domingo, 14 de abril de 2024

EL PAREDÓN DE AZUARCA

En el Puerto de Algorta, para no nativos Puerto Viejo, existen algunos lugares cuya denominación pocos conocen como: Ascana, Ascampe y Azuarca.

Aunque el asunto de esta entrada es el relativo la última de las denominaciones, previamente trataré de aclarar la localización de estos tres lugares:

Ascana: Era la zona hoy llamada “Jenaratxu”.

Ascampe: Es la parte baja de esa ladera, la que daba a lo que coloquialmente de conoce como “Relleno”.

Azuarca: Era la zona de la placita bajo las escaleras del Puerto que da al relleno, donde en algún tiempo estuvo la garita del carabinero.

Y es precisamente de este ultimo lugar, Azuarca o Asuerca, que es llamado el enclavamiento por propios y extraños, como aparece la descripción del lugar en el libro de Mikel Gorrotxategi “Getxoko izenak Aldeetxe eta leku izenak-Nombres de caseríos y lugares”, en dicho libro describe Mikel: “...Asuarka está en la parte de abajo de la conocida escalera del Puerto Viejo. Aunque los elementos del nombre son confusos, es probable que los elementos sean artzu (formado por harri (piedra) y la preposición -zu) y arka (arca). Este nombre aparece más de una vez en el Archivo Municipal, por distintas razones. En 1987 la pared situada en ese lugar estaba a punto de caerse y se dice que la misma escalera estaba en peligro. Por ese motivo, tuvieron que tirar y reconstruir la pared. En esta zona había una fuente y en la Guerra los habitantes del Puerto se metían en en túnel del que salía el agua buscando refugio de los bombardeos. En 1900 quisieron comprarlo para poner una posada de venta de pescado, pero el Ayuntamiento no quiso venderlo. Como se ha visto, es llamativo que en 1918 una mujer pidiera permiso para llevar allí un cordero a pastar, lo que hoy en día sería inimaginable. Decía la dueña del cordero (1918): La que suscribe expone que es dueña de un cordero pequeño y que algunas veces le amarra entre Asuarca y el Lavadero del puerto en terreno de Zona Marítima y parece que los Municipales desconocen dicha zona. La suscrita ha estado en la creencia de que se puede pastar en Zona Marítima y si no puede así, suplica permiso para ello.

El nombre aparece escrito de formas diferentes: Asuarca, Asuerca y algunas veces queriendo ser etimológico con -z, Azuarca y Azuerca. Oralmente se le llama Suerka en el Puerto Viejo...” (Mikel Gorrotxategi “Getxoko izenak Aldeetxe eta leku izenak - Nombres de caseríos y lugares”)

Pues bien, parece que este muro a pasado por dificultades en más de una ocasión. Entre 1866 y 1869 la Administración Foral a través de su Departamento de Obras Públicas daba cuenta de un expediente formado por el Ayuntamiento de Getxo para que fuera autorizado el organismo Foral para realizar las obras de construcción de un paredón de contención en el término llamado Azuarca próximo al Puerto de Algorta: “...En aquella instancia remitida por el Secretario del Ayuntamiento de Guecho, y firmada por el Alcalde D. Juan bautista Manene, se decía: Según aparece en el folio 46 del Libro corriente de Decretos, del día 15 del actual: En vista de la exposiciones presentadas por varios propietarios de casas del Puerto de esta Anteiglesia y a la vez vecinos de la misma, suplicando tome en consideración el municipio los considerables perjuicios que causan la aguas, que bajando por la Iglesia Vieja o ermita, y filtrándose por por los cimientos de diferentes propiedades, arrastran terrenos a la parte Oeste de dicho Puerto, hallándose por consecuencia una parte de aquel punto expuesta, y desmoronándose los cimientos, pudiera ser que caiga a la rivera...” Temían los firmantes que los perjuicios que se pudieran derribar de aquellos corrimientos de tierras fueran incalculables para los propietarios: “...Están el gremio de mareantes del Puerto y vecinos, todos interesados para que el municipio haga cuanto este de su parte para que no quede en ruinas la, parte del Pueblo en aquel punto...”

Para tratar las soluciones para aquellos derrumbes de tierras y las consecuencias derivadas para las casas, se nombraba una comisión que entendiera del asunto: “...Nombró el Ayuntamiento una Comisión en su seno para que encarándose con los propietarios, el Mayordomo y representantes del gremio de Mareantes, traten de remediar una catástrofe inevitable; por ello una vez reunidos acordaron construir un paredón de contención, satisfaciendo su coste a terceras partes, entre los propietarios, el Puerto y el Ayuntamiento; dando principio el muro junto al paredón del punto de Azuarca próximo al Puerto, que vaya en dirección N. O., valiéndose para ello del Maestro de Obras D. Juan Antonio de Menchaca, quien a presentado plano, plano, condiciones y presupuesto de las obras, cuyo importe calcula en 9.360 reales. El Ayuntamiento acordaba pagar la tercera parte a condición de que fuera probado por la Superioridad Foral...”


En la condiciones facultativas de la construcción de aquel muro, que como he dicho anteriormente realizó
D. Juan Antonio de Menchaca, se describía algunos aspectos de la zona: “...El muro de contención que se intenta construir dará principio junto a igual paredón del punto de Azuarca, próximo al Puerto de Algorta en dirección N. O., osea hacia la heredad de Gabrielena (Cuesta de San Nicolás), hasta la línea de pared que sirve de cerradura a la citada heredad...” Respecto de los materiales de obra se decía: “...El mortero se preparará con cal y arena a partes iguales, amasado con agua dulce o salada. Se abrirá el cimiento hasta encontrar el firme con seis pies de ancho, rozando la peña. Toda la fachada será de arenisca de la próxima ribera, dándole pulgada y media de escarpe por pies de altura. A la citada mezcla se le agregará una tercera parte de cemento hidráulico, haciendo en esta uso de piedras de distintos tamaños, teniendo cuidado de no poner ninguna piedra sin cal, calzando bien la peña de Azuarca. La gradería no podrá tener más de dos pedazos. Se dejarán agujeros de nueve pulgadas en cuadro para que el terraplén expele las guas. La primera entrega de las obras se efectuará a la conclusión de ellas. El presupuesto de obra asciende a 9.360 reales de vellón...”

El 18 de octubre de 1866 el Ayuntamiento de Getxo enviaba a la “Diputación General de Bilbao” el escrito de autorización para el pago correspondiente a la tercera parte de la obras: “...Tengo el honor de remitir la superior autorización de V. S. Y. el acuerdo adjunto de este Ayuntamiento referente al abono de la tercera parte de las obras proyectadas para la construcción de un paredón de contención en el termino de Azuarca, próximo al Puerto de Algorta. Indicando que los responsables de sacar a remate las referidas obras son los propietarios...”

El día 20 de octubre de 1866, la “Diputación General de Bilbao” remitía un escrito al Ayuntamiento de Getxo: “...Decreto: Manifestarle al Ayuntamiento de la Anteiglesia de Getxo, que deseamos conocer con que medios cuenta para pagar la tercera parte del importe del paredón proyectado al que se refiere el acuerdo levantado en la sesión del día 15 del actual, para en su vista proponer lo que proceda...” Firmaban aquel escrito D. Julián de Basabe , D. Alejandro Urrecha y D. José Antonio de Olascoaga.

Un poco más tarde, el 3 de noviembre de 1866, el Ayuntamiento de Getxo contestaba a la “Diputación General de Bilbao”: “...Que como la obra es perentoria e indispensable, son los propietarios particulares los encargados de proceder al remate de las obras y pagar su importe al contratista. Y que como el Ayuntamiento no puede disponer de pronto de cantidad alguna para cubrir la tercera parte, el objeto es abonar a los propietarios el interés correspondiente, hasta que se pueda disponer de recursos municipales para el pago del capital. Siempre que esto sea autorizado por la “Diputación General de Bilbao”...” Firmaba aquel escrito el Alcalde D. Juan Bautista Manene.

El día 10 de noviembre la “Diputación General de Bilbao” contestaba en un escrito su acuerdo: “...Se autoriza al Ayuntamiento de Guecho para que pueda incluir en su presupuesto municipal los 3.120 reales a que se refiere por su tercera parte del costo de la obras del paredón de Azuarca...” (Del expediente Administrativo del Archivo Foral de Bizkaia R-00141/001 del 17 de octubre de 1866).

Años más tarde, en el siguiente Siglo, en 1903 sobre aquel punto de Azuarca, en un acta municipal de decía: “...Se da cuenta de un escrito del Vigilante Learra, participando la conveniencia de construir un escusado en el punto llamado Azuarca del Puerto de Algorta. Acordó el Ayuntamiento nombrar al mismo Learra y al Regidor Ardanza, para que en unión de otros dos individuos de la Junta de la Cofradía de Mareantes, fijen el lugar más adecuado para la instalación de esos servicios...” (Libro de Actas del A.M.G. del 12 de diciembre de 1903).

Otros muchos documentos municipales recogían el termino Azuarca, y situaban su localización, pero no es en esta entrada donde daré cuenta de ellos.


jueves, 11 de abril de 2024

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -379-

En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX, veíamos como, los brotes y las epidemias declaradas de viruela de 1897, hacían que la vacunación y los bandos ordenados por nuestros galenos fueran norma en nuestra Anteiglesia.

La prensa bilbaína aconsejaba vigilar las maniobras de las gabarras en la barra: “...Nuestro corresponsal en Portugalete nos escribe diciéndonos, que a las gabarras que bajan a Portugalete a cargar arena debiera vigilárseles convenientemente. En las proximidades del banco de arena del morro de Las Arenas se hallan fondeadas 14 o 16 gabarras, y cuando alguna de estas queda varada de popa y tensa el arpeo, salía disparada como una flecha...” (El Nervión del 17 de abril de 1897). Por aquellas fechas era Presidente del Consejo de Administración del Ferrocarril de Las Arenas a Plencia D. José Luis de Villabaso.

La entrada de buques a puerto, era otro de los asuntos que preocupaba por aquellos días, debido al gran cambio que se estaban acometiendo en el Puerto Exterior: “...Ha tiempo la Cámara de Comercio de Cardiff interesó de la de Bilbao que gestionara ante la autoridad competente, para que se tomaran algunas medidas relacionadas con la entrada de buques en Bilbao.

Nuestra Cámara oyó con agrado las indicaciones que le hacía la inglesa y gestionó lo que se deseaba, sin que diera por el momento el resultado que se apetecía. Se interesaba principalmente que desde la torre situada en el extremo del muelle nuevo de Portugalete, se verifiquen las señales de entrada y salida de buques y que se indicara convenientemente por medio de las boyas el banco del Noroeste que existen a la entrada del puerto. También solicitaban lo determinado en el artículo 4º del reglamento del Puerto, se permitiera la salida y entrada, de naves aún antes y después, respectivamente de las dos horas anteriores y posteriores a la pleamar, siempre que se cuente con agua suficiente.

Para que resultara práctico el extremo anterior señalaban la conveniencia de que se instalara a la entrada del puerto un método sencillo que indicara cada quince minutos el numero de pies de agua que exista en la barra...” (El Nervión del 24 de abril de 1897).

Las citaciones a los vecinos de Getxo, que la administración consideraba prófugos, por no acudir al llamamiento a filas, continuaban produciéndose. En el pleno municipal del 22 de abril de 1897, se daba lectura a los expedientes instruidos contra tres de ellos: “...Se da cuenta de tres expedientes instruidos contra los mozos: Ángel Lorente Errazu, hijo de Ángel y Josefa; Juan Cruz Aguirremota Videa, hijo de Manuel y Juana; y Asensio Mota Encera, hijo de José María y Cristina, correspondientes al reemplazo del año actual. Resultando que dichos mozos no acudieron al acto de sorteo, ni a la clasificación y declaración de soldados que se verificó el 7 de marzo pasado, a pesar de haber sido citados de forma legal por medio de edictos publicados en el Boletín Oficial de la Provincia.

Resultando que los tres se ausentaron, con objeto de proporcionarse un mejor medio de vida, el 1º hace un año a Brasil para dedicarse a su profesión de pelotari; el 2º hace cinco años a la República de Chile, y el 3º hará más de cuatro años a la República de Argentina...” Y continuaba la citación con la consabida cantinela de: “...No haber depositado las 2.000 pesetas que previene la Ley en metálico...”

En el mismo pleno municipal, del 22 de abril de 1897, se trataba sobre el estado de la plazuela de Erega: “...En vista de un escrito de D. Juan Learra, sobrestante de Obras de este Ayuntamiento, referente al mal estado en que se encuentra la parte cercana de la Plazuela de Ereaga, en el camino que a la misma bajada desde la de María Cristina, por haber ocurrido un corrimiento de tierras cubriendo la cuneta por donde deben bajar las aguas, e impidiendo el transito por dicha zona...”

Algunas solicitudes de los vecinos, para ser admitidos en el Hospital Hospicio, era rechazadas debido a la escasez de fondos municipales: “...Se da cuenta de una instancia de Dña. Justa Gaztanazaga, viuda de esta vecindad, suplicando que por carecer de fondos para su subsistencia, se le admita en clase de pobre en el Asilo Hospital Hospicio de este municipio. El Ayuntamiento acuerda, tras una razonada deliberación que: Que teniendo presente el estado de loa fondos destinados al mantenimiento del citado Hospital Hospicio, se manifieste a la exponente que esta Corporación por ahora no puede acceder a su pretensión, manifestándole que en el mes de julio se tendrá presente su solicitud. Si el estado de los recursos lo permite...”

En ese mismo pleno municipal del 22 de abril de 1897 se trataba sobre una solicitud de D. José Antonio Arechavala, para la reforma del Balneario de Ereaga. El llamado “La Perla”, que había visto abrir sus puertas el 6 Octubre 1886: “...Se da cuanta de una solicitud de D. Antonio Arechavala, presentado el plano para la construcción de un balneario en el terreno concedido, en la plazuela de Ereaga, asunto que era aprobado por la Corporación Municipal...” Realmente aquel expediente era para: “...La cesión de un terreno publico de 126 metros cuadrados, situado en la playa de Ereaga, entre la fuente de la plazuela del mismo nombre y el camino sendero que existía junto al muro de la propiedad de Vicente Suarez, con destino a albergar parte de los utensilios (bañeras) de aquel viejo balneario de baños calientes, de gran concurrencia en la época estival. Por lo que la corporación concedía un rectángulo de 14 m. de largo por 9 de ancho, situado en aquellos jardines...” Y precisamente, uno de los propietarios, citados con anterioridad, D. Vicente Suárez, se quejaba de los destrozos de las mareas en su finca: “...Se da cuenta de una instancia de D. Vicente Suárez, vecino de Bilbao, referente a los daños causados por por las mareas extraordinarias, de hace pocos días, en la cerradura de su propiedad del punto de Ereaga...” Al decir cerradura se refería al moro perimetral de la parte delantera de su finca.

Por otro lado se informaba en aquel pleno del Seguro del edificio de la “Escuela de la Fundación” (San Martín): “...Acuerda este Ayuntamiento se paguen 18,60 pesetas, como prima del edificio de la “Escuela de la Fundación de Niñas Pobres”, asegurado en la “Compañía La Unión y El Fénix Español”, por el periodo correspondiente al año 1897-1898...”

En la próxima entrada de esta serie veremos como, el Ayuntamiento era informado del cobro de algunos intereses municipales del año 1896.


lunes, 8 de abril de 2024

VUELVE LA CAMPEONA DE VELA DE RAICES GETXOTARRAS

 


Como decía en mi entrada del 10 de enero del 2024, Marina Borras Ugarriza, de padre Mallorquín y madre Vasca. Padre: Pere Antoni Borrás Rogert, profesor titular del área de Educación Física de la Universidad de las Islas Baleares; Madre: Lucia Ugarriza Hierro, doctora, getxotarra, especialista en medicina de familia y comunitaria, Doctora por la Universidad de las Isla Baleares en Ciencias de la Salud y coordinadora del Grupo de Enfermedades Raras de la IBAMFIC.

Marina, nuevamente ha conseguido otro titulo de vela. Según me cuentan sus orgullosos Aitites, José Ugarriza y Pilar Hierro: “...La regatista del Real Club Náutico Port de Pollença, junto a su compañera Marisa Vicens (Club Náutico S´Arenal), ha logrado proclamarse este fin de semana campeona de España de la clase 420 en la categoría absoluta femenina y sub 19...”

Esta claro que Marina a dejado de ser una joven promesa, para convertirse en toda una campeona. Y es que, al menos, desde el pasado año, no deja de recibir felicitaciones por su méritos marinos.

A pesar de su juventud es una mujer con la cabeza bien amueblada, decía en una entrevista que le hicieron en la Plataforma de Información “Som Pollenca”, en enero del 2024: “...Personalmente, me siento muy agradecida y contenta por haber podido vivir esta experiencia de Brasil, claro que nos hubiera gustado conseguir el podio, pero nos vamos de la regata con un aprendizaje muy grande. Ahora mismo estoy ilusionada y con muchas ganas de seguir trabajando por lo que nos viene delante: !Dentro de unos meses tenemos el Campeonato y la Copa de España y para julio los Europeos!...”

Seguro que a Marina le esperan muchos días de gloria en la mar, y que quienes la queremos y admiramos, disfrutaremos de las hazañas de esta joven Mallorquina de ascendencia Vasca.


ZORIONAK MARINA Y FAMILIA.

domingo, 7 de abril de 2024

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -378-

En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX, veíamos como, los días de la Semana Santa, la prensa bilbaína recordaba algunas de las costumbres religiosas relacionadas con los sermones que algunos canónigos platicaban.

La viruela, antes del descubrimiento de la vacuna, diezmaba al genero humano, moría uno por cada seis individuos. Pero no fue el único patógeno causante de las defunciones, la acumulación de individuos en la viviendas, junto a la tos ferina, el sarampión, la viruela, y muy especialmente las afecciones tíficas, que se transmitían de unos individuos en un mismo cuarto eran sus causantes. La vacuna fue el único preservativo específico y eficaz para la viruela. Los brotes y las epidemias declaradas, la del cólera en 1885 y posteriormente la de viruela de 1888, hizo que la vacunación y los bandos ordenados por nuestros galenos fueran una norma en nuestra Anteiglesia. Las soluciones sanitarias para aquellas epidemias se basaron en el aislamiento de los invadidos en sus propios domicilios vigilados por personas designada por el concejo y la desinfección de sus ropas. En abril de 1897 algunos casos de esa temida enfermedad, que se cebaban sobre todo en personas humildes, se daban en Getxo, el asunto se trataba en el Pleno Municipal de 14 de abril: “...El médico titular D. Manuel Hormaechea, ha enviado un oficio participando hallarse enferma de viruela Dña. Fidela Zubiaga, y ha ordenado las medidas de aislamiento y desinfección convenientes, pero como la enferma carece de recursos, cree que no se cumplirán sus ordenes...” El Ayuntamiento en vista de aquel informe acordaba: “...Tras debatir el asunto acuerda: Que considerando que efectivamente la enferma carece de recursos, y que dejarla en tal estado podría podría agravarse su enfermedad, contagiando a otras personas, y pensando que no es posible en la actualidad las medidas a adoptar ni los recursos a emplear, se autorice al Sr. Alcalde para que con toda la economía disponible se atiendan las necesidades de la citada enferma, a fin de evitar la extensión de la Viruela en el Municipio...”

Entre tanto, y continuando con el pleno municipal, se seguía hablando de nuevas edificaciones, esta vez en Algorta: “...Se da cuenta de un informe emitido por el Arquitecto Municipal, sobre una instancia de D. Agapito Elustondo, quien solicita permiso para construir una casa de nueva planta en la calle de la Carretera (Actual Algortako Etorbidea), entre Torrena y Amesti...” Otras obras se realizaban en el Puerto de Algorta: “...Se da cuenta de una instancia de Dña. Francisca Donata Esesumaga, solicitando permiso para dar salidas de las aguas sucias, de su casa llamada “Abadena”, en la calle de Arechondo...”

Algún industrial de Algorta, reclamaba y se quejaba al Ayuntamiento de Getxo, porque el camino del río Gobela había sido cortado, lo que impedía llevar piedra desde su cantera hasta su fabrica de cementos de la Avanzada, “La Algorteña”: “...Se da cuenta de una instancia de D. Miguel Uria, vecino de esta, en la que manifiesta que, según la han manifestado los carreteros, se ven imposibilitados de llevarle piedra desde su cantera, a su fabrica de la Avanzada, por haber sido cerrado el camino que desde tiempos inmemoriales ha existido pasando por el río Gobelas, y suplica que esa Corporación Municipal diga si ha autorizado el cierre de dicho camino, o procede la orden de otros para poder reclamar...” El Ayuntamiento de Getxo contestaba a aquel oficio: “...Que no ha sido este Ayuntamiento quien ha ordenado dicho corte, ni sabe quien ha sido, porque desde que el Gobierno fueron vendidos los terrenos comunales, contra cuya venta esta corporación reclamó ante el Consejo de Estado, estamos pendientes se resuelva el recurso presentado sobre dichos terrenos...”

Y ya a metidos en la Semana Santa de 1897, en el pleno municipal del 14 de abril, se trataba sobre: “...El acuerdo de este Ayuntamiento para asistir en Corporación a las funciones religiosas que se celebraran en la Iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta, en los días jueves y viernes de esta semana...”

Eran días en los que ni el pleno municipal celebraba sesiones, por lo que las escasas noticias relacionadas con nuestra Anteiglesia, llegaban a través de la prensa.

Precisamente el sábado de esa semana era el día señalado para celebrar en Bilbao la feria de los “Tocinos”, la cual se celebraba en el Arenal bilbaíno, a la cual solían acudir las tocineras del Puerto de Algorta: “...Desde bien temprano, por las mañanas, se llenaba de aldeanos con cestos y mesas, donde se exponía toda la charcutería casera, resultado de las matanzas del cerdo en cada caserío, tocinos y cuanto despojo daba de sí el animal de cerda. El Arenal, es donde las aldeanas, exponen sus mercancías desde las diez de la mañana hasta las dos de la tarde. Allí sostenidos los extremos del peso por dos guarda cantones, se engancha el tocino en un gancho donde se realiza su pesaje...” (El Nervión del 16 de abril de 1897). Por aquellos días tanto el Tranvía como los partidos de pelota en el frontón Euskaduna de Bilbao que daban en suspenso hasta el llamado “Sábado de Gloria”. Se recordaba en la primera página de la prensa algunas tradiciones cristianas: “...Son días de carácter melancólico y sombrío los de la Semana Santa, consagrados a la Pasión, pero la Iglesia suspende su luto el día de Jueves Santo, celebrando la misa con la mayor magnificencia, con ornamentos de color blanco, y entonando el cántico “Glória in Excelsis”. Desde la primera Iglesia se mitigó el rigor del ayuno en la Semana Santa; por respeto a este día, era permitido tomar la comida antes de nona, como en los ayunos ordinarios. Llámase también esté día “De indulgencia”, porque en él, durante los primeros siglos, los pecadores públicos recibían la absolución de sus pecados para ser admitidos en la Iglesia, cuya entrada les estaba prohibida desde el día de Ceniza, los reyes daban en ese día libertad a los presos. En el Jueves Santo enmudecen las campanas para expresar la profunda tristeza y recogimiento, de la Iglesia, y en la misa se consagran dos hostias, de las cuales la una se reserva para el día siguiente. El oficio de maitines y laudes de Jueves Santo se llama “Oficio de Tinieblas, porque antiguamente se cantaban durante toda la noche. La celebración comenzaba con todas las velas encendidas, y paulatinamente se iban apagando. Al finalizar el oficio se voltevan las carracas en señal de conmoción por la muerte de Cristo...” (El Nervión del 15 de abril de 1897). Algunas de estas costumbres perduraron a lo largo del pasado Siglo XX. Eran los días en que a las gentes maravillaba el sonido del “Fonógrafo Edison.

En la próxima entrada de esta serie veremos como, la prensa bilbaína aconsejaba vigilar las maniobras de las gabarras en la barra.


viernes, 5 de abril de 2024

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -377-

 


En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX, veíamos como, las mejoras en las comunicaciones peatiles se iban sucediendo en la carretera de Las Arenas a Algorta.

Comenzaba el mes de abril de 1897 con un gran temporal, que afectaba tanto a la costa como al interior: “...La temperatura ha cambiado completamente. El fuerte aire qua reinaba hoy hacia muy difícil el tránsito por las calles. Se ha sentido bastante frío. Ayer por la tarde se presentaron en el Abra a la vista del puerto, el vapor «Rivas» y el alemán «Fried Krupp», que no pudieron entrar a puerto a causa de la fuerte mar y el mucho viento. El vapor de los prácticos tampoco pudo salir...” (El Nervión del 2 de abril de 1897).

Ya estaban llegando los días de la Semana Santa, la prensa bilbaína recordaba algunas de las costumbres religiosas relacionadas con los sermones que algunos canónigos platicaban en esos días, hablaban sobre: La oración del Huerto, del ejercicio de las Tres Horas, el sermón del Mandato el de la Pasión y la Soledad; en algunas iglesias también comenzaba el Quirinario de la Pasión el cual duraba de lunes a viernes, Y en nuestra Anteiglesia, en la parroquia de San Nicolás de Bari de Algorta, también se celebraban esos rituales. En el pleno municipal de Getxo del 8 de abril de 1897 se anunciaba: “...Según un oficio enviado por el Cura Ecónomo de de San Nicolás de Bari de Algorta, participa que los R.R. P.P. de la orden de Nuestra Señora del Carmelo de Begoña, a partir del viernes día 9 de abril a las seis y media de la tarde, comenzaran en esta Parroquia los Ejercicios Espirituales...”

En ese mismo pleno se discutía sobre varias edificaciones de Algorta: “...Sobre la casa de D. José Antonio Uriarte, que se estaba edificando en la Avenida Basagoiti frente a la farmacia de el Sr. García Salazar; la del Sr. Lazarobaster, en la que se esta trabajando en la Cuesta de San Ignacio; y sobre la de D. Ramón Arecheta, quien solicitaba permiso para construir una nueva casa en un solar de su propiedad en Algorta...”

Algunos maestros de la Anteiglesia de Getxo debían de andar escasos de fondos, o quizá su salario fuera escaso, lo que llevó a uno de ellos a solicitar un aumento de sueldo, se trataba de D. Tirso Pérez Albeniz maestro auxiliar o pasante de la Escuela Pública de Niños de Algorta, que estaba situada en la actual plaza de San Nicolás: “...Se da cuenta de una instancia de D. Tirso Pérez Albeniz maestro auxiliar o pasante de la Escuela Pública de Niños de Algorta, solicitando se le aumente hasta 999 pesetas el sueldo de 750 que viene disfrutando por dicho cargo...” El sueldo que solicitaba era con carácter anual. La respuesta del Ayuntamiento era la que en muchas ocasiones daba ante peticiones similares: “...No puede acceder a sus pretensiones esta Corporación por carecer de recursos...”

Algunos vecinos de la Anteiglesia, imposibilitados tras caer heridos en la Guerra de Cuba, solicitaban ayudas del consistorio: “...Se dio cuenta de una instancia de D. Juan Zalduondo, natural de esta Anteiglesia, quien después de explicar sus antecedentes, que son haber servido como voluntario en el Ejercito de Cuba, quedo inmovilizado por las heridas sufridas, y que debido a su lastimoso estado, suplica se le ayude para salir de su lastimosa situación. El Ayuntamiento acuerda: Que tomando en cuenta su aflictiva situación, impedido y sin recursos, huérfano de padre y madre, concederle, de una sola vez en concepto de socorro 100 pesetas de los fondos municipales...” 

También se hablaba en el mismo sobre Estadísticas de Vivienda y censo de la Población, de acuerdo con las disposiciones publicadas en el Boletín Oficial. Otra estadística que por aquellos días conocíamos era la referida a electores en julio de 1897 “...Habitantes con derecho a voto: 417, de ellos por barrios daban el siguiente resultado:

Habitantes de Santa María con derecho a voto: 16.

Habitantes de Algorta con derecho a voto: 232.

Habitantes de Las Arenas con derecho a voto: 169

Lo cual contrastaba con los 5211 habitantes que nuestra Anteiglesia tenía en 1897, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), que daba la misma población de hecho que de derecho y que señalaba existían en esas mismas fechas 1.135 hogares...” (Instituto Nacional de Estadística (INE) de 1897).

Entre aquellos habitantes con derecho a voto, he elegido algunos nombres al azar, que me han parecido más relevantes, aunque todos lo eran. No todos tenían el derecho a ser elegibles, señalaré con (S) algunos de los que podían ser legibles. Los nombres por barrios eran:

Santa María (Getxo):

José Achutegui Gorrondona (S), Juan José y Francisco Basarte Videa, Jorge Camiruaga Aguirre (S), José María Ibarra Echevarria, Ramón Uriarte Ibatao (S), León Vidaurrazaga Bilbao (S), Isidro Mota Abaroa (S) (Labradores)

Manuel Cardas Andonegui (Barbero).

Francisco Fullaondo Zarraga (Albañil).

Ángel Uribe Berrueta (Marino).

Algorta:

Francisco Aldecoa Uriarte (S) (Marino).

Domingo Abascal Basauri (Herrero).

Ezequiel Anitua Gabiña (Medico).

José Araluce Asua (S), Idelfonso Arrola Bilbao (S), José Basagoiti Arteta (S), Martín Berreteaga Arana (S), Francisco Elorriaga Aurrecoechea, Juan Líbano Vídaurrázaga (S), Luciano Uría Zalduondo (S) (Comerciantes).

Antonio Bilbao Uria (Panadero).

Valentín Cagigas Bilbao (S), Valentín Pomposo Echevarría (Cantero).

Evencio Cortina Cortina (S) (Propietario).

Román Ibisate Alaisa (S) (Pianista).

Emilio María Saliquet Mena (Empleado).

Robustiano Larrondo Inchaurtieta (S) (Carpintero).

Juan Learra Salsidua (Sobrestante).

León Osteicoechea Arteaga (Caminero).

Francisco Bengoechoa Gutiérrez (Sereno).

Marcos Zamacona Abando (S) (Cochero).

Las Arenas:

Francisco Abasota Cosca (Presbítero).

Braulio Ajuria Ajuria (S) (Albañil).

Fructuoso Sagredo Melo (Jornalero).

Ángel Larrazábal Sillero (S) (Cocinero).

Andrés Larrazabal Tellería (S) (Fondista).

Eusebio Muro Saseta (Empleado).

En aquella relación el número de habitantes elegibles se limitaba a los hombres, en la misma no aparecía ninguna mujer, tenían todas restringidos sus derechos civiles, tanto al voto como a ser elegibles. Los hombres con derecho a ser elegidos eran un total de 209 y de ellos por barrios los de:

Santa María (Getxo) ascendían a 8.

Algorta hacían un total de 92.

Las Arenas hacían un montante de 109.

Según uno de los medios Oficiales de Madrid, en su boletín de noviembre de 1897 se decía, entre otras cosas: “...Podrán ser elegidos o designados los propietarios que figuren en la lista de los 50 mayores contribuyentes por territorio...” (Gaceta de Madrid del 27 de noviembre de 1897).

Continuaba el pleno, y como siempre, antes de finalizar el mismo, se daba cuanta de los pagos realizados por distintos servicios para la comunidad: “...A D. Daniel Arechavala, 100 pesetas por ocho pares de borceguies para los serenos; a D. Victoriano Izcoa, 17 pesetas por dos días empleados con su pareja, en pasar el cilindro frente a las propiedades de Barroeta y Urresti; a los peones D. Sabino Beitia y D. Juan Bautista Urrechu, 61,86 pesetas por los días empleados en la plantación de árboles; a D. Desiderio Méndez, 6 pesetas por tres tubos de linfa antivariólica para vacunas, para la vacunación general de los vecinos de Guecho; a D. Juan Bautista Eguia, 89,25 pesetas por veinticinco días y medio de trabajo, en la poda de arbolado público en Algorta y santa María de Guecho; y a D. Pedro Llona,113,75 pesetas por los días empleados en podar arbolado público en Las Arenas y ayudar a la descarga de las gabarras, cordones para las cunetas de las calles, y conducir el cadáver de una niña que murió por enfermedad variolosa...”

En la próxima entrada de esta serie veremos como, algunos comerciantes protestaban por el cierre de caminos utilizados “desde tiempos inmemoriales” en la zona del río Gobela.