MEMORIAS DE GETXO

viernes, 29 de noviembre de 2013

LA HÍPICA EN GETXO y -II-


Continuando con esta pequeña historia de la hípica en Getxo, hoy veremos algunas referencias a dicho deporte, quienes fueron aquellas “Altas Instancias” y el final de la actividad en Fadura. 
 
Previamente haré una pequeña referencia a un dato que habla de la composición humana de aquella sociedad y sus, quizá culpables gestos de beneficencia. En los años 1946-1947 existió una figura en el propio campo de Fadura, que acreditaba aquellos gestos. En las tribunas destinadas a los espectadores, durante los Campeonatos Ecuestres, se creó la figura de “las tribunas de los ricos y de los pobres”. Entre ciertas damas de la alta sociedad, había una mentalidad de beneficencia, que hacía que se crearan estas figuras. No tengo claro si dicha clasificación se debía a deseos de que los menos pudientes pudieran presenciar aquellos campeonatos, a adornar con su presencia las aún mayores diferencias de clase, o a cierto remordimiento de conciencia. 
 
Se celebró el “IV- Concurso Hípico Nacional” entre los días 31 de Agosto y el 9 de Septiembre de 1947. En aquel evento se celebraron por primera vez de forma oficial los campeonatos anuales de salto de altura y longitud. Aquellas competiciones, en general, tenían como participantes a militares. De hecho, en los Campeonatos de España de altura y longitud de 1947, participarían algunos de ellos (Comandantes García Cruz y Larranz). Alguno de ellos representaría al Estado en las Olimpiadas de 1948, en Londres. 

 
Se establecieron diversos premios de distinta cuantía con nombres asociados a lugares del municipio: premios “Fadura”, “Gobelas” y “Guecho”. Siendo los de mayor cuantía los destinados a la “Copa Vizcaya” (18.000 pts.) y la “Copa Jolaseta” (10.000 pts.) El importe total destinado a premios ascendió a 79.000 pesetas. 
 
Los años 50 serían el epílogo de aquella actividad ecuestre. Dentro de aquellos años, uno de los campeonatos mas renombrados fue “La Copa de las Naciones”. A dichos campeonatos asistieron jinetes de Francia, Bélgica y Portugal. Unos de los jinetes que representaron a Jolaseta en los mismos fueron José Manuel Cardenal, Enrique Camiña y Francisco Goyoaga. 
 
Las Altas instancias. Según parece por lo recogido en las actas municipales, el Club finalmente se salió con la suya, puesto que le prorrogaron la concesión y además recibiría una subvención de 60.000 pesetas anuales. El 18 de Septiembre de 1950 se firmaría un nuevo contrato, que entre otras, recogía aquellas condiciones. 

 
Como demostración de aquellos impulsos que al principio refería, aparece ya en un acuerdo del 5 de Abril de 1951, la designación de una comisión para la celebración del concurso hípico de aquel año, compuesta por las siguientes personalidades, que presididas por D. Gregorio Ibarra, iba a asistir a aquel acto.
Dicha comisión estaba formada, además del mencionado Sr. Ibarra, por los señores Arenaza, Echevarrieta, Delclaux, Larroque, Luis María Ibarra, José Churruca. José Urízar y Eduardo Aznar. 
 
Así que aquella actividad retomó nuevos impulsos. El 12 de Mayo, el Consistorio acordaba adoptar medidas encaminadas a facilitar el alojamiento de jinetes, caballos y realizar obras de jardinería. Siguiendo con aquellas medidas, el 19 del mismo mes, adopta la decisión de financiar el concurso hípico de aquel año, incluyendo otro personaje a la comisión antes mencionada, se trataba del Sr. Conde. 

 
Siguiendo con aquellos impulsos, que venían de tan altas instancias, el Ayuntamiento, el 26 de Junio de 1951,ratificaba los anteriores acuerdos y trataba el tema de los descubiertos que tenía el Real Club Jolaseta con el municipio. Proponiéndose llegar a una solución antes del día 16 de Julio. 
 
Como se puede ver a continuación, el pleno municipal, siguió favoreciendo a aquella entidad. Así el 24 de Julio, propuesta del capitular Sr. Arenaza, acordaban adquirir todos los objetos necesarios para la celebración de aquel concurso hípico, vallas, cronómetros y demás instalaciones desmontables. 
 
Continuarían aquellos tratos de favor mientras que las pruebas hípicas se celebraran en Fadura. El 11 de Agosto de 1955 se inauguraban en Fadura las pruebas del Concurso Hípico Internacional bajo un sol radiante y con la sola asistencia de caballos italianos y del Estado. Los alemanes y franceses declinaron su asistencia. Con escaso público volvió a estar entre los triunfadores el jinete Goyoaga, montando a su inseparable “Fahnnenkoning”. 

 
El 13 de Agosto de 1957 se celebraba la prueba hípica de doma y campo a través, correspondiente a la Copa de la Federación Hípica Española preparatoria para las Olimpiadas de 1960. Dentro de dicha prueba en la denominada Fadura, resultaría vencedor Goyoaga a lomos de “Fahnnenkoning”.
El 9 de Agosto de 1958 se celebrarían las pruebas “El Abra” y “Fadura” en el campo de Fadura. La novedad consistía en que el jinete tenia que realizar el recorrido en dos caballos. Francisco Goyoaga, considerado como el mejor jinete del Estado (1920-1980) fue Campeón del Mundo en 1953 con "Quorum" y subcampeón en 1956 con "Fanenkoehning", dos de sus mejores caballos. Precisamente resultaría vencedor, en la prueba de 1958, a lomos de los caballos “Toscanella” y “Fahnnenkoning”. 
 
El 15 de Agosto de 1959 se constituía en Fadura el “Club Polo Fadura”, creado por un grupo de entusiastas al deporte hípico. La finalidad decían que perseguía fomentar la equitación. Pensaban traer caballos para ser alquilados por los socios, para que pudieran practicar la equitación. Contaban con las cuadras y el carneo de polo arrendado por el Ayuntamiento dé Getxo, así como con cuidadores y profesores. El Club tenía cuatro equipos de polo. 

 
En los recuerdos de un muchacho de la época está el siguiente relato: “...Carballo era el farero que atendía el faro nuevo de La Galea. Tenía una moto impresionante. A él y a su mujer les gustaba mucho la hípica. Venían en la moto a Fadura. Un día, al regresar a casa, su mujer, en vez de sentarse en la moto ( entonces las mujeres montaban al estilo chica) se quedó sentada en el suelo. El farero llegó hasta el faro. Es allí donde se dio cuenta de que había perdido el paquete.

Era un hombre tranquilo. Muy querido en Algorta. Regresó a Fadura y la recogió sin más. Lo recuerdo como si fuera ahora mismo. Los chavales de Getxo nos colábamos levantando el alambre de la cerca.

Mi caballo favorito era Toscanella, una yegua preciosa. Y Goyoaga, era nuestro jinete más querido, aunque no era el mejor...”.


Poco tiempo después, en 1960, esta actividad decaería. Actualmente esta práctica deportiva se desarrolla en la estrada de Goienetxe, en Andra Mari (Getxo).


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