MEMORIAS DE GETXO

lunes, 26 de octubre de 2015

CRÓNICA DE UNA EVACUACIÓN, LOS NIÑOS DE LA GUERRA -I-

YATE GOIZEKO-IZARRA


Crónica de una Evacuación, Los niños de la Guerra. Este tema, que ya lo he tratado en otras entradas, aunque no de forma tan extensa, como la que comienzo a continuación, no pretende ser algo cerrado. Faltan muchos datos, que quizá más adelante pueda ir completando.

Antes de empezar, unas consideraciones: aquella tragedia que supuso que miles de personas tuvieran que abandonar sus hogares, sus pueblos, su País, no fue algo casual. Fue fruto de maquinaciones en las que participaron terroristas financieros y militares, que junto a una trama compuesta por caciques y terratenientes, banqueros y asesinos uniformados africanistas y la connivencia de cierta prensa derechista y la jerarquía eclesiástica, hizo que tras los resultados electorales en los que triunfó el Frente Popular, se sublevaran contra el legítimo Gobierno de la República.

Un seguidor de este Blog me facilitó un material elaborado por él, para un Master de la UNED. Se titulaba “El yate Goizeko Izarra y su participación en la evacuación de los Niños de la Guerra en Bilbao”. Título que reflejaba con gran precisión, tanto las vicisitudes como el dolor que tuvieron que sentir los niños al separarse de sus familias, forzados por un cruento golpe de estado. Eso me dio la idea de retomar las circunstancias que llevaron a miles de niños y adultos a abandonar su Patria y refugiarse en otros Países. Aprovechando su ofrecimiento y partes de su trabajo, traigo a estas paginas un relato sobre los “Niños de la Guerra del 36”. A lo largo de él, iré entremezclando titulares de la prensa bilbaína de aquellos días, con datos provenientes de otras publicaciones y del trabajo anteriormente citado.



En la evacuación de los “Niños de la Guerra”, Francia fue el primer país en colaborar. Le seguirían Bélgica, Dinamarca, Gran Bretaña, México, Suiza y Rusia. En Bizkaia, desde 1937, ayudados por escoltas de la armada inglesa y con el beneplácito del gobierno francés, la mayoría de las evacuaciones de los “Niños de la Guerra” se produjeron en grandes barcos y vapores desde el Puerto de Santurtzi. Entre estos destacaron el “Goizeko Izarra” y el “Habana”, que fueron los que más niños trasladaron. Otros barcos que transportaron a niños y mujeres, que huían del horror de aquel Golpe de Estado franquista fueron el “Cabo Corona”, “Galea”, “Luchana” y “Zurriola”; los mercantes franceses “Carimare”, “Château-Palmer”, “Margaux” y “Ploubazlanec”. También los mercantes ingleses “Marion Moller” y el “Marvia”; el vapor ingles “Alice Marie” junto a los destructores británicos “Blanche” y “Campbell”, que formaron parte de la primera expedición. Sus destinos fueron los puertos franceses de La Pallice, Pauillac o San Juan de Luz; el inglés de Southampton y el puerto Ruso de Leningrado. Sin olvidar a decenas de barcos no controlados, pesqueros y pequeños vaporcitos, que salieron directamente de diversos puertos de la costa vasca como Bermeo, Ondarroa o Getaria.

Empezaremos por el papel que jugaron los barcos en la evacuación de los niños. Aitor planteaba las hipótesis de trabajo, que barajó al comienzo del mismo, consistente en: “...investigar sobre los diferentes buques empleados por el Gobierno Vasco durante la Guerra Civil..., sobre el buque “Upo Mendi”, mercante reconvertido en cárcel-pontón, fondeado en la dársena de Galindo..., incluso sobre el mítico “Habana”, buque de pasaje que trasladó a miles de niños en sus bodegas hacia diferentes destinos europeos protegiéndolos de las bombas fascistas...”. Aunque finalmente optó por investigar sobre los buques que se dedicaron a las evacuaciones civiles, mayoritariamente de niños, que se realizaron desde el puerto de Bilbao. Tema que, como él dice, presentaba unas características especiales, ya que la milicia formada por el Gobierno Vasco, no era un ejercito regular, no tenía una flota militar profesionalizada y tuvo que improvisar una armada: “...con buques pesqueros o mercantes además de con embarcaciones civiles de todo tipo para cubrir la defensa y protección de la costa vasca...”. Y en su caso, especialmente, en la figura del Goizeko-Izarra.



Uno de los protagonistas, no el único, de esta historia fue “El Yate de recreo Goizeko Izarra” de 2.340 Tm. de desplazamiento, vapor propiedad del industrial vizcaíno Sir Ramón de la Sota Llano, y que su hijo D. Ramón de la Sota Aburto, puso a disposición de la Cruz Roja Internacional y bajo la protección de la Flota de Su Majestad Británica. Este barco, fue el quinto de una serie de yates bautizados con el mismo nombre: “...Fue, después del Habana, la embarcación que más personas trasladó durante los días en los que se llevó a cabo el extenso plan de evacuación de personal no combatiente organizado por el Gobierno Vasco durante el año 1937...”. Su historia comienza: “...en 1904, cuando se bota en unos astilleros escoceses, y termina en 1940, cuando fue hundido por la aviación nazi en el Canal de La Mancha a 10 millas de Portland Bill...”.

El Goizeko-Izarra empezó a evacuar personal civil de Bilbao a Francia el 5 de mayo de 1937. El segundo viaje tuvo lugar el 16 y el tercero el 20. Después fue vendido al súbdito inglés Mr. Owen, el cual lo rebautizó con el nombre de “Warrior”, quien accedió el 11 de junio a que diera el cuarto viaje, ya con bandera británica. El quinto y último lo dio el día 19, bajo la directa protección de destructores de la Royal Navy. Este magnífico buque fue habilitado como patrullero durante la II Guerra Mundial. Fue hundido por la aviación alemana a 10 millas de Portland Bill. No fueron únicamente los niños los pasajeros del “Yate de exiliados”. También trasladó a “...Milicianos, desertores, marinos o simplemente gentes que se podían permitir el lujo de pagar un pasaje que les alejara de los ataques indiscriminados a la población civil...”.

Estas evacuaciones formaron parte de “...la segunda gran oleada..., seguida de la experimentada en Gipuzkoa tras la toma de Irún por parte de los fascistas en julio de 1936...”. Evacuaciones que se produjeron entre los meses de marzo y junio de 1937, previas a la caída de Bilbao. Que tuvieron su origen en el bombardeo de la Villa de Gernika, un día de mercado, el lunes 26 de abril de 1937, por parte de la aviación alemana, la sanguinaria y temida “Legión Condor”, a quien Franco delegó la guerra aérea del Frente Norte. Muchos de los niños de la guerra evacuados fueron pequeños de corta edad que estaban ingresados en el Sanatorio del municipio bizkaino de Gorliz. Poco a poco, describiré las trágicas circunstancias a las que se vieron abocados aquellos pequeños que se vieron obligados a abandonar sus hogares, su pueblo, sus familias y amigos.

Los barcos que jugaron un papel decisivo en la evacuación de los niños vascos, y tal y como describe Aitor, el momento de la toma de decisión del plan de evacuación se tomó pensando en la mar como salvación y como única salida: “...Es lo que seguramente se plantearían el lehendakari José Antonio Aguirre y los consejeros del recién constituido Gobierno Vasco en octubre de 1936. Con un mapa de la cornisa cantábrica desplegado en su despacho del bilbaíno Hotel Carlton, Aguirre veía cómo la mar era la única escapatoria real para llevar a cabo las iniciativas de organizar expediciones al extranjero. Era principios de 1937...”. Ya que tras la caída de Irún, el 13 de septiembre del año anterior en manos de los fascistas, la posibilidad de cruzar la muga al estado francés, a Iparralde, había quedado desvanecida. Así que: “...la única posibilidad no solo de escape sino de tener contacto con el exterior bien para recibir armamento o, lo más importante, alimentos para la población civil, era la vía marítima....”.



Se utilizaron diferentes tipos de barcos, desde buques mercantes, pesqueros, incluso buques militares, en unos casos bajo pabellón republicano o francés, pero sobre todo británico. Los inicios de la evacuación del exilio habían tenido lugar con anterioridad, semanas después del inicio de la Guerra. Ante el temor de la población por el rápido avance de las tropas fascistas provenientes de Navarra. La cercanía de los combates hicieron que miles de personas cruzaran la muga por la frontera del Bidasoa. La junta de defensa que organizó esa primera evacuación fletó algún barco en el puerto de Donosti. El contingente evacuado se cifró en unas 16.500 personas, civiles en su mayoría, aunque también escaparon un número de milicianos cifrado entre 2.000 y 3.000, la mayoría de los cuales se reincorporó al frente catalán cruzando la frontera por Port Bou.

En la próxima entrada comenzaremos por el bombardeo de Bilbao el 4 de enero de 1937, uno de los primeros ataques contra la población civil, contra niños, ancianos y mujeres, un ataque indiscriminado que pretendía amedrentar a la población y que daría lugar al primer planteamiento por parte del Gobierno Vasco de la necesidad de evacuar a la población del horror de las bombas.



No hay comentarios:

Publicar un comentario