lunes, 7 de enero de 2019

LA INAUGURACIÓN DEL FERROCARRIL DE BILBAO A LAS ARENAS



Tras unos día en el dique seco, por una avería en el ordenador, vuelvo a estas paginas con nuevos temas sobre la historia de Getxo.

Cuando hace días se celebraba, en la nueva Aula de Cultura de Romo, la llegada del ferrocarril a Plentzia, recordaba que ya han pasado algo más de 131 años, desde que el ferrocarril de Bilbao a Las Arenas llegara a nuestro barrio. Y que tan solo 6 años más tarde lo haría a la Villa de Plentzia, dicho ramal se puso en marcha el 3 de septiembre de 1893.

Fue una obra memorable para sus tiempos, no exenta de poder especulativo, ya que para los propietarios de aquellas enormes extensiones de terreno, la familia de D. Maximo Aguirre, las que antes fueran marismas y terrenos incultivables, ahora eran una oportunidad de negocio. Los mismos que tras la desecación de las tierras y sus inicios urbanísticos habían concebido el inicio de una gran urbe, que iba a suponer en esos campos, el futuro lugar de expansión de las gentes económicamente pudientes de la Villa de D. Diego, además de un colofón para sus inversiones, las cuales verían bonificadas revalorizando sus terrenos.

Este medio de transporte, el ferrocarril, vendría a sustituir a la hasta entonces única vía de transporte urbano existente por tierra, el tranvía. Llegaba para unir a Bilbao con nuestro Pueblo, llegando por primera vez con sus maquinas de vapor a Las Arenas un 30 de junio de 1887.

La familia Aguirre (D. Ezequiel, D. Eduardo y D. Enrique), una vez obtenida la concesión en 1884, abrió una suscripción pública que alcanzo la cifra de 2.000 acciones de a 500 pesetas. Con ese capital se fundaba la Compañía del ferrocarril-Económico de Bilbao a Las Arenas. La misma se inició con un capital de un millón de pesetas, sin tener en cuenta las subvenciones de la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Bilbao. Dichos hermanos que desde hacía años venían estudiando la construcción de ese ferrocarril, ya avanzaban en la culminación del mismo, habían encomendaron los estudios a los renombrados Ingenieros, D. Adolfo Ibarreta y D. Laureano G. Santa María y la ejecución de las obras a los contratistas Sres. Arambarria, Iriondo y Ortueta.


El trazado de aquella línea ferroviaria tenía una longitud de 11.516 metros. Arrancaba en la villa bilbaína, en los terrenos ya ruinosos del que fuera convento de de San Agustín. Para ello tuvieron que construir una plataforma elevada de 12 metros sobre el nivel de la Sendeja, cerca del lugar que poco antes, en 1874, había visto los estruendos de las baterías de la última guerra Carlistas. Para salvar las encrespadas laderas del barranco de Arcocha, tuvieron que construir cuatro túneles de 60 metros de longitud y 17 de alto. Un puente de hierro, sistema Rowstring de 32 metros, sobre el río Asua; un paso a nivel en Axpe y por último otro puente metálico sobre el río Udondo.

El material que utilizaron para la construcción de las vías fue traído de la fabrica alemana “Bochum Tercin Fur”, y las locomotoras de la “Jhon Cockerill” de Sercing (Bélgica). Los coches tenían todos ellos un balconcillo exterior que servía para comunicar las unidades. Decían en la época que eran para que: “...Los viajeros pudieran admirar la hermosa perspectiva que ofrecía la ría bilbaína...”

Aquel magno acto de inauguración, toda una fiesta en el barrio de Las Arenas, se celebró a las 11 de la mañana del 30 de junio de 1887, con la salida y bendición desde la estación de San Agustín en Bilbao. La misma resultó cómo si fuera el disparo inaugural de los negocios de actividad playera y balnearia, que los hermanos Aguirre detentaban en el barrio. La unidad preparada al efecto tenía como viajeros de honor al Arcipreste Sr. Castañares, los coadjutores de la parroquia de San Antonio Abad Sres. Recalde y Salvador. En medio de un ensordecedor estruendo de voladores, con la música del regimiento de Garellano y con una estación lujosamente engalanada con banderas y gallardetes, se produjo la bendición.

Una vez producido aquel acto religioso, a los invitados que sumaban 74 personalidades, Gobernador Civil, Comandante de Marina, Presidente de la Diputación provincial y Diputados, les acompañaban en aquel viaje inaugural el Administrador de Correos, Directores de diversos ferrocarriles de la provincia y del Estado, individuos de la Cámara de Comercio y de otras corporaciones, los alcaldes de Deusto de Erandio y el de Getxo, D. Pedro de Amezaga, ademas de los corresponsales de la prensa bilbaína.
A las 11:34 en medio de un ensordecedor estruendo de voladores y petardos, el tren arrancaba rumbo a Las Arenas. Las unidades, lujosos coches, iban adornadas con banderas y follaje. Durante el recorrido, los viajeros pudieron disfrutar de, hoy, olvidadas vistas, cómo las fértiles y bien cultivadas vegas de Deusto, los fondeaderos de San Nicolás y el Desierto ocupados por grandes buques, las impresionantes fabricas de Altos Hornos, San Francisco y La Vizcaya, pasando por la extensa vega de Lamiaco y los impresionantes pinares de Las Arenas.


El convoy compuesto por 5 coches, uno de primera y dos de segunda, tras su paso por el apeadero de Deusto, llegaba a la estación de Luchana pasados 15 minutos. Posteriormente, a los 20 minutos de su salida, llego al Desierto (Erandio) donde fueron recibidos con arcos de triunfo y cohetes, continuando hacía el apeadero de Axpe, para finalmente arribar a la estación final de Las Arenas al de 30 minutos.

Una vez en Las Arenas, donde fueron recibidos en medio de un estruendoso volar de cohetes y petardos, en medio de una estación profusamente galardonada por banderas y gallardetes, se celebro el evento con los acordes de la banda municipal de Getxo.

Transcurrida una hora desde la llegada de los expedicionarios, y seguramente ya con los estómagos pidiendo algo que llevarse a la boca, tras las emociones del viaje. Se dirigieron, !Cómo no!, a las instalaciones balnearias de los patrocinadores del evento, los Aguirre, donde fueron ocupando el lujoso comedor del establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos, situado junto a la playa de Las Arenas (a la altura del actual Club Marítimo del Abra). La presidencia del acto fue ocupada por el Presidente del Consejo de Administración del Ferrocarril, D. Ezequiel Aguirre, ocupaba a su lado un destacado lugar el Gobernador Civil. Dicen que la comida fue suculenta, aunque no la mencionaban, y fue servida por cocineros a las ordenes de D. José y D. Andrés Larrazabal.

Una vez con los estómagos llenos, enardecidos por el acto, y seguramente por los gratificantes caldos que se sirvieron, empezaron los brindis. Al descorcharse la primera botella de champan las personalidades asistentes comenzaron sus brindis, empezando por el Presidente del Consejo de Administración del Ferrocarril D. Ezequiel Aguirre, le seguirían en el uso de la palabra el Gobernador Civil; los comandantes de carabineros y de marina, este último realizó el brindis en verso, cosa que repitió cuatro veces; Arteche y Álvarez que lo hizo en nombre de la prensa bilbaína; D. Federico Echevarria en nombre de la Cámara de Comercio; por la Diputación el Sr. Alzola; le siguieron el resto de los hermanos Aguirre (Eduardo y Enrique); el Alcalde de Getxo; todos loaron sobre la prosperidad que iba a traer aquella nueva vía férrea, a la vez que enaltecieron la figura del patriarca de los Aguirre, a quien se iba a dedicar una calle. A las seis de la tarde la comitiva bilbaína partía de la estación de Las Arenas, en medio de los acordes de la banda de música de Getxo.


Los precios de aquellos primeros viajes desde Bilbao a Las Arenas en primera clase eran de 0,75 pesetas y de 0,50 en segunda; existían unas tarjetas de abono mensual que permitían viajar en todo el recorrido, sin limite de viajes, en primera clase el precio era de 22,50 pesetas y 15 en segunda.

El escaso volumen de mercancías transportadas obligó esta compañía a concentrar sus recursos en el trafico de pasajeros, lo que provocó que algunos años más tarde, en 1901, fuera absorbida por la Compañía del Ferrocarril de Bilbao a Santander.

Para esta entrada he respetado la transcripción de los nombres de localidades, tal y cómo aparecían en la prensa de la época. Hoy su grafía ha cambiado y euskaldunizado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario