MEMORIAS DE GETXO

viernes, 22 de junio de 2018

LAS FIESTAS DE SAN JUAN EN ALANGO




Dentro del recorrido festivo de los distintos barrios que iré publicando, hoy toca a las Fiestas de San Juan de Alango. Algunas, como las de San Isidro, las dejaré para el próximo año por no haber llegado a tiempo con la información terminada.

Es San Juan una fiesta que la iglesia celebra el 24 de junio, que está ligada a creencias ancestrales y ritos, en los que aparecen evocaciones a antiguas celebraciones, añoranza de cultos solsticiales ya pasados. “Mari la de Amboto” surcaba los cielos para dirigirse a su cueva de Oiz. Noche en la que, según viejas tradiciones, las brujas solían celebraban sus Akelarres.

Esa noche de fuego y misterio, que se aprovechaba para reciclar enseres viejos y apolillados, útiles que en las casas sobraban, y que tanto los adultos cómo los pequeños daban rienda suelta a la primera fiesta del barrio, al que “Antón el de los Cantares” (D. Antonio de Trueba) llamara en una de sus alboradas dedicada a Algorta “La blanca”, y que refiriéndose a las festividad añadiera: “...«Hoy es San Juan y pronto veremos cómo celebran alborozados la sanjuanada de este pueblo, en torno a la hoguera danzad sin perder el compás, al ritmo de los panderos»...” De sus mañanas se decía que: “...«Eran las más alegres del año ya que el sol salía bailando»...”

Y hablando de la campa de Alango, que fue donde se celebraron unas de las fiestas más concurridas de Algorta, recordar que dicho espacio festivo ya en Abril de 1884 veía aparecer en la prensa bilbaína el anuncio de la celebración de una afamada feria de ganado: “...«Siguiendo la costumbre de años anteriores, este Ayuntamiento ha acordado celebrar feria de toda clase de ganados en la campa llamada Alango, situada en el barrio de Algorta, el día de San José 19 del corriente mes, empezando a la una de la tarde, campa que se halla cerca del punto donde para el tranvía»...” La notificación iba firmada por el entonces Alcalde D. José Antonio de Uriarte.


Los corros, las fiestas ya pasadas de San Juan en Alango, un barrio que durante años capitaneó el inicio de la temporada festiva de Algorta, vuelven a nuestra memoria gracias a recortes de prensa, programas festivos y memoria oral de algunos de los protagonistas de aquellos años.

Las referencias a esta fiesta en el municipio en actas o expedientes municipales son escasas. El mismo pregón de fiestas de la época de la dictadura las ignoraba. Las fiestas del Pueblo para dicha publicación empezaban normalmente con San Ignazio. Y aunque su tradición es antigua, no siempre era recogida en los textos del Siglo XIX y siempre iban ligadas a celebraciones de rito cristiano. Uno de los pasajes más bonitos que he leído sobre estas celebraciones es el que aparecía en la revista “Laurak Bat”, de la Sociedad Vasco Navarra de Buenos Aires de 1878, llena de añoranzas: “...«Aquel día de San Juan en que al saludar a la rosada aurora, os recreasteis con el aspecto de nuestras calles, tapizadas de hinojo, engalanadas sus puertas con frescas ramas de fructificado cerezo; cuando el alegre tañido del tamboril llamaba a la plaza pública. Aquel día en el que el sol disipaba la niebla, me permitió ver el pico de la montaña que tantas veces ascendí»...” Mientras, en los almanaques carlistas de 1889, tan solo se recogían durante el mes de junio como festividades (La pascua de Pentecostes 9, de junio, Santísima Trinidad. 16 y Corpus Christi, 20 de junio).

También se recogían referencias a esta festividad en algunos lugares de Bizkaia en canciones populares, como en Amorebieta en una titulada “Gaur dala Biar dala”: “...«Que hoy es, que es mañana San Juan, pasado mañana el siguiente día de San Juan, en nuestra heredad no hay ladrones, si los hay sean quemados»….” Lo cantaban los niños al saltar por encima de las tradicionales fogatas de San Juan. Y otra de Bérriz, que en la coletilla al referirse a los amigos de lo ajeno y las brujas decía: “...guárdense maíces y trigos, ladrones y brujas sean quemados»...” Y que en el municipio de Otxandio estrofaban:

...San juan bagilean
denpora ederrean,
amalau atso trompeta yoten
motrailu baten ganean.
Udan udan udan
San juanetan
dantzan eingo dogu
ifar-airetan...”

...San Juan en junio
en hermoso tiempo,
catorce viejas tocando trompeta
sobre un mortero.
En el verano
por fiestas de San Juan
bailaremos en auras del cierzo...”


Dentro de las creencias, antiguamente se decía que: “...«Las hogueras que se encienden esa noche preservan de todo mal durante un año y si se salta la hoguera, al menos tres veces se tendrá un buen año»...”

Sin embargo, en Getxo, muchas han sido las celebraciones del día de San Juan en los diferentes barrios. Una de las primeras referencias data de 1927, fecha en que el vecino de Romo D. Celestino de Elorza y Olave (Maestro Albañil) con domicilio en la Vega de Santa Eugenia Nº 1, solicitaba autorización municipal para celebrar las fiesta de San Juan, la víspera de dicha festividad.


Las noticias referidas a la plaza de Alango, en la prensa de 1935 decían en “El Noticiero Bilbaíno”: “...«Las Comisiones municipales, estos días vienen realizando diversas visitas para enterarse sobre el terreno de la marcha de los servicios y de las necesidades que es preciso atender dentro de los recursos con que cuenta el Municipio. Uno de los lugares visitados fue el lavadero de la plaza de Alango, llamado a desaparecer para el mayor embellecimiento y amplitud de la mencionada plaza, y que habrá de ser sustituido por otro que se construya en lugar próximo»...”

Según he podido recoger en alguna entrevista a vecinos de la década de los 40, que vivieron los días de San Juan de los años 50: “...«Las fiestas de San Juan se celebraban bajo la tutela de algún empleado municipal. El Ayuntamiento tenía un apartado de festejos, dentro del cual estaban encuadrados los txistularis municipales, y algún empleado municipal de obras, que eran los encargados de las pequeñas infraestructuras (tinglado y banderolas). Eran los encargados del lanzamiento de cohetes y cabezudos, entre estos estaba Patxo Pomposo que era el responsable de la pirotécnica y acompañamiento de los “buruandiak” (Cabezudos), en base a esta simple infraestructura se articulaban las fiestas.

La fiesta se iniciaba con un pasacalles por el barrio. El alma de la misma básicamente era la tradicional sanjuanada, la cual se hacía en la campa de Alango la víspera del santo. Se hacía al lado del caserío cuya fotografía encabeza esta entrada. Se realizaba con enseres viejos que no podían ser quemados en las viejas cocinas, conocidas popularmente como “económicas”, se echaban a la hoguera (colchones, sillas y armarios viejos), que en ese día se aprovechaba para quemarlos. Aunque las cosas de madera eran utilizadas para alimentar aquellas “chapas”, algunas a pesar de ser de ese material también eran llevadas a la pira festiva. Aún no funcionaba como hoy en día servicio alguno de recogida de enseres.

Parte de los elementos a quemar en la hoguera, eran traídos desde el monte “Juan Pepe” situado detrás de Fadura a la derecha de Iturgitxi por un empleado municipal del matadero de Alango Juan Egaña, quien se ponía en contacto con Nicolás Uribarri, cuyo suegro tenía una campa en el monte anteriormente citado. Hacían la limpieza de dicha campa y traían (Argomas, ramas...) en la camioneta del taller de Nicolás hasta la campa de Alango. La hoguera se formaba en torno a un poste vertical. Solía ser un poste de madera de los del tendido eléctrico, alrededor de cual se iban apilando el resto de argomas, maderas, cartones y todo aquello susceptible de ser quemado. En la cúspide de se ese palo central se colocaba el tradicional muñeco de San Juan. Era de trapo, relleno de periódicos o paja y lo solían confeccionar tres señoras del barrio, María Luisa Asua, la “Txorrera”, María Luisa Fernández, la “Txirrina” y Julia Asua. Los empleados municipales colocaban una pequeña plataforma de madera, en la que tocaban los txistularis y una pequeña banda durante la noche de la víspera de San Juan, en la verbena. Se solía realizar una chocolatada. Para costearla, los chavales del barrio recorríamos las casas pidiendo ayuda económica»...” La fiesta se circunscribía a la víspera de San Juan. Pero hay algo curioso de lo que hablaré en otra de mis entradas: la utilización por muchos de estos entrevistados del término “Alangos” para denominar a este barrio.


En el año 1954 podíamos leer en un programa de fiestas, firmado por Juan Egaña: “...«Víspera de la festividad de San Juan, romería popular en honor del santo. Comenzando a las nueve de la noche con un alegre pasacalles por el barrio, con Banda de Música, Chistularis, cabezudos, cohetes y triquitraques. Seguido de romería y animado baile a lo suelto, amenizado por una estupenda bandilla de música y dos chistularis de acreditada robustez pulmonar. A las diez de la noche se hará un alto en el baile para dar comienzo a la hoguera, compuesta por argomas de primera calidad, sillas viejas y otros muebles, materiales acumulados allí por el vecindario. A continuación baile hasta la una de la madrugada...si no llueve»...” !A veces parecía como si el fuego y el humo atrajeran a la lluvia la noche de San Juan!

A finales de los 50 Juan Egaña emigró a Venezuela a pesar de los cual la fiesta siguió estando dirigida desde el Ayuntamiento, aunque eran los vecinos quienes la creaban “...«Durante aquellas fiestas, el domingo siguiente a la festividad, el concejal Zacarías Igual responsable del asilo, un industrial que tenía un taller de pintura detrás del Bar Gurugú, se encargaba de dedicar una celebración religiosa para los acogidos en el Hospital Asilo»...” A partir de ese momento la fiesta entró en una fase de letargo, volviendo a aparecer en los años 60.

Es en esos años cuando la fiesta evolucionará ganando en días y actos festivos. En todas ellas, como en las de 1961, en las fiestas de Alango, existieron elementos comunes a otras celebraciones, sobre todo la clásica hoguera, cuyos materiales como decía anteriormente se solían traer del “Monte Juan Pepe”. Siempre fueron presididas por el muñeco de trapo, cuya elaboración durante muchos años corrió a cargo de las mujeres del barrio; participando habitualmente en ellas cabezudos y txistularis y amenizándolas romerías con orquestas. También dentro del programa festivo había juegos para los más pequeños.


En el año 1962, los días 23 y 24, el Ayuntamiento facilitaba la colocación del kiosko, sobre el que actuaría la orquesta. Una de las orquestas que actuó fue “La Orquesta Monserrat”, que estaba a cargo de Fulgencio Luque. Por entonces, como mucho, el Ayuntamiento ponía las banderolas de colgar y los cohetes anunciadores, el último de los días contó con la participación del Grupo Infantil de la Sociedad Gobela de Romo, el “Zasi Eskola”.

Precisamente un grupo musical surgiría en el barrio, “Los Tangoreños”, durante las fiestas de Alango de 1968, cuya actividad estaba más enfocada a las celebraciones de Algorta, del que ya hablé en mi entrada del 9 de octubre del 2012. Cuyo dinamizador, José Lejarraga, “Petiso” participó también en aquellas fiestas. Su centro de ensayos estaba en el “Garaje la Unión”, próximo al antiguo asilo.

Llegan los años 70 y la fiesta va ganando en duración (más días), en actos festivos y en la implicación cada vez mayor en la organización de los jóvenes del barrio. Cuenta uno de los organizadores: “...«Con un presupuesto cada vez mayor, el relevo de la dinamización de las fiestas pasa a un grupo, cuyo centro de actividad estaba en el desparecido Bar Gurugú de Alango. Se empezó a colocar una Txosna y el quiosco festivo era ya de estructura metálica con tablado de madera. Se colocaba junto a la casa alta (de cuatro pisos), del año 57 aproximadamente, que se ve a la derecha de la fotografía de la campa de Alango; en la que por cierto se conserva sobre una peana la imagen de San Juan, a la altura del tercer piso. Se colocó la misma antes de la urbanización de la plaza, que se realizo en 1977. Las actuaciones de grupos exteriores eran cada vez más frecuentes. Las fiestas de Alango, yo creo que tenían tanta aceptación, además de por el ambiente, porque eran las primeras después de los exámenes, y los primeros dineros de los chavales eran para gastar en esas fiestas»…” Y es en estos años cuando un grupo de jóvenes del barrio de Alango, algunos de los cuales estaba en la banda de cartón “Los Tangoreños”. Comentan entre ellos: “...«¿Por qué no hacemos unas fiestas como las que se celebraban antes? Así que así fue cómo volvimos a relanzar las fiestas. Las fiestas tenían muchas actividades diferentes: Concurso de Vestido Barato, un año compramos una vaquilla, hicimos un cerrado, y todos los que se atrevían a correr delante de ella saltaban al cerrado, al final de las fiestas se rifó el astado y le tocó a Clara la chatarrera. En la playa de Ereaga, el último año de fiestas, se contrató una avioneta que arrojaba balones de plástico, incluso tocó la Orquesta Mondragón en Urkijo-baso»...”


Aquel grupo, que se solían juntar en el bar “Gurugú”, estaba formado por al menos 20 personas. Entre dichos componentes estaban: “...«Rafael Etxebarria “Txanito”, Ramón Fullaondo “Gapatxa”, Juan Carlos Laiseka, José Ramón Intxaurtieta, Javier Basozabal, Lauri Azkorra, José María Aguirre, Pereda (de Konporte). El bar Gurugú era como nuestra sede social, allí nos juntábamos para tomar unas cervezas y decidíamos lo que íbamos hacer en las fiestas de aquel año. La Sanjuanada se seguía haciendo en la Campa de Alango, que todavía era de tierra batida, no estaba urbanizada. Allí se ponía todo lo que recogíamos para la hoguera, luego venía la verbena, se traía alguna atracción, María Luisa Asua era la que elaboraba el muñeco de trapo»...” Como decía anteriormente: “...«La imagen de San Juan, que se conserva a la altura del tercer piso, está en un edificio que construyó la familia Uribarri, la imagen se colocó en el momento de su edificación. La efigie tenía una lucecita que el tiempo hizo desaparecer»...” Cuando se reformó la casa, volvieron a remozar al Santo, que hoy en día sigue presidiendo la plaza de Alango.

En 1971 las fiestas duraron cuatro días. Empezaron el día 23 de junio y terminaron el 27. A lo largo de esos días, el primero de los actos fue una tamborrada, que partiendo desde la Cadena (antiguas Barreras de Algorta) fue hasta la Plaza de Alango, donde a las nueve y media de la noche se dio fuego a la que ya era “Simbólica Hoguera”, las campas de nuestros barrios ya empezaban a desaparecer. Las romerías estuvieron amenizadas por la orquesta “Ritmo Club”, Y a lo largo de esos días se celebraron campeonatos de Soka-Tira y recitales de canción vasca.

Las fiestas de 1976 tuvieron, también como escenario, la Plaza de María Cristina, donde actuaron los grupos “Ussia” de Laudio y los “Ogikiñe” de Leioa.

Las fiestas de 1978 tuvieron, como otros años, la clásica tamborrada, la cual al pasar por el matadero de Alango dejaba ver, en un vídeo que me ha facilitado un buen amigo, un desfile de mascaras y disfraces, encabezados por una pancarta que dejaba a las caras ver la solidaridad de cortejo festivo con sus mayores. Mientras, una vez llegados a su destino, sobre el escenario, se veía bailar a un grupo con un tambor en medio del cual aparecía un lauburu y el distintivo de la cuadrilla “Zuekin”. Mientras la solidaridad con el Asilo de Alango se hacía presente, la Sociedad Bidebitarte y el Grupo Scout de Algorta hacían entrega de 200.000 pesetas al Asilo y de la misma cantidad a la Asociación pro Deficientes Mentales. El domingo anterior, al comienzo de las fiestas de Alango, el 17 de junio, la fanfarria “Etorkizuna” (compuesta por 2 trompetas, 2 clarinetes, 2 chirulas, cuatro acordeones, 1 saxo, 1 tuba y un equipo de percusión), iniciaba un pasacalles por todo el barrio de Algorta, que decían pensaban realizar, por lo menos, una vez al mes.


Las de 1979 tuvieron tres días de fiesta. Se recordaba por parte de la Comisión de Fiestas: “...«Se viene celebrando desde hace varias dcadas en el popular barrio de Alango»...” Aquel año la tamborrada que partió desde la Plaza de San Nikolas, recorrió la Avenida Basagoiti, Konporte, Martikoena finalizando en la Plaza de Alango. Las romerías de aquel año corrieron a cargo de los grupos “Kemen” e “Izuntze”. A lo largo de los cuales se celebraron diversos actos festivos: El primer trofeo de “Futbito Alango” que se realizó en las escuelas de San Ignazio, una carrera de monopatines que recorrió todo el barrio, un Rally humorístico y el segundo concurso de morcillas. Finalizando el día 24 con una traca y quema de la hoguera.


Y ya entrabamos en los años 80: En 1980 las fiesta duraron cinco días, empezaron el viernes día 20 de junio y terminaron el 24 festividad de San Juan. Durante esos días que empezaron con la tamborrada que partiendo de la Plaza de San Nikolas recorrió la Avenida, Txiskiena, Martikoena para llegar a la Plaza de Alango; el programa contó en sus espacios musicales con los grupos “Kimel”, “Iluntze”, “Mikel Torrijos” y “Guillermo eta Taldea”. El sábado 21 de junio les tocó la tamborrada con el mismo recorrido a los txikis del barrio. Las fiestas tuvieron varios actos dedicados a los más pequeños, incluso con cine infantil en el ya desaparecido Gran Cinema de Algorta. Los mayores tampoco fueron olvidados. En el homenaje a los ancianos del barrio actuaron “Biotz Alai”, “Itxartu Taldea” y “El Txo y sus Boys”. En el espacio de deporte vasco Yurrebaso de Dima nos deleitó con sus alzadas con la cilíndrica de 200 kilos y otras especialidades; y el entrenador de la Escuela de Levantamiento de Piedras de Lejona, José Ramón Aretxabaleta “Aretxa-II” contra “Usia” de Laudio, en dicha prueba participó un joven de la localidad, de tan solo 10 años, Aitor Guerediaga; tampoco podían faltar las peleas de carneros en este espacio deportivo, en el que participaron 3 parejas de Aulesti. Las fiestas contaron con innumerables atractivos para los txikis, payasos y malabaristas. Y como no podía faltar en país de sibaritas de la buena mesa, el “Concurso de Comedores de Morcillas” nos dejaba ver caras conocidas del barrio. Y para mantener la tradición, aunque de manera simbólica, se dio el día 23, víspera de San Juan, fuego al muñeco y se disparó una traca.

Las fiestas de 1981 volvían a tener mayor duración, empezaron el día 20 de junio y finalizaron el 24. En esta ocasión la tamborrada inicial recorrería, tras su salida de la Plaza de San Nikolas, las calles de Avenida de Algorta, Txiskiena, Martikoena para llegar a la Plaza de Alango; también hubo otra dedicada a los niños el segundo día de fiestas. Durante el homenaje a los ancianos, que ya se venía celebrando con anterioridad, actuaron el Coro Biotz Alai y el grupo de dantza Itxartu Taldea, contaron también con actividad circense a caro de “Variedades Berry”. Entre los concursos citar el “1er Concurso de tiro con Tiragomas”, el “1er Concurso de Tiro de Precisión Frisbee” y el “ Campeonato de Rana”. Y se celebró el “1er Festival de Rock” con los grupos “Fase” y “Rufus”; la verbena corrió a cargo del grupo “Ametz”. La finalización de la fiesta fue igual a la del año 79.


Los dos últimos años en que se celebraron las Fiestas de San Juan de Alango, al urbanizar la zona, el escenario y la fiesta se trasladó al parque de “Urkijobaso” (María Cristina). Ya la hoguera de San Juan había desaparecido de la celebración festiva.

Para 1993 la festividad de San Juan, en todo el municipio, veía sus primeras restricciones. el Ayuntamiento de Getxo fijaba la altura máxima de las hogueras en 3 metros, y la distancia mínima a edificaciones o tendidos eléctricos debía ser de al menos 15 metros.

En el 2016 fueron desapareciendo algunas de las hogueras que se hacía en Getxo. La de Malakate (Getxo) entre ellas, pese a que esforzados grupos de jóvenes trataron de iniciar pequeñas piras de cartones, la autoridad competente las retiraba. Ya solo va quedando como tradición la barbacoa que Itxas Argia ofrece a los vecinos, con sardinas, txistorra y chocolate, que tanta aceptación concita, a decir de las colas que suele provocar. En el 2017 se prohibía encender hogueras de San Juan en la playa de Arrigunaga.

Hoy el cemento llena nuestras calles, algunas de nuestras plazas y los espacios públicos en las que antaño se realizaban las hogueras de San Juan, han ido desapareciendo, quedando solo para el recuerdo pequeños actos simbólicos de esta vieja tradición.

En el barrio Alango de Algorta la festividad marcó como su seña de identidad la fiesta de San Juan. De hecho, en su desaparecida plaza, hoy urbanizada, existe un pequeño monumento recordatorio de la misma que fue inaugurado el 24 de junio de 1977. Dicho monumento se construyó mediante suscripción popular. El organizador de la misma fue uno de los jóvenes del “Gurugú” Lauri Azkorra.


Todos estos datos no son algo cerrado. Están abiertos a nuevas aportaciones. Muchos de ellos han sido obtenidos gracias a expedientes municipales, hemerotecas de prensa y entrevistas personales, sujetos sobre todo los últimos, a comentarios de otros vecinos que vivieron esos días, cuya percepción, tanto en la ampliación de datos, cómo en la crítica constructiva pueden ayudar a mejorar y ampliar esta pequeña historia de las “Fiestas de San Juan de Alango”.

Algunos de los entrecomillados que aparecen en letra negrilla corresponden a aportaciones de personas del barrio de Alango, que vivieron en primera persona las fiestas de San Juan. A todas ellas muchas gracias.

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