jueves, 21 de noviembre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -128-



En la anterior entrada de esta serie veíamos cómo en el convento de la Comunidad de la Purísima Concepción del Puerto de Algorta, se celebraba un acto en homenaje al Beato Gabriel Perboyre.

Continuaba el pleno municipal del 12 de junio de 1890 tratando sobre el arriendo de vinos y otras bebidas así como de carnes frescas. En él se enviaba un oficio a los rematantes de estas materias indicándoles que tenían de plazo hasta el día 17 de junio para que realizaran los pagos de sus obligaciones. Otro de los acuerdos fue sacar a remate, bajo la modalidad de “Pujas a la Llana”, una subasta que se realizaba de viva voz, en la que se iban cantando las ofertas por los rematantes (Dos mil, tres mil…). Estas se realizaban frente al sistema de pliegos abiertos o cerrados, en este caso se trataba de los servicios del alumbrado público de Algorta y Las Arenas para el periodo de 1890 a 1891. Se sacaron a oferta los servicios de arrastre y conducción de desperdicios de las calles y casas del barrio de Las Arenas. En el mismo pleno se trataron temas de obras, arreglos y reposición en algunas calles de Algorta: “...La calle que se hallaba frente a la Botica de Zugazagoitia hasta las escaleras de Ereaga. La parte alta de la plaza de San Ignacio, la carretera de Arrigunaga y otras...”

La población iba creciendo y el Ayuntamiento de Getxo observaba la necesidad de mejorar algunos servicios públicos: “...En vista del aumento que ha tomado esta población desde algunos años a esta parte, llamamos la atención sobre la necesidad imprescindible de construir un nuevo cementerio, como aumento o ampliación del de San Nicolás de Bari de Algorta, situado en un punto distante de esta población, en un lugar que en ningún tiempo pueda ofender su construcción a ninguna parte del vecindario, porque el actual por su corta capacidad no llena las necesidades del vecindario, careciendo de sepulturas propias la mayor parte de los vecinos...” En ese pleno ya se hablaba de la necesidad de construir recinto aparte para las personas que no profesaban la religión Católica: “...Según esta dispuesto por las Ordenes Superiores...” (Se referían a las normativas del Estado sobre los lugares de enterramiento). Entre los lugares que se barajaron para albergar el futuro cementerio estaba: “...La heredad llamada “Goicolanzarra”, situada entre los parajes llamados de Elorri y alto de San Martín, perteneciente a D. Tomás de Uria...” Claro que no iba a ser ese el lugar que más tarde se designaría si no el actual de Bostgarrena. Seguidamente se abría un debate entre los componentes de la corporación municipal para tratar sobre los proyectos que se habían presentado, ya en 1885, Nuevo Cementerio y Hospital Hospicio: “...Establecieron que para la ampliación del cementerio de San Nicolás de Bari de Algorta concurrían dificultades insuperables, porque por un lado se oponían los vecinos y los propietarios de los terrenos afectados se oponían a ceder sus heredades y porque se aproximaría mucho al barrio...” Y que para la construcción de ambos proyectos, por ser el precio estimado superior a las posibilidades del presupuesto municipal, se acercaban a las 185.000 pesetas, se presentara un nuevo estudio más barato, ya que: “...Se ha enterado este Ayuntamiento que hoy, con una cantidad de poco más de la mitad que la que se presupuestó en su día, se podrían construir edificios de la misma clase...” Aún adelantando en el tiempo las fechas de las obras Nuevo Cementerio y Hospital Hospicio, decir que:

El cementerio de San Nicolás de Algorta, que se encontraba plenamente integrado en el casco urbano, fue clausurado en 1907, si bien no fue derribado hasta 1925. El cementerio de Santa María de Getxo, que fue el primer cementerio de la Anteiglesia, estaba situado junto a la iglesia del mismo nombre, permaneció abierto hasta 1952, tras un largo proceso que enfrentó al Ayuntamiento, al párroco y a la población del barrio de Santa María, fue clausurado; no fue, sin embargo, hasta 1965 cuando se procedió a su derribo. El cementerio nuevo de Bostgarrena se terminó de construir en octubre de 1907.


El Hospital Hospicio seguiría las siguientes fases: “...El 20 de junio de 1890 se comisiona al arquitecto Eladio Iturria para que formule planos y condiciones, quien lo hace el 15 de julio del siguiente. El 17 de julio de 1894 la Junta Municipal aprueba el presupuesto y las condiciones presentadas por la comisión. La primera piedra se colocó el 14 de octubre de 1894…” Aún faltaban tres años para que se hiciera realidad dicho centro: “...La inauguración del hospital-hospicio del sagrado Corazón de Jesús fue el 7 de febrero de 1897...”

El 19 de junio de 1890 el Ayuntamiento de Getxo concedía permiso al industrial hotelero D. Antolín Iturria para colocar un toldo en la fachada de su fonda “El Recreo”, situada en dirección al muelle de Las Arenas. Quien introducía en su establecimiento, previa autorización municipal, una novedosa maquina para la fabricación de bebidas gaseosas.

El 29 de junio de 1890 se adjudicaba el remate del alumbrado público de los barrios de Algorta y Las Arenas a D. Gabriel Elorriaga. El servicio de arrastre y recogida de basuras del barrio de Las Arenas se adjudicaba a D. Valentín Cajigas.

Se nombraba como alguacil tamborilero del barrio de Las Arenas a D. Tiburcio Ariznabarreta, natural de Durango, que según decía el propio Alcalde era: “...De tipo y cuerpo aparente...”

Las infracciones del Bando de Buen Gobierno establecido por el Ayuntamiento de Getxo tenían severas reprimendas, las cuales seguro que venían muy bien a las arcas municipales: “...Se hizo saber que a principios del actual año económico, para aplicar a los infractores, se trajeron 160 pesetas de papel de multas de los Ayuntamientos, pagando por ellas a la administración de la Provincia el 10% de su valor (16 pesetas), y habiéndose consumido dichos papeles, acuerda este Ayuntamiento se entregue en la Depositaría municipal 144 pesetas...” Esos fondos se iban a invertir en obras del vecindario.

Algunas labores que el consistorio requería de vecinos eran desempeñadas por personas a quien se contrataba para desarrollar las mismas o por industriales del Pueblo: “...Era el caso del escribiente temporero, ocupación que realizó desde enero de aquel año D. Justo Barrenechea, quien percibió por 34 días de trabajo 103,50 pesetas. El carbón para las estufas que existían en las dependencias municipales era suministrado por Dña. Timotea Larrauri...”

El 3 de julio se pasaba a la Junta de Sanidad e Inspección Higiénica Municipal una circular del Gobernador de la Provincia, sobre la prevención de la amenaza de epidemia de cólera que en esas fechas asolaba la provincia de Valencia. Ya desde mediados de junio en el diario “El Noticiero Bilbaíno” se venían recogiendo noticias relativas a dicha epidemia: “...En Puebla de Rugat se han presentado casos de cólicos produciendo fallecimientos de vecinos en mayor número que lo ordinario...” El 27 de junio la “Gaceta” publicaba la declaración oficial de cólera: “...Es un cólera de escasa fuerza propagadora, pero de gran acción patógena...” A pesar de ello en Barcelona el Ayuntamiento adquiría un tren completo cargado de desinfectantes. La epidemia viajaba por tierra y mar, en Montreal (Canada), ante la declaración de un brote en el vapor Saratoga que viajaba a aquel país desde España, la prensa informaba el 9 de julio de 1890: “...Las autoridades del Canadá han tomado el acuerdo de no permitir comunicación alguna entre la Península Ibérica y aquel país...” Para finales del julio la epidemia remitía sin haber hecho aparición en nuestro pueblo.

El 3 de julio de 1890 D. Manuel Eguia y otros tres vecinos de Algorta presentaban una solicitud para construir una plaza de toros: “...Con el fin de dar en ella algunas novilladas...” El Ayuntamiento acordaba conceder la autorización pero bajo las siguientes condiciones: “...Antes de hacer uso de esta autorización deberán presentar plano de la edificación firmado por persona inteligente. El edificio será construido con la debida solidez. Y antes de abrirlo al uso deberá ser reconocido por uno o dos arquitectos...” Respecto de la subvención que los promotores solicitaron el consistorio concedió: “...Considerando las ventajas que originan a los municipios semejantes edificios, la cantidad de 500 pesetas…”


El mobiliario urbano era objeto de tratamiento por parte del consistorio: “...El Ayuntamiento autoriza a la Comisión de Fomento y Policía Urbana para que mande pintar los faroles del alumbrado público, sus columnas y las fuentes de hierro...”

En lo referido a transporte el diario “El Noticiero Bilbaíno” del 6 de julio de 1890 ofrecía las cifras que en junio de ese año la Compañía del Ferrocarril de Bilbao a Las Arenas había obtenido: “...Había transportado a 70.035 viajeros y 252.48G kilogramos de mercancías, que produjeron 4 la compañía 18.410,49 pesetas. El año anterior, en el mismo mes, circularon por dicha línea 29.477 viajeros, transportando 119.913 kilogramos de mercancías, que produjeron un total de 7.961,10 pesetas...” El aumento de pasajeros y mercancías había aumentado sensiblemente.

En la próxima entrada veremos cómo el 10 de julio de 1890 el asunto de la plaza de toros de Algorta volvía al pleno municipal.


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