MEMORIAS DE GETXO

lunes, 18 de diciembre de 2017

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -IX-


La anterior entrada finalizaba con el servicio del barco del pasaje para trasladar invariablemente a Carlistas y Liberales entre ambas margenes de la ría.

El día 20 de enero de 1876 se iban a celebrara las elecciones para elegir a a los Diputados a Cortes de Bizkaia. Como decía anteriormente solo había una mesa para los electores, y ésta situada en la plaza de Algorta. La duración de las mismas era de cuatro días, y como venía siendo costumbre a los designados para la mesa, el consistorio abonaba las comidas, que en esta ocasión ascendió a 200 reales.

Pero como la guerra continuaba, el día 4 de febrero de 1876 el Comisario de Guerra de la plaza de Bilbao, exigía a Getxo la entrega de 12.000 libras de pan en San Anton, antes de las nueve de la mañana, para abastecer a sus fuerzas. Las posibilidades de hornear tal cantidad de pan por los panaderos del municipio era impensable, por lo que delegaron en el regidor D. Pedro de Menchaca para que acudiera a Bilbao para tratar de hacer entrar en razón a las autoridades militares.

El 29 de febrero de 1876, el Gobernador de la Provincia enviaba un Boletín Extraordinario al Ayuntamiento de Getxo, en el que transcribía el telegrama del Ministro de la Gobernación: “...entrando en territorio de Francia D. Carlos vencido por la adversa fortuna, ha renunciado a una lucha inútil, por lo que el Sr. Presidente del Consejo de Ministros ha declarado la Paz...” Con motivo de la finalización de la guerra entre Carlistas y Liberales, se celebraron 3 días de fiesta, el Pueblo apareció durante esos días engalanado con colgaduras e iluminaciones. Como iba a pasar por Getxo el nuevo monarca Alfonso XII, Para celebrar aquel acontecimiento se construyeron dos arcos del triunfo, uno en Las Arenas y otro en la casa de D. Domingo de Aurrecoechea, que fueron realizados por el ebanista D. José María de Ordeñana. El 21 de marzo se cantó un Tedeum en la parroquia de Santa María de Getxo en señal de acción de gracias por al finalización de la guerra.

El 2 de marzo de 1876 se acordaba: “...Conste para los fines consiguientes, haber sido concedida por Real Orden de 18 de octubre de 1872 la construcción de un tranvía desde Bilbao a Algorta, y su transferencia el 3 de noviembre de 1875…” El 26 de febrero D. Juan Amann concesionario del tranvía, en su nombre y el de otros concesionarios de dicho medio de transporte como D. Emiliano Amann, D. Eusebio García y Sres. Hijos de Aburto solicitaba: “...próximas a comenzar las obras del tranvía, en su parte de Bilbao a Las Arenas, y proponiéndose establecer en la Plazuela de este último punto, el correspondiente servicio de cambio de vías y cruces, para la debida separación de coches que se hallen parados, como para la gira de los que regresen de Bilbao, y que los cambios de vía se realizaran a nivel de suelo, sin obstáculo para el paso de carruajes, se le conceda permiso para hacer los estudios de la vía desde Las Arenas a Algorta...”


El 23 de marzo de 1876 , tras la solicitud del Mayordomo de la Cofradía del Puerto Viejo D. Ángel de Zavala, de ayuda para realizar reparaciones en el maltrecho lugar, y ser denegada por el consistorio, por la escasez de fondos producida por los gastos de la guerra. Enviaba la Corporación Municipal un escrito a la Diputación de Vizcaya solicitando: “...se rescinda el convenio realizado hacia el año 1842, entre el Ayuntamiento y la Cofradía de Mareantes del puerto de Algorta, en razón a arbitrios, por haber desaparecido las circunstancias que mediaron para la celebración de aquel convenio, y ser muy gravoso y perjudicial para los fondos municipales...”

Los arbitrios municipales, de los que salían parte de los fondos que iban a permitir el desarrollo municipal de Getxo, estaban ahora, una vez concluida la guerra, en primera plana de los asuntos locales. Y era D. José Fresnedo Jauregui uno de sus protagonistas, que en marzo de 1876, se hacía con el arriendo de la casa matadero y el abasto de carnes frescas.

Y quizá como reminiscencia de la guerra pasada, algunos aconteceres relacionados con los militares seguían coleando. El Comandante Militar de la Villa de Portugalete, en abril de 1876, hacía sentir sus demandas a Getxo. Y lo hacía entorno medio de comunicación, de la época, que permitía unir ambas margenes (Las Arenas y Portugalete). Era este medio el barquero, que transitaba ambas orillas llevando mercancía, animales y personas, alguno de los cuales, parodiando una vieja película en la que intervino José Isbert con su celebre frase “...sea joven, persona o militar...”, en este caso también era el transporte de militares los que hacía intervenir a aquel mando, cuyos acarreos costaban 250 reales al año a los Ayuntamientos vecinos: “...que de acuerdo con el servicio militar de la ría del 29 de diciembre último, este pueblo contribuirá proporcionalmente, al igual que otros de la zona, a los costes del transporte de militares...” Lo hacían a la vez que comenzaba el derribo de las trincheras de guerra de acuerdo con el Bando del General en Jefe del Ejercito del Norte. Los militares, también demandaban ser alojados en casas particulares de Las Arenas, a lo que el Ayuntamiento argumento: “...que no cree que exista la imperiosa necesidad de alojar a dichas fuerzas en casas particulares, máxime existiendo una casa cuartel en el Fuerte de las Canteras (Algorta), en el cual siempre ha habido acuartelas tanta fuerzas o más que la que hoy existen en el barrio...”


Era el momento de las escuelas municipales de Algorta y Sarri (Santa María), las cuales tras el paso de las milicias habían quedado seriamente dañadas. Por lo que se daba orden de repararlas y acondicionarlas para que los pequeños pudieran continuar recibiendo la enseñanza.

En ese mismo mes, el Sello del Fielato era noticia en Getxo, ya que dicho símbolo de la autoridad municipal, en cuyo tampón podía leerse la inscripción “Fielato de Santa María de Guecho”, estaba en manos del sacristán de Santa María D. Justo de Barrenechea, y el consistorio ordenaba su entrega en las oficinas municipales de Algorta.


En la próxima entrada veremos las tensiones que el Ayuntamiento mantenía con la Compañía del Tranvía, así como la atención que dedicaron a los llamados “Huéspedes del Aire” (los mendigos), que al parecer proliferaban por Getxo.

1 comentario:

  1. Fantásticos reportajes del XIX, Abadene!!!!
    Realmente es en esas épocas donde está la Historia de Getxo, antes de llegar la oleada modernizadora que cambió hasta los cimientos el pueblo.
    Bajo esa masa de asfalto que ya va de Lamiako a Azkorri, perviven historias y personajes, late el alma guaita ...
    Lo sé, hacía falta el ffcc, las carreteras y autovías, la urbanización de calles, puertos y superpuertos etc etc ... pero en la memoria ha de preservarse lo que era la esencia ...
    Porque si no, los nuevos llaman Bidezabal a Arrigunaga y Algorta a Sarri ...

    "Sarria sarri, gauean argi"

    Sarriko Basoa

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