MEMORIAS DE GETXO

lunes, 20 de junio de 2016

VOCES EN LA MADRUGADA, LA MISIÓN DEL NERVIÓN



Voces en la madrugada, ese es mi recuerdo de niño, de aquellos cánticos que a la seis de la mañana retumbaban por todo el barrio de Las Arenas y Romo. La responsable de los mismos fue la “Misión del Nervión”, que acompañada por la denominada, entonces, “Virgen Peregrina” que no era otra que la Patrona de Bizkaia, la de Begoña, que fue proclamada por la Juntas Generales de Bizkaia como tal en 1738; recorrió las calles de Getxo durante los días 5 y 6 de Noviembre de 1953. Como símbolo, la “Santa Misión General del Nervión”, que así se hacia llamar, utilizaba un escudo en el que se incluía el Puente de San Antón, la Basílica de Begoña, y el Puente Bizkaia.

La “Misión del Nervión”, sobre este tema ya hablé en mi entrada del 29 de diciembre del 2011. Su ideólogo y artífice fue D. Casimiro Morcillo obispo de Bilbao en 1950. Había tenido como preludio, en unos años de nacionalcatolicismo, arengas políticas de llamamiento a “...ha llegado la hora de hacer una manifestación más palpitante de su amor y devoción a la iglesia..., que el estado recibe de la iglesia una inmensa cooperación moral...”. Puesto en ese dilema no es de extrañar que ambos estamentos se unieran para comenzar su particular cruzada de evangelización, de una población a la que consideraron perdida y poco afín a la causa. Y que la prensa local secundó gustosa bajo el titulo “A Misión nos llaman”.


El argumento del prelado de Bizkaia fue: “...para conmemorar los cincuenta años de la proclamación de Nuestra Señora de Begoña, como Patrono del muy Noble y muy Leal Señorío de Vizcaya...” En aquel llamamiento recordaban tópicos de la época como “una alta empresa común”, la regeneración “económica, social, espiritual y moral” y “el afán excesivo de bienestar, lujo y de diversiones” que a decir del autor: “...están socavando, en sus cimientos, a la familia...”.

La imagen de la Virgen de Begoña fue recibida el domingo, 1.° noviembre, en el Ayuntamiento, por el Obispo y su Cabildo catedralicio, el Alcalde D. Joaquín de Zuazagoitia, concejales y demás autoridades civiles y militares. Más tarde fue trasladada a la Diputación, donde los misioneros besaron su manto, siendo aclamada por los presentes. A partir de ese momento, comenzó la peregrinación de la imagen por toda la comarca durante aquel “tiempo de la Misión”.


No solo fueron visitas a los pueblos, que también, pero seguramente, quizá fuera lo que más retumbara en los oídos de los vecinos de Getxo, por su horario intempestivo el “Rosario de la Aurora”. En el barrio de Romo se celebraron procesiones muy de madrugada, las calles estaban llenas de altavoces, y en sus calles se instalaron estratégicamente altares donde paraban para hacer proclamas religioso-políticas, los mismos se dispusieron en las calles Ibaiondo y Santa Eugenia. A los vecinos que no interesaba el asunto, que en aquellos tiempos no podían expresar su desacuerdo, no les quedó mas remedio que oír aquellos “mitines intempestivos” ya que los altavoces se escuchaban potentes por todo el barrio.

Pero volvamos a la visita de la virgen peregrina, el sábado 31 de agosto de 1953, el obispo de Bilbao se dirigía a: “...los vecinos de Bilbao, Baracaldo, Portugalete, Santurce, Guecho, Galdacano y Basauri, especialmente a los que habéis vivido y acoso vivís apartados, recelosos, incrédulos. Vienen los misioneros a comunicaros el mensaje..., para que los que firmemente anclados en su fe..., arrastren a los remisos...”. Ya advertía de aquellas “pequeñas molestias” que la campaña iba a ocasionar a los vecinos a quien se trataba de salvar del fuego eterno: “...la Misión trae consigo altavoces, rosarios de la aurora, viacrucis, concentraciones..., quisiera evitar estas molestias a mis vecinos, pero puesto que no es posible..., aceptemos de buen grado el sacrificio..., la misión nos promete el auxilio..., para vencer el ardor de las pasiones..., trae el remordimiento para vuestras conciencias por lo que hicisteis mal...” Terminaba con un: “Hijos míos, venid a la santa Misión”.


El domingo 1 de noviembre de 1953 arrancaba la cruzada misional en medio de un desapacible tiempo lluvioso y con fuerte viento. Partió de la Basílica de Begoña para dirigirse al Ayuntamiento de Bilbao, en medio de las canciones de la época “...Oh María madre mía, o consuelo del mortal...”. Para más tarde dirigirse al Palacio Provincial (Diputación). Allí el prelado se dirigió a los asistentes diciendo: “...La Misión va a comenzar..., Ya está la cruz en el monte Banderas..., es una acción apostólica que tiene por objeto enseñar y recordar a los fieles la verdadera salvación..., No es un movimiento que se proponga resolver los problemas acuciantes del mundo del trabajo..., no es un intento de coacción espiritual, ni física..., El que creyere las verdades de la salvación se salvará y el que no las creyere se condenará...” Ya estaban, la condenación y el miedo instalados, para una población considerada poco dócil a la doctrina oficial. En los días siguientes esos misioneros salvadores visitarían entre otras poblaciones Getxo. Con un trazado aproximado de 25 kilómetros, recorrieron las dos margenes de la ria, incluso la prensa presentaba un gráfico del itinerario. Por nuestro municipio le tocaba pasar el día 3 por Neguri y el 5 a Las Arenas.

El martes 3 de Noviembre pasaba por Getxo (Andra Mari), Algorta y Neguri. La prensa de la época dedicaba mayor espacio en sus paginas, a las dos zonas consideradas como de mayor fervor patriótico. Así recogía la llegada a Neguri (San Ignacio) describiendo la calurosa acogida: “...esta Anteiglesia, en su barrio residencial de Neguri..., ha realizado el ambiente de una afectuosa docilidad, de una ejemplar sumisión...” A las nueve de la mañana tenía lugar el recibimiento en la Parroquia de San Ignacio, en medio del volteo de campanas: “...la multitud entonaba cánticos marianos, la imagen fue colocada en el interior del templo...”, el párroco D. Ignacio Bilbao, de quien un compañero dijera: “...actuaba como un caporal...”, pronuncio la salutación. A continuación el capellán que acompañaba a la imagen D. Victorio Larrucea realizó un semblante de la misma: “...es la misma Virgen peregrina que hace tres años recorrió toda Vizcaya...es esta una ocasión excepcional, el comienzo de la Santa Misión del Nervión...” Durante toda la jornada devotos asistentes organizaron tandas para rezar el rosario. Los niños de las escuelas de Getxo fueron llevados por la tarde para llevar una ofrenda a la patrona de Bizkaia. El miércoles día 4 salía a las siete y medía de la mañana el cortejo hacia Las Arenas, los fieles de la parroquia, acompañaron la imagen hasta los limites del barrio.


Allí cogieron el testigo los de Las Arenas, que la acompañaron hasta la parroquia de Nuestra Señora de Las Mercedes (Areeta), donde fueron recibidos por el cabildo parroquial. A las nueve de la mañana hacía su entrada en dicha iglesia, colocada la imagen en una peana junto al altar mayor, tomó la palabra el parroco D. Ignacio Isasmendi. Nuevamente los cánticos de “Oh Maria madre mía” e “Hijos de Vizcaya” acompañaron a aquella “Virgen Peregrina”. Los niños volvían a ser los protagonistas de aquel acto, todas las escuelas de la zona desfilaron por la iglesia. Calculaban que hasta las nueve de la noche habían desfilado más de 4.000 personas. Al día siguiente, a las siete y cuarto de la mañana, aquella marcha religiosa abandonaba Getxo camino de Erandio.


El domingo, día 15 de noviembre, se celebraba el acto de clausura ante el monumento del Sagrado Corazón de Jesús, en Bilbao. La población misionada alcanzó a 400.000 habitantes, en un área que iba desde Galdakao y Usansolo, siguiendo el curso aguas abajo de los ríos Ibaizabal y Nervión, hasta Santurtzi y Getxo, en el Abra, o sea una faja de 25 kilómetros de longitud por 4 de anchura. Los servicios de: “...megafonía utilizaron 130 micrófonos y otros tantos receptores, 200 amplificadores, 300 altavoces interiores y 1.000 exteriores y más de 300.000 metros de cable; y los de propaganda lanzaron cerca de 700.000 entre carteles murales y rosarios...”. Todo un alarde de poder en unos años de miseria y dictadura, con unas voces en la madrugada, que seguro que aún recuerdan muchos, hoy adultos, que como niños lo vivieron.


1 comentario:

  1. Yo no habia nacido, pero mi padre Román Boado Endeiza, seguro que estaba en "el ajo", fue el Primer hermano Abad, de la Cofradia de Bego Oña. Por tanto uno de sus fundadores allá por 1947, creo recordar.

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