MEMORIAS DE GETXO

lunes, 9 de noviembre de 2015

CRÓNICA DE UNA EVACUACIÓN, LOS NIÑOS DE LA GUERRA -V-



La anterior entrada finalizaba con el regreso del Habana escoltado por un destructor británico a Santurtzi.

El 1 de junio de 1937, el Habana salió de Santurce con 3.728 evacuados bajo protección del Royal Oak y dos destructores. Llegaba a La Pallice el día 2. Regresó a Santurce el día 4 escoltado por el Resolution y un destructor.

El día 2 de junio, el secretario de Asistencia Social del Gobierno de Euzkadi convocó a los familiares de los evacuados para informarles que de su situación: “...hasta altas horas de la madrugada había estado a bordo del trasatlántico “Habana”, presenciando las operaciones de embarque. Los niños que marchan a Francia fueron Instalados en camarotes de primera clase y de preferencia, todos ellos iban muy contentos. El barco salió de Santurce a las cinco de la mañana, y una hora después abandonaba las aguas de Vizcaya con rumbo a Francia, escoltado por nuestros destroyers...”. Ese mismo día se anunció la llegada a La Rochelle del buque “Habana” con 3.000 refugiados vascos. El gobierno de Euskadi publicó en la primera plana del diario “El Liberal” la lista de evacuación de la población civil. A través de unos tickets de color crema se establecían los lugares de concentración para el ulterior embarque para los 4.000 agraciados. Los 1.250 primeros lo hicieron en el Deposito Franco, los 1.300 siguientes se concentraron en el teatro Buenos Aires y los siguientes 1.500 lo iban a hacer frente al Teatro Trueba. La salida estaba prevista desde Santurtzi.

El 5 de junio de 1937 el Goizeko-Izarra, convertido en el yate inglés Warrior, volvía a Santurce.


El 6 de junio de 1937 el Habana vuelve a salir con 4.251 refugiados en dirección a La Pallice. Le escolta el Císcar hasta las tres millas jurisdiccionales, siendo acompañado posteriormente por el acorazado Resolution y un destructor. Regresó a Santurce el día 9 de junio.


El día 7 de junio de 1937 se anuncia en la prensa la llegada a Francia de 5.000 refugiados que habían viajado en el “Habana”, indicándose que el jueves lo harían otros 4.000 más. Estos iban a viajar en el “Goizeko Izarra”. Se trató de la primera expedición de niños enfermos del “Sanatorio de Górliz” que iban a ser acogidos en Saint Cristeaux, una finca situada en pleno Pirineo, cerca de Oleron, a 108 kilómetros de Bayona. Con ellos se trasladó todo el personal médico, enfermeras y monjas que venían atendiendo a los enfermos, así como el material completo de cura existente en dicho sanatorio. Se recibieron noticias sobre los niños refugiados en la colonia infantil de “Mas Eloi” (Limoges), a los que acompañaron los profesores D. Manuel Sanz y D. José Las Heras Miguel. Daban cuenta de que los niños seguían disfrutando de excelente salud. Mientras, se luchaba en los frentes del norte, en Peña Lemona, Gondramendi, Jata, Alava y Burgos. El diario “La Tarde”, en su sexta pagina, escribía con grandes titulares “Bilbao en pie de Guerra”, y no era para menos, las sirenas avisaban a los vecinos de la llegada a los cielos de Bilbao de bombarderos alemanes, que dejaron caer su mortífera carga sobre un Galdácano en fiestas, Lemoa, Bedia y Usansolo y las defensas de Bilbao. Mientras, los ayuntamientos de Zornotza, Meñaka, Mundaka, Gamiz-Fika, Mungia, Bermeo y Durango eran evacuados. El mismo diario titulaba: “...A juicio del Cónsul de Inglaterra, la barbarie de los aviadores fascistas supera por su saña y encono a las que presenció durante la Guerra Europea...”


Al menos desde otros lares llegaban “buenas noticias”, acababan de desembarcar en el puerto de La Rochelle en “La Pallise”, los 4.000 niños bilbaínos a bordo del “Goizeko Izarra”. Cualquier lugar era bueno para alojarlos: en los corredores del paquebote, en los salones, los dormitorios, todo el barco aparecía cubierto de mantas de viaje y maletas. Los acasos más sangrantes eran: “...Los 300 pequeños que habían perdido a sus padres en bombardeos o fusilados por los fascistas. Durante todo la travesía, muchos, no dejaron de llorar reclamando la presencia de su madre....”. Fueron convoyados por unos destroyers ingleses. Habían salido de Santurce al amanecer de la jornada anterior y llegaban a las siete de la mañana del siguiente día a la rada del puerto francés. En el hall de la estación marítima, transformado en refectorio, los niños evacuados hicieron honor al menú que les sirvieron: “...sobre todo sus ojos se enamoraban del pan blanco y la leche, llevaban semanas privados de ella...”.


El día 8 de junio de 1937 llegaron noticias sobre la localidad inglesa a la que habían sido trasladados los niños del “Habana”. Los cuatro mil niños vascos que se encontraban en un lugar llamado Stoneham, a unos siete kilómetros de la ciudad de Southampton, en la costa sudoeste de Inglaterra, a hora y media de tren de Londres. Era una ciudad de grandes y abundantes parques. Aquellos pequeños, estaban poco habituados a la presencia de aviones, salvo los facciosos que bombardeaban sus lugares de origen. El campamento se hallaba cercado por una alambrada, ocupaba una superficie de un kilómetro cuadrado, parecía sembrado por blancas tiendas de campaña. Estaban próximos a un aeródromo: “...La primera vez que vieron un aeroplano sobre ellos corrieron a refugiarse en las tiendas de campaña...”. A medida que iban adquiriendo confianza, cuando sonaban los motores, levantando la cabeza exclamaban !Estos no van a Bilbao!. Contaban como anécdota que en cierta ocasión, a la hora de la comida: “...los encargados decidieron colocar a cada niño una cinta de color, a manera de brazalete, para distinguir a los de un grupo de tiendas de los de otro. A unos les pusieron una cinta verde y otra roja, a otros una cinta verde y otra amarilla, y a otros una amarilla y otra roja, los pequeños gritaban: !Esta es la bandera de Franco!...”

El diario “Lucha de Clases” informó sobre una carta de Ms. Leah Manning enviada desde Southampton y fechada el 28 de mayo, informando sobre la recepción y el estado de salud de los niños. Describía el viaje como: “...muy agitado debido a las condiciones de la mar en el Golfo de Bizkaia; los niños fueron nuevamente examinados a su llegada, todos ellos estaban en perfecto estado de salud. El recibimiento fue muy caluroso, las calles estaban adornadas con colgaduras, que habían servido para celebrar la coronación, gracias a un permiso especial expedido por el alcalde de la ciudad. Los más pequeños fueron conducidos a un campamento preparado para 250 niños y cuidado por jóvenes exploradoras. Los niños estaban agrupados en tiendas de campaña de ocho por tienda, acompañados de un maestro y un auxiliar por cada cuatro tiendas. Cuatrocientos de los niños fueron trasladados a una colonia en Clapton (Londres), a lo largo de la semana estaba previsto enviar a algunos al campo de Stoneham...”


El día 9 de junio de 1937, se anunció que el traslado de los niños que iban a ser conducidos a Francia y a la U.R.S.S. se iba a efectuar al día siguiente. El mismo se iba a realizar en ferrocarril desde La Naja, empezando por los trasladados a Francia. Estos iban en cinco trenes que empezaron a salir a partir de las seis de la tarde en intervalos de media hora. En total embarcaron 3.000 niños y 90 adultos como personal auxiliar. Los destinados a la U.R.S.S., en tres trenes, tenían sus salidas desde Bilbao a las ocho y media de la noche con la misma frecuencia que los anteriores, embarcando 1.745 niños. Les acompañaban 75 adultos como personal auxiliar. Los niños y el personal auxiliar debían llevar distintivos para el embarque. Se recomendaba que fueran merendados o cenados, debido a la hora de embarque. El barco que realizó esa travesía fue el “Habana”. La prensa local decía: “...Más de 30.000 niños viven todavía en Bilbao, hace falta continuar apresurádamente la evacuación...”.


El día 10 de junio, el diario “Euzkadi” tituló: “...Otro día de calma en los frentes Vascos...”, el obispo de Gasteiz conocedor de que gran numero de niños vascos estaban siendo evacuados a Bélgica se dirigió al arzobispo de Manila: “...en emocionante carta a monseñor Van Roey, suplicaba que hiciera un llamamiento a sus fieles en favor de nuestros niños...”. La respuesta a esta súplica no se hizo esperar, el mismo diario informó: “...ha sido leída en todas las iglesias de Bélgica una pastoral de monseñor Van Roey excitando la caridad de sus diocesanos para con los niños vascos que la crueldad de la guerra ha expulsado de sus hogares...”. A la vez, el Clero Vasco se pronunció ante la vandálica destrucción de Durango y Gernika por la aviación Alemana “La Legión Condor” a las ordenes de los sublevados, y la tergiversación de aquel acto de barbarie por los medios franquistas: “...El clero vasco, testigo todo él y victimas muchos de sus miembros de la conducta facciosa en Euzkadi, no podía consentir con su silencio a que se difundiera por el mundo la infamia según la cual era obra de las fuerzas vascas la destrucción de Durango y Gernika...”.

El departamento de Asistencia Social del Gobierno Vasco hizo llamadas en la prensa para presentarse en sus oficinas y recoger los cartones distintivos para los niños que iban a ser trasladados en el “Habana” a Francia y a la U.R.S.S. Entre ellos estaban los responsables pedagógicos de aquellos pequeños. En total iban a ser trasladados 3.100 niños. La Federación de Escuelas Vascas hizo llamamientos en la prensa para informar sobre algunos pequeños. Entre ellos estaba la vecina de Algorta Balbiñe Lete Larrañaga. Casi todos los días aparecieron avisos en la prensa de milicianos o personas civiles que pedían saber sobre el paradero de sus familiares, entre ellos el diario “Euskadi” con una sección destinada a este fin. Ese día, entre otros avisos, apareció el de: “...Antonio Plaza Laka del batallón Saseta, hospital Laiseka de Algorta, desea saber el paradero de sus hermanos...”.

La próxima entrada comenzará con otro viaje del ahora ex-Goizeko-Izarra, que había cambiado su nombre por el de Warrior.


1 comentario:

  1. aunque este post va de otra cosa..veo que sigue coleando el tema de la Humedad-Iturribarri...
    visto que nada va a quedar verde (Bolue no lo quiero ni mencionar por si las moscas), sólo nos queda una salida a los getxotarras: tomar al asalto el campo de golf de La Galea!!!!!!
    Akabuko landa!!! el último berdegune de Getxo!!!!!

    sarriko basoa

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