MEMORIAS DE GETXO

jueves, 5 de septiembre de 2019

CUANDO PROMETEO ROBÓ EL FUEGO DEL CIELO EN GETXO



Esta corta entrada quizá sirva como dato histórico para conocer cómo fue la llegada de la luz eléctrica a nuestras calles. Parece que el milagro sucedió hace mucho tiempo, pero sólo han pasado 124 años. Fue el día en que Prometeo robó el fuego y lo dejó caer sobre Algorta, uno de los barrios de Getxo. Así lo titulaba el diario “El Noticiero Bilbaíno” el día 3 de marzo de 1895.

Fue el 1 de marzo de 1895, de noche, cuando las gentes del barrio de Algorta se acostaban maravilladas por un acontecimiento inédito. Ya no era necesario el petróleo para iluminar las oscuras calles del barrio !Había llegado la luz eléctrica! Fue ese día cuando se realizaron las primeras pruebas para el suministro de ese bien hoy tan caro, que dieron como resultado tal cómo decía la prensa bilbaína: “...A un gran entusiasmo que se desató el viernes en Algorta con motivo de la inauguración de la luz eléctrica...” Los primeros lugares en ver esa llama incandescente fueron en las Oficinas de la empresa de electricidad “La Eléctrica de Guecho”, en algunas calles y en el Casino Algorteño del que era presidente el Sr. Arrarte.


Expresaba el diario bilbaíno las sensaciones que el vecindario tuvo al ver aquel milagro por el que una chispa daba paso en una pequeña bola de cristal a la hasta entonces desconocida luz en los faroles del barrio: “...El vecindario mostró su hilaridad ante aquellas luces límpidas y refulgentes y su satisfacción por el adelanto y el atractivo que la novedad lleva en sí...”

Ya quedaba poco para que la luz eléctrica inundara los hogares de Getxo. Pero antes, el 17 de Febrero de 1894, fue cuando bajo la Alcaldía de D. Santiago Diliz, se estableció el servicio de alumbrado público para los barrios de Algorta y Areeta-Las Arenas, mediante corriente eléctrica, por primera vez, siendo su suministrador la empresa “Electra (Electrica de Getxo)”. En esa fecha la compañía solicitaba la construcción de una fábrica de electricidad en el barrio de Areeta-Las Arenas (Hoy Romo), a orillas del río Gobela. La escritura de contrato se firmó en 1895 dando paso a la electrificación de nuestras calles. También tuvo oficinas en la calle de la Carretera (actual Algortako Etorbidea), en el nº 47.

Curiosamente unos años más tarde, en 1902, el suministro eléctrico se realizaba con iluminación “de noche entera” o sólo “de media noche” entre las calles y plazas iluminadas: En la Plaza San Nicolás había una en la estatua de la plaza (noche entera) y otras dos a ambos lados de la Casa Consistorial (media noche). En la Avenida Basagoiti una en frente de la casa de Arteche, junto al Casino, que era de noche entera, otra en la casa del Sr. Isasi, frente a la antigua botica (media noche). En la calle Carretera (actual Algortako Etorbidea) había una frente a la casa de D. Domigo Zubiaga (media noche), otra frente a los chiqueros de los hijos del Sr. Ugarte (media noche) y otra frente a la casa de D. Francisco Aldecoa (media noche). En total había en Algorta 49 luces de encendido durante toda la noche y otras 42 de media noche.


La llegada de la luz eléctrica produjo una agradable impresión entre las personas que inesperadamente se vieron inundadas por una claridad tan intensa, de la que decían: hacían de la noche un nuevo día. La iluminación supuso un verdadero cambio social en los hábitos ciudadanos. Algunos empleos, como cada vez que se produce un adelanto industrial, se vieron perjudicados: ya no hacían falta los faroleros y el suministro de petróleo se hizo innecesario. Hasta los insectos vieron alterados sus biorritmos y el ser humano se entrometía en el curso natural y amenazaba con eliminar la noche.

2 comentarios:

  1. Muy interesante, Karla. Pensaba que el hecho era muy anterior, ¡no me imagino a mi aitite encendiendo una lámpara de petróleo!

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  2. Sin duda fue un gran avance y como suele ocurrir en estos casos el entusiasmo inicial nada sabía de lo que cambiaría el mundo y de que todo tiene ventajas e inconvenientes. Entre los inconvenientes la contaminación lumínica ("amenazaba con eliminiar la noche") y la pérdida de los cielos estrellados, la Vía Láctea que a mucha gente que no tiene una edad y no sale al campo de noche hay que explicarle lo que es.

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