miércoles, 11 de julio de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -48-



En la anterior entrada veíamos cómo las obras del nuevo puerto seguían dando quebraderos de cabeza a nuestro munícipes. Así como las órdenes del gobierno de la provincia sobre enterramientos y cementerios debían de ser cumplimentadas.

Las relaciones vecinales no siempre eran fáciles, los vertidos y alcantarillados no eran cómo los actuales y muchas veces provocaban enfrentamientos, ya que cada cual los vertía según su criterio y muchos eran poco amigos de pagar las tasas municipales. Algo de eso sucedió en marzo de 1885, en el edificio que albergaba las clases de Francés y Comercio, cuando una vecina, cuyo nombre omitiré, decidió realizar un agujero en la pared par verter las aguas fecales al deposito del edificio contiguo, decían en las actas municipales de un incipiente alcantarillado municipal: “...«Siendo aquellas aguas perjudiciales y peligrosas para la salubridad pública y especialmente para los que asusten a dichas clases. Y que si desea dicha señora injertar sus vertidos en el caño maestro de la calle San Nicolás deberá pagar previamente la cuota establecida de 734 reales de vellón»...”

Por otro lado las actividades de la sociedad de Salvamento de Náufragos en nuestra ría, llamaba la atención de los vecinos de ambas márgenes. El día 3 de marzo de 1885, según relataba “El Noticiero Bilbaíno”: “...«La curiosidad que naturalmente despierta el anuncio de un espectáculo desconocido, al deseo de ver funcionar aparatos adquiridos por la caridad pública, y el afán que se nota en nuestra población y sus cercanías por dar esplendor a las “Fiestas marítimas”, reunieron anteayer un gentío inmenso en los muelles y sus cercanías de Portugalete y Las Arenas»…” Entre aquellas pruebas de aparatos de salvamento se incluían: disparos con un cañón Ewans, lanzacabos con sistema Alemán “Spandau”, lanzacabos Boxer y falconete que fueron colocados sobre el remolcador Algorta. Las mismas consistieron en una simulación de salvamento de dos embarcaciones naufragadas, teóricamente en la Galea. Uno de aquellos marineros salvados era un joven de Portugalete de nombre F. Ayarza. Las pruebas estuvieron deslucidas por la lluvia y el frío, mal tiempo que en forma de casi un huracán, la víspera había arrancado en Las Arenas cristales y tejas, mientras que en la ría las olas saltaban hasta el camino de sirga.


En cuanto a las obras públicas, se estaban realizando el 26 de marzo de aquel año el camino de carros desde el alto de San Martín a Telletxe (Algorta), y el peatil desde este último punto hasta la encrucijada de Jauregi (Andra Mari). El presupuesto para estas dos obras alcanzaba las 2.000 pesetas.

Las costumbres religiosas del Pueblo se seguían manteniendo, la influencia de la iglesia en los ámbitos civiles era muy potente y cómo ya estábamos llegando a la Semana Santa, el Ayuntamiento de Getxo, preparaba los actos religiosos externos, probablemente por indicación del cabildo de San Nicolás de Bari de Algorta: “...«Invitando al sargento jefe del puesto de Carabineros de Algorta, para que con el mayor número de individuos a su mando tenga el obsequio de concurrir a la procesión religiosa que se celebrará en la parroquia de San Nicolás de Bari el próximo viernes día 3 de abril de 1885, a las cuatro de la tarde»...”

Hasta finales de abril no se tenían más noticias referidas a la vida municipal, y estas eran relacionadas con el tranvía de Bilbao hasta Las Arenas y Algorta. Algunos viajeros de este último barrio se quejaban de que dicho medio de transporte, para dirigirse hasta Algorta, hacía previamente transbordo en Las Arenas, lo cual incomodaba a los viajeros de esta población, y reclamaban que: “...«Los coches del Tranvía que vienen de Bilbao, sigan sin transbordo en Las Arenas hasta enfrente del Casino de Algorta, sin detenerse ninguno en la llamada Carnicería (Junto a María Cristina)»...”

La pobreza extrema seguía afectando a las familias más humildes del Pueblo, y el Ayuntamiento establecía ayudas para ellas. El 30 de abril de 1885 acordaban: “...Declarar al vecino de Guecho “ pobre”, y en consecuencia suministrarle gratis a dicho señor y su familia asistencia facultativa y suministro de medicamentos, avisando para el efecto al médico y farmacéutico titulares, para que también presten igual asistencia a los pobres a quienes se conceda socorro domiciliario»...”

Cómo cosa curiosa decir que el 12 de mayo de 1885, aparecía en el “Noticiero Bilbaíno” un informe del autor del “Reconocimiento Geológico de Vizcaya” D. Carlos Collette que decía que: “...«La caliza arcillosa de Algorta, en la orilla del mar, al sur del puerto, de color gris blanco, constaba del 80,5% de carbonato de cal y un 19,5% de arcilla, composición que correspondía a la cal hidráulica; Mientras que otro yacimiento bajo el Castillo arruinado antes de llegar a Algorta, era de color gris oscuro, y constaba de un 58,19% de carbonato de cal y un 41,81% de arcilla»...”

En la sesión del día 15 de mayo acordaba la Diputación de Bizkaia pasar a informe de la comisión de Gobernación: “...«El oficio en que el ingeniero jefe del distrito forestal da cuenta de la comunicación que ha dirigido al Sr. Gobernador civil con motivo de las quejas que ha recibido sobre venta de diversos montes de aprovechamiento común; encargarse de la conservación del trozo de carretera de las Arenas a Algorta, salvo en la parte de los caños ó alcantarillas de servicios municipales...”


Justo algunos días más tarde, el 28 de mayo de 1885, se daba lectura a un oficio remitido por el Presidente de la Diputación Provincial, del 20 de mayo, en el cual se informaba del acuerdo tomado por aquella corporación el día 15, disponiendo que a nuestro municipio le fuera abonado el reintegro señorial, que cómo decía en mi entrada 44 (Los Ayuntamientos dependientes de la Diputación de Bizkaia obtenían por su participación en la construcción de las principales vías de comunicación una rebaja en los tipos concertados para el sostenimiento de dichas carreteras por las cantidades que invertían en esas obras), hasta el 31 de diciembre del pasado año; y que la conservación de la carretera desde Mantequena (Algorta) hasta la Plazuela del barrio de Las Arenas, que había sido construida a expensas del municipio, corriera a cargo de la Diputación, salvo el coste de los caños y alcantarillado que sería por cuenta del municipio.

En esos días se hablaba del presupuesto de gastos e ingresos señalado para nuestro consistorio por la Diputación Provincial, que ascendía a 6.305 pesetas.

La caza de los depredadores nocturnos, que asolaban las aldeas, surtiéndose de aves y otros pequeños animales de corral (conejos), incluso en ocasiones de frutas y miel, era recompensada por nuestro Ayuntamiento. Uno de esos afortunados cazadores fue en el mes de mayo, D. Manuel Ignacio de Ugarte quien recibió 5 pesetas, al haber matado una garduña y su cría.


Ante la cercanía de la época festiva, algunos feriantes solicitaban al Ayuntamiento permiso para colocar tiovivos en los espacios festivos. Uno de ellos fue D. Francisco Carrillo, a quien el Ayuntamiento autorizaba: “...«Para poner un tiovivo en el barrio de Las Arenas durante la próxima temporada de verano»...”

En la próxima entrada veremos cómo la prensa bilbaína, y sobre todo algunos articulistas, ensalzaban la evolución de nuestros barrios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario