MEMORIAS DE GETXO

lunes, 13 de noviembre de 2017

DE CAMINOS, VEGAS, OBRAS Y OTROS ACONTECERES DEL SIGLO XIX EN GETXO y -XII-



En esta entrada finaliza esta serie, en ella veremos, entre otras cosas, como se convocaban los plenos y recaudaban los arbitrios.

Según relataban en noviembre de 1873, la forma de convocatoria vecinal a los plenos se realizaba: “...previo aviso a los domicilios y a son de campana tañida en el salón de la casa Consistorial, según uso y costumbre foral...” Ya desde 1860 hasta 1928 las reuniones se celebraron en el Ayuntamiento situado en la Plaza de San Nikolas. Precisamente, y volviendo a las demandas de las fuerzas armadas, el 17 de noviembre del año 1873, el Consistorio trataba en un pleno sobre un oficio remitido por el Almacenero del distrito militar de Munguia, en el cual se indicaba: “...se ordena la remisión al mismo de 3.588 raciones de pan de primera, las cuales incluirán un cuartillo de vino y libra de carne; y para la caballería 1.816 libras de maíz, 450 libras de salvado, 73 arrobas de paja y 18 libras de velas…” El Ayuntamiento solicitaba que de las mismas fueran descontadas las: “...raciones suministradas en la última semana a la fuerza que ha permanecido en esta Anteiglesia...” Aquellas raciones habían sido suministradas por el Regidor D. Robustiano de Larrondo y el vecino de Getxo D. Juan José de Ibatao. No fue esta la única demanda de las partidas armadas, ya que el Comandante de Armas de Sondica exigía la entrega en Erandio de: “...240 reales y 16 celemines de habas y pienso de caballo para ocho días antes de las dos de la tarde de ese día...”

Los arbitrios era otra de las preocupaciones de nuestros ediles. Las condiciones de los remates en noviembre de 1873: “...de vinos, aguardientes, chacolis y otros líquidos, además de las carnes frescas, se realizaban en dos bodegas de la taberna de Echebarria en Las Arenas...” La graduación de los aguardientes quedaba al criterio de los vendedores, eso si, se advertía que: “...deben de ser de buena calidad, y no dañar la salud pública, no debiendo el aguardiente bajar de 19 grados. Siendo el precio base de partida de 78.000 reales...” Para el precio de la carne también se fijaba el precio de partida, el cual debía de ser de: “...como en el presente año, y también para el próximo durante todo el año, para veinte cuartos será de 24.000 reales...” Quedaba clara la intervención municipal en la fijación de precios.


Y la guerra seguía creando conflictos, que afectaban a ambas márgenes de la ría. El 11 de diciembre de 1873 llegaba una orden del Jefe de Distrito de Munguia D. Sebastián de Gorordo, por la que se hacía saber que: “...se prohíbe en absoluto el paso de la parte de acá de la ría a la de la rebelde Villa de Portugalete, al barquero D. Antonio de Mendieta...” Sin embargo el consistorio decidió que no entraba dentro sus atribuciones el establecer aquella prohibición, y echando balones fuera, dejaba al criterio del barquero la decisión. Otro de los asuntos afectados fue el correo, el administrador de la cartería de Munguia comunicaba que: “...desde ayer, desde Munguia se conduce el correo para Francia, Navarra, Álava y Guipuzcoa, pudiendo pasar una persona de su pueblo a recoger o llevar la correspondencia...”

Terminaba el año con la prohibición de extraer arenas y césped de la vegas, ya que según una queja presentada por D. José Ramón de Urresti, quedaban las vegas, al extraer la capa de césped, decía en la misma: “...se produce un daño notable a la propiedad comunal, en las arenas y vegas de esta jurisdicción, ya que algunos se dedican a arrancar el césped dejando el terreno estéril...” El Ayuntamiento acordaba la prohibición ya que se dañaban los pastos comunales.


En las próximas entradas continuaré con un paseo a lo largo del último cuarto del Siglo XIX, viendo algunos de los aconteceres de aquellos días, que a nuestros vecinos creaban no pocos sinsabores y a veces alguna alegría.

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