jueves, 8 de septiembre de 2016

LAS DISPUTAS DE LOS ARENALES



Los terrenos de los arenales, siempre codiciados por los primeros promotores del ensanche de Las Arenas, fue fuente de disputas entre el Ayuntamiento y la Familia de D. Máximo Aguirre.

Una de esas disputas fue la acontecida el 30 de enero de 1867, aunque la misma venía precedida por la llamada Ley Madoz de 1855, que en sus artículos 1º y 3º decía:

Artículo 1º: Se declaran en estado de venta con arreglo a las prescripciones de la presente ley y sin perjuicio de las cargas y servidumbres a que legítimamente estén sujetos, todos los predios rústicos y urbanos, censos y foros pertenecientes: al Estado; al clero; a las órdenes militares de Santiago, Alcántara, Calatrava, Montesa y San Juan de Jerusalén; a las cofradías, obras pías y santuarios; al secuestro del ex Infante D. Carlos; a los propios y comunes de los pueblos; a la beneficencia; a la instrucción pública. Y cualesquiera otros pertenecientes a manos muertas, ya estén o no mandados vender por leyes anteriores [...].

Artículo 3º: Se procederá a la enajenación de todos y cada uno de los bienes mandados vender por esta ley, sacando a pública licitación las fincas o sus suertes a medida que lo reclamen los compradores, y no habiendo reclamación, según lo disponga el Gobierno; verificándose las ventas con la mayor división posible las fincas, siempre que no perjudique a su valor [...].



Obviamente esta Ley calificada como “Ley de Desamortización”, benefició a la alta burguesía del estado, capaz de adquirir títulos de deuda pública. En nada se benefició a las restantes clases, empobreciendo, aún más si cabe, a las clases más bajas.



La disputa venía estimulada por un escrito del Administrador de propiedades y derechos del Estado, que había sido cursada el 29 del mismo mes. El consistorio getxotarra quería ser pido por el Gobernador de la provincia, ya que la esposa e hijos de D. Maximo Aguirre, pretendían fueran sacados a remate (subasta) los terrenos de los Arenales, que abarcaban la practica totalidad de la zona baja entre Algorta y la ría del Nervión. Se decía sobre sus lindes: “...sitos en los arenales de este pueblo, que por el Norte son con el píe de la colina del monte de Algorta, por el sur con los arenales del Sr, Urquizu, y su prolongación hasta el mar y el Gobela...” Lo que conformaba un espacio similar a un trapecio irregular dividido en dos porciones desiguales por la carretera de Algorta.

A la comunicación de los intereses del estado (los Aguirre), el consistorio respondía que: “...todo el terreno de que se trata ha sido y es de común de vecinos de esta Anteiglesia, por hallarse en quieta y pacifica posesión no interrumpida, desde tan antiguo, que su origen se pierde en la oscuridad de los tiempos...” Añadía que dicho terreno, se refería a la porción más pequeña: “...no debía ser vendido, ya que a la posición de la carretera de Algorta, aún llegaban en tiempos tempestuosos y mareas altas, como ocurrió hace poco, las aguas del mar...” Aducían dicha carretera era utilizada para labores de salvamento de naufragios y otros servicios públicos. Respecto del otro, el más grande, no se oponían a su venta, siempre que la indemnización fuera de acuerdo con la Ley de desamortización y: “...para el servicio de la carretera se dejara un ancho igual al ocupado por la finca del Sr. Urquizu, hasta la colina de Algorta, y unos cincuenta pies al este contados desde la margen derecha del rio Govelas, para servicio de dicho cauce, dejando cerrados todos los arenales, siendo conveniente que en dicho terreno se deje en dirección Este u Oeste dos espacios abiertos que sirvan de camino para comunicarse con el rio Govelas y la expresada carretera de Algorta...”. Copia de aquel escrito fue remitida al Administrador de propiedades y derechos del Estado.

En junio de 1867 se volvía sobre dicho tema, lo hacía el primer teniente de Alcalde D. Domingo de Arteta, exponiendo que en el año 1865 se habían vendido varios trozos de terreno, en los arenales del Pueblo, conforme a lo dispuesto en la “Ley de Desamortización”. Al anunciarse su venta acudió el Ayuntamiento ante la autoridad competente provincial, explicando, al igual que lo indicando con anterioridad: “...que se trataba de terrenos comunes de los vecinos de esta Anteiglesia...” Presentado poderosas razones y documentación que acreditaba su posesión, de otra presentada también, en el año 1863, en el Juzgado de primera Instancia de Bilbao, con intervención y audiencia del Ministerio Fiscal de la Hacienda en representación del Estado, en los que se exponía: “...que todos estos terrenos arenosos enagenados, eran propios de esta Anteiglesia y no del Estado..., documentación que debe de obrar en expedientes y dependencias del Gobierno Civil de esta provincia..., sin que a la fecha, el Ayuntamiento haya participado en resolución alguna...” A pesar de lo cual la subasta de los terrenos ya se había celebrado, hecho sobre el que el propio Ayuntamiento había elevado una protesta, ante el Juez de Primera Instancia de Bilbao. Por los que proponía: “...que el Ayuntamiento se persone, donde haya lugar, a fin de que se declare el producto de la subasta, de los terrenos enagenados, se adjudiquen al municipio...” Todos los munícipes se mostraron conformes con la propuesta solicitando: “...que esos bienes del Estado, en los Arenales de esta Anteiglesia, se adjudiquen en la forma establecida en la Ley de Desamortización, al municipio...” Facultaban al vecino de Bilbao D. Francisco de Basterra para representarles en las gestiones. Acordaban así mismo que las cantidades que se obtuvieran por otros terrenos arenosos: “...se dedicaran a establecer y sostener un Colegio de Náutica en este Pueblo...” Firmaban aquel acuerdo D. Agustín de Basáñez, D. Domingo de Arteta, D. José Julián de Mandalúniz, D. Juan Manuel de Ugarte, D. Angel de Zavala, D. Juan Bautista Elortegui, D. Juan Antonio de Uriarte, D. Jose Ramón de Uriarte, D. Juan Francisco de Sarria y D. José Antonio Abarrategui. En el mes de febrero de 1868 se cobraban en la depositaría doce mil reales en virtud de la facultad concedida por la corporación.


Existieron otros bienes comunales, montes argomales de uso libre y gratuito para todos los vecinos, pequeños terrenos y plazuelas, tabernas públicas, mataderos y otros depósitos municipales, algunos de ellos correrían la misma suerte.

Obviamente del resultado de aquella pelea amañada, todos sabemos el resultado: los grandes propietarios se hicieron dueños de los terrenos que hasta entonces habían pertenecido a la colectividad (Ayuntamiento), a beneficio propio. No tardando en impulsar sus proyectos urbanos, entre los años 1864 y 1876, que dieron, más tarde, lugar a llegada de un importante grupo de la burguesía bilbaína, que se asentó en el entorno del Balneario de los Aguirre, Zugatzarte y Atxekolandeta, donde fijaron sus segundas residencias estivales. Provocando la urbanización de amplias zonas del municipio, entre ellas la de Areeta (Las Arenas, Santa Ana y Romo).


Algunos de los datos aportados en esta entrada están extraídos del Libro de Decretos de 1.866-1.868 (Código: 1.1.1.5; Signatura: 4653-3) del Archivo Municipal de Getxo.

lunes, 5 de septiembre de 2016

LAS TEMPORADAS DEL ARRIAGA Y LOS VERANOS DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX




Los veranos e inviernos de principios del Siglo XX tenían varios elementos que marcaban las formas de diversión, algunos dependiendo de las clases social a las que se perteneciera. La afición a la ópera y zarzuela, por parte de las clases altas de Getxo, parece que fue notoria a principios del XX. Esos espacios líricos, no eran concebidos solamente para la representación de operas y obras dramáticas. En ellos se interpretaban otros géneros, comedias, sainetes, vodeviles, óperas y zarzuelas. Eran por otra parte, lugares para la exhibición del nivel económico de las familias, y lugar de citas y negocios.


Eran también otros los lugares elegidos por los amantes del genero lírico, algunos de ellos enclavados en Bilbao (Teatro Arriaga y Teatro Campos Elíseos). Escenarios en los que cantaron algunas figuras locales como el tenor algorteño Cándido Menchaca y el recordado Florencio Constantino. Teatros a los que acudían las mejores compañías del momento. Voy a referirme al situado en el Arenal bilbaino el “Teatro de la Villa”, que en 1.890 era conocido popularmente como “Teatro Arriaga”.

Este lugar de culto para los amante de la ópera, sufrió un incendio en la madrugada del 22 de diciembre de 1914, quedando totalmente arrasado. A pesar de la pérdida de parte de la documentación de sus representaciones ha llegado a mis manos, gracias a mi buen amigo Javier Muro, algunos de los trípticos de las representaciones que se celebraron durante los años 1904 al 1908.


Entre las empresas teatrales, que acudían al Arriaga, destacaban la Compañía Dramática formada por el matrimonio Maria Guerrero y Fernando Diaz de Mendoza, que abrieron la temporada de verano de 1904, el 14 de agosto, representando las obras “El Vergonzoso en Palacio” de Tirso de Molina y la Comedia “A Cadena Perpetua”, bajo arreglo de José María García, por la tarde; y en su función de noche presentó “La Desequilibrada” de José Echegaray. Los precios de las localidades aparecen en la fotografía superior. La prensa local decía: “...El público en plateas, palcos y butacas no era numeroso, pero sí distinguido...” Otros de los lugares de representaciones teatrales fueron el “Campos Eliseos” y el “Circo del Ensanche”.


Mientras, otros vecinos elegían para su asueto otras formas de diversión. El diario “El Nervión” de los días 11 al 14 de agosto de 1904 informaba que los vecinos de Getxo disfrutaban de sus fiestas en la plaza de San Ignacio de Algorta con aurrekularis e inocentes juegos como el que llamaban “Blanco y Negro”. Y en la Plaza de las Escuelas de Las Arenas, en los salones de las mismas, se inauguraba una sesión de cinematógrafo, artilugio propiedad de monsieur Amadee Brisac; entretanto en la misma plazuela, que el diario llamaba de “Las Mercedes”, una ambulante compañía cómico-lírica conseguía hacer pasar un buen rato a los vecinos del barrio.

En los trípticos que se editaban sobre las representaciones teatrales aparecía impreso ya desde la temporada de verano de 1905 el siguiente mensaje dirigido a un público especial: “...todas las noches quince minutos después de terminada la función del Teatro Arriaga saldrá un tren de viajeros de la estación de Las Arenas...” Ya desde 1907 la “Compañía Vizcaína de Electricidad” establecía un servicio de tranvias que realizaba el recorrido entre Santurce y Las Arenas. En las funciones de teatro se remarcaba que: “...La empresa, atendiendo a indicaciones de personas habitualmente concurrentes a la localidad de butacas, se permite rogar a las señoras que concurran a esa misma localidad se abstengan de llevar sombrero...”.


Por el contrario, en Algorta se celebraban con gran boato las fiestas de “San Nicolas”. Por la mañana, tuvo lugar en la Casa Consistorial el acto de distribución de premios a los niños de las Escuelas Públicas y alumnos de las de Artes y Oficios y Solfeo, con Exposición de sus labores. A las cuatro, se celebro una romería en el paseo de la Avanzada, quemándose en el Puerto, a las diez de la noche, una vistosa colección de fuegos artificiales elaborados por la pirotécnica de Juan de Anta. Como asunto novedoso la prensa local comentaba que: “...En el banquete con que el Club Marítimo del Abra obsequió ayer al monarca, figuró entre los diversos licores que se sirvieron, el cognac del Marqués de Barambio...”


Las representaciones se sucedían en diferentes fechas y escenarios. Durante los apretados días del estío veraniego de 1906 se aprovechaban las suaves temperaturas nocturnas a la orilla del mar para representar trozos de afamadas obras en el entonces incomparable establecimiento, que había venido a suceder al Balneario de los Aguirre, el Club Marítimo del Abra.

El 13 de agosto de 1906, por la noche, en el concierto que se ofrecía a los socios de forma diaria, al finalizar el mismo, el director del sexteto actuante, a petición del auditorio, ofreció una sesión de gramófono, con la participación de los músicos de dicha agrupación en la que ofrecieron trozos de las operas: “Pagliacci”, “Iris”, “Cavallería Rusticana” y la “Mattinata”.


La “Compañía Cómico-Dramática del Teatro de la Comedia de Madrid”, presentaba en septiembre de 1906, las obras “El Alcalde de Zalamea” de Pedro Calderón de la Barca, la “Loca de la Casa” de Benito Pérez Galdós y “Las Cigarras Hormigas”, juguete cómico en tres actos, también de este último autor.
Mientras, en Las Arenas, uno de los lugares de reunión de la aristocracia de Neguri, el “Club Marítimo del Abra”, iluminaba con bombillas eléctricas la terraza que miraba al mar, y la que daba a la carretera de Las Arenas a Algorta. También decoraban con luminarias a la veneciana los jardincillos colindantes con la carretera, siendo todos los faroles de color blanco. Parece que este color se debía a un acuerdo del presidente de la Diputación y alcaldes de Portugalete, Getxo y Santurtzi.


En 1908 la “Compañía de Ópera Italiana” de Raffaele Bracale-Lorenzo Molajoli, abría la temporada de invierno con la obra “Hänsel e Gretel” del maestro Humperdinck, obra que se estreno en 1901 en el Teatro Real de Madrid.
Ese mismo verano, en la playa de Las Arenas, los visitantes, ansiosos de refrescar su atribulado cuerpo, nadaban en medio de una gran resaca que estuvo a punto de acabar con la vida del pelotari Aguirre. Para llamar la atención de los bañistas, se habían colocado en las últimas estacas de la playa, clavadas en la arena, desde la cuales partían las “maromas”, especie de cuerdas que constituían un medio de seguridad para los aficionados al agua de mar. Se avisaba a los bañistas mediante unos cartelones en los que con grandes letras se podía leer: “...Es muy peligroso ir más allá...”. Lo cual daba cancha para que algunos amantes de la moral y el recato dijeran: “...Acostumbran algunos a bañarse marchando en botes en los que se desnudan y desde los cuales se arrojan al agua, volviendo después a ellos para vestirse..., el espectáculo resulta perfectamente incompatible con la cultura y con la decencia... Contrastan estas libertades con el laudable celo que se observa en la playa de Algorta para obligar a los bañistas que, aún llevando como llevan traje de baño, recorran cubiertos con capas o sabanas la distancia que media entre el agua y las casetas...” Es muy probable que fuera más fruto de la calenturienta imaginación de los moralistas, lo que se pudiera divisar a esas distancias, que lo que realmente percibieran desde la playa.


Volviendo a la lírica, fueron muchas la obras representadas entre esos años:

En 1905, en la temporada de verano se representaban “La Dama Boba” de Lope de Vega, “Un Cuento Inmoral” de Jacinto Benavente y “Locura de Amor” de Manuel Tamayo.

En 1906 se representaron comedias como “Las Urracas” de Ignacio Iglesias, “Buena Gente” de Santiago Ruiseñol y los dramas “La Retreta” con arreglos de Julio Brouta y Jiménez Quirós y “D. Pedro Caruso” con arreglos de Joaquín Arimón.

En 1907 se representaban: “Mefistofele” de Arrigo Botio, actuando en el papel de Fausto el tenor bilbaino Eguileor. Además de obras de Ricardo Wagner como “El Buque Fantasma”, “Lohengrin”, “Tristan é Isolda”, “El Oro del Rhin”, “La Walkiria” y “Parsifal”.

Algunos de nuestros vecinos también visitaron en aquellos días las barracas que se instalaban en el Campo Volantín de Bilbao con atracciones de época, quincallería, mercería y juguetería, cuyos precios oscilaban entre quince céntimos y peseta la pieza. O acudían a ver los espectáculos del Teatro de Guiñol, donde se exhibía una cabra-ciervo; el Cinematógrafo de Sanchís o el Palacio de la Magia, donde la atracción era una ingeniosa transmutación mental del “Niño Dios”. Así transcurrían aquellos tiempos entre la lírica y el mar.


martes, 16 de agosto de 2016

EL CUENTO DE AGOSTO DE J.J. RAPHA BILBAO


POR DELANTE Y POR DETRÁS

“Por delante y por detrás”: Es el cuento que J.J. Rapha Bilbao nos regala este mes de agosto, estupendo mes de estío para leerlo debajo de un árbol o en las tórridas arenas de la playa. Una pareja todavía virgen de broncas que se emociona contemplando los guiños que hace la luna de los enamorados es el ojo bueno del cuento. Don Claudio Forrado es un jovenzuelo de ochenta años con ojos de niño trasto que pasea con su perrita Azucena y con su vara de avellano que usa de traspié para derribar a los niños al suelo. Un entretenimiento gozoso para un viejo malo.


lunes, 1 de agosto de 2016

VACACIONES 2016



Ya han transcurrido la mayor parte de las fiestas del Pueblo: Neguri Langile, Paellas, Santa Ana, San Ignacio y van a empezar las de Romo. Todavía quedan días de alegría y bullicio. Faltan por llegar las del Puerto, Andra Mari y Las Mercedes. Y como no, las Aste Nagusia Bilbainas.

Así que ya ha llegado el momento de coger las vacaciones y desearos a todos que disfrutéis de las vuestras, si la coyuntura lo permite. Yo como todos los años elegiré Getxo para disfrutarlas.

Con esta entrada doy paso a unos días de relajo, para volver con más fuerzas en septiembre. Pero no me resisto a terminar las entradas que dan paso al verano sin animar a quienes visitan estas páginas, a que os deis una vuelta por Getxo, cualquiera de sus rincones, sus barrios, sus fiestas, merecen la pena, no os decepcionará, y seguro que repetiréis.

VOLVERÉ CON NUEVOS TEMAS A PARTIR DEL DIA 5 DE SEPTIEMBRE DEL 2016.

!ONDO PASA!

LAS FIESTAS DE LOS ÁNGELES EN ROMO



Las fiestas de “Los Ángeles” en Romo no se celebraron, con dicho nombre, hasta después del año 1935. Ya que en 1934, por iniciativa de Dn Manuel Eskauriaza, párroco de Las Arenas, el cual solicitó la ayuda de las “Hijas de la Unión Apostólica”, se edificó como Casa-convento y Capilla denominada “Nuestra Señora de los Ángeles” inaugurándose en 1935. Este pequeño convento dio nombre a dicha festividad, que se celebra el día 2 de agosto.

En el barrio, muchas han sido las celebraciones que han creado el ambiente festivo, que años más tarde darían lugar a las afamadas fiestas de Romo. De ellas la primera mención escrita, que se conserva en el Archivo Municipal de Getxo, es la que realizó el 23 de Junio de 1927 D. Celestino de Elorza y Olave (Maestro Albañil) con domicilio en la Vega de Santa Eugenia Nº 1, para celebrar las fiesta de San Juan.


Muchas de ellas se realizaron en la entonces llamada “Vega de Santa Eufemia”, en torno a la campa de las antiguas Escuelas de Romo. Durante muchos años de la mano de la “Sociedad Gobela”.

Y aunque ya lo he tratado en otras ocasiones, deseo volver a uno de los actos, para mi preferido, durante los años 60, el “Concurso de Tortillas de Romo”, cuya primera edición fue en 1964. Estuvo organizado por la “Sociedad Gobela de Romo”. Para muchos de los que participábamos, en aquellos años, suponía una prolongación del ambiente festivo y reivindicativo de otras celebraciones ya existentes: Paellas de Azkorri y la Bacalada de Berango.


Traigo a colación nuevamente esta fiesta aprovechando unas fotografía, que gracias a una vecina del barrio, Isabel Bilbao, hoy puedo compartir con todos vosotros. Pertenecen a uno de esos años en los que las txonas y la ambientación respecto de las vestimentas, eran uno de los atractivos de las “Tortillas de Romo”, cuando se celebraban en el antiguo golf, detrás del campo de Gobela. En ellas, un grupo de “antiguos scouts”, representaron una nave vikinga, sus indumentarias también estuvieron a tono con dicha pantomima. Eran chicos y chicas del barrio, algunos de ellos de la Prolongación Amaya (Gobelaurre), otros, de las casas baratas y también de otros enclaves de Romo. Juventud que ataviada con pieles como vestimenta, txapines hechos con tela de saco de patatas por calzado, cascos potentemente coronados y hachas en ristre, dieron colorido y humor a aquel acto festivo.


Este año volverán a celebrase, dentro de un más amplio programa festivo, que seguro incluirá el momento álgido del “Txupinazo” con nuestro histórico “Txutxo” y su inconfundible grito de “Romo, Romo, Romo....”; la comida de jubilados, el tradicional Railly del poteo, los efluvios del concurso de putxeras en Ganeta y como no, el Concurso de Tortillas, en las landas del antiguo golf de Artatza.



!Ondo pasa!

jueves, 28 de julio de 2016

LOS CORROS, LOS ACORDEONISTAS Y LAS FIESTAS DE SAN IGNACIO



Una breve entrada para echar una mirada retrospectiva de otras fiestas de San Ignacio. Eran los corros, los acordeonistas y los pianos de manubrio, animados por músicos ciegos, las figuras inseparables en las fiestas en el Siglo XIX y principios del XX. Tanto, que desde la capital del reino un diario madrileño decía: “...también acude en masa a la plaza del pueblo cuando se trata de celebrar con fiestas, algaradas y bailes...! Se ve que para algunos creadores de opinión, las fiestas de localidades de tamaño inferior al del Madrid de los Borbones, no merecían más epíteto que “algarada”. También en julio de 1901, la banda de música municipal de Algorta, los corros de ciegos y los tamborileros animaban el ambiente festivo.

Y en las fiestas de San Ignacio de 1925 la música era la reina de las fiestas. En una fotografía de la época se podía ver una plaza de San Nikolas (Algorta), frondosa de arbolado, en la que sobre el quiosco de la música tocaba la banda municipal, mientras que de pie sobre un entarimado, un acordeonista animaba a los romeros. El tinglado o quiosco de la música, que así se llamaba, estaba cercano a “Iturrieta” la casa de Patxikin Aldecoa, heredad de la que próximamente hablare.


La plaza de San Nikolas aparecía repleta de parejas bailando, se veía a muchos curiosos dando vueltas a su alrededor, deambulaban, seguramente, buscando pareja para el próximo baile. Las cabezas varoniles, la mayor parte, iban cubiertas con txapelas, solo unos pocos sombreros podían adivinarse entre la multitud.

También este día festivo estuvo animado desde primeras horas de la mañana por el “II Circuito de Getxo”, prueba ciclista organizada por el “Arenas Club”, que fue ganada por el Sopuertakoarra Francisco Cepeda. Le seguían Remigio Loroño, de Erandio y Jacinto Suarez, de Somorrostro. A continuación y por orden de llegada iban los corredores del Arenas: Salvador Artaza, Antonio Arandia, Vidaurrazaga, Ricardo Iturriaga, Alberto Izarra, Antonio Narvaiza, Enrique Soler y Martin Ojinaga. El equipo del Arenas resultó vencedor por equipos de la prueba. La meta estaba situada en el alto de la cuesta de San Ignacio. En un circuito de siete vueltas, con un total de 56 Kilómetros, que hacía el recorrido por Neguri, Algorta, Getxo, Berango, Neguri, de 8 kilómetros. El calor reinante resultó agotador para los ciclistas. A la carrera se habían apuntado 33 corredores, aunque en meta aparecieron 29 ciclistas.




Aquel día 31 de julio de 1925, festividad de San Ignacio, empezaba la mañana con un pasacalles en el que intervinieron la Banda Municipal y los Tamborileros de Getxo. Contó con una prohibición gubernativa para la celebración de festejos en carreteras y otras vías de comunicación, puesto que imposibilitaban el paso de carruajes.



NO es NO

martes, 26 de julio de 2016

LA HIGUERA DE LOS BASTARDOS



Es increíble cómo una película, un rodaje, en un día (¿quizá elegido a posta?), era un 18 de julio, puede convulsionar a todo un pueblo. Era uno de esos días horrorosos, tanto por el recuerdo como por el calor sofocante que reinaba en Algorta, de esos que se suele decir “tan intenso, que descansaban hasta los monjes”.


Y de repente, como si fuera una vuelta al sobrecogedor pasado, las callejuelas del Puerto se vieron tomadas por uniformados golpistas, clérigos y señoritos de sombrero. Resultaba curioso ver desfilar entre un mar de curiosos, cámaras, actores y extras, (algunos del Puerto), la procesión franquista que avanzaba por las pequeñas callejas de Ribera y Portuzarra.


Ver a conocidos actores, !Qué divertido resultaba ver a un Ramón Barea vestido de Obispo!, a Areces, Losada, Pepa Oniorte y otros, entre ellos David Pinilla, hijo pequeño del autor de la novela que da nombre a film, mientras los equipos de rodaje y auxiliares, a las ordenes de Ana Murugarren trataban de preparar los escenarios, colocando carteles fascistas y tapando los pocos vestigios de modernidad de esas calles. Las ordenes de la directora, "!traedme esa bandera!, !silencio!, !se rueda, acción!", eran una continua repetición de planos, hasta el esperado "!Vale, ha salido bien!", que los actores y figurantes respondían con un !Ufff...!, y no era para menos, con aquel maldito calor.


Al mediodía, los técnicos de la producción se afanaban en preparar el escenario, colocando estratégicamente un viejo sidecar y camiones de época, carteles facciosos y un sin fin de banderolas golpistas en San Nikolas. La gente, sobre todo la mayor, al pasar, exclamaban con una mezcla de preocupación y asombro "!Ha pasado algo!". Es que las balconadas del antiguo Ayuntamiento, llenas de gallardetes fascistas sobrecogían a los mayores, quizá porque recordaban aquellos infaustos días del terror. Algunos maduritos, socarronamente, comentaban “!Ya se ha formado el nuevo gobierno!”



Los lugares elegidos para filmar la película fueron Larrañazubi, Puerto Viejo, San Nikolas y la Avenida Basagoiti, algunas tomas de interiores se rodaron en Algorta, una de ellas en Iturrieta, en la casa de los Aldecoa, junto a la plaza de San Nikolas. Y era esa mima plaza la elegida para rodar por la tarde.


Hacia las cuatro, en medio de un calor asfixiante que daba valor a esa dura profesión de los actores, en medio de una canícula que parecía alquilada al propio régimen, los actores vestidos de época, con unas ropas que tenían que parecerles autenticas saunas, repetían las escenas. Algunas, nos retrotraían a situaciones ya vividas: un pequeño acompañado de sus padre realizaba el saludo fascista a unos camisas azules, a la vez que un militar golpista exigía a una mujer que le enseñara lo que llevaba en el bolso. En el frontón, uno de aquellos tenebrosos “camaradas” jugaba a pelota a mano con el capellán castrense del batallón.


En el balcón del Ayuntamiento, cuatro mujeres nacionalistas y/o republicanas, aparecían con sus cabezas rapadas, símbolo de la humillación que las mujeres no fascistas sufrieron durante el franquismo. Desde el frontón, la directora y su ayudante iban dando las últimas órdenes a los agobiados actores, mientras algunos, desde las escasas sombras de la plaza, soportaban estoicos el calor.


El pueblo, en general, aparecía sorprendido. Pero a medida que transcurría el día algunos comenzaron a hacer comentarios jocosos, cuando no airadas frases sobre el “acontecimiento” del verano: la película de Ana Murugarren “La Higuera de los Bastardos”, basada en la novela de Ramiro Pinilla “La Higuera” que narra la historia de un falangista llamado Rogelio y un niño de nombre Gabino. El primero queda atrapado en la mirada con odio del niño, hijo y hermano de dos inocentes que el falangista sacó de su casa y los asesinó a sangre fría. Esta producción comenzó a gestarse a principios del pasado año, coincidiendo con el décimo aniversario de la presentación en el 2006 de la novela en las librerías. Según la directora del film, la película estará en las pantallas el próximo año, allá por el otoño.


La película, cuyo protagonista es el conocido actor de “Gatzaga” Karra Elejalde, está basada en la novela “La higuera” de Ramiro Pinilla, uno de los escritores más prolíficos de Getxo, quien desde su buhardilla de “Walden”, en el barrio de Uri, nos ha legado entre otras novelas “Las ciegas hormigas”, Premio Nadal y de la Crítica; “Seno”, Finalista del Premio Planeta. La trilogía “Verdes valles colinas rojas”, compuesta por “La tierra convulsa”, premio Euskadi de Literatura en Castellano, “Los cuerpos desnudos” “Las cenizas del hierro”, Premio de la Crítica y Premio Nacional de Literatura. “Cadáveres en la playa” y un sin fin de creaciones publicadas a lo largo de su vida y traducidas a más de veinte idiomas. “Verdes Valles...”, también recibió el “Premio Euskadi” de 2012.

jueves, 21 de julio de 2016

LAS PAELLAS DE AIXERROTA HASTA 1970



El Concurso de Paellas de Getxo, tanto cuando se hacían en Azkorri como más tarde en Aixerrota, es la fiestas más concurrida de Uribe Kosta. Pocas fiestas atraen a tanto publico, en torno a un concurso gastronómico.

Desde las primeras, que se celebraron en julio de 1956, el número de asistentes fue in crescendo. Las de 1962 atrajeron a las campas de Azkorri a 150 sukaldaris y cerca de 7.000 visitantes; año tras año iban incrementando el numero de adeptos al guiso de la paella. En 1963 acudían 200 sukaldaris y 5.000 visitantes; en las de 1964, a pesar de que la prensa local no daba cifras, hablaba de: “...Un ejercito de paellas tomó las landas de Azkorri, con una concentración masiva de miles de personas...” Las de 1965 ya hablaban de 239 paellas presentadas y una impresionante cifra de kilos de mecanotubo, 16 toneladas. 


En 1966 seguíamos en las landas de Azkorri, esta vez con 300 paellas presentadas y más de 15.000 asistentes. En ella, “Los 13 de Algorta”, con una bella representación de una construcción de pinos y sobre ella una enorme paellera en medio de un mar de llamas, simuladas mediante telas rojas brillantes resultaban ganadores del concurso de txosnas.En 1966 se celebraba el XII concurso de paellas, el aparcamiento previsto para 2.000 coches se veía desbordado, resultando ganadores del concurso de txosnas “Algortako Scouts”.

Las de 1968 llevaban a las landas de Azkorri a 318 cazuelas y una cifra de asistentes que rompía todas las marcas, se hablaba de entre 20 y 25.000 visitantes. En 1969 la cifra seguía aumentando, participaban 390 sukaldaris, ya se hablaba de “Concurso Internacional de Paellas”, con asistencia de representantes de Finlandia, Noruega, Dinamarca, Estados Unidos, Austria, Alemania y Francia; se hablaba de 22 toneladas de tubos y 3.000 metros cuadrados de toldos, 51.000 litros de agua y 4.000 kilos de leña.


En 1970 le tomaban el relevo las landas de Aixerrota, que habían sido cedidas por los hijos de D. Angel Mugica; el numero de paellas presentadas era de 380, y las txosnas pasaban de 310; en cuanto a la asistencia se valoraba que sobrepasaba las 20.000 personas a la hora del medio día; el primer premio de txosnas recayó en “Euskal Erri´ko Lagunak”. Dejaremos las siguientes para otro año.

Este año nuevamente, el trabajo incansable de los chicos y chicas de Itxas Argia, prepara las landas de Aixerrota para la llegada de una legión de cocineros/as, dispuestos a pasar un gran día entre olores de marisco, caldos de pollo, buen vino, kalimotxo, sol y color.

NOS VEMOS EN AIXERROTA !ONDO PASA!