viernes, 14 de febrero de 2014

SANTA ANA CICLO CLUB -I-


Parece que fue ayer. El tiempo ha pasado muy rápido. Hace ya casi 60 años que el “Ciclo Club Santa Ana” dio sus primeros pasos. Y aunque su fundación data del 21 de Mayo de 1960, sus primeros pasos se darían en 1955. 
 
Empezaron como un grupo de amigos cicloturistas en 1955, en Santa Ana (Areeta-Las Arenas). Aquel grupo de amigos, empezó a realizar los primeros paseos matinales, a bordo de sus viejas bicicletas. Aquellos paseos solían iniciarse a las 9 de la mañana, y duraban hasta la una del medio día, los realizaban acompañados de amigos e hijos. Aquel punto de encuentro que fueron aquellos paseos, supusieron el germen del “Ciclo Club Santa Ana”.

Desafortunádamente, la mayor parte de la documentación que generó dicha sociedad, ha desaparecido junto a algunos de aquellos que la hicieron posible. Lo poco que queda, algunos expedientes, se conservan en el Archivo Municipal de Getxo, gracias a los cuales, además de las conversaciones mantenidas con algunos socios que vivieron aquellos días, ha hecho posible la recuperación, de algunos de aquellos recuerdos, para la memoria de estas historias de Getxo. 
 
Quiero aprovechar esta entrada para hacer una especial mención y mostrar mi agradecimiento al Archivo Municipal de Getxo. Si no, no sería justo con dicho centro. Gracias a su magnífica labor de clasificación, a la amabilidad y ayuda que facilitan, todas las personas que en él trabajan, los investigadores podemos realizar nuestro trabajo con facilidad. Vaya mi más sincera gratitud. Por otro lado, animar al Ayuntamiento de Getxo a agilizar los trabajos de depuración de los expedientes para su nuevo volcado en la base de datos de “Badator”, sin los cuales el trabajo de investigación resulta más engorroso. 


Siguiendo con el tema que había empezado, esa vieja y ya desaparecida sociedad ciclista que forma parte de la historia del barrio de Areeta-Las Arenas, de sus calles, de sus gentes. En ella se arremolinan los nombres de aquellos que formaron y presidieron sus juntas directivas (Chani Iribarnegaray, Casto Delgado, Ezcurdia, González Amoriza, Paniagua, Fernández, Ituarte, Laguillo) y quizá otros que por no figurar en los documentos localizados, quedan en esta entrada relegados (no de forma intencionada) al olvido.

Con anterioridad a instalarse en la calle Mayor, se reunían en la tienda del zapatero Agapito Garcia “Serranito”, en la calle Paulino Mendivil esquina Amistad, frente a la farmacia de Molina. Allí organizaban las “Randonnée” (pequeños paseos ciclistas), con sus hijos y amigos. Sus primeros pinitos consistieron en realizar vueltas al barrio de Santa Ana, o ir hasta Erega y volver, hay que tener en cuenta, que las calles del barrio no eran como hoy las conocemos, muchas estaban todavía sin asfaltar, de hay surgiría el nombre de la sociedad. El anagrama de la Sociedad Ciclista Santa Ana Ciclo Club tenía como imagen la de la ermita del mismo nombre. 
 
Su primer presidente fue José Alejandro Iribarnegaray “Chani” (Ver fotografía inferior), en aquella primera junta participaron su hermano Alfonso, Fernando Ortiz y Agapito Garcia, entre otros. Su presidencia recorrió los primeros años del Club (1960 a 1962), le seguirían Casto Delgado en 1963 y Juan Maria Ezcurdia en 1964.


Su sede social estuvo situada en la calle Mayor Nº 17 de Areeta-Las Arenas, encima de la tienda de “Las Castañeras”. En aquella sede, que al principio ocupó la mitad de la vivienda del primer piso, se instalaron en 1959. Fue precisamente “Chani”, quien al conocer al dueño de la misma, negoció con el inquilino de la vivienda, que pasaba por dificultades económicas, para que les cediera la mitad de la misma, a cambio la sociedad ciclista pagaba el alquiler de toda la vivienda.

Mas tarde “Chani”, le pagaría al otro inquilino, una entrada para un piso en viviendas de Bizkaia en Santrutzi, con lo que pudieron hacerse con toda la planta para uso de la sociedad. En la mano derecha de aquella planta vivía “Carolo”, que era sobrino de “Las Castañeras”, y en el piso superior los de Sancristobal. A estos últimos el ruido que producía aquel centro les aminó a cambiar de domicilio. Por lo que le propusieron a “Carolo”, arreglarle el piso superior, a cambio de que les dejara su vivienda y así poder ampliar la sede del “Ciclo Club Santa Ana”. De esta manera llegaron a ocupar toda la planta del primer piso.


La primera cita con el ciclismo, el “Primer Gran Premio Santa Ana”, que organizó la sociedad “Ciclo Club Santa Ana”, fue a los dos meses de su nacimiento, el día 26 de Julio de 1960, con motivo de las fiestas del barrio. En aquellos años las fiestas de Santiago y Santa Ana eran de gran concurrencia, probablemente unas de las que mas gentes atraían de toda la comarca con afluencia de atracciones (barracas), que se colocaban a lo largo de la calle Santa Ana y alrededor de la ermita. 
 
La competición tuvo su inicio a las 18 horas. Estaba reservada para corredores juveniles con licencia de la Federación Española de Ciclismo. Tenía el siguiente recorrido: Meta en Santa Ana, seguía por la calle Amaya, Eduardo Coste, Calvo Sotelo, Avanzada, Carretera de Asúa, Negubide, Estación Vieja y de nuevo Meta. Se establecieron varios premios (10), siendo el primero de 250 ptas., así iban decreciendo hasta llegar al décimo que era de 25 ptas. Se crearon dos clases de socios para ayuda al club: la del Socio Protector con anuncio por la que se realizaba una aportación de 25 pts. mes; y la de Socio Individual, de 10 pesetas mensuales. 

 

En la próxima entrada, nos situaremos en 1961, desde allí iremos viendo algunas competiciones en las que participó dicho Culb.

miércoles, 12 de febrero de 2014

GETXO Y SU SERVICIO DE CORREOS y -V-


En esta quinta y última entrada iremos viendo los diferentes avatares, las gestiones en Madrid, las largas que la Central de Correos y telégrafos de Algorta tuvo que sufrir, hasta su materialización en 1961. 
 
Se volvería a retomar este asunto en 1940, tema que se fue dilatando hasta llegar a la cesión del solar, destinado a albergar la estafeta de correos y telégrafos al Estado. Habría que esperar al día 29 de Noviembre de 1943. En dicha fecha el abogado y secretario del Ayuntamiento de Getxo D. José María Bracho Arana daba cuenta de un expediente de cesión aprobado el 2 de Junio de dicho año. La escritura de cesión se firmaría el 9 de Julio de 1943, pero aun surgirían nuevas dificultades por parte de la Dirección General de Telecomunicaciones. Los terrenos eran aceptados por el Estado mediante el Decreto del 29 de Abril de 1944. Dicha información fue tramitada al Ayuntamiento de Getxo a través del Ministerio de la Gobernación el 17 de Mayo de 1944. 
 
En aquellas fechas se realizaban gestiones en Madrid con el Director de General de Correos y Telecomunicaciones, a fin de conseguir la edificación de casas de correos y telégrafos en Algorta y Las Arenas. Para dicho servicio se barajaban unos terrenos situados frente a las Escuelas de Las Arenas, en la calle Paulino Mendivil; otro de los posibles emplazamientos era en la ampliación del Mercado, en la calle Las Mercedes. Pero dichos emplazamientos fueron rechazados mediante un oficio del 19 de Febrero de 1945.

  
El 3 de Mayo de 1945 se firmó la entrega del solar de Torrene, sito en Algorta, al Estado. A partir de esa fecha se realizarían diversas gestiones, para que el Estado sacara a subasta el edificio, pero fueron infructuosas. 
 
Durante aquellos años, algunos de los alcaldes y concejales de Getxo utilizaron sus relaciones con destacados miembros de los gobiernos de la época, a fin de conseguir que aquel edificio se realizara. El 27 de Noviembre de 1945, el representante en Madrid de la Compañía de ferrocarriles de Santander a Bilbao D. Victor Velasco Garcia, se dirigía al entonces concejal y mas tarde Alcalde de Getxo por las (FET y de las JONS) Juan Bautista Merino. En la carta le comentaba, que respecto a los asuntos que su despacho llevaba, en el referido a la casa de correos de Algorta, tenia previsto visitar a D. Manuel Valdes Larrañaga, Procurador en Cortes y Vicesecretario general del Movimiento desde 1945 hasta 1951, para que “...diera un empujón al Director General de Correos, a fin de que incluyera la subasta del edificio en el plan del próximo año...”. Continuaron aquellos contactos y entrevistas con representantes del gobierno y con el Director General de Administración Local. 
 
A pesar de ello, todavía en Enero de 1946 eran informados de la inexistencia de consignación de fondos para aquel edificio. Incluso en Junio de aquel año, se les insinuaba desde la Dirección General de Correos, la posibilidad de que fuera el Ayuntamiento quien edificara y correos pagara el alquiler. Continuaron dando vueltas al arreglo de la estafeta de correos de Las Arenas que resultó dañada durante la guerra y al susodicho edificio, en una visita que realizó D. Victor Velasco a D. Florentino González, Jefe de Telecomunicaciones. 

 
El 20 de Octubre de 1947 D. Juan Bautista Merino se dirigía al Director General de Correos y Telecomunicaciones D. Luis Rodriguez de Miguel, para exponerle que “...el expediente, que desde 1935 tiene pendiente este Ayuntamiento, para la construcción de una Casa de Correos y Telégrafos en el barrio de Algorta, de la que se ha cedido el terreno al Estado y tramitado el expediente en la forma exigida por el Ministerio. El señor Ministro de Gobernación a quien tuve el honor de exponérselo, ordenó se formulase el proyecto inmediatamente y se consignen las cantidades para el presupuesto de 1947...”. Por lo que solicitaba información acerca de la situación de aquel proyecto. 
 
El 27 de Octubre de 1947 se recibía contestación del Director General de Correos y Telecomunicaciones, informándole que, debido al elevado coste de los materiales, se había aplazado aquel proyecto. 
 
El 6 de Julio de 1948, se entregaba una nota al Ministro de la Gobernación D. Blas Pérez González, explicándole por la situación y tardanza en resolver lo relacionado con la casa de correos de Algorta, a pesar de haber transcurrido dos años desde que su ministerio había ordenado consignar las cantidades para el presupuesto de 1947, sin que a la fecha se hubiera hecho nada. 

 
En la contestación del 10 de Julio de 1948, el Ministro, daba largas al asunto, hablando del Proyecto de Ley “naufragado”, y que de acuerdo con una ley del 8 de Noviembre de 1941 que autorizaba prestamos de la Caja Postal de Ahorros a los Ayuntamientos para construir por su cuenta las casas de correos y telégrafos, que bien podriera ser una salida para aquel viejo tema. 
 
El 19 de Julio de 1949, D. Víctor Velasco García, se dirigía a D. Juan Bautista Merino para informarle que aquella misma mañana había visto en Sección de Arquitectura, un boceto de las tres plantas de la Casa de Correos de Algorta, que en breve iba a ser sometido a la aprobación de la Dirección General. El 13 de Octubre de 1949 la Junta de Obras de la Dirección General de Correos y Telecomunicaciones acordaba aprobar el proyecto y ordenaba al Arquitecto redactar el proyecto definitivo. 
 
El 28 de Mayo de 1951, se entregaba el Proyecto de Construcción del Edificio de Correos de Algorta, a la sección de construcciones de la Dirección General. En 1952 todavía seguía dando vueltas aquel proyecto por la mesas de Madrid, en concreto en el Ministerio de la Vivienda, a cuyo organismo fue enviado el expediente, para que dictaminara sobre las condiciones técnicas y económicas. El 9 de Junio de 1952, D. Javier Martín Artajo, secretario del consejo asesor del Instituto de la Vivienda, excusaba la asistencia a la inauguración de unas viviendas en Romo. Es posible que incomodo por la tardanza de aquel expediente, prefiriera no toparse con alguna recriminación. 

  
El 31 de Julio de 1952, se solicitaba por parte del Ministerio de Gobernación “Construcciones Especiales”, el Certificado del Registro de la Propiedad en el que constaran inscritos los terrenos cedidos (843,45 metros cuadrados). El 20 de Agosto de 1952, el secretario accidental del Ayuntamiento de Getxo D. Antonio Goñi Gurrea, solicitaba al Registrador de la Propiedad de Bilbao un certificado que acreditara la propiedad de aquellos terrenos. Una vez remitido aquel certificado, el 8 de Octubre de 1952, se recibía carta del Jefe de la Sección de Construcciones de la Dirección General de Correos D. Jesús Valderrábano, comunicando que las obras podrían comenzarse en el próximo ejercicio. Aún por aquellas navidades D. Juan Bautista Merino, recordaba al Director General su esperanza de que aquellas obras comenzaran como habían prometido en el próximo año. 
 
El día 11 de Enero de 1954, el Director General de Correos, le decía al Alcalde Sr. Merino que “...la construcción del nuevo edificio figura en el Plan de Construcciones de la Ley de Reorganización del Correo, aprobada recientemente por las Cortes...”. 
 
El 18 de Junio de 1956, el Sr. Merino se dirigía a D Blas Pérez, Ministro de la Gobernación, exhortándole a que “...ante la noticia extraoficial de que el expediente del viejo Proyecto de la Casa de Correos de Algorta ya ha sido despachado por la Intervención General del Estado, y está solo a falta de su firma para pasar al Consejo de Estado, se sirva a firmarlo a la mayor brevedad...”. En el Consejo de Ministros del 26 de Julio de 1956 se aprobaba el expediente de construcción de la Casa de Correos de Algorta. El 16 Agosto del mismo año aparecía publicado en el B.O. 

 
En Septiembre de 1956 se recibía una carta del Ministro de la Gobernación comunicando el próximo inicio de las obras, y que estaba a falta de la adjudicación de la preceptiva subasta. 
 
El 7 de Enero de 1957 D. Juan Bautista Merino, se dirigía a D. Jesús Valderrabano Jefe de la Dirección General de Correos, indicándole que las obras del edificio estaban en vías de terminación, por lo que le exhortaba a ponerlo cuanto antes en condiciones de funcionamiento. 

El 31 de Mayo de 1961 se hacía la recepción provisional de aquellas obras, en presencia de D. Rafael Fernandez de Tejada (Alcalde de Getxo), los arquitectos D. Francisco Javier Sada de Quinto (Valoración Urbana) y D. Luis Lozano Losilla (Director de la Obra), el Administrador de Correos D. Daniel Guerrero Rodenes y el de Telégrafos D. Andrés Zamora Lloret. En nombre de la constructora “Construcciones Govasa, S.A.” lo hacia D. Domingo Martín Enciso.

Habían transcurrido 26 años desde el inicio del primer expediente. Tras aquellas vicisitudes, el Edificio de Correos y Telégrafos de Torrene (Algorta), había visto por fin la luz. El resto es historia reciente.


lunes, 10 de febrero de 2014

GETXO Y SU SERVICIO DE CORREOS -IV-


En esta cuarta entrega veremos las gestiones que se realizaron para crear la estafeta de correos, centralizada en el barrio de Algorta, hasta el Golpe de estado de 1936. 
 
Aquellas instalaciones no parece que reunían las condiciones mas idóneas, puesto que el 10 de Julio de 1913 el entonces Alcalde de Getxo D. Tomas Urquijo Aguirre, se dirigía, nuevamente, al Director General de Correos y Telégrafos de Madrid, solicitando la instalación de una central telegráfica en el barrio de Algorta. Decía “...como lugar mas céntrico del municipio...”. Justificaba aquella demanda atendiendo a “...las justas y reiteradas reclamaciones de los vecinos y residentes...”. En dicho escrito hablaba de las cualidades del municipio, así como las de sus visitantes veraniegos. Pero resaltaba sobre todo que en el “...residen y se hallan avecindados en este pueblo los acaudalados navieros y comerciantes de Vizcaya, y como puerto de mar habitan en el mismo numerosas familias de marinos...”. 
 
Recibía en Marzo de 1913 una carta del maurista, “Diputado a Cortes por Baracaldo” Fernado Ibarra, quien indicaba haber recibido contestación a su recomendación para la instalación de dicha central telegráfica en Algorta. 
 
El 28 de Julio de 1915 el Cuerpo de Correos, a través de su administración provincial, autorizaba a la colocación de un buzón de correos en la estación de ferrocarril de Algorta. 

 
El 24 de Agosto de 1915 Domingo Goicolea, Director de la Sección de Telégrafos de Bilbao, se dirigía a Fernando Maria Ibarra indicándole que se autorizaba la apertura de aquella estación telegráfica. Sólo quedaba fijar el local en el que iba a quedar instalada. Dicha oficina, que respondía a la solicitud del Ayuntamiento de Getxo del 19 de Febrero de 1913, debía de contar un local de vivienda para el encargado. 
 
Para establecer el local, se recibieron las ofertas del “...Marqués de Barambio (quien pidió por su planta baja de la Avenida Basagoiti 1.500 pesetas de renta) y de D. Francisco de Aldecoa (quien cedia la planta baja de su casa de Chominchu por 900 pesetas anuales)...”, optando finalmente, el 6 de Noviembre de 1915, por la segunda. Como vivienda se seleccionó la de Eustaquio Elustondo, en la calle Carretera de Algorta Nº 47. Y como telegrafista figuraría dicho Sr. Elustondo, de quien Fernado Maria Ibarra, decía en su carta de presentación “...se trata de un muchacho hijo de este pueblo, ilustrado y muy competente...”. El 20 de Noviembre de 1916, el consistorio cedía el mobiliario, pero con la condición de que fuera “...en todo tiempo, para la estación telegráfica de Algorta...”. 
 
Finalmente, tras varios contenciosos para la adjudicación de los locales de la estación, se optaría por una vivienda, situada en un primer piso de la Plazuela del barrio de Alango, cuyo propietario era D. Eusebio de Uribarri. El 1 de Abril de 1922 quedaba instalada la oficina de telégrafos. 


Durante 1923 el servicio de correos presentó algunas deficiencias. Prueba de ello fueron las cartas que los días 1 de Abril y 25 de Mayo, la primera dirigida al Alcalde de Getxo, por el administrador de la oficina de Algorta, quien expresaba la escasez de carteros. De los tres previstos para realizar un servicio de recogida 6 veces diarias, en un amplio circuito que iba desde la Cadena a Neguri, solamente habían podido contratar a uno, a la vez que se suprimían dos de los servicios de recogida. Que el administrado definía como “...un notable prejuicio para los intereses, del comercio, industria y particulares...”; la segunda obra del consistorio, en la que se decía que “...el ayuntamiento en vista de las numerosas quejas, contra la forma actual de reparto de correspondencia, habiendo ocurrido hechos como hallarse correspondencia abandonada en la vía pública, entregarse a diferentes personas que a los titulares, todo ello provocado por encomendarse esta labor a niños, incapaces de cumplir su cometido, debido a su corta edad, y la avanzada edad del encargado de la oficina de Algorta. Y teniendo en cuenta que el Ayuntamiento de Getxo, satisface desde el pasado mes de Marzo, la cantidad de 1.922 pesetas, como renta de un local, de la que, por otro lado, no se ha hecho uso . Rogamos al Director General de Correos y Telégrafos, se nombre con urgencia un funcionario, que ha de servir en la estafeta anteriormente citada...”. 
 
En 1926 se preparaba un proyecto de reorganización y unificación, de todos los servicios de correos y telégrafos en todos los barrios del municipio. En el informe presentado, se hablaba de la existencia de una estafeta de correos y una estación de telégrafos ubicada en Algorta, que daban servicio a Algorta y Neguri, mientras que en Las Arenas, no había servicio telegráfico, existiendo únicamente un servicio de cartería rural. 

  
Se decía que los servicios eran deplorables, debido a entre otras cosas la ubicación de la oficina de correos y telégrafos de Algorta, alejada de los núcleos importantes de población, y a 1 km. de la estación de ferrocarril, punto en el que se reciben los correos diarios. La deficiencia del servicio con solo dos carteros. La entrega del correo, que llegaba a las 15,40 horas, no se realizaba hasta las 9 de la mañana del siguiente día. La persona que servía de enlace entre la estación de ferrocarril y la oficina de correos, debía de realizar varios viajes con las sacas, debido a la cantidad y a su volumen, con el retraso que esto suponía en el reparto. 
 
En Las Arenas, la situación aun era peor, con un solo cartero, mal retribuido (500 pts. mensuales), que debía realizar cinco expediciones ambulantes diarias, y atender los servicios de (giros, certificados y valores), que se podían considerar anulados o inexistentes, debido a la falta de tiempo para realizarlos. La situación era critica. 
 
Se proponía el traslado de las oficinas de correos y telégrafos a un local cercano a la estación de Neguri, estableciendo una única entrega en dicha estación. Y la extensión de los servicios, que hasta esa fecha disfrutaban solamente los barrios de Algorta y Neguri, al resto del municipio. Supresión de la cartería de Las Arenas. Reparto de telegramas por un ordenanza en Las Arenas. Decían que de seguir esas directrices se conseguiría un mejor y más rápido reparto de la correspondencia, haciendo innecesario la creación de una oficina de correos y telégrafos en Las Arenas, que estaban ya en proyecto. 
 
Se estimaba necesaria la siguiente plantilla: para la oficina de Telégrafos, un oficial y dos repartidores; para la de correos, un oficial, un peatón (persona responsable del traslado del correo desde la estación de ff.cc. hasta la oficina de correos), dos repartidores para Algorta, dos para Las Arenas y uno para Neguri.

 
En cuanto a los locales se consideraba necesario: para la oficina de telégrafos, una Sala de Aparatos, y un despacho para el jefe del servicio; para la de Correos, una Sala de servicios, otra de cartería, almacén y despacho común a ambos y un vestíbulo central para el público, con ventanillas a ambos lados. Además de viviendas para los encargados de ambos servicios y sus familias. 
 
En un memorandum de la “Direct Spanish Telegraph Company, Limited”, el 4 de Febrero de 1927 se anunciaba, que se iba a realizar un modificación del trazado de la linea del cable submarino, como consecuencia de las obras del ferrocarril de Bilbao a Plentzia. Aquella modificación consistía en “...en el punto donde se separa la linea del canal del Gobela, para dirigirse hacia la vía ferrea, se realizaría una desviación de 400 metros, cruzando por terrenos municipales hasta la carretera de Sarrikobaso, siguiendo hasta la estación de Algorta...”. El consistorio aceptaba la modificación de la línea telegráfica entre Bilbao y Arrigúnaga con la condición que la misma pasara directamente a Sarrikobaso desde el puente de Lexarreta. El 8 de Abril de aquel mismo año solicitaban otra modificación consistente en “...dejar la carretera para seguir el camino “del vivero” y continuar hasta la casa Cosmopolita...”, modificación que también fue aceptada. 
 
En 1929 se seguía dando vueltas al mismo tema de los locales, y el 23 de Abril de aquel año, se sacaba nuevamente a concurso el arrendamiento de unos locales para correos y telégrafos, así como viviendas para los empleados. Locales que debían estar ubicados entre Algorta y Neguri, así como en calles de máximo transito, próximas a la línea del tranvía. 
 
Sólo se presentó una propuesta a dicho concurso, que tras un informe favorable del arquitecto municipal, resultaría aceptada por el consistorio. Se trataba del primer piso de la casa de Manuel Eguia, situada en el Nº 51 de la Avenida Basagoiti de Algorta. Dicha propuesta fue acordada por la Comisión Permanente del Ayuntamiento de Getxo, el día 28 de Mayo de 1929. Pero no parece que estos locales acababan de tener un acomodo definitivo ya que en 1930, nuevamente se trasladarían, esta vez al numero 64 de la Avenida Basagoiti, a una casa denominada “Mariandresena”, propiedad de Carmen y Tomas Acillona, frente al casino de Algorta. 
 
El 8 de mayo de 1930 el Ayuntamiento tomaba en alquiler una vivienda situada en la carretera de Las Arenas, frente a la Casa Social, propiedad de Jose de las Casas, como vivienda para el administrador de correos de dicho barrio. 
 
El 31 de Marzo de 1930, se realizaba un boletín estadístico de los servicios en Algorta durante el primer trimestre del año (ver fotografía inferior). 



 
En 1935 se iniciaría el expediente, para el establecimiento definitivo, de una estafeta de correos en Algorta, para lo cual se presentaba un plano del solar (ver fotografía inferior), situado en la calle, entonces, denominada “Torrena”. 



 
En la prensa madrileña, en el diario “La Época”, ya aparecía publicado el Jueves 13 de febrero de 1936, en su tercera página, la noticia de “...la cesión gratuita al Estado por el Ayuntamiento de Guecho de un solar para la construcción de una Casa de Correos y Telégrafos...”, dicha noticia era recogida en su numero 30.002.

Para entonces Getxo ya contaba con una población cercana a los 20.000 habitantes. Pero este asunto, al igual que otros, quedaría truncado por el golpe de estado de 1936. 
 
En la próxima entrada, la última de esta serie, iremos viendo los diferentes avatares, las gestiones en Madrid, las largas que la Central de Correos y telégrafos de Algorta vio hasta su materialización en 1961.

viernes, 7 de febrero de 2014

GETXO Y SU SERVICIO DE CORREOS -III-


En esta tercera entrega de las comunicaciones en Getxo, iremos viendo los pasos que se dieron hasta el cambio de siglo. 
 
En 1881 se instaló el primer buzón de Areeta-Las Arenas. La llegada del tranvía y mas tarde el ferrocarril hizo que el servicio de correos se agilizase. 
 
Para la realización de aquel servicio se presentaron cinco solicitudes: las de D. Francisco Antonio de Icaza, D.Juan Antonio de Dobaran, D. Bernardo de Ansoleaga, D. Juan Bautista de Sarria y D. Francisco de Anchia. Siendo la de D. Francisco Antonio de Icaza, la que resultó mas ventajosa. Se comprometía a realizar el servicio de conducción de la correspondencia y valija por 4 reales diarios. A dicha cantidad habían de añadirse 8 maravedís por cada carta, bulto o pliego, que entregara en mano. El primer servicio de conducción de correos por el Sr. Icaza se realizaría el 1 de Enero de 1886. 
 
El 19 de enero de 1888, se daban los primeros pasos para que otro de aquellos medios de comunicación llegara a nuestro pueblo. En aquella sesión ordinaria municipal, algunos componentes del concejo proponían la necesidad de establecer una estación telegráfica municipal. Aquel servicio era demandado por los vecinos y extraños, sobre todo durante los meses de verano, fechas en que los visitantes de otros pueblos, acudían atraídos por la belleza y las playa del municipio. Instalación que venía siendo reclamada por anteriores corporaciones, pero que por falta de fondos iba siendo postergada. Como todas las peticiones relacionadas con las comunicaciones, ésta también fue remitida a la Diputación Provincial de Bizkaia. 



El 18 de Abril de 1888, el consistorio dirigía un escrito al Director General de Correos y Telégrafos, en el cual solicitaban que dicha instalación pudiera ser montada en algún lugar de Getxo, comprometiéndose a correr con los gastos de personal que se produjeran de acuerdo con lo dispuesto en el Real Decreto del 14 de Noviembre de 1883. 
 
En respuesta a la misma, se recibía el 2 de Mayo de 1888, una carta fechada el día 30 de Abril del mismo año, de la Dirección General del Ministerio de Gobernación, por la cual se procedía a la concesión de dicha instalación telegráfica, a condición que la misma fuera parte del ramal de la capital bilbaina. El 16 de Mayo de 1888 se firmaba la escritura del contrato, entre la Dirección General de Correos y Telégrafos (en cuyo nombre firmaba D. Marcial del Busto y de Jado Cajigal), con el Ayuntamiento de la Anteiglesia de Getxo (en cuyo nombre firmaba D. Eladio Sustacha y Libarona), para la instalación de una Estación Telegráfica Municipal, ante el notario D. Félix Uribarri, en la Villa de Bilbao. 
 
El 31 de Mayo se aprobaba por la Dirección General de Correos y Telégrafos el contrato para el establecimiento de dicha instalación telegráfica. El presupuesto para aquella instalación extrema de sistema morse, de 16 kilómetros a un solo hilo, era de 2275,85 pesetas. 

 
El 24 de Mayo de 1888, el consistorio se daba por enterado del presupuesto presentado por el director de correos y telégrafos. Y procedía con la mayor celeridad a autorizar al Alcalde para que “...valiéndose de personas inteligentes en la materia, formulase las condiciones y presupuesto, para sacar a subasta pública dicha instalación...”, se dejaba la dirección de las obras en manos de D. Esteban Urrestarazu, como persona competente en la materia. 
 
Así, el 30 del mismo mes y año, se presentaban dichas condiciones y modelo de proposición. Se establecía que los postes telegráficos debían ser de pino rojo o castaño, y que tenían que ser cortados en los meses de noviembre a febrero, pero con preferencia entre noviembre y diciembre. Las dimensiones de los postes estarían comprendidas entre 6 y 8 metros de longitud, su diámetro dependía de la longitud de los mismos, los de 6 a 7 metros tendrían en su base un diámetro de 60 centímetros y en su “golla”, se referían a la “cogolla” (límite superior del poste) tendría 36 cm.; debiendo los de 8 mts. tener 4 cm. mas en cada caso. Se precisaron 280 postes para aquella instalación. 
 
Así se iba describiendo la conducción de aquella línea. Los postes que iban a ser instalados desde “...el cruce de la carretera de Plencia, inmediato a la Universidad de Deusto, siguiendo por las grandes curvas de la venta de Enécuri, y bajando hasta el crucero y puente que se dirige a Asúa, siguiendo por un camino vecinal de Erandio hasta llegar a Lejona, pasando por las inmediaciones de la iglesia de este pueblo, continuando por los arenales hasta entrar por la carretera o calle de Algorta, paralelamente a la linea del semáforo...” hasta llegar a Algorta, punto de localización de dicha instalación telegráfica. 

 
El trazado de aquel recorrido tenía una distancia de 13.980 metros. Se tardó en realizarlo 7,5 días. Su construcción ascendió a 30.650 pesetas. El Sindico y Arquitecto Municipal de Bilbao dieron su conformidad a la entrada del hilo telegráfico por el paseo del Arenal. La empresa del tranvía de Bilbao autorizó a utilizar sus postes para el paso del mismo y la colocación de los aisladores desde la Universidad de Deusto hasta la calle de “la Estufa” donde estaban las oficinas. Informaba el 5 de Julio de 1888, el Sr. Urrestrazu de que tenían en el almacén el alambre conductor, cuyo costo había supuesto 4,5 reales. 
 
Aquella instalación se encontró con la dificultad de Arenal Bilbaino, ya que sus grandes árboles, dificultaban la instalación del hilo telegráfico. El día 14 de Julio se terminaba de instalar el hilo y aisladores. 
 
La subasta realizada en la casa consistorial, bajo la presidencia del Alcalde D. Pedro Amézaga no tuvo licitadores. Por lo que la compra y realización de la obra correría a cargo de D. Esteban Urrestarazu. Que fue encontrando nuevas dificultades para conseguir los postes, tras varias consultas en Avilés y Zalla, sin obtener resultados satisfactorios debido al excesivo precio; a la falta de existencias en Pobes y Miranda, se planteaba adquirir unos recientemente cortados en Maderas de Izarra, que le ofrecía el traficante de dichos materiales, D. Victor Belandia . Debido a lo avanzado de la estación y que tras las pertinentes comprobaciones, se verificó que la sabia de los pinos ya había subido. Finalmente se procedió a la compra de los mismos. En la fotografía inferior podemos ver el albarán de entrega de los postes telegráficos de la compañía “Caminos de Hierro del Norte”. 


 
Para el día 29 de Julio ya se había llegado hasta la iglesia de Erandio Goikoa. El 6 de Agosto ya habían llegado hasta la iglesia de Leioa, esperando continuar al siguiente día por la margen izquierda del rio Gobela hasta los arenales de Areeta-Las Arenas. Solo faltaba en aquella fecha, que el Ayuntamiento de Getxo, tomara la decisión de en qué punto de Algorta, iba a quedar instalada la estación telegráfica. 
 
Para el día 24 de Agosto de 1888, ya se había terminado la instalación y realizado las pruebas, resultando satisfactorias. Así, como un elemento más de su minucioso trabajo. D.Esteban Urrestarazu redactaba una pormenorizada descripción del recorrido de la linea telegráfica. Decía en la misma: “...Sale el hilo de la estación de Bilbao, colgado en 4 palomillas, pasa al primer poste situado en el paseo del Arenal, continuando por los postes del tranvía hasta el empalme de la carretera de Plencia en Deusto. Continúa hasta las ventas de Enécuri por pronunciadas cuestas. Sigue por el puente de Asúa para entrar en la carretera de Erandio hasta la iglesia, y dirigirse después por un camino de calzada hasta Lejona. Desde ese punto la línea corre hacia los arenales y entra en Algorta por detrás de la iglesia de San Ignacio. Continúa salvando las estrecheces de la estación de Algorta, atravesando aquella dos veces, colgando el conductor en 5 postes del hilo telegráfico del Semáforo de la Galea. Y termina en un poste de la casa destinada a estación telegráfica...”. Más abajo, podemos observar el resultado de las pruebas de resistencia y aislamiento, realizadas en la estación de Bilbao, el 23 de Agosto de 1888. 

 
El 17 de Agosto de 1888, el Alcalde de Getxo D. Pedro Amezaga se dirigía al Director General de Correos y Telégrafos, solicitando que la nueva estación fuera denominada “Algorta”, puesto que: “...ya existen otras dos en el municipio, una la del Semáforo de la Galea y otra en Las Arenas...”. Justificaba su petición en que “...por la riqueza de nuestra población, conocida playa a la que acuden muchos forasteros y donde están enclavados todos los servicios municipales, incluida la estación telegráfica, ruego lleve dicho nombre...”. Por lo que se puede observar que ya para aquellas fechas, Algorta había adquirido la “capitalidad” del municipio. La conformidad por parte de la dirección de telégrafos llegaba el 28 de Agosto de aquel año. 
 
En la comunicación telegráfica del 18 de Agosto de 1888, el Alcalde de Getxo, recibía la autorización para desde esa fecha efectuar la apertura al público de la estación telegráfica de Algorta.
 
El 7 de Noviembre de 1891 se recibía una carta del Departamento de Comunicaciones de la Dirección General del Ministerio de la Gobernación, por la que se disponía que la estación telegráfica de Algorta pasaba a ser propiedad del Estado sin derecho a retribución alguna ni pago de alquileres. Y que en caso de no contar con el acuerdo de la corporación getxotarra, construirían otra en esa población. 
 

El 12 de Noviembre el consistorio respondía que habían tomado el siguiente acuerdo “...la formación de una comisión especial que tratara aquel asunto, compuesta por el señor Alcalde y Sindico...”. El 28 de Abril de 1892 el Alcalde accedía a que el estado se incautara de la estación telegráfica. Cesando el hasta entonces telegrafista de dicha oficina D. Valentin Abascal. El día 2 de Mayo de 1892 se hacía cargo de dicho servicio el auxiliar D. Julian Martínez de Jijona, nombrado por el estado tras la entrega del inventario de los efectos existentes por parte del encargado de la estación D. Emilio María Saliquet. 
 
En la próxima entrada veremos todas la gestiones que se realizaron encaminadas a crear la estafeta de correos de Algorta, hasta el Golpe de estado de 1936.

miércoles, 5 de febrero de 2014

GETXO Y SU SERVICIO DE CORREOS -II-


Siguiendo con las entradas relativas al servicio de correos y telégrafos, hoy traigo a estas páginas cómo fueron aquellos inicios del servicio regular.
 
Como decía en la entrada del miércoles 13 de febrero de 2013 “Carros y caballerizas en Getxo”, el correo entre Bilbao y Algorta en 1.847 sólo se recibía tres días a la semana (lunes, jueves y sábados). La comunicación entre Bilbao y Algorta se realizaba, en 1.864, por una diligencia denominada “La Paloma”, coche muy pequeño y de color amarillo. A ella iban enganchados cuatro animales de tiro, un macho de gran alzada, un caballo de aspecto ruin, una mula de no mejor aspecto y un viejo caballo blanco y huesudo más adelante. Ante el incremento de viajeros, se incluyó una diligencia con mayores comodidades: “El Joven Faustino”. 
 
La construcción de caminos que enlazaban los barrios con los centros de población (Las Arenas, Algorta) con Bilbao tuvieron gran importancia. La red de carreteras de más enjundia se empieza a realizar a mediados del siglo XIX (1.850) en Getxo. Entre ellas, las comunicaciones de la “Avanzada” con Las Arenas, Berango y Ereaga. 

 
Poco tiempo más tarde entrarían en funcionamiento el tranvía de Bilbao a Las Arenas y Algorta (1877), eléctrico desde (1896); el ferrocarril de Bilbao a Las Arenas (1.887), y de Las Arenas a Plentzia (1.893); y el Puente Bizkaia, que unió ambas margenes de la Ría (1.893). 
 
Volvamos a las comunicaciones mediante el correo:
 
En Getxo y hasta mediados del siglo XIX dichas comunicaciones eran escasas o muy deficitarias. Los mensajes se realizaban mediante diligencias conducidas por caballos, lo que hizo que a mediados de dicho siglo, el Ayuntamiento de Getxo se viera en la tesitura de tener que organizar un servicio de correos rápido y eficaz, pero sobre todo diario. Este medio de transporte continuaría hasta la irrupción del tranvía y el ferrocarril. 
 
Así quedaba recogido en el acta del 20 de Noviembre de 1855. En dicha sesión, bajo la presidencia del entonces Alcalde de Getxo, Valentin de Eguiraun, se plasmaban los motivos por los que se debía de proceder de forma urgente, a la reorganización del servicio municipal de correos, para que el funcionamiento del mismo fuera diario. Entre dichas consideraciones se hablaba del importante aumento de población, que como hemos visto anteriormente, empezaba a ser importante. Además, en esos años existía un importante flujo comercial con la península, las Antillas, Europa y lo que denominaban “Las Américas”. 

 
A tal fin se creó una comisión compuesta por los señores D. Antonio de Artega y D. Miguel Antonio de Uriarte, con el encargo de formular “...un proyecto, bajo las bases mas ventajosas, con atención a las circunstancias y rendimientos de la correspondencia, por un quinquenio...”. 
 
Dicho acuerdo no fue aceptado por los ediles que se había nombrado para tal menester. El 7 de Diciembre de 1855, se celebró una sesión ordinaria en el Ayuntamiento de Getxo. En dicha sesión se daba cuenta del estado del proyecto de correo diario. El regidor municipal daba cuenta de la negativa y pasaba a establecer la condiciones de aquel nuevo servicio: 
 
Como primer punto se acordaba la creación de dicho servicio diario para la conducción de la correspondencia. 
 
En su segundo punto se establecía abonar de los fondos municipales la cantidad de 4 reales diarios para satisfacer el costo del servicio del conductor del correo, exceptuando los domingos y festivos.
 
En el tercer punto de las condiciones se acordaba que el conductor no podría recibir ninguna otra cantidad del municipio por dicho servicio. 

 
En el cuarto punto se decía que el encargado del servicio recaudaría 12 maravedís, (antigua moneda medieval utilizada entre los siglos XI y XIV, que sirvió como unidad de cuenta hasta el siglo XIX, acuñada por primera vez por los almorávides, con origen etimológico árabe), por cada carta, pliego o bulto que contuviera la valija; 6 reales por trimestre a los periódicos diarios y cuatro para los no diarios.
 
En el quinto punto se establecía una retribución de 4 reales por carta o bulto para el encargado administrador, por su trabajo de distribución y reparto de la correspondencia en su despacho, formación de listas y cuentas. 
 
En el sexto punto se decía que tanto la correspondencia municipal, como la de la judicatura y el boletín oficial quedaban exentos de pago.
 
En el séptimo punto se establecía la retribución de 4 reales para Maria Rita de Elorriaga, antigua conductora de la diligencia, que se encontraba imposibilitada, a quien se le abonarían de forma vitalicia en concepto de jubilación.
 
En el octavo punto se establecía que el resto de la recaudación iría a beneficio de la Caja Municipal para pago del suplemento del conductor u otras incidencias. 
 
En el noveno y último punto se encomendaba al administrador o encargado la responsabilidad de cumplir y hacer cumplir el espíritu que animaba aquel acuerdo, que queda a expensas de la aprobación por “la superioridad”. 

Firmaban el acta del acuerdo Valentin de Eguiraun, Antonio de Retureta, Juan Bautista de Sarria, Juan Cruz de Ajuria, Pedro de Momoytio, Simón de Egusquiza e Ignacio de Arias (secretario). 
 
El 7 de Diciembre de 1855 se establecían las condiciones de trabajo de la persona encargada de la conducción del correo: 
 
Entre ellas se acordaba que los futuros conductores fueran varones, con edades comprendidas entre los 16 y 50 años y sin defecto físico. Así mismo se indicaba que el conductor podría valerse de caballería para realizar el servicio, debiendo comenzar el mismo a primera hora, nada más recibir el correo, no pudiendo pararse en el recorrido, ni en su propia casa. Tampoco podría llevar valijas ajenas al servicio, ni hacer entrega de encargos bajo la multa de dos ducados (Antigua moneda de oro, acuñada entre finales del siglo XV y mediados del XVI, y utilizada como unidad de cuenta, equivalente a 375 maravedíes). 
 
El conductor debía de esperar en Bilbao a la llegada del correo diario. En invierno (de Octubre a Marzo) hasta las doce del medio día, y en verano (de Abril a Septiembre) hasta las 14 horas. Pasado aquel horario podía volver con la correspondencia que hubiera llegado, o esperar al día siguiente en el caso de que no hubiera llegado correspondencia alguna. Pudiendo pernoctar en Bilbao. Debía traer un justificante del encargado de Bilbao de no haber recibido correspondencia ese día. 

 
También se establecían las condiciones de trabajo del encargado del despacho de correos: 
 
El encargado de la oficina de correos debía tener abierta la misma, por la mañana de 8 a 12 horas, por la tarde desde la 14 a la hora de la “oración angelical” diariamente. Se hacía excepción de los domingos y festivos, que estaría abierto hasta las 10 de la mañana. A la llegada del correo el encargado debía elaborar unas listas de lo recibido y exponerlas al público. Debiendo expender y cobrar lo estipulado así como rendir cuentas trimestralmente al Ayuntamiento. 
 
Si la llegada del correo o valija era más tarde del horario establecido, pero antes de las 21 horas, se debía de despachar la correspondencia a cualquier habitante de Getxo que lo solicitara, no siendo obligatorio hacerlo si pasaba en exceso la hora citada. Así mismo, si cualquier vecino por olvido o ignorancia, dejaba de recoger su correspondencia, se le enviaba a domicilio debiendo de abonar 4 reales. Tenía obligación de tener y expender sellos de franqueo para la península y ultramar. Para la prensa y correo de otras poblaciones se establecía un sobre coste. 

 
El 9 de Diciembre de 1855 se remitía carta a la Diputación informando de la puesta en servicio de aquel correo diario, con un presupuesto anual de 500 reales, y se solicitaba su aprobación. 
 
El 12 de Diciembre de 1855 eran aprobadas por la Diputación General de Bizkaia las condiciones del servicio de correos establecidas por el Ayuntamiento de Getxo. 
 
En la próxima entrada iremos viendo los pasos que se dieron hasta el cambio de siglo.

martes, 4 de febrero de 2014

EL CUENTO DE FEBRERO DE RAPHA BILBAO


Ya esta de nuevo entre nosotros, con un sorprende cuento, que no por esperado deja de sorprendernos, nuestro escritor preferido: Rapha Bilbao. Que desde su atalaya, con el fragor de las olas, nos regala todos los meses con estas pequeñas joyas de la literatura. Como siempre acompañado de por otro ingenio ilustrado, nacido de las manos de Alex Orbe.
 
Sirva este breve apunte como muestra de su contenido:

“SE TUMBABA EN EL TEJADO PARA VER CORRER LAS NUBES es el cuento de febrero. Un mes corto al que ALEX ORBE ha alargado su recuerdo con su mágica ocurrencia. ¡SORPRESA!.. y abrazos”.

A continuación el enlace:




lunes, 3 de febrero de 2014

GETXO Y SU SERVICIO DE CORREOS -I-


Correos y Telégrafos, dos palabras asociadas a las comunicaciones que forman parte de la historia de Getxo desde finales del Siglo XIX. Sobre ambas ya he recogido pequeños retazos de su historia, de sus gentes y de sus hitos en el devenir del tiempo. 
 
Se puede decir que nacen en el Estado entre los siglos XIX y XX. El primer servicio a comienzos del siglo XIX y el segundo a principio del XX. Una de sus señas emblemáticas: el sello. Se ponía a la venta en Gran Bretaña el 1 de mayo de 1840. Llamado el “Black Penny”, iba impreso en negro y representa el busto de perfil de la reina Victoria. Con algo más de retraso lo haría el Estado Español. En 1849 el empleo de Sellos de Correos fue establecido por Real Decreto. En 1850 se puso en venta el primer sello, que también estaba impreso en negro y reproducía el busto de la reina Isabel II. 
 
Pero acercándonos a nuestro pueblo, Getxo, esta forma de comunicación también tuvo sus hitos en la historia. De ellos, aunque de forma inconexa, ya hablé en entradas anteriores. El miércoles 19 de diciembre de 2012, versaba de su relación con la tarjeta postal, tarjetas ilustradas que surgirían en Marsella hacia 1.891. De alguno de sus protagonistas callejeros, Francisco Perez San Juan “Paco el Cartero” de Areeta-Las Arenas, hablaba el lunes 9 de enero de 2012. De uno de los hitos en las comunicaciones de nuestro pueblo “La Casa Cable”, en su conexión telegráfica con Inglaterra, lo hacia el viernes 19 de octubre de 2012. 

 
Hoy traigo a estas paginas, otro de aquellos hitos, la reorganización del servicio de correos, no su inicio, puesto que de forma no regular ya existía antes de 1855, pero sería en esas fechas cuando el consistorio getxotarra, tomaría la decisión de establecer dicho servicio de forma diaria. 
 
Para situar la época veremos primero unos pequeños datos relativos a la riqueza y número de habitantes. El 27 de Noviembre de 1848 la Diputación General del Señorío de Bizkaia publicaba una circular para fijar los capitales de la propiedad particular, radicantes en cada uno de los pueblos de Bizkaia. Como consecuencia de la misma se realizó un listado en el que se definía la “Riqueza Territorial de Vizcaya”. 
 
La correspondiente al Municipio de Getxo, tras componer un exhaustivo listado de las riquezas de los propietarios del municipio, se establecía en 39,036 Rs. vn. (reales de vellón). Comparando con otros municipios del entorno, podemos ver que en Berango era de (11,982), Leioa (10,432). Mientras que las de la capital de la provincia eran: Bilbao (678,461) y la de la república de Begoña (77,503); siendo la mas baja de Bizkaia la de Pedernales con (3060 rs. vs.). 

 
Casi a la vez que la ley de desamortización del 1 de Mayo de 1855, que facultaba al Estado para apropiarse de los bienes raíces, hasta entonces comunales y bajo el control de las entidades locales, que dieron origen a los principales espacios urbanos de Areeta-Las Arenas, y supuso el comienzo de un importante crecimiento de Getxo. 
 
En 1857, primer padrón elaborado en el municipio, Getxo contaba con (2.079 habitantes). A principios de 1900 su crecimiento fue espectacular. Aumentó hasta los 5.442 habitantes (Ver gráfico inferior). Mientras que la tasa de población entre 1877 y 1900 en Euskadi era del 1,28, y la media de Bizkaia del 2,17, en Getxo dicha tasa se elevaba hasta el 3,18. 
 
Como datos anecdóticos de 1857 referidos a la clasificación de los habitantes por naturaleza, sexo y profesión, podemos ver los siguientes datos de población: 
 
En los dos primeros cuadros, que aparecen mas abajo, podemos ver los datos relativos a numero de habitantes por sexo y estado civil:


En el siguiente podemos ver la clasificación por edades y profesiones: 

 
De estos cuadros podemos concluir que Getxo contaba en 1857 con 2079 habitantes, de los que 817 eran varones y 1262 hembras. Que el numero de solteros casi duplicaba al de casados. Que la media de vida era mas alta entre las mujeres. Y que en cuanto a las profesiones, los labradores (192) y los jornaleros (206) era el sector ocupacional mas alto. Existían en aquellas fechas 23 pobres de solemnidad (colectivo de clases marginadas, que sufrían con mas rigor los avatares del paro, enfermedad y hambre). 
 
Era también el tiempo de enfermedades que diezmaban la población, como el “Colera Morbo”, provocado entre otras cosas por el hacinamiento, hambre, carencia de los más elementales servicios de higiene, agua potable o saneamiento. Sobre este es tema ya traté en mi entrada del viernes 21 de Junio de 2013. 
 
Esta era en pequeñas dosis la sociedad de mediados de Siglo XIX en Getxo. Mientras tanto, la introducción de nuevos medios de comunicación vendrían a agilizar las comunicaciones, entre ellas el correo. La primera referencia relativa a un medio de comunicación regular entre Bilbao y Getxo. Esta línea estaba cubierta por un tranvía de motor de sangre (tirada por caballos), y cubría el trayecto entre los muelles de la Sendeja (Bilbao) y Algorta. Aparece el 18 de Agosto de 1872. En esa fecha se procedería a la concesión de la línea, a Juan Gonzalez Lavin y Juan M. Morales. El estallido de la segunda Guerra Carlista, vendría a retrasar el comienzo de las obras, que se retomarían al finalizar el conflicto en 1875, pasando la concesión a manos de Juan y Emiliano Amann, Juan Aburto Azaola y Eusebio Garcia Lejarraga. 
 
En la próxima entrada podremos ver como fueron los inicios del servicio regular.