lunes, 21 de octubre de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -121-



En la anterior entrada de esta serie veíamos cómo un viento huracanado provocó destrozos en puertas, ventanas, chimeneas y cristales y algunos faroles de Algorta.

El 6 de febrero de 1890, nuevamente se solicitaba por algunos ganaderos de Santa María de Getxo poder volver a celebrar el día 1 de marzo la feria de ganado, que en esa fecha se había venido celebrando hasta su traslado al 1 de octubre. La feria coincidía con la fiesta de Ángel de la Guarda y en agosto de 1887 se pasó a octubre a petición de algunos vecinos. Los solicitantes eran D. Juan Arrieta y D. Juan José Ibatao: “...Junto a otros vecinos solicitamos se nos permita concurrir con nuestros ganados a la feria de la campa de Santa María el día 1 de marzo, según se hacía hasta la traslación de dicha feria al día 1 de octubre...” El Ayuntamiento volvía a denegar la celebración de la feria en esa fecha: “...Teniendo en cuenta el acuerdo de la corporación municipal de suprimir la feria del 1 de marzo, trasladándola al 1 de octubre, desestimamos esa petición...”

No todas las actividades comerciales recibían el visto bueno del municipio. El 13 de febrero de 1890 D. Baldomero Lazarobaster solicitaba del Ayuntamiento de Getxo permiso para: “…Que se me conceda agua para amasar anualmente cuatro o cinco carradas de cal en el punto de Miaragay, y poder extraer dicha agua del sifón situado junto al convento...” La casa llamada Miragaray estaba situada en la proximidad de la ermita de San Martín para entonces ya demolida. El convento al que se refería era el antiguo de los Trinitarios de Algorta, en la misma calle, que estaba en construcción, y que se terminaría en septiembre de 1890. A pesar de lo cual el Ayuntamiento entendió: “...Desestimar dicha petición por no estar esa actividad en el reglamento que rige sobre concesión de aguas...” Sin embargo, al vecino de Las Arenas, D. Marcos Zamacona, sí se le concedía permiso para extraer: “...Ocho metros cúbicos de tierra arenisca del monte comunal de Aiboa cercano al matadero...”

La casa matadero de ganado vacuno, situada en la estrada de Mosu en la zona de Iturribarria de Algorta, que estaba cerca del actual Polideportivo de Fadura, se encontraba en un deplorable estado, por lo que el consistorio decidía que: “...Hallándose denunciada la casa matadero actual por la Comisión de Policía Urbana y la Junta de Sanidad, por ser inservible y presentar malas condiciones para los servicios a los que está destinada y tener corta capacidad, estar falta de ventilación y tener malas vías de comunicación con el municipio, se ve con frecuencia que las carnes se ponen en mal estado en un corto plazo de tiempo, no siendo aptas para el consumo público por no reunir dicho edificio las condiciones higiénicas necesarias. Que dicha Comisión y la Junta recomendamos en su día la construcción de otro matadero tan pronto como se pueda...” El Ayuntamiento acordó abrir un expediente para la construcción de un nuevo matadero. Se acordaba convocar a la Junta de Sanidad para el domingo 16 de febrero para señalar el nuevo emplazamiento del matadero.


El pesaje de la pesca, en febrero de 1890, parece que en nuestro puerto provocaba las protestas de los consumidores, por lo que en el pleno del 13 de dicho mes el consistorio trataba dicho tema, a propuesta de los regidores D. Ramón de Barandica y D. Bautista Carrandi: “...Se da cuenta de una moción de dichos regidores de los abusos que se vienen cometiendo con el peso del besugo y otras pescas que suelen venir al puerto de esta Anteiglesia. Y deseando desterrar los mismos disponemos lo siguiente: 1º)- Autorizar a los regidores D. Ramón de Barandica y D. Pedro Icaza para que proporcionen y habiliten un local en la taberna de Echevarri con el fin de realizar en el mismo la pesa de las pesca. 2º)- Autorizar al regidor D. Mateo Ajuria para que compre una báscula contrastada que pese de 200 a 300 kilogramos...”

En esa misma fecha D. Pedro Lecue estaba construyendo una fonda en el barrio de Las Arenas. También otros vecinos de Las Arenas solicitaban construir nuevos contenedores para depósito de las basuras de sus negocios: “...La Policía Urbana ha emitido un informe favorable a la solicitud de Dña. Felipa Bustingorri y D. Román Scala, quienes desean construir un depósito, junto a la casa n.º 55 de Las Arenas pegante a la calle, para colocar en él las inmundicias de sus casas...” Así mismo D. Manuel Uria solicitaba permiso al Ayuntamiento para extraer piedra con destino a su fábrica de cemento “La Algorteña”: “...De la muna o ribazo que se halla en el punto de Arrigunaga a mano izquierda de la bajada a la playa...”

Los asuntos de D. Felipe Mattern relacionados con la fábrica de aguardientes y alcoholes finalmente tuvieron solución, ya que la Diputación Provincial autorizó su instalación en el barrio de Las Arenas. El 21 de febrero de 1890 enviaba un escrito al Ayuntamiento de Getxo en el que decía: “...El que suscribe, autorizado por la Diputación de Vizcaya, el 13 de diciembre de 1889 para la instalación de una fábrica de aguardientes y alcoholes en este barrio de Las Arenas, tiene el honor de comunicarles que se hallan ya instalados los aparatos para la fabricación y elaboración de alcoholes, con una caldera capaz para 1.000 litros...” El 27 de febrero de 1890 el consistorio de Getxo daba la autorización para la puesta en marcha de dicha fábrica.

A comienzos de febrero de 1890 las obras que se estaban acometiendo, tanto en la ría cómo en el Puerto Exterior del Abra eran ampliamente tratadas por los medios de comunicación escritos madrileños. El 28 de febrero de 1890 era el diario madrileño “El Día” quien publicaba en sus páginas la noticia de un Real decreto del Ministerio de Fomento: “...Aprobado el proyecto del puente colgante para el cruce de la ría de Bilbao entre Portugalete y Las Arenas de Guecho, presentado por D. Alberto de Palacio...”

El 27 de febrero de 1890 el Ayuntamiento de Getxo atendía un caso de enfermedad grave, en el que se daba la circunstancia de pobreza para D. Raimundo Z. “...Este vecino de Getxo presentaba una solicitud de ayuda para poder atender a su hijo que había sido mordido por un perro hidrófobo, y que careciendo de recursos solicitaba limosna para atender a la curación de su hijo...” Una vez informado el consistorio de ambos extremos, mordedura y pobreza extrema, acordaba: “...Se faciliten al exponente, vía socorro o limosna, abonadas de una vez, de los fondos municipales la cantidad de 75 pesetas, con la condición de que ha de solicitar a la Diputación de la Provincia los recursos necesarios para poder trasladar a su hijo a Barcelona o París para ser tratado de dicha enfermedad...”


Sobre nuestros barrios se ha escrito largo y tendido, incluso desde Montevideo (Uruguay), en marzo de 1890, lo hacía el diario “La Opinión Pública”. En él, D. Ricardo Becerro de Bengoa realizaba una descripción de Bilbao, sus ferias, minas y la ría. Recogía dicho artículo el diario “El Noticiero Bilbaíno” del 3 de marzo de 1890, quien en su hoja literaria reflejaba el artículo de dicho escritor. En lo referido a nuestro pueblo y la ría describía lo siguiente: “...La Capital de Vizcaya y metrópoli del norte ha celebrado sus fiestas grandes, fiesta en agosto, a la que acuden innumerables forasteros desde sus playa y establecimientos balnearios. Para formarse idea de lo que vale el movimiento comercial de Bilbao y su preponderante industria, nada más fácil que recorrer el curso del río Ibaizabal. Hay vías de comunicación directa con el puerto: Por la margen derecha, la vía férrea de Las Arenas y el tranvía del mismo nombre. Por la izquierda, la vía férrea de Portugalete con su tranvía. Si nos acordamos de los antiguos medios de locomoción, una carretera por cada orilla, es decir, siete caminos, constantemente expeditos para carros, paseantes, bañistas, hombres de negocios mercancías y expediciones de recreo. Las vegas pintorescas sembradas de maíz, alubias calabazas; el arenisco promontorio de Axpe con su fuerte; la gran vega de Lamiaco y el aristocrático punto y playa de Las Arenas con su gran balneario, sus ochenta hoteles, sus calles nuevas abiertas por ensalmo; su hipódromo elegante, en el que se acaban de celebrar carreras de caballos, el puerto y la ensenada que se dilata entre Portugalete y Algorta y el faro de la Galea. La atrevida obra de este muelle nuevo se debe al genio vizcaíno del sabio ingeniero Churruca, el hombre providencial de este puerto, que ha calculado y estudiado el proyecto necesario para hacer del Abra de Bilbao un puerto de refugio, cuyas obras se inauguraron hace un año, y aún faltan diez para terminarlo...”

En la próxima entrada veremos cómo el Gobierno Civil intervenía por el aumento de mordeduras de perro hidrófobos en Getxo.

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