MEMORIAS DE GETXO

jueves, 12 de abril de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO19 EN GETXO -XXX-



En la anterior entrada veíamos cómo marzo de 1882 comenzaba con una curiosa guerra de faroles y cómo en la tarde del 19 de febrero de 1882 se celebraba la primera feria de ganado en la campa de Alango. En esta veremos cómo la preocupación por el aprendizaje de algunos idiomas llegaba a ciertos sectores de la población.

La preocupación por el aprendizaje de algunos idiomas llegaba a ciertos sectores de la población. El día 9 de abril de 1882, varios vecinos de la Anteiglesia presentaban al consistorio una instancia para que los niños pudieran estudiar en otros idiomas. Rápidamente el Ayuntamiento creo una comisión para: “...«interesarse si en Bilbao u otro pueblo un maestro que posea los idiomas de Francés e Ingles, con el fin de ver si esta corporación puede establecer un colegio, que enseñe esos idiomas a los jóvenes del municipio que deseen seguir la carrera de comercio»...” Se dirigieron a los profesores de francés D. Melchor Munárriz y al de inglés D. José Cristóbal.
Ante la próxima instalación del Semáforo en nuestra localidad, y con él la llegada de la línea telegráfica, el 17 de mayo de 1882, el Ayuntamiento decidía: “...«que sería muy útil al vecindario establecer una estación telegráfica en este Pueblo, por lo que queda nombrada una comisión para que recabe los datos necesarios a fin de llevar adelante esa iniciativa»...”


Y como ya estaba próximo el verano, los propietarios de las casetas de baño, y el propio municipio, comenzaban a estudiar la colocación de esos pequeños cobertizos móviles, para que los recatados bañistas pudieran cambiarse. Los propietarios de las casetas de baño D. Esteban Pazos y D. Enrique G. Riera, solicitaban les fuera rebajada en 5 céntimos de peseta la retribución de diez céntimos que cada caseta venía pagando desde el verano anterior, cosa que el Ayuntamiento denegó. Pero algunos hechos relacionados con la mar, a veces causaban problemas a los bañeros, en aquel primero de junio de 1882, un buque que había naufragado en la playa de Las Arenas, causaban problemas para la instalación de las casetas y suponían un peligro para los bañistas; el buque náufrago era propiedad de un vecino de Deusto D. Apolinar Alzaga, y se le demandó para que hiciera desaparecer los resto de aquel naufragio.

A primeros de junio ya empezaban los movimientos para la preparación de una de las atracciones festivas más demandadas de la época, los toros embolados, que se solían correr en las playas del municipio. Tras recibir la autorización del Gobernador Civil, que había sido solicitada por la alcaldía de Getxo para: “...«dar corridas de toros embolados en esta localidad todos los días festivos, durante la próxima estación de verano, se adoptarán cuantas medidas se crean necesarias para prevenir desgracias personales»...”

Mientras la zona comprendida entre las barreras de Amesti y Piñaga eran motivo de queja de algunos propietarios de Algorta, ya que el continuo trasiego de ganado por aquel punto molestaban a los mismos. El Ayuntamiento no intervino porque afirmaba que no era de su competencia impedir el paso de aquellos ganados.


El 7 de junio de 1882 el consistorio, satisfecho por el resultado obtenido en años anteriores, durante la celebración de exámenes generales para todos los alumnos de las escuelas públicas, de niños de ambos sexos, y para seguir con la costumbre establecida en años anteriores para estimular a los pequeños, estableció unas cantidades para la compra de premios, en función del numero de niños y niñas de los respectivos barrios: “...«Para la escuela de niños de Algorta 200 reales, para las niñas 160 reales; para los niños de Santa María 100 reles y para las niñas 80 reales. Así mismo se destinaron 160 reales para la escuela de niñas pobres de San Martín»...” Pero estos últimos se pretendía salieran de los fondos de negocio de dicha fundación.

La procesión del Corpus, según venía siendo costumbre, se iba a celebrar con la presencia de todos los corporativos en la misma, a excepción del capitular de Santa María de Getxo D. Roque de Zavala.

El 22 de junio de 1882, los maestros de Las Arenas D. José de Azcarate y D. Paulino Mendivil, solicitaban una subvención para poder establecer una escuela de niños, por su cuenta, en el barrio de Las Arenas.

El 28 de junio de 1882 se procedía al derribo de la antigua casa matadero. Decían: “...«por no producir renta ninguna al Municipio, y ofrecer un aspecto repugnante al ornato público, en el paraje más céntrico de la población»...” Solicitaron autorización al Gobernador de la Provincia para su derribo: “...«con el fin de aprovechar los materiales para la nueva casa de despacho de carnes»...”


En julio de 1882, como venía siendo costumbre, al acercarse la festividad de los patrones de Algorta y Santa María, el consistorio acordaba: “...«como viene siendo costumbre abonar esta corporación, a los que a los que prediquen aquellos días, se autorice a los párrocos de aquellas para que proporcionen predicador»...”

En la siguiente entrada veremos cómo estando ya encima las fiestas locales, se trataba de darles gran vistosidad con festejos populares, quema de hermosos fuegos artificiales, y toros embolados. Otro de los atractivos de las mismas iban a ser las regatas Internacionales del Club Náutico de Bilbao, que se celebraron en ambas márgenes de la ría.

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