarrillo, de aquellos chesterfield sin boquilla, celtas, ducados, etc., aunque ella les aconsejaba que no fumaran, hasta en eso era atipica. 

 
Compraba todas aquellas delicias en la “Colmena de Bilbao, le solian visitar viajantes ofreciendole nuevos productos, marcas como “Damel”, las gomas masticables “chicles Cheiw”, los “Chicles Bazoka” “ que se estira y explota”, los “Caramelos de eucalipto” y un sinfin de pequeñas delicias.

 
Era como una madre para muchos de aquellos chavales que paraban por alli, ella oia sus confidencias, tambien los cuchicheos de lo que hablaban junto al quiosco, algunos le pedian consejo.


En cierta ocasión, Agosto de 1980, unas familias venezolanas que vinieron a Algorta, se acercaron por el quiosco con sus vástagos, los niños eran muy traviesos, se subian por el arbol, el quiosco estaba junto a un platanero, mas tarde le enviaron un dibujo del quiosco, representando a los niños subidos en el arbol, y toda las chucherias que tenia su pequeño negocio.


La tramitación legal del quiosco no fue hasta 1987, cuando llevaba ya funcionando muchos años, desde los 60.

Matilde se jubilo en 1992 a los 65 años, a sus 85 años Matilde afirma que nunca cogió vacaciones dice “no he ido nunca mas lejos que de Bilbao a Plentzia”. Vive junto a su hermano Eliseo en la vivienda que construyo su padre en 1956 en Getxo. Una vida sencilla de una mujer trabajadora.


Una de las fotografias que aparecen en esta entrada  (San Lorenzo de 1966-02) es obra de Joseba Geijo y fue donada al Aula de Cultura de Algorta, gestos como este son necesarios para poder conservar la historia de nuestro pueblo.

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