En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX, veíamos como se trataba sobre el estado del muro de Azuerca, del Puerto de Algorta, que amenazaba derrumbe.
En el pleno municipal del 21 de octubre de 1897 se trataba sobre una petición de la Comisión de la Iglesia de San Ignacio de Algorta pidiendo se construyera un pared que evitara que los ganados accedieran a la campa de la iglesia: “...Se da cuenta del dictamen emitido por al Comisión de Obras de este Ayuntamiento, a cerca de una instancia presentada por la Comisión de la Iglesia de San Ignacio, solicitando la construcción de una pared para evitar que los ganados destrocen los árboles, todavía tiernos, del lugar de recreo de la campa de dicha Iglesia. El Ayuntamiento enterado de dicho informe y el presupuesto que le acompaña que asciende a 1.121,25 pesetas, después de una razonada discusión acuerda: Aprobar el citado informe adoptándolo por resolución para llevarlo a efecto cuando los recursos municipales lo permitan...”
Al parecer el instrumental de la Banda de Música Municipal, en octubre de 1897, estaba en mal estado y el Ayuntamiento de Getxo se vio abocado reemplazar dicho instrumental: “...Se da cuenta del informe emitido por al Comisión formada por D. Manuel Cámara y D. Marcos Zamacona, sobre una instancia presentada por el Director de la Banda de Música de la localidad D. Cándido Arrola, referida a los instrumentos que pertenecientes al Municipio posee la referida Banda, en su mayor parte en mal estado. El Ayuntamiento, enterado debidamente del informe en que la Comisión propone la necesidad de que el Municipio facilite nuevo instrumental y arregle los que se encuentren en mejor estado para la instrucción de los educandos, después de una detenida y razonada discusión acuerda: Aprobar dicho informe y autorizar a dicha Comisión para que obtenga los recursos para adquirir dicho instrumental, y autorizar a D. Cándido Arrola para acompañar a la Comisión en dichas operaciones...”
Seguía el pleno municipal, y en el se trataban también asuntos relacionados con el barrio de Las Arenas: “...Se da cuenta de una instancia de D. Julián Aguirrezabal, de esta vecindad, solicitando en concepto de rematante, se reciban las obras que ha ejecutado en el kiosko del barrio de Las Arenas...”
Por lo tratado en dicho pleno municipal podemos conocer quien era el veterinario municipal de Getxo en 1897: “...El veterinario municipal de Guecho D. Juan Cruz Mezo solicita se le aumente el sueldo que viene percibiendo...”
Otro vecino de Las Arenas solicitaba la instalación de un rotulo a la entrada de su comercio: “... Se da cuenta de una instancia de D. Cecilio Quintana, de esta vecindad, a quien acuerda el Ayuntamiento de Guecho dar permiso para establecer en el barrio de Las Arenas un Almacén de Granos y Salvados, así como para colocar en la puerta de entrada un rótulo según se dispone en las Ordenanzas Municipales de Policía vigentes...”
El Ayuntamiento de Getxo, algunas veces según conta en ese pleno municipal, colaboraba con algunos centros escolares facilitándoles material escolar: “...Se da cuenta de una instancia del Director del Colegio San Bernardo de Náutica de Algorta, D. Domingo Ochoa, en el que informa del cuadro de profesores y alumnos de segunda enseñanza, y una vez enterados de sus peticiones acuerda: Conceder al exponente para dicho centro las mesas, encerados y globos que posee esta Corporación, los cuales se encuentran en el edificio del Juzgado Municipal, pero con la condición de que tan pronto como el Ayuntamiento los pida deberán ser devueltos en el mismo estado en que fueron entregados...”
A uno de los ediles del Ayuntamiento de Getxo se le autorizaba para suministrar agua a una empresa del barrio de Lamiako: “...Acuerda esta Corporación Municipal conceder permiso a D. Marcos Zamacona, para que de las fuentes de este municipio en Las Arenas, y sin perjuicio al servicio público, pueda conducir diariamente un metro cubico de agua potable para su consumo en la fabrica de Vidrios de Lamiaco, debiendo llevar razón exacta diaria de la que conduzca, debiendo pagar una peseta por cada metro cúbico entregados, que deberán ser abonados por meses o trimestre en la depositaría municipal...”
Aquel mes de octubre de 1897, a decir de la prensa bilbaína, había sido: “...Lleva todo el mes de Octubre con sol tan radiante y una temperatura tan agradable que que ya quisieran este sol y temperatura los hijos de María Santísima...” Tal era así que el diario animaba a los bilbaínos con la siguiente cantinela: “...Y en verdad digo a ustedes que es preciso ser pobre de solemnidad para no ir a echar una cana al aire, el que las tenga, a la orilla del mar. Que por cuarenta céntimos en tranvía eléctrico y por treinta en ferrocarril, puede hacerse el viaje de ida y vuelta a Las Arenas...” (El Nervión del 24 de octubre de 1897).
Y sin embargo por contraste, el mismo diario, hablaba de los socorros entregados a los más pobres: “...Múltiples son las necesidades a que hay que atender en la humanidad desvalida e imposible llenarlas todas sin hacer antes un prolijo estudio, de sus distintas maneras de manifestarse. Cubriendo con mano pródiga las necesidades de los pobres, siendo gallarda, prueba de estas manifestaciones los establecimientos benéficos, como el Santo Hospital Civil y la Santa Casa de Misericordia. En la primera son atendidos con solemnidad y esmero todos los enfermos que reclaman los cuidados propios de este centro benéfico; en la segunda se socorre, educa e instruye a los jóvenes comprendidos entre los 7 y 12 años, y son admitidos en concepto de asilados, los que excediendo de 50 años de edad sean solteros o viudos...” Pues bien para el socorro de tantos desvalidos se realizaba una distribución de alimentos y mercancías que básicamente eran de primera necesidad: “...Aceite, Arroz, Alubias, Bacalao, Carne con hueso, Carbón, Patatas, Pan, Tocino, Carne sin hueso, Garbanzos y Leche...” Las raciones de algunos artículos alcanzaban la cifra de 69.550 unidades. Entre aquellos sujetos socorridos en la beneficencia se encontraban: “...Matrimonios ancianos, Matrimonios con familia numerosa, Casadas abandonadas por sus esposos y con varios hijos, Casadas que tienen esposos en penales, imposibilitados para el trabajo, Huérfanos menores de 16 años, y otros muchos casos...” (El Nervión del 25 de octubre de 1897).
Seguían las noticas de prensa, y en este caso trataban sobre el murallón carretera de defensa de la costa de Algorta, en una carta dirigida al director del diario: “...En la anterior ofrecí a usted tenerle al corriente de cuanto ocurriese con respecto al murallón-carretera de defensa de la costa de Algorta, y como lo ofrecido es deuda, me apresuro a saldarla. Si grato me fue en aquel entonces lanzar a la publicidad noticia de tanto interés para esta entidad municipal, no me es menos grato hoy dar rienda suelta a la pluma para hacer conocer a los lectores de ese periódico, que según anuncio publicado por la Dirección de Obras Públicas en en la Gaceta de Madrid, con fecha 24 del actual, el dia 9 del próximo Diciembre tendrá lugar en las oficinas de aquella Dirección, la subasta de las obras del mencionado murallón-carretera, presupuestas en 202.120,84 pesetas. Acontecimiento este que ocupará preferente lugar en la historia del risueño porvenir de este pintoresco pueblo, llamado a ser el Biarritz español; ya por sus playas, ora por la inmejorable posición topográfica que ocupa, y ya también por su benigna temperatura, circunstancias que contribuyen en alto grado a que se goce de una salud a toda prueba. Si a esto se agrega, que el muro-carretera de que se trata y el contramuelle en construcción serán dos paseos deliciosos, el uno a lo largo de la costa y a la orilla del mar, y el otro internado en el Abra, no cabe duda que la atracción de bañistas será mayor e irá en aumento, año tras año, por cuánto que habrá paseos para todos los gustos, puesto que también tiene zonas campestres, cosa qué tanto agrada a los que la atención de sus negocios y el cumplimiento de sus deberes, les sujeta y encierra en los grandes centros la mayor parte del año. Entiendo, y no creo equivocarme, que antes de mucho tiempo, de construido el muró de que sé hace mención, se levantarán a su verá hermosas fondas de verano y cafés deliciosos que serán un atractivo más para los forasteros. ¡Ojalá que mis presentimientos se cumplan en breve plazo!...” (El Nervión del 26 de octubre de 1897).
En la próxima entrada veremos como, una maestra de las Escuelas de la Fundación de Niñas Pobres (San Martín) presentaba su renuncia.
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