MEMORIAS DE GETXO

miércoles, 20 de noviembre de 2013

EDMUND O'SHEA UN IRLANDES Y EL MOLINO DE AIXERROTA


Desde mediados del siglo XVII y a lo largo de XVIII, llegaron a Bizkaia y a otros lugares de Europa contingentes de emigrantes irlandeses. 
 
El origen de este éxodo habría que buscarlo en la situación vivida por la mayoría de la población católica de la isla, que vio limitados tanto sus derechos religiosos, políticos y restringidas sus posibilidades de progreso económico por parte del poder inglés y protestante. 
 
Algunas familias nobles, que figuraban como católicos en el partido jacobita, tuvieron que emigrar de su país después de ver malogradas las últimas tentativas de restaurar a los Estuardo en el trono de Inglaterra: otras tuvieron que huir con motivo de la persecución religiosa en tiempo de Enrique VIII. Se establecieron en nuestro país, enlazando con distinguidos linajes vascos. 

 
Sus testimonios mencionaban con claridad meridiana, que su salida de la verde isla, había sido provocada por la represión sufrida en su lejana patria. 
 
Los irlandeses supusieron una inyección activa para la economía de Bizkaia. Siendo motores de la misma en el comercio y los curtidos. Y permanecieron en la villa de Bilbao, aportando gran dinamismo, incluso durante la segunda mitad del Siglo XVIII, cuando la participación extranjera estaba en claro declive.

Uno de estos emigrantes forzados fue D. Edmund O'Shea Phillips (Edmundo Shee), un refugiado nacido en Dublín, de una familia de la nobleza irlandesa, casi aniquilada por la guerra y “las leyes penales” (leyes implementadas por el gobierno protestante que discriminaron a los católicos). 
 
Edmundo O'Shee Phillips nació en Dublín en 1698, hijo de D. Edmundo O'Shee Meagher y de Dña. Francisca Phillips (descendiente del Conde de Power).

Tuvo que huir de su Irlanda natal, y pasó a Bilbao donde se dedicó a negocios financieros. Pese a que la estrategia matrimonial de los irlandeses, era la de perpetuar la cohesión de grupo, realizando matrimonios entre personas de su misma nacionalidad, se casó con Dña. Ana Catalina de Ramery y Echabe natural de San Sebastián en 1722, hija de don D. Juan Antonio de Ramery y de Dña. Clara de Echabe, natural de Cestona.

 
Por parte materna los Ramey procedían de la ilustre casa armera radicada en la ciudad de Lila (Flandes). D. Román de Ramery Heireng, nacido en dicha ciudad, se estableció en San Sebastián el año 1640, dedicándose a negocios de Banca y participando en varios buques destinados a la pesca de la ballena y del bacalao.

Conformaron una familia numerosa, tuvieron 11 hijos, Andres, Diego, Mathias, Maria Josepha Michaela, Maria Magdalena Feliciana, Ana Maria Feliziana, Cathalina Francisca Gertrudis, Francisca Thomasa Agustina, Felipe Manuel Maria, Thomas Valentin y Santiago Isidoro. 
 
A partir de ahora utilizaré su apellido como Shee, pues así es como figura en documentos que he podido leer en el Archivo Foral de Bizkaia. 
 
Así cual “Leipreachán”, como viejo duende, se avecindó en el bocho bilbaino, desarrollando sus dotes de comerciante. En 1721 solicitó al Señorío de Bizkaia la carta de nobleza para sí y para Carlos Macarthy y Juan Power, todos ellos desterrados de Irlanda. 

 
Comerciante avezado en la fabricación de curtidos, iguales a los que se fabricaban en Irlanda e inglaterra, ya en 1723 para asegurar el libre paso de sus manufacturas por castilla, exhibió una Real Cédula del 13 de Junio de 1703, que le garantizaba el transito de sus curtidos por aquellos parajes. Fue tal el protagonismo de los irlandeses en la industria de los curtidos, que se llegó a considerar la misma en Bizkaia, como una industria irlandesa.

Hombre de tradiciones rígidas, sobre todo en aspectos de relación familiar, con preponderancia respecto al nivel económico de la relación de sus miembros con otros de “inferior” condición. En 1746, con ocasión del matrimonio de su propia hija con el curtidor Ricardo Killen, a todas luces de inferior condición económica, ademas de provocar el rechazo familiar, le llevó a pronunciar unas duras palabras, en una carta dirigida a uno de sus hijos “...tu hermana ha cometido una locura y en cuanto a mi la considero como muerta...”

Y finalmente aparece en Getxo, donde adquiriría los terrenos, en los que mas tarde construyó el molino de viento y casa de “Aixerrota” o “Axerrota”, edificación situada cerca del acantilado de Arrigunaga.

El primer dato histórico a cerca del Molino de Axerrota (Aixerrota) aparece en los archivos el 28 Marzo de 1725, en dicho documento se hacía referencia a la venta de una heredad de 25 peonadas (en la provincia de Bizkaia, una peonada, equivalía a 380.4236 m2). Este terreno se hallaba situado en una zona de Getxo conocida como “Armendiatxa o Azalarieta”.

Este terreno pertenecía al caserío llamado “Subyaga-Etxebarria”, y fue vendido por 3.060 reales y 25 maravedís a nuestro personaje, a Edmundo Shee, quien construiría el hoy conocido como molino de Aixerrota. En 1734 alquilaría por primera vez el molino a Juan Joseph de la Fuente, seguiría apareciendo como propietario del mismo en las fogueraciones de 1746.

Las características de aquel molino eran las siguientes, según aparece recogido en los Protocolos Notariales del Archivo Histórico Provincial de Bizkaia:

...la casa y casería llamada del Molino de Biento, con sus tierras de pan sembrar y viñas y sus cinco aposentos, sala cozina y camarote que tiene dicha casa con dos hornos y el cortijo separado y demás pertenencias que son la Pieza Zircular de mampostería que fue y sirvió de molino de viento y al presente sirve de cortijo en que existen sus dos suelos altos de madera y tabla enteros con su cubierto de tejado sin otra cosa mas que su escalera hasta dicho tejado...”.

El molino fue construido para sustituir temporalmente a los de agua, ya que en la época se produjo una gran sequía, haciéndose necesario que su funcionamiento fuera mediante viento, para poder moler el grano de maiz y piensos. Producía dos tipos de harina: la fina “artourune” para la elaboración del “talo”, y la ordinaria “arto-birrine”, destinada a la alimentación del ganado y de las aves de corral.

Como propietario se decidió al arrendamiento de aquella heredad y Molino, entre sus primeros inquilinos, aparecen en las fogueraciones Juan Joseph de la Fuente (1734), Melchior de Espinosa (1746) y Melchor Zarate. Es precisamente en esa faceta como arrendador por la que tuvo sus primeros conflictos, debido a problemas de impago por parte de los arrendadores.

Ya en Octubre 1734 provocaría la intervención del Señorío de Bizkaia, para dilucidar si la demanda interpuesta por dicho señor, contra Juan Joseph Gonzalez de la Fuente y Santa Coloma y su esposa Margarita de Billar Fullaondo, arrendatarios a quien el primero reclamaba 1.500 reales de vellón procedentes de la renta de nueve años de los diezmos de Getxo. Decía en sus argumentaciones “...y no cumpliendo con la puntual paga o hubiese de entender aberse cumplido año nuevo y que le pudiese echar fuera de esta de casa y molino, cumplidos los primeros seis meses con los que no solo no ha cumplido...”. Participó en aquel pleito, entre otros, Domingo de Oleaga Escribano Real, vecino de Bilbao. 

 
Debido a su actividad mercantil, seguiría provocando pleitos, ya en Agosto de 1734 tendría uno de sus múltiples juicios, esta vez debido a unos autos promovidos por Esteban de Salazar Bañales, vecino y Preboste mayor de la villa de Portugalete, contra Edmundo Shee, Raimundo Forcatere y Mauricio Mahot, hombres de negocios, franceses, residentes en la de Bilbao, sobre el pago del dos y medio por ciento de diferentes cantidades de haba, maíz y trigo que le correspondían en concepto de derechos de prebostazgo.

Los pleitos seguirían a este personaje y a su esposa Ana Catalina de Ramery, incluso después del su fallecimiento. En 1765 un nuevo pleito les llegaría a sus allegados, esta vez les reclamaban como pago, la casería de “Irusta”, sita en la anteiglesia de Abando y la del “Molino de Viento”de Guecho.

Este molino dejó de funcionar en 1787. Durante algún tiempo se utilizó como almacén para guardar aperos de labranza y ganado. Más tarde, tras el fallecimiento de Edmundo y de su esposa, parece que pasó a manos de la familia de Francisco Antonio de Arteaga, en un documento de 1795 ya figura como propietario su hijo Antonio de Arteaga, persona notable en la Anteiglesia, ya que fue apoderado de Getxo en las Juntas Generales en los años 1788, 1792 y 1793 y regidor de la Anteiglesia en 1792. 

 
Durante los años 1833 y 1840, en la Guerra que se libro entre los Carlistas y los Isabelinos, la documentación del municipio se llevó a distintas casas particulares. La carencia en aquellos años de una sede municipal, siendo los lugares de reunión instalados en lugares reducidos y estrechos, provocó que los documentos se siguieran dispersando por diferentes casas. Así una buena parte de aquellos documentos, quizá los de mayor interés para una posterior reconstrucción histórica, terminarían perdiéndose al resultar destruidos al caer una bomba en un domicilio de Bilbao donde se hallaban custodiados. 
 
Ya en el Siglo XX, el 20 de Julio de 1935, la comisión municipal de Fomento realizaría las gestiones para que los propietarios del Molino de “Aixerrota”, Dña. Josefa Ventura de Cortina (Viuda de Larrosa), cediera su arriendo al Ayuntamiento de Getxo, a fin de evitar el estado de abandono en el que se hallaba la edificación. El 20 de Agosto de aquel año se firmaría un convenio. Entre sus clausulas se indicaba que “...Dña. Josefa Cortina Vda. de Larrosa, cede en arriendo al Ayuntamiento de Getxo, el expresado molino de Axerrota y terrenos adyacentes, al objeto de realizar algunas pequeñas mejoras, para el disfrute de las personas que acceden al lugar...” El precio que se estableció como arriendo fue de 10 pesetas al año. Seguían las clausulas “...el Ayuntamiento se compromete a no destinar la finca a otra finalidad o aplicación que no sea la de utilizar para lugar de estancia del vecindario...” Aquel convenio fue aprobado en la sesión del 24 de Agosto de 1935. 
 
El 7 de febrero de 1944 fallecería Dña. Josefa Ventura de Cortina, quedando como herederos sus hijos D. Tomás y D. José Manuel de Larrosa y Cortina. 

 
El 5 de Septiembre de 1951 se iniciarían nuevas gestiones con el fin de comprar aquel edificio y terrenos. La negociación se realizó con D. Tomás de Larrosa y Cortina, en su nombre y el de sus hermano Dn. Jose Manuel, propietarios y herederos de Dña. Josefa de Cortina, quienes pidieron 50.000 pesetas por la cesión. 
 
Las negociaciones continuaron cuatro años más tarde (1955). En ellas el consistorio Getxotarra ofrecía la cantidad de 15.000 pesetas por el molino y terreno. El 7 de enero de 1955 el Sr. Larrosa realizaba una nueva propuesta para la cesión, siendo esta de 30.000 pts. Siguen las negociaciones y finalmente el 13 de Mayo de 1955 se procedería la comprar por la cantidad de 25.000 petas. Propuesta que fue refrendada en la comisión municipal del 18 de Mayo. El 13 de Agosto de 1955 se firmaría la escritura de compra ante el notario bilbaíno, Sr. Balbontín. 

 
El 8 de Febrero de 1961 aquel viejo molino pasaría a verse convertido en un bar restaurante. Concesión que se acordó un 6 de Marzo de 1961 por el que se concedía a D. Paulino Lavin su uso por un periodo de 15 años. En la actualidad forma parte de la actividad restauradora del conocido Restaurante Cubita.

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