miércoles, 11 de diciembre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -133-



En la anterior entrada veíamos cómo se hablaba de que ya era un hecho la pronta creación de la Compañía de Ferrocarril de Las Arenas a Algorta y Plencia.

El 25 de septiembre se leía en el pleno municipal una circular del Presidente de la Junta Provincial del Censo Electoral de Vizcaya relativa al censo de Getxo: “...Se ordena que la Junta Electoral del Censo de Guecho se ocupe activamente en formar el anteproyecto de división del termino municipal en secciones de 500 electores para antes del 10 de octubre próximo, El consistorio para dar cumplimiento a dicha orden decidía convocara la Junta del Censo y autorizar a su Presidente para proporcionar escribientes temporeros para activar dichos trabajos...” Uno de esos escribientes fue D. Luciano Sarria, quien cobró por un trabajo de seis días y medio 19,50 pesetas.

La línea del tranvía entre Las Arenas y la Avanzada estaba teniendo mejoras en su trazado, dentro de ellas en un ancho de 8,5 metros, la vía ocupaba 1,5 metros dejando a sus lados dos paseos de 2 metros y un talud. Entre las razones que el Ayuntamiento ponía como favorables para la población está el hecho de que: “...Un zona hasta este momento intransitable se convertirá en un cómodo paseo para los transeúntes. Además la zona de concesión seguirá gozando de la actual carretera por la que transitan todos los vehículos y caballerías…”

También el acceso al cementerio de San Nicolás de Algorta (Campa del Muerto) veía cambios. El puente que hasta entonces permitía el acceso iba a ser eliminado, realizando un paso más cómodo.

Algunos acaudalados vecinos de Las Arenas: Landecho, Aguirre y Chavarri y otros, solicitaban a través del contratista D. Miguel Uria para realizar mejoras en sus calles, así como para realizar aceras frente a sus propiedades.

El día 27 de septiembre de 1890 el Boletín Oficial de la Provincia publicaba un edicto del Gobierno Civil: “...Se hace saber que por la “Sociedad M. A. de Palacio y compañía”, domiciliada en esta capital, concesionaria de la autorización de la Real Orden del 12 de febrero de 1890 a D. Alberto Palacio, para la construcción de un puente colgante de vehículo movible, entre Las Arenas y Portugalete, se ha solicitado la declaración de utilidad pública...” Se le concedía el plazo de 20 días para la admisión de reclamaciones por la alcaldía de Getxo.

En vista de la escasez de agua (había sido un verano muy cálido) se decidía cortar el suministro de agua a algunos industriales de la localidad Sres. Uria y Larrondo, para poder dar servicio al resto de la población, mientras se efectuaban trabajos para aumentar el suministro de aguas en los montes de Berango.

A comienzos de octubre de 1890, se conjuraron la Compañía del tranvía y algún alma caritativa de Las Arenas para agasajar a los niños del Asilo de San Mames de Bilbao: “...Los niños y niñas del Asilo de San Mames, invitados por la Compañía del Tranvía de Bilbao a Las Arenas, han verificado una gira a este último punto, siendo obsequiados con pan, queso y frutas por una señora caritativa que habita en uno de los hoteles de aquella pintoresca playa...”

En octubre de 1890 la Taberna del Ángel de Getxo era habitada por D. Román Larandegoitia.

El 16 de octubre de 1890 se autorizaba a la construcción de una pequeña fuente pública para el barrio de Zubilletas. Los vecinos no disfrutaban de agua corriente en sus casa, y su construcción modesta estaba hecha mediante ladrillo y cal hidráulica, que daba paso a un pequeño tubo que terminaba en un grifo con una llave de presión, la cual permitía cortar el paso del agua. La misma iba a tomar las aguas de la conducción que desde los montes de Berango surtía al barrio de Algorta, con la obligación de que: “...Los vecinos deberán cuidar la misma cerrando su grifo tras su uso, y que nadie pueda lavar las ropas, hacer arenaduras, ni beber en la misma los animales...”

Había pasado largo tiempo desde que en junio de 1890 dimitiera el alguacil tamborilero del barrio de Las Arenas, D. Eusebio Uriona. Y todavía en octubre de 1890 el Ayuntamiento andaba creando una comisión para que propusiera las condiciones para contratar dicho servicio para lo que decidían que el sueldo de quien cubriera la plaza debía de ser el mismo que en del que había causado baja: 912 pesetas anuales.


Por otro lado, a la novillada que se había celebrado en Algorta el 14 de septiembre le faltaba algo por cerrar, y es que aún no se había satisfecho al Asilo ni al consistorio los dineros recaudados, que como decían en aquella fecha eran para socorrer a los pobres de solemnidad del Santo Hospital. El 16 de octubre de 1890 el Ayuntamiento reclamaba a D. Felix Viot, uno de los socios de aquella plaza: “...Que presentara las cuentas de resultados de la corrida de becerros...” Finalmente el 8 de noviembre de 1890 D. Felix Viot enviaba un escrito al consistorio en el que expresaba lo siguiente: “...Que en la mente de los organizadores de aquella corrida, estaba que el producto bruto de la misma fuera para los pobres de la localidad y no para el Hospital, por lo que solicitamos que las 141,70 pesetas que se obtuvieron, descontando los gastos, tenga a bien esa corporación repartirlas entre los pobres de la localidad...”

Al organista D. Pablo Mugica se le abonaron 85 pesetas por las funciones músico-religiosas celebradas en las iglesias de San Nicolás de Algorta, Santa María de Getxo y Las Mercedes en Las Arenas.

El 23 de octubre de 1890, ante la epidemia de viruela que había asolado algunos pueblos del estado, el Gobernador de la Provincia enviaba una circular al Ayuntamiento de Getxo dando cuenta de la remitida a la prensa el 21 de ese mismo mes para prevenir en nuestros pueblos dicha enfermedad. En la misma decía: “…La salud pública en nuestros pueblos es inmejorable, pero con objeto de prevenir la aparición de la epidemia variolosa en nuestra provincia, sabidos los estragos que está causando en algunos, poco afortunados, pueblos de España, y por si llegara a presentarse en esta provincia, lo cual no es de temer, el Gobernador ha creído conveniente decretar las siguientes medidas: 1ª) Al recibir la presente circular, los Alcaldes convocarán a al Juntas Municipales de Sanidad y les dará cuenta de ella, para que con toda premura pueda aislarse si apareciera algún caso. 2º Dar conocimiento a este gobierno de haber tomado las medidas que el presente caso requiere. 3º Que si se presentara algún caso se dé conocimiento al Alcalde del nombre y casa del enfermo, y de los responsables de mantener aislado al enfermo y a los cuidadores. Informando diariamente, al Gobierno Civil, del estado del enfermo y de si se produjera algún nuevo caso de contagio…” También aconsejaban: “...Que tratándose de la epidemia variolosa, se hace saber que la mejor medida a adoptar es la vacunación...” El Ayuntamiento de Getxo acordaba reunir a la Junta Municipal de Sanidad en al Casa Consistorial para tratar sobre dicha nota.

El 30 de octubre de 1890, a petición del Gobierno Civil, el Ayuntamiento de Getxo acordaba: “...Que a la construcción de un Puente Colgante con vehículo movible en la ría entre Portugalete y Las Arenas de Guecho que pretende construir la Sociedad de Mr. Alberto Palacio, se otorgue la declaración de utilidad pública...”


A finales de octubre de 1890, dos eran los temas que preocupaban en Bizkaia, y que la prensa local “El Noticiero Bilbaíno” llevaba de forma destacada a sus paginas, “La Reforma Arancelaria” de la que se decía: “...Todo cuanto se refiere a los aranceles y los tratados de comercio reviste en los actuales momentos excepcional interés. Por eso hemos procurado dedicar a estos dos importantísimos asuntos toda al atención que merecen. Que el régimen que sería conveniente aplicar al comercio y a la navegación entre la península y las provincias y posesiones de ultramar es el de cabotaje. Recomendar a S.M. suprima de la Ley de alcoholes el impuesto que pesa sobre el aguardiente de caña; la conveniencia de imponer en el comercio con nuestras provincias de ultramar marcas de fábrica y certificados de producción a las mercancías peninsulares de ultramar acreditando su procedencia española. Establecer un gravamen a los buques de otros pabellones que lleguen a nuestras aguas con dichas mercancías. Proteger los productos procedentes de Filipinas restableciendo los suprimidos derechos diferenciales de procedencia. Restablecer el régimen de recargo a los de otra procedencia…”

Y el otro asunto era el que denominaban “La troncalidad”. Decían: “...Ante el fabuloso desarrollo que de algunos años a esta parte tiene en Vizcaya la riqueza urbana e industrial, debido principalmente a la prosperidad creciente de grandes empresa establecidas en el antiguo “Infanzonado”, establecer cual es el auténtico sentido y la recta inteligencia jurídica de la Antiguas Leyes del Fuero de Vizcaya que limitan la facultad de disponer de bienes raíces sitos en el Infanzonado. Movidos por el deseo de esclarecer tan grave asunto publicamos hoy tan notable estudio jurídico, en el cual se hace un estudio comparativo de la antigua legislación de Castilla y del Fuero de Vizcaya…” A lo largo de aquel estudio trataban sobre la distinción entre trasmisiones a titulo gratuito y oneroso, en el se hablaba sobre “El retracto gentilicio”: “...Que según el fuero Real procedía únicamente de los bienes raíces pertenecientes al abolengo común del que vende y el que retrae, por lo que era indispensable que el dueño de la raíz, que trataba de enajenarla, la hubiera recibido en herencia...”. De la transmisión de bienes a título gratuito, de los herederos forzosos, descendientes y ascendientes: “...Que mientras en Castilla el testador, salvo que hubiera desheredado, tenía que respetar los derechos de todos los herederos forzosos; en Vizcaya el fuero no determinaba las personas a las que habían de pasar los bienes raíces, limitándose a designar un grupo de parientes, dentro del cual el testador tenía que elegir forzosamente un heredero directo...”. De las diferencias en el Fuero de Vizcaya, que trataban sobre el derecho de tanteo y las que determinaban quienes eran los herederos forzosos, así como otros aspectos de aquel Fuero.

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo algunos coches del tranvía y sus caballerías circulaban al galope por algunos tramos de Algorta, lo cual incomodaba a los vecinos.

lunes, 9 de diciembre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -132-



En la anterior entrada veíamos cómo la prensa local anunciaba la llegada de personas doctas a nuestro municipio.

El 11 de septiembre de 1890, los hermanos Zalduondo Dña. Salome y D. Eustasio, que eran propietarios de las casas Iturrieta Nueva e Iturrieta Vieja, próximas a la plaza de San Nicolás de Algorta, temían que los cambios de rasantes que al parecer proyectaba el consistorio en el nivel las calles Carretera a Plencia y al Puerto afectara a sus viviendas. El Ayuntamiento tranquilizaba a ambos propietarios indicándoles: “...Que no tenían previsto elevar las rasantes de las vías públicas que lindaban con sus propiedades, por contra, se ha indicado al ingeniero D. Laureano Gómez Santa María que tome en consideración la queja de los citados hermanos Zalduondo...”

D. Gabriel Elorriaga trabajaba en el arreglo de la carretera que iba desde el lavadero de Alango hasta el depósito de aguas de dicho barrio, para poder conducir la arena que extraía en la cantera del monte comunal de Aiboa.

Las labores de amojonamiento realizadas por el Ayuntamiento para efectuar el deslinde con el pueblo vecino de Leioa, debían dejar exhaustos a los comisionados, pues se homenajeaban con una suculenta comida en casa de D. Antolín Urtiaga en su hotel, que estaba en la plazuela de Las Arenas (Actual Bizkaiko Zubia). El coste de aquel ágape, en agosto de 1890, supuso 60 pesetas para las arcas municipales.

Algunas labores para el municipio eran realizadas por vecinos del Pueblo, como las que cito a continuación: “...La encargada de poner los botones para los trajes de verano para los alguaciles y vigilantes de las playas era Dña. Roberta Ganeca, por ello cobraba 76,30 pesetas. Y la que realizaba las hechuras a sus trajes era Dña Isabel Uriarte, quien por su labor cobraba 42 pesetas. El Alguacil Miragaray, encargaba a algún carretero la conducción de las piedras que se colocaban a lo largo del río Gobela para las lavanderas...”


En las playas del municipio se colocaron en el verano de 1890 un total de 206 casetas de baños, por las que se cobraban 3 pesetas por cada una.

Los baserritarras de Getxo, a partir del 18 de septiembre hasta el 18 de octubre de 1890 realizaron labores de corte de argoma en el monte comunal de la Galea: “...Desde frente de la estrada de la casa Cortiñe, en línea hacia el mar, hasta Aserrota cerca de Jauregui, así como en el monte de Baserri y en la zona del monte de Aiboa y su cantera. Solo podían cortar el equivalente a 6 carradas...”

Las noticias sobre algunas innovaciones para personas con problemas de habla y audición llegaban desde el lejano Paris, vía “El Noticiero Bilbaíno”, se trataba de la creación de un teatro para sordomudos: “...Algunos periódicos han anunciado la reciente creación de un teatro para sordomudos en París, donde las representaciones se realizarán mediante pantomima. El iniciador de dicho teatro es M. l´Epée. El autor de la primera pieza es M. Varesure, un sordomudo...”

El 16 de septiembre de 1890, desde Brasil, un tal José María Escauriaza enviaba una carta al corresponsal de “El Noticiero Bilbaíno” explicando algunas técnicas para la elaboración del Chacolí: “...Todo cosechero debe proveerse de un Pesamosto, también llamado gleucómetro o densímetro, cuyo coste es 8 reales. Sirve para conocer los grados de azúcar, o sea la materia azucarada que contiene el mosto. Se sabe también que para que el chacolí sea superior debe tener unos 11 grados, a partir de los nueve y hacia abajo será regular o pobre. Se sabe también que 200 azumbres de mosto, cabida aproximada de nuestras barricas ganan un grado de espíritu echándole doce libras de azúcar en el momento que da comienzo la fermentación...” Continuaba el ilustrado viticultor dando algunas ideas para la elaboración del entonces ácido vino.

El día 17 de septiembre de 1890, en el mismo diario, se hablaba de que ya era un hecho la pronta creación de la Compañía de Ferrocarril de Las Arenas a Algorta y Plencia: “...En la reunión celebrada ayer por la tarde en la estación de San Agustin, y en vista de haberse reunido ya más que suficiente capital para la constitución de la Compañía, se acordó hacerlo de forma inmediata, y sacar a subasta el primer trozo de las obras, cuya longitud será de 5 kilómetros. La cantidad ya recaudada para las obras ascendía a 600.000 pesetas. El importe previsto para toda la línea es de 1.092.000 pesetas, siendo su trazado de 12,7 kilómetros...”


En el pleno del 18 de septiembre de 1890 se trataba entre otros temas uno relacionado con una solicitud de D. Gabriel Elorriaga: “...Solicitando permiso para recoger y extraer la piedra viva que apareciese movida en la playa de Ereaga, desde enfrente de la Plazuela hasta el punto que llaman Sorguinsulo para su empleo en reparación de carreteras...” El pleno en vista de que dicho señor tenía un contrato con la corporación municipal: “...Para tener limpia la playa indicada, recoja en la extensión señalada toda la piedra movida tanto rodada arenisca, como la viva o dura que exista sobre la arena, y una vez construya la pared que tiene obligación de hacer, la sobrante viva podrá utilizarla para sus usos particulares, solamente hasta el 30 del corriente...”

En ese mismo pleno se recibía una invitación para: “...Acudir a la inauguración, el próximo día 19 de septiembre, del convento del Purísimo Corazón de María. Acordaba el Ayuntamiento que acudieran a dicho acto los regidores Srs. Arrola y Unzaga...”

También se acordaba realizar algunos pagos a las personas que habían realizado trabajos para el municipio: “...A D. Francisco Ibatao y otros 94.86 pesetas por los trabajos de limpieza de calles y plazas en Las Arenas. A la banda de música “La Bilbaína” 650 pesetas por tocar en Las Arenas los días festivos…”

Y como se acercaban las fiestas de Las Mercedes en Las Arenas el consistorio decidía: “...Con motivo de ser el día 24 del corriente Nuestra Señora de las Mercedes día de la patrona de la iglesia aneja de Las Arenas, acordamos se proporcione un sacerdote para predicar en dicha iglesia al tiempo de la misa mayor, y que una comisión de esta corporación acuda a dicho acto...”


Pocos días más tarde, el 19 de septiembre, se anunciaba la inauguración de la Iglesia de los Trinitarios de Algorta. Sobre este acontecimiento se decía en el diario que: “...La población estaba engalanada. El clero salió con gran solemnidad procesionalmente de la parroquia, con cruz alzada, capa pluvial, bajo hermoso palio. En la procesión el tamboril y atabal rompían la marcha. La fachada del templo está adornada con flores. Durante la misa tocó el armonium el organista de San Nicolás de Bari D. Pablo de Mugica, un joven de 18 años Cándido Arrola cantaba en aquel acto por segunda vez en público. El sermón corrió a cargo del párroco de los Santos Juanes de Bilbao Sr. Ibarrolaza, también predicó el párroco de Algorta D. Ángel Amunategui. El convento es grande, la iglesia adherida a él esta situada hacia el poniente entre Algorta y Guecho. Ambos edificios se han echo con dinero donado por Dña. Rogelia Cortina. El convento es para novicios cuya misión será posteriormente redimir a cautivos de Asia, Japón etc...”

El día 24 de septiembre de 1890 se celebraba en la Cámara de Comercio de Bilbao una reunión para la constitución de la Compañía del Ferrocarril de Las Arenas a Plencia: “...Abrió la sesión D. Enrique de Diego. La suscripción contaba con la mitad del presupuesto previsto. Se nombraba director de las obras, que iban a comenzar desde Las Arenas, al ingeniero D. Ernesto Hoffmeyer. El consejo de administración quedaba formado por: D. José Luis de Villabaso (Presidente), D. Juan V. de Aguirre (Vicepresidente), y actuaban como vocales los Sres. Salustiano Orive, Antonio Menchaca, Juan José Ugarte, Manuel Garayola, Francisco Olano, Benigno Chavarri, Enrique Rasche, José María Isasi, Enrique de Diego, Ignacio Abaitua, Joaquín Arellano y Manuel Ayarragaray...”

En la próxima entrada veremos cómo en un edicto del Gobierno Civil se declaraba de utilidad pública la obra que iba a acometer D. Alberto Palacios (el Puente Colgante).

miércoles, 4 de diciembre de 2019

EL EMBARCADERO DE AREETA-LAS ARENAS ( EL FLOTANTE) y -III-



El embarcadero de Areeta-Las Arenas, como decía en mi entrada del 18 de noviembre del 2019, se abrió al servicio público el 25 de agosto de 1916. Ya desde entonces esa instalación náutico-deportiva contaba con un flotante. El proyecto inicial del flotante fue realizado por D. Valentín Gorbeña el 1 de agosto de 1913. Pero el tiempo, las marejadas y la corrosión no pasaban en vano y esa estructura metálica, que fue objeto de muchas reparaciones, tuvo que ser reemplazada por otra nueva en 1959.

Así que volvió a ser objeto de un nuevo proyecto el 15 de enero de 1959 que firmaba D. A. Aguirre. El proyecto de “Flotador” para el embarcadero de Las Arenas fue aprobado por una O. M. el 27 de mayo de 1959. El 25 de abril de 1962 fue adjudicada su construcción a la empresa “Mutiozabal y Cia. S.A.”. El comienzo de las obras fue fijado para el día 30 de mayo de 1962, fijándose el plazo de terminación para el día 30 de diciembre de 1962. La última certificación de la obra fue abonada el día 31 de julio de 1962.


Desde su construcción en los años 1914-1916 habían cambiado las circunstancias que dieron vida al diseño inicial, y a finales de los años cincuenta los buques de pasajeros atracaban directamente en el muelle del puerto exterior, frente a la estación marítima. En aquel inicio de su existencia el flotador vio como su pontón era utilizado para embarcar los socios del Club Náutico en un remolcador, que con motivo de las regatas de yates de siete metros, llevaba a los socios al Sporting Club.

Sin embargo, el uso de las instalaciones del embarcadero se había visto incrementado por pequeñas embarcaciones de recreo, gasolinos, balandros botes y lanchas de remo de recreo o pesca, lo que hacía que este fuera un lugar de gran concurrencia durante los meses de verano.

El flotador ofrecía dos líneas de atraque, una hacía el exterior y otra hacia el interior, en las que podía abarloar cualquier embarcación, así como descargar la pesca y sus útiles, también accesorios de servicio para o de el Sporting (sede flotante del club Marítimo del Abra, construida en 1900).

Este flotador estaba constituido por dos pontones metálicos de 9,60 metros de eslora, 5,00 de manga y 0,95 metros de puntal, que permanecían unidos por un tablero metálico compuesto por 4 vigas y viguetas en forma de doble “T”. Estaba cubierto por un piso de madera de roble, el cual quedaba a 0,80 metros sobre el nivel del mar, altura por otro lado conveniente para el atraque de las embarcaciones. En las líneas de atraque llevaba unas protecciones de madera, además de montantes y candeleros de hierro para que pudieran afianzarse las personas que iban a embarcar o desembarcar; así como unas bitas para el amarre de embarcaciones pequeñas. A ambos lados corriendo por las guías disponía el flotante de unos topes amortiguadores (Ver fotografía inferior).


En algún momento, ante el deterioro de este flotante, pensaron en sustituirlo por un pontón de hormigón, pero la excesiva rigidez de ese material desaconsejaba realizar ese cambio, teniendo en cuenta que estaba sometido a vientos tempestuosos y a esfuerzos bruscos provocados por las marejadas ya que se hallaba encajado en unas guías deslizantes, lo cual suponía que en caso de rotura de uno de esos cajones pudiera derivar en trágicas consecuencias, de hallarse en ese momento ocupado por una gran aglomeración de personas, que pudieran estar contemplando regatas y otros acontecimientos deportivos. El hecho que el flotante llevaba en servicio desde hacía 45 años y que muchas partes se encontraban cementadas, se aconsejó proceder al cambio del mismo.

El precio previsto para su construcción ascendía a 1.369.343,40 pesetas, y se había previsto un plazo de ejecución de siete meses, la redacción de dicho presupuesto fue realizada por el ingeniero D. Pablo Otaola de la Maza.

Una idea de los costes de la mano de obra en aquella época nos la da el documento de justificación de precios: “...Un oficial de 1ª cobraba 47,50 pesetas, el oficial de 2ª cobraba 44 pesetas, el de 3ª 40,25 pesetas y el peón 36 pesetas…” Del resto de cargas de mano de obra nos da idea el cuadro de precios superior.

Otros precios de la época se referían a la madera utilizada en la obra, que iba impregnada en creosota, que supuso 4.500 pesetas; el transporte de la estructura del flotante por carretera que suponía 3,78 pesetas Tn/Km.


El acta provisional de recepción del flotante fue realizada el 30 de octubre de 1962, en la misma participaron los siguientes responsables de la Junta de Obras del Puerto de Bilbao: “...D. Alfonso Churruca y Calvetón (Presidente), D. Rafael Picó Cañeque (Inspector regional de la 15ª demarcación), D. José Álvarez Castelao (Ing. Dtor. de la Junta de obras) y el representante de la empresa constructora D. Manuel Eguiluz Eguren...” Sin embargo la recepción definitiva no se firmó hasta el 22 de enero de 1964.

Alguna de las referencias a este flotante aparecían ya en el “Anuario Guía de Playas y Balnearios” de 1924: “...Es notable el desembarcadero de Las Arenas. de 200 metros de longitud, en dos tramos, construido de hormigón armado. Tiene cuatro escaleras con mesetas de atraque cada 0,80 metros de altura un flotador de 16x10 metros, que sigue las oscilaciones de la marea, al que se puede fácilmente atracar con pequeñas embarcaciones. Existen en dicho embarcadero servicios de pago de retretes, lavabos teléfono...”

Hasta aquí una pequeña narración sobre uno de los elemento flotantes que en Las Arenas será difícil de olvidar, recordando aquellos atardeceres contemplando la llegada de los pescadores, mientras la marea nos mecía sentados en sus bancos de madera.

lunes, 2 de diciembre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -131-



En la anterior entrada veíamos cómo la prensa local anunciaba la llegada de personas doctas a nuestro municipio.

El martes 26 de agosto de 1890 se celebraba una comida en el Casino de Algorta, con motivo de la llegada a nuestro pueblo del jefe del partido liberal D. Práxedes Mateo Sagasta, quien venía acompañado por D. Martín Zabala, D. Eduardo Aguirre, y los Sres. Chavarri y Arias; según relataban en “El Noticiero Bilbaíno” del 27 de agosto de 1890: “...Le obsequiaron con un lunch en el salón principal del “Casino Algorteño”, el ágape fue preparado por el restaurante Scala de Bilbao, el menú fue el siguiente: Lengua a la escarlata . Salmón a la Mayonesa, Jamón en dulce, Piezas montadas, Pastas y frutas. Café, licores y vinos de Saint-Emilion, Jerez, Champagne Moet-Chandon…” Tras lo primeros tragos del espumoso y los brindis, los intervinientes, entre los que se encontraba D. Juan Dourte, hicieron votos para la pronta puesta en marcha del ferrocarril de Las Arenas a Algorta. Finalmente el homenajeado: “...Elogió a los algorteños, sus virtudes, y los adelantos realizados en este pintoresco pueblo, al que llamó “El Balcón de la Mar”. Algunas asistentes interpretaron al piano el Himno de Riego y el Guernicaco Arbola...”

El 28 de agosto de 1890 tomaba posesión del cargo de organista de la parroquia de Santa María de Getxo D. Cesareo Ocariz.

D. Francisco Arrieta solicitaba al Ayuntamiento de Getxo permiso para hacer uso de agua: “...De una fuente situada en la Avanzada, para utilizarla en la casa palacio del N.º 4 de Achecolandeta, perteneciente a D. Manuel Zubiaga...” El consistorio de indicaba que no podía hacer uso de la misma, pero sí de la boca de riego que estaba próxima a la obra que estaban realizando.


Por esa fechas algunos vecinos de Santa María de Getxo se quejaban al consistorio por: “...Los perjuicios que reciben nuestras fincas por el abandono o apatía de algunos propietarios o inquilinos, que no limpian los cauces de aguas que bajan por la parte de Berango a los dos puentes de Zubietas, siendo necesario hacer una limpieza del cauce desde la llave del molino de Mimenaga hasta el puente nuevo de Villabotas, y también hasta el puente desde el mayor de Zubietas…” Acordaba el Ayuntamiento realizar un reconocimiento de la zona: “...Reconviniendo enérgicamente a los propietarios e inquilinos a que en un corto termino limpien las zanja para que el curso del agua no se vea interrumpido...”

Por entonces el Ayuntamiento de Getxo ya contemplaba la necesidad de crear unas ordenanzas para la construcción en el municipio. Para ello creó una Comisión compuesta por los regidores Sres. Arrola, Unzaga y Carrandi.

Las rentas que recibía el Ayuntamiento de Getxo derivadas de las casetas de baños de nuestras playas ayudaban al sostenimiento de los presupuestos municipales, por ese motivo, finalizando agosto de 1890, el consistorio veía necesario: “...Proceder al cobro de los derechos a las casetas de baños, por lo que se encarga al regidor Sr. Ajuria, como miembro de la Comisión de Playas, que para el 4 de septiembre presente el número exacto de casetas que se destinan a bañistas en las playas de esta jurisdicción, señalando a qué individuos corresponde hacer el cobro de los derechos, haciendo que los mismos firmen la conformidad del número de casetas que detentan para votar posteriores reclamaciones...”

En esa fecha, 28 de agosto de 1890, se daba cuenta en el pleno, de la presentación por parte del arquitecto municipal de: “...El proyecto con sus planos, condiciones y presupuesto del Hospital Hospicio, que se prevé construir en esta población de Algorta, para albergue y socorro de pobres, enfermos e indigentes. Los presupuestos de obra ascienden a la cantidad de 73.295, 95 pesetas...” A fín de poder llevar el proyecto adelante el Ayuntamiento decidía: “...Estudiar detenidamente, teniendo en cuenta los recursos del municipio, formular un proyecto completo para llevara cabo las obras; debiendo hacer constar en el mismo las mandas piadosas hechas por algunas personas benefactoras de la población de Algorta, el valor del terreno en el que se ha de emplazar el edificio, que según el acuerdo del 28 de marzo de 1889, convenido en 4.750 pesetas con la propietaria Dña. Basilisa Aresti, además de heredad cedida gratuitamente, confinante con aquella, por los herederos de la finada Dña, Salomé Bareño y Sustacha. Debiendo aparecer también expresado en dicho proyecto el 20% con que la Excelentísima Diputación provincial subvenciona, según su circular del 14 de noviembre de 1889, los hospitales que se construyan en Vizcaya con fondos municipales...”


En la misma fecha se celebraba el tercer día de carreras de caballos en el hipódromo de Lamiaco, y a pesar de que a la hora de dar comienzo descargó un fuerte sobre la zona, se celebraron con una gran asistencia tres carreras: “...En la primera “Handicap precoz”, con tres premios asignados, se presentaron en la pista los caballos Skylark Fully y Wickam, ganando el primero; las apuestas se pagaron a 36 reales por duro. En la segunda que correspondía al premio “Santurce”, de saltos, corrieron cuatro caballos, ganando la prueba Ellermina-II-; las apuestas se pagaron a 40 reales por duro. La tercera carrera premio “Algorta”, fue ganada por el caballo Paludate de D. A. Levisson, quien montó a su equino; las apuestas se pagaron a 26 reales por duro...”

No siempre lo programado en fiestas se podía celebrar. Los fuegos de artificio que pensaban lanzarse el día 13 de agosto tuvieron que suspenderse por el mal tiempo. El consistorio acordó dispararlos, si el tiempo lo permitía, durante la noche del día 31 en el Puerto de Algorta.

El 30 de agosto el ferrocarril de Bilbao a Las Arenas transportaba en sus unidades a un total de 16.000 viajeros. Días más tarde la Compañía del ferrocarrol de Bilbao a Las Arenas presentaba un balance comparativo del movimiento de viajeros entre agosto de 1889 y 1890: “...En agosto de 1890 habían viajado en sus unidades un total de 138.091 viajeros, que habían supuesto un beneficio de 39.057,80 pesetas; transportando 172.608 kilogramos de mercancía, que habían supuesto para la compañía un total de 1.547,17 pesetas. Mientras que en el mismo mes del año anterior 1889, lo habían hecho un total de 102.250 viajeros, dejando un beneficio de 26.959 pesetas; transportando 87.787 kilogramos de mercancías, por un valor de 897,31 pesetas…”

El regidor D. José Eguia fallecía en la noche del día 3 de septiembre en Munguia, y el Ayuntamiento acordaba que si era trasladado a Getxo la corporación municipal acudiría en pleno a sus exequias.

El 4 de agosto de 1890 el consistorio de Getxo decidía, por encargo de la Comisión de Fiestas: “…Colocar un tapiz o telón de percal para cubrir la rejas del balcón mayor de esta casa consistorial...” Al parecer la tela con la que se confeccionó no fue de gran calidad ya que: “...A pesar de haberse hecho este tapiz con la mayor voluntad, se había visto con sorpresa que la fuerza del sol había mudado la tela a los pocos días, por lo que se decidió retirar el tapiz relevando al Ayuntamiento del pago del mismo...”


“El Noticiero Bilbaíno” anunciaba “El Colegio San Bernardo de Algorta”, de 1ª y 2ª enseñanza. En el que se impartían clases de: “...Comercio, magisterio y carreras especiales. Lengua española, latina, francesa e Inglesa. Dibujo, piano, flauta y violín...”

El día 7 de septiembre de 1890 se celebraba una corrida de novillos en la plaza de toros de Algorta. No iba a ser la última de las destinadas a socorrer a los pobres de solemnidad del Santo Hospital, ya que el domingo día 14 de septiembre se iba a celebrar otra novillada. En ese mismo día los tollinos subían por la ría hasta la dársena de la Benedicta.

En la próxima entrada veremos cómo se iban a cambiar las rasantes de algunas calles de Algorta.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -130-



En la anterior entrada veíamos cómo el pleno municipal trataba sobre la construcción de una plaza de toros en Algorta.

A veces la prensa local anunciaba la llegada de personas doctas a nuestro municipio, tal fue el caso de la nota del “Noticiero Bilbaíno” del 25 de julio de 1890: “...Tenemos la satisfacción de anunciar a las familias que veranean en Algorta y las Arenas que ha llegado, procedente de Madrid, nuestro amigo D. Martín Mendizabal, profesor de Letras y Ciencia, a la fonda San Ignacio de Algorta, donde se dedicará a la preparación para los exámenes de Setiembre...” A la vez que en el mismo diario, el Ayuntamiento de Getxo, anunciaba las próximas fiestas de la Anteiglesia: “...La Comisión de Festejos ha dispuesto llevar a cabo el siguiente programa: Día 26 de julio, Santa Ana en el barrio de Las Arenas. A las 10 de la mañana solemne función religiosa, a las cuatro de la tarde romería en la campa contigua a la capilla, que será armonizada por la banda de música y tamborileros de esta localidad, terminando al toque de oración, por la noche de diez a doce baile campestre en la plazuela de dicho barrio. El día 27 de julio, repetición de la romería en la misma campa que el día anterior, con la presencia de la banda de música y tamborileros, a las diez de la noche se quemarán vistosos fuegos artificiales, elaborados por el renombrado pirotécnico D. Juan de Anta...”

El día 27 de julio, un viejo conocido del Pueblo, con alias “Ogaitnas”, escribía en el mismo diario, refiriéndose a las fiestas que el Ayuntamiento de Getxo había preparado para aquel verano: “...Estamos en pleno verano, estación en que la Naturaleza ostenta sus mejores galas, se oyen por doquier los alegres gorgeos de los inocentes pajarillos, perfuman los aires las embalsamadas brisas del mar y besan mansamente las playas las cantábricas olas, aquellas mismas olas que no ha mucho tiempo se estrellaban con inusitada furia contra los peñascos y arena de estas costas. Todo pues, absolutamente todo convida al placer y al recreo, por eso no es extraño que los hermosos hoteles y fondas de este pintoresco pueblo de Las Arenas dé albergue a multitud de bañistas, que huyendo del bullicio y la etiqueta, avasalladora matrona que impera en los grandes centros vienen a buscar el reposa y solaz que tanto desean. Deseosa la Corporación municipal de proporcionar diversiones a los que nos visitan a organizado fiestas muy variadas…” Situaban y fechaban las mismas en: “...Los días 26 y 27 de julio en la campa de Santa Ana en Las Arenas; el 31 de julio y el 3 de agosto en la plaza de San Ignacio de Algorta; los días 10, 11, 12 y 13 de agosto, en el paseo de María Cristina, campa del Castillo y la Avanzada; y el 15 y 16 de agosto en santa María de Getxo. En ellas entre otras atracciones habrá fuegos artificiales, patos enterrados y corridas de toros. En la plaza de toros recientemente construida se lidiarán toros de la ganadería de Nicolás Lastur...”


Y ya habían llegado las fiestas de Santa Ana, a las que curiosamente la prensa desde hacía años denominaba como de “Lamiaco”, y que el diario de cabecera local al que me refería anteriormente decía sobre ellas, en su edición del día 29 de julio: “...Decir que las fiestas de Santa Ana en Lamiaco estuvo concurridísima el domingo sería una vulgaridad, ya que ni remotamente daría una idea de la afluencia de personas que hubo allí aquel día, sobre todo por la tarde. Había que ver cómo estaban los alrededores de la campa, los muelles y la playa de Las Arenas. Cuando llego la hora del regreso los trenes y tranvía eran tomados por asalto; los carruajes se llenaban de viajeros en un momento. Los trenes y tranvías estuvieron transportando gente hasta media noche. Las lanchas de pasaje para Portugalete iban a todas horas llenas de viajeros, teniendo que intervenir la Guardia Civil y la Comandancia de Marina para evitar que ocurriera alguna desgracia...”

El día 30 de julio de 1890 el cura ecónomo de la parroquia de Santa María de Getxo manifestaba: “...Que han quedado vacantes las plazas de sacristán y organista de esta parroquia, sin que la junta de fábrica tenga medios para los citados cargos tan necesarios para el culto Divino, por lo que solicita se señale una cantidad de los fondos municipales con los que pueda contar la fábrica para sostener dichos cargos...” El Ayuntamiento decidía: “...Que mientras otra cosa no se dispusiese, se paguen anualmente de los fondos municipales 250 pesetas, solamente para la plaza de organista...”

En esos mismos días D. Julián Aguiriano realizaba obras en la casa de D. Tomás Uria en su casa de Mariandresena.

El Ayuntamiento tras el informe favorable de las condiciones de construcción de la plaza de toros de Algorta, certificadas por el arquitecto municipal D. Eladio Iturria, decidía: “...En vista del certificado expedido el 28 de julio, confirmando la solidez de la plaza de toros construida por D. Feliz Viot y compañía, se manifiesta a dicha compañía que puede abrir al público dicha plaza para las novilladas anunciadas...” La empresa del Sr. Eguia invitaba a la corporación municipal a presidir desde el palco las cuatro novilladas dispuestas para los días 31 de julio y el 3, 10 y 12 de agosto. El precio de dichos palcos para un abono de 8 entradas era de 64 pesetas. Aquel acontecimiento fue apoyado por al Compañía del Tranvía quien dispuso establecer servicios cada cuarto de hora entre Las Arenas y Algorta a partir de las cuatro de la tarde. El servicio, en lugar de llegar al Casino como era habitual, terminaba en la plazuela San Ignacio; “El noticiero Bilbaíno” del 1 de agosto de 1890 decía de la plaza: “...Es de madera y ha costado unas 8.000 pesetas. La sociedad constructora la componen D. Manuel Eguia, D. Félix Viot, D. Pablo Arsuaga, D. Juan José Bilbao y D. Juan José Sarria. El redondel nos pareció un tanto pequeño. Tiene la nueva plaza palcos, tabloncillo, tendidos, barrera y contrabarrera, de sol y sombra, en todas las localidades, y caben en ella dos mil quinientos espectadores. En la inauguración presentó un lleno completo. Amenizó la fiesta taurina la banda de música “La Bilbaína”. El ganado fue de Lastur y tuvo bastante empuje, actuaron como banderilleros Orbe y Rovira...”


Las quejas por malos olores se hacían sentir en algunos lugares del pueblo, sobre todo las provenientes de la Avanzada donde D. Valentín Cajigas, encargado de la recogida y conducción de las basuras de Las Arenas, quien las depositaba en dicho punto. Así, el 14 de agosto de 1890, ante las quejas “...El Sr. Alcalde, en vista de las quejas de algunos vecinos, recomienda a la Comisión de Policía Urbana, que las basuras que se recogen de Las Arenas se depositen convenientemente para que en ningún momento ofendan sus olores, ni perjudiquen a la salud pública…” Otro de los puntos conflictivos era la playa de Las Arenas, junto a la zona de baños. En ese lugar se habían instalado unas caballerizas y los vecinos se quejaban: “...Por los olores que desprenden las mismas, sobre todo en tiempos de canícula, además por que esas barracas ofenden al ornato público...” En vista de las quejas el Ayuntamiento daba tres días para retiraran aquellas cuadras.

En esa fecha se leía en el pleno una petición de D. Alberto Palacios para: “...que se señalen puntos en sitios públicos para colocar los materiales que se van a emplear en la construcción de un puente entre Las Arenas y Portugalete...”

El Ayuntamiento de Getxo para facilitar las labores de las lavanderas ordenaba colocar piedras en algunos puntos del río Gobela.

En la próxima entrada veremos cómo se celebraba una comida en el Casino de Algorta con motivo de la llegada a nuestro pueblo del jefe del partido liberal D. Práxedes Mateo Sagasta.


lunes, 25 de noviembre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -129-



En la anterior entrada veíamos cómo la población iba creciendo y el Ayuntamiento de Getxo observaba la necesidad imprescindible de construir un nuevo cementerio como aumento o ampliación del de San Nicolás de Bari de Algorta.

El 10 de julio de 1890 volvía al pleno municipal el asunto de la plaza de toros que D. Manuel Eguia y otros tres vecinos de Algorta pretendían construir. La corporación municipal recordaba a los promotores que además de cumplir con las condiciones que les indicaron el día 3 de julio: “...Que no se podría abrir al público la plaza sin la autorización previa del Gobierno Civil de la Provincia...”

La enseñanza y la labor del profesorado algunas veces era reconocida y premiada. En ese mismo pleno el Ayuntamiento acordaba: “...Por recomendación de la Junta local de 1ª Enseñanza conceder a la la maestra auxiliar de la escuela de niñas de Algorta Dña. Pilar Ordeñana, por la distinguida aplicación y desvelos para el progreso de la educación de las niñas, conceder a la expresada auxiliar un premio o gratificación en dinero de 50 pesetas, a fin de que le sirva de estímulo para lo sucesivo...”

El consistorio de Getxo, no solamente auxiliaba a los pobres del municipio con ayudas de subsistencia, a veces también lo hacía con limosnas para ayuda de gastos por desplazamientos para tratar sus dolencias: “...En vista de una instancia de D. Nicolás…, en la que manifiesta que por prescripción del médico titular le es indispensable trasladarse al establecimiento de aguas de Betelu en Navarra, y que careciendo de recursos para soportar los gastos, suplica se le conceda alguna limosna de los fondos municipales...” El Ayuntamiento acordaba que: “…Tomando en consideración la triste y angustiosa situación del exponente, concederle de una vez por vía de limosna la cantidad de 50 pesetas para alivio de los gastos de viaje...”


Se aprobaba en esa fecha el convenio entre la Comisión de Festejos y la representante de la Banda de Música “La Bilbaína”, para tocar en verano en Las Arenas. El consistorio solicitaba: “...A la Compañía del Ferrocarril y Tranvía de Bilbao a Las Arenas, que se dignaran en trasladar gratis a dicha banda, cuando acudan al cumplimiento de su cometido...” Y, habiendo quedado vacante la dirección de la banda municipal de Getxo, previa solicitud, el consistorio acordaba nombrar a D. Román Ibisate con un sueldo de 250 al año; para dotar a la misma de más instrumental se compraban a D. Luis E. Dotesio cinco instrumentos nuevos.

El 17 de julio el Gobernador de la Provincia autorizaba:”...Celebrar cuatro corridas de novillos, en la plaza que construyen los señores Manuel Eguía, Félix Viot, Pablo Anzuaga y Juan José Bilbao...”

Por aquellos días el consistorio trataba de que D. Juan Domingo Arteagabeitia, único habitante de la misma, desocupara sus instalaciones. El Regidor Sr. Ajuria planteaba: “...La conveniencia de mantener arrendada la parte de la habitación, ya que gracias a su ocupante disfruta la instalación de la limpieza gratuita del suelo y cristales, y en las épocas de limpieza de las pilas pone barreños, paños de mano, trapas y aporta otros servicios...” Tomando en consideración las informaciones ofrecida por el Sr. Ajuria el Ayuntamiento acordaba: “...Que dicho morador continúe viviendo en ella con la condición de que siga cumpliendo con los servicios arriba indicados, pagando el municipio por ello una renta anual de 65 pesetas...” No iba a durar mucho su permanencia en dicha casa ya que el 31 de mayo del año siguiente debía abandonar sus instalaciones.

La casa matadero de Algorta iba a ver cambiar de manos el remate de carnes frescas, ya que D. Francisco Elorriaga decidía ceder sus derechos y obligaciones a D. Emeterio Camiruaga.

Con el verano ya empezado, el Ayuntamiento decidía nombrar a los vigilantes de las playas: “...Se designa como vigilantes de las playas para la temporada de baños a los mismos del año último, que son: “...D. Primitivo Sanz y D. Dionisio Osticoechea, con la asignación diaria de 2,50 pesetas, el primero para Las Arenas, el segundo para Ereaga y Puerto...”

El sastre que confeccionaba los uniformes de paño para la policía municipal era el Sr. Martínez Parra. Y las comidas que se deban a los responsables del amojonamiento municipal eran servidas por D. Manuel Eguia, a quien se le abonaron por las mismas 93 pesetas. Por otro lado se adquirieron 50 metros de manga de lona para utilizarlos en riegos y casos de incendio.

Y como estaban próxima las Fiestas de Santa Ana en Las Arenas, el Ayuntamiento ordenaba que se colocara un tablado o quiosco en la plaza de dicho barrio para que la banda tocara en él la música durante los días 26 y 27 de julio.

El 20 de julio de 1890 el diario “El Noticiero Bilbaíno” recordaba en su primera plana lo que llamaba “Un triste aniversario”: “...Mañana hace catorce años con un gobierno que se llamaba liberal murieron las sacrosantas libertades de un gran Pueblo, fue un 21 de julio de 1876. Se perdieron los Fueros...”

El río Gobela, además de ser un cauce por el que discurrían las aguas que partiendo de Barrika, Sopelana, Berango, Getxo y Leioa llegaban a Udondo y finalmente al río Nervión, no solo era un simple cauce de aguas, de vida anfibia, ansiópteros, seboros y ánades y lugar de densa vegetación, también lo era de actividad laboral. En el se realizaba una de las labores domésticas más duras: la de las lavanderas, quienes todos los días acudían a su cauce con sus tablas de lavar y barreños llenos de ropa. Alguna vez su cauce fue objeto de expolio, cómo la que dio lugar a una queja el 24 de julio de 1890: “...Se da cuenta de una queja presentada por D. Román Scala de esta vecindad, manifestando haber prohibido el guarda jurado de Las Arenas, lavar la ropa en el río Govelas en el sitio de costumbre, manifestando estar aquel sitio reservado para las lavanderas del establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos...” Establecimiento hotelero que había cerrado con estacas y alambres aquel punto. El Ayuntamiento, tras estudiar la situación acordaba: “...Manifestar a D. Andrés Larrazabal como administrador de dicho establecimiento, lo siguiente: Que el cauce del río es público conforme al articulo 30 de la Ley del 11 de junio de 1879. En la conforme a lo indicado en sus artículos 52, 120 y 123 no es posible realizar obra alguna el los tres metros del cauce sin permiso de la autoridad competente. Por tanto se ordena al mencionado Sr. Larrazbal destruya la estacada y deje el paso libre del río en una franja de tres metros de ancho...”

En esa fecha la plaza de toros de Algorta estaba concluida, por lo que la empresa constructora solicitó al Ayuntamiento: “...Que las obras sean reconocidas por persona inteligente de dicho Ayuntamiento...” El consistorio nombró al arquitecto municipal D. Eladio Iturria: “...Para que junto con otro técnico de su agrado reconozca dicha plaza...” El Ayuntamiento decidía: “...Conceder a dicha empresa la bodega o planta baja de la casa conocida con el nombre de Hospital, para encerrar en ella los toros o novillos, para las corridas que proyecta celebrar, teniendo sumo cuidado en el tránsito de los animales, tanto a la entrada como a la salida, no causen ningún daño...”


Las deudas del Estado con la Anteiglesia de Getxo seguían pendientes, por eso se hacía entrega en la Capitanía General de Vitoria: “…Con fecha del 19 del corriente de dos instancias, una para el Ministerio y otra para dicha Capitanía, con los documentos de los suministros hechos por este municipio a las tropas del gobierno durante la última Guerra Civil, importando en todos los conceptos 56.628 pesetas...”

Una de las notas de obras municipales ayudaba a situar la farmacia de D. Cándido Zugazagoitia: “...Las obras se han realizad en un callejón que empezando frente a la farmacia de Zugazagoitia termina en la escalinata de bajada a Ereaga...”

Y ya metidos en las fiestas de Las Arenas, las de Santa Ana, el consistorio decidía acudir en corporación a la misa mayor que se iba a celebrar en la ermita de la Santa el día 26 de julio.

En la próxima entrada veremos cómo la prensa hablaba sobre las ya próximas fiestas de Getxo.