MEMORIAS DE GETXO

domingo, 1 de octubre de 2017

DE CAMINOS, VEGAS, OBRAS Y OTROS ACONTECERES DEL SIGLO XIX EN GETXO -VII-



En la anterior entrada hablaba de las iniciativas promovidas para construir caminos en la zona de Ereaga, en esta iremos viendo la necesidad de construir puentes sobre el rio Gobela, y el nuevo camino desde la Venta del Ángel a Plentzia.

Los puentes del Gobela, eterna preocupación del municipio a su paso por la localidad de Las Arenas hacia la Vega de Santa Eugenia, fue uno de los asuntos que trató en octubre de 1869 el consistorio getxotarra. Las quejas de los vecinos se multiplicaban por la falta de un puente que permitiera el paso de carros. En esas fechas los carros tenían que atravesar el cauce del río lo que provocaba que dicho cauce se viera, en numerosas ocasiones, cegado por las arenas que las ruedas de dichos carruajes arrastraban, impidiendo el curso natural de las aguas: “...perjudicando la vega de esta jurisdicción, donde se forma una laguna haciendo imposible el cultivo...” Para evitar esos problemas el Ayuntamiento acordó: “...Crear un puente de madera sobre el rio Gobela o Cresalchu para paso de carros y personas, en el mismo punto donde actualmente cruzan las personas...” Se encargó el proyecto al maestro de obras D. Juan Antonio de Menchaca, el presupuesto alcanzaba los 2.509 reales .

Para realizar muchos de los trabajos que la modernización del Pueblo requería, el consistorio procedió a realizar un sorteo para designar las “personas asociadas”, que generalmente respondían a vecinos pudientes, de acuerdo con las normas aprobadas por la Diputación, ya que la norma numero tres de la misma fijaba la forma de aprobar los presupuestos municipales y demás trabajos para los que se necesitaba el concurso de esa figura. En ese sorteo se fijaron el doble de asociados al de concejales, en el mismo salieron elegidos entre otros: D. Eusebio de Aurrecoechea, D. Victor Endeiza, D. Juan Bautista Azcorra, D. Juan Bautista Vidaurrazaga, d. Manuel Uria, D. Victoriano Sarria, y el sacristán D. José María Ibarra. Entre las obras que se estaban realizando se encontraba el depósito de cadáveres del campo santo de San Nicolás de Bari, cuya tasación importaba 1.780 reales.

De esa época data un informe del piloto mayor de la barra sobre los buques que entraban y salían del Abra. El 21 de octubre de 1869, se reunía el Ayuntamiento de Getxo en el Salón Consistorial de la entonces denominada “Perrera” del Puerto Viejo de Algorta, bajo la presidencia del Alcalde D. Luciano de Alday. A dicha reunión asistieron Capitanes y Pilotos Mercantes para tratar sobre un informe elaborado por D. Andrés de Cortina y Arteaga, acerca de un proyecto para facilitar que el Piloto Mayor diera el mejor servicio a los barcos que salían y entraban de la barra, de él ya hable en la entrada del 1 de diciembre “Los Pilotos de la Barra -I-”.


A finales de ese año se aprobaban los presupuestos municipales para el curso 1869-70, en una sesión extraordinaria a la que acudían los asociados. Dichos presupuestos arrojaban las siguientes cifras: la previsión de gastos era de 28.800 escudos y la de ingresos de 31.430 escudos,

En noviembre de 1869, seguían las solicitudes de compra de terrenos comunes de acuerdo con la Ley de desamortización de Mendizabal, el Bilbaíno D. Fernado Mieg, quien disponía de vivienda en Las Arenas, junto a la Compañía del Tranvía (próxima a la Plazuela de dicho barrio), solicitaba la compra de una parcela, un terreno arenoso y pantanos en parte, que se estaba situado en la orilla izquierda del río Gobela. La parcela en cuestión era de 8.440 estados (la peonada superficial tenía 100 estados o 544 varas cuadradas, igual a 3 áreas, 8o centiáreas), el Ayuntamiento accedió a la solicitud. Dicha compra no podía afectar al paso de servidumbre del proyectado puente sobre el Gobela.

No fue el único terreno que siendo comunal se sacaba a subasta a propuesta de vecinos de otros pueblos. Finalizaba el año con la solicitud de adquisición de un terreno en Konporte que tenía 8.440 estados. El comprador, también vecino de Bilbao, era D. Manuel de Acha.

Empezaba 1870 con la compra de bancos para los niños de las escuelas de San Nicolás: “...Siendo mucha la concurrencia de los niños a esta escuela de Algorta, acuerda el Ayuntamiento que se construya una nueva mesa de escritura y banquillos para los niños, y que se rebaje la plataforma del maestro...” El engalanamiento urbanístico era otra de las preocupaciones del momento. Era la plazuela que existía frente a San Nicolás: “...Con el fin de establecer sombra y hermosear la plazuela que se halla frente a la iglesia de San Nicolás, acuerda el Ayuntamiento se proceda a la plantación de árboles en dicha plazuela...”

Los gastos de ayuda para lactancia y socorro para las familias de condición más humilde del pueblo, aparecían en los libros de actas, de forma periódica. Algunas de esas personas que se hallaban en la indigencia eran vecinos de Santa María de Getxo, y carecían de recursos para alimentar a sus hijos recién nacidos; en otros casos se trataba de vecinos del Puerto Viejo, cuyo cabeza de familia se encontraba enfermo desde hacía tiempo y carecían de recursos.

En febrero de 1870 se discutía sobre el enlace del camino vecinal que iba a unir la Venta del Ángel con la carretera que conducía de Bilbao a Plentzia. Y siguiendo con la tónica de años anteriores, el Ayuntamiento de Getxo planteaba la escasez de presupuesto para acometer las obras propuestas por la Diputación. Y se ratificaba en los que el apoderado municipal expuso el 19 de julio de 1868 en las Juntas Generales: “...El camino que se solicita desde el punto de soltura de Urduliz hasta el Ángel no puede comunicar con el del Gobierno que viene desde Bilbao a Las Arenas, sin pasar por el que tiene proyectado este Ayuntamiento, cuyos estudios y presupuesto están hechos. Porque la Anteiglesia de Guecho que ha construido y mantiene con sus propios medios un camino para unir con la Capital, no se puede incluir en el plan de iguala, porque sería sacrificarle en beneficio de la Provincia, con el sostenimiento, por su cuenta, del camino desde el Ángel, a empalmar frente a la casa Goya y desde allí hasta Las Arenas...” No obstante, a continuación hablaban en tono conciliador sobre su disposición a entablar un dialogo que condujera a una buena solución en beneficio de la Provincia y los municipios. Aunque en mi opinión, lo que pretendían realmente, era que el trazado fuera a través de Las Arenas, según el proyecto municipal, y que los gastos de mantenimiento corrieran a cargo de la Diputación, a cambio ellos se comprometían a entregar a la Diputación el camino que el consistorio ya había realizado.


El Ayuntamiento de Getxo invirtió en bonos del Estado en 1869 y abril de 1870, de acuerdo con la Ley de Tesorería General, presentó en Madrid un resguardo de bonos, a través de un vecino de la Villa y Corte D. Rafael Cabezas para tratar de hacer efectivos los intereses de dichos bonos, los cuales procedían de la venta de “propios” (terrenos sacados a subasta), cuyo importe ascendían a 48.400 escudos y que dejaban unos intereses al 6% fijo de 129 escudos. Para tratar de hacer efectivos los mismos se comisionó a D. Juan Bautista Elortegui, para que se dirigiera a Madrid portando los documentos acreditativos de dichos bonos y entregárselos al Sr. Cabezas para que gestionara ante la tesorería el cobro de los mismos. El 20 de mayo de ese año se hacían efectivos los intereses de aquellos bonos y el importe de ellos que ascendió a 27.490 reales. Los Bonos del Tesoro, que poco tiempo más tarde sacó el Estado en una cuantía de 100 millones de pesetas eran unas de las inversiones a las que nuestro Ayuntamiento acudía, para invertir los dineros públicos.

En mayo de 1870 se daban por terminadas las obras del puente sobre el río Gobela para acceder a Lejona, que habían sido ejecutadas por D. Juan Antonio de Menchaca, por un importe de 2.505 reales.


En ese año era frecuente ver a conductores de caballerizas corriendo al trote por las calles de nuestros barrios. El consistorio para evitar desgracias personales acordó: “...Se prohíba correr al trote los coches y caballerías sueltas dentro de la población bajo la pena de dos escudos a los infractores...” Para ello colocaron una tabla con letras grandes junto a la casa de D. Miguel de Eguia Villabaso.


En la próxima entrada veremos la construcción de algunos caminos en Algorta, y la división del término municipal en secciones y colegios.

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