jueves, 21 de noviembre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -128-



En la anterior entrada de esta serie veíamos cómo en el convento de la Comunidad de la Purísima Concepción del Puerto de Algorta, se celebraba un acto en homenaje al Beato Gabriel Perboyre.

Continuaba el pleno municipal del 12 de junio de 1890 tratando sobre el arriendo de vinos y otras bebidas así como de carnes frescas. En él se enviaba un oficio a los rematantes de estas materias indicándoles que tenían de plazo hasta el día 17 de junio para que realizaran los pagos de sus obligaciones. Otro de los acuerdos fue sacar a remate, bajo la modalidad de “Pujas a la Llana”, una subasta que se realizaba de viva voz, en la que se iban cantando las ofertas por los rematantes (Dos mil, tres mil…). Estas se realizaban frente al sistema de pliegos abiertos o cerrados, en este caso se trataba de los servicios del alumbrado público de Algorta y Las Arenas para el periodo de 1890 a 1891. Se sacaron a oferta los servicios de arrastre y conducción de desperdicios de las calles y casas del barrio de Las Arenas. En el mismo pleno se trataron temas de obras, arreglos y reposición en algunas calles de Algorta: “...La calle que se hallaba frente a la Botica de Zugazagoitia hasta las escaleras de Ereaga. La parte alta de la plaza de San Ignacio, la carretera de Arrigunaga y otras...”

La población iba creciendo y el Ayuntamiento de Getxo observaba la necesidad de mejorar algunos servicios públicos: “...En vista del aumento que ha tomado esta población desde algunos años a esta parte, llamamos la atención sobre la necesidad imprescindible de construir un nuevo cementerio, como aumento o ampliación del de San Nicolás de Bari de Algorta, situado en un punto distante de esta población, en un lugar que en ningún tiempo pueda ofender su construcción a ninguna parte del vecindario, porque el actual por su corta capacidad no llena las necesidades del vecindario, careciendo de sepulturas propias la mayor parte de los vecinos...” En ese pleno ya se hablaba de la necesidad de construir recinto aparte para las personas que no profesaban la religión Católica: “...Según esta dispuesto por las Ordenes Superiores...” (Se referían a las normativas del Estado sobre los lugares de enterramiento). Entre los lugares que se barajaron para albergar el futuro cementerio estaba: “...La heredad llamada “Goicolanzarra”, situada entre los parajes llamados de Elorri y alto de San Martín, perteneciente a D. Tomás de Uria...” Claro que no iba a ser ese el lugar que más tarde se designaría si no el actual de Bostgarrena. Seguidamente se abría un debate entre los componentes de la corporación municipal para tratar sobre los proyectos que se habían presentado, ya en 1885, Nuevo Cementerio y Hospital Hospicio: “...Establecieron que para la ampliación del cementerio de San Nicolás de Bari de Algorta concurrían dificultades insuperables, porque por un lado se oponían los vecinos y los propietarios de los terrenos afectados se oponían a ceder sus heredades y porque se aproximaría mucho al barrio...” Y que para la construcción de ambos proyectos, por ser el precio estimado superior a las posibilidades del presupuesto municipal, se acercaban a las 185.000 pesetas, se presentara un nuevo estudio más barato, ya que: “...Se ha enterado este Ayuntamiento que hoy, con una cantidad de poco más de la mitad que la que se presupuestó en su día, se podrían construir edificios de la misma clase...” Aún adelantando en el tiempo las fechas de las obras Nuevo Cementerio y Hospital Hospicio, decir que:

El cementerio de San Nicolás de Algorta, que se encontraba plenamente integrado en el casco urbano, fue clausurado en 1907, si bien no fue derribado hasta 1925. El cementerio de Santa María de Getxo, que fue el primer cementerio de la Anteiglesia, estaba situado junto a la iglesia del mismo nombre, permaneció abierto hasta 1952, tras un largo proceso que enfrentó al Ayuntamiento, al párroco y a la población del barrio de Santa María, fue clausurado; no fue, sin embargo, hasta 1965 cuando se procedió a su derribo. El cementerio nuevo de Bostgarrena se terminó de construir en octubre de 1907.


El Hospital Hospicio seguiría las siguientes fases: “...El 20 de junio de 1890 se comisiona al arquitecto Eladio Iturria para que formule planos y condiciones, quien lo hace el 15 de julio del siguiente. El 17 de julio de 1894 la Junta Municipal aprueba el presupuesto y las condiciones presentadas por la comisión. La primera piedra se colocó el 14 de octubre de 1894…” Aún faltaban tres años para que se hiciera realidad dicho centro: “...La inauguración del hospital-hospicio del sagrado Corazón de Jesús fue el 7 de febrero de 1897...”

El 19 de junio de 1890 el Ayuntamiento de Getxo concedía permiso al industrial hotelero D. Antolín Iturria para colocar un toldo en la fachada de su fonda “El Recreo”, situada en dirección al muelle de Las Arenas. Quien introducía en su establecimiento, previa autorización municipal, una novedosa maquina para la fabricación de bebidas gaseosas.

El 29 de junio de 1890 se adjudicaba el remate del alumbrado público de los barrios de Algorta y Las Arenas a D. Gabriel Elorriaga. El servicio de arrastre y recogida de basuras del barrio de Las Arenas se adjudicaba a D. Valentín Cajigas.

Se nombraba como alguacil tamborilero del barrio de Las Arenas a D. Tiburcio Ariznabarreta, natural de Durango, que según decía el propio Alcalde era: “...De tipo y cuerpo aparente...”

Las infracciones del Bando de Buen Gobierno establecido por el Ayuntamiento de Getxo tenían severas reprimendas, las cuales seguro que venían muy bien a las arcas municipales: “...Se hizo saber que a principios del actual año económico, para aplicar a los infractores, se trajeron 160 pesetas de papel de multas de los Ayuntamientos, pagando por ellas a la administración de la Provincia el 10% de su valor (16 pesetas), y habiéndose consumido dichos papeles, acuerda este Ayuntamiento se entregue en la Depositaría municipal 144 pesetas...” Esos fondos se iban a invertir en obras del vecindario.

Algunas labores que el consistorio requería de vecinos eran desempeñadas por personas a quien se contrataba para desarrollar las mismas o por industriales del Pueblo: “...Era el caso del escribiente temporero, ocupación que realizó desde enero de aquel año D. Justo Barrenechea, quien percibió por 34 días de trabajo 103,50 pesetas. El carbón para las estufas que existían en las dependencias municipales era suministrado por Dña. Timotea Larrauri...”

El 3 de julio se pasaba a la Junta de Sanidad e Inspección Higiénica Municipal una circular del Gobernador de la Provincia, sobre la prevención de la amenaza de epidemia de cólera que en esas fechas asolaba la provincia de Valencia. Ya desde mediados de junio en el diario “El Noticiero Bilbaíno” se venían recogiendo noticias relativas a dicha epidemia: “...En Puebla de Rugat se han presentado casos de cólicos produciendo fallecimientos de vecinos en mayor número que lo ordinario...” El 27 de junio la “Gaceta” publicaba la declaración oficial de cólera: “...Es un cólera de escasa fuerza propagadora, pero de gran acción patógena...” A pesar de ello en Barcelona el Ayuntamiento adquiría un tren completo cargado de desinfectantes. La epidemia viajaba por tierra y mar, en Montreal (Canada), ante la declaración de un brote en el vapor Saratoga que viajaba a aquel país desde España, la prensa informaba el 9 de julio de 1890: “...Las autoridades del Canadá han tomado el acuerdo de no permitir comunicación alguna entre la Península Ibérica y aquel país...” Para finales del julio la epidemia remitía sin haber hecho aparición en nuestro pueblo.

El 3 de julio de 1890 D. Manuel Eguia y otros tres vecinos de Algorta presentaban una solicitud para construir una plaza de toros: “...Con el fin de dar en ella algunas novilladas...” El Ayuntamiento acordaba conceder la autorización pero bajo las siguientes condiciones: “...Antes de hacer uso de esta autorización deberán presentar plano de la edificación firmado por persona inteligente. El edificio será construido con la debida solidez. Y antes de abrirlo al uso deberá ser reconocido por uno o dos arquitectos...” Respecto de la subvención que los promotores solicitaron el consistorio concedió: “...Considerando las ventajas que originan a los municipios semejantes edificios, la cantidad de 500 pesetas…”


El mobiliario urbano era objeto de tratamiento por parte del consistorio: “...El Ayuntamiento autoriza a la Comisión de Fomento y Policía Urbana para que mande pintar los faroles del alumbrado público, sus columnas y las fuentes de hierro...”

En lo referido a transporte el diario “El Noticiero Bilbaíno” del 6 de julio de 1890 ofrecía las cifras que en junio de ese año la Compañía del Ferrocarril de Bilbao a Las Arenas había obtenido: “...Había transportado a 70.035 viajeros y 252.48G kilogramos de mercancías, que produjeron 4 la compañía 18.410,49 pesetas. El año anterior, en el mismo mes, circularon por dicha línea 29.477 viajeros, transportando 119.913 kilogramos de mercancías, que produjeron un total de 7.961,10 pesetas...” El aumento de pasajeros y mercancías había aumentado sensiblemente.

En la próxima entrada veremos cómo el 10 de julio de 1890 el asunto de la plaza de toros de Algorta volvía al pleno municipal.


lunes, 18 de noviembre de 2019

EL EMBARCADERO DE AREETA-LAS ARENAS -II-



El embarcadero de Areeta-Las Arenas, como decía en anterior entrada, ha tenido una estructura diferente a lo largo de su historia. El primero fue levantado en 1880, era perpendicular al muelle y estaba construido con madera. El segundo y definitivo hasta la actualidad se abrió al servicio público el 25 de agosto de 1916 y era de hormigón armado. Cuando se construyó, su función era la de servir para servicio de pasajeros y tripulación de vapores correo, así como para pequeñas embarcaciones de recreo y pesca.

A continuación veremos cómo se produjo el proyecto. Se inició por una Real Orden del 27 de mayo de 1914. Los datos que aparecen a continuación están sacados del expediente del Puerto Autónomo de Bilbao “Liquidación de las obras del Embarcadero para Viajeros en Las Arenas”, el cual se redactó en 1916 por el ingeniero D. Luis Camiña.

En la memoria descriptiva del proyecto explicaba cuál fue el proceso que siguió la obra: “...El proyecto se inició por una Real Orden del 27 de mayo de 1914, su ejecución se otorgó mediante concurso público a la Sociedad Cementos Portland de Sestao...”

La primera Guerra Mundial (1914-1918) hizo que la contrata tuviera dificultades para realizar la ejecución de las obras. Pero fueron solventadas produciéndose la inauguración del embarcadero el 25 de agosto de 1916.

La ejecución de las obras se realizó con pequeñas modificaciones respecto del proyecto original. La más importante fue la del propio arranque del muelle, la de los pilotes que iban a atravesar la escollera para defensa del propio muelle: “...Por lo que al alejar dicho arranque no fue necesario perforara la escollera ya que se atacaba una zona de arena...” Se trataba de unos pilotes de 5,50 metros que fueron sustituidos por una gran zapata de hormigón, a partir de la cual se levantó el entramado de la pasarela. Según explicaba el redactor del proyecto: “...Esta solución fue necesaria para salir pronto de la escollera, donde las olas rompían con violencia, por lo que no podían atracar las embarcaciones empleadas en la hinca de los pilotes. Por otro lado, fue necesario crear una plaza donde el contratista pudiera realizar los trabajos sin ocupar la zona de muelle de Las Arenas, por la que el tránsito era muy activo. Así que se avanzó 3,20 metros hacia el mar....”


Otra de las modificaciones respecto del proyecto inicial fue: “...Que en el flotante se suprimieron las casetas destinadas a retretes, lavabos y teléfono que se había previsto instalar. Se estimaba que dichas instalaciones pudieran ser perjudiciales para la permanencia sobre el flotante durante los inviernos. Se estimó que era más apropiado colocar esos servicios en el ángulo del muelle, en la caseta de color blanco con forma de “L”. También se redijeron las defensas de madera para el atraque de las embarcaciones en las escalerillas…” Se modificaron las guías del flotante que habían sido previstas de madera, cambiándolas por otras de hormigón armado más resistentes. La caseta en forma de “L”, situada en el ángulo del muelle, de color blanco, que albergaba los servicios, tenía 2 metros de ancho y la “L” en cada lado una longitud de 14,50 metros. El frente que daba al mar disponía de unos ventanales con un banco corrido, que permitía ver llegar las embarcaciones, y en días de aguacero resguardarse hasta que calmaba el temporal.

Así, el embarcadero quedaba formado por: “...Un estructura con forma de escuadra formada por dos espigones; el primero arrancaba del muelle de Las Arenas y avanzaba en dirección N. O., el segundo a escuadra con el primero marchaba en dirección N. E.; la longitud de ambos era de 110,11 y 103,73 metros. El muelle tenía una tercera sección separada de la segunda, que servía para unir ambas mediante el flotante, en ambos lados estaba guiado, permitiendo subir y bajar en los cambios de marea el flotador…” El primer tramo estaba construido en cinco trozos; el segundo, que unía ambos lados del flotador, al llegar a éste tenía una hendidura que permitía alojar la pasarela para acceso al flotante. La parte fija, que quedaba aislada cuando se retiraba el flotante durante los inviernos, era denominada en el proyecto “Duque de Alba”. Ya desde el plano de proyecto de 1914 se contemplaba la creación del flotante, así como el cobertizo (caseta) de color blanco, desgraciadamente desaparecido.

El embarcadero tenía 379 pilotes y un total de 892,50 metros de riostras longitudinales, además de 534,55 metros de riostras transversales. El hierro forjado empleado en barandillas, abrazaderas y azuches alcanzó la cifra de 10.324,80 kilogramos. Disponía de 19 farolas y 14 amarraderos. El presupuesto para la construcción del embarcadero estimada fue de 177.842,93 pesetas, en gasto final supuso 178.167,26 pesetas.

Se había previsto satisfacer liquidaciones periódicas según fuera avanzando la obra por lo que se fueron haciendo pagos periódicos durante los tres años de duración de la misma (1914-1916).

En la parte superior de esta entrada podemos ver el plano, donde se señala en color rojo el diseño del embarcadero, que fue firmado por el ingeniero constructor un 30 de diciembre de 1916.


El embarcadero de Las Arenas fue lugar de grandes eventos deportivos, vio la celebración del Concurso de Natación organizado por el Club Deportivo de Bilbao el 16 de septiembre de 1923. En la competición participaron entre otros Josemi Valdés, nadador del Arenas Club, Ramón Zubiaga y Antonio Ferrer, en disciplinas como 50,100 y 400 metros. Precisamente en una de las fotografías de aquel día se puede ver a un grupo de participantes sobre el flotante. Las Oficinas del Arenas Club, donde los nadadores debían inscribirse, estaban el la calle Barría de Las Arenas.

Otra de las instalaciones que vio aquel embarcadero fue la colocación de un surtidor de gasolina mediante una R. O. del 24 de marzo de 1927.

Pero el tiempo no pasa en vano y esa estructura metálica, que fue objeto de muchas reparaciones, tuvo que ser reemplazada por otra nueva en 1959. Será objeto de otra entrada.

Dentro de las incidencias que a lo largo de los años sufrió el embarcadero, se puede decir que la más traumática fue que en agosto del 2009, debido al mal estado de la isla del embarcadero, la Autoridad Portuaria ordenó su derribo. Una verdadera lástima.

jueves, 14 de noviembre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -127-



En la anterior entrada veíamos cómo en la Provincia de Bizkaia se producían noticias turbadoras: se declaraba el Estado de Guerra.

Pasados ya los acontecimientos, entrábamos en el mes de junio de 1890. El día 4 de ese mes el pleno trataba sobre una invitación de la superiora de la Comunidad de la Purísima Concepción de Algorta, de la Congregación de la Hijas de la Caridad de San Vicente Paul (las llamadas “Monjitas del Puerto Viejo de Algorta”), para acudir a una función en honor del Beato Perboyre (Gabriel Perboyre, que así se llamaba el beato, había ingresado en 1817 en el seminario menor de Montauban (Francia), dirigido por los Padres Lazaristas de San Vicente de Paúl. Fue colgado en una cruz y estrangulado (1840) en la ciudad de Wuchang, de la provincia Hubei, China). La función se iba a celebrar el domingo 4 de junio en la Parroquia de San Nicolás de Bari de Algorta, a la misma iban a asistir los regidores Sres. Barandica y Carrandi. Asistiendo posteriormente la corporación en pleno a la procesión que bajó hasta el Puerto de Algorta.

Mientras, los socorros domiciliarios de las personas más humildes de la población seguían siendo demandados, tanto en Algorta como en Las Arenas, algunos con hijos imposibilitados, otras de viudas carentes de recursos.

Algunos cadáveres seguían apareciendo por nuestras playas, como fue el caso del aparecido el 24 de mayo en la playa de Las Arenas, del que se hizo cargo el alguacil Miragaray, por el que el consistorio abonó por su traslado 36,50 pesetas.


El esos años, al igual que años más tarde, algunos niños eran abandonados en las puertas de iglesias y viviendas particulares, que en muchos casos acababan en los asilos. El 7 de junio de 1890 un niño era abandonado: “...En la pila del agua bendita de la Iglesia de Santa María de Getxo. Más tarde fue conducido al asilo de la Santa Casa de Misericordia de Bilbao, en San Mamés...” Días más tarde, el 12 de junio, se recibía una carta, de la que en el pleno de esa fecha, se daba lectura: “…La Junta Directiva de Niños Expósitos de Vizcaya acusa recibo de un niño de padres desconocidos que fue remitido a la misma por el Alcalde de Guecho...” Tal era el volumen de niños asilados que a veces duplicaba el número de niños al de adultos. Los niños eran atendidos por nodrizas cuyos haberes eran satisfechos trimestralmente.

Y a pesar de que la guerra entre Carlistas y Liberales había terminado en febrero de 1876, el 12 de junio de 1890 todavía coleaban las consecuencias de la misma. Los pueblos de la Provincia de Bizkaia y otros tenían deudas pendientes por suministros de guerra, por lo que el Ayuntamiento de Getxo decidía: “...Que en vista de la Real Orden del 8 del actual, inserta en la Gaceta de Madrid del día 9 relativa a los suministros hechos a las tropas del Gobierno por los pueblos durante la última guerra civil, acuerda este Ayuntamiento la formación de una Comisión para preparar un resumen de los suministros hechos por el Ayuntamiento de esta localidad durante dichos años a las fuerzas del Gobierno, a fin de crear un expediente para la reclamación de los suministros...”

El juego de la pelota en Algorta venía ya de lejos, y se practicaba cerca de la zona en la que actualmente se hace. Aunque no era bien visto por el párroco de San Nicolás, ya que en junio de 1890 solicitó al consistorio que se prohibiera jugar en el pórtico de la iglesia, argumentando que: “...Varias personas juegan en el pórtico con prejuicio para este local...” Se colocaron carteles indicando la prohibición bajo multa de 5 pesetas por persona y vez.


El 12 de junio de 1890 se hablaba en el pleno municipal de la deficiente situación del urinario que se hallaba bajo el quiosco de la música de Las Arenas. También se informaba de las mansiones que levantaban algunos hacendados. El urinario “...se halla sin la decencia que requiere, por lo que se acuerda se proceda a la ejecución de las obras necesarias para conducir sus aguas al caño que ejecute D. José María Martínez de las Rivas para el despacho de las aguas sucias de su casa en ejecución...”

El alguacil D. Eusebio Uriona de Las Arenas renunciaba a su cargo. El empleado público también oficiaba de tamborilero, indicando al consistorio que mientras el Ayuntamiento no encontrara un sustituto : “...No tiene inconveniente seguir tocando el tamboril en los días festivos si conviene al Ayuntamiento...” El Consistorio acordaba aceptar el ofrecimiento, sacando a oferta pública la vacante a la que asignaban un sueldo de 912 pesetas anuales. Los tamborileros, hombres de los que en el Siglo XVII se decía: “...Que eran deseados en público y denostados en privado...” Sobre todo por las élites del poder, siendo acusados de que en días festivos acudían a sus toques: “...Diferentes personas así hombres como mujeres de lo cual redundan muchos escándalos y pecados públicos...” Motivo por el cual en la Villa de Bilbao llegaron a poner penas de 10 ducados y 20 días de cárcel por el Corregidor: “...Ordenando no se toque ningún instrumento ni dancen juntos hombres y mujeres...” Sin embargo, era muy demandado en todas las festividades en nuestra Anteiglesia.

Esas mismas fechas el pleno municipal trataba sobre la conveniencia de dotar al barrio de Las Arenas de una banda de música que alegrara el barrio por las tardes durante los días festivos del verano, ya que en esos días se dejaba notar gran afluencia de visitantes. Para seleccionar a los músicos se recibieron ofertas de dos grupos musicales: la “Banda La Bilbaina”, que dirigía el maestro D. Agustín Ortigosa y la “Banda Municipal de Baracaldo”, que era dirigida por D. José Crespo. Tan solo diez pesetas separaban ambas, por función, siendo elegida la primera que había ofertado la cantidad de 65 pesetas por tocar cada tarde.

Para la plaza de peón caminero, que tras el fallecimiento en mayo de 1890 de D. Francisco Guerediaga había quedado vacante, se presentaron cuatro aspirantes: D. Ramón Astorquiza, D. José Carballido, D. Domingo Sarasua y D. Ignacio Bilbao. Finalmente, y debido a sus capacidades: “...Que practica y ejecuta cuantos trabajos se le encomiendan sin dificultad en su oficio de cantero, lo que no se acredita en los demás aspirantes...” Resultaba elegido D. Ignacio Bilbao y Zarraga.


Y como ya se iban acercando las fechas de las fiestas del Pueblo, el consistorio acordaba formar una comisión para: “...Preparar el programa de festejos del este verano, así como realizar los contratos con las bandas que han de actuar...” La responsabilidad de dicho cometido recayó en los concejales Sres. Arrola, Sainz, Unzaga e Ycaza. También para mejorar el aspecto de las playas y sus servicios acordaban crear otra comisión a la que denominaron “De las Playas y Baños” cuyo cometido fue: “...colocar en la de Las Arenas los postes y machones que se habían recogido el año anterior y que habían sido tumbados por un golpe de mar, además de instalar otros 20 nuevos con el fin de que los bañeros colocaran las maromas para garantizar la seguridad de los bañistas; señalar los lotes de casetas de baño, inspeccionado las misma, sus muebles, enseres y ropas de baño con arreglo al bando; y en Ereaga y el Puerto realizar la concesión de los lugares donde se iban a instalar las casetas de baño, interesarse para que el rematante de las mismas realizara una limpieza adecuada. Todo ello para garantizar la comodidad de las gentes que acudan a las playas...” Para este menester fueron comisionados los concejales Sres. Aspiri, Ajuria y Sainz.

En la próxima entrada veremos cómo, en el pleno municipal, se hablaba sobre los arriendos de vinos y carnes frescas.

lunes, 11 de noviembre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -126-



En la anterior entrada veíamos cómo la solicitud de socorros domiciliarios, debido a sus achaques y a la avanzada edad de algunos vecinos, no cesaba.

El día 14 de mayo de 1890 el pleno trataba sobre una circular de la Diputación de la Provincia, relativa a los naufragios acontecidos en Mundaka, Bermeo y Santander: “...El viernes 25 de abril de 1890 fue un día de luto para diversos puertos del litoral Cantábrico, desde Bermeo a Mundaca pasando por Pasajes San Juan y Santander. A pesar de que la mayor parte de las embarcaciones de Bermeo lograron, gracias al aviso del atalayero, ganar puerto en medio de un furioso vendaval, una de las embarcaciones, la “Angelita”, patroneada por D. Domingo Erezuma naufragaba en Mundaca pereciendo el patrón y un tripulante de la misma. De Pasajes San Juan fueron cinco los que perecieron a bordo de un pontín, cuyo patrón era D. Valeriano Pérez. Frente a Santander se encontraban faenado once lanchas de altura, a las siete de la mañana el semáforo de la Comandancia de Marina comunicaba de que la mar era muy gruesa y que algunas lanchas no podían tomar puerto; de la lancha “Santa Catalina” tripulada por D. Mariano Benguria fueron 14 los marineros que perecieron ahogados; de la lancha “Nuestra Señora del Carmen” patroneada por D. Domingo Renteria fueron 16 los ahogados; de la lancha “San Pedro” patroneada por D. Domingo Echevarria fueron 13 los ahogados y de la lancha “Buenas Noches” patroneada por D. Inocencio Mujica 11 fueron los fallecidos...” El consistorio getxotarra, a petición de la Diputación, acudía en ayuda de aquellas familias aportando a la suscripción abierta por dicha entidad provincial, que pedía a todos los habitantes de Bizkaia acudieran a socorrer a las familias de los desgraciados náufragos, algunas cantidades de dinero: “...Acordando suscribirse con 100 pesetas, además los ediles municipales, otros particulares aportan 42 pesetas como donativo...”

En el pleno del 22 de mayo de 1890 comenzaba con noticias turbadoras: “...A consecuencia de las circunstancias anormales en que se halla la Provincia...” Se referían al estado de guerra decretado por el Gobernador Militar D. Manuel Aguilar Diosdado, el 14 de mayo de 1890, por los motivos que a su entender se estaban produciendo: “…El estado de sedición y rebelión en que se han colocado las clases obreras me obligan a declarar en esta provincia el estado de guerra...” Los movimientos obreros desde el primero de mayo se sucedían: “...Las reivindicaciones de las ocho horas de trabajo y libertad para poder realizar las compras de sus alimento en las tiendas que ellos eligieran y no en los llamados en las minas “Cuarteles”, que no era si no las tiendas de los propietarios de las minas. Esas demandas encabezaban las manifestaciones obreras. Por ello los mineros se dirigieron a las grandes factorías animando a los trabajadores de las mismas a unirse a su lucha, “Altos Hornos”, “La Vizcaya” y “Astilleros del Nervión” se sumaban a sus demandas, parando las factorías. En las calles de Bilbao y pueblos de la ría se mezclaban uniformados a caballo que venían a reprimir las manifestaciones, con obreros que corrían ante la porra de los uniformados. Los ferrocarriles del la margen izquierda quedaron paralizados. En Ortuella algunos trabajadores resultaban detenidos y conducidos a los juzgados de Bilbao, se trataba de D. Elías Zayas, D. Aniceto del Pino, D. Patricio Vicario, D. Facundo Alonso, D. Nemesio Soto y D. José Ibeas. Otros como D. Facundo Perezagua y otros miembros del comité Socialista de Bilbao eran llamados al Gobierno Militar...” En nuestro municipio se decidía: “...Por precaución el alumbrado público permanezca encendido por toda la noche, tanto en Algorta como en Las Arenas, este servicio extraordinario viene rigiendo desde el 16 del actual. Que con motivo del acuerdo adoptado por el Consejo de Ministros acerca del envío de 25 parejas de la Guardia Civil para reforzar la vigilancia en esta Provincia, para la seguridad del Pueblo se han practicado varias diligencias, consiguiéndose un destacamento de ocho guardia civiles y un oficial, los cuales quedaron el día 17 alojados en la casa de D. Eleuterio González ocupando cinco camas, abonando por su ocupación cinco pesetas diarias. Más tarde han venido otros dos, ocupando una cama, por la que se ha abonado por el servicio una peseta...” Dicha fuerza fue alojada en el edificio del cable en Las Arenas. El alumbrado público duro seis noches y se abonaron al rematante de dicho servicio D. Juan José Bilbao 150 pesetas por dicho servicio.


Mientras el Pueblo seguía con sus rutinas y mejoras en los espacios públicos, aquella actuación vino precedida de un informe del Arquitecto Municipal D. Eladio Iturria: “...La Plaza de San Nicolás ve aumentar su superficie por un acuerdo alcanzado con uno de los vecinos D. Eustasio Zalduondo, a quien se le abonan 436,64 pesetas por unas parcelas de terrenos de su propiedad, para mejorara el ornato público...” También la calle Mayor mejoraba su aspecto, ya que se estaban ejecutando obras de embaldosado de las aceras.

En esas fechas fallecía el peón caminero D. Francisco Guerediaga. Lo que hizo que el consistorio anunciara públicamente la vacante, ofreciendo por la misma un sueldo de 730 pesetas al año. Para poder ocupar dicha plaza el aspirante debía acreditar tener como oficio el de maestro cantero: “...Dichas certificaciones deberán ser expedidas por dos maestros canteros conocidos en la localidad, debiendo saber leer y escribir.

A D. Sabas García se le abonaron 150 pesetas por el alquiler durante nueve meses, desde el 1 de julio hasta el 31 de marzo, del Depósito de Corrección de Las Arenas.

El 29 de mayo se daba cuenta de un oficio de la Diputación Provincial por el cual debían salir a remate los arbitrios municipales de este pueblo para el ejercicio de 1890-1891.

En Las Arenas las obras de mejora del espacio público avanzaban a buen ritmo. En esos días días se trabajaba en la Plazuela del barrio (Actual Bizkaiko Zubia), y era D. Marcos Zamacona el encargado de dirigirlas. Se trataba de retirar las tierras de dicha plazuela para cubrirla con “resebo” de las canteras de Axpe. La tierra extraída fue depositada en un terreno que estaba junto a la sacristía de la Iglesia de Las Mercedes, con objeto de utilizarla en las obras que se iban a realizar en la carretera de Las Arenas a la Avanzada, completando dicha obra con la plantación de árboles.


Se colocaban bancos de hierro en algunos paseos públicos, construidos en la fábrica Santa Ana de Bolueta, por los que se abonaron 24 pesetas.

La Banda de Música Municipal parecía estar sometida al escrutinio del concejo ya que en esa fecha, 29 de mayo, se decidía: “...Se encargue al Director de la Banda de esta localidad, que además de concurrir a la procesión de esta mañana, asista con la misma a la Plaza Pública (San Nicolás de Algorta) en la tarde del próximo Corpus Cristi con el fin de tocar tres o cuatro piezas bailables, para que la Comisión Municipal, que presenciará el acto, se entere del estado de instrucción y capacidad de los individuos de la banda, o decida si son aptos para hacer compromiso para el próximo año...”

En los lavaderos públicos de Alango y San Martín las fugas de agua eran continuas debido a la mala calidad de las llaves de corte, por lo que se hizo necesario cambiar las mismas por otras con válvulas en la parte superior del lavadero.

En la próxima entrada veremos cómo el pleno trataba sobre una invitación de la superiora de la comunidad de la Purísima Concepción de Algorta para acudir a una función en honor del Beato Perboyre.

jueves, 7 de noviembre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -125-



En la anterior entrada veíamos cómo se daba cuenta en el pleno municipal de una circular de la “Junta de Instrucción Pública de Vizcaya”, en la que se ordenaba a los ayuntamientos a sostener las escuelas y maestros de sus localidades.

Llegaba el 1º de mayo de 1890 y el primer asunto tratado en el pleno del Ayuntamiento de Getxo fue el relacionado con su estación telegráfica: “...El Ayuntamiento se da por enterado de un oficio volante del Oficial de la Estación Telegráfica municipal, de fecha 30 del próximo pasado, participando en el telegrama que acompaña debe prestar servicio permanente de día y noche durante seis días desde aquel día hasta el cuatro del actual...”

La solicitud de socorros domiciliarios, debidos a sus achaques y a la avanzada edad de algunos vecinos, no cesaba: “...Los movimientos obreros a los largo de toda Europa: Austria-Hungría, Francia e Italia, Barcelona, Valencia, Madrid y también en el País Vasco se sucedían. Los obreros se disponían a celebrar diversas reuniones, entre ellas la de los socialistas en el Salón Teatro Romea, seguida de manifestaciones por las calles de Bilbao. Un primero de mayo a todas luces algo extraño, ya que en la zona minera, a la que el Gobernador Civil había enviado al Delegado de Vigilancia, los trabajadores de las minas no abandonaron en todo el día sus puestos de trabajo…” Todo parecía tranquilo, pero una proclama del Gobierno, que se fijó en todas las esquinas, decía: “...Vizcaínos: Mi profundo respeto a las leyes y el deber de proteger y amparar a todos los ciudadanos me hace me halle dispuesto a facilitar por todos los medios, pueda celebrarse la reunión pacífica que anuncia la clase obrera. Pero debo hacer presente al mismo tiempo que si con el pretexto de detentar derechos de clase muy dignos, se vulnera en lo más mínimo la ley, no he de omitir medio por más doloroso que sea para conseguir que los que intervinieren sufran las consecuencias…” Firmaba aquella proclama el Gobernador Civil D. Ricardo Fernández Blanco. La manifestación que iba a celebrarse el domingo 4 de abril llevaba entre sus consignas la reducción de la jornada laboral a 8 horas. Venía precedida de algunos movimientos contrarios a la misma, desde empresarios hasta los Padres Jesuitas que mostraban su temor a incidentes. La tropa permanecía establecida en varios puntos de Bilbao, un batallón de cazadores Llerena, llegado de Valmaseda, estaba en Burceña, mientras que las fuerzas de la Guardia Civil y Forales se encontraban desde la noche pasada en la Arboleda. Si embargo, la manifestación transcurrió en medio de un perfecto orden sin que se produjeran más altercados que los derivados de las hoy llamativas consignas: Algunos manifestantes gritaban “...!Abajo los cuarteles de las Minas!...”; Perezagua reclamó en la Arboleda: “...Leyes que ampararan a la clase obrera...”, a la vez que hablaba de: “…Que la burguesía, que chupa la sangre del trabajador, está apoyada por el Estado, el clero y el ejército...” A algunos trabajadores de la Franco Belga se les impusieron multas por no haber acudido a sus trabajos de cuatro reales. Muchos manifestantes se dirigieron en trenes repletos de viajeros desde Las Arenas y Portugalete hacia Bilbao.


En esas fechas la prensa local “El Noticiero Bilbaíno” publicaba una comparativa de los movimientos del Ferrocarril de Bilbao a Las Arenas: “...Mientras que en abril de 1889 el movimiento de viajeros había sido de 17.882 viajeros, y de 136.044 kilos de mercaderías, que habían reportado 4.557 pesetas; en abril de 1890 el movimiento de viajeros había sido de 52.267 viajeros y de 385.819 kilos de mercaderías, que habían reportado 8742 pesetas...”

En ese día tan señalado para la clase obrera, una curiosa solicitud se producía en el Ayuntamiento de Getxo: “...D. Vicente Zabala, vecino de Las Arenas, se le diga si es libre pastar ganados en terrenos destinados a calles de dicho barrio...” Ante aquella extravagante solicitud el consistorio, seguro que entre divertido y asombrado, contestaba al solicitante: “...Que en ninguna calle de esta jurisdicción se permite traer pastando los ganados y menos las cabras, por que que el Sr. Zabala debe abstenerse de traer pastan la cabra por ninguna calle, en cuyo caso se le impondrá una multa...” No era esa la única solicitud de aquel vecino, que era uno de los que mantenía casetas de baño en nuestra playa, ya que a continuación solicitaba: “...Que además del terreno de años anteriores se le conceda otro lote a la parte del Balneario de Las Arenas, frente al establecimiento de los Sres. Aguirre, seguido del anterior para colocación de casetas de baño durante el verano...” Parece que las relaciones entre este industrial y el Ayuntamiento no eran muy cordiales, ya que en otros terrenos que el mismo tenía en el barrio de Las Arenas, las aguas de sus alcantarillas rebosaban desprendiendo malos olores por el barrio, ya que le contestaban: “...Que en lo sucesivo se abstenga de pedir ningún lote de terreno que a otra persona se le haya concedido para colocar casetas para uso de los bañistas...”

Las aguas potables de la población era otro de los asuntos que reclamaba la atención de nuestros ediles en aquel abril de 1890, ya que las pérdidas que se originaban en los tubos de barro, que conducían las mismas desde el monte de Berango hasta los depósitos de Algorta, amenazaban con dejar desabastecida a la población, por ello acordaron que: “...Ya que las aguas del dichos depósitos van disminuyendo rápidamente, siendo imprescindible poner pronto remedio al mal. Teniendo en cuenta que según han manifestado los hombres de ciencia, así como prácticos y experimentados, que los tubos de barro refractarios ingleses son buenos, duraderos y han dado buen resultado, se pongan estas tuberías...” Los tubos de barro refractario se compraron a la empresa Altos Hornos y supusieron para las arcas municipales 496 pesetas.


El día 4 de abril de 1890 se adjudicaba a D. Marcos Zamacona la construcción de una carretera en el barrio de Las Arenas.

Cuatro días más tarde se trataba en el pleno municipal sobre los problemas de lactancia de de algunos vecinos del barrio, por carecer de recursos, y se decidía en el caso del solicitante, que había pedido socorro para uno de sus hijos gemelos recién nacidos: “...Se le conceda ayuda de lactancia de 15 pesetas al mes, durante 15 meses, a fin de que pueda poner criando a uno de sus gemelos, cuyo socorro será satisfecho por trimestres vencidos con los fondos municipales, con la condición que cada tres meses deberán presentar en este Ayuntamiento al niño a quien se socorra, y que si llegado el caso de fallecer cualquiera de los gemelos antes de los expresados quince meses, en ese día cesará y quedará extinguido el socorro…” Eso nos indicaba que la supervivencia de los niños en la época era muy precaria, existía una tabla que afirmaba que: “...La mortalidad infantil del Siglo XIX era alarmante, la viruela, el sarampión y el tifus causaron numerosas muertes; pero el mayor azote lo constituyeron las diarreas de la infancia y la tuberculosis en la juventud. Detrás de ellas se encontraban las durísimas condiciones en que vivía la población con escasos ingresos: hacinamiento, hambre, carencia de los más elementales servicios de higiene agua potable o saneamiento, etc.; el indice de mortalidad infantil era del 30%...”

El 8 de mayo de 1890 volvía al pleno municipal y esta vez con una resolución favorable a los maestros/as, el tema tratado el 24 de abril de 1890 sobre una circular de la “Junta de Instrucción Pública de Vizcaya”, que el pleno municipal había acordado estudiar: “...Hallándose dentro de la prescripciones legales en esta anteiglesia las escuelas de niños de la parroquia de Santa María y las de niñas de San Nicolás de Bari de Algorta, al cargo respectivamente del maestro D. Valentín Cuartango y de la maestra Dña. Josefa L. Aspegorta, acuerda el Ayuntamiento que los maestros que se hallan al frente de las mismas desde el próximo año económico, perciban los sueldos y emolumentos siguientes: Maestro de la Escuela de Santa María, Sueldo anual 1.100 pesetas, Para material 275 pesetas, Por retribuciones otras 275 pesetas, además de casa propia y mientras no se habilite debidamente, por alquiler de otra abonará el Ayuntamiento al propietario 250 pesetas. Maestra de la escuela de Niñas de san Nicolás, Sueldo anual 1.100 pesetas, Para material 275 pesetas, Por retribuciones otras 275 pesetas, en compensación para habitación 137,50 pesetas...” Estaba claro que ya entonces las percepciones de las mujeres eran inferiores a las de los hombres, al menos en lo referente a la habitación. Pero no solo eso si no que la pagana de los aumentos de sueldos fue la auxiliar de la escuela de niñas de Algorta: “...Se baja a la auxiliar o pasanta de la escuela de niñas de Algorta del sueldo que disfruta 150 pesetas...”

Sin embargo, los honorarios del cura de San Nicolás de Bari por tres sermones durante la semana santa parecían estar bien remunerados ya que por ellos cobró 75 pesetas.

En la próxima entrada veremos cómo el pleno trataba sobre una circular de la Diputación de la Provincia, relativa a los naufragios acontecidos en Mundaka, Bermeo y Santander.

lunes, 4 de noviembre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -124-



En la anterior entrada de esta serie veíamos cómo a pesar de que ya habían transcurrido más de cuatro años, el tema de los prófugos del ejército volvía recurrente a las actas municipales.

El 24 de abril de 1890 la Hacienda Provincial había enviado una circular a los Ayuntamientos referente a la formación de padrones, listas cobratorias y cédulas personales para el año económico 1890-1891, en la que indicaban que estos datos debían de ser remitidos a la Hacienda durante el próximo mes de mayo.

El 24 de abril de 1890 se daba cuenta en el pleno municipal de una circular de la “Junta de Instrucción Pública de Vizcaya”, en la que se decía: “...Aprobado por Real Decreto del 21 de junio, el censo de población practicado el 31 de diciembre de 1887, se ha acordado dirigir a los alcaldes y maestros de las escuelas públicas de la provincia la presente circular con las prevenciones siguientes:

1ª- Los Ayuntamientos de los pueblos que no sostengan a las escuelas a que están obligados, o en que los maestros tengan derecho a percibir aumento de sueldo por haber aumentado el número de habitantes de la localidad en la que desempeñan su cargo, consignaran en los presupuestos que formen para el próximo año, la cantidad necesaria para cubrir los gastos que originen la creación de nuevas escuelas, y el aumento de sueldos de los maestros.

2º- Los maestros y maestras de esta provincia que hubiesen ingresado por oposición en el Magisterio y desempeñen su labor en escuelas cuya dotación deba aumentarse en virtud del último censo de población, solicitarán por conducto de esta Junta, mediante una instancia acompañada de la hoja de méritos y servicios, la expedición de los títulos administrativos con el sueldo que les corresponda.

3º- Los maestros y maestras que no hubiesen ingresado por oposición o que no desempeñen en escuelas que con arreglo al censo no pase a esa categoría, no podrán percibir el aumento sin que se sujeten a los ejercicios de oposición y sean aprobados en los mismos...”


El Ayuntamiento de Getxo para tomar en cuenta aquella Real Orden, establecía como fecha del censo de población del 27 de junio de1889, decidiendo: “...Teniendo en cuenta la escasez de fondos municipales para poder gravar el presupuesto con aumento de sueldos de consideración, acuerda nombrar comisionado al señor Teniente Presidente y Regidor Sr. Ajuria para que oyendo al maestro de Santa María y a la maestra de Algorta, propongan bases de arreglo...”

Al parecer los maestros de algunas poblaciones no estaban muy conformes con la aplicación de aquella Real Orden, ya que el 23 de abril de 1890: “...Un senador de nombre Alfonso rogaba al Ministro de Fomento que atienda las quejas de los maestros de escuela que no cobran sus haberes...” Pues al parecer había poblaciones que sorteaban las reales Órdenes. El 26 de abril de 1890 “El Noticiero Bilbaíno” decía en una columna que titulaba “Las Atenciones de Primera Enseñanza”: “...Raro es el día que la prensa no publica alguna noticia diciendo que los maestros de… tal parte se han visto obligados a cerrar la escuela para dedicarse a otras ocupaciones en la cuales esperan encontrar el sustento para ellos y sus desdichadas familias. Más de una vez ha sido el Ministro de Fomento interpelado por este asunto, y siempre se ha contentado con lamentar, diciendo que ya se habían dictado las Reales Ordenes. Buenas palabras, eso sí, pero en la mayor parte de las Provincias van de mal en peor. Y no se nos diga que en los pueblos faltan fondos con motivo de la crisis por la que atraviesan numerosas comarcas, porque son estas mezquinas, ya que sería necesario que las cajas municipales estuvieran completamente vacías para dejar de realizar los pagos. En los pueblos más abandonados, los llamados rurales, no exceden los sueldos de los profesores de 5.000 reales al año. ¿Qué ayuntamiento no recauda esa cantidad al año, por más crítica y lamentable que sea la situación del vecindario?. Lo que hay es caciquismo, esa lepra asocial que todo lo invade y envenena en los pueblos, en los que solo se paga a quien el cacique dispone. ¿Para cuándo los Gobernadores y comisionados obligaran a los Ayuntamiento a ponerse al corriente de sus pagos?...” Sin embargo, a decir de aquel diario: “...Felizmente en el País Vascongado, y más principalmente en Vizcaya, podemos decirlo con orgullo, no existen ni han existido esas vergüenzas. Aquí las atenciones de primera enseñanza están siempre cubiertas, y la autoridad superior de la provincia no consiente que ninguna corporación municipal se retrase en los pagos. La Provincia que menos adeudaba a los maestros era Navarra con 1.867,12 pesetas, le seguían Lugo con 3.405,59 pesetas...” Al parecer había en algunas poblaciones del Estado, maestros a quienes se les adeudaba más de cinco años de salarios, en “Egea de los Caballeros” los propios maestros afirmaban: “...Que los maestros vivimos de la limosna desde hace cuatro años...” Tampoco todos los maestros/as de la localidad tenían unas condiciones de vida dignas o medianamente confortables, ya que por ejemplo un 24 de abril de 1890, la maestra de la clase de niñas de la escuela de Santa María de Getxo escribía al consistorio: “...Les hago saber del mal estado de la cocina y chimenea de mi casa habitación, de propiedad municipal...” Por lo que el Ayuntamiento decidía: “...Que la cocina económica sin uso que está pudriéndose con roña, y que se encuentra en la habitación de niños de esta localidad, sea traslada a la de la expresada maestra...”


Y mientras un escobón y un plumero para limpieza de la Casa Consistorial, adquirido a D. Regino del Valle en Bilbao, costaba 10,50 pesetas, el consistorio ordenaba realizar trajes de paño y gorras para los alguaciles o guardias municipales.

La Banda de Música Municipal que tantos buenos momentos daba a nuestros vecinos, también era objeto de atención: “...Enterado este Ayuntamiento de las facturas o notas de precios de los instrumentos de música para la banda que han remitido los almacenistas Louis Dotesio, que estaba en la calle María Muñoz y José Calvo, que estaba en la Plaza Nueva de Bilbao, se comisiona al Sr. Arrola para la compra de los instrumentos que hacen falta para la banda de esta localidad...”

En el punto final del pleno del 24 de abril de 1890 se dejaba sobra la mesa la propuesta de varios miembros de la Policía Urbana para: “...Que se establezca en esta población un individuo que se encargue de la limpieza y conducción fuera de ella, de las basuras de las calles y barreduras o desperdicios...” El encargado de la recogida y conducción fue D. Valentín Cajigas, quien previa autorización municipal: “...Depositaba las basuras de Las Arenas, en la Avanzada….”

En la próxima entrada veremos cómo la solicitud de socorros domiciliarios, debidos a los achaques y a la avanzada edad por parte de algunos vecinos no cesaba.