MEMORIAS DE GETXO

lunes, 22 de octubre de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -61-



En la anterior entrada veíamos cómo algún vecino trataba de evitar los impuestos municipales con ciertas artimañas, cómo llegaban las fiestas de Algorta y cómo, ya en época estival, las competiciones Náuticas llamaban a la puerta.

A principios de agosto de 1886, el jueves día 5, ante la pasividad de los vecinos forasteros que residían en Getxo, que no acudían a las convocatorias municipales para designar a uno de ellos para ocupar plaza en la Junta Municipal de Estadística, optaron por designar a uno de los propietarios. Se trataba del vecino de Portugalete, con propiedades en Getxo, D. Andrés Salaverria. Además de ser aprobada por el consistorio la instalación de una Sociedad Benéfico Recreativa en Algorta.

Entrado agosto de 1886, terminada la repetición de las fiestas de Santa Ana, estaban a punto de comenzar las de San Lorenzo y San Nicolás en Algorta. Para ello el Ayuntamiento ponía en conocimiento del Mayordomo del Puerto Viejo: “...Que la Corporación tiene acordado con motivo de las próximas fiestas, cómo en años anteriores, correr un toro en el Puerto, poner todo cuanto esté de su parte para desde el día 12, desde las diez de la mañana en adelante, tendrán lugar en dicho Puerto las diversiones de cucaña y cogida de patos para lo cual serán necesarias algunas lanchas...” Las Fiesta de San Nicolás: “...Iban a comenzar a las diez de la mañana del día 11 de agosto, tras la función religiosa en la parroquia de San Nicolás de Bari. La fiesta continuaba a las cinco de la tarde con una romería en la campa del Castillo, y por la noche la romería campestre, continuaba bajo la Casa Consistorial en la plaza de la Constitución (hoy San Nicolás). El día 12 seguían las fiestas, solo que ahora, parte del espacio festivo se trasladaba al Puerto Viejo con una cucaña a las diez de la mañana, por la tarde y noche las romerías se celebrarían cómo el día anterior. Finalizaban el día 13 con la suelta de un toro embolado en el Puerto, la romería de la noche esta vez se iba a celebrar en la Avanzada, y tras ella se dispararon unos vistosos fuegos de artificios...”

Pocos días más tarde las fiestas se trasladaban a la Campa de Santa María de Getxo. Fiestas que eran denominadas cómo las de “Nuestra Señora”. Duraban dos días, 15 y 16 de agosto: “...Básicamente consistían en una misa solemne, el primer día, en la Parroquia de Santa María y ambos días romerías por la tarde y noche...”


Y no obstante a pesar de que el Pueblo avanzaba y las mejoras en calles y servicios eran ostensibles, las solicitudes de ayudas de las personas con escasos recursos seguían produciéndose. Ayudas que iban desde pequeñas cantidades que rondaban las siete pesetas para ayuda a subsistir, en medicamentos o de lactancia.

El día 10 de agosto se procedía al sorteo para formar la Asamblea de Vocales Asociados, rentistas y propietarios que por su poder económico, coadyuvaban a tomar decisiones y financiaban en ocasiones las obras para las que el municipio no disponía de recursos propios. Entre aquellos vecinos figuraban:

En la Primera Sección: D. Robustiano Larrondo, D. José Joaquín Urisabel, D. Juan Bautista Elortegui y D. Patricio Abascal.

En la Segunda Sección: D. José María Ordeñana, D. José Domingo Oñate, D. Eladio Sustacha y D. Fausto Garachena.

Por la Tercera Sección (Santa María): D. Juan José Ibatao y D. Joaquín Sarria.

El 10 de agosto de 1886 se trataba en el pleno sobre los trabajos realizados por el arquitecto D. Casto Zabala. Y los honorarios de sus trabajos relacionados con ejecución de los planos y las condiciones presupuestarias para la construcción de un Hospital Hospicio y la ampliación del cementerio de Algorta.

A la vez se acordaba la ampliación del servicio de suministro de aguas con el suministro de aguas al barrio de Las Arenas y la colocación de un urinario en el mismo. La instalación de dos lavaderos en Algorta; uno de ellos en San Martín; punto este, que por el alto coste de lo que se proponía: “...Conducir mediante un caño las aguas residuales del lavadero de San Martín a la alcantarilla de Aretxondo...” Contó con la oposición de unos de los ediles, quien proponía: “...Conducir las aguas hacia el caserío de Telleche...”. Justificaba el alcalde la propuesta de conducir las aguas a Aretxondo: “...Porque tiene un doble objetivo, hacer desaparecer todos los residuos de los escusados y otros puntos de los edificios públicos...” Al parecer esas aguas transcurrían por las calles peatonales y en muchos casos anegaban casas particulares, lo que provocaba quejas vecinales. También se iba a cambiar el diseño de algunas fuentes del pueblo.

El 19 de agosto de 1886, en contestación al asunto de la gran cantidad de arena aglomerada en las vías del tranvía entre la Avanzada y la Fonda San Ignacio, el Director de la Compañía informaba al Ayuntamiento de Getxo: “...Que en lo referente a las tierras aglomeradas sobre la carretera, en lo sucesivo daré las oportunas ordenes a mis operarios para que se evite dicha aglomeración en esa carretera...”

En la cuenta de pagos de esas fechas del Ayuntamiento de Getxo aparecían algunos conceptos cómo: la suscripción a la Gaceta Agrícola, por la que se abonaban semestralmente 12,34 pesetas; la cuanta de fuegos de artificio y volanderas (cohetes) disparados en las últimas fiestas por los que se habían abonado 611,5 pesetas; la de la limpieza de las tierras caidas en la fuente de Azkorri, 42,50 pesetas.

Dentro de las ordenanzas: para evitar las molestias al vecindario, se establecía que: “...Los carros cargados, cuyo vuelo exceda el largo del eje, transiten en esta población por los caminos y callejones de la misma, no pudiendo hacerlo por las vías principales...”


El Ayuntamiento, siempre previsor y reacio a que los gastos no trastocaran las cuentas municipales, informaba al maestro de solfeo: “...Que el coste de los libros y cuadernos de la Academia de Solfeo, necesarios para la enseñanza a sus discípulos, debe de ser por cuenta de los mismos o sus padres...”

En la próxima entrada veremos cómo el Ayuntamiento gestionaba las acciones que la Escuela de Niñas Pobres de la Fundación Cortina tenía en el Ferrocarril de Bilbao a Tudela.

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