MEMORIAS DE GETXO

lunes, 27 de noviembre de 2017

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -III-



En la anterior entrada veíamos como la guerra afectaba a la maltrecha economía de nuestros vecinos. En esta seguiremos el transcurso de la misma en nuestros barrios y cómo las Juntas vecinales trasladaron su sede a Algorta.

El día 10 de mayo de 1874, acordaban que las juntas que se venían celebrando en las Escuelas de Sarri, pasaran a celebrarse en los locales de la plaza de San Nicolás. Ante esa demanda el regidor D. Ramón de Azcorra abandonó la reunión. Algunos asistentes presentaron una protesta por el cambio de salón de plenos.

Ante lo agobiante de la situación provocada por la guerra y las sucesivas demandas de los bandos contendientes, en la junta celebrada el primero de junio acordaban en lo referido al cobro de los impuestos: “...Que se proceda inmediatamente al cobro todas las contribuciones…, pasando aviso a domicilio a los deudores para que en el plazo de tres días pasen a pagar…, autorizando a esta comisión a pasar en unión de la autoridad local para proceder contra los morosos…, pidiendo la autorización del señor juez municipal para la entrada en el domicilio de los mismos…” También crearon una lista de vecinos con obligación de acudir al servicio de trincheras.

El 12 de junio de 1874 una nueva demanda de dinero venía, esta vez desde el lado Carlista. Lo hacía el Comisario de Guerra desde Zamora, quien exigía la entrega de 6.400 reales como adelanto para el pienso para la caballería del cuartel general de Deusto. La entrega debía realizarse a D. Pedro Yarritu. Terminaba el escrito con la frase: “...a fin de que no sea atropellado este pueblo...” Pidieron a la Diputación que se repartiera la cantidad entre los pueblos del distrito.

En esas fechas la Escuela Pública de Algorta veía la petición del maestro de primera enseñanza, solicitando el cesar en su cargo. Se presentaba por los vecinos de Santa María la propuesta de que fuera D. Carlos Salazar, de aquella feligresía, quien ocupara el cargo con la dotación de 4.400 reales al año y 500 reales por casa habitación.


El 30 de junio en relación a la demanda del Comisario de Guerra de Zamora, la comisión que se había nombrado para tratar sobre el pago exigido fue: “...que la tarde del día 31 de mayo fueron conducidos al retén Carlista, bajo amenaza, por el Sr. Yarritu, con fuerza armada, donde les exigieron el pago del al cantidad antes mencionada...” Las demandas seguían y tuvieron que llevar al Almacén de Munguia los listados de entregas realizadas en los últimos tiempos.

El 22 de junio el gobernador de la provincia, en nombre del Brigadier de los Ejércitos Nacionales D. Manuel Sarasola, nombra de forma provisional a los ediles del municipio. Recayó aquel nombramiento el los Alcaldes 1ª, 2ª y 3ª D. Martin Berreteaga, D.Pedro de Urquijo y D. Miguel Garcia Salazar; y como secretario a D. Jose María Sarria.

Las fuerzas del gobierno estaban ya acantonada en Santa María: “...y tenían un parapeto en el punto denominado San Martín...” Lo que dificultaba el traslado del maestro Sr. Salazar desde dicho barrio a Algorta con sus enseres, por lo que de forma provisional continuó ejerciendo de maestro en ambos barrios. El señor presidente, en aquel acta, informaba: “...de los grandes dispendios que tenía el pueblo con motivo del acantonamiento de las fuerzas Liberales en él...” Se dividió al vecindario en ocho clases, señalando a cada una la cuota que le correspondía pagar. Las fuerzas acantonadas demandaban gran cantidad de alimentos y forraje, por lo que establecieron una tarifa: “...para que las reses que se trajeran a este Pueblo a matar pagaran un impuesto...” Desde que se establecieron las fuerzas armadas en nuestro municipio, para compensar las continuas demandas de suministros, estaba establecido que: “...a toda persona que adelante bueyes y otros efectos se le abone un seis por ciento de intereses...” Por lo que el ayuntamiento acordó: “...Que en todo tiempo sean validos los vales y documentos que se hayan expedido o expidan con el referido seis por ciento...” De los carreteros que en mayo habían tenido que acudir a Bilbao para trabajar en la fortificaciones, doce de ellos en el mes de diciembre continuaban realizando trabajos, con lo que esto suponía de gastos, que aún no habían sido abonados.


Las libaciones de aquellas tropas debían ser considerables, ya que el día 28 de agosto de 1874, la vecina de Getxo Dña. Manuela de Cortina solicitaba que: “...se le abonen 2.360 reales procedentes de varias pipas y barricas que dio a las tropas atrincheradas en esta localidad...” Tal era la precariedad en la que se encontraba Getxo por las continuas demandas que acordaron: “...se gestione por todos los medios que se le exima en adelante de suministrar raciones a las guarniciones establecidas en él…, y que los carreteros de Bilbao sean relevados...”

El 3 de septiembre de 1874 renunciaba a su cargo el organista de San Nicolás de Bari de Algorta D. Blas de Madariaga.

Y a pesar de las continuas advertencias de la precariedad por la que estaba pasando el municipio, quien ejercía las funciones de Alcalde D. Pedro de Urquijo, fue llamado por el teniente coronel jefe de la guarnición de Algorta: “...exigiendo se pongan a su disposición raciones para tres días para la tropa...” El Ayuntamiento le informaba que: “...Constando este pueblo de dos barrios Santa María y San Nicolás de Algorta, teniendo el primero ciento setenta vecinos y el segundo de trescientos y pico, la mayoría de los del primero no atienden al pago de las contribuciones, encontrándose el barrio de Algorta, por más esfuerzos que haga, en la imposibilidad de atender al suministro de dichas raciones...” Y en vista de esta situación acordaba el Ayuntamiento establecer derechos de tarifas para los siguientes géneros introducidos o exportados: “...Para las harinas de trigo y maíz que se introduzca 3 reales; el pan un cuarto de libra; la alubia que exporte el Pueblo dos reales en fanega; el salvado que se introduzca medio real; la patata que se introduzca, vaya en transito o exporte un real el quintal; los garbanzos, arroz y fideos que se introdujeran un real en fanega; a la castaña y nuez que se introdujera dos reales en fanega; al café en grano o molido medio real la libra; al cacao un cuartillo de real en libra; para el azúcar sin refinar cuatro medios de libra y para la refinada ocho medios de libra. Para el chocolate fuera importado o exportado un cuartillo de real en libra. A todas las conservas en lata medio real en lata. El jabón bien introducido o en tránsito era gravado con dos reales. Los cabritos o corderos introducidos o en tránsito un real y medio por cabeza. La sardina prensada (gallega) diez reales en millar, a la fresca que se exportara dos reales en millar. Para todas la aves de corral que se introdujeran, en transito o exportaren cuatro cuarto de real por cabeza. A cada docena de huevos exportada o en transito cuatro cuartos de real. Al bacalao, aceite y petróleo medio cuarto o dos en libra. Las velas de sebo o espelma (*) dos medios en libra...” Para poder hacer frente a la entrega inmediata de raciones acordaron matar un buey del barrio de Algorta y que en adelante se acudiera para el efecto al barrio de Santa María. Para poder hacer efectivo el cobro de aquellos nuevos impuestos, decidieron trasladar al barrio de Las Arenas al regidor D. José María de Larrazabal y al caminero D. Juan Antonio de Miragaray. (*) El “espelma” que escribían en las actas, era en realidad “esperma”: una cera o aceite blanquecino, que se conocía también como “blanco de ballena”; estaba presente en las cavidades del cráneo de los cachalotes.


En la próxima entrada veremos cómo, con la llegada al Pueblo de nuevos contendientes, hacía aumentar las demandas de víveres para la tropa, empobreciendo cada vez más a nuestros vecinos.

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