MEMORIAS DE GETXO

miércoles, 21 de junio de 2017

SAN JUAN, NOCHE DE FUEGO Y MISTERIO



San Juan, noche de fuego y misterio, que entre las últimas luces del día más largo del año, vuelve a nosotros con los recuerdos de la niñez. Entre las brasas y el chisporroteo de los últimos rescoldos del fuego, atrae canciones que nos hablan de viejas tradiciones, de pantagruélicas comidas y brujas, de campas húmedas y jóvenes acarreando ramas, de txitus y zortzikos. De tiempos de ritos relacionados con la caza y divinidades, en los que con fogatas en campos y plazas, se rogaba a las deidades para que defendieran cosechas y haciendas, calmando las iras de desconocidas fuerzas de la naturaleza.

Antaño también utilizado como forma de reciclaje, de enseres viejos y apolillados y otros útiles que en las casas sobraban. Elementos que eran conducidos a las hogueras cercanas por niños y jóvenes adolescentes, formando grandes piras en puntos emblemáticos del pueblo, la “Campa de los caballos” junto al puente Bizkaia, la “Campa de Juan” junto a la cuesta Basabe en Areeta-Las Arenas, en santa Ana junto a Jolastokieta, en los arenales de la prolongación Amaya junto a Romo, la quizá más famosa por la fiesta que acompañaba en la “Campa de Alango”, o la del Barrio de Sarri en Getxo. Fiesta que va dejando paso, poco a poco, pero de forma inexorable, distantes lugares en el recuerdo.

El pasado año despareció la hoguera que se hacía en Malakate (Getxo), pese a que esforzados grupos de jóvenes trataron de iniciar pequeñas piras de cartones, la autoridad competente las retiraba. Ya solo va quedando como tradición la barbacoa que Itxas Argia ofrece a los vecinos, con sardinas, txistorra y chocolate, que tanta aceptación concita, a decir de las colas que suele provocar. La costumbre de los fuegos ha llegado a los Arenales de Arrigunaga donde los chavales recogen la zaborra que la ría ha depositado para hacer fogatas, saltar las llamas y brincar hasta que el cuerpo aguante. ¡Y es que las llamas, sus misteriosos tiros, el humo que sube al cielo, es la atracción más antigua que ha sentido la humanidad!


Quizás su lenta pero inexorable desaparición, viene precedida por el desvanecimiento de viejos hábitos de reciclaje. Ya solo se incinera como negocio. Acude a mi memoria el recuerdo de un viejo escrito de principios del Siglo XX, que decía: “…En el solsticio de verano, cuando el día es más largo, el prado se viste de verde, el monte se engalana con rosas y los árboles se pueblan de nidos. San Juan renueva bajo la noche serena, alumbrada por el brillo de las brasas, la fiesta que en las humeantes ascuas se cocinan en la lumbre las primeras patatas del año, húmedas aún, junto al rescoldo, donde se escuchan cadenciosos los últimos bertsos de esa mágica noche...” Y en tanto las hogueras, alrededor de las cuales saltaron durante la noche pubescentes bailarines, se extinguen con la última estrella de la noche, se escuchan los postreros gritos de los trasnochadores, ya rendidos camino de sus haciendas. ¡Qué alegres son cuando vienen, que tristes cuando se van!


Es curioso pero en una época llena de autoritarismo y represión, podíamos tomarnos pequeñas licencias que nos alegraban los días grises del final de las clases y el comienzo del verano. ¡Qué pena de fiesta! Para el próximo solsticio habremos dejado de contemplar a aquellos bulliciosos danzantes que iban y venían acalorados tras una larga y bulliciosa noche alrededor de las hogueras. De ellas tan solo quedarán recuerdos vagos, como de sombras chinescas recortadas sobre las tradicionales hogueras de San Juan. 

1 comentario:

  1. Y este año desaparece la de Arrigunaga por coincidir con el campeonato de Skate. Casualidad que el Ayuntamiento haya tardado tanto en hacerlo público y dejando poco o nada tiempo de maniobra para buscar otro emplazamiento...

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