MEMORIAS DE GETXO

lunes, 9 de enero de 2017

LA CASA DEL CONSULADO DE BILBAO


La ría de Bilbao, la Villa y sus riveras eran visitadas por naos de todos los países. A la misma confluían comerciantes de toda Europa a bordo de grandes bajeles. Ello motivó que los comerciantes vieran la necesidad de establecer un cuerpo que dictase normas y leyes para resolver, evitar pleitos y discordias entre los mismos. A ese nuevo organismo lo denominaron “Universidad y Casa de Contratación”, aunque popularmente fue conocido bajo el nombre de “Consulado de Bilbao”. Sus instalaciones, casas, estuvieron asentadas en la Villa, pero también lo hicieron en Areeta-Las Arenas.


La casa del Consulado de Bilbao, en Areeta-Las Arenas, estuvo situada en el Muelle de Tomás Olabarri. En la Historia del Consulado de Bilbao de D. Teofilo Guiard ya se le menciona en 1598. De ella se decía que en esa fechas ya existía la primera edificación, que no era si no una pequeña casa, para los menesteres de salvamento y socorro de naos naufragadas, habitación del billetero, almacén de jarcias, pertrechos y cables de auxilio. Esta casa fue ampliada en 1735 con un cuerpo de edificio. La jurisdicción del Consulado se extendía a lo largo de la ría hasta alcanzar la barra (desembocadura) de Portugalete.


En un plano de 1753 (ver fotografía superior), parecen recogidas tres edificaciones próximas a la ría. En el mismo se indica “Casas del Consulado”. En 1754, tras una explosión que dejó en ruinas el edificio, fue reconstruida de nuevo; constaba ya de dos cuerpos: uno para habitación del billetero y guarda de la universidad, así como de un local de asistencia para los Priores y Cónsules, para cuando realizaban visitas de jurisdicción; el segundo destinado a lonja de pertrechos de socorro, depósito de mercancías que eran arrojadas al mar por los náufragos. En 1586 era billetero del Consulado D. Juan de Mendieta.

Las primeras referencias escritas que he localizado aparecen ya en documentos del Consulado de Bilbao de finales de junio de 1761. Entre ellos se cita a D. Manuel de Viar Bustinza billetero y guardarría de Las Arenas, natural de la Villa de Portugalete, quien solicitaba las llaves de la casa nueva del Consulado de la Villa de Bilbao, sita en dicha localidad, para su cuidado. Desde la misma los Priores y Cónsules, dirigieron las obras de los muelles, que como decía D. Miguel José de Maruri en febrero de 1788 se hallaban: “...frente de Portugalete, en las Arenas de Guecho...”. En 1877 el edificio se encontraba en un lugar donde anteriormente existió una casa de tablas, junto al muelle de la ría, frente a Portugalete y que se hallaba cerca de la casa de D. Simón de Maturana.



Aquellos guarda rías tenían entre otras funciones la de evitar que las mercaderías se desembarcaran fuera de los muelles destinados a tal fin en la Villa de don Diego. Decía uno de los artículos de las “Ordenanzas de la ilustre Universidad y Casa de Contratación de Bilbao” de 1737: “...la lengüeta principal de los arenales, que esta destinada para solo la descarga de mercadería. Se ordena que de hoy en adelante ningún Baxelero, Gabarrero, Barquero, ni otra persona alguna pueda descargar esas mercancías en lugar no destinado a las mismas...” Entre otras funciones, según se convenía en el Capitulo XXVII de las mismas, tenían los guarda rías las de: “...dar cuenta al Pior y Cónsules, de lo que contraviniera, las obligaciones de: No permitir que Gabarra alguna se amarre a boya, cable, calabrote o cabo que tenga dado cualquier navío a tierra o agua..., ni saque para los navíos…, de otro paraje que no no sea de desde debajo del Convento de San Mamés...” Así, limitaban tanto el desembarco de mercaderías en los sitios no destinados a las mismas o de arrojar a la ría desechos, zaborra o arenas que colapsaran el cauce. También entraba en sus funciones, en caso de crecida del caudal de la ría por lluvia o nieves: “...pasar por enfrente de los navíos de la ría, llamando a sus capitanes para que echen nuevas amarras...” De todo esto, y otras cosas, se ocupó el Consulado de Bilbao hasta mayo de 1829, fecha en la que por Real Orden se promulgó un nuevo Código de Comercio, y las funciones del Consulado pasaron al Ministerio de Hacienda.



La casa del Consulado de Bilbao vería llegar sus últimos días en noviembre de 1872, fecha en la que los vecinos de Las Arenas, ante el deterioro y ruinas que presentaba, solicitaron el derribo de la misma. Decían los vecinos y propietarios en aquel escrito dirigido al consistorio: “...se proceda mediante expediente a gestionar cerca de la autoridades competentes el derribo y demolición de la Casa de Obras Públicas del Gobierno, situada en la Plazuela de Las Arenas...” El Consistorio se unía a aquella petición diciendo: “...de que tanto la conveniencia, ornato público y la necesidad así lo reclaman, porque no cabe duda alguna hallándose casi en el centro de la Plazuela, el edificio, imposibilita el libre acceso de carruajes, que es su principal destino, originando varias veces consecuencias desagradables y hasta desgracias en los viajeros...” Por lo que elevaron aquella decisión al Gobernador de la Provincia para que tomara en consideración dicha petición. Este hecho nos lleva a situar con precisión la localización de aquella casa en la actual plaza del Puente Bizkaia.


Eran los tiempos de la Alcaldía del D. José Julián de Mandaluniz. Estos datos están sacados del libro Ordenanzas de la ilustre Universidad y Casa de Contratación de Bilbao” de 1737, “Historia del Consulado de Bilbao de D. Teofilo Guiard” de 1598 y del libro de actas del Archivo Municipal de Getxo de 1872.

3 comentarios:

  1. Desde luego, podemos decir que Las Arenas es fruto de un atentado en toda regla contra la naturaleza, hoy impensable.
    Me cuesta imaginarme esa playa desde Churruca hasta La Bola.
    Hoy día, un entorno muy parecido podía ser la playa de Rodiles, en Villaviciosa, Asturias, con sus larga playa, sus gran zona arbolada y la ria en el lado izquierdo de la misma. Que bonita zona era Las Arenas, ahora un hervidero de coches y un paraíso de la inversión inmobiliaria por suerte ya no tan descarada, con inmuebles al alcance de muy pocos privilegiados.
    Se debería promover, por locura que parezca y aprovechando la buena calidad de las aguas, la recuperación de aquella playa kilométrica.

    Dejo aqui una foto de cómo veo yo esa playa en la actualidad:
    https://flic.kr/p/RkrNSM

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  2. No se que pasa que quiero hacer un comentario en otra entrada y me aparece en esta. Lo siento!

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  3. Hola, estoy de acuerdo. era un paraiso y si se pudiese recuperar....

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