MEMORIAS DE GETXO

miércoles, 17 de diciembre de 2014

CONFLICTO DE TRIBUTOS EN 1887


Los Tributos, esa vieja demanda que nobles y monarcas ya pedían en la edad media, bien para construir sus castillos, calzadas y caminos y mantenimiento de sus tropas. Las veintiún villas bizkainas ya pagaban desde el Siglo XV. En el Fuero Viejo de 1452 ya recogía como una fuente de ingresos fundamental para las arcas de los Señores de Bizkaia: “...¿Cuanto es el pedido de Vizcaya y quién lo ha de pagar?. Otrosí dijeron que los Señores de Vizcaya que hobieron siempre en los labradores su cierto pedido, é en las villas de Vizcaya hobieron siempre sus pedidostasados según los privilegios á las tales villas dados, é diez é seis dineros viejos por cada quintal de fierro...”. 
 
Impuestos que ya desde la “Matxinada” de 1766 se revolvían contra los recaudadores de impuestos y sus autores al grito de: “...Que no se pague el diezmo de la castaña; que el que tiene dos capellanías, se le quite una; que la Villa pague salario al médico y no exija sisa por ello a los vecinos...”, dedicando algunas advertencias a los clérigos: “...no salgan de casa después del ángelus, y si cayeran en pecado de fragilidad, le capen públicamente a la tercera...”. Grande era el enfado por aquellos abusivos tributos que a los baserritarras agobiaban. 

 
Años más tarde vieron los pueblos surgir, como champiñones en el campo, aquellas casetas de los llamados “Fielatos”, colocadas estratégicamente, que ya desde 1884 aparecían en Las Arenas, y más tarde en Algorta (1907) y Neguri (1932) causarían algunos conflictos, como en el que intervino quien sería el primer concejal del barrio de Areeta-Las Arenas. 
 
Así fue como Andres Larrazabal el 22 de Agosto de 1887, siendo arrendatario del establecimiento de “Baños de Mar Bilbainos”, se dirigía al “Gobierno de la Provincia de Vizcaya”. En esa misiva solicitaba que: “...para mejor servicio del público, en bien de los interese de la localidad y la Provincia los artículos de consumo, que en el establecimiento a mi cargo, solicitamos sean descargados del tranvía a pie de nuestro establecimiento...”. Al parecer los suministros, que hasta entonces así venían siendo entregados, por motivos desconocidos eran dejados en la “Plazuela de Las Arenas” (se refería a la plaza del Puente o Transbordador). 



Entre esos avituallamientos se encontraban dos barricas de vino, lo que provocó que tuviera que pagar impuestos municipales en aquel punto, además de tener que realizar nuevos portes. Cuando, sin embargo, desde hacía más de 18 años le venían siendo entregados y descargados en su propio establecimiento. La discusión surgía debido a que aquellos artículos ya devengaban impuestos en origen, en el tranvía. Y a que la nueva normativa aprobada por el Ayuntamiento de Getxo, por la cual al realizar las nuevas subastas, para el arriendo de los arbitrios municipales, obligaba a que: “...según el reglamento vigente, y disponiendo el artículo 17 del mismo, que los géneros que sean conducidos en coches correos, diligencias o tranvías, satisfarán los derechos en el punto de descarga a cualquier hora, aunque no hubieran sido comprados en la localidad...”. Solicitaba el Sr. Larrazabal que se ordenara y previniera a los rematantes de los arbitrios municipales, para que no pusieran obstáculos para que las personas por él designadas pudieran realizar la descarga en el punto por ellos establecido, sin que tuviera que pagar nuevos impuestos. 

  
Quizá esta protesta venía precedida por la que en su día encabezó en las Cortes Eduardo Aguirre, a la sazón uno de los propietarios de aquel establecimiento, que el 23 de enero de 1880 encabezó una petición en las Cortes Generales para la segregación del barrio de Areeta-Las Arenas del Municipio de Getxo, debido a la desatención que el consistorio mostraba hacia el barrio. Y que según los opositores a la misma se debía más a los intereses económicos y especulativos en la zona de Santa Ana de aquella familia. 
 
La contestación municipal no tardaría en llegar, el 30 de octubre de 1880, el Ayuntamiento de Getxo aprobaba un empréstito para la mejora del barrio de Areeta-Las Arenas.

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