MEMORIAS DE GETXO

jueves, 14 de febrero de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -81-



En la anterior entrada veíamos cómo a finales de enero de 1888 volvía a hacer su aparición esa temida enfermedad a la que se llamó “La aliada de los conquistadores”: la viruela. Y un hecho que venía a alterar la convivencia municipal: la presentación de una proposición de ley solicitando la Segregación del barrio de Las Arenas como municipio independiente por el Diputado a Cortes por el distrito de Bilbao, D. Eduardo Aguirre.

Ya desde octubre de 1884, más tarde en 1885, se venía hablando de la construcción de un nuevo puerto en Algorta. Cuando habían transcurrido cuatro años desde la primera comunicación, era el 9 de febrero de 1888, volvía el tema al pleno municipal de Getxo. Los miembros de la comisión municipal, el Alcalde D. Pedro Amezaga y el Síndico D. Eladio Sustacha informaban que: “...En cumplimiento de su cometido se habían acercado al Ingeniero autor del proyecto del Puerto exterior del Abra D. Evaristo de Churruca, a quien habían planteado los considerables daños que recibiría Algorta con aquel proyecto, y las propiedades del barrio del Puerto por el alejamiento de sus moradores al trasladar al nuevo puerto proyectado las embarcaciones menores que actualmente contiene, porque este quedaría inutilizado con la construcción de aquel. Que por otra parte se vería también amenazada la propiedad situada al centro de la población a una altura mayor de cien metros, porque una vez construidos los nuevos muelles donde han de chocar las mares, su fuerza será mucho mayor al venir a estrellarse sobre la orilla, y por consecuencia habrá de lamer más su base, pudiendo con ello causar grandes desprendimientos en el indicado monte quedando la propiedad constantemente amenazada. Por último, que el estado de la playa de Ereaga, hoy una de las mejores de Vizcaya y quizá del mar Cantábrico para baños, vendría a sufrir una perturbación que a juicio de la comisión pondría en peligro a los bañistas, desconociendo al día de hoy las muchas corrientes que se formarán…” Por esas motivaciones solicitaron al Sr. Churruca que estudiara otra obra adicionada a su proyecto para evitar dichos perjuicios. El Ingeniero autor del proyecto del Puerto exterior del Abra, les respondió que: “...Estando sus estudios sometidos a la aprobación del Gobierno no podía adicionar ninguna otra obra como era el deseo de la comisión municipal, pero que una vez comenzadas las obras podrá el Ayuntamiento de Guecho solicitar del Gobierno supremo de la Nación , la construcción de un muelle que partiendo de Arriluce y orillando toda la playa, termine en el actual Puerto de Algorta, y que para ello tendría el mayor gusto de informar favorablemente para que este pensamiento sea realizado...” Aquel informe más tarde daría lugar al muelle y paseo que actualmente va desde Arriluze hasta el Puerto Viejo de Algorta. En aquel debate intervino también D. Dionisio Zubiaga, quien en 1886 ya había defendido la necesidad de un puerto exterior.


Gracias a la prensa bilbaína, al “Noticiero Bilbaíno” del 18 de febrero de 1888, podemos saber que: “...La linea telegráfica del ferrocarril de Bilbao a Las Arenas fue instalada por D. Julian Torre, constructor a su vez de la misma línea en el trayecto de Amorebieta a Gernika y Luno...” El 10 de febrero de 1888 la Diputación Provincial aprobaba los acuerdos adoptados por la corporación municipal de Getxo, sobre la instalación de una estación telegráfica en nuestra Anteiglesia.

El pan, un bien muy preciado, también tuvo su momento en Las Arenas, en febrero de 1888, cuando un 1 de marzo, D. Valeriano Hernando solicitaba permiso para instalar un horno en la casa de Dña. Felipa Bustingorri, a fin de expender pan al público de esta localidad.

En marzo de 1888 existía una fuente pública en la plazuela de “Mugaburu”, en el Puerto Viejo de Algorta. Fuente de la que la que D. León Landeta solicitó permiso para: “...Uso del agua de la fuente pública que existe en esa plazuela con destino a la obra que como contratista realizó cerca de aquel punto, para la construcción de una escuela de párvulos...” En esa misma fecha se plantaban, frente a la escuela de Niñas Pobres de San Martín, cuatro árboles “Castaño de Indias”, comprados a D. Juan Cruz Eguilior de Abando, por los que se pagaron 6 pesetas.


Y cómo la confesionalidad del barrio estaba garantizada por aquellos piadosos gobernantes, llegando la Semana Santa, el Ayuntamiento por su cuenta acordaba: “...Proporcionar sacerdotes para predicar en la Iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta, los sermones de Mandato y Soledad...” Para los que las cofradías se vestían con túnica y capuchón de color blanco. Pues bien, el clérigo encargado de de aquellos sermones resulto ser un tal D. Valentín Ventades, quien cobro del erario público la cantidad de 80 pesetas por los sermones predicados el jueves y viernes de la Semana Santa.

Todo empezó con una carta remitida por algunos propietarios y vecinos del barrio de Las Arenas, al vespertino “El Porvenir Vascongado”, en la que básicamente se decía: “…Este artículo esta encaminado a demostrar la justicia que tienen los propietarios y vecinos del barrio de Las Arenas para pedir la segregación del mismo de la Anteiglesia de Guecho, fundando sus razonamientos en lo poco que ha atendido este a la prosperidad y bienestar de dicho barrio...” A partir de ese momento una cascada de escritos remitidos a “El Noticiero Bilbaino” dieron lugar a una serie de réplicas y contra replicas. El 1 de marzo de 1888 otros vecinos, estos de Las Arenas y Algorta, enviaban otra a los diarios bilbaínos “El Porvenir Vascongado” y a “El Noticiero Bilbaíno”. Al segundo diario llegaban dos escritos, uno firmado por “Un Algorteño” y otro por “Varios suscriptores de Algorta y Las Arenas”.


En la primera, la firmada por “Un Algorteño”, decía: “...Como hijo de la honrada y noble anteiglesia de Guecho, y amante como el que más de su prosperidad y engrandecimiento, no puedo menos que deplorar la ingratitud de la que hace alarde el barrio de Las Arenas al intentar segregarse, sin razón alguna que lo justifique, del municipio de Guecho para constituir por sí un nuevo término municipal. Porque ha sido éste atendido y considerado siempre por Guecho con la mayor solicitud y esmero. La prensa periódica de esta capital publicó hace algunos días la noticia de que el diputado por Bilbao D. Eduardo Aguirre había presentado a las Cortes un proyecto de ley pidiendo la segregación del barrio de Las Arenas...” A continuación hacia una descripción del barrio de Las Arenas: “...Existen en la actualidad en el barrio de Las Arenas 65 casas, de las cuales 28 quedan completamente desocupadas durante nueve meses al año. El número de vecinos, que según el ultimo censo, existe en dicho barrio asciende a 120; el de habitantes a 588, habiéndose repartido en todo el indicad o barrio 149 cédulas personales en el presente año económico. La renta que por razón de impuestos municipales ha producido Las Arenas desde que comenzó a formarse su población, asciende a 48.000 pesetas. El ayuntamiento de Guecho ha invertido en Las Arenas en igual periodo de tiempo en obras, explanaciones, calles, plaza, carretera y otras varia de menor importancia la suma de 127.111 pesetas. En pago de empleados 18.875 pesetas. Y habiendo costado la cañería de agua potable al ayuntamiento de Guecho 192.000 pesetas, de las que se computan como correspondientes al barrio de Las Arenas 64.000 pesetas, sumando por tanto los gastos enunciados hacen un total de 209.986 pesetas. Como se ve por lo que dejamos anotado, resulta que el ayuntamiento de Guecho a invertido en el barrio de Las Arenas más ingresos de los que dicho barrio ha producido…” Criticaba la largueza con la que algunos diarios de la Villa habían difundido, sin tener conocimiento de estos datos, la moción presentada por el Sr. Aguirre: “...Inexactas son, pues, las afirmaciones de los aludidos diarios, así como las que el Sr. Aguirre consignó en su proposición de ley, en cuanto por ellas manifestaron unos y otro que el barrio de Las Arenas se había formado sin ningún auxilio oficial, y que tiene fuerzas propias para crear un municipio. La ley de 2 de Octubre de 1877, en su artículo 2.°, prescribe como circunstancias precisas para la creación de un término municipal: 1º que baje de 2.000 el número sus de habitantes residentes. 2º Que tenga o se le pueda señalar un territorio proporcionado a su población; y 3º que pueda sufragar los gastos municipales obligatorios con los recursos que las leyes autoricen. Por todo lo expuesto el barrio de Las Arenas no reúne ninguna de las procedentes condiciones para constituir a su amparo un término municipal. El producto de los arbitrios de Las Arenas no alcanza para cubrir las necesidades de dicho barrio. Es también cosa sabida por todo el que haya fijado un poco su atención en las condiciones y modo de ser del aristocrático barrio de Las Arenas, que los cortos arbitrios producidos por el mismo son debidos a la población flotante que concurre durante dos meses del verano a respirar las brisas marinas que en aquella playa se disfruta. Tampoco es ignorado por nadie que trascurridos los calores estivales, aquel barrio vuelve a quedar sumido en el aislamiento que en el resto del año se encuentra, siendo buena prueba de esto el escasísimo movimiento de pasajeros de su ferrocarril, cosa que también le habría de suceder al tranvía, si no fuera por el contingente de viajeros que la población de Algorta le proporciona. De las casas ubicadas en Las Arenas, las dos terceras partes o más, se hallan cerradas excepto los dos indicados meses de verano y el corto número de vecinos de hecho que en aquel barrio existen, se compone de empleados del tranvía, del ferrocarril, criados que guardan las casas cerradas, de algún fondista o tabernero y de cuatro o cinco colonos del Sr. Aguirre, que, por cierto, pertenecen a la jurisdicción del termino municipal de Lejona...” Aquellos aristocráticos demandantes de la secesión al parecer pretendían dar al “nuevo municipio” el nombre de “Las Arenas de Cristina”, en alusión a la regente. Las criticas que seguían, hacía el Diputado D. Eduardo Aguirre, ponían en cuestión, y por eso hasta entonces le habían votado los vecinos de Algorta, sus nobles y leales sentimientos hacia Getxo.

En la siguiente entrada continuaremos viendo las discusiones, que en la prensa local, se daban por aquella propuesta de segregación.

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