MEMORIAS DE GETXO

lunes, 8 de junio de 2015

LA SALUD Y/O LA ECONOMÍA LOCAL, VIEJA PREOCUPACIÓN DE NUESTROS EDILES

FILA DE ABAJO (SENTADOS)
SEGUNDO POR LA IZQUIERDA CANDIDO ARROLA

La salud, esa vieja preocupación que nuestros ediles han tenido, sobre todo en algunas épocas, constantemente llamaba a las puertas de Getxo. Y es precisamente a principios del Siglo XX cuando nuestros mandatarios van a prestar gran atención a los problemas de la salud de los getxotarras. Prueba de ello era el informe “Boletín de Estadística Sanitaria” de 1904, en el que en el apartado de “Estadística Comparada.- Vizcaya”, que de forma mensual emitía el Ayuntamiento de Bilbao, en el que se incluía a toda la población de Bizkaia, se englobaban las de Getxo (ver cuadro inferior).


Muchos de los casos habían sido denunciados por los facultativos de Getxo, Berango y Leioa, que atendían a los enfermos de los barrios de Algorta, Santa Maria y Las Arenas aquejados de diversas dolencias. Los medios para prevenir las enfermedades eran escasos. Y la localización de las Instalaciones Balnearias de Getxo, como zona preferida por los visitantes de todo el estado, hacía necesaria la toma de medidas para atajar algunas de las enfermedades, sobre todo las relacionadas con las fiebres tifoideas, ocasionadas por la insalubridad de las aguas y la contaminación de los alimentos, así como las malas condiciones en esas fechas del alcantarillado y aguas residuales.

Durante el invierno de 1904 el Alcalde Presidente de la corporación Candido Arrola Aqueche presentaba la siguiente moción: “...Es cosa corriente por desgracia, que en determinadas épocas del año, se registren en este termino municipal, diversas clases de enfermedades infecto-contagiosas...,...que suelen causar algunas victimas...,...varios son los casos de fiebres tifoideas...,...proponía crear un cuerpo de fumigadores, la adquisición de una legiadora, una estufa de desinfección y la construcción de un lavadero único a instalar en un punto céntrico equidistante a los barrios de Getxo, Algorta y Las Arenas, para la limpieza y desinfección de la ropa, de las casas donde aconteciesen casos de enfermedades infecciosas o contagiosas...”. Advertía el alcalde que: “...no es mi intención criticar a mis dignos antecesores en la Junta Local de Sanidad...,...que han tomado acertadas disposiciones...,...mi afán es hacer algo práctico...”.

Proponía también, que para reducir costes, en lugar de la creación del cuerpo de fumigadores, pudieran desarrollar el servicio de fumigación los peones camineros, proponiendo para los mismos un pequeño aumento de sueldo, cuando realizaran dicha actividad. Preveía en su propuesta la construcción de un edificio que contuviera, el lavadero, la legiadora y la estufa. La función de la legiadora era la de hervir las ropas infectadas, antes de proceder a su jabonado en la pila del lavadero. Decía a continuación: “...de realizarse lo que queda dicho, se evitará no solo los disgustos que a los alcaldes les proporciona el hacer cumplir las ordenes en consonancia con la salud pública, como la propagación de enfermedades por falta de medios...”.

ESCUELAS DE ANDRES CORTINA

Parece que hubo otros motivos, quizá el más importante fue el hecho de que en la prensa aparecieran noticias referidas a dichas enfermedades: “...no se ocultará a los concejales lo perjudicial que sería para el pueblo que a principios de verano, bien en la prensa de Madrid o en la de Bilbao, con mejor o peor intención, apareciese algún suelto diciendo que en la Anteiglesia de Guecho existen casos de tifus o simplemente fiebres tifoideas...”. Aunque no se puede descartar que otros motivos, como la diligencia de nuestras autoridades en prevenirlas y la opinión publica local tuvieran algo que ver: “...entonces se hablaría de la imprevisión de las autoridades, verdaderas cabezas de turco sobre las que suelen concitarse todas las iras populares...”.

Seguidamente fueron aprobadas aquellas medidas, quedando el alcalde en mantener una entrevista con el responsable de la Sección de Sanidad del Ayuntamiento de Bilbao Sr. Aristegui, para recabar información a cerca de cómo poder montar un buen servicio y de los aparatos que se consideraban necesarios para el mismo. El arquitecto municipal fue comisionado para realizar el estudio de emplazamiento y arquitectura del edificio, dentro de cuyas instalaciones debía de encontrase un local adecuado para aislar a los que estuvieran atacados por enfermedades infecciosas o contagiosas, y que por no disponer de domicilio propio, no pudieran ser acogidos en el Hospital-Hospicio municipal, por prohibirlo su Fundación. La responsabilidad de organizar todo el asunto recayó en el Alcalde y los Regidores Zubiaga y Oriosolo.

De la preocupación que causaban determinadas enfermedades, tanto a los gobiernos locales como al del estado, nos da una idea, una de las decisiones que tomó la “Junta de Instrucción Pública” de la provincia, que el 28 de abril de 1904, insertaba en el Boletín Oficial, en la que hacía referencia al elevado número de muertes debido a enfermedades como la viruela, tuberculosis, alcoholismo, etc.) Y declaraban de verdadero interés para la escuelas el cartel contra la tuberculosis publicado por el doctor José Verdes Montenegro, que incluía a otros como el referido a la Viruela obra del también doctor Eduardo Castaner y el referente al alcoholismo del doctor Salgado Jaura. El consistorio getxotarra decidía adquirir 27 de aquellos cuadros, 3 para cada escuela del municipio.

EN EL CENTRO (SENTADO)
CANDIDO ARROLA

Siguiendo esa corriente de prevención de enfermedades, el 19 de mayo de 1904, bajo la presidencia del regidor Francisco Libano Inchaurraga, que sustituía temporalmente al alcalde, se daba cuenta de la circular, del 5 de aquel mes, publicada por la “Comisión Provincial de Sanidad”. En la misma se ordenaba proceder a la vacunación en todos los ayuntamientos de todos sus empleados, así como la del resto de la población, durante el mes de junio de aquel año, repitiendo dicha campaña cada dos años.

Tras dicha campaña de vacunación, el 16 de junio, para fomentar y animar a los vecinos, se realizó un sorteo entre los 274 ciudadanos que habían seguido las indicaciones y se habían prestado a la vacunación y revacunación durante el mes de mayo, con seis premios de 25 pesetas. Procediendo a realizar una amplia campaña publicitaria de dicho acto.

Hasta aquí una pequeña reseña sobre las preocupaciones, respecto de la salud y la economía local, que afectaron a nuestros regidores a principios del Siglo XX. Datos extraídos de los libros de actas del Ayuntamiento de Getxo.


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