miércoles, 23 de septiembre de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -177-


En la anterior entrada veíamos cómo finalizaba el año 1892 en medio de noticias relacionadas con asuntos de robos en el barrio de Algorta.

 

Respecto a aquel año que acababa de dejarnos, la prensa bilbaína decía al referirse a él que ya las costumbres de la época, aunque obviamente se refirieran a las clases sociales más acomodadas: “...Para el año que ha descendido al sepulcro, como todos los años, los pavos, capones, gallinas y los besugos han pagado el tributo a la glotonería. Los escaparates de confiterías aún presentan las colinetas, turrones...” Quizá por ello algunos artículos presentaban rebajas en sus precios como los del pan: “...En la panadería de “La Magdalena” de la calle Tendería de Bilbao, los fotes (panes) de media libra, de primera clase, iban a costar 0,09 pesetas...”

 

Al entrar en el nuevo año, en el pleno municipal del 5 de enero de 1893, se trataba sobre la solicitud: “...De D. José Iraola para que el Ayuntamiento le expidiera un certificado para poder inscribir en el Registro de la Propiedad una parte de la casa “Echevarri”, situada en la calle Rivera de Algorta, perteneciente a Dña, Salomé Uria...”

 

En ese mismo pleno se trataba sobre la epidemia de viruela que había venido afectando al municipio, la cual se dejaba sentir en los trabajos y costes que la misma provocaba al municipio: “...Dicha epidemia que ha reinado en Las Arenas, durante cinco meses aproximadamente, ha hecho necesario algunos suministro, los cuales fueron realizados por Dña. Florencia Elosua, por un importe de 127,25 pesetas...” Así como  otros derivados de instalaciones realizadas para tratar las ropas de los infectados: “...La instalación de una caseta, hecha en el punto llamado Gobelas de Las Arenas, para limpieza de las ropas de las personas atacadas de viruela, desde julio último hasta diciembre, realizada por el carpintero D. Rafael Elcoro, la cual ha importado la cantidad de 214,31 pesetas. También se ha colocado dentro de la misma una cocina u hornillo por  D. Gabriel Navarro  para el lavado de dichas ropas...” Los medicamentos que se suministraban a los pobres, para combatir la viruela eran del tipo “específicos”, y eran facilitados por el farmacéutico titular D. Miguel García Salazar. Y se compraba una “carrada de cal viva” a D. José María Otazua por 31,25 pesetas para utilizar en la desinfección de las casas atacadas por la viruela.

 

Oros suministros eran de carácter religioso, sin que estos tuvieran relación con la epidemia citada, como la: “...Alfombra del comercio “Gastón y Daniela”, de Bilbao, para el presbiterio de la iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta, con destino al servicio del Ayuntamiento, en los días en que este asista a las prácticas religiosas de dicha parroquia, la cual a supuesto un coste de 128,25 pesetas...”

 

El 12 de enero de 1893 se daba cuenta en el pleno municipal de un oficio remitido por la Comisión Provincial: “...Con fecha 10 del actual, aprobando el expediente instruido por el Ayuntamiento de Guecho para la ejecución de un matadero de nueva construcción, autorizando a que pague las obras...” Por ello el consistorio aprobaba: “...Sacar a subasta las expresadas por el sistema de pliegos cerrados, el día 2 de febrero a las nueve de la mañana...”

 

Por aquellos días las obras del Puente Palacios (actual Bizkako Zubia) marchaban a buen ritmo, se iba a inaugurar el día 28 de 1893, y para alimentar de agua a la caldera de dicho puente: “...Se da cuenta de una instancia de D. Alberto Palacios, concesionario del puente de Las Arenas a Portugalete, del 8 de enero de 1893, solicitando autorización para la construcción de un pozo para alimentar de agua al puente. Dicho pozo estará situado junto al muro del jardín de la antigua casa del Sr. Maturana, en Las Arenas...”

 


Para los amigos del buen yantar resulta curioso saber que en febrero de 1893, en la calle Bidebarrieta de Bilbao, en el restaurante “El Antiguo”, una buena comida tan solo costaba 3 pesetas, la misma estaba compuesta por las siguientes exquisiteces: “...Unos entrantes a base de: Ostras y croquetas de ave, le seguía un primer plato a elegir entre bacalao a la vizcaina o angulas de la isla, continuaba el ágape con lomo asado dulce y terminaba con un postre variado...” Aquella comida tenía incluido en el precio el vino. Aunque parece que no todo el mundo podía permitirse, ese para hoy, exiguo precio, ya que: “...La aparición en plena ría, entre los muelles del Arenal, de un “pato de mar” dio lugar a una auténtica cacería marinera, en la que barios botes de remos persiguieron al asustado ánade hasta lograr el ansiado trofeo...” Contaba el diario “El Nervión” del 13 de ese mes.

 

Eran días de climatología siberiana, en la que los tejados de las casas, tras unas fortísimas heladas, aparecían blancos y los charcos cubiertos de una capa de hielo, mientras que los montes cercanos estaban cubiertos de un blanco manto de nieve y el frío viento era capaz de helar “las carótidas del puente de Las Arenas”. Los temporales de aquellos días provocaron que en la ría se reforzaran las amarras de los buques y en la capitanía del puerto hondeara la bandera azul, en señal de que los buques se previnieran contra la corriente. Durante tres mareas resultó imposible la salida o entrada de embarcaciones del puerto. El día 16 de enero de 1893, por la tarde, lograron salir 19 vapores, lo cual hizo que el espectáculo, para los vecinos de ambas margenes de la ría, resultara todo un acontecimiento. Mientras, los prolegómenos de unas reñidas elecciones a Diputados a Cortes se dejaban sentir en el teatro circo de la Gran Vía.

 

Los últimos días de la casa matadero, de la estrada de Mosu en la zona de Iturribarria de Algorta, veía llegar el final de sus días, cuando en el pleno del 19 de enero de 1893 se decía que: “...El Ayuntamiento de Guecho, próximo a vender dentro de breves días la casa y sus terrenos, acuerda oficiar a Dña. Geronima Achutegui, viuda del finado D. Francisco Guerediaga, que ocupa actualmente dicha casa y las tierras, que a partir de esta fecha quedarán a disposición de este Ayuntamiento la expresada casa y tierras, sin que se pueda hacer labor alguna en estas, debiendo dejar la casa libre cuando esta corporación lo indicare...”

 

En esa misma fecha se fijaban las cuentas municipales del ejercicio de 1891 a 1892, quedando como siguen: “...Cargo 128.740,28 pesetas, Data 99.119,13 pesetas, Existencias, para el ejercicio de 1892 a 1893, 29.621,15 pesetas...”

 

En el pleno del 26 de enero de 1893 se daba cuenta de la invitación cursada al Alcalde D. Santiago Diliz, por la Comisión del la Iglesia de San Ignacio: “...Que se va a celebrar en la sacristía de esta iglesia para enterarle de las gestiones realizadas por esta Comisión durante el año 1892, y del estado económico de la misma...” Por otro lado el presbítero D. Fernando Ansoleaga informaba: “Que he sido nombrado coadjutor para la iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta...”

 

En el diario “El Noticiero Bilbaíno” del 22 de enero de 1893, el Ayuntamiento de Getxo anunciaba que: “...El Ayuntamiento de esta Anteiglesia, autorizado competentemente y con arreglo a las disposiciones vigentes, sacará a pública subasta en la Casa Consistorial, el día 3 de febrero próximo, a las nueve de la mañana, por el sistema de pliegos cerrados, la construcción de un matadero de nueva planta, cuya base es de 30.885,10 pesetas de presupuesto de contrata, bajo las condiciones y planos que desde hoy se hallan de manifiesto en la Secretaria del Municipio para los que gusten enterarse en las horas de oficina. El Alcalde, Santiago Diliz...”

 

El  alcantarillado del municipio seguía siendo una de las prioridades del municipio. En el pleno del 26 de enero de 1893 se trataba del proyecto formado por el arquitecto municipal para: “...La construcción de una alcantarilla desde junto de la casa del finado D. Domingo Aurrecoechea (a) “Chominchu”, hasta Ereaga...” Se hablaba de que aquella obra era necesaria para: “...Hacer desaparecer la inmundicias que salen de las casas situadas en dicho trayecto con prejuicio para la salud pública...” Hasta entonces esas aguas sucias bajaban siguiendo la cárcava del camino hasta llegar a la playa.

 

Y a pesar de que algún registro mal consignado podía haber librado del poco apreciado servicio militar, el 26 de enero de 1893, la perseverancia de algún responsable municipal corrigió el error, haciendo que la inscrita como “Eustaquia” (la cual había sido bautizada como niña), pasara a ser incluida en el alistamiento de mozos de 1893 como: “...Eustaquio Zarraga Corbera, hijo legitimo de D. Cosme Zarraga, nacido en esta localidad el día 22 de mayo de 1874…”

 

Ya se acercaban los días del Carnaval y las caretas y los capuchones hacían su aparición en los escaparates de las tiendas.

 

En la próxima entrada veremos cómo se estaban produciendo expropiaciones en algunas propiedades de la calle San Nicolás de Algorta.


jueves, 17 de septiembre de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -176-



En la anterior entrada veíamos cómo se había desarrollado, con resultados satisfactorios, las pruebas de carga del Puente Aéreo construido entre Las Arenas y Portugalete.

A mediados de diciembre de 1892 los trabajos de acoplamiento de las aguas sucias a la red municipal se sucedían en Algorta y Las Arenas. En la zona de Ereaga lo hacían propietarios como D. Andrés Isasi y D. Vicente Suárez; mientras que en Las Arenas era D. Ramón Olavarria quien solicitaba: “...Permiso para injertar en el caño del municipio las materias fecales de los depósitos y escusados de su casa de Las Arenas...”

En este último barrio, el herrero D. Roque Ortiz de Zarate, realizaba trabajos de herrería en un local de Las Arenas para lavar las ropas de las personas atacadas por la viruela.

Como dato revelador de la red de comunicaciones ferroviarias de la época citaré los datos que recogía el diario “El Nervión” el 15 de diciembre de 1892: “...Existen hoy en Bilbao, donde tienen su representación unas veinte compañías de ferrocarril, que vamos a dar a conocer para que no se crea que exageramos: Tudela a Bilbao. -Bilbao a Durango. -Bilbao a Portugalete.-Bilbao a Las Arenas. -Bilbao a Lezama. -Durango a Zumarraga. -Amorebieta a Pedernales. -Elgoibar a San Sebastian. -Cadagua. -La Robla. -Luchana a Munguia. -Las Arenas a Plencia. -Triano. -Gallarta. -San Julián de Musques. -Galdames. -Orconera. -Luchana Mining. -Zorroza a dos Caminos, y otros más que no recordamos…” Como se puede ver era un gran red de ferrocarriles, muchos hoy ya desaparecidos.

Como dato curioso, tanto por el precio como por las viandas, recojo un menú que se sirvió el día 20 de diciembre de 1892 en el restaurante “Antiguo” de Bilbao: “...Cuyo precio fue de 3 pesetas vino incluido: Consomé de tapioca, aperitivos, Angulas de la Isla, conejo de monte al madeira, pollo asado, dulces y postre...”

Durante la noche del día 21 de diciembre de 1892 sucedían unos hechos, provocados por una cuadrilla de amigos de los ajeno en nuestro municipio que a decir de la prensa: “...Vagan por Las Arenas y Algorta una cuadrilla de malhechores, que esta pasada noche intentaron robar en la estación de Las Arenas...” Pero el dato que me interesa resaltar es el referido a otro asalto, este acontecido en Algorta, por la misma banda, que nos ayuda a situar una de las fondas de más renombre en la época, situada al final de la Avenida Basagoiti, cerca de “Chominchu”: “...Poco después los malhechores intentaron penetrar en la casa del Sr. Berreteaga (hijo) cerca de la Fonda San Ignacio de Algorta, los serenos del pueblo que les oyeron anduvieron a tiros con los ladrones...” Esta fonda, en el callejero de 1897, la situaban en la carretera en la “Carretera del Tranvía”, en el N.º 1 de dicha vía.


Por aquellos días, la clasificación de las cédulas personales realizada por el arrendatario de dicho impuesto era puesta en cuestión por el Ayuntamiento de Getxo, quien decidía enviar al Administrador Especial de Hacienda una copia de las listas solicitando su rectificación : “…Teniendo en cuenta las arbitrariedades cometidas e irregular y caprichosa, clasificación hecha para el impuesto de cédulas personales de este vecindario por el arrendatario de dicho impuesto, acuerda este Ayuntamiento autorizar al Señor Alcalde para que en representación de la Corporación, al hacer la remesa de las reclamaciones de los contribuyentes, eleve al Administrador Especial de Hacienda la más solemne protesta contra las citadas arbitrariedades cometidas por el arrendatario en la rectificación del padrón para dicho impuesto, y declare mal practicada dicha rectificación...” Las cédulas personales, como contaba en el capitulo XVI de esta serie, era un documento que cada vecino tenía asignado para pagar los impuestos,. Eran de diferentes clases dependiendo de la riqueza contributiva y económica de sus propietarios y de su relevancia social.

En el pleno del 22 de diciembre de 1892 se informaba del acuerdo logrado para la cesión de una parte del terreno de Dña. Timotea Larrauri para: “...El ensanche de la carretera travesía de Algorta, por la cantidad de 3.000 pesetas pagaderas a terceras partes entre la Diputación Provincial, el Ayuntamiento de Guecho y la Compañía del Tranvía de Bilbao a Algorta…” Este acuerdo fue anulado por la propietaria y el Ayuntamiento puso en manos de la Diputación la resolución del tema.

Y como ya entrábamos en las fiestas de navidad, la Corporación Municipal informaba de su asistencia a las misas que se iban a celebrar durante los días 25 de diciembre y 1 y 6 de enero. Mientras que en el Asilo bilbaíno se disponía que la cena de noche buena, que se iba servir a los asilados consistiría en: “...Berza en aceite, huevos en salsa, merluza frita, compota de manzana y ración extra de vino...”

En el pleno del 29 de diciembre de 1892 se informaba de un oficio de la Junta de Instrucción Pública de la Provincia, fechado el pasado día 22 de diciembre: “...Por el que se aprobaba el acuerdo adoptado por la Junta Local de Primera enseñanza de Getxo en el que se acordaba el traslado del maestro de Santa María, D. Valentín Cuartango, a la escuela de Algorta...”

Un hostelero de Las Arenas. D. José María Aramberria, dueño de un café restaurante en dicho barrio, viendo que las fechas navideñas, de los días 31 de diciembre y los días primero y 6 de enero, podían dar a su establecimiento una sustanciosa caja, solicitaba al Consistorio: “...Permiso para ampliar el horario de cierre de mi establecimiento hasta las 24 horas para dar bailes...” El Ayuntamiento le indicaba que: “… accedía con la condición de que ese horario, no podía ser alterado, de acuerdo con lo establecido en las Ordenanzas Municipales, pero que para los días indicados se aceptaba la petición, debiendo cuidar de que no se altere el buen orden que debe reinar en esas reuniones familiares...”

Getxo estaba creciendo y el Ayuntamiento necesitaba hacer caja, por lo que las ordenanzas municipales de la Construcción establecían en esas fechas que: “...En esta Anteiglesia se ha establecido la tarifa del un 1% del presupuesto de obra para atender con su importe los gastos que originan al Ayuntamiento los reconocimientos y otras operaciones periciales...”

En ese pleno del 29 de diciembre de 1892 se daba cuenta, de acuerdo con lo que establecía la Ley del 8 de febrero de 1877, de la formación y aprobación por parte del Ayuntamiento de Getxo: “...De la lista para la elección de Senadores, correspondiente al año 1893. La misma iba a quedar expuesta al público desde el día 1 la 20 de enero de 1893...”

Y con motivo de los injertos que se estaban realizando, de las aguas sucias, al colector municipal, volvía a salir a colación una vieja conocida de las arcas municipales: “…“El Arca de tres llaves”, en la que se depositaron 750 pesetas, fruto de los injertos realizados en el barrio de Las Arenas...”


Era el momento de efectuar los pagos pendientes del año, y se realizaron de la siguiente manera: A D. Francisco Ibatao y D. Gabino Beitia se le abonaron 29,60 pesetas por los trabajos realizados para la preparación de las fiestas del pasado verano. A D. Ángel Egusquiza y otras tres personas más se le abonaron 336 pesetas por las guardias, de día y noche, realizadas para evitar la propagación de la viruela; así como al farmacéutico de Las Arenas D. Fermín Unanue 8,50 pesetas por los suministros realizados para la desinfección de las casas de los vecinos donde se había producido la temida enfermedad.

Con motivo del fallecimiento, el día 22 de diciembre, del coadjutor de la parroquia de San Nicolás de Bari de Algorta D. Manuel Olazabalaga, acordaba el Ayuntamiento: “...Que en vista de las condiciones altamente recomendables que reúne el presbítero D. Fernando Ansoleaga, y además con la circunstancia favorables de ser hijo natural de esta localidad, se eleve por el Sr. Alcalde al Ilustrísimo Sr. Obispo de la Diócesis, una reverente exposición suplicándole se digne nombrar coadjutor de la citada parroquia al sobredicho presbítero...”

Finalizaba el año con una triste noticia: “...El vapor ingles “Samara” que en la marea de ayer salió de la fábrica “La Vizcaya” con carga, embistió con el vapor “Catón” que se hallaba cargando en el drop n.º 7 de la Diputación. Uno de los individuos que tripulaban la lancha, que resultó destrozada por la envestida cayó a la ría donde pereció ahogado, se trata del vecino de Algorta D. Antonio San Sebastián, quien deja un niño de un año...”

Pero dejaba en la prensa, en el “Noticiero Bilbaíno”, el último día del año, la noticia a la que hacía referencia el día 21 de diciembre de 1892 de los hechos provocados por una cuadrilla de amigos de los ajeno. Según narraba el diario, los hechos acaecieron de la siguiente manera: “...Iba la pareja de serenos vigilando el trayecto desde el Casino Algorteño hasta la Avanzada, cuando al pasar por la casa del Sr. Berreteaga (hijo) oyeron un ruido por el jardín de la parte que daba al mar, que es la que esta despoblada. Volvieron sobres sus pasos para saber de donde provenían los ruidos, nada más asomarse les dispararon atravesando el capote del cabo, los rateros emprendieron la huida. El resto de la fuerza de serenos acudió, tan luego como él la llamó con el pito de alarma, no pudieron capturar a ninguno de los rateros por al aspereza del monte que desciende hacia la playa y el arbolado de tamarices que facilitaba la ocultación. Acto seguido, el sereno y el Sr Berreteaga realizaron una inspección, tanto en el jardín como en el interior de la vivienda, encontrando una pistola de dos cañones y un puñal. El juez local se hizo cargo del caso ordenado una investigación, que dio lugar al hallazgo de unas pisadas que no correspondían a las del sereno, ya que este calzaba alpargatas y las pisadas denunciaban unos zapatos herrados, y otras de media suela. La investigación dio lugar a la detención del cabo y uno de los serenos, por la sospecha del Juez Local de que pudieran estar implicados...” A pesar de lo cual el Juez Instructor dictó la puesta en libertad de los serenos. Todo parecía bastante rocambolesco, ya que en días sucesivos parecieron en la prensa unos remitidos, bastante confusos sobre quién tenía y quién entregó el puñal, entre los miembros de la Guardia Civil del puesto de Las Arenas y algunos de los intervinientes, que más parecía una cuestión de celos profesionales. Cerró el tema el propio Alcalde de Getxo D. Santiago Diliz en una carta dirigida al diario bilbaíno el día 4 de enero de 1893.

En la próxima entrada veremos como se construyó una caseta en le barrio de Las Arenas junto al río Gobela para el lavado de las ropas de los infectados por la viruela.

lunes, 14 de septiembre de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -175-



En la anterior entrada veíamos cómo algunos caminos de Algorta y Santa María de Getxo, a decir de los vecinos, resultaban intransitables debido a las obras del ferrocarril de Las Arenas a Plencia.

Continuando con los últimos días del mes de noviembre de 1892, el día 29 de noviembre saltaba a la primera plana del diario “El Nervión” la noticia que había publicado la revista madrileña “La Ilustración Española y Americana” del 8 de noviembre del mismo año, sobre la aplicación de la electricidad en las obras del Puerto de Bilbao: “...El público de las capitales y ciudades importantes se ha acostumbrado ya a contemplar sin maravilla o extrañeza las aplicaciones de la electricidad fuera y dentro de casa. Para cuantos han visitado recientemente y conocen el Abra de Bilbao bien saben cual es la soberbia empresa que se está poniendo en marcha. El genio civil se ha ocupado de la construcción de estos trabajos, para la construcción del nuevo Puerto de Bilbao, de la gran metrópoli del mineral de hierro del mundo, de manos del ingeniero Evaristo de Churruca. En realidad Bilbao o tiene Puerto, aquel Abra, en la que solo se puede avanzar por un canal bordeado movedizas arenas, que tantos buques ha destrozado, gracias al genio emprendedor de los bilbaínos y a la pericia y saber del señor Churruca, ha quedado abierto, franqueable, seguro, y de comunicando la ría y el mar, con toda clase de mareas, a todas horas del día y de la noche. La prolongación del muelle de Portugalete en una longitud de 800 metros ha realizado tal progreso, habiéndose aumentado la profundidad constante, utilizable para la salida y entrada de los buques en 2 metros 13 centímetros. El contramuelle que saldrá de Punta Begoña, bajo Algorta, de 1072 metros dará un abrigo y refugio mayor que el de Mahón y Barcelona. La exportación de mineral ha evolucionado desde 1.086.639 kilos de 1878 a los 3.545.478 en 1891. El avance en las obras se debe a una máquina de vapor Compound, de 60 caballos de fuerza, que comunica a una maquina dinamo-eléctrica , que desarrolla una fuerza electromotriz de 220 voltios y una corriente de 200 amperes. La electricidad transmitida sirve para mover los bloques de 100 toneladas. Desde hace ya nueve años están acostumbrados en el Abra y la ría de Bilbao a la electricidad ya que están alumbradas por luz eléctrica, con 29 lamparas de arco voltaico de del sistema Brush. En el extremo de Portugale luce un aparato catadióptrico, construido por la casa Henrry Lepante. Lo que ha permitido que durante 1891-1892 entren de noche a puerto 1,356 vapores y 191 buques de vela. Tal es la poesía de los números en el Puerto de Bilbao...” Firmaba aquel informe, de más amplio contenido, R. Becerro de Bengoa. En aquellos años había una línea de vapores que saliendo de Bilbao rumbo a Sevilla recorría los puertos de Coruña, Vigo y Cádiz, además de los de Londres y Amberes.

Los servicios del Puerto eran muy diligentes a la hora de autorizar el acceso a nuestros muelles, pocas fechas antes se había prohibido la entrada a puerto del vapor inglés “Pawnee”: “...Por falta de agua en la barra para el calado que traía, ya que en dicha marea no había más que 30 pies de agua, no dándose por el piloto de servicio mas de 21 pies de calado al vapor..." Sin embargo, se reclamaba en la prensa la presencia de un perito: “...Encargado de ver si se puede cruzar la barra, tanto a la entrada como a la salida, comprobando el calado que marca el piloto y vigilar si los pilotos mayores hacen cada día el sondeo de la barra...” Hablaban de que el servicio que rendía el Puerto suponía 80.000 pesetas anuales a las arcas del mismo.


Como dato curioso-histórico decir que el día 4 de diciembre de 1892, según contaba el diario “El Nervión”: “...Se había producido el jueves pasado, con resultados satisfactorios, las pruebas de carga del airoso Puente aéreo construido entre Las Arenas y Portugalete. Se va a inaugurar hoy, a las doce de la mañana, el nuevo puente colgante construido en la Sendeja de Bilbao. El cual va a ser bendecido por el capellán del convento de la Merced D. Román Pagua...”

Comenzaba diciembre de 1892 y en el pleno del Ayuntamiento de Getxo se informaba de la aprobación, por parte del Gobernador Civil de la Provincia, de la aprobación de las Ordenanzas de Construcción de esta Anteiglesia.

En esas mismas fechas el camino que iba desde Machicortiñe hasta la encrucijada de Diliz era objeto de las reclamaciones vecinales por su mal estado: “...D. Ramón Osticoechea y otros vecinos de la barriada de Santa María solicitamos la reposición de dicho camino...” El Ayuntamiento acordaba dejar en manos del Regidor Sr. Camiruaga dicho cometido: “...Ya que es el encargado de la reposición de los caminos de Santa María por prestación vecinal según costumbre...”

Algunas veces cierto tipo de arbolado pagaba los platos rotos respecto a especies más apreciadas, fue el caso de los cinco chopos existentes en la plaza del mercado (San Nicolás) que fueron eliminados: “...Para proteger a los árboles plátanos que se encuentran próximos a ellos en dicha plaza…”

En esos días de comienzo de diciembre de 1892 el Ayuntamiento de Getxo acordaba: “...Pasar a la comisión de obras el expediente en tramitación para la construcción de un matadero cerca del depósito de aguas en el barrio de Algorta, así como de la adquisición de un terreno para emplazarlo por reunir mejores condiciones que el designado en un principio, hallarse mejor situado, requerir una menor construcción de muros. Así como la venta de la casa matadero existente y sus tierras, en 4.000 pesetas, para alivio de las obras del nuevo proyectado...”

En el informe del ferrocarril de Bilbao a Las Arenas que se publicaba el 7 de diciembre de 1892, respecto del anterior de 1891, se veía una caída tanto de viajeros como de la mercancía transportada. Esta caída venía siendo sostenida en el tiempo: “...Mientras que en 1891 el número de viajeros había sido de 64.710, en diciembre de 1892 dicho número era de 49.893 y el total de kilogramos transportados era en 1891 de 1.598.537 kilogramos, mientras que en 1892 lo era de 731.447 kilogramos...” Por lo que sus rendimientos habían caído alrededor del 8% respecto del año anterior.

En el mismo pleno del Ayuntamiento de Getxo del 7 de diciembre de 1892, a petición del Comisionado de Venta de Bienes Nacionales de la Provincia, el consistorio acordaba remitirle: “...La relación de fincas que administra este municipio formadas según el inventario realizado en el año de 1890...”

Una semana después de haber acordado la construcción de un matadero cerca del depósito de aguas en el barrio de Algorta, en un terreno perteneciente a la casa “Santiena”, decidida el consistorio: “...Que teniendo presente que es preciso e indispensable la pronta ejecución de las obras del expresado matadero, aprobamos en todas sus partes dicho expediente poniendo en secretaría el mismo a disposición del público...”


Y como vaticinio del duro invierno que se avecinaba, la noche del 12 de diciembre de 1892 caía una fuerte helada que dejaba todos los campos: “...Completamente blancos, a semejanza de lo que suele quedar después de una fuerte nevada…” Decían en la prensa: “...Tarde se presenta el frío, pero viene arrogante...”

Y como si hubiera sido un presagio de la noticia de la falta de agua para el caldo de los vapores, que decía con anterioridad, el 13 de diciembre de 1892 informaban los diarios “El Noticiero Bilbaíno” y “El Nervión” de la varadura, al intentar cruzar la barra, del vapor ingles “Reggio”: “...El cual venía con cargamento de carbón, haciendo la travesía desde el puerto de Newport hasta el de Bilbao para los Sres. Bergé y Compañía. Al intentar cruzar la barra, los remolinos de la mucha corriente del agua, lo hicieron perder el rumbo, teniendo que dar fondo entre la barra y la torre vieja de señales, haciéndole la corriente dar ciaboga en redondo, quedando con la proa para fuera. El vapor tocó con el timón en la escollera del nuevo muelle de hierro de Portugalete, marchando al banco del N.E. varando en él. A causa de esta varadura, el piloto mayor no dio entrada a ningún otro buque...”

En la próxima entrada veremos como en un local de Las Arenas se lavaban las ropas de los infectados por la viruela.

jueves, 10 de septiembre de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -174-



En la anterior entrada de esta serie veíamos cómo se estaban dando los primeros pasos para poner en marcha la línea de Las Arenas a Plencia.

Acabábamos de dejar atrás el mes de octubre y no me resisto a plasmar unas reflexiones que un plumilla dejaba en la sección literaria del diario bilbaíno “El Nervión” por su belleza descriptiva: “...Una fuerte ráfaga de viento ha arrancado del calendario la última hoja del mes de Octubre y henos aquí a Noviembre, que asoma su rostro desapacible señalándonos con un índice largo y descarnado, la primera hoja del libro de sus tristezas. Es el mes de las elegías...; El melancólico tañido de la campana arroja sobre nosotros el triste recuerdo de los que fueron; los árboles se despojan de sus hojas ya secas que, al ser arrastradas por el viento brillan a la luz del sol con resplandores de oro; las chimeneas de los hogares se iluminan con la vacilante llama de los berrugosos sarmientos que al carbonizarse producen miliares de vagas estrellitas que danzan fantásticamente persiguiéndose unas a otras…”

Algunos caminos de Algorta y Santa María de Getxo, a decir de los vecinos, resultaban intransitables debido a las obras del ferrocarril de Las Arenas a Plencia, presentando terraplenes en malísimo estado, que impedían el transito del público y carros, por ese motivo el 11 de noviembre de 1892 acudían al Ayuntamiento para exponer que: “...En pasos a nivel y cruces de caminos de los puntos llamados Casuena, Arene, Piñagas, Martiturri así como en la fuente de Hormaza, lo que ha provocado que en los últimos días se hayan concentrado varios vecinos en dichos puntos. El consistorio nombró una comisión para que junto a ella una delegación de la compañía ferroviaria visitara los puntos conflictivos y arbitrara las medidas necesarias para abrir al tránsito de personas y carros en estos lugares lugares...”

La voracidad de los intereses de algunos adinerados ciudadanos se dejaba sentir en nuestro municipio, amparada por la llamada “Ley Madoz y la Desamortización de Mendizábal” ya que en el pleno del 17 de noviembre de 1892 se informaba de que: “...Se ha recibido una comunicación del Señor Comisionado de ventas de bienes nacionales de Vizcaya, del 7 del actual, ordenando la remisión al mismo en el término de ocho días, de una relación de las fincas que administra este Municipio, con expresión de su cabida aproximada, pago y linderos, y de las roturaciones que existan por enajenar, lo mismo que otras de cualquier procedencia comprendidas en el Artículo 1º de la Instrucción del 31 de mayo de 1855...” El Ayuntamiento, que no compartía aquellos deseos incautadores acordaba: “...Cumplir del mejor modo posible dicha orden...”

El 17 de noviembre de 1892, el vecino de Algorta D. Manuel Cámara solicitaba autorización al Ayuntamiento de Getxo para edificar una casa de nuevo cuño en un terreno de su propiedad. El mismo estaba situado en: “...La vuelta que forman el encuentro del camino o carretera a Arrigunaga y el camino peatil para San Martín...”

En esas fechas los barrios que conformaban nuestro municipio eran tres Santa María, Algorta y Las Arenas. En ellos muchos de los lindes aún no estaban determinados, por lo que algunos vecinos se dirigían al Ayuntamiento para que les indicara cual era el barrio en el que estaban enclavadas sus heredades. Ese fue el caso de D. Irineo Ramón Diliz, a partir de cuyo caso se establecían los lindes del municipio respecto de sus barrios: “...Quien solicitaba que para sus fines se le indicara en qué barrio de Algorta o Las Arenas en qué punto se halla enclavado el solar de mi propiedad , situado entre el punto llamado La Avanzada y la calle que de Este a Oeste pasa por cerca de la caseta del cable submarino…” El consistorio reconocía que: “...Los linderos del municipio no están determinados hasta hoy, cosa que se hace sumamente necesaria, por lo que según la normativa de policía urbana aprobada acordamos que:

1º) La línea divisoria de Santa María, por al parte de Algorta que es la barriada céntrica del municipio, será en lo sucesivo la que partiendo de la casería denominada Arrigunaga, cerca de la playa del mismo nombre, sigue por debajo del punto conocido como el alto de San Martín, casería de Elorri Nueva, o sea toda la parte que hoy pertenece a la parroquia de Nuestra Señora de Guecho.


2º) Servirá de línea divisoria a la barriada de Algorta la línea de que se hace mención en la anterior y la calle que de Este a Oeste pasa por cerca de la caseta del cable submarino y termina en el mar en las cercanías del punto llamado La Avanzada.

3º) Las Arenas comenzará en la mencionada calle que atraviesa de Este a Oeste pasa por cerca de la caseta del cable submarino terminado al Este con la jurisdicción de Lejona, al Sur con el río Nervión y al Oeste con el mar...” Cómo conclusión determinaban que la propiedad de D. Irineo Ramón Diliz estaba enclavada en el barrio de Algorta. Esta fue la primera vez que se establecía de forma oficial los lindes de los barrios de Getxo: “...Se crea una Comisión que le dé contestación a su solicitud, a partir de la cual, se haga constar en acta que de la sesión ordinaria que se celebre se extienda dicha división de barriadas a fin de que el 1º y 2º teniente de Alcalde sepan sus respectivas jurisdicciones dentro de las cuales deban de ejercer las atribuciones que las nuevas ordenanzas les confieren...”

También se iban a producir movimientos entre los maestros de Getxo: “...D. Valentín Cuartango, maestro de la escuela de Santa María de Guecho, solicita de la Junta Local de Primera Enseñanza le traslade a la escuela de Algorta para cubrir la baja que dentro de poco tiempo va a quedar libre, por haber quedado libre al ser nombrado el que la regenta para ocupar una de las Auxiliarías de Barcelona...”

Por otro lado en Santa María de Getxo se acababa de abrir una fuente en Ibarbengoa Nueva. Y se hacían pequeñas obras en el cementerio antiguo entre ellas: “...Se abría un paso por el exterior del mismo, a través de los terrenos cedidos por los herederos del finado D. Ignacio Arias y se efectuaban las paredes de cerradura del mismo y en el interior del mismo se realizaba un pequeño depósito para albergar cadáveres y hacer las autopsias...”

El 24 de noviembre, en la sesión plenaria, se daba cuenta de la existencia de un cuaderno impreso donde se anotaban: “…Las sesiones celebradas por la Diputación Provincial de Vizcaya durante el segundo semestre del año económico de 1891-1892...”

También la ropa de los serenos del municipio era asunto de trato plenario: “...Se acuerda dotar a cinco serenos de calzado para el invierno así como y tanto a ellos como a los otros cuatro serenos se les proporcione borceguíes (prenda que cubría la pierna hasta la rodilla), con la condición de que debían de pasar la revista provisto de ellos, y que en caso de no hacerlo se les impondría una multa de 10 pesetas a cada uno. Y si alguno de ellos cesare en su cargo deberá entregar el calzado junto a esta última prenda ya que las mismas pertenecen al Municipio...”


Finalizaba aquel pleno del mes de noviembre con un oficio del Director del Colegio de Sordomudos y Ciegos de Deusto solicitaba, tras hacer una reseña de los sacrificios que habían acontecido para fundar este colegio, del consistorio de Getxo: “...Una subvención, para remediar las desdichas de tantos desgraciados sordo-mudos como ciegos que existen en la provincia de Vizcaya, a favor del citado colegio...” El Ayuntamiento de Getxo decretaba: “...Que considerando las grandes ventajas que reportará a la Provincia aquella fundación y que en esta localidad pudiera ocurrir casos de necesidad para valerse del referido Colegio, se le conceda una subvención de 200 pesetas anuales...”

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo el Gobernador de la Provincia aprobaba las Ordenanzas Municipales de Getxo.

lunes, 7 de septiembre de 2020

UN MÉDICO ANTE UNA EPIDEMIA



Ahora que una nueva epidemia acaba de asolar a todos lo continentes y nos ha mantenido enclaustrados en nuestras casas y amenaza con repetir el brote, es bueno mirar hacia atrás en nuestra propia historia y ver que en otras épocas virus y bacterias también atacaban inmisericordes a nuestros antepasados. A pesar de ello la vida se siguió abriendo camino.

A comienzos de enero de 1855 ese agresor era la bacteria llamada “Cólera Morbo”. Aquel ataque era recogido en el diario madrileño “La Nación” del 7 de enero de 1855, y el miedo provocaba seguro las mismas dudas y también un médico quien hacía frente al agresor y a la rumorología : “...El Doctor D. Bartolomé de Zeaorrote médico establecido en Bilbao, que con el mayor celo, y su acostumbrada generosidad, no perdonó fatiga ni sacrificios en su asistencia a todas horas a todas las clases de la población y sus arrabales, y a los pobres más bien con socorros que con exigencias, ha procedido de la misma manera en los pocos casos de igual cólera-morbo-asiático. Y a pesar de que por el momento se dan escasos casos en esos arrabales ha hecho circular el escrito siguiente a sus amigos, para tranquilizarles, no menos a los que han permanecido en sus casas, a los que se ausentaron de la población a la aparición do los primeros casos: Desde el día 12 del actual vivimos aquí bajo la declaración del cólera-morbo-asiático, debe arredraros muy poco esto, cuando en esta Villa, a pesar de todas las cifras que habéis visto en los Boletines, no ha habido la noche pasada mas que la defunción de una señora de resultas de padecimientos ajenos del cólera. Por este cuadro se deduce, que difícilmente en cien años no habrá ocurrido que en un día, mayormente como el de la fecha, haya habido menos pérdidas que lamentar, aún en los tiempos de la más completa salud…”

El diario “La España” del 9 de septiembre de 1855 decía repitiendo los mismos patrones de conducta que algunos han realizado hoy en día: “...El cólera ha aparecido en la villa de Plencia, y en los pueblecillos comarcanos hasta Algorta, barrio de la anteiglesia de Guecho, en el cual ha sorprendido a infinidad de bañistas 

y de familias que a su saludable atmósfera se habían acogido. De Algorta, en los primeros brotes, huyeron aquellos trasladándose a la villa de Porlugalete, baluarte hoy el más seguro y en el que apiñados y confundidos viven un largo ciento de familias bilbaínas y de otros pueblos del señorío...”

Una consideración preliminar: Aunque de forma preferente utilizo los nombres de las localidades en su actual grafía euskaldun, para esta historia, teniendo en cuenta la época las escribiré como las consignaron los que describieron los acontecimientos.

Entre nosotros, en nuestra Anteiglesia, era un galeno D. Pedro Zabala Basterrechea natural de Guernica, que fue médico cirujano de Algorta y posteriormente de Begoña, quien hacía frente a la bacteria. La titulación de esta especialidad se unificó en 1827 mediante un Real Decreto. Este médico vivía en el barrio de Algorta. La Anteiglesia todavía no estaba muy habitada, tan solo contaba con 570 habitantes, y estaba dividida en dos barrios: “...Guecho que tendrá 170 vecinos y Algorta sobre 400 habitantes...”

Su trabajo e interés provocó una serie de desencuentros con la autoridad municipal, que llevó a un intercambio de escritos ante la Diputación Provincial.

Según relataba el eminente cirujano, en una de sus epístolas, en la que señalaba por qué barrio ejercía cómo medico: “...En este último barrio se halla contratado el exponente como médico cirujano, sin dependencia alguna del Ayuntamiento, que carece al mismo tiempo de facultativo titular...” Y a continuación expresaba al Consistorio, en la que solicitaba le abonara su trabajo, las razones por las que pretendía el pago de sus servicios: “...Que viendo el recurrente que amagaba la invasión de la aterradora epidemia, conocida como “Colera-Morbo-Asiática”, procediendo con cordura y prudencia profesional, creyó conveniente poner en conocimiento de sus contratados, con anticipación de dos meses, que si desgraciadamente se declaraba en el barrio la enfermedad, haría falta otro facultativo que le acompañara. Pasó desapercibida entonces la indicación. Tratamos que celebrara una reunión para exponer a los posibles afectados del barrio de Algorta, junto con otros profesionales, compañeros de fatigas. Al solicitar al Alcalde permiso para celebrar dicha reunión, contestando el Alcalde que ya se habían tomado las medidas oportunas, sin que en el pueblo se tuviera conocimiento de las mismas. El caso es que a los dos o tres días nombró el Ayuntamiento dos comisionados que encargaron el Alcalde y el Cura Párroco D. Estanislao de Cortina, con objeto de adquirir un facultativo para los dos barrios, o sea para todo el pueblo, a costa de los fondos comunes...” Al parecer de aquellos facultativos uno solo se prestó para ejercer en Guecho durante un periodo máximo de dos meses por la que solicitaba una retribución de 30.000 reales. Cómo las gestiones de los responsables municipales no daban resultados D. Pedro Zabala continuó al cuidado del barrio de Algorta.

La epidemia continuaba incrementando el número de afectados por lo que el Ayuntamiento de Guecho tomó la decisión de: “...Establecer en Algorta un hospital para todos los vecinos del pueblo, disponiendo que D. Pedro Zabala se encargara de visitar a todos enfermos que ingresaran en el Hospital...”

Nuestro insigne doctor permaneció durante toda la crisis al pie de la cabecera de los vecinos de Guecho, pese a que fueron muchas las llamadas que desde otros pueblos le llamaron para que extendiese sus conocimientos a los enfermos de esos municipios.


Dicen que el Ayuntamiento mostró escasa gratitud al galeno, mientras los vecinos recogieron firmas para elevarlas al consistorio, ante lo que todos consideraron: “...Una actitud mezquina y miserable hacía le médico cirujano, temerosos de que si se volviera a reproducir la epidemia podrían quedar sin los auxilios del facultativo...”

El médico citado pasó sus honorarios al Ayuntamiento a razón de 200 reales diarios por sus servicios en el Hospital de Algorta: “...Y ni siquiera los honores de la contestación mereció de aquella autoridad...” Se quejaba el galeno, no sin razón, de que: “...El Consistorio había contratado otro facultativo para el barrio de Santa María por la misma cantidad que él reclamaba...”

Exponía ante la Diputación Provincial las que el consideraba causas de aquella afrenta: “...En sus actos el Ayuntamiento y los concejales actúan como si los fondos comunes fueran de su propiedad, privando con ello a los vecinos de Algorta de los beneficios de su mediación. Que afecta a este médico de por la antipatía que parece desprenderse por haber sido contratado por el barrio de Algorta...”

Finalmente el Ayuntamiento, según reconocía el propio galeno el 17 de diciembre de 1855, recibía la negativa del Ayuntamiento para abonarle sus servicios.

El 19 de diciembre de 1855 D. Luis Gonzaga de Aguirre, en nombre de la Diputación de Vizcaya, trasladaba el escrito al Ayuntamiento de Guecho: “...Comuníquese esta exposición al Ayuntamiento de la Anteiglesia de Guecho para que a la posible brevedad exponga cuanto se le ofrezca...”

El Ayuntamiento presidido por D. Valentín de Eguiraun, el 9 de enero de 1855, ofreció sus visión de los hechos: “...Este Pueblo se compone de dos barrios, Algorta llamado “Bajo” y el otro “Alto” o de Guecho. Los vecinos de aquel tienen contratado su facultativo particular, que es hoy el Sr. Zabala; y este último también tiene su facultativo particular. El Ayuntamiento carece, en verdad, de facultativo titular, pero los motivos los diremos en su lugar, que este terreno es vedado para él...”

A continuación el Ayuntamiento desgranaba sus actuaciones para la contención de la dañina bacteria: “...Antes de declararse en este Pueblo el llamado “Cólera-Morbo-Asiático”, y sobre las medidas adoptadas ya antes, se apresuró a otras generales de suma importancia: La primera consistió en prestar auxilios necesarios o posibles a la clase menesterosa; otra fue que se intentó contratar un medico que profesara medicina y cirugía, pero no al Cura Párroco Cortina, como equivocadamente sugiere el Sr. Zabala. Pero por entonces no fue posible proporcionar ningún facultativo...”

Excusaban unas de las acusaciones que el facultativo Sr. Zabala hacía a la Alcaldía, que el Sr. Alcalde estaba mientras sucedían los hechos en su casa: “...Que si bien es cierto que el Alcalde se hallaba en su casa cumplía con sus funciones, mientras otros se ausentaban del Pueblo dejándole abandonado a merced del terror y espanto de la epidemia...” A pesar de esos intercambios de epistolares el Ayuntamiento reconocía la entrega del Sr. Zavala durante el azote del cólera morbo. Y aclaraban para justificar las actuaciones del Consistorio que: “...Más adelante, y en sesión de la Junta Municipal de Sanidad del día 3 de septiembre, se acordó se tratara de proporcionar una casa para establecer un hospital provisional para los casos de que se hiciera necesario por las circunstancias venideras y nombrara una comisión auxiliar. Al día siguiente de esta reunión, la Comisión Auxiliar, en Algorta, con la representación del Ayuntamiento, a instancias de uno de los asistentes acordó se proporcione para tal hospital la casa “Mugaburu Nueva”, en el centro del partido particular del médico Zavala, y solo para él…” Esta denominación de la vivienda “Mugaburu Nueva”, a pesar de que aparecía en el callejero de 1887, situada en la calle Nueva, me inclino a pensar que el local pudo ser el que recoge el mismo callejero, bajo el nombre especifico de “Hospital”, que en esa fecha estaba ya deshabitado, en el n.º 16 de la calle de la Carretera (Actual Algortako Etorbidea). Decía el consistorio en el escrito que: “...Presentándose el medico Zabala ante esta comisión, se acordó inspeccionar la casa declarándose útil para Hospital Provisional, establecimiento este que tenía dos objetivos principales: Auxiliar a la clase más menesterosa que fue atacada por el Cólera, recogiéndola en él, y auxiliar al mismo medico Zavala, animándole en su trabajo, sin necesidad de que fuera a importarles sus servicios en las casa diseminadas...”

El Ayuntamiento afirmaba que: “...El médico Zavala desfigura y exagera los hechos al decir que el Ayuntamiento dispuso que él se encargara de las visitas de los enfermos al hospital. Además que este facultativo tenía obligación de asistir y prestar sus servicios a todos los de su Partido, pobres y no pobres. De los ingresados en aquel hospital murieron seis y se curaron cuatro, y solamente falleció uno de Las Arenas, un cantero que era forastero...” En aquel intervalo sucedió un luctuoso acontecimiento. Falleció la esposa del galeno, lo que sirvió al Alcalde para atacar al Sr. Zavala insinuando que su situación anímica no era la mejor. Entre tanto el Ayuntamiento dispuso que otro galeno, este de Lejona, ayudara a D. Pedro Zavala: “...Pero sin que la ayuda fuera completa ya que la zona de Guecho quedaba exenta de dicho apoyo. Pero como quiera que el cólera se desató en esta zona y afortunadamente otro médico, este de Sopelana D. Emeterio Villabaso, se había presentado el consistorio para ocupar plaza, pudo ayudar al Dr. Zavala...”


Una de las críticas que realizaba nuestro médico sobre la actuación del Ayuntamiento de Guecho era que: “... las soluciones que se arbitraban, establecimiento del hospital, nombramiento de personas auxiliares, conductores de cadáveres y demás, se limitaban al barrio de Algorta...” Mientras el Ayuntamiento criticaba al Dr. Zavala diciendo: “...Si alguna animadversión hubiere entre los barrios, a nosotros compete exclusivamente el conocimiento de ellas, y no al médico contratado para administrar a los auxilios facultativos a la población...” En este caso habría que tener en cuenta que Getxo municipio, dos años más tarde en 1857, contaba con una población de tan solo 2079 habitantes. Por lo que presumiblemente las relaciones médico paciente eran de carácter muy familiar, por lo que las demandas de nuestro galeno se ajustaba a ese tipo de relaciones. Afortunadamente para enero de 1856 la plaga del cólera fue remitiendo.

De toda aquella discusión en la que las reclamaciones se referían a cantidades de dinero por honorarios no devengados, había un trasfondo de desencuentro entre galeno, Ayuntamiento y barrios. Aquellos legajos que hacían un total de 82 paginas forman parte del expediente administrativo del Archivo Foral de Bizkaia Régimen Municipal y Urbanismo AR00016/022 (1855 / 1856).

Otras epidemias también asolaron nuestros entornos, la Peste Negra (1384), unas eran de viruela y tifus (1875) y (1900), alguna trajo el dengue a nuestros entornos. El Diario de Bilbao del 5 de enero de 1918 informaba sobre la llamada Gripe española. Pero de todas ellas, con la colaboración ciudadana y guiados por nuestros técnicos sanitarios, supimos salir. Estamos todos metidos en el mismo barco, pero ojalá salgamos pronto de esta.