MEMORIAS DE GETXO

lunes, 10 de marzo de 2014

LA CRISIS DE LA RABA DE BACALAO NORUEGA DURANTE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL y -II-.


Siguiendo con esta entrada, hoy llegamos al final de la misma, con los acontecimientos y noticias alarmantes que sobre aquel producto se produjeron. El encarecimiento del producto, así como las soluciones que se tuvieron que adoptar para que los arrantzales, pudieran seguir faenando, en ellos intervinieron la Diputación de Bizkaia y su Diputado General Sr. Sota. 
 
Se inició una investigación para determinar el número real de embarcaciones de cada puerto, y la distribución de raba que les correspondía. Se realizó de acuerdo al siguiente cuadro (ver fotografía inferior). 

 
Las noticias que llegaban procedentes del Mercado de la Raba, eran alarmantes. Desde Santander, Jorge Mowinckel (operador del mercado de la raba), en un informe del mes de Agosto de 1917, decía que en el Estado Español, la existencia de aquel producto se podía considerar nula. Y que los pocos barriles que quedaban adquirían precios exorbitantes (de 350 a 400 pesetas barril), con tendencia al alza. Para el gremio de pescadores de aquella provincia llegaba Raba procedente de América en pequeñas cantidades. Dicho suministrador ofrecía sus contactos para tratar de conseguir el producto. 
 
Inglaterra tenía reservado el 85% de la raba noruega, pero sus acuerdos con Alemania le impedían ceder parte de aquel producto, y solo en caso de que el Imperio alemán no utilizase aquellas partidas, podría plantearse ceder parte del producto a terceros. El Presidente de la Diputación de Bizkaia D. Ramón de la Sota, realizó gestiones con el Ministro de Estado Inglés Sr. A, J, Balfour a través del embajador español en Londres, D. Alfonso Merry del Val., encaminadas a que cediera el 15% del producto para las flotas pesqueras españolas. 

En Octubre de 1917, el Presidente de la Asociación de Navieros de Bilbao, informaba al Presidente de la Diputación Bizkaína Sr. de la Sota, que estaban realizando trabajos de mediación a través del ministerio en Copenhague. Se redoblaban los esfuerzos y en ese mismo mes a través de la empresa bilbaina “Suministros José de Aguirre”, se recibían 15 barriles de raba de bacalao de Terranova. 
 
A pesar de la falta de existencias del apreciado producto, el 12 de Noviembre de 1917, el Presidente del Gremio de Pescadores de San Nicolás de Algorta D. Martín Palacios, se dirigía al Presidente de la Diputación Bizkaina, informándole de que dicha cofradía tenía existencias de raba suficientes, por lo que no precisaba, de momento, de nuevas partidas. 
 
El 24 de Noviembre de 1917, Luis Garcia Cazaña, “Representante de Casas Nacionales y Extrajeras”, como indicaba en el membrete de sus cartas, ofrecía a la Diputación de Bizkaia, 150 barriles de raba de calidad extra-superior y 50 de calidad segunda, procedente de Noruega, al precio de 300 pesetas el barril, aunque no podía garantizar la fecha de llegada, dada la dificultad de los transportes marítimos por el conflicto bélico con Alemania. Parece que el retraso de las gestiones de la diputación, provocaron que parte de aquellos barriles fueran vendidos a otros, encareciéndose el precio inicial, debido al aumento de la demanda del producto. 

  
El 13 de Noviembre de 1917, el Secretario de Estado comunicaba en una misiva firmada por el subsecretario Marqués de Amposta, acerca de las gestiones del ministerio en Christiania. Informaba del envío a Bilbao de 6 barriles de raba de arenque, para ser probada por nuestros pescadores, a bordo del vapor noruego “San Andrés” de la compañía “Otto Thoresens Line”. Dicho producto había salido con destino a Barcelona, desde donde iba a ser reenviado por el agente de la compañía a Bilbao. Debido al encarecimiento que el producto experimentaba por los seguros de mar y guerra, proponían que un pequeño velero llevara aquella raba y al retornar, hiciera escala en Gibraltar, cargando en Cádiz 450 toneladas de sal, sin tocar puerto inglés, o sea sin tocar zona de guerra, lo que reduciría, entre otras cosas el coste del seguro. 
 
Los 6 barriles de huevas de pescado, que suponían 1640 kilos, llegaron a puerto el 19 de noviembre. Sin embargo, el 24 de Diciembre, todavía continuaban en la aduana de Barcelona. Parece que hubo alguna confusión con los agentes distribuidores, y la empresa catalana de agentes marítimos “Talavera é Hijos”, advertía a la diputación bizkaina de aquel hecho. 

 
Las cofradías bizkainas urgían para la adquisición de la raba, ya que la campaña de la sardina y bonito estaba resultando buena, y se les estaba terminando el cebo. La “Cofradía de San Nicolás” de Algorta adquirió en Diciembre, a aquella empresa, un barril al precio de 350 pesetas. 
 
Las gestiones en Christiania se sucedían por parte de la legación española. El 17 de enero de 1918 el subsecretario de estado, enviaba un informe sobre calidades y precios que había sido remitido por parte de la legación en aquel país. En ella se decía que: “...Raba de bacalao imposible. Raba de arenque como muestra enviada, precio 50 coronas 100 kilos. Raba de segunda calidad, de color mas oscuro y menos limpia, a 40 coronas los 100 kilos. Coste del flete unas 300 coronas tonelada...”. Según dicho informe, era difícil obtener bonificaciones para rebajar aquellos precios, salvo que se consiguieran 400 toneladas de sal de Cádiz. También en fletes y seguros si se realizaba en barco de vela, que transitara fuera de zonas peligrosas. 

Mientras tanto, el representante Luis Garcia Cazaña informaba del desestimiento de una operación anterior, y de sus gestiones con la casa “Newfoundland” de Terranova para la adquisición de 2.000 barriles de raba de bacalao. Dicha mercancía iba a ser puesta en un puerto carbonero en Inglaterra para que los buques que fueran a por carbón, la fueran trayendo poco a poco. Finalmente esta forma de transporte fue desechada porque el gobierno inglés no autorizaba la salida de veleros de Terranova a Inglaterra a causa de la guerra submarina. Entonces se realizaron nuevas gestiones para ver si era factible trasladar aquel producto de Terranova a Nueva York, y así facilitar la importación a la península.
 
Las compañías aseguradoras establecían condiciones en sus pólizas para el aseguramiento de las cargas en casos de naufragios, abordajes y otras causas. Aquellas franquicias se calculaban sobre el total de la carga asegurada. Los porcentajes se establecían en función del producto. En el caso de los pescados secos o salados el porcentaje era del 15%. 
 
Algunas de aquellas compañías que aseguraron la carga fueron: La gaditana “The Indemnity Mutual Marine Assurance Company Limited”, y la madrileña de seguros marítimos “El Atlas”, que presentaba una relación de los productos que aseguraba junto con los porcentajes que aplicaba a la carga. Incluyo el cuadro de productos porque nos ofrece una idea de los consumibles de la época, que iban desde (lanas lavadas, zarzaparrilla, añil, papel de estraza, sal y otros muchos productos) (ver cuadro inferior). 

 
Debido a que la escasez por la guerra provocaba el alza de los precios, y a que dicho producto era consumido preferentemente por Inglaterra y Francia, hacían del mismo, un bien casi inasequible para los pescadores bizkainos. La intervención de la Diputación de Bizkaia, y más concretamente la de su Presidente D. Ramón de la Sota y Llano, que en 1918, facilitó la adquisición de 1150 barriles de “Raba de Arenque”. Fueron enviados por la Compañía “Otto Thoresens Line” de Chistriania el 19 de febrero de 1918. 

  
Dado que las Cofradías de Mareantes no tenían capacidad para hacer frente al pago previo que les exigían en Noruega, el Presidente de la Diputación de Bizkaia D. Ramón de la Sota, adelantó 360.000 pesetas. Dinero que las cofradías se comprometieron a abonar. No obstante, debido a la mala campaña de la sardina, tuvieron dificultades para devolver el préstamo. 

 
El Presidente de la “Cofradía de Pescadores de San Nicolás de Bari” de Algorta D. Santiago Deusto, dirigía una carta el 26 de Mayo de 1918, al Presidente de la Diputación de Bizkaia. En ella exponía lo siguiente: 
 
...que con motivo de los malos tiempos pasados y la escasez de pesca, la recaudación no alcanza ni con mucho, a la cantidad necesaria para poder atender al pago de las 2.100 pesetas, que esta cofradía adeuda a la diputación por la raba suministrada...”. En la misma le pedían que si era posible, aplazara el pago. 
 
El resto de las cofradías solicitaba que se les dejase realizar los pagos a medida que se fuera consumiendo la raba de arenque. 
   
El resto de las cofradías solicitaba que se les dejase realizar los pagos a medida que se fuera consumiendo la raba de arenque. 

 
Ante su falta de pago, el 7 de julio de 1919 se reunían en la Diputación bajo la Presidencia de D. Mariano de la Torre los representantes de las cofradías a quien se había suministrado la raba de arenque, encontrándose entre ellas las de Santurce, Lekeitio, Portugalete, Ciervana, San Pedro de Bermeo y Santa Clara de Ondarroa. El Sr. Torre les recordaba que la diputación que siempre había tratado de favorecerles, les exigía que cumplieran con sus compromisos. Las cofradías fueron exponiendo sus problemas, debidos a la escasez de la pesca y al estado de la raba. Aquella raba no estaba, según los pescadores en buenas condiciones y no respondía a las promesa de los vendedores. Finalmente acordaron ir realizando los pagos a medida que se fuera consumiendo la misma.
 
El 16 de marzo de 1920 las cofradías escribían una carta a la diputación en la que le exponían que: 
 
Ninguno de aquellos barriles fueron utilizados para la pesca, ya que en las pruebas iniciales tuvieron que ser mezclados con raba de bacalao, serrín e incluso con algas, para evitar la rápida sumersión del producto. Así que en algunos casos se llegó a arrojarla al campo para ver si servía como abono, dando resultados negativos. Finalmente la raba de arenque terminó abandonada en los almacenes y, ante las quejas del vecindario por su mal olor, ( lo que provocó que les fuera impuesta alguna multa a los pescadores), por orden de las autoridades sanitarias, terminó siendo arrojada al mar por hallarse corrompida. 

 
Por el hecho de que los pescadores no consumían ni abonaban la raba de arenque, porque la deuda se iba eternizando, unido a la imposibilidad de pescar, se creó una situación límite a las cofradías. La deuda total contraída con la Diputación ascendía en aquel momento a 500.000 pesetas, de las que ya habían abonado 175.000. Por aquel motivo proponían una solución a la Diputación consistente en la condonación de una parte de la deuda, por la que la Diputación, el Sr. sota y las Cofradías perdían un 33%. 
 
El 10 de julio de 1923, la Diputación de Bizkaia presentaba una propuesta de acuerdo por la que se cancelaban los créditos de los pescadores respecto a la deuda contraída con el Sr. Sota ya que esta había sido abonada. Y la cancelación de las hipotecas existentes sobre algunas embarcaciones. 

 
Hasta aquí esta crisis de la Raba del bacalao, producto de gran demanda entre 1910-1923, que la Primera Guerra Mundial, ayudó a agudizar. Y en la que nuestra Cofradía, la de Mareantes de Algorta, también se vio inmersa.





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