MEMORIAS DE GETXO

domingo, 3 de septiembre de 2017

LA FOTERÍA DE JULIÁN (BAR GURUGÚ)



Algunos establecimientos hosteleros de Algorta nacieron con nombres que con el paso del tiempo fueron olvidados, y a comienzos del Siglo XX tomaron otros que se han guardado en la memoria popular. Este es el caso de la “Fotería de Julián”, más tarde bar “Gurugú”.

Nombre curioso, unos dicen que derivado de “Botería”, que quizá por error tipográfico derivo en “Fotería”. Otros y parece los mas probable, de un pequeño pan (Gallofa) al que llamaban ”Fote ó Fota”, pan abizcochado que se tomaba en el desayuno o se empleaba para confeccionar postres. Según cuenta la “Arratiako Udalen Mankomunitatea”, en su pagina web: “...Fot, conocido también con los nombres de Pota o Txozna, es un pan especial, delgado y larguirucho, que se comía por las mañanas, untado con anís o chocolate...” Dan como origen del termino “Foterie” a una casa de Artea donde se hacía “Fotea”, una especie de pan. De echo, el sufijo “eria” aplicado a “Fote” significa lugar donde se hace o fabrica algo por ejemplo: Arotzería, Jabonería, Bolandería o Fotería.


En otras zonas de Euskal Herria este alimento tomaba el nombre en euskera de: Ogitxo, Opiltxo, Otarro, Panpot. Euskaltzaindia lo define como “Fot”: “...Bollo de pan especial para el desayuno…, que se hacía en Arratia...” Por lo que en sus comienzos en Algorta, pudo funcionar también como taberna en la que se expendía ese tipo de pan.

La fotería en 1833 perteneció a la familia de José Ramón de Zalduondo y su esposa Josefa de Uria, fue cedida más tarde a su hijo Juan Bautista Zalduondo.

El 31 de enero 1868 la “Secretaria de Estadística del Señorío de Vizcaya”, remitió al Ayuntamiento de Getxo un impreso, en el que requería datos de los bares existentes en el Municipio. El 3 de marzo de ese año el consistorio devolvió el documento debidamente cumplimentado. En dicho escrito figuraban las tabernas existentes en la Anteiglesia, según el libro del Trinitario Carlos María Zabala: “...había 11 tabernas, a las que semanalmente, y en total, concurrían 162 personas...” Entre ellas estaba “La Fotería de Julián”, establecimiento antecesor del bar “Gurugu”.


La Fotería de Julián”, nombre que tuvo inicialmente, estuvo situada en 1868 en la calle Carretera n° 41 (Actual Algortako Etorbidea). Fue una de las tabernas emblemáticas de Algorta, (hablamos del ya desaparecido “Bar Gurugú”). En ese año aparecía registrada en la calle Carretera n.º 41 la Fotería.

El 27 de septiembre de 1868 se publicaba un bando con los horarios de cierre de todos los establecimientos públicos y en particular de las tabernas. En él D. Domingo de Arteta, primer teniente de Alcalde, hacía saber a todos los vecinos : “...que a fin de prevenir todo desorden que pudiera ocurrir a consecuencia de las circunstancias extraordinarias por las que atraviesa la Nación, ordeno y mando que se observen las disposiciones siguientes:

1º- Toda persona que se encontrara fuera o en la calle a partir de las nueve de la noche, sin motivo justificado y probado, se le considerará como sospechosa, y será juzgada y castigada como corresponda.

2º- Todas las tabernas y establecimientos públicos, se cerrarán por sus respectivos dueños a las nueve de la noche, bajo pena de cuatro escudos cuando fuera por primera vez, sin perjuicio de aumentarla si alguno reincidiera...”


Los números de calles iban cambiando a medida que Algorta crecía. En 1887 estaba situada en la entonces denominada “Calle de la Carretera”, se denominaba “Fotería de Julián”, estaba entre las casas “Santuena Mayor” y “Chisquiena Nueva”. Actualmente ocupa el nº 70 de la calle Algortako Etorbidea. En ese año en la misma calle, en su mano izquierda, existían varios comercios, algunos como el de “Artasena” en el nº 3, o el de “Saitua” en el nº 21, dedicados a panadería; otros como el del nº 45 eran un depósito de vinos, o el del nº 63 “Mariandresena”, eran bodegas.

En 1897, en los números pares, estaba en el nº 4 la Alhóndiga de “Tatoena Zubiaga”; en el nº 16 el “Hospital Viejo” que ya estaba deshabilitado.


Fotería de Julián”, nombre que más tarde derivaría en bar “Gurugú””, término que a principios del Siglo XX, algunos que estaban en edad militar, y fueron destinados a África, y vivieron los primeros compases de la Guerra contra Marruecos, utilizaron para designar algunos lugares y calles de Algorta. Unos de esos acontecimientos bélicos que tuvo lugar en el monte Gurugú (fronterizo entre Melilla y Marruecos), hizo que al regresar a Algorta, comenzaran a denominar determinada zonas con nombres relacionados con aquellos lares. Uno de los motivos de que el término la “Fotería de Julian” se pusiera al bar “Gurugú” en 1900 pudo tener que ver con aquellos comienzos de las guerras del norte de Marruecos. Ese termino “Gurugú” es una adaptación castellana del nombre originario de dicho monte marroquí “Adrar n gurgu”. El propio Ayuntamiento de Getxo daría nombre a una de sus arterias principales con nombre derivado de aquellas latitudes, la Calle Mayor que pasó a llamarse Tetuán en 1863, como conmemoración de las guerras coloniales. Y no será hasta 1899 que pasará a llamarse por su actual nombre “Avenida Basagoiti

En 1900 arrienda el local “Tiburcio Sasiain” que será quien dará el nombre de “Gurugu” al bar. Más tarde en 1920 pasó a manos de otro bodeguero andaluz “González”, cuya familia era conocida como la de “Las Andaluzas”; un familiar de este tasquero fue un conocido jugador del Athletic de Bilbao “Nando González”. En 1928 se cerró el local, utilizándolo como garaje el propietario del local “José Uribarri”.

Existe una fotografía de 1908 (ver fotografía del encabezamiento), en la que aparecen a las puertas del “Gurugú” varios vecinos de Algorta, entre ellos están, a la izquierda con sombrero Cortina, pero además sin localizar en la fotografía estaban los Capetillo, Etxeandia, Zubiaga, Uribarri, Legarreta, Sarria, Ostikoetxea.


En 1936 pasará a manos de la familia de Lauri Azkorra. En ese año el horario de trabajo solo variaba en cuanto al cierre del local: en invierno lo hacía a las ocho de la noche y en verano a las nueve. Fue un almacén que se dedicó a la distribución de “Vinos y Chacolíes”. En la fachada del bar siempre lució el anagrama con su nombre, en la fotografía superior de 1962 podemos ver la entrada del local con el letrero que lo confirma.

Entre los años 40-80, fruto del crecimiento de Algorta, comienza a funcionar como restaurante, tenía entonces el n.º 60 de la calle “Avenida del Ejercito”, se daban comidas de diario para obreros de la construcción, y los festivos mejoraba la carta incluyendo bacalao, txipirones, cazuelitas de callos y asadurilla, chuletas de buey con las que adquirió fama de buen asador. En su factura del comedor de los años 60 ya figuraban algunas de sus especialidades (Vinos y Mariscos), señalando que daban meriendas. Era íntimo amigo de “Florencio Isla”, que tenía por entonces la carnicería frente a su local, incluso Lauri tenía las llaves de su carnicería !por si se le terminaban las chuletas!, las cuales servía en las cenas de su tasca.


En esos primeros años solían acudir muchos tratantes de ganado, de Gatika, Urduliz, Barrika, Sopelana, que llevaban sus reses al Matadero de Alango, para las nueve de la mañana almorzaban, era habitual ver en el bar los akullus y arreos con los que llevaban los animales al matadero. Llamaban la atención sus viejas botellas de Chinchón y otras bebidas espiritosas, que tras la barra hablaban de los años pasados.


Hay pocos locales en el barrio que hayan sobrevivido al tiempo sin perder ni un ápice de su solera, el bar Gurugú era una de esas excepciones. Desde su privilegiada esquina, permaneció inalterable a los cambios estéticos, solo en algunas ocasiones y para proporcionar confortabilidad se modificaron algunos pequeños detalles. Fiel al paso del tiempo era su cámara frigorífica de 1949 de “Frigoríficos Chiloverg” de Bilbao, que costó en la época 25.500 pesetas, compendio de carpintería e historia, también lo eran sus mesas y bancos de madera. El restaurante tuvo entre sus comensales célebres en 1952, un Obispo de Moyobamba (Perú) Martín Fulgencio Elorza (Pasionista), nacido en Elgeta (Gipuzkoa) el año 1899, que había sido profesor de Lauri Azkorra, en el seminario de Gabiria. En la fotografía superior aparece el obispo Elorza junto al Papa Juan XXIII .


En 1986 celebraron su 50 aniversario. En la fotografía superior se puede ver, a parte de la familia, enarbolando una hogaza de aniversario, su cocinera Puri (a la izquierda de la foto).

Era un lugar clásico para disfrutar del circuito ciclista de Getxo, fuera del bar, se solían colocar mesas y una barra supletoria, incluso se instaló una ducha en el interior del local, en la que algunos ciclistas, al terminar el recorrido, aprovechaban para quitarse el sudor. En la fotografía inferior podemos ver un momento de aquella celebración. En sus paredes aparecían como parte de su historia, fotografías de las cuadrillas, y de algún que otro buey de descomunales dimensiones, fruto del buen hacer de Isla.


Otro clásico de aquella taberna era Javi Hormaza, el mismo recordaba que: “...en mis tiempos de gloria en el Athletic, cada vez que horadaba la portería contraria, Isla me obsequiaba un chuletón...”, que le preparaban en el Gurugú. Pero no el único, también solía frecuentar el local el portero del Athletic Josetxu Etxebarria que era de Alango.

De las partidas de cartas de aquel local habla una magnífica fotografía que el fotógrafo de Reinosa “Fede Merino”, supo inmortalizar en su libro “La nobleza de la vida cotidiana”. La misma transcurre en medio de una niebla de cigarrillos con el sol entrando por las ventanas, mientras los curiosos observan a los jugadores, uno de ellos ojea un periódico. La rana era otro de los juegos, que solían practicar sus clientes en la calle.


El local se fue apagando en los últimos tiempos, ya no era aquel sitio donde corrían las meriendas y el buen vino, su clientela al igual que el local se fue haciendo mayor, y solo los fines de semana su concurrencia era de cuadrillas jóvenes que le daban al “kinito”.

A la hora de la despedida se agolparon, en muchos de sus incondicionales, recuerdos de otras épocas y un nudo de orfandad se notaba en las gargantas de sus parroquianos. El propio Bernar Azkorra reconocía, cuando se produjo el cierre: “...me siento el malo de la película por clausurar el Gurugú...” Hasta un taciturno Javi Hormaza mostraba su tristeza afirmando: “...no me lo puedo creer...”.


El bar “Gurugú” era un sitio mítico para los txikiteros de Algorta, después de regentarlo la familia de Lauri Azkorra durante 74 años, cerró en el 2009 y con él, el barrio perdió parte de su historia popular. Este local, al igual que otros del barrio, han ido cerrando sus puertas. Antes lo hicieron La Marina, Berango, Aldatza, La Bodeguilla de Hormaza, Isidro, nuevas tabernas han abierto pero el calor de aquellas aún no se ha apagado.

Al recordar a ese local la “Fotería de Julián”, más tarde “Gurugú”, quizá se pueda pensar en el poema de Pierre Dibarrate de Baigorri, que reproduzco parcialmente más abajo, si lo que llevaba a los bebedores del local, con su hígado ya satisfecho, hacia la barca de Caronte, era la afición a las jarrillas de buen vino, que algunos tomaban con fruición.

Osailuak hiltzen du
gizadirik erdia,
bertze erdia edailuak
dauka sutik bizia.
Arno onak

Las recetas al ataúd
llevan media humanidad;
la otra media está en salud
porque bebe en cantidad.
A beber….


Existen unos bertsos en Argentina del bermeano Tomás de Otaegi que dicen:

Una de entre ellas sale
emakume Isilla
y va a una fotería
ogui baten bila,
porque es de fresqueras
betiko ekandua
a sorbos de aguardiente

arguitu burua.

1 comentario:

  1. Efectivamente el del sombrero de paja de la izquierda es nuestro bisabuelo Salvador cortina sarria que vivía en la casa txiskiena nueva que comentas . Creemos que la de su lado es nuestra bisabuela Julia caballero zenecorta.

    ResponderEliminar