MEMORIAS DE GETXO

lunes, 27 de marzo de 2017

EL BALNEARIO DE EREAGA



El Balneario de EreagaIgeretxe” que así se llamaba, fue obra del Arquitecto Antonio de Araluce y Ajuria, como así lo explicaba en mi entrada del 18 de abril del 2013. En él se celebraron grandes fiestas, siendo uno de los lugares de referencia de la Sociedad Bizkaina de principios del Siglo XX.

Era un lugar de esparcimiento al que acudía lo más selecto de la burguesía bilbaína y de otras zonas del Estado. Se accedía mediante un puente que conectaba la carretera con el edificio principal, en su primer piso. Ese acceso estaba circundado por palmeras. Tenía la función de evitar que en las grandes mareas el agua de mar obstaculizara la entrada al balneario.

La Planta baja, con su distribución cuerpo central y dos laterales, tenia en su cuerpo central la sala de maquinas, lavadero y secadero, 42 cabinas, cocina, despensa, departamento para material de salvamento y dos escaleras para acceso a los cuerpos laterales. En su zona frontal, el aparcamiento, en la temporada estival, albergaba algunas de las marcas de referencia, viejos Panhard, Renault y algún Chirsler, con sus chóferes uniformados esperando a los encopetados usuarios. El primer piso se reservaba para los baños fríos y calientes. Su zona central era ocupaba por la recepción disponiendo de un gran salón de reunión con mirador acristalado que daba a la mar. El segundo piso era el área de esparcimiento y estaba dedicado a la lectura, juegos de salón y gimnasio. En su parte superior y a ambos lados tenía unas amplias terrazas para que los bañistas, debidamente protegidos por vallas de madera, pudieran utilizar para su curación, mediante baños de sol, estando amparadas “...de toda discreción y dentro de una perfecta moralidad...”; también eran utilizadas para el secado e higienización de la ropa.


En algunas gacetillas mundanas de la prensa, no era raro ver noticias relacionadas con la llegada a Algorta de personajes de la época, acompañados como decían aquellas páginas de su “distinguida familia”. Esas ilustres damas cuyos sombreros y ropajes eran, en muchos casos, obra de las afamadas modistas, Madame Santos y Madame Cottret, que al comienzo del verano se hacían acompañar de una elegante colección de modelos del último chic, especialmente para carreras, casinos, balnearios y playas. Mientras en la prensa diaria ya se anunciaban albornoces y sabanas para el baño ¡había que cubrir aquellos alocados cuerpos!

De sus fiestas, de las que ya hablé en otras entradas, decir que eran afamadas veladas, que sobre todo se realizaban próximas a las fiestas locales, en los San Ignazios, pero también en los meses de agosto y septiembre, en ellas, las actuaciones musicales corrían a cargo de la Banda Municipal y un sexteto de nombre “Los Paulinos”. Para dar servicio a aquellos festejos, la compañía del tranvía ponía a disposición de los clientes del balneario servicios especiales desde el Puente Bizkaia hasta las instalaciones balnearias. La víspera de San Inazio, en 1919, se anunciaban fiestas en el “Balneario Erega” (Igeretxe), esta vez amenizadas por la Banda Municipal y el regimiento de Garellano. El mismo medio, “El Noticiero Bilbaino”, ilustraba en sus paginas la festividad, esta vez en el exterior, con los tiovivos abarrotados de público.


Pero me faltaba incluir algo sobre algunos servicios y las tarifas que prestaba el también llamado “Balneario Ereaga”. Entre ellos estaban las entradas a los conciertos, que tanto por la mañana como por la tarde se ofrecían. A primeros de julio de 1918 se habían vendido 25 entradas, siendo su precio de 0,20 pesetas; Los baños de agua caliente o ducha sin servicio costaban 2,25 pesetas, mientras que los que incluían servicio ascendían a 2,50 ó 3,50 pesetas, si este era especial, no obstante por estar la temporada muy al comienzo no había casi demanda de estos servicios. A mediados de agosto la demanda crecía y solicitaban su uso entre 20 ó 25 usuarios. Otros servicios como los baños de playa con servicio ascendían a 0,55 pesetas. Al parecer estos baños también tenían sus categorías, ya que los había de primera y segunda; algo tan sencillo como el cuidado de la ropa de un bañista ascendía a 0,15 pesetas. Los alquileres de departamentos de baño, para toda la temporada, de primera clase costaban 300 pesetas, mientras que las casetas costaban entre 0,10 y 0,30 pesetas. Algunos de los responsables del cuidado de aquellas cabinas fueron Manuel M.ª Pacheco, Félix Bolívar y José Escudero; la demanda de los primeros no parece que eran muy frecuentes, a principio de septiembre uno de sus usuarios fue Sir Ramón de la Sota, curiosamente con la temporada ya muy avanzada; para mediados del mismo mes el numero de demandantes se elevaba a 28 usuarios. Esa época, mediados de septiembre, era la de mayor demanda de usuarios tanto de conciertos (306 usuarios), como de baños de agua caliente (45 usuarios), mientras que los de playa comenzaban a decaer al finalizar el mes.


Esos datos eran registrados en un libro que hacía las veces de contabilidad, ejemplar que había sido encuadernado por la empresa “Bilbaína de Artes Gráficas”, cuyas oficinas estaban en la Gran Vía bilbaína y los talleres en Deusto. Los ingresos por aquellos servios desde el 1 de julio al 30 de septiembre de 1918 habían ascendido a 36.432 pesetas.

La lectura de aquellos documentos nos permitía conocer el tiempo reinante durante el verano de 1918, gracias a las anotaciones que el responsable de los libros realizaba en uno de los márgenes. Y es que empezaba el mes de julio con “mal tiempo” en su primer día del mes, y en el día festivo del barrio “San Inazio” con buen tiempo por la mañana empeorando por la tarde, fue un mes de julio que se caracterizó por días soleados, al menos durante 20 de sus días. El mes de agosto fue más irregular, empezaba con días lluviosos durante la primera semana, sucediéndose a continuación días soleados y nublados. Mientras que septiembre fue más regular respecto al buen tiempo, y eso que comenzó lluvioso y terminó igual.



Hasta aquí una reseña de las actividades del Balneario de EreagaIgeretxe” en el año 1918.

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