MEMORIAS DE GETXO

lunes, 19 de agosto de 2013

Dn. JUAN ASPURU, PÁRROCO DE GETXO


Dn Juan Aspuru Echeandia era un cura de pueblo, hijo de Juan Domingo Aspuru Leguinagoicoa y de Ricarda Echeandia Aldana, que tuvieron otros seis hijos: Juan domingo, León Lucio, Simona, José Antonio, Gregorio Manuel y Juan Bautista, nacido en Larrabetzu. Se ordenó sacerdote en el seminario de Gasteiz. Fue párroco de Getxo (Andra Mari).

Los sacerdotes de este barrio, vivían en la casa de los Mentxakatorre, cercana a la iglesia, que fue dejada por Ignacio Arias, solo para que vivieran en ella los curas con sus familias, en aquella casa vivieron en la misma época Dn. Juan Aspuru y Dn. Francisco Astandoa que fue capellán de las monjas del Puerto.

Sacerdote muy querido en su pueblo adoptivo, era de esas pocas personas de quien se puede decir que jamás tuvo un enemigo. Persona enjuta, rostro bonachón, cariñoso en el trato y muy amante de los niños. Tenía el aspecto de un hombre del pueblo que vestía una sotana, como los demás hombres de los caseríos vestían su traje de faena. Era apreciado por la gente de derechas y de izquierdas. Era cura de bonete (cubrecabezas de cuatro picos con una borla en el centro). Llevaba la sotana brillosa por el uso, quemada por el cigarro, con las patas de los pantalones a la vista y con botonadura delantera. Aunque también tenía ropa de vestir. capa de gran vuelo con cintas de amarrar al cuello y abrigo para los días de mucho frío. Gran fumador de cigarrillos de liar (caldo de gallina), arte en el que demostraba gran habilidad, gafas de montura dorada, muy austero en su vida privada, al igual que en los gastos parroquiales, no acometió obras en el templo, pero permitió, gracias a su austeridad, acometerlas a sus sucesores. En la foto inferior aparece con Gerardo Zubillaga en el barrio de Sarri.


Las tradiciones para la financiación de la iglesia eran varias. Además de los estipendios y propinas por bodas y bautizos, la parroquia de Andra Mari recibía donativos de gente acomodada de Neguri precisamente por su trato campechano. El pueblo donaba su óbolo en las misas dominicales, además de mandar oraciones a las benditas almas del purgatorio durante la celebración de las misas mayores dominicales. Para ello colocaban un tapete negro, sobre donde se creía que habían estado las tumbas familiares, y en el depositaban las limosnas. Un pater noster para el difunto costaba una peseta. El párroco contaba la cantidad de monedas que había sobre el tapete, rezaba los padrenuestros correspondientes y bendecía con el hisopo "la sepultura". Simona, la Sacristana y hermana de don Juan, se situaba en el centro de la iglesia con un gran tapete en donde las mujeres de los caseríos dejaban sus dineros. Era creencia que allí dejaban sus limosnas los que no tenían sepultura particular asignada. Algo así como "una fosa común". Estas costumbres se realizaban en todas las parroquias vascas. Era tradición que los hombres se colocaran delante y las mujeres detrás de la iglesia. Los de Goiherri en la parte izquierda y los de Beharri en la derecha.

Don Juan era una persona muy curiosa; conocía los nombres de sus feligreses, a casi todos los había bautizado o casado. Cuando preguntaba: "¿De dónde eres?", se refería a qué caserío pertenecías. Una vez respondido, automáticamente se sabia el nombre de todos los habitantes del mismo, le gustaba seguir las tradiciones populares, hábil en el arte de entresacar secretos, le encantaba saber cuánto ganaba la gente. Dicen bondadosamente de él, que solía tirar de la lengua a los pequeños y beatas, a cerca de la economía familiar, cosa que le era muy útil para establecer luego, el pago de las “Bulas Papalesa los vecinos, concesión de beneficios apostólicos que se compraban en las sacristías, en los años 1940-50 la Iglesia Católica no permitía la ingestión de carne ni caldo de carne durante los 40 días de la Cuaresma, pero permitía previo pago de dicha bula ingerirla, con la excepción del viernes de Semana Santa.

 

Gran aficionado al ciclismo, quizá porque uno de sus sobrinos, Benigno Aspuru, lo practicaba. Este fue ciclista profesional entre los años 1955-1961, de cuyo palmarés cabe destacar la victoria de etapa en la Vuelta a España de 1956, de quien quizá mas adelante incluya alguna entrada, Dn. Juan, cuando pasaba el criterium por Getxo, acostumbraba a bajar a Sarrikobaso, para animarle y reñir a los que tenían la costumbre de arrojar baldes de agua sobre los ciclistas en días calurosos.. "Eso es malo". "!Benigno no necesita agua!, clamaba con su bastón en ristre. Porque don Juan, en su vejez comenzó a usar bastón.

Existen muchas anécdotas referidas a Dn. Juan, como la sucedida en cierta ocasión, con motivo de una visita de un Monseñor a Getxo. En la misma sucedieron algunos hechos jocosos que a continuación relataré: el ilustre visitante no era otro que Casimiro Morcillo, Obispo de Bilbao, quien mas tarde sería Arzobispo de Zaragoza y luego Arzobispo de Madrid. Don Casimiro Morcillo fue el primer obispo que tuvo la Diócesis de Vizcaya. Antes, Vizcaya dependía de la Diócesis de Vitoria y tradicionalmente al obispado de Calahorra. Morcillo era un hombre bajito, que vestía como todos los obispos en la época con todas sus galas y boato, con teja cubriendo su cabeza, persona de aspecto malhumorado, solía venir sin previo aviso con su coche, con cierta frecuencia por Getxo. Parece que le gustaba el pueblo, además de haber conocido de tiempos de seminarista a don Juan. Venía con frecuencia a la casa de Dn. Juan Aspuru, hacia quien profesaba gran simpatía, siempre a primeras horas de la mañana y generalmente sin avisar.

 


Dn. Juan Aspuru, en una de las visitas que cursó el primer Obispo de Bilbao tras la contienda del 36, al barrio de Getxo, después de que este hiciera su obligada visita a la iglesia, y de perorar su sermón, se desplazo junto al obispo a la casa cural, que era cuidada con gran esmero por Simona Aspuru, hermana de Dn. Juan. Ambos eran personas euskaldunes, Simona etxekoandre que vestía de riguroso negro, con sorki y delantal, hablaba mal el castellano. Su idioma materno era el euskera. Les solía servir el desayuno, el café con leche con panecillos tostados con mantequilla, que al obispo le gustaba mucho. En aquella ocasión, el obispo le preguntó a Simona : "¿Simona, el azúcar dónde está?", a lo cual ella le respondió: "!El azúcar en el culo tiene, Sr. Obispo!" El obispo le miró con expresión incrédula, ante la extraña respuesta. Dn. Juan tuvo que terciar para aclararle "!Monseñor, Simona se refiere a que está en el fondo de la taza!". Martin Aspuru, sobrino de Dn. Juan, que por aquel entonces era un niño, casi no podía ocultar la risa que le provocó aquella situación. Aquel chascarrillo recorrió el barrio entero. La mayoría seguro que pensaron que aquel pastor no conocía a sus ovejas, ni su idioma. Para muchas de ellas el castellano resultaba un idioma extraño, por lo que tenían dificultades para expresarse en dicha lengua.

En otra ocasión, en una de sus visitas no anunciadas, a las seis y media de la mañana, cuando Dn. Juan estaba preparándose para empezar a confesar, (era muy madrugador), oyó pasos por la nave de la iglesia, se asomó desde el confesionario, observó que alguien se acercaba, a él, le pareció que era un monaguillo, y gritó -!Quien anda por ahí vestido de monaguillo a estas horas!-, era el Obispo que había venido a verle.

Dn. Juan Aspuru ejerció su función desde 1937 a 1954 (Ver en foto superior junto a su hermana Simona), tras su sustitución como párroco por Dn. Isidoro iturbe, al llegar a su mayoría de edad, fue designado como capellán de los Ángeles Custodios de Getxo, puesto que ocupó hasta su fallecimiento el 17 de Junio de 1963, fue el último sacerdote que vivió en la casa de los Mentxakatorre.



1 comentario:

  1. Mi ama, Mª Angeles ASPURU, es sobrina de don Juan y hermana de Benigno y Martin. Se crió en Getxo con él y con Simona y me ha pedido por favor, que cambies la Z por la S. En la foto de Benigno viene claramente escrito con S. ASPURU. Gracias

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