MEMORIAS DE GETXO

lunes, 5 de febrero de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -XVI-



En la anterior entrada hablaba sobre cómo se solicitó permiso para hacer un juego de bolos en la trasera de la Venta, entre la Ermita del Ángel y dicha taberna. Así como el fervor religioso se dejaba sentir en julio de 1878. En ésta trataré sobre las “Cédulas Personales” y el anuncio de la distribución de las mismas y los conflictos con la compañía del tranvía, que no cesaban en el Pueblo.

A finales de octubre de 1878 el consistorio getxotarra trataba el tema de las “Cédulas Personales”, y lo hacía anunciando la distribución de las mismas y los días en que se iban a expedir. Era algo que ya desde hacía años se venía realizando de forma anual. Cada vecino tenía una, eran de diferentes clases, dependiendo de la riqueza contributiva y económica de sus propietarios, y de su relevancia social. Por lo que se establecieron tres categorías primera clase, segunda, tercera, etc. Y a pesar de que en 1872 se publicó una circular del “Caballero Corregidor del Señorío”, en la cual se decía: “...quede en suspenso la Real resolución por la que se obligó a las habitantes de las provincias Vascongadas a proveerse de la oportuna Cédula de vecindad...” Las cédulas personales, llamadas también de vecindad (1854) y de empadronamiento (1870), fueron establecidas por Real Decreto de 15 de febrero de 1854. Este documento se continuó haciendo hasta 1944, se utilizaba a manera de documentos de identidad (era una especie de DNI antiguo, ya que entonces éste no existía), y era presentado a petición de las autoridades, en procesos legales, ante la apertura y lectura de testamentos, etc.


A final de noviembre de 1878 se daba cuenta de la finalización del Nuevo Hospital para Pobres, que estaba situado en la llamada entonces “Calle de la Carretera” (la actual Algortako Etorbidea). Esta comunicación llegaba por una instancia presentada por: “...D. Luciano de Alday vecino de Bilbao y D. Mariano de Arana de esta vecindad…, que estando terminadas las obras del hospital que mandó fundar Dña. Francisca de Abaroa y Sarria, viuda de D. Antonio de Uriarte, por disposición testamentaria del 25 de noviembre de 1870, cuyas obras estuvieron paralizadas a causa de la última guerra, era llegado el momento de formalizar la escritura de fundación…, y como D. Pedro de Aranaga, en representación de su finada madre, facilitó el terreno en el que se ha edificado el Hospital, suplica que el Sr. Presidente del Ayuntamiento acuda a formalizar la referida escritura...” El consistorio acordó que fuera su Alcalde D. Ramón de Arecheta quien acudiera a formalizar aquella escritura. Las escrituras se formalizaron ante el notario D. Serapio Urquijo, y costaron 661 reales y 60 céntimos. La entrega de las llaves de aquel hospital se realizó la víspera de navidad de 1878. No parece que aquel hospital tuviera un vida dilatada, ya que en abril de 1879 el Ayuntamiento decía: “...Hallándose desmerecido y perjudicándose por falta de habitantes la nueva casa destinada a hospital, se concede el uso para vivir en ella a una viuda de la vecindad: Doña. Catalina de Basaldúa...”


A principios de diciembre de ese año los carreteros por prestación vecinal procedían a reparar: “...la estrada de Chisquiena en Alango, para lo cual según acordaron con este Ayuntamiento, se les suministraran las correspondientes raciones de pan y vino...” Y era uno de ellos, el caminero D. Francisco de Guerediaga quien presentaba la factura de aquellas escuetas viandas, cuyo importe ascendió a 24 reales. Y así finalizaba el año 1878.

Comenzaba enero de 1879 con noticias relacionadas con los pobres del municipio. Y lo hacía con la entrega de una cuenta del boticario D. Miguel García Salazar de unas medicinas suministradas a los pobres del municipio, con intervención del Ayuntamiento, durante el año 1878.

Y finalizaba dicho mes con noticias esperanzadoras para las arcas municipales, esta vez relacionadas con los arbitrios del Txakoli: “...Se hace constar el dinero entregado por el rematante de chacolí D. Tomás Goicoechea, en la tesorería de la Diputación, por el primer plazo del impuesto del chacolí por la cantidad de 2.200 reales…”

Los conflictos con la compañía del tranvía no cesaban, unas veces por la finalización del la vía, que el consistorio determinaba debía realizarse hasta el interior del barrio de Algorta, otras por deslindes de terrenos o simplemente por obstáculos en las vías. El 30 de enero de 1879 el consistorio colocaba bandos prohibiendo el paso de carros por la vía del tranvía hasta nueva orden. Esta prohibición abarcaba el camino desde Las Arenas hasta la Avanzada.


El 6 de febrero de 1879 llegaba una comunicación del Gobierno Civil, en la que se informaba de: “...con fecha del 24 de enero próximo pasado el Excelentísimo Sr. Ministro de Fomento me dice lo siguiente: Vista la instancia promovida por Luciano de Alday y Dña. Rogelia de Cortina, en concepto de testamentarios del finado D. Andrés Cortina y Piñaga, interesando la intervención de la Administración para el establecimiento definitivo de una escuela de primera enseñanza en el pueblo de Algorta..., y considerando que el testador ha hecho dos legados, uno de 20.000 pesetas y de 50.000 el otro, destinados el primero a la edificación de la casa escuela y el segundo al sostenimiento de la fundación…, S.M. el Rey (q. Dg.) ha tenido a bien resolver que se ordene al Gobernador de Vizcaya autorice al Ayuntamiento de Guecho para que concurra al otorgamiento de la correspondiente escritura de fundación...” Así nacía la Escuela de Niñas Pobres de la Calle San Martín de Algorta. Una de las formulas para mantener la financiación de dicho centro, fue la inversión en obligaciones del ferrocarril de Bilbao a Tudela, inversión que alcanzo a 100 obligaciones de 2.000 reales cada una.

En marzo de 1879 se producían dos hechos cuando menos curiosos: Uno en Algorta como era la venta de dos parcelas del antiguo cementerio. A derecha e izquierda de él. Otro en Santa María de Getxo relacionado con las Misiones, el 18 de abril daba comienzo a lo que llamaban “La Santa Misión”, en aquel acto, que se celebró a las 15-15:30 horas de la tarde, intervinieron los R.P. Misioneros Aizorbe y Arostegui de la Compañía de Jesús.

El día 26 de marzo de 1879 se firmaba y otorgaba la escritura de fundación de la escuela de “Niñas Pobres de Algorta”. Esta había sido legada por D. Adrés Cortina Piñaga, ya fallecido para aquellas fechas. Estaban situadas en la calle San Martín de Algorta. Quedaba nombrada como maestra de dicha fundación Dña. Matilde de Nuñez Cuebillas.

En esa misma fecha salía a remate la construcción de un nuevo matadero en Alango (Algorta): “...sale a remate un nuevo matadero cerca de Iturribarri, en el punto llamado Estratamosu, el rematante de la obra es D. Luis Lasa y el fiador D. Evencio Cortina...”


En esos días, el enfado porque la compañía del tranvía no terminaba de decidir su llegada hasta el centro de Algorta, fueron muchos los vecinos de este barrio que firmaron un escrito solicitando: “...Que el tranvía continúe hasta la Iglesia de San Nicolás de Algorta…, acordando se acerque una comisión hasta las oficinas de dicha compañía en Bilbao para recabar la continuación de las relaciones, al parecer interrumpidas…, para que la vía llegue hasta la referida iglesia...”


En la próxima entrada trataré sobre la inauguración de la Escuela de Niñas Pobres de San Martín en Algorta. Así como la costumbre de blanquear las paredes de algunos edificios de propiedad municipal, que ya se tenía en julio de 1879.

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