miércoles, 4 de octubre de 2017

DE CAMINOS, VEGAS, OBRAS Y OTROS ACONTECERES DEL SIGLO XIX EN GETXO -VIII-



En la anterior entrada veíamos cómo se empezaron a construir puentes sobre el río Gobela, y la modernización del Pueblo mediante la figura de las personas asociadas. En esta veremos como se empezaban a reformar algunos caminos deteriorados de Algorta, así como algunos aspectos de la vida diaria que incomodaban a nuestros antepasados.

En junio de 1870 le llegaba la hora de la venta de propios a un terreno en la llamada “Campa de Chisquiena”, el cual había pasado a ser propiedad de D. Pedro de Goicoechea.

Algunos caminos de Algorta se hallaban en muy mal estado, era el caso del que iba desde “Mantequena hasta Telleche”. Decían en las actas: “...el camino peatil o calzada que va desde el termino llamado “Iturrietas o Mantequena” hasta la puerta del jardín de Telleche, desecho y descompuesto, y siendo dicho camino el del centro del pueblo de tránsito general, única vía de comunicación desde la parroquia de Santa María de Guecho con la iglesia de Algorta y la plaza pública. Acuerda por unanimidad el Ayuntamiento realizar un proyecto razonado para la construcción y reparación de dicho camino, realizando una vía de herradura entre los términos señalados...”

La escasez de agua en el municipio se hacía sentir y en julio de 1870 era la fuente de Sarri (Getxo), la que perdía abundante agua por varios puntos la que era llamada a reparar, dada la importancia que para el barrio tenía. Dicha fuente fue reparada por el cantero D. Juan de Arrieta y su importe fue de 419 reales.


Las Arenas, en agosto de 1870 se veía alborotada por la presencia en alguna de sus campas de una tribu: “...de mendigos de ambos sexos, extraños a este país y que con sus caballerías han rodeado y tomado dicho barrio, utilizando como habitación las ruinas del molino que fue propiedad de D. Andres de Cortina...” (se referían al molino de Esacerrota, junto al actual puente Bizkaia). Y proponían los vecinos: “...nombrar un dependiente residenciado en este barrio para hacer desaparecer los mendigos, teniendo presente que se halla prohibida la postulación en esta provincia...” Solicitaban devolver a los mendigos a sus lugares de origen por la carretera que conducía a Bilbao. Se contrató a D. Juan Bautista de Sesumaga por 4 reales diarios, hasta el 30 de septiembre. Al parecer lo que molestaba a algunos residentes del barrio era la presencia de mendigos en fechas en las que la afluencia de visitantes a los balnearios era de máxima demanda. Más tarde, en 1880 se publicaría el “Bando de Buen Gobierno”, en el que en su articulo 10º se advertía de la prohibición de ejercer la misma a “...todos los que no fueran vecinos de Getxo, así como a cualquier forastero que quisiera implorar caridad publica...”

En ese año las lista electorales eran expuestas al publico durante el mes de octubre todos los días en las plazas públicas, mediante carteles, que eran repuestos al anochecer de cada día.

Se pagaba a también a la Diputación General por los voluntarios, por cupo, para el servicio de la armada, pertenecientes al distrito de Algorta, 1.019 reales semestrales, de los fondos municipales.

El barco del pasaje entre Las Arenas y Portugalete, fuente de ingresos para el municipio, tenía pendiente de satisfacer la escritura de arriendo, por dos años y medio, a D. Antonio de Mendieta.


El día 19 de septiembre de 1870 se daba lectura al decreto del regente del reino que había sido publicado por el Gobernador el día 20 del mismo mes, en el que se ordenaba la división del término municipal en secciones y colegios. A Getxo le correspondía formar dos distritos y tres colegios. Nuevamente esto causó problemas de interpretación y ejecución, por lo que acordaron acudir a la Diputación General con la forma en que se debía realizar la propuesta: “...La línea divisoria de ambos distritos sería el camino que arrancando desde la Galea pasa por Sarachaga, Iberres, Gaztañaga, Uri, Goñis a la taberna del Ángel, continuando la calzada por al calle San Nicolas por la que entrando a Tetuan (actual Basgoiti) que empieza en la casa Amorotoena sigue hasta la casa de D. Jorge de Goya, quedando esta Anteiglesia dividida en dos parte prácticamente iguales. Se le señaló como Distrito Nº 1. La otra parte, la de mayor extensión, conformó el N.º 2. Para facilitar el voto de los residentes quedaba dividido en dos colegios electorales, siendo su línea divisoria desde Telleche, Elorriaga a Jauregui Argalena, cuyas casas con toda la parte comprendida al Norte de la línea formaran un colegio electoral, y de dicha línea al Sur comprendiendo Las Arenas formaran otro...” El último día hábil del año de 1870, se daba nombre a los colegios electorales, el primero, que formaba un solo colegio, recibía el de “Colegio del Puerto”; el que iba desde Telleche hasta Jauregui Argalena “Colegio de la Plaza” y la parte Norte “Colegio de Sarri”. No se aclaraba el nombre del tercer colegio, el de Las Arenas.


1.870 será el año en que la Guerra entre Carlistas y Liberales, llevará a la instalación por estos últimos de una batería en las Escuelas de la Fundación Cortina (San Martín). El 27 de agosto de ese año, el Capitán General de las Provincias Vasco-Navarras decretará el estado de guerra.

En abril de 1871, ante la escasez de arbolado en la campa de la Avanzada, se acuerda plantar 50 álamos blancos y 25 plátanos. La operación supuso un desembolso para las arcas municipales de 425 reales. En mayo de ese año se acuerda el establecimiento de un servicio de correos entre Bilbao y nuestra Anteiglesia.


En la próxima entrada veremos las actuaciones en la zona del Castillo, en Algorta, así como el inicio de la instalación del cable submarino entre Inglaterra y Getxo.

domingo, 1 de octubre de 2017

DE CAMINOS, VEGAS, OBRAS Y OTROS ACONTECERES DEL SIGLO XIX EN GETXO -VII-



En la anterior entrada hablaba de las iniciativas promovidas para construir caminos en la zona de Ereaga, en esta iremos viendo la necesidad de construir puentes sobre el rio Gobela, y el nuevo camino desde la Venta del Ángel a Plentzia.

Los puentes del Gobela, eterna preocupación del municipio a su paso por la localidad de Las Arenas hacia la Vega de Santa Eugenia, fue uno de los asuntos que trató en octubre de 1869 el consistorio getxotarra. Las quejas de los vecinos se multiplicaban por la falta de un puente que permitiera el paso de carros. En esas fechas los carros tenían que atravesar el cauce del río lo que provocaba que dicho cauce se viera, en numerosas ocasiones, cegado por las arenas que las ruedas de dichos carruajes arrastraban, impidiendo el curso natural de las aguas: “...perjudicando la vega de esta jurisdicción, donde se forma una laguna haciendo imposible el cultivo...” Para evitar esos problemas el Ayuntamiento acordó: “...Crear un puente de madera sobre el rio Gobela o Cresalchu para paso de carros y personas, en el mismo punto donde actualmente cruzan las personas...” Se encargó el proyecto al maestro de obras D. Juan Antonio de Menchaca, el presupuesto alcanzaba los 2.509 reales .

Para realizar muchos de los trabajos que la modernización del Pueblo requería, el consistorio procedió a realizar un sorteo para designar las “personas asociadas”, que generalmente respondían a vecinos pudientes, de acuerdo con las normas aprobadas por la Diputación, ya que la norma numero tres de la misma fijaba la forma de aprobar los presupuestos municipales y demás trabajos para los que se necesitaba el concurso de esa figura. En ese sorteo se fijaron el doble de asociados al de concejales, en el mismo salieron elegidos entre otros: D. Eusebio de Aurrecoechea, D. Victor Endeiza, D. Juan Bautista Azcorra, D. Juan Bautista Vidaurrazaga, d. Manuel Uria, D. Victoriano Sarria, y el sacristán D. José María Ibarra. Entre las obras que se estaban realizando se encontraba el depósito de cadáveres del campo santo de San Nicolás de Bari, cuya tasación importaba 1.780 reales.

De esa época data un informe del piloto mayor de la barra sobre los buques que entraban y salían del Abra. El 21 de octubre de 1869, se reunía el Ayuntamiento de Getxo en el Salón Consistorial de la entonces denominada “Perrera” del Puerto Viejo de Algorta, bajo la presidencia del Alcalde D. Luciano de Alday. A dicha reunión asistieron Capitanes y Pilotos Mercantes para tratar sobre un informe elaborado por D. Andrés de Cortina y Arteaga, acerca de un proyecto para facilitar que el Piloto Mayor diera el mejor servicio a los barcos que salían y entraban de la barra, de él ya hable en la entrada del 1 de diciembre “Los Pilotos de la Barra -I-”.


A finales de ese año se aprobaban los presupuestos municipales para el curso 1869-70, en una sesión extraordinaria a la que acudían los asociados. Dichos presupuestos arrojaban las siguientes cifras: la previsión de gastos era de 28.800 escudos y la de ingresos de 31.430 escudos,

En noviembre de 1869, seguían las solicitudes de compra de terrenos comunes de acuerdo con la Ley de desamortización de Mendizabal, el Bilbaíno D. Fernado Mieg, quien disponía de vivienda en Las Arenas, junto a la Compañía del Tranvía (próxima a la Plazuela de dicho barrio), solicitaba la compra de una parcela, un terreno arenoso y pantanos en parte, que se estaba situado en la orilla izquierda del río Gobela. La parcela en cuestión era de 8.440 estados (la peonada superficial tenía 100 estados o 544 varas cuadradas, igual a 3 áreas, 8o centiáreas), el Ayuntamiento accedió a la solicitud. Dicha compra no podía afectar al paso de servidumbre del proyectado puente sobre el Gobela.

No fue el único terreno que siendo comunal se sacaba a subasta a propuesta de vecinos de otros pueblos. Finalizaba el año con la solicitud de adquisición de un terreno en Konporte que tenía 8.440 estados. El comprador, también vecino de Bilbao, era D. Manuel de Acha.

Empezaba 1870 con la compra de bancos para los niños de las escuelas de San Nicolás: “...Siendo mucha la concurrencia de los niños a esta escuela de Algorta, acuerda el Ayuntamiento que se construya una nueva mesa de escritura y banquillos para los niños, y que se rebaje la plataforma del maestro...” El engalanamiento urbanístico era otra de las preocupaciones del momento. Era la plazuela que existía frente a San Nicolás: “...Con el fin de establecer sombra y hermosear la plazuela que se halla frente a la iglesia de San Nicolás, acuerda el Ayuntamiento se proceda a la plantación de árboles en dicha plazuela...”

Los gastos de ayuda para lactancia y socorro para las familias de condición más humilde del pueblo, aparecían en los libros de actas, de forma periódica. Algunas de esas personas que se hallaban en la indigencia eran vecinos de Santa María de Getxo, y carecían de recursos para alimentar a sus hijos recién nacidos; en otros casos se trataba de vecinos del Puerto Viejo, cuyo cabeza de familia se encontraba enfermo desde hacía tiempo y carecían de recursos.

En febrero de 1870 se discutía sobre el enlace del camino vecinal que iba a unir la Venta del Ángel con la carretera que conducía de Bilbao a Plentzia. Y siguiendo con la tónica de años anteriores, el Ayuntamiento de Getxo planteaba la escasez de presupuesto para acometer las obras propuestas por la Diputación. Y se ratificaba en los que el apoderado municipal expuso el 19 de julio de 1868 en las Juntas Generales: “...El camino que se solicita desde el punto de soltura de Urduliz hasta el Ángel no puede comunicar con el del Gobierno que viene desde Bilbao a Las Arenas, sin pasar por el que tiene proyectado este Ayuntamiento, cuyos estudios y presupuesto están hechos. Porque la Anteiglesia de Guecho que ha construido y mantiene con sus propios medios un camino para unir con la Capital, no se puede incluir en el plan de iguala, porque sería sacrificarle en beneficio de la Provincia, con el sostenimiento, por su cuenta, del camino desde el Ángel, a empalmar frente a la casa Goya y desde allí hasta Las Arenas...” No obstante, a continuación hablaban en tono conciliador sobre su disposición a entablar un dialogo que condujera a una buena solución en beneficio de la Provincia y los municipios. Aunque en mi opinión, lo que pretendían realmente, era que el trazado fuera a través de Las Arenas, según el proyecto municipal, y que los gastos de mantenimiento corrieran a cargo de la Diputación, a cambio ellos se comprometían a entregar a la Diputación el camino que el consistorio ya había realizado.


El Ayuntamiento de Getxo invirtió en bonos del Estado en 1869 y abril de 1870, de acuerdo con la Ley de Tesorería General, presentó en Madrid un resguardo de bonos, a través de un vecino de la Villa y Corte D. Rafael Cabezas para tratar de hacer efectivos los intereses de dichos bonos, los cuales procedían de la venta de “propios” (terrenos sacados a subasta), cuyo importe ascendían a 48.400 escudos y que dejaban unos intereses al 6% fijo de 129 escudos. Para tratar de hacer efectivos los mismos se comisionó a D. Juan Bautista Elortegui, para que se dirigiera a Madrid portando los documentos acreditativos de dichos bonos y entregárselos al Sr. Cabezas para que gestionara ante la tesorería el cobro de los mismos. El 20 de mayo de ese año se hacían efectivos los intereses de aquellos bonos y el importe de ellos que ascendió a 27.490 reales. Los Bonos del Tesoro, que poco tiempo más tarde sacó el Estado en una cuantía de 100 millones de pesetas eran unas de las inversiones a las que nuestro Ayuntamiento acudía, para invertir los dineros públicos.

En mayo de 1870 se daban por terminadas las obras del puente sobre el río Gobela para acceder a Lejona, que habían sido ejecutadas por D. Juan Antonio de Menchaca, por un importe de 2.505 reales.


En ese año era frecuente ver a conductores de caballerizas corriendo al trote por las calles de nuestros barrios. El consistorio para evitar desgracias personales acordó: “...Se prohíba correr al trote los coches y caballerías sueltas dentro de la población bajo la pena de dos escudos a los infractores...” Para ello colocaron una tabla con letras grandes junto a la casa de D. Miguel de Eguia Villabaso.


En la próxima entrada veremos la construcción de algunos caminos en Algorta, y la división del término municipal en secciones y colegios.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

DE CAMINOS, VEGAS, OBRAS Y OTROS ACONTECERES DEL SIGLO XIX EN GETXO -VI-



En esta entrada seguiremos con algunos casos de subastas de terrenos comunales, así como algunas iniciativas privadas para la construcción de caminos, que más tarde provocarían conflictos entre el Ayuntamiento y los particulares que los realizaron.

En enero de 1868, algunos trozos de terrenos comunales de los arenales salían a subasta: “...queda enterado el Ayuntamiento por el “Boletín Oficial de ventas de bienes Nacionales” N.º 49, del 18 del corriente, donde se anuncia la venta de dos trozos de arenales propios como de este Pueblo, para el 22 de febrero...” Ambos lotes estaban situados en Algorta, el primero en la zona de la Avanzada: “...Este lote confina por N. con la colina de Algorta llamada de la Abanzada por S. con arenales de D. Eduardo Aguirre, con la zona marítima de seis metros contados desde la cresta…, con la zona de tres metros para el servicio de la carretera de Algorta...” Dicho lote tenía 56.404 m² y estaba tasado en 331 escudos. El segundo lote: “...Confinaba por el N. con con las colinas de Algorta, y con el caminovecinal que se dirige a Lejona, por el S. con los arenales de D. Jose Niceto de Urquizu...” Estaba próximo al rio Gobela, era de 235.812 m², y estaba tasado en 693 escudos.

Pero las iniciativas altruistas de los asociados del Sr. Goya parece que tuvieron segundas partes, ya que en febrero de 1868 intervenía el Gobernador de la Provincia para hacer saber que la conservación del camino por ellos financiado debía de ser costeada por el Consistorio, quien decía en sus propias actas: “...El Ayuntamiento de Guecho con laudable fin y deseo de mejorar la agricultura, industria y comercio del pueblo que administra, a costa de grandes sacrificios, construyó en los años 1863, 1864 y 1869 varios trozos de caminos de coches, cuya ejecución no ha podido en parte satisfacer por carecer de fondos, y a la buena conservación de los mismos tampoco puede atender…, y que hallándose por esta causa mal parados, deberá si sus recursos no aumentan a echar mano de arbitrios extraordinarios…, y dejar el Pueblo en la miseria sin comunicación con la Capital de la Provincia...” Se lamentaba el consistorio de que tal coste, difícil de mantener por el Ayuntamiento, debiera de satisfacerse, ya que de saberlo hubieran preferido no autorizar a Goya y asociados a ejecutar con sus fondos dicho camino.


Los fondos del Ayuntamiento, como decía anteriormente escaseaban, tal es así que el camino que conducía hasta el campo santo de Algorta, cuyos terrenos habían sido expropiados a Dña. Josefa Ramona de Izcoa, para su ejecución, permanecían sin abonárselos, y el consistorio le decía que tan pronto como los fondos municipales lo permitieran, le serian devengados.

En marzo de 1868 se procedía al derribo del pórtico de la ermita vieja de San Nikolas, a fin de mejorar el ornato público e impedir que: “...se convierta en guarida de algunos malhechores que pudieran retirarse en esos locales...”

La extracción de arenas para sujetar los nuevos arenales adquiridos, fue otra de las actividades a las que los grandes hacendados recurrían. En junio de 1868 eran los hermanos Aguirre, Eduardo y Ezequiel, quienes solicitaban del Ayuntamiento dicho permiso: “...para extraer unos cuantos carros de tierra de la Avanzada, de esta jurisdicción, para sujetar una parte de las arenas de nuestra propiedad al Oeste del camino de Algorta a Las Arenas...” También la extracción de piedra era necesaria para las obras que se estaban realizando en el Pueblo, en puntos tales como la Playa de Ereaga, cuyo camino carreteril se estaba realizando en Mantequena, donde se amontonaban piedras para las obras de Algorta. Entre los lugares elegidos para la extracción estaban la Cantera de Aiboa, el alto de la Avanzada, incluso la procedente de Ereaga; también de la Galea , lugar en el que en un terreno comunal, junto a la casa Goicoeche D. Martin de Berasaluze extrajo piedra para la ejecución del camino de Iturrieta a Telleche.


En el Puerto Viejo de Algorta, en septiembre de 1.868, se realizaban las obras para adaptar la vieja ermita de San Nikolas para escuela de Náutica.

En diciembre de 1868, el gobernador civil de la provincia había ordenado se que procediera a la renovación de los Ayuntamientos, de acuerdo con lo dispuesto por el Gobierno de la Nación. Por ello se reunió el “Ayuntamiento General de Guecho”, en el edificio de la plaza de San Nikolas: “...bajo la presidencia de D. Luciano de Alday y D. Juan Ramón de Arana…, junto a la mayor y más sana parte del vecindario…, cuyos nombres se adjuntan más adelante…, se dio paso a la deliberación de cuatro negocios. En primer lugar se trató de la circular remitida por la Diputación General, del 25 de noviembre de 1868, referente a la Ley de sobre la organización y atribuciones de los Ayuntamientos, publicada por el Gobierno de la Nación, que es contraria al fuero de este señorío, por lo que este recomienda se obedezca pero no se cumpla. Hubo discordancia entre los participantes, sobre la avenencia al cumplimiento de la orden, por lo que se procedió a la votación, que dio como resultado que la gran mayoría dijeron se obedezca pero no se cumpla, en total fueron 99 los que se adhirieron a esa formula, contra 8 a favor de cumplir lo dispuesto por el Gobierno de la Nación…”


La situación en abril de 1869 de la carretera que iba desde la Avanzada hasta la Plazuela de Las Arenas (actual Puente Bizkaia), era desastrosa, hasta tal punto que los carruajes no podían transitar por ella. Por lo que el consistorio decidió: “...se proceda a la reparación y conservación, y existiendo en la playa de Ereaga amontonada y amartillada bastante cantidad de piedra, se formalice con algún carretero del pueblo, con toda la economía posible, la conducción de la citada piedra...” Aquella piedra amontonada en Ereaga que había sido apilada por un grupo de jornaleras de Algorta, fue contratada a D. Vicente de Elosua a nueve reales el m³. La piedra fue conducida al camino de Las Arenas por el carretero D. Julián de Menchaca. En total se transportaron 328 m³ de piedra.


En la próxima entrada veremos cómo se iban ejecutando los trabajos de la modernización del Pueblo; también abordaré el enlace del camino vecinal que iba unir la Venta del Ángel con la carretera que conducía de Bilbao a Plentzia.

domingo, 24 de septiembre de 2017

DE CAMINOS, VEGAS, OBRAS Y OTROS ACONTECERES DEL SIGLO XIX EN GETXO -V-



En esta entrada seguimos viendo los acontecimientos que en nuestro Pueblo sucedieron a lo largo del Siglo XIX.

Para julio de 1867 ya se habían sacado a la venta y habían sido adjudicados a especuladores terrenos y vegas, y se temía que siguiera adelante el expolio de bienes de propiedad municipal. Al igual que sucediera en el mes de enero, siendo ahora Alcalde de Getxo D. Agustín de Basáñez, varios concejales presentaban una moción para preservar terrenos, pastos y edificios de uso publico de propiedad común, de una posible venta a compradores privados. El Pueblo tenía montes argomales, pequeños terrenos y plazuelas, aún sin sacar a subasta. Estas plazuelas y pequeños terrenos eran utilizados como deposito de materiales de obras municipales. Además contaba con otras propiedades de propiedad pública: “...tres edificios destinados a escuela de niños de ambos sexos, con salón de Ayuntamiento y Juzgado de Paz (este último se referían al de San Nikolas); dos tabernas con depósitos municipales, otro de matadería…” Por ese motivo justificaban en la moción que: “...A fin de que la agricultura del vecindario y los servicios públicos no se vean perjudicados notablemente, sean exceptuados de la venta, además de los seis edificios públicos que posee el Pueblo. Los terrenos siguientes que se vienen utilizando para pasto, que son de aprovechamiento común y uso gratuito. Terrenos denominados Galea, Baserri, Aiboa, Canteras, Gobelaurre; y los terrenos inclinados de Arechetaurre y Avanzada en una línea desde este último punto en dirección oriente hasta el río Gobela y la parte arenosa hasta salvamento de náufragos y otros usos a la derecha del camino que se dirige hacía Algorta y Las Arenas...” Sin embargo, decidían dejar de libre venta: “...los extensos arenales que se encuentran a mano izquierda del camino, en dirección oriente, cuando hubiere proponente de los mismos. Debiendo ser exceptuados de dicha venta las campas y plazuelas denominadas Plaza Pública de Santa María, campa de Jauregui, terreno llamado San Martín, la alta del mismo nombre, la campa de Mujica (hoy plaza pública), la plaza de Banderas o Castillo (donde se celebra las festividades de San Nikolas), bajo las Banderas, Matzapatiena-Aspi, Areachugana, Galarenalde, Acheaurre, campa de Santicuena, terrenos frente y costado de Arrizubieta, Boulebar y sus inmediaciones, Angelena-Ondo, un terrenito frente a la casa de Francisco de Egusquiza que habita Ambrosio de Echevarria, campita de Azcorrena, Linduondo...” Como se puede observar la relación de propiedades municipales era muy extensa, y facultaron al Alcalde para realizar cuantas gestiones fueran necesarias para preservar esas propiedades municipales.


Los requerimientos del “Administrador de propiedades del Estado” eran continuos, hasta por pequeñas parcelas eran demandadas explicaciones, por no haber hecho constar estas en la relación de terrenos enajenables. A los que el consistorio se veía obligado a justificar indicando que eran pequeñas parcelas, de propiedad pública, utilizadas para servicios públicos. Era el caso de algunas parcelas en las zonas de iturribarri y de la casaTorrena. Otras veces el requerimiento era para realizar la tasación de terrenos por parte del Síndico municipal y el administrador del Estado. Tal fue el caso en septimbre de 1867 de unos arenales: “...en el camino carreteril que se dirigía a Lejona...” (en la Vega de Santa Eugenia). Las apetencias de los compradores eran insaciables.

Entre tanto el Ayuntamiento continuaba con la transformación del municipio, realizando nuevos caminos carreteriles. Era el caso del que conducía desde Mantequena (Algorta) hasta la ermita del Ángel de Getxo, pasando por la campa de Mujica (también ésta en Algorta, junto a San Nikolas) o el que iba desde Jauregi a la Galea que realizaron con un ancho de venticuatro pies. También actuaban sobre el suministros de agua a la población, que tenía que acudir a las fuentes públicas para obtenerla; se crearon fuentes en Alango (en el solar de Mazas), Satistegi para lo que realizaron dos caminos de acceso, uno desde la casa de Arteta y otro desde la carnicería; otra de esas fuentes fue la de Arechondo, la cual contaba con lavadero y tinglado; también próxima a la Iglesia de San Nikolas, junto a la casa de Juan Batxi. Las plazas públicas también fueron objeto de mejora de los espacios públicos, entre ellas se reparó la del mercado de San Nikolas, y se crearon otras nuevas como la de Jardingana (Cuatro Caminos) y en la Avanzada a la que dotaron de asientos y árboles.

Pero no todo eran satisfacciones, algunas quejas también se producían por las obras emprendidas. Tal era el caso del molino de Boluzarreta, al que las obras para construcción de un puente que comunicara con Leioa hacían retroceder las aguas impidiendo el curso de las ruedas. En octubre de 1867 sobre el Gobela solo había un puente de madera, y estaba en mal estado, al que las aguas en las grandes avenidas llegaban a tocar, retrocediendo las mismas, llegando a interceptar el paso entre Algorta y Leioa. Por ello se platearon construir un puente más solido, de piedra, que facilitara el paso a los vecinos y carros.


La playa de Ereaga como lugar de concurrencia de bañistas de otras poblaciones, fue otro de los lugares en los que se hizo necesario la ejecución de algún camino para acceso de coches, y eso que aún faltaban más de diecinueve años para la construcción de su primer Balneario “La Perla”. En octubre de 1867 varios propietarios de Algorta, entre ellos José Jorge de Goya, solicitaban permiso para realizar dicho camino en Ereaga: “...para construir a sus expensas un camino de coches para la playa de Ereaga por el sitio en que fue trazado por el Ayuntamiento en 1864. Las obras en que en él se realicen, quedaran a beneficio y propiedad del Ayuntamiento y sin reserva ni derecho alguno para los exponentes...” En aquel escrito los solicitantes decían que: “...la prosperidad ó decadencia del barrio de Algorta depende esencialmente de la mayor o menor concurrencia de bañistas a la playa de Ereaga, y ésta de los buenos o malos caminos que se dirigen a ella...” La localización de aquel camino según se escribía en el libro de actas: “...debía de partir desde la casa carnicería para finalizar en la plaza de Iturrichu de Ereaga...” En definitiva, más o menos, partía desde el comienzo de la cuesta Suarez hasta llegar frente a Igeretxe. Aquel paseo se construyo, según decían en las actas, con asiento de piedra sillar y decorado con un espléndido arbolado a lo largo de la playa de Ereaga. Parte de la piedra se trajo desde la playa de arrigunaga, que a decir de las actas: “...hallándose en la playa llamada de Arrigunaga, de esta Anteiglesia, bastante cantidad de piedra, que con solo amontonarla y muy poca preparación se presta a la reparación de dicha carretera...” Eso sí: el consistorio debido a sus mermadas arcas, no se comprometía a la conservación del mismo. Sin embargo, al año siguiente daría lugar a un pleito en el que intervino el Gobernador, ya que de lo acordado entre el Ayuntamiento y Goya y Socios, estos últimos se desdijeron.

Y era en febrero del siguiente año cuando otro camino carretero, este desde Las Arenas hasta las inmediaciones de la casa de J.J. Goya (que estaba situada en Atxekolandeta), era entregado a la diputación, siempre que esta se comprometiera a continuar dicho camino hasta la ermita del Ángel de Getxo.


Para noviembre de aquel año estaban próximas a terminar algunas obras proyectadas en 1864, entre ellas algunos tramos de camino entre Mantequena y la taberna del Ángel de Getxo, con un ramal que iba hasta la playa de Areatxu (Arrigunaga). La ejecución de las obras fueron responsabilidad del maestro de obras D. Juan Antonio de Menchaca, persona que a su vez realizó durante aquellos años, las mediciones de los terrenos y montes comunales.


En la próxima entrada seguiremos viendo cómo las vegas y terrenos comunales iban pasando a propiedades privadas, mientras algunos caminos se realizaban por iniciativa privada.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

UNA FIESTA LIGADA A “UNA LINDA CAPILLITA”, LAS MERCEDES



La Iglesia Parroquial de Las Mercedes de Areeta-Las Arenas es una construcción centenaria. El deslinde para la edificación del templo se realizó en 1.886, se terminó de construir en julio de 1887. El día 16 de julio del mismo año D. Pedro Lorenzo de Castañares (Arcipreste de Bilbao), bendijo el templo, que en un principio estuvo anejo a la Parroquia de San Nicolás de Algorta. El diario madrileño “El Siglo Futuro” del 21 de julio de 1887 recogía también el evento “...El sábado fue bendecida la nueva iglesia construida en Las Arenas de Bilbao, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Mercedes...” Sin embargo, fue el 28 de marzo de 1912 cuando el Ministerio de Gracia y Justicia aprobó por Real Decreto su paso a Parroquia.

Aunque ya antes de su construcción se celebraban las fiestas de Las Arenas, pero estas se circunscribían al entorno de la ermita de Santa Ana, fiestas que se celebraban por todo lo alto con presencia de numeroso público procedente de otros municipios, sobre todo de Bilbao. De ellas ya he escrito en varias de mis entradas.

Las fiestas de Las Mercedes comienzan a celebrarse a partir de la creación de una pequeña capilla en el lugar que hoy ocupa la iglesia del mismo nombre. Ya en los diarios bilbaínos eran recogidas desde 1887, año de su inauguración. Era anunciada el viernes 23 de septiembre de 1887 por el diario “El Noticiero Bilbaíno”: “…Mañana sábado se celebrará una misa solemne, en la nueva iglesia de las Arenas. El resto del día se solemnizará con el toque del tradicional tamboril y los acordes de la banda de Algorta, así como también en la mañana del domingo…” Es esta la primera referencia de prensa que se he encontrado. Incluso el “Liberal” de Madrid, de septiembre de ese año, ya hablaba del importante cambio que estaba experimentando nuestro barrio: “...para ir de Bilbao a Las Arenas, hay además de los infinitos vapores que recorren la ría, dos ferrocarriles y dos tranvías (se referían a los de Las Arenas y Portugalete). ¿Será necesario decir más en demostración del rápido florecimiento de la zona?” Y refiriéndose a nuestra playa decía: “...La playa de Las Arenas no es tan hermosa como la de San Sebastián, pero sí una de las mejores de España. Cuantos la visitan se enamoran de ella. Pocos de estos enamorados la son infieles…” 


Para hacerse una idea del movimiento de viajeros en esas fechas, baste recordar lo que escribía el diario madrileño “El Liberal”: “...Se calcula que durante el mes de Agosto han circulado sólo por el tranvía de Bilbao a Las Arenas 140.000 personas. Añádase a esto la circulación que habrá habido por el tranvía de la orilla izquierda, por el ferro-carril de Portugalete y podrá formarse una idea del asombroso movimiento de viajeros habido entre Bilbao y las dos orillas del Abra durante este verano...”

Otras fiestas acontecieron como las de septiembre de 1903, que transcurrieron con diversos espectáculos; mientras que en la Plaza del Mercado se realizaba el juego de “Los Ciegos Inteligentes”, a la vez se realizaba un concurso de dantzas vascas por parejas; más tarde actuaron los “Barrenadores” de piedra. Le seguiría por la tarde la romería y el baile. Todos los festejos fueron amenizados por la banda de música y los gaiteros de Etxarri Aranaz, y como no, con los siempre presentes tamborileros.

Pero no serán recogidas en un programa festivo hasta 1907. Y siempre, según los hábitos de la época, precedidas de la consabida misa mayor, en la iglesia de su nombre. También formaban parte de las costumbres de esos tiempos, los pasacalles encabezados por los tamborileros, así como la celebración de juegos para los pequeños, en la plaza contigua a la iglesia. Aunque la fiesta de mayores se celebra, a otras horas, en la llamada “Plazuela” (situada frente al actual Puente Bizkaia).


Una fiesta ligada a “Una linda Capillita”, Las Mercedes. Así definía la prensa bilbaina en 1910, la celebración de esta festividad en Las Arenas, vinculada a la iglesia del mismo nombre. Pero, aprovechando esa ligazón entre fiestas y edificio religioso, veamos cómo evolucionó, como describían en esos tiempos la “Linda Capillita”, y las costumbres de quienes nos visitaban:

Hacía tan solo diez años, aunque la tradición de nuestros visitantes ya venía desde el lejano verano de 1870, cuando se inauguraron los “Baños de Mar Bilbaínos”, que dichas gentes, en su mayoría procedentes de la Villa de D. Diego, acudían a nuestro barrio, y fervorosas ellas, cumplían su deberes religiosos en esa pequeña “Capillita”. Pero la colonia veraniega de familias bilbaínas fue en aumento, en tal proporción que hizo pensar en la necesidad de ampliar la capilla, construida bajo la advocación de Nuestra Señora de Las Mercedes.

La misma, al principio, tan solo contaba con una pequeña nave central, hablamos de la desaparecida tras la guerra de 1936, a la que se le añadirían dos naves laterales. Su arquitectura era severa y la patrona aparecía rodeada de flores y luces rojas y blancas que realzaba el conjunto. A ambos lados del altar mayor había otros dos altares más pequeños. De la iluminación se encargaban cinco magníficas arañas, regalo de orfebre D. Matías Romo. Estaban colocadas cuatro bajo los arcos laterales y una, de mayor tamaño, el la nave central. Otras luces de menor tamaño estaban repartidas por el coro y las naves. El adorno del altar mayor fue regalo de la señora de Olavarri, las obras se realizaron por suscripción popular, y fueron dirigidas por D. Lonardo Rucabado.


A las siete de la tarde, de ese día, con un templo rebosante de vecinos, se celebró un acto litúrgico. En una celebración de tal importancia no podía faltar el Alcalde de Getxo D. Idelfonso de Arrola, quien acudió portando la bandera del Ayuntamiento, acompañado por al banda municipal.

Ese año se inauguraba el órgano parroquial, que como venía siendo habitual, fue costeado por varias familias del ya populoso barrio y aprovechando los nuevos acordes, un coro compuesto de 40 voces de un orfeón de Bilbao, que cantó la Misa de Cesar Franck y el Credo de Gounod, dirigidos por el maestro Ansón y acompañados al órgano por el maestro D. Martín Pérez de Anucita; distinguiéndose en los solos los señores Laspiur y Arando. Durante el ofertorio se ejecutó una composición de Guridi, quien acudió personalmente.


La Junta de reformas tuvo un lugar preeminente en aquel acto. Ocupaban un lugar junto al presbiterio, los señores D. Ramón de la Sota, D. Alberto Aznar, D. Francisco Yermo y D. Enrique Borda. La homilía corrió a cargo de D. Tomás Gillin, quien disertó sobre “Todos los grandes hechos tienen un nombre y una historia”, en ella hizo historia de la institución de la orden Mercedaria. Al referirse a Las Arenas y al desarrollo que había adquirido en poco tiempo, dijo: “...Bendito pueblo que arrullado por la dulce sinfonía de unas olas en eterno rumor, has tenido las bendiciones del Cielo, sin que falte a tus anhelos esa prosperidad, que sueñan todas las municipalidades...” Para finalizar dedicó un recuerdo a los iniciadores de la reforma de la Iglesia y a los donantes.


Como venía siendo habitual en años anteriores, se celebró, por la mañana, una carrera ciclista. Por la tarde noche una romería y la proyección cinematográfica “Olimpia”. Durante años, en esas fechas se celebraron regatas en la ría. Mientras, los lugares de celebración fueron varios, la Plazuela de Las Arenas (junto al Puente Bizkaia), la calle Mayor y la propia plaza situada en la parte trasera de la iglesia. Actualmente vuelven a ser lugar de espacio festivo, la “Puente Zubia Plaza”, la de las Escuelas, la propia calle Mayor, y las calles María Cristina y Amistad donde se celebra el afamado concurso de caracoles, que ya va en su XXIII edición, y que como decía el pasado año:

!Zorionak a todos! por ser capaces de convertir nuestro barrio en un jardín gastronómico. ¡Getxo, además de su increíble atractivo urbanístico, forma un conjunto de barrios increíblemente alegres, que saben divertirse y hacer las delicias de sus visitantes también en la mesa!

Merece la pena hacer una visita ¡ No os lo perdáis!


¡ONDO PASA!

domingo, 17 de septiembre de 2017

DE CAMINOS, VEGAS, OBRAS Y OTROS ACONTECERES DEL SIGLO XIX EN GETXO -IV-



Al igual que en la anterior entrada, en esta, seguiremos viendo cómo afectaba la Ley de Desamortización a nuestros vecinos, así como otros acontecimientos derivados de la vida de nuestro Pueblo, que también incidían en sus vidas..

Tras la Ley de Desamortización, el 25 enero de 1867, para que se tuvieran en cuenta las directrices municipales de calles, callejones y rasantes, el Consistorio enviaba al Gobernador de la Provincia un oficio en el que decía: “...para que se proceda a realizar una nueva demarcación de todos los solares que se han enajenado en este pueblo, con objeto de edificar en los mismos, encargándose al arquitecto provincial D. Antonio de Goicoechea la inspección de las obras de los nuevos trazados, a fin de que se sujeten a los dispuesto en el plano entregado por el Ayuntamiento...” Se referían a la urbanización que se iba a emprender en el término de “Alangüetas” (Alango). En dicha zona el Ayuntamiento ordenó colocar una tablas y lápidas indicando las calles y callejones por las que no debían transitar los carros.

Las expropiaciones y ventas de terrenos comunes por parte del Administrador del Estado a particulares se sucedían y el Ayuntamiento trataba de hacer valer sus derechos. En enero de 1867 daba cuenta de una orden de dicho administrador: “...se oiga a este Ayuntamiento sobre la solicitud de la señora viuda de D. Máximo Aguirre e hijos, que pretenden se saque a remate un terreno sito en los Arenales de este Pueblo...” El terreno en cuestión era nada más y nada menos que la totalidad de los terrenos comunales de Las Arenas (y el actual Romo), ya que se describía de la siguiente manera en el acta municipal: “...lindan por el Norte con el pie de la colina de Algorta, por el sur con los arenales del Sr. Urquizu, y su prolongación hasta la zona marcada por el Sr. Ingeniero por el mar y el Gobela; por el Este por la zona marcada para el servicio público; por el Oeste con las márgenes del río Gobela: cuyos márgenes forman un trapecio irregular dividido en dos porciones desiguales por la carretera de Algorta...” Se solicitaba al Ayuntamiento que dijera si aquellos terrenos eran de propiedad del estado, comunes o de alguna otra corporación. El consistorio respondió que: “...Todo el terreno que se trata ha sido y es de común de vecinos de esta Anteiglesia, por hallarse en quieta y pacifica posesión del mismo, desde tan antiguo que su origen se pierde en la oscuridad de los tiempos, parte del terreno arenoso se halla al Oeste de la carretera, entre ésta y el mar. Por ningún título ni razón conviene venderse porque las mareas altas y tiempos tempestuosos, como sucedió hace bien poco tiempo, y todavía llegan las aguas del mar hasta las proximidades de la carretera, y además esta destinada a servicios públicos, como salvamentos marítimos y otros para carros de llanta estrecha. Respecto del resto del terreno, la mayor parte se opone este Ayuntamiento a su venta, reservándose en su caso, la indemnización que establece la Ley de Desamortización...” El consistorio acordó remitir lo aprobado, que se registró en le libro de actas, a la administración de propiedades del estado.

Para tratar de evitar las ventas de terrenos comunes contra la voluntad municipal, que perjudicaban los intereses de la mayor parte de los vecinos, que se iban a suceder en adelante, formar de acuerdo con la Ley de Amortización, expedientes de utilidad pública para aquellos terrenos en peligro de salir a remate para que quedaran excluidos. Para ello dio el consistorio amplias facultades al Sindico D. Ángel de Zavala y al Regidor D. Juan Manuel de Ugarte. A propuesta del síndico acordaban en mayo declarar de aprovechamiento común los terrenos argomales propios del pueblo, así como otros terrenos y plazuelas. Para realizar la relación de terrenos concernidos contrataban al maestro de obras D. Juan Antonio de Menchaca, fijando un salario de setenta reales por trabajo de seis horas. Tan preocupados estaban por las ventas de bienes comunales, que en mayo de 1867 decidían suscribirse al Boletín Oficial titulado “Ventas de Bienes Nacionales” durante un año, cuyo coste era de 84 reales año.


En febrero de 1867 el camino de la arena presentaba un deplorable estado, así que el Ayuntamiento tomó cartas en el asunto. Las cargas que soportaban los caminos del municipio, debido al continuo movimiento de coches y carros de todas clases, con excesivas cargas, desde Las Arenas hasta el Puerto, dejando la vía carreteril en un estado inservible. Y ya que la misma se sufragaba con recursos municipales, acordaba establecer un impuesto para paso de carros, carruajes y caballerizas, a fin de poder atender al mantenimiento de la misma,. Enviaba el acuerdo al Gobernador para su ratificación, en el que se decía: “...arancel de derechos que el Ayuntamiento de Guecho establece e intenta cobrar con aprobación de la superioridad, a todos carros y carruajes que pasen por el camino carretero de su jurisdicción , y que empezando por el barrio de Las Arenas, termina en el puerto de las mismas...” Las tasas que proponía el Ayuntamiento eran las siguientes:

Para coche común tirado por caballerías, por cada parada, la cantidad de 1,90 reales. Los de mayor tamaño tirados por tres caballos pagaban 2 reales. Los de menor tamaño, con una única caballería pagaban 0,90 céntimos.

Las Galeras, carromatos, carros de volante de cubo y carros de violín, con una caballería debían aportar 0,79 céntimos, precio que iba en aumento hasta llegar a los tirados por cuatro o más caballos que abonaban 2 reales.

Los carros del País, de llanta estrecha, con una yunta de bueyes pagaban 1,90 reales. Mientras que los de eje fijo lo hacían con 1 real, aumentando otro real por cada pareja de más.

Las tartanas de transporte de viajeros con una caballería abonaban 0,90 céntimos, subiendo otros 0,90 por caballería de más.

A principios de abril todavía no se había recibido la conformidad del Gobernador, por lo que el Ayuntamiento decidía aplicar de forma provisional el arancel aprobado en febrero, el mismo se cobraba en la caseta de camineros que estaba en el camino de la arena. En junio procedía el consistorio a la prohibición del paso de carros por el camino de la arena, hasta que no se terminaran las obras de reparación.

Entre tanto el Gobernador, el 2 de marzo de 1867, indicaba que debía crearse la figura del Alcalde Pedáneo para el barrio de Las Arenas, nombrando para dicho cargo a D. Diego de Uribarri, la corporación municipal se dio por enterada, fijando para el día 3 de ese mes como fecha de toma de posesión de dicho cargo. Se estudiaba las reposiciones de los puentes del Gobela y Aretxondo que presentaban mal estado. Se prohibía la exportación de piedra de las canteras del municipio a otros cercanos.


En junio de 1867 ya se habían vendido varios solares y parcelas de terreno arenoso en los arenales de Las Arenas (Romo), conforme a lo dispuesto en la Ley de Desamortización. Al anunciarse dicha venta acudió el Ayuntamiento a la autoridad competente de la Provincia manifestando, como decían anteriormente, que esos terrenos desde tiempo inmemorial pertenecían al Pueblo de Getxo, para lo que presentaron copia testimoniada de su posesión, que había sido: “...recibidas en el Juzgado de Primera Instancia de Bilbao en el año 1863, con intervención y audiencia del Ministerio Fiscal en representación del Estado. Todos los documentos presentados por el Ayuntamiento, en apoyo de que los terrenos enajenados eran propios de esta Anteiglesia y no del Estado, deben de obrar en poder del Gobierno Civil de la Provincia, en varios expedientes de 1865, y aún anteriores…” A pesar de la existencia de esos documentos y de las reclamaciones realizadas por el consistorio, los terrenos salieron a subasta sin que fuera notificado al Ayuntamiento: “...sin que al Ayuntamiento se le participase resolución alguna, fue llevada a cabo la subasta de dichos terrenos...” A pesar de las protestas del Ayuntamiento, que presentó ante el Juzgado de Primera Instancia de Bilbao una querella para que aquellos terrenos fueran adjudicados al municipio, y de que por unanimidad dieron poderes al vecino de Bilbao D. Francisco de Basterra para que les representara en aquella demanda. Pretendía el consistorio que de no recuperar aquellos terrenos, las indemnizaciones por los mismos: “...la cantidad que se consiga por esos terrenos arenosos sirva para sostener y mantener un Colegio de náutica...” Estaba claro que aquella Ley fue realizada “ad hoc” para beneficiar a potentados amigos, cuya influencia en el Gobierno de la Nación les hacía favorecerse de forma privada, de la venta de los terrenos comunales de nuestro Pueblo.


En la próxima entrada haremos un lapsus, para dar entrada a la festividad de Las Mercedes, fiesta local de Areeta-Las Arenas, para retomar en las siguientes el tema de los caminos, vegas, obras y otros aconteceres de Getxo durante el Siglo XIX.