MEMORIAS DE GETXO

jueves, 5 de noviembre de 2015

CRÓNICA DE UNA EVACUACIÓN, LOS NIÑOS DE LA GUERRA -IV-



La anterior entrada terminaba con la evacuación en mayo de 1937 de algunos vecinos de Getxo en los vapores “Habana” y “Marion Moller”, los cuales fueron llevados a diversas poblaciones de Francia.

El 10 de mayo de 1937 el Marvia realizó un nuevo viaje con 242 refugiados para Pauillac. Los bous Gipuzkoa y Bizkaya, que habían salido para proteger la llegada de dos mercantes, vigilaron su salida hasta ser recogidos en aguas internacionales por el acorazado Royal Oak y los destructores Fury y Foxhound.
El 12 de mayo de 1937 zarparon los mercantes británicos Thurston y Stancourt con más refugiados para Francia bajo la protección del acorazado Royal Oak y dos destructores.

El 14 de mayo de 1937 regresaron el Habana y el Goizeko-Izarra protegidos por dos destructores británicos. Los bous Gipuzkoa y Bizkaya los recogieron y escoltaron hasta Santurce.

El Habana volvió a salir de Santurce el 16 de mayo de 1937 con 3.869 refugiados y el Goizeko Izarra con 700, bajo la protección de los bous Gipuzkoa y Bizkaya y los destructores José Luis Díez y Císcar. Fueron recogidos en aguas internacionales por el Royal Oak y el destructor inglés Faulknor y escoltados hasta Pauillac. Los dos buques regresaron el 19 de mayo.


Las llamadas a la evacuación eran continuas. El día 18 de mayo el “Sindicato de la Edificación” de Getxo, emplazó a sus afiliados para que los que se habían inscrito para salir al extranjero, pasaran lo antes posible por la Casa del Pueblo para retirar sus tarjetas de embarque. El mismo día se anunció la salida de los barcos destinados a la evacuación: el “Galea”, exclusivamente con pasajeros, el “Cabo Corona”, “Luchana” y “Goizeko-Izarra” con refugiados para el día 21 de mayo. Se recomendó a las maestras y madres que se habían apuntado para ir a las colonias extranjeras con los niños, se hicieran las pertinentes fotografías para evitar problemas de última hora.


El 21 de mayo de 1937 el Goizeko-Izarra salió para Francia con 350 refugiados y el Habana con 4.095 para Inglaterra. Les escoltaban hasta las tres millas el Gipuzkoa, Bizkaya y Císcar. Desde allí toman el relevo el Royal Oak y dos destructores. El Foxhound acompañó al Goizeko-Izarra hasta Bayona, a donde llegó el mismo día, y el Fearless al Habana, hasta cerca de Southampton. Sus pasajeros desembarcaron allí el día 23. “El Liberal” en su cabecera publicaba: “Cuatro mil niños marcharon a Londres esta mañana para apartarlos de esta guerra, han sido arrancados de nuestro suelo con dolor para muchas madres y con amargura para todos..., la desventura que representa esa expedición infantil tiene en Londres algunas de sus raíces... Pero hay otro Londres, ese que paga la insensibilidad oficial y opone, frente a la ceguera intencionada del Comité de no intervención, ese testimonio terrible de cuatro mil niños, que esta mañana lloraban al partir y que han dejado aquí cuatro mil hogares en los que, porque faltan ellos, falta todo...”.



En el editorial se recogían las diferentes concepciones de la sociedad, respecto al tema religioso que se daban entre poblaciones del estado español, y respecto a la que de forma mayoritaria, se daba en Euskadi. Se decía: “...Había llegado, por lo tanto, el momento de que se comprobara si, en efecto, el estado español era un país comido por los delirios ateos, por las alucinaciones extremistas y por la ponzoña de una política ilusa. Simplemente, a través de los niños, se podrá colegir lo que ocurría realmente en España. Un niño es siempre una verdad. Londres va a conocer la verdad que le llevan nuestros hijos, y va a conocer que de entre ellos serán muchos los que entonarán oraciones religiosas por la noche y por la mañana...”. Obviamente estas líneas hay que leerlas en el contexto de la época, seguro que existían otras familias para las que el tema religioso no formaba parte de sus vidas. En Getxo, tanto la Izquierda Republicana como el Frente Popular hicieron llamadas a sus afiliados: “...Todos los inscritos y los que hacen actualmente la instrucción y manejo de las armas en el campo de Ibaiondo, deberán pasar en lo sucesivo a las mismas horas todos los días por el campo de Fadura...”

El 22 de mayo de 1937 salieron hacia Le Verdon los mercantes Cabo Corona con 1.185 refugiados, Galea con 879 y Zurriola con 759, escoltados por los bous Gipuzkoa, Bizkaya y el José Luis Díez. En aguas internacionales fueron protegidos por el Royal Oak y dos destructores británicos. Regresaron a Santurce el 27 de mayo.


El 23 de mayo de 1937 el diario bilbaíno “El Liberal” recoge en su primera pagina: “...El “Habana” llega felizmente a Southampton. El noble pueblo inglés acoge a nuestros niños con gran entusiasmo a los acordes del chistu y el tamboril...” A última hora de la tarde se recibió en la presidencia del Gobierno un telegrama de la señora Manning en el que se daba cuenta de que había atracado felizmente al muelle de Southampton. En el mismo se decía: “...Mañana, a las ocho, empezará el desembarco, coincidiendo con el recibimiento que el noble pueblo inglés dispensará a los niños vascos...” La evacuación llegó hasta Estados Unidos: “...La Sociedad Norteamericana de Socorro ha contratado el barco francés “Sinaí”, que transportará 500 niños de Bilbao a los Estados Unidos...”. El 26 de mayo salió de Burdeos, rumbo a Veracruz (México), el vapor francés “Mexique”. Tras una travesía que duró 15 días con escala en La Habana, con un total de 500 niños, 20 de ellos de origen vasco.

El 27 de mayo de 1937 salió de Santurce el Cabo Corona con 1.283 refugiados para Pauillac y el británico Kenfig Pool con otros 750 a Le Verdon. Pero entre tanto, los mal llamados “Caballeros del Aire”, elegían objetivos civiles para dejar caer su mortífera carga. El 25 de mayo de 1937 eran las casa de gentes humildes las que resultaban destruidas, al parecer el objetivo de esos carniceros eran simples trabajadores y sus viviendas, devastando zonas de Sestao, la Iberia y Chavarri. También dejaron su reguero de muerte en el barrio bilbaíno de Begoña.




El sábado 29 de mayo la prensa titulaba: “...La Polémica de la Guerra y Ginebra...” Las discusiones largas y tediosas que se celebraban en Suiza sobre la no intervención. El propio Ministro de Negocios Extranjeros británico Mr. Neville, que acababa de ser ratificado en su cargo, confesaba su fe en el Comité de no Intervención, estableciendo el compromiso de retirar de España a los combatientes extranjeros. Nada más lejos de las intenciones de los fascistas. La misma prensa decía: “...Mientras Ginebra discute en el ambienta confortable que proporciona el lago Leman y la lejanía de todo el drama que nosotros padecemos, la guerra española se endurece a términos tremendos. Madrid sigue siendo diariamente bombardeado. El asedio a Bilbao aumenta y en nuestros frentes la polémica es de balazos y en las votaciones se computan vidas...”. Se decía en la contraportada de “El Liberal”: “...desde el 5 de marzo de 1937 el Gobierno Español había enviado a todos los Estados miembros de la Sociedad de Naciones la prueba completa de la intervención fascista en España, la violación más escandalosa por las naciones fascistas del Pacto desde la creación de la Sociedad de Naciones...”. A pesar de ello, algunas voces se alzaban en Europa apoyando a los demócratas del estado español. El rotativo “La Lucha de Clases” decía respecto del Secretario del Foreign Office Antony Eden: “...Él, tan amigo de eludir las tareas desagradables, no ha escurrido el bulto un momento... Es su lenguaje dos veces cauto por inglés y por diplomático, en él ha encontrado Alemania las censuras más duras que se le han dirigido en estos días...”, aunque se consideraba la política llamada de no intervención como una trágica broma.

El 31 de mayo de 1937 regresó el Habana escoltado por un destructor británico. Fue recogido en aguas territoriales por el Císcar, y continuó su viaje con esa escolta hasta Santurce.

La próxima entrada comenzará con la salida del barco Habana en el que iban a ser evacuados mil niños hacía Rusia.


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